TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

lunes, 27 de abril de 2026

NIÑOS CON TDAH: ¿CÓMO ENFRENTARSE A UNA FORMA DIFERENTE DE APRENDER?

 

Imagen creada con IA

Para ayudar a menores diagnosticados con este trastorno del neurodesarrollo hay que evitar juicios y etiquetas negativas. Centrarse en sus contextos o desarrollar técnicas de estudio personalizadas es fundamental.

César de la Hoz. Madrid - 04 ENE 2026 - 05:30 CET

En primer lugar, es interesante conocer un poco de historia sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Este apareció por primera vez en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM III de la American Psychiatric Association —conocido como la biblia de la psiquiatría— en los años ochenta como un subtipo del trastorno por déficit de atención, aunque existen referencias anteriores. Es definido por una tríada: impulsividad, falta de atención y exceso de movimiento (hiperactividad). Pero, ¿por qué llamar a este repertorio conductual trastorno? Desde un punto de vista coloquial, un niño o adolescente con TDAH es como un coche deportivo circulando por una carretera secundaria. Esto quiere decir que no falla el niño diagnosticado (el coche deportivo, para seguir con el ejemplo), sino que falla el contexto (la carretera). Porque si pones ese Fórmula 1 en un circuito de carreras funciona a la perfección.

Lo primero y más importante es pensar que un menor que atiende de forma diferente o se mueve de forma distinta no es un “trastornado”. El TDAH no debería ser un trastorno, sino una forma diferente de aprender. Hay que cambiar la “T” de trastorno por la “F” de forma. Y la “D” de déficit por “d” de diferente. Y la “A” de atención por la “A” de aprender. Por lo que si hubiera que llamarlo de alguna manera sería con las siglas FDA: forma diferente de aprender. Sin juicios, ni etiquetas negativas, ni trastornos.

Además, se está poniendo de moda decir que las familias de alguien con un diagnóstico de TDAH tienen que ir a terapia. Pero las madres y padres necesitan apoyo en diferentes contextos, no solo terapia, sino en términos de conciliación, de apoyo en la escuela y para el ocio y el tiempo libre.

¿Cómo enfrentarse a una forma diferente de aprender?

Como vivimos en la realidad y muchas familias no tienen acceso a esos recursos o no pueden pagar la ayuda que necesitan, los siguientes cinco puntos sobre cómo enfrentarse a esa forma distinta de aprender son fundamentales para niños, niñas y adolescentes que no aprenden como los demás.

Trabajar con reforzadores que ayuden y motiven cambios contextualizados en su día a día. Muy sencillo: buscar intereses que movilicen para que haya conductas menos impulsivas porque hay un objetivo que es motivante para cambiar. Por ejemplo, si le gusta el helado y consigue los objetivos que os propongáis, de postre hay helado. Le gusta jugar con la Play, pues si hace la cama, por ejemplo, o se esfuerza más en las tareas de casa, puede jugar. No pasa nada si está negociado y organizado.

Desarrollar técnicas de estudio que le sirvan para poder asimilar contenidos de manera más eficaz partiendo de sus características. En este sentido, muchas veces la repetición no sirve como base de la memorización y necesitamos alternativas: categorizar conceptos, controlar tiempos, buscar significados con sus propias palabras… Lo más interesante es estructurar las sesiones de estudio a su manera para que el contexto le sea motivante. Hay casos con los que trabajo recordando temas de estudio jugando al fútbol. Sí, mientras jugamos al fútbol. Con otro nos sentamos en el sofá…

Modificar los distractores a nivel ambiental. Convertir el juego en un motivador y no en un distractor. Que el juego y el estudio no sean conductas incompatibles entre sí, sino complementarias. Si tienen una forma diferente de aprender, ¿por qué tenerlos sentados en un escritorio todo el tiempo si es lo que peor se les da? Cambia la forma de enseñar.

Extinguir emociones, no hay que acompañarlas siempre. Alguien con un diagnóstico de TDAH no tiene un problema emocional, sino conductual, y tenemos que centrarnos en esto: que entienda que no siempre vale enfadarse o reaccionar de una manera que no es la adecuada. Las emociones son contextuales (dependen del contexto) por lo que es importante que entienda que hay momentos que entendemos su enfado, pero en otros no. Y no pasa nada, no vas a causar ningún trauma, más bien al contrario, le vas a enseñar autocontrol. Por lo tanto, buscamos reforzar la conducta adecuada y extinguir (dejar de reforzar) la inadecuada. Acompañar siempre la emoción puede hacer que justo demos alas a lo que no hace falta en ese momento.

Utilizar las palabras justas y no usar adjetivos calificativos para evitar intervenciones que desvíen el foco. El debate hace que te pierdas en el problema. Es importante saber cortar y reencuadrar hacia la tarea. Alguien que tiene una Forma Diferente de Aprender (FDA) necesita apoyo y comprensión, pero ¿quién no lo necesita?

Generar contextos facilitadores para niños, niñas y adolescentes que aprenden de forma diferente es difícil porque los cuidadores, padres y madres también necesitan apoyo. Pero un contexto facilitador no es solo adecuado para quien lo recibe, también lo es para quien lo genera.

FUENTE:

https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2026-01-04/ninos-con-tdah-como-enfrentarse-a-una-forma-diferente-de-aprender.html

lunes, 2 de marzo de 2026

PROCRASTINACIÓN Y TDAH: POR QUÉ NO ERES VAGO, ES TU CEREBRO

Imagen creada por IA

Si estás leyendo esto, es probable que tengas una lista de tareas pendiente que parece el testamento de un faraón. Y es aún más probable que, en lugar de estar tachando cosas, lleves media hora haciendo scroll infinito en Instagram o mirando cómo una mosca se choca contra el cristal.

Luego llega la culpa. «Soy un vago», «No tengo fuerza de voluntad», «Mañana empiezo de verdad».

Como psiquiatra, veo esto a diario. Y te voy a decir algo que no te dirá tu gurú de productividad favorito: el problema no es tu falta de organización, es tu regulación emocional.


¿Por qué procrastinamos? El secuestro de la dopamina

La procrastinación es el hábito irracional de posponer tareas importantes, sustituyéndolas por actividades más placenteras o irrelevantes, a pesar de conocer sus consecuencias negativas, como estrés, culpa y bajo rendimiento. No es pereza, sino una evitación emocional ante tareas abrumadoras, aburridas o desafiantes

Muchos de mis pacientes con TDAH en adultos (y otros tantos con ansiedad crónica) viven en una búsqueda constante de dopamina barata. El cerebro, ante una tarea que percibe como abrumadora, difícil o aburrida, experimenta una sensación de «dolor» o rechazo real.

¿La solución de emergencia de tu mente? El móvil. Un chute rápido de dopamina que calma el malestar un rato, pero que te deja con una resaca de culpa monumental a los diez minutos.

No eres vago. Tienes un cerebro que gestiona mal las recompensas y que se bloquea ante la incertidumbre y el esfuerzo. La procrastinación es, en realidad, una estrategia (fallida) para evitar una emoción negativa.

La trampa de la «Planificación Perfecta»

He visto a pacientes comprarse tres agendas distintas, bajar cinco apps de productividad y ver diez tutoriales de «Notion para expertos». ¿Sabes cómo llamamos a esto en psiquiatría? Procrastinación productiva. Es la forma que tiene tu ansiedad de convencerte de que estás trabajando cuando, en realidad, solo estás decorando la sala de espera antes de empezar lo importante. Si pasas más tiempo organizando el trabajo que trabajando, tienes un problema de evitación.

Estrategias para recuperar el control de tu atención

Para mejorar tu salud mental y tu productividad, no necesitas más apps, necesitas entender tu biología:

1. Baja el listón hasta el suelo (Micro-objetivos).

Si tienes que escribir un informe de 20 páginas y tu cerebro se bloquea, oblígate a escribir solo una frase. Una. El cerebro odia empezar porque anticipa el esfuerzo, pero le gusta terminar. Engáñalo con la entrada más pequeña posible.

2. Higiene Digital: El móvil es un casino.

Si tienes TDAH o ansiedad, tu móvil es un enemigo armado. Configúralo en escala de grises, elimina las notificaciones de redes sociales y, sobre todo, déjalo en otra habitación mientras trabajas. Si no lo ves, tu cerebro no gasta energía en el esfuerzo consciente de «no cogerlo

3. Acepta el «Malestar de Inicio».

Empezar algo difícil siempre va a generar un pico de cortisol (estrés). No esperes a «sentirte motivado» para empezar. La motivación no es la causa de la acción, es la consecuencia. La motivación suele llegar cuando ya llevas 5 o 10 minutos en la tarea y ves que eres capaz de avanzar.

Conclusión: Psiquiatría más allá de la medicación

La medicina moderna no va solo de recetar una pastilla para que «te centres». Va de entender cómo funciona tu cableado mental para que dejes de castigarte por procesos que son biológicos.

No buscamos que seas un robot de la productividad. Buscamos que recuperes el control de tu atención. Porque, al final del día, donde pones tu atención, pones tu vida.

FUENTE:

https://jordiriscopsiquiatria.com/procrastinacion-tdah-ansiedad-regulacion-emocional/

viernes, 23 de enero de 2026

PEQUEÑAS ESTRATEGIAS PARA HACER LA VIDA UN POCO MÁS FÁCIL CUANDO TIENES TDAH

 

Imagen creada por IA

Posiblemente, has llegado hasta aquí con la mente cansada y dispersa, pero no necesitas estar concentrado al 100 por cien para leer este post, ni aplicar todo, ni hacerlo perfecto. Con que una idea te alivie un poco el día, ya es suficiente.

Vivir con TDAH no es solo tener dificultad para concentrarse. Es cargar con una fatiga invisible, con una carga mental constante, con decisiones continuas, con la sensación de ir siempre un paso por detrás, aunque te esfuerces mucho. Por eso, más que grandes estrategias, lo que suele ayudar de manera más eficaz son ajustes pequeños, realistas y sin presión, que sí podrás llevar a cabo.

El cerebro con TDAH se bloquea cuando:

  • Todo parece igual de importante.
  • Hay demasiadas decisiones que tomar.
  • Hay auto-presión interna y sensación de culpa.

Por ejemplo, cuando llegas a casa, después de estar trabajando o estudiando todo el día y tienes aún miles de tareas que hacer. ¿Cómo proceder?


Elegir por dónde empezar

La motivación es inestable en el TDAH.

Date una instrucción clara y decide rápidamente:

  • Qué hacer primero porque es urgente.
  • Qué puede esperar.
  • Qué no es importante hoy.

Ejemplo: “Hoy solo importa esto. Todo lo demás puede esperar.”


Usa un temporizador de 3 minutos. Divide el tiempo

Pon 3 minutos y solo empieza.

¿Por qué 3 minutos y no “cuando tenga ganas”?

Porque tres minutos son lo bastante cortos como para no dar miedo y lo bastante claros como para marcar un final.

Tres minutos son tan pocos que el cerebro piensa: “Vale, esto lo puedo soportar.”

Cuando una tarea no tiene un final definido, el cerebro con TDAH interpreta: “esto puede alargarse”, lo que genera rechazo antes de empezar.

El temporizador de 3 minutos le dice al cerebro: “Solo esto. Empieza y acaba aquí.” Y eso cambia completamente la disposición a empezar. El objetivo del temporizador NO ES AVANZAR. El objetivo es comenzar, entrar sin miedo. Con TDAH, el mayor obstáculo suele ser el inicio, no la capacidad. Tres minutos no buscan productividad, buscan acceso a la tarea.

Durante esos 3 minutos:

  • No tienes que hacerlo perfecto. No pasa nada si te sale mal. Esto reduce culpa y aumenta la probabilidad de acción.
  • No tienes que terminar nada.
  • No tienes que decidir si seguirás después.
  • Solo estás ahí.

Qué pasa cuando suena el temporizador. Aquí está la parte más importante. Cuando el temporizador termina, paras a propósito. No porque no puedas seguir. Sino porque parar a tiempo es parte de la estrategia.

En ese momento tienes tres opciones válidas:

  • Parar y cambiar de actividad.
  • Descansar un poco.
  • Seguir otros 3 minutos con la tarea porque eliges hacerlo, no porque te empujes.

Usar un temporizador de 3 minutos no significa trabajar solo 3 minutos siempre. Significa no decidir de antemano cuánto tienes que aguantar. A veces seguirás. A veces no. Ambas cosas son parte del mismo sistema.

El temporizador de 3 minutos no sirve para producir más, sino para que empezar no dé miedo y parar no dé culpa.


Por otra parte, y simultáneamente, al terminar tareas o, simplemente, al ir avanzando y finalizando los pasos intermedios en los que hemos dividido una tarea, el cerebro con TDAH genera dopamina rápida. Por eso, el cerebro con TDAH necesita recompensas cercanas. Completar el paso “he estado 3 minutos” es un paso cerrado, terminado, es un logro y el cerebro genera dopamina. Eso refuerza la idea de “sí puedo hacer cosas”, aunque sea poco.

El cerebro con TDAH necesita dopamina para empezar y obtiene dopamina al completar algo, aunque sea mínimo. Ese micro-logro:

  • Reduce la resistencia a la tarea.
  • Activa el movimiento.
  • Y, a veces (no siempre) lleva a seguir un poco más. 

Y si no sigues, no pasa nada. El objetivo era empezar, no acabar.


Empieza en pequeño. Divide las tareas en porciones "ridículamente" más pequeñas

Y aquí, recordamos lo que siempre decimos: empieza en pequeño, divide las tareas también en pasos más pequeños para poder llegar a lo grande.

«Si una tarea no arranca, hazla ridículamente pequeña». Haz el primer paso tan pequeño que no puedas fallar. Qué significa “ridículamente pequeña”. Significa que, en vez de plantearte “tengo que escribir el informe” o “tengo que ponerme a estudiar, empieza por abrir el archivo, escribir el título o leer una frase.

Qué ocurre: no es que no quieras hacer la tarea, es que tu cerebro la percibe como demasiado grande, demasiado imprecisa o demasiado costosa en energía. Y entonces aparece la evitación.

Se debe empezar en pequeño porque el inicio es la parte más difícil, no la capacidad.

Empezar en pequeño no es el objetivo final. El primer paso ha de ser tan pequeño que no dé miedo ni cueste trabajo. Es la forma de entrar en tareas grandes sin activar bloqueo, rechazo o agotamiento precoz.

No es “hago solo un poco y ya está.” Es “empiezo de una forma que me permita continuar sin quemarme.”

Ejemplos:

Como hemos dicho, en lugar de “escribir todo el resumen”, empieza por abrir el documento y escribe el título.

En lugar de “ordenar la casa”, recoge en la habitación solo lo que está a la vista.

En lugar de “ponerme a estudiar”, lee un párrafo.

A partir de ahí, se sigue todo lo que la energía permita. A veces serán 5 minutos. Otras veces serán 30. Y ambas opciones son válidas.

No se empieza pequeño para hacer menos, sino para poder sostener más a lo largo del tiempo.

 

Planea menos de lo que crees que puedes hacer.

Muchas listas no fallan por falta de capacidad, sino por exceso de expectativas.

Prueba esto: 

  • Elige una prioridad real para el día o para la tarde.
  • Añade una o dos tareas pequeñas como extra.
  • Todo lo demás es opcional.

Terminar el día habiendo hecho algo importante vale más que una lista interminable que solo genera culpa.

 

Apóyate en el entorno, no solo en tu memoria.

El TDAH no falla por desinterés, sino por sobrecarga.

Algunas ayudas simples:

  • Dejar a la vista lo que necesitas recordar.
  • Agrupar cosas que siempre van juntas.
  • Usar recordatorios externos, listados, notas, etc.

Esto no es dependencia. Es diseño consciente del entorno.

 

Aprende a parar sin sentir que has fallado.

Parar no es rendirse. Parar antes del agotamiento es estrategia. No se trata de hacer menos, sino de no romperte en el proceso.

Una frase útil: “Paro ahora para poder volver mañana.”

 

Para terminar (y puedes parar aquí)

  • No necesitas aplicar todo esto.
  • No necesitas hacerlo todo hoy.
  • No necesitas hacerlo todo perfecto.

Las estrategias para el TDAH no rebajan expectativas. Cambian el camino para alcanzarlas.

No se trata de conformarse con poco, sino de avanzar de una forma sostenible.

Si hoy solo te llevas una idea que te haga el día un poco más llevadero, ya es suficiente.

Mañana será otro día. Y tú no estás fallando: estás adaptándote.