TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 12 de enero de 2020

LAS NECESIDADES ESPECIALES NO TERMINAN DE ENTRAR EN LAS AULAS




Los expertos señalan la falta de recursos y de formación del profesorado como los mayores obstáculos para avanzar en la integración de los alumnos con necesidades especiales en España

NACHO MENESES
Madrid 9 ENE 2020 - 16:49 CET

Dislexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de Down, trastornos del Espectro del Autismo (TEA), discapacidades auditivas, motoras o visuales… Hablar de necesidades especiales en el aula es hacerlo de un amplio abanico de estudiantes que demandan un apoyo específico garantizado tanto desde la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre derechos de las personas con discapacidad como de la propia Constitución Española, en su artículo 27, y a través de normas específicas como la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social. Sin embargo, la forma en que se observan esos derechos varía mucho dependiendo de cada Comunidad Autónoma y de los recursos que dediquen a ello las diferentes administraciones implicadas.

“La sociedad no está preparada para atender a la diversidad, y por tanto es muy difícil que su sistema educativo lo esté. Hay un vacío muy grande en la formación de los profesores... Un profesor universitario tiene un dominio muy específico de un área de conocimiento, pero no sobre didáctica, metodología, psicología o antropología”, sostiene Sonia Escorial, responsable de la Unidad de Atención a la Diversidad de la Universidad Europea. Según un reciente informe de Comisiones Obreras, por ejemplo, el 72 % de los alumnos con necesidades especiales en la Comunidad de Madrid están desatendidos debido a la falta de especialistas.

La dotación de las aulas específicas también cambia según su ubicación geográfica: si en Madrid han de tener un maestro de pedagogía terapéutica (PT) y un técnico auxiliar formado como integrador social, la Consejería de Educación de Murcia no fija una formación específica para el auxiliar, y ha de contar con un PT y un especialista en Audición y Lenguaje (AL)
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Un apoyo desigual según la edad

Más del 75 % de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo están en un entorno inclusivo, según datos de la Comisión Europea. “Sin embargo, según se van cumpliendo etapas escolares, los apoyos que van recibiendo no son suficientes, y eso hace que no sea una inclusión real, porque al final pasan más tiempo en el aula específica que en la ordinaria que les corresponde”, explica Blanca Sáenz, fundadora de Abascool, centro de formación superior especializado en autismo. Este es precisamente el trastorno infantil con mayor prevalencia en la actualidad, ya que afecta a uno de cada 100 nacimientos, según las estadísticas europeas.

Autismo, TDAH, síndrome de Down, parálisis cerebral... Las necesidades son múltiples y no parece que sus necesidades lleguen a estar cubiertas. “Se trata de alumnos que necesitan atención personalizada, una adaptación curricular y una gestión de los problemas conductuales que puedan favorecer la inclusión en la clase”, añade Sáenz. Una adaptación que abarca cambios tanto en los objetivos y los contenidos de las asignaturas como en su metodología y evaluación, de manera que se ajusten a las circunstancias específicas de cada alumno. Sin embargo, la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo, elaborada en 2015, está pendiente de un plan de acción que aún no se ha publicado.

La principal dificultad de los alumnos con un TEA tiene que ver con la comunicación e interacción social, por un lado, y las alteraciones de conducta, por otro. “El TEA es muy amplio, porque incluso en alumnos con un mismo diagnóstico encontraremos necesidades muy diferentes, desde niños que simplemente no son capaces de entender la ironía, el humor o la mecánica de un juego a otros que no pueden expresar lo que necesitan, no comprenden lo que se les dice y no son capaces de realizar ninguna acción de forma independiente”, argumenta José Alberto Monseco, psicólogo y director académico de Abascool. Puesto que la intervención es más eficaz cuanto más temprana y más intensiva, las etapas infantil y primaria se convierten en esenciales, porque servirán para establecer las bases de lo que aprenderán en el futuro.

El máster ofrecido por esta escuela (un título de la Universidad Complutense de Madrid dirigido a graduados de carreras como Psicología, Magisterio, Pedagogía, Logopedia o Psicopedagogía, entre otras) se centra en el Análisis de Conducta Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés). Este tipo de terapias se centra en identificar las conductas socialmente relevantes y significativas, reforzar las conductas que se desea mantener y enseñar conductas sustitutivas y socialmente aceptables para aquellas que se quieren eliminar. A pesar de estar recomendadas tanto por la Organización Mundial de la Salud como por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, no se financian a través de las coberturas públicas. “Por eso, si alguien quiere acceder a este tipo de tratamiento para sus hijos ha de pagarlo de su bolsillo, algo que es muy costoso, al tratarse de un tratamiento personalizado”, denuncia Monseco.

Apoyo logopédico para el Síndrome de Down

Aunque, de nuevo, cada caso es diferente y tiene sus propias necesidades, los estudiantes con síndrome de Down suelen exigir apoyo logopédico al menos en Infantil y Primaria, ya que las dificultades para hablar correctamente hacen necesarios ejercicios de pronunciación y respiración. “En Secundaria hay menos apoyo, aunque siga siendo necesario”, reclama Mateo San Segundo, presidente de Down España. “Se trata de alumnos que requieren que muchas cosas se adapten a sus necesidades: explicaciones más cortas o lentas, que haya más de un profesor en el aula o que se trabaje en grupo, cooperativamente, para apoyarse unos a otros”, añade.

Para San Segundo, esas metodologías más participativas no solo benefician a los alumnos con síndrome de Down, sino también al resto de compañeros, y reconoce ciertos límites en el sistema actual: “La teoría de la inclusión educativa es mucho más complicada en la práctica. Cuando como profesor tienes 25 alumnos, dos con necesidades especiales y otros tres que a lo mejor no lo son, pero también necesitan apoyo, es difícil. Pero si la escuela no puede llegar a todos, entonces hay que cambiar el paradigma de la educación”, sostiene San Segundo. “Debería haber un profesor de apoyo en el aula, y eso puede hacerse con una mejor distribución del tiempo. En muchos colegios ya lo han cambiado, y hay docentes que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a otros profesores”. No es el niño quien se ha de adaptar al centro, sino al revés, para que este pueda desarrollar adecuadamente sus capacidades sin dejar de convivir con el resto de los estudiantes.

Pérdida de talento en la universidad

“Nuestro sistema educativo expulsa a mucha gente que se sale de la norma, por lo que el porcentaje que llega a la universidad es muy reducido. Hay una pérdida de talento, porque el sistema les manda por caminos alternos como la FP o los centros específicos de empleo, y como consecuencia de estas barreras no pueden acceder a determinados tipos de trabajo que requieren una formación superior y no técnica”, reflexiona Escorial. Aunque la mayoría de los alumnos con necesidades especiales que llegan a la Universidad Europea responden a trastornos específicos de aprendizaje como la dislexia o el TDAH, aproximadamente un 10 % de ellos son estudiantes con TEA u otros tipos de discapacidad auditiva, motora o visual.

“Los alumnos con dislexia llegan a menudo con un cierto bagaje emocional, provocado por experiencias previas de bullying. Tienen un déficit en la memoria a corto plazo, que es la memoria del trabajo, y que muchas veces no ha sido tratado con anterioridad”, añade Escorial. Les cuesta memorizar el contenido, y por ello se les enseña a estudiar utilizando su cerebro de una forma más eficaz, a menudo por medio de estrategias visuales como los mapas conceptuales para poder asimilar mejor el contenido.

Los alumnos que llegan a la Unidad de Atención a la Diversidad que dirige Escorial reciben una atención personalizada que pretende identificar no solo las necesidades de cada estudiante, a través de pruebas objetivas y estandarizadas, sino también lo que pueden aportar. “Se trata de ver lo que podemos hacer para que las asignaturas sean más accesibles, no solo para esa persona con una necesidad concreta, sino para todos los alumnos; que la programación se cree pensando en todos”. Antes de cada clase, el profesor sube al campus virtual la documentación necesaria, de manera que los estudiantes ya no tienen que elegir entre escuchar al profesor o tomar apuntes literales, y pueden centrarse en tomar notas importantes y más específicas. Y, por último, se les recomienda que pidan tutorías didácticas, “a donde vayan con dudas muy concretas que les ayuden a tener un aprendizaje más significativo”, finaliza Escorial.

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miércoles, 6 de marzo de 2019

LOS ALUMNOS CON DISLEXIA O TDAH TENDRÁN UNA EVAU ADAPTADA EN LA COMUNIDAD DE MADRID



Los estudiantes tendrán más tiempo para contestar el examen y un vocal les leerá las preguntas.

29 de enero de 2019. 09:11h

Un estudio de la Universidad Carlos III demuestra que la capacidad de comprensión lectora de un disléxico podría mejorar un 200 por ciento si se hicieran unas adaptaciones mínimas. Y eso es lo que se va a hacer previsiblemente este año. Educación adaptará las pruebas de la Evau o antigua selectividad a los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, es decir, aquellos con dislexia, dificultades específicas de aprendizaje (DEA) o que presenten trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

La idea es dar más tiempo a estos alumnos para enfrentarse a la prueba. También podrá contar con un vocal que les lea en voz alta las preguntas a las que tenga que dar respuesta en el examen, los enunciados estarán escritos con una tipografía que facilite su lectura, a doble espacio, con subrayados que eviten el salto de línea o incluso podrán disponer de un lugar específico para realizar la prueba para evitar que los ruidos distorsionen la comprensión de la pregunta. De hecho, hay un programa que introduce ya estas mejoras y que se puede descargar en una tablet.

La decisión de adoptar esta medida se ha tomado en el seno de la Comisión Organizadora de la Evaluación Final de Bachillerato para el Acceso a la Universidad en la Comunidad, donde están representadas las seis universidades madrileñas. La comisión también garantiza el anonimato en el proceso de corrección para que se realice en igualdad de condiciones con el resto de estudiantes.

«Llevamos más de un año con este asunto y el hecho de que los jóvenes con dificultades tengan más tiempo para poder realizar el examen de la EVAU es igualar ya las oportunidades y un gran avance para el sistema educativo madrileño», asegura Juan José Nieto, director general de Infantil, Primaria y Secundaria de la Comunidad de Madrid.
María Sanz- Pastor, presidenta de Madrid con la Dislexia, tiene seis hijos disléxicos y tres han pasado la EVAU, por ello sabe de primera mano el gran avance que suponen para un alumno medidas mínimas que, sin embargo, tienen una repercusión enorme en su rendimiento. «Lo que queremos es que estas mejoras se implanten ya esta convocatoria de examen porque llevamos luchando por ello durante años, pero todo está en manos de las universidades porque la Comunidad de Madrid ya ha dado vía libre a que se haga. Que se implante esta herramienta está en manos de los vicerrectores».

La medida se sumaría a todas las que se vienen realizando con el alumnado con necesidades educativas especiales, entre las que se encuentran las adaptaciones del modelo de examen a Braille, la utilización de intérprete de lengua de signos o acompañante para la lectura labial.

La detección temprana de las necesidades especiales en un alumno es muy importante para evitar su fracaso escolar. Los colegios madrileños fueron los primeros en participar en un estudio en el que se usó Dytective Test, la primera herramienta de inteligencia artificial que permitió un cribado de los estudiantes de Educación Primaria para detectar precozmente la dislexia. El estudio científico se centró, principalmente, en los estudiantes de tercero de Educación Primaria. Eso permitió concluir que en las aulas hay una prevalencia de la dislexia que se sitúa entre el 5 y el 8,4 por ciento.

En los centros se lleva a cabo ya un programa de ayuda a la dislexia para detectar, evaluar y dar pautas de ayuda de tal manera que se pueda enfocar mejor el trabajo que se realiza con los estudiantes con riesgo de dislexia durante Primaria. Según la Consejería de Educación, durante el curso 2018/19 más de cien colegios de Educación Infantil y Primaria participan en este programa del que se benefician más de 30.000 niños.

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lunes, 13 de marzo de 2017

CÓMO ORIENTAR PROFESIONALMENTE A TU HIJO/HIJA. Manual para padres y madres


Si ya empezáis a plantearos el futuro profesional de vuestros hijos e hijas, mirad este magnífico manual, con aspectos muy importantes a tener en cuenta a la hora de aconsejar y acompañarles en este proceso, convirtiéndonos así en sus primeros orientadores profesionales.



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jueves, 27 de septiembre de 2012

TRIUNFADORES CON TDAH, ¿FALSAS ESPERANZAS O ESTÍMULOS?


"Para que pueda diagnosticarse un TDAH no basta con que el niño tenga ciertos síntomas sino que deben ser crónicos. No pueden ser originados solo por un factor de estrés puntual"
27.09.12 - 04:17 - 
DOCTORA ISABEL ORJALES
Deportistas como el nadador Michael Phelps o el tenista Fernando Verdasco dan buena muestra de que una persona diagnosticada con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad puede llegar muy lejos. Pero hay que tener cuidado con los ejemplos.
Como señala la doctora Isabel Orjales, «debemos pensar que estos grandes deportistas han llegado donde han llegado no por ser TDAH, sino por su buena habilidad para esos deportes, por el disfrute que tenían en su práctica, por la perseverancia y la constancia y el apoyo de la familia y los entrenadores».
Pensar –como circula por los mentideros– que los niños con TDAH tienen de por sí más habilidades para ser deportistas es un grave error, sobre todo porque en la gran mayoría de los casos suele suceder justo lo contrario.
Lo que sí se pone de manifiesto en ambos casos es que el entorno, tan importante para los que padecen este trastorno, ha sabido detectar sus buenas capacidades y se les ha apoyado para poder desarrollarlas: «Si tu familia no cree en tus capacidades no tendrás la posibilidad de recibir el entrenamiento adecuado y si el colegio no es flexible y absorbe todo tu tiempo menospreciando es tipo de prácticas, será inviable que puedas alcanzar metas como esas», afirma la doctora.
Lo importante es, por lo tanto, conocer al niño con TDAH para buscar las actividades de ocio más adecuadas para desarrollar su buena autoestima y su buen potencial.
Mejor en la universidad
Tal y como explica la doctora Orjales, los niños con TDAH tienen verdaderos problemas para superar la educación Secundaria y el Bachillerato, más a veces que la Universidad. En la Universidad, los jóvenes eligen aquellas materias para las que están mejor dotados, no se penalizan las faltas de asistencia, está permitido estudiar por apuntes fotocopiados y no es necesario un estudio tan constante (si se tiene capacidad, se puede estudiar intensivamente a última hora y superar una asignatura).
En el colegio, sin embargo, se exige que el niño con TDAH sea muy constante, los deberes son diarios, los apuntes tienen que tomarse a mano y estar limpios, los ejercicios deben estar todos realizados, las laminas de dibujo entregadas a tiempo, se penalizan las faltas por no llevar el equipo de deporte completo, por olvidar la flauta o no llevar el material de dibujo: «Además, la evaluación continua se convierte en un examen perpetuo. No importa que demuestren conocimientos de sobresaliente en el examen de evaluación, se hará la media con un montón de notas», señala la experta.
«En el colegio y el instituto se exige al niño con TDAH que aprenda, pero que aprenda en el momento y al ritmo que el profesor dicta y eso es para ellos mucho más difícil de cumplir. En la Universidad desaparecen los deberes diarios que les desbordan, los exámenes suelen ser más fácilmente tipo test, existen otras formas de evaluación alternativas (trabajos o prácticas) y cuando apruebas una materia puedes liberarla», concluye.
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martes, 4 de septiembre de 2012

LOS JÓVENES CON TDAH PODRÍAN NECESITAR AYUDA EN SU PASO POR LA UNIVERSIDAD



Los expertos ofrecen sugerencias a los estudiantes sobre cómo compensar el trastorno
HealthDay News -- Para los estudiantes que sufren de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)  realizar estudios universitarios puede resultar particularmente difícil. Sin embargo, ciertas estrategias como cumplir con un horario diario estructurado o aprovechar los Servicios de Apoyo al Estudiante con Discapacidad de la universidad, pueden ser de gran ayuda, según expertos y jóvenes que sufren de la afección.
"Les irá mejor a los que lleguen preparados a la universidad, con autoconocimiento de sus puntos débiles y  con  la puesta en práctica de estrategias que compensen sus dificultades", aseguró Kristy Morgan, Graduada Doctoral de la Universidad Estatal de Kansas en Asuntos Estudiantiles y Educación Superior, que llevó a cabo entrevistas con estudiantes universitarios de primer año que sufrían de TDAH sobre su experiencia.
Al llegar a la universidad tienen que estudiar de forma muy independiente, con las dificultades que esto supone para muchas personas con TDAH. Los estudiantes con TDAH también se ilusionan con la "libertad" de un horario universitario menos rígido, aunque después descubren que manejar su tiempo sin la estructura provista por la Secundaria les resulta más difícil.
"En muchos casos, los adolescentes con TDAH dependen de sus padres para que les ayuden en aspectos como la gestión del tiempo y la organización, priorizar, mantener sus cosas organizadas, no perder de vista las fechas de entrega y asegurar un equilibrio adecuado entre la diversión y el estudio", señala el Dr. Andrew Adesman, Jefe de Pediatría del Desarrollo y del Comportamiento del Centro Médico Pediátrico "Steven y Alexandra Cohen" de Nueva York. "Cuando van a la universidad, estos apoyos desaparecen en gran medida".
Sobre todo, para los chicos con tendencia a la gratificación inmediata o con dificultades con la impulsividad la universidad ofrece distracciones infinitas y se necesita un grado de autonomía difícil de conseguir para muchos de estos estudiantes.
Y aunque muchas universidades tienen Servicios de Apoyo para la Discapacidad y para el TDAH en particular, que pueden incluir tutorías, disponer de más tiempo para hacer los exámenes o realizarlos en aulas tranquilas y sin distracciones, sólo apenas dos de cada ocho estudiantes lo hacen y el resto desconoce la existencia de ese servicio o no llegan a solicitarlo. Quizás muchos estudiantes no quieren pedir estos apoyos para no ser etiquetados, para evitar ser tratados de manera diferente al resto de compañeros o porque no tienen la información necesaria sobre lo que esos servicios implican", apunta Morgan.
Para ayudar a los estudiantes con TDAH en su paso por la universidad, los expertos ofrecen los siguientes consejos:
Informarse sobre el TDAH: Aunque algunos niños superan el TDAH, la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad más allá de lo que se observa normalmente para la edad y el desarrollo de la persona, con frecuencia, estos síntomas persisten hasta la edad adulta. Pero la mayoría de los estudiantes entrevistados tenían ideas erróneas significativas sobre el TDAH. La mayoría dijeron creer que lo habrían superado, aunque alrededor del 80 por ciento de personas con TDAH no lo hace, apuntó Morgan. Antes de que los adolescentes vayan a la universidad, los padres (quizás con la ayuda de un especialista clínico en TDAH) deben asegurarse de que los adolescentes comprenden en qué consiste el TDAH y los continuos desafíos que deben esperar, señala Morgan.
Desarrollar estrategias de estudio y planificar y cumplir un horario: Casi todo el mundo, de vez en cuando, deja las cosas para más tarde. Pero para los estudiantes con TDAH, ese rasgo puede ser extremo y muy frecuente. En la universidad, donde una calificación puede depender de la entrega a tiempo de un trabajo bien realizado o de la superación de los exámenes, llevar al día las tareas es particularmente importante. Una estrategia para lograrlo es desarrollar y cumplir un plan de estudios, distribuyendo las materias en el tiempo e intercalando breves períodos de descanso o repartir y fragmentar la elaboración de un trabajo en pequeñas partes a lo largo de los días cumpliendo estrictamente con su elaboración.
Contactar con los Servicios de Apoyo a la Discapacidad: Muchas universidades cuentan con recursos para estudiantes con discapacidades que varían desde impedimentos físicos hasta la dislexia y el TDAH. Esos servicios se proveen de forma discreta, asegura Morgan y para los universitarios con TDAH suponen una prioridad.
Seguir tomando la medicación: para finalizar, Adesman aconseja no abandonar la medicación cuando así lo aconseje el especialista clínico.
FUENTE:
Artículo del HealthDay

jueves, 26 de enero de 2012

9 DE CADA 10 AFECTADOS POR TDAH ABANDONAN LA UNIVERSIDAD

PROBLEMA DE NIÑOS… Y NO TAN NIÑOS.
Entre un 2% y un 4% de los jóvenes es hiperactivo.
Nueve de cada 10 afectados por déficit de atención abandonan la universidad.
Las actitudes y comportamientos que tradicionalmente se han achacado a una educación deficiente, a una incapacidad o a una falta de interés, no siempre tienen una raíz meramente social. Las alteraciones en los niveles de dopamina en la parte frontal del cerebro, el neurotransmisor que regula la impulsividad y la atención son la principal causa del fracaso escolar.
Mientras de todos es conocido el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños y adolescentes, muchos jóvenes se incorporan a la Universidad sin siquiera sospechar que sus malos resultados académicos pueden estar relacionados con la misma dolencia.
Representan entre un 2 y un 4% de la población de esa edad y la falta de soluciones por parte de docentes y centros le cuesta la carrera al 90-95%. La Universidad española, poco a poco, comienza a prestar atención a los alumnos con TDAH.
CUESTIÓN DE GENÉTICA
A simple vista, son personas muy despistadas y caóticas. No terminan casi nada de lo que empiezan, pierden las llaves, se les olvidan las citas y, muchos de ellos, han repetido curso en el colegio o el instituto. Los adultos jóvenes que presentan un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suponen entre un 2% y un 4% de la población según la estimación de los expertos. No se dispone de estudios específicos como en el caso de la infancia, ya que hasta hace 10 años se creía que se terminaba en la adolescencia.
Lo que ya se reconoce como “la causa más frecuente de fracaso escolar”, según el doctor César Soutullo, (director de la Unidad de Niños y Adolescentes del área de Psiquiatría y Psicología Clínica en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra), llega, aunque en pequeñas dosis, a la Universidad y ésta está empezando a tomar conciencia de ello.
“Sin duda, el TDAH es una de las causas del abandono precoz de los estudios universitarios y del fracaso en ellos”, confirma Mateu Servera, profesor e investigador en el Laboratorio de Conducta y Sistemas Dinámicos de la Universidad de las Islas Baleares, que asegura que “los servicios de Atención a la Diversidad de las universidades cada vez reciben más consultas por problemas relacionados claramente con un posible trastorno de la atención”.
Concreta más Inmaculada Moreno, profesora de Tratamiento Conductual en Niños y Adolescentes en la Universidad de Sevilla y autora de varios libros sobre la materia. “Aunque las investigaciones científicas con estudiantes universitarios con TDAH son escasas, puntualiza, “si se comparan con los estudios centrados en los niveles educativos inferiores se ha documentado que únicamente el 5-10% de los jóvenes matriculados en la universidad logra finalizar sus estudios”.
Según Moreno, la vulnerabilidad hacia el abandono suele darse en los dos primeros años de formación superior, especialmente en el primer curso por “el esfuerzo de adaptación psicológica a la nueva vida académica que supone”.
Las razones de este abandono radican en las propias características del trastorno, como son las dificultades para planificar las tareas, las limitaciones de organización temporal y las dificultades de rendimiento académico derivadas del sobreesfuerzo requerido por las exigencias de estudio universitarias. “Empiezan un proyecto y lo dejan a medias, antes de llegar a los detalles: se les olvidan las citas, las entregas: retrasan hasta el último momento sus obligaciones…”, enumera el doctor Soutullo.
La hiperactividad impulsiva de movimiento, tan característica de los niños con TDAH, suele aplacarse con la edad. El chico que no puede estar sentado, que sale de clase y que no está quieto, se convertirá en un adulto que asuma de forma interna su nerviosismo, por ejemplo, moviendo el pie, la mano, haciendo sonidos con el boli…
Conoce bien estos síntomas Javier Robador, que tiene 23 años y estudia Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid, su segunda carrera tras finalizar Ingeniería de Obras Públicas. A Javier le diagnosticaron TDAH cuando tenía apenas tres años, una ventaja que le ha ayudado a vivir con ello y gestionarlo de forma que le causara los menores problemas posibles.
Soy un buen estudiante, pero en exámenes, cuando era más pequeño, me costaba mucho más que a mis compañeros mantener la concentración”, recuerda. Aun hoy, la temporada de evaluaciones le trae quebraderos de cabeza. “Hago los exámenes mucho más rápido, pero cometo muchos fallos”, reconoce. “Se me acumulan las ideas en la cabeza y las tengo que soltar rápido. Claro, me dejo muchas cosas por el camino. Escribo por impulsos, funciono como por flashes y sin ninguna estructura”, relata el joven.
Otro problema derivado de la precipitación de los afectados por TDAH es que no comprenden lo que se les pide. “Yo leo lo que quiero y después, cuando ya he salido del examen, me doy cuenta de que me he equivocado en la respuesta”, reconoce Javier. Esta hecatombe organizativa tiene una causa estrictamente biológica, que se encuentra en la parte frontal del cerebro, la que regula la impulsividad, planifica las acciones y mantiene la atención. “El paciente no tiene esa área suficientemente activa por falta de dopamina, que es un neurotransmisor”, explica Soutullo, que aclara que el origen es genético.
Según sus investigaciones, tienen influencia en el desarrollo de este trastorno los problemas durante el embarazo o el parto, el consumo de alcohol y tabaco durante la gestación y el bajo peso al nacer.
El tratamiento tiene, por tanto, una triple vertiente. Por un lado, la terapia ayuda al paciente a adquirir las herramientas para vivir con ello y sacar un rendimiento de su energía. “La mejor solución es adquirir unos hábitos, una rutina”, aconseja Javier. Algo que confirma Soutullo: “Los pacientes universitarios necesitan mucha estructura en su día a día. Cuando eran pequeños, esa organización les venía dada por sus padres pero, al crecer, tienen que aprender a organizarse solos”.
UN COLECTIVO MÁS TENDENTE A LA ADICCIÓN
“Un diagnóstico tardío de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) multiplica por tres el riesgo de desarrollar una adicción”, advierte el doctor César Soutullo, de la Universidad de Navarra. Entre el 20 y el 50% de los niños con TDAH presenta trastornos de conducta disruptiva, que se manifiestan en “un patrón constante, durante al menos seis meses, de enfados explosivos, hostilidad, resentimiento, desafío a las figuras de autoridad”, según describe el doctor en el artículo “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad: comorbilidad psiquiátrica y tratamiento farmacológico alternativo al metilfenidato”, que se publicó en la revista “Pediatría de Atención Primaria”. En la población adolescente, la incidencia crece hasta el 40-50% y continúa aumentando con la edad.
“Con frecuencia, estos pacientes presentan problemas legales y abuso de sustancias”, confirma el doctor. La explicación se encuentra en la impulsividad que caracteriza al paciente con TDAH: “Estas personas buscan la recompensa inmediata, sin pensar en las consecuencias de sus actos. El presente prima sobre el futuro”, explica. “Por eso, existe un mayor riesgo de abuso y dependencia de la nicotina, el alcohol, las sustancias psicoactivas o incluso el sexo”, concluye.
FÁRMACOS CONTROVERTIDOS
“El tratamiento farmacológico suele dar miedo, sobre todo a los padres”, reconoce el doctor, que aclara: “Se trata de medicamentos basados en estimulantes derivados de la anfetamina, pero que no enganchan”. Estas sustancias se utilizan desde 1940 y sus efectos se dejan notar rápidamente. “El paciente obtiene un notable rendimiento con un menor esfuerzo”, explica.
Confundidos por el origen del producto, algunos jóvenes utilizan esta medicina con intención recreativa. “En seguida se percatan de que no da subidón y la mayoría de los que hacen un mal uso las utilizan para estudiar”, relata, y advierte: “Lo que tienen que hacer es ir al médico. Probablemente, también ellos tengan un trastorno”.
La tercera parte del tratamiento es en la que intervienen los centros educativos. Algunos, como la Universidad de Murcia, ya han planteado exámenes adaptados a los alumnos que padezcan TDAH. Incluso, en Cataluña, las pruebas de Selectividad se fragmentan en tiempos menores y se organizan de manera diferente para los concurrentes aquejados de este trastorno. Sin embargo, las iniciativas son aún incipientes.
“Los planes de estudio adaptados a Bolonia, en cuanto conllevan metodologías docentes más dinámicas, con exigencias más activas de participación del alumno y una evaluación continua, contribuyen a facilitar los mejores resultados académicos del alumno con TDAH”, afirma Inmaculada Moreno.
Está de acuerdo Mateu Servera, aunque apunta: “Este sistema también exige mucha más capacidad de planificación y organización por parte del alumno”. “Los exámenes, prácticas, trabajos de cada asignatura le obligan a tomar decisiones sobre cómo distribuir el tiempo y el esfuerzo”, argumenta, y “es precisamente en eso, en la previsión de consecuencias, en lo que más dificultades tienen los pacientes con TDAH”.
“La mejor solución potenciar los servicios de atención clínica de las universidades”, añade Servera. “Muchos centros son reacios y más en estos tiempos, pero a la larga puede ser una buena inversión, al atenuar el fracaso escolar, mejorar las tasas de rendimiento y reducir la conflictividad académica y social en las aulas”, lamenta.
“El contexto universitario aún tiene pendiente definir e implementar las adaptaciones y ajustes académicos idóneos para garantizar el éxito de estos estudiantes”, lamenta Moreno. “Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el acceso a la universidad de los jóvenes diagnosticados de TDAH es un fenómeno reciente, que obliga a debatir qué adaptaciones resultan más eficaces”, concluye.
TIPS
  • ORGANIZARSE CONCIENZUDAMENTE. Si algo caracteriza al estudiante con trastorno por déficit de atención (TDAH), con o sin hiperactividad, es su falta de previsión. “Tiene una percepción del tiempo diferente”, explica el doctor César Soutullo, director de la Unidad de Niños y Adolescentes del área de Psiquiatría y Psicología Clínica en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. “El mejor consejo es”, según el doctor, “apuntar, planificar el día a día. La agenda, las alarmas del móvil, los post-it pueden ser su mejor aliado”.
  • MANTENER UNA ACTIVIDAD CONSTANTE. La rutina ha sido la clave de Javier robador, estudiante de Ingeniería, para aprender a llevar el día a día, desde que le diagnosticaron hiperactividad. “El médico sugirió a mis padres que me mantuvieran motivado para que descargara toda esa energía en algo útil”, recuerda. “Así, me apunté a muchas actividades extraescolares y practiqué mucho deporte en mi período escolar”, explica. Aún hoy, incluso en temporada de exámenes, lo primero que hace al levantarse es salir a correr. “Me desestresa muchísimo”, confiesa.
  • FOMENTAR LAS HABILIDADES PROPIAS. A menudo, el adulto joven aquejado de TDAH es una persona muy creativa y productiva. La necesidad constante de actividad, si se orienta correctamente, puede resultar altamente beneficiosa. “A mí me ha venido hasta bien”, asume Javier. “Soy mucho más dinámico que mis compañeros; mientras otros se pasan los fines de semana en el sofá, yo leo, cocino, salgo a correr… Necesito mantenerme ocupado”, dice. El doctor Soutullo recomienda a los docentes potenciar el aprendizaje, por ejemplo, a través de la memoria visual.
  • CAMBIAR LA FORMA DE EVALUAR. Son pocas las iniciativas, pero existen. Y la solución pasa por la fragmentación. “Si a uno de estos estudiantes se le pone ante una prueba de dos horas, es probable que suelte todo lo que sabe durante la primera media hora y después pierda la concentración”, explica Soutullo. “Si, en cambio, se le evalúa en varias partes de media hora, el resultado será notablemente mejor”, concluye. La Universidad de Murcia ya decidió adaptar, en 2010, los tiempos de examen y su lugar de realización a las necesidades especiales de este colectivo.
  • BUSCAR AYUDA MÉDICA. “En la mayoría de universidades existen servicios de atención a la discapacidad o servicios clínicos donde un estudiante que sospeche que puede padecer TDAH puede acudir”, recomienda Mateu Servera, profesor e investigador en la Universidad de las Islas Baleares. “Ese puede ser un primer apoyo, pero para realizar un diagnóstico y, sobre todo, para llevar a cabo un tratamiento, normalmente se requiere una intervención interdisciplinar en la que estén implicados servicios psiquiátricos, psicológicos y pedagógicos”, añade.
FUENTE:
Publicado por EL MUNDO, 11 de enero de 2012: Problema de niños… y no tan niños.

miércoles, 25 de enero de 2012

EL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH

PROBLEMÁTICA DEL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH. IMPLICACIONES Y ADAPTACIONES EN LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA
En los últimos años asistimos a un notable incremento de estudiantes con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales que acceden a la universidad. Se incorporan a un entorno académico que conlleva expectativas de aprendizaje autónomo, exigencias de habilidades académicas consolidadas y estrategias de adaptación grupal. Numerosos alumnos, sin embargo, fracasan en la universidad e, incluso, abandonan sus estudios sin haber concluido. En este grupo, se incluyen, con frecuencia, los estudiantes con discapacidad asociada a problemas de aprendizaje y/ o trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), frecuentemente diagnosticado, se encuentra entre los más investigados en las últimas décadas. Se trata de uno de los trastornos más prevalentes en la infancia, de naturaleza crónica, comorbilidad asociada, difícil diagnóstico y con opciones terapéuticas limitadas, hasta la fecha, en cuanto a sus efectos en la sintomatología característica y asociada. Existe consenso en la comunidad científica y profesional respecto a las repercusiones adversas que origina a los individuos afectados. Los déficit característicos, asociados a la inhibición del comportamiento y las dificultades de atención sostenida causan alteraciones significativas en las actividades diarias del individuo, en su adaptación escolar, familiar, profesional y social (Barkley et al., 2002).
La investigación desarrollada en la últimas décadas ha revelado severas repercusiones académicas asociadas al TDAH y subrayadas, especialmente en la infancia y adolescencia, pues los estudios son limitados cuando se trata de estudiantes universitarios (Maydosz y Raver, 2010). Los resultados de las investigaciones han puesto de manifiesto dificultades de aprendizaje, deficiencias de rendimiento académico de los alumnos afectados, riesgo de abandono escolar y alteraciones del comportamiento. Estos hallazgos han aconsejado la adopción de medidas educativas y adaptaciones curriculares (no significativas y significativas en muchos casos), permitiendo que los alumnos con este trastorno afronten con éxito su trayectoria académica en los niveles de educación primaria y secundaria.
En el contexto universitario actual, uno de los principales obstáculos es la detección e identificación de los alumnos con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales. Aunque determinar con precisión la incidencia del TDAH en la universidad, resulta una tarea compleja, se estima, no obstante, que entre el 2% y el 4% de los alumnos universitarios presentan este trastorno, si bien la tasa de incidencia puede variar según la universidad de que se trate (Ortiz y Jaimes, 2007).
En todo caso, la detección de los estudiantes con esta problemática se produce habitualmente porque son los propios alumnos con discapacidades, que requieren adaptaciones específicas, quienes se identifican y contactan con los Servicios de Atención a la Discapacidad de su universidad. Sin embargo, no todos los estudiantes deciden hacerlo, muchos optan por silenciar sus dificultades y afrontar su desenvolvimiento en el entorno universitario por sí mismos, a partir de las habilidades adquiridas y de las estrategias psicológicas propias. En otros casos, el estudiante contacta con dichos servicios preocupado por sus problemas de rendimiento académico. En estas ocasiones, el alumno, probablemente, no fue diagnosticado en la infancia y, aunque la sintomatología haya disminuido, las deficiencias atencionales dificultan su desempeño y rendimiento académico en el contexto universitario.
Por otro lado, los trabajos interesados por las manifestaciones y requerimientos de los estudiantes universitarios con TDAH consideran, como punto de partida, los síntomas y disfunciones apreciadas en la edad adulta atendiendo a tres aspectos esenciales: cronicidad, comorbilidad asociada y ámbitos alterados funcionalmente (Faraone y Antshel, 2008). Teniendo en cuenta estas circunstancias unidas, además de a las exigencias académicas y los requerimientos propios de la vida universitaria, la problemática de los universitarios con TDAH afecta a dos cuestiones fundamentales: a) elevado riesgo de fracaso académico y, b) abandono de los estudios universitarios. Según Barkley et al. (2002), tan sólo entre el 5%-10% de los alumnos logran finalizar los estudios, aumentando la vulnerabilidad hacia el abandono en los dos primeros años, especialmente en el primer curso académico, por lo que éste significa de tránsito entre los estudios de secundaria y universitarios y por los esfuerzos de adaptación que ello significa para el estudiante.
Las razones que parecen influir en el abandono de los estudiantes matriculados en la universidad se relacionan con los déficit cognitivos propios, característicos del trastorno, y con la afectación emocional que éste conlleva. Los estudios realizados subrayan, entre otras, dificultades de rendimiento académico, sobreesfuerzo requerido según las exigencias planteadas, técnicas de estudio deficitarias, dificultades en la planificación de tareas y en la organización temporal y entorno académico escasamente estructurado según las necesidades del alumno con TDAH. Destacan, así mismo, las dificultades que estos alumnos encuentran para relacionarse socialmente y los problemas de autoestima, frecuentes entre los afectados (Moreno, 2011).
En todo caso, los estudiantes universitarios con diagnóstico previo de TDAH afrontan su formación académica adoptando ciertas estrategias conductuales y psicológicas, entre ellas:
  • Elevada autoexigencia sobre su desempeño académico. Hay que recordar que han superado los niveles educativos previos en los cuales han adquirido habilidades académicas básicas.
  • Control y planificación temporal del estudio y realización de trabajos mediante el uso de recordatorios, registros, etc.
  • Adopción de hábitos y rituales específicos de organización académica (selección de materias, horarios).
  • Incorporación a grupos de estudiantes que apoyan y facilitan la información docente, previamente analizada y con frecuencia, sistematizada. A este grupo se añaden aquellos alumnos que, sin un diagnóstico preciso, tienen dificultades de ejecución y rendimiento académico. Además, de los problemas de aprendizaje éstos muestran conductas disruptivas (entradas y salidas frecuentes del aula, problemas de puntualidad e impulsividad, difíciles relaciones con el profesorado) junto a deficiente organización académica, escasa planificación de tareas y distribución de esfuerzo, amén de dificultades para integrarse en el grupo.
APOYO Y ADAPTACIONES DESDE LA UNIVERSIDAD
La propuesta de iniciativas y ayudas específicas a estos alumnos está precedida por el debate actual sobre los métodos de instrucción en la enseñanza universitaria. En este sentido, se discute, por ejemplo, la idoneidad de tomar apuntes como estrategia para focalizar la atención en la materia o si, por el contrario, entregar material previamente estructurado por el profesor puede ayudar al alumno con este tipo de problemática y optimizar su rendimiento (Maydosz y Raver, 2010). Actualmente, las iniciativas y adaptaciones recomendadas para estos estudiantes en el contexto universitario se centran en tres aspectos (Ortiz y Jaimes, 2007; Moreno, 2011):
  • Definición de la figura del tutor académico encargado de guiar y asesorar al estudiante respecto a las materias ofertadas, supervisar sus habilidades académicas imprescindibles, etc.
  • Organización de seminarios y talleres específicos en los que, además de aspectos relacionados con técnicas de estudio, se haga hincapié en la adquisición de habilidades de solución de problemas y habilidades sociales.
  • Adaptaciones académicas curriculares. Entre otras, se han propuesto las siguientes:
    • Asignación del alumnado con TDAH a los grupos configurados en la distintas asignaturas considerando sus limitaciones atencionales y cognitivas.
    • Estructuración y planificación de la docencia: precisión de los objetivos docentes, exposición del índice de contenidos temático, síntesis e introducción explicativa previa al inicio de las clases, etc.
    • Adaptación de los exámenes: se propone identificar o destacar el texto y/o actividades relevantes para el desempeño del alumno en la evaluación y programar un tiempo de ejecución adicional.
    • Tutorías presenciales encaminadas al seguimiento de hábitos y planificación de trabajo, organización de la materia, esfuerzo a medio y largo plazo, etc.
AUTORA: Inmaculada Moreno García. Profesora titular del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico en la Universidad de Sevilla. Investigadora principal del proyecto de investigación sobre la evaluación de la eficacia del neurofeedback frente a los tratamientos farmacológico y conductual en el TDAH (PSI2008-06008-C02-01 del Plan Nacional I+D+i, 2008).
FUENTE:
http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3538

lunes, 25 de abril de 2011

¿CÓMO CONSEGUIR QUE UN NIÑO CON TDAH LLEGUE A LA UNIVERSIDAD?

Un estudio reciente realizado en ocho países, entre ellos España, ha revelado que el 91% de las familias con niños o niñas afectados por trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se sienten preocupadas por el éxito académico de sus hijos y, hasta el 63%, manifiesta que su hijo con TDAH ha sido excluido de actividades sociales por la manifestación de sus síntomas. Y es que este es el tema que más inquieta a los padres de niños afectados por el TDAH, la escolaridad de su hijo. No es de extrañar, ya que desde muy temprano reciben quejas del comportamiento del niño o niña y de su pobre evolución académica. En muchos casos, estas quejas se inician desde el parvulario.
Pero es en secundaria donde los problemas se agravan por la exigencia de un grado de madurez y un nivel de destrezas y conocimientos que ellos, aunque los tengan, no siempre manifiestan. En esta etapa, muchos niños con necesidades educativas especiales, sean por TDAH o por algún otro trastorno, tiran la toalla.
Para superar la infinidad de obstáculos que aparecen en el camino, lo primero es reconocer las dificultades que tienen estos niños. Muchos de ellos sufren de una discapacidad de la que algunos padres y muchos maestros no son conscientes.
Los que llegan hasta el bachillerato, en su mayoría, cuentan con el apoyo de su familia, con un buen equipo profesional y con un gran sentimiento personal de superación y dedicación. Los dos años de bachillerato pueden ser muy gravosos; pocos profesionales en estos cursos conocen estos trastornos y, por tanto, no quieren hacer ningún tipo de concesión. Pero algunos chicos, gracias a grandes dosis de comprensión y apoyo, pueden recibir la formación suficiente para acceder a las pruebas de selectividad.
Los estudios demuestran que la evolución de estos niños en la escuela varía notablemente en función de los conocimientos y experiencias de los profesores. En países como EE.UU. o Finlandia se ha entendido que este es un factor clave y que se debe proporcionar al educador toda la ayuda que necesite para que estos niños obtengan el éxito esperado. En España, la realidad sigue siendo que muchos niños y adolescentes no tienen la oportunidad de acceder a una evaluación completa, a un diagnóstico diferencial, ni a un tratamiento adecuado. Pero lo que no debería ser discutido es el derecho que deberían tener estos niños y jóvenes a acceder a los estudios universitarios.

ISABEL RUBIÓ BADIA
Presidenta de Fundación Adana
Fuente:

sábado, 9 de abril de 2011

SELECTIVIDAD MÁS APTA PARA HIPERACTIVOS

Los alumnos que padecen TDAH tienen una capacidad de atención mermada y pocas habilidades de narración escrita. Son alumnos que suelen responder de forma impulsiva, se distraen con facilidad, tienen un discurso desordenado y dificultades para organizar bien su tiempo, ocupándose poco de los aspectos relevantes y demasiado de los detalles más insignificantes.
El TDAH no interfiere en el conocimiento, pero los afectados tienen dificultades para explicar bien lo que saben. Ni tampoco es que sean menos inteligentes; pero cometen errores al aplicar lo que saben. Los expertos explican que se trata de un trastorno de rendimiento, no de aprendizaje y que una de las características de las personas afectadas es que tienen una reducida memoria de trabajo, ya que presentan verdaderas dificultades para trabajar con lo que conocen, o se olvidan de lo que saben.
El avance en los métodos de diagnóstico de estos trastornos y la tenacidad de afectados y asociaciones que les defienden, propicia que cada vez sean más los estudiantes que aspiran a llegar a la universidad. Que los alumnos cuenten con más tiempo para hacer las pruebas es un avance, pero no suficiente, dicen los expertos. Porque, además de disponer de un espacio que evite los estímulos de distracción del alumnado y de que tengan más tiempo, con pequeños descansos, para el alumnado con déficit de atención, se reclama otro estilo de evaluación.
En este apartado se considera del todo necesario que se incluyan preguntas abiertas con opciones múltiples de respuesta, lo que evitaría que el estudiante tuviera que hacer un sobreesfuerzo narrativo, algo que, de momento, no se ha conseguido.
Pero lo más importante, según se insiste en el documento de Adana, sería que la corrección de los ejercicios la realizara personal conocedor del trastorno, de las repercusiones lingüísticas que éste tiene y de las peculiaridades propias de estos alumnos. Eso permitiría que los correctores pudieran distinguir si están ante un estudiante con TDAH que no dispone de los conocimientos adecuados, o bien ante otro que tiene dificultades para demostrar lo que sabe.
“Un grueso importante de estudiantes con TDAH no tiene posibilidades de acceder a estudios universitarios porque fracasan en la selectividad, y eso es un impedimento funcional, además de un factor de exclusión de esos alumnos”, explican desde la fundación Adana.
LO QUE AÚN NO SE HA CONSEGUIDO
Entorno adecuado. Aunque se sitúa a los alumnos en las primeras filas y los tutores encargados de vigilar los exámenes saben de qué alumnos se trata, las pruebas aún se hacen en aulas demasiado pobladas, cuando estos estudiantes rendirían más en clases más reducidas.
Distribución diferente de las pruebas. Los expertos recomiendan que los alumnos con TDAH puedan combinar las pruebas en función de su dificultad, es decir no hacer el mismo día lenguas y matemáticas. De momento, tienen que seguir el orden establecido: el primer día se concentran todas las de las áreas lingüísticas.
Modificación del estilo de evaluación. Desde la Fundación Adana se pide que no tengan que hacer un sobresfuerzo narrativo en las respuestas de los exámenes, por eso piden preguntas abiertas y otras de opción múltiple.
Evaluación. Este es el aspecto más importante de las demandas: las familias afectadas reclaman que la evaluación la realicen personas conocedoras del trastorno, de sus repercusiones lingüísticas y de las dificultades para ordenar ideas.
MERCÉ BELTRAN
Fuente: