TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 19 de junio de 2013

EL SENADO APRUEBA MOCIÓN PARA GARANTIZAR LOS DERECHOS DE ALUMNOS CON TDAH

MADRID, 19 junio 2013 (EUROPA PRESS) -
El pleno del Senado ha aprobado una moción presentada por UPN en la que se insta al Gobierno a recoger una "expresa mención" en un texto normativo estatal al derecho de cualquier alumno con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), a tener garantizados apoyos educativos durante su escolarización, con independencia de la comunidad autónoma en donde viva.
La moción, que ha incorporado una enmienda del PP para incluir también a alumnos "con otros tipos de necesidades educativas especiales", ha sido aprobada con los votos a favor del PP, PSOE y UPN, mientras que se han mostrado en contra el PNV, CiU y la Entesa, que han recordado que las competencias educativas las tienen las comunidades autónomas.
Esta moción es consecuencia de la interpelación que el senador de UPN Pedro Eza dirigió al ministro de Educación, José Ignacio Wert, el pasado 4 de junio. Entonces, el ministro se mostró "perfectamente abierto" a incluir alguna referencia específica en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la atención a cualquier alumno con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).


El principal punto de debate se ha centrado en si contemplar esta garantía en una norma estatal invade o no las competencias de las comunidades autónomas. Así, el PP y el PSOE han defendido la necesidad de incluir la protección a estos colectivos en una norma estatal, mientras que CiU, PNV e IU han criticado que se imponga a las comunidades autónomas un patrón de actuación.
El senador de CiU Ramón Alturo ha opinado que lo adecuado sería dar "ayuda a las comunidades autónomas que ya tienen en marcha programas de estas características" en lugar de imponer un criterio común por ley. También la senadora del PNV, Ruth Martínez, ha recordado que las comunidades tienen "competencias exclusivas educativas" y ha subrayado que estos alumnos ya tienen una garantía legal, por lo que, a su juicio, lo que necesitan es más recursos.
A estos argumentos ha respondido la senadora socialista María Isabel Flores, quien ha indicado que no le parecía "lógico" que los alumnos con necesidades especiales "sufran discriminaciones por el lugar en el que vivan". "Nos parece acertado que se incluya esta garantía", ha indicado Flores, quién ha lamentado, sin embargo, que no se haya incluido en la moción más recursos para el apoyo a estos alumnos.
Por su parte, la senadora del PP María del Carmen Aragón ha indicado en la misma línea que la atención a este tipo de alumnos es "competencia de todos" y ha señalado que no en todas las comunidades autónomas "están las cosas como deben estar", por lo que se ha mostrado de acuerdo en que se establezcan "las mismas condiciones en todo el territorio nacional" para garantizar la "equidad" de estos alumnos.
Durante la defensa de la moción, el senador Eza ha destacado la "especialísima vulnerabilidad" que sufren alumnos con TDAH y ha asegurado que la aprobación de la moción supone un "mensaje de esperanza a padres y madres". Este trastorno afecta a alrededor de 300.000 niños, lo que supone entre el 5 y el 8% de los escolares, y es motivo del 25 por ciento de los casos de fracaso escolar en España. Además, ha recordado que “se trata de un trastorno crónico que persiste también en adultos en un porcentaje relevante”.
Según ha explicado Eza, “se trata de que estos alumnos con TDAH sepan que tendrán todo el respaldo legal, en coincidencia con lo establecido en la Estrategia sobre Discapacidad 2010-2020 de Europa, la cual establece “el principio de equidad”, “que es el reconocimiento del derecho que asiste a todo estudiante a que sus circunstancias particulares no constituyan una dificultad, que no le sitúen en una posición de desventaja para alcanzar las metas educativas”.
“Éste es un punto de partida importante, porque en un momento de debate del sistema educativo no podíamos dejar de manifestar el apoyo a estos alumnos con TDAH, con TA o con cualquier otra dificultad, como dislexia, en distintas circunstancias. Consideramos, además, que ése es el camino de futuro: la inclusión, y desde ahí, garantizar la calidad para todos los alumnos de acuerdo con los derechos que les corresponden, que es el fundamento de nuestra pretensión”, ha concluido.
FUENTE:

sábado, 8 de diciembre de 2012

ESCUELA INCLUSIVA Y TDAH


Ponencia de Lorea Aretxaga, presentada en el IV Congreso Nacional de TDAH, celebrado en Donosti, mayo 2012. Profesora del Berritxegune, colaboradora en Inclusividad y NEE, Dirección de Innovación Educativa del Dpto. de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco.




FUENTE:
http://es.scribd.com/doc/93703391/12-04-Lorea-Aretxaga-Congreso-Donostia-2012

lunes, 1 de agosto de 2011

FAMILIA, ESCUELA Y NIÑOS CON TDAH D. Jesús Bernal Hernández.

1.- PLANTEAMIENTOS INICIALES.
Teniendo en cuenta que el TDAH es un trastorno, con frecuencia, crónico, muy importante en la infancia, conviene analizar las limitaciones que tenemos con respecto al trastorno, así como las posibilidades.
Nuestras limitaciones… vienen determinadas por la imposibilidad de que el trastorno desaparezca. Es importante que los padres de los niños con TDAH comprendan que nada de lo que hagan podrá hacer que el trastorno desaparezca. Tampoco la escuela puede hacer desaparecer por completo este trastorno. La medicina, abordada, a veces, como auténtica panacea para este y otros trastornos, tampoco puede hacerlo desaparecer. Por último, tampoco los propios niños o personas con TDAH pueden hacer que el trastorno desaparezca definitivamente de sus vidas.
Vista así, la situación es terrible y dolorosa… Nadie nos prepara (a profesionales, familias, instituciones) para no poder resolver un problema. Más aún, no podemos entender que no podamos hacerlo.
Pero, lo cierto es que tenemos posibilidades reales de manejar el TDAH en términos satisfactorios para todos, sobre todo para las personas afectadas.
Podemos hacer cosas, muchas cosas, desde la medicina, desde la escuela, desde la familia y desde el propio niño o adolescente con TDAH. Podemos manejar, en parte, este trastorno, tenemos un margen en el que hacer frente al trastorno, podemos aprender a convivir con el trastorno haciéndolo menos incómodo, menos doloroso, menos frustrante…Podemos poner al trastorno en su sitio, impidiendo que nos invada e invada nuestra ilusión, nuestra esperanza.
No somos víctimas indefensas a merced de un monstruo voraz. Somos personas que podemos decidir hacer cosas e integrar estilos personales, dinámicas familiares, estrategias y hábitos saludables que nos proporcionen (a familias y pacientes) una calidad de vida adecuada.
Vamos a analizar estos indicadores en la familia y en la escuela y en la relación entre ambas, que pueden ayudar a colocar al trastorno en su sitio.
2.- INDICADORES DE MANEJO - RIESGO DEL TDAH POR PARTE DE LOS PADRES.
Estos indicadores que se describen a continuación, deben entenderse como un continuo, donde, en un extremo, se sitúan las posturas más radicales que implican riesgo y en el extremo opuesto, las posturas más radicales que indican manejo y funcionalidad. Lógicamente, cada persona y cada familia se sitúa en un punto de este continuo, un punto que en ocasiones varía, se modifica con el tiempo o las circunstancias.
Reconocimiento y aceptación del la existencia de un problema.
Indicador de manejo: ambos padres aceptan la existencia de un problema y aprenden a convivir con el TDAH.
Indicador de riesgo: la negación del problema, bien por uno o por los dos progenitores. Esto siempre provoca una invasión del trastorno a muchas áreas de la vida de la familia.
Capacidad de los padres para REPARTIR las tareas y las responsabilidades en la crianza y educación, así como para COMPARTIR las tareas que implican la existencia del TDAH.
Indicador de manejo: reparto del trabajo y tareas generales y específicas de crianza y cuidado del hijo, que implica el TDAH.
Indicador de riesgo: sobrecarga de uno de los padres y ausencia del otro progenitor.
Participación en una red de apoyo específica.
El indicador de manejo viene determinado por el uso de esta red de apoyo, formada por asociaciones, grupos de apoyo, etc., relacionados con el TDAH y que puedan proporcionar, cuando la familia lo desee, un recurso.
El indicador de riesgo se sitúa en el extremo contrario: padres que nunca toman contacto con estos recursos porque niegan el problema, porque sienten vergüenza o porque piensan que ellos lo pueden todo.
Conocimiento y formación específica sobre el TDAH.
Indicador de manejo: los padres dedican tiempo y esfuerzo personal en conocer los aspectos relacionados con el TDAH, buscan lecturas recomendadas por profesionales, consultan dudas, piensan y planifican, incorporando estrategias específicas al uso diario.
Indicador de riesgo: los padres no se preparan para manejar el TDAH, piensan que es suficiente con los conocimientos.
Compromiso con el Sistema Escolar y con el Sistema Sanitario.
El indicador de manejo por parte de los padres, viene determinado por su compromiso en apoyar incondicionalmente a los diferentes profesionales con los que se relacionan ellos y sus hijos (maestros, especialistas, médicos…). Cuando los padres, en mayor o menor medida, rechazan estos profesionales, los critican o los minusvaloran, se colocan en una posición de riesgo para manejar adecuadamente el TDAH.
Funcionamiento personal, como pareja y como padre/madre al margen del TDAH y sus implicaciones.
Indicador de manejo: los padres viven para muchas cosas, además de para el TDAH. Dedican tiempo y atención a actividades personales, tiempos de ocio, proyectos e ilusiones…De esta manera, los padres tienen oportunidades de colocar el trastorno, impidiendo que éste invada otras áreas vitales.
Indicador de riesgo: el TDAH invade, emocional, temporal y espacialmente, la vida de la familia, hasta el punto de que los padres pierden progresivamente la ilusión por hacer otro tipo de cosas al margen del trastorno.
Si hay hermanos, dedicarles un tiempo y un espacio específicos e individuales.
Los hermanos de los niños con TDAH necesitan una atención individualizada, no compartida, que, a veces, no reciben porque toda la atención recae en su hermano. El indicador de riesgo viene determinado por la ausencia de esta atención. Los padres dedican su tiempo, prioritariamente, al hijo con TDAH y, si se tiene tiempo y ganas, al resto de los hijos.
El indicador de manejo implica que los padres están disponibles para todos los hijos y los dedican tiempos específicos, en los que hacen cosas con ellos.
Introducir el humor como estrategia y recurso.
El sentido del humor sano es claramente un aliado en todas las situaciones vitales, más aún cuando sentimos que las circunstancias no tienen salida o solución. Reírse de sí mismo y de las cosas puede llegar a introducir pensamientos y emociones que ayuden a “tomar respiro” y continuar adelante.
3.- INDICADORES DE MANEJO-RIESGO DEL TDAH POR PARTE DE LA ESCUELA
Posicionarse ante el TDAH desde la perspectiva de las Necesidades Educativas Especiales.
La escuela asume riesgos en el manejo del trastorno si trata de atenderlo sin hacer adaptaciones (más o menos significativas, en función de cada niño).
El índice de manejo viene determinado por la capacidad de la escuela en realizar todas aquellas adaptaciones que el niño necesite.
Conocimiento por parte del tutor y de los profesores del TDAH: estrategias funcionales e implicaciones del Trastorno en el ámbito escolar.
Indicador de riesgo: los profesores que trabajan con el niño desconocen el trastorno, no usan estrategias ni técnicas para manejar el trastorno. El centro se coloca en la posición de que sean otros (otro colegio, otros profesores) los que intervengan con el niño.
El indicador de manejo se refleja en que el centro asume al niño, asume los cambios necesarios, a nivel profesional y a nivel organizativo.
Apoyarse en la familia, aceptando su presencia como algo indispensable y cooperar con ella.
Índice de manejo: los profesores aceptan a la familia, entienden que los padres son de ayuda para manejar el trastorno y cooperan con ellos.
Índice de riesgo: los profesores piensan y actúan desde la posición de que los padres son molestos, no ayudan y más vale mantenerlos alejados.
Centrarse en las soluciones y no en los problemas.
La escuela adquiere margen de maniobra ante el TDAH si, ante las dificultades se posiciona en la actitud de “¿qué podemos hacer, cómo vamos a solucionarlo o a mejorarlo?”.
El índice de riesgo vendría definido por la actitud de “¡vaya problema!, ¡nosotros no podemos hacer nada!, ¡que vaya a otro centro!”, es decir, la escuela, con esta actitud, en lugar de proporcionar soluciones, se convierte, para el propio niño y su familia, en un problema añadido.
Devolver competencia al niño y a sus padres desde una posición de Consideración Positiva.
La escuela y sus agentes consideran que el problema es el TDAH, NO es el niño. El niño tiene un trastorno, pero NO ES un trastorno. De esta forma, el maestro, es capaz de valorar áreas funcionales en el niño, alejadas del trastorno, siendo capaz de motivar y reforzar positivamente al niño y a la familia.
El TDAH tiene riesgo de no ser manejado adecuadamente por la escuela si ésta insiste en ver sólo el TDAH. Interpreta los síntomas y las expresiones (conductuales, emocionales…) del trastorno como actos voluntarios del niño: “si quisiera, se portaría de otra forma”, “cuando quiere atiende”, “lo que le pasa es que es un vago y no quiere trabajar”, “no me extraña que se porte de esta manera, con los padres que tiene…”.
4.- RELACIÓN ESCUELA-FAMILIA. ELEMENTOS FUNCIONALES EN LA RELACIÓN ENTRE AMBOS SISTEMAS.
Compromiso incondicional entre ambos sistemas y sus agentes.
La escuela ayuda, valida y forma parte de la red de apoyo del propio niño y de su familia,  INDEPENDIENTEMENTE de lo que hagan el propio niño y su familia.
Los padres ayudan, validan y forman parte de la red de apoyo de la escuela INDEPENDIENTEMENTE de lo que hagan los profesores o algún profesor en particular.
Manejo de las diferencias entre adultos, dejando al niño al margen.
Cuando surgen dificultades, probablemente frecuentes a lo largo de toda la escolarización del niño, éstas son manejadas entre adultos, centrándose en las posibles soluciones. El niño permanece al margen de este debate, y ningún adulto en el entorno familiar y escolar entromete al niño, informándole, pidiendo su opinión, posicionándolo en contra o a favor o implicándolo emocionalmente…
Consideración positiva, recíproca, ante el niño y ante los demás.
El niño recibe estímulo, refuerzo y consideración por lo que él es y por cosas que hace en las que obtiene un éxito, al margen del trastorno. Asimismo, los maestros trabajan con los compañeros del niño con TDAH, con el fin de que éstos también puedan tener una opinión positiva y válida de su compañero.
Si las diferencias son insalvables, tomar decisiones dejando fuera al niño y preservando lo positivo del colegio y de la familia.
Aun en las circunstancias más difíciles, incluso cuando los padres puedan decidir cambios en la escolarización de su hijo, la escuela y la misma familia deberán mantener mensajes de validación de los sistemas.
Conocer y confiar en los recursos generales y servicios especiales que existen en el entorno, priorizando su uso sobre otros más lejanos. Si no existen en el Centro, reclamarlos a la administración.
Los recursos, los profesionales y los servicios, cuanto más próximos al niño, mejor. No siempre los recursos y los profesionales lejanos son mejores. El sistema educativo debe proporcionar apoyos suficientes y, si esto no es así, la familia tiene el derecho de reclamarlos por las vías establecidas.
Centrarse en las tareas del ámbito familiar. No interferir en las funciones propias del contexto escolar, no construir en casa un “colegio paralelo”.
La escuela trabaja objetivos específicos de aprendizaje, utilizando metodologías específicas. En casa pueden trabajarse otros objetivos, utilizando métodos también diferentes. Cada contexto se centra en lo suyo, sin interferir en lo que el otro contexto hace (esto no significa no colaborar, ni trabajar objetivos comunes). La escuela no funciona como una familia paralela y la familia no funciona como una escuela paralela.
Colaborar juntos con el fin de gestionar adecuadamente la atención de los niños/as con TDAH. Colaborar con otras instituciones y organismos (médicos, asociativos…)
Familia y escuela generan soluciones en la atención a los niños/as con TDAH, buscando la colaboración y el compromiso con la red asistencial médica y con otras entidades de la red local, con el fin de elaborar PROTOCOLOS COMUNES de actuación para los niños/as con TDAH.
Fomentar actitudes colaboradoras y de respeto familia-colegio, independientemente de lo que haga el otro sistema.
Familia y escuela no tienen más remedio que colaborar juntos. Son contextos que necesariamente se necesitan para que el niño se desarrolle, socialice, adquiera competencia y pueda tener calidad de vida.
Hacer explícitas las muestras de apoyo.
Esto significa que los padres son capaces de expresar el apoyo incondicional al Centro, al profesorado, a la tutora…mediante mensajes de agradecimiento, cartas, detalles materiales.

Jesús Bernal Hernández, es Terapeuta Familiar y Maestro Especialista en Pedagogía Terapéutica. Director de Programas de Formación en Terapia Familiar del Centro Antheo de Valladolid y Miembro del Equipo de Atención al Alumnado con Trastornos de Conducta de Valladolid.
FUENTE:
Artículo publicado en “Hiperactivos, estrategias y técnicas para ayudarlos en casa y en la escuela”. Ed. “LoQueNoExiste”, Madrid, 2008.
http://www.arpanih.org/fileadmin/usuario/pdf/TDAH-Familia-Escuela._Jesus_Bernal_Hdez..pdf

lunes, 25 de abril de 2011

¿CÓMO CONSEGUIR QUE UN NIÑO CON TDAH LLEGUE A LA UNIVERSIDAD?

Un estudio reciente realizado en ocho países, entre ellos España, ha revelado que el 91% de las familias con niños o niñas afectados por trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se sienten preocupadas por el éxito académico de sus hijos y, hasta el 63%, manifiesta que su hijo con TDAH ha sido excluido de actividades sociales por la manifestación de sus síntomas. Y es que este es el tema que más inquieta a los padres de niños afectados por el TDAH, la escolaridad de su hijo. No es de extrañar, ya que desde muy temprano reciben quejas del comportamiento del niño o niña y de su pobre evolución académica. En muchos casos, estas quejas se inician desde el parvulario.
Pero es en secundaria donde los problemas se agravan por la exigencia de un grado de madurez y un nivel de destrezas y conocimientos que ellos, aunque los tengan, no siempre manifiestan. En esta etapa, muchos niños con necesidades educativas especiales, sean por TDAH o por algún otro trastorno, tiran la toalla.
Para superar la infinidad de obstáculos que aparecen en el camino, lo primero es reconocer las dificultades que tienen estos niños. Muchos de ellos sufren de una discapacidad de la que algunos padres y muchos maestros no son conscientes.
Los que llegan hasta el bachillerato, en su mayoría, cuentan con el apoyo de su familia, con un buen equipo profesional y con un gran sentimiento personal de superación y dedicación. Los dos años de bachillerato pueden ser muy gravosos; pocos profesionales en estos cursos conocen estos trastornos y, por tanto, no quieren hacer ningún tipo de concesión. Pero algunos chicos, gracias a grandes dosis de comprensión y apoyo, pueden recibir la formación suficiente para acceder a las pruebas de selectividad.
Los estudios demuestran que la evolución de estos niños en la escuela varía notablemente en función de los conocimientos y experiencias de los profesores. En países como EE.UU. o Finlandia se ha entendido que este es un factor clave y que se debe proporcionar al educador toda la ayuda que necesite para que estos niños obtengan el éxito esperado. En España, la realidad sigue siendo que muchos niños y adolescentes no tienen la oportunidad de acceder a una evaluación completa, a un diagnóstico diferencial, ni a un tratamiento adecuado. Pero lo que no debería ser discutido es el derecho que deberían tener estos niños y jóvenes a acceder a los estudios universitarios.

ISABEL RUBIÓ BADIA
Presidenta de Fundación Adana
Fuente: