TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 9 de marzo de 2014

CÓMO ADAPTAR LAS EVALUACIONES A NIÑOS/AS CON TDAH



Los niños y adolescentes con TDAH requieren adaptaciones curriculares de las técnicas de evaluación (que no de los criterios de evaluación) de muy fácil aplicación y coste cero que no afectan directamente a los elementos del currículo académico oficial. Esto se hace con el fin de responder adecuadamente a las necesidades educativas específicas que pueden presentar los alumnos con TDAH.


Además, cuando a un alumno se le proporciona una instrucción de calidad y ayudas compensatorias adaptadas a sus necesidades es posible obtener un progreso satisfactorio en su rendimiento.

Se debe estructurar y adaptar las pruebas de evaluación (exámenes, controles, etc.). Para ello es recomendable aplicar una serie de pautas como las siguientes:
  • En el momento de la prueba de evaluación, conviene que el alumno esté sentado cerca del profesor y lejos de motivos de distracción.
  • Dar instrucciones claras y sencillas. Se debe verificar que el escolar comprende lo expuesto por el profesorado antes y durante la prueba.
  • Darle la oportunidad para que pregunte.
  • Posibilidad de usar otros medios para realizar la prueba o presentar trabajos,  haciendo uso de ordenadores, diagramas y dibujos si fuera necesario.
  • Subrayar con rotuladores las palabras clave o instrucciones. Esto le ayudará a discriminar de una forma más eficiente la información relevante.
  • Otras consideraciones que a tener en cuenta durante la evaluación es el hecho de que la atención mejora ante la realización de tareas novedosas (color frente a blanco/negro). Siempre que sea posible presentaremos los ejercicios a color.
  • También se ha demostrado que el rendimiento mejora en los niños con TDAH cuando se da tiempo suplementario para tareas escritas o cuando se hace un borrador antes de entregar la prueba definitiva.


En algunas Comunidades Autónomas existen protocolos de actuación con niños con TDAH en ambientes educativos donde se incluyen las adaptaciones pertinentes que han de realizarse.  En esos protocolos se incluyen propuestas relacionadas con los aspectos evaluativos y la forma en la que se pueden realizar y ajustar los exámenes a las características de los alumnos con TDAH. 

Algunas de esas consideraciones son:
  • El alumno con TDAH presenta dificultades para mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados, por ejemplo el tiempo que dura una prueba de calificación. Por ello, y para mejorar el rendimiento en pruebas escritas, se favorecerá la realización de los mismos de forma oral o a través de ordenador.
  • En cuanto a la duración de las pruebas escritas, se recomienda que se utilicen dos sesiones como mínimo y se establezcan tiempos máximos flexibles que permitan prolongar la duración del examen.
  • Las preguntas de los exámenes se presentarán por escrito para evitar la lentitud de otros procedimientos como la copia o el dictado, con la inclusión de preguntas o ítems de un mismo tipo, para evitar así la mayor posibilidad de error o confusión derivados de una combinación de formas.
  • Es conveniente dar a conocer las fechas de los exámenes con antelación. Se debe comprobar que el alumno ha registrado convenientemente las fechas y horarios de los mismos y que los tutores o familias reciben dicha información.
  • Los exámenes o pruebas escritas finales o parciales no deberán ser los únicos instrumentos para evaluar a este alumnado; es necesario que la evaluación continua sea el procedimiento empleado, tal como lo recoge la normativa de evaluación en la enseñanza básica.

FUENTE:
Guillermo Rodríguez Hernández. Logopeda y Psicólogo clínico. Centro VHL Adeje, Tenerife

martes, 28 de enero de 2014

LOMCE: el TDAH requiere una atención educativa diferente a la ordinaria


El pasado 20 de noviembre de 2013, el Senado, y el 28 de noviembre lo hizo el Congreso, aprobaron la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, en la que se menciona de manera expresa que:

“Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, (…) por TDAH (…) puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado”.





FUENTE:
http://www.boe.es/boe/dias/2013/12/10/pdfs/BOE-A-2013-12886.pdf

miércoles, 29 de agosto de 2012

CLAVES PARA PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR EN EL TDAH

En el marco del Seminario TDAH: origen y desarrollo, celebrado el pasado 09 de junio de 2011 y organizado por la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez-Cuétara y el Instituto Tomás Pascual Sanz, la Dra. Isabel Orjales Villar pronunció la ponencia “Claves para prevenir el fracaso escolar en el TDAH”.


Parte del gran problema del fracaso escolar en el TDAH radica en que no se hace una individualización en el estudio de estos niños para valorar si realmente necesitan repetir, cuándo y el número de veces.
Hay que conseguir que en el colegio comprenda qué significa este trastorno. Actuar sobre los síntomas porque los síntomas se diagnostican antes que el trastorno. Y no podemos esperar al diagnóstico para proporcionar las medidas psicoadaptativas.
Por un lado, está la intervención en el aula y, por otro, una intervención psicoeducativa en la que se incluya entrenamiento en las habilidades del aprendizaje.
Dado que hay comorbilidad con trastorno de aprendizaje, en paralelo a la valoración del TDAH se deben valorar las dificultades de aprendizaje y, probablemente, el diagnóstico sea más claro que el de TDAH.
Explicar a los profesores qué es el TDAH
Es un trastorno con un sustrato neurobiológico, que puede ser desde leve a grave, pero no tenemos nada con lo que medirlo, sólo podemos intuirlo.
Se nace con la condición de TDAH pero la expresión del trastorno puede tener lugar a lo largo del desarrollo. Y sobre esa condición biológica incide el efecto de la educación como inhibidor o moderador de ese potencial. Y de ahí llegamos a lo que nosotros utilizamos para el diagnóstico, que es la expresión sintomatológica y el grado de desadaptación.
Cuando diagnosticamos y evaluamos a un niño tenemos que saber que desgraciadamente no podemos medir la afectación neurobiológica de fondo sino que estamos midiendo la afectación neurobiológica más el impacto que lo educativo ha tenido sobre ello.
Pero, además, estamos hablando de que este trastorno se asocia a estructuras cerebrales que están en proceso de maduración y nos dicen que el lóbulo frontal, habitualmente, no termina de madurar hasta después de la adolescencia. Y estamos diagnosticando niños que están madurando. Entonces ¿cómo estamos diagnosticando un déficit en funciones que están madurando? Pues por la sencilla razón de que constatamos que esas aéreas cerebrales no maduran de la misma manera que los niños de su edad. El trastorno existe en comparación con la población general, con el desarrollo de los niños de su edad, no por la presencia únicamente de unos síntomas. Pero se madura porque hay una estimulación ambiental y educativa, y el momento del diagnóstico depende muchas veces en el lugar en que ha estado, la exigencia ambiental. No es lo mismo el autocontrol motor que se exige en un país latino que en Japón, por ejemplo. Y también del entrenamiento, debido a la educación en general, y entrenamiento específicos que hagamos con los niños.
Esto quiere decir que debemos cuestionarnos que la intervención psicoeducativa es fundamental porque si no el TDAH se nos convierte en un trastorno negativista desafiante con adicción a las drogas y trastorno disocial, etc.
Es decir, la intervención psicoeducativa es protectora del deterioro. ¿Pero la intervención psicoeducativa en general puede ser moduladora del trastorno? ¿Podríamos incidir en programas de intervención que pudieran modificar el curso de ese trastorno? ¿Y moderarlo?... Esto supone estudios de investigación muy complicados.
Situación en el aula
En el aula vamos a tener niños ya diagnosticados de TDAH y niños no diagnosticados, bien porque nadie los ha derivado, porque están confundidos con niños mal criados, o porque la intensidad de los síntomas o el nivel de desadaptación todavía no es lo suficientemente exagerado como para que los especialistas consideren que estamos en "la valla" de la patología.
Estamos hablando de síntomas que tienen todos los niños de su edad evolutivamente. Pero, ¿cuándo se convierten en patológicos?, cuando son desadaptativos. ¿Cuándo son desadaptativos?, cuando el sistema de contención fracasa.
En el aula vamos a tener niños que el profesor intuye que neurobiológicamente están fatal pero que comportamentalmente están bastante ajustados, mucho más de lo que se esperaría y que académicamente van funcionando aunque se les ve muy hiperactivos, muy dispersos. Y niños con un patrón que aparentemente se intuye menos severo pero que tienen un cuadro de lo más florido. Y el resto de los tipos.
A los profesores se les ha trasmitido durante años que necesitan un diagnóstico para aprender como se trata a ese niño, pero nos hemos olvidado de que el profesor lo que tiene es que resolver los problemas del aula.
No hay que plantearse el diagnóstico porque es muy complejo: tiene que ser multidisciplinar desde el primer momento y va mucho más allá de lo que tú como profesional puedes ver en el aula, que son los síntomas. Pero además, porque no se necesita que el niño esté diagnosticado para tener la responsabilidad y la oportunidad de intervenir para modificar esto, aunque por supuesto, si tienes un diagnóstico y una descripción del perfil cognitivo, comportamental, emocional y académico del niño tienes una información para ponerte en marcha mucho más rápido y eficazmente.

Siempre han existido buenos profesionales que han sabido tratar niños. Sin embargo el papel del profesor no sólo es fundamental sino vital, porque el profesor tiene la situación ideal: tiene niños haciendo actividades que requieren atención sostenida, autocontrol emocional y motor, planificación, autonomía en el trabajo, y tiene lo que le permite ver si es ajustado o no ese comportamiento (24 niños de la misma edad haciendo lo mismo al mismo tiempo). Además puedes intuir qué necesidades y adaptaciones necesitaría ese niño para poder funcionar.
¿Qué papel tienen los profesores?
Respecto a los padres, informar, pero no hablando del trastorno por mucha formación que tengamos, sino de los síntomas, en qué medida son desajustados para la edad y en qué medida le crean problemas. Y si el padre pregunta si puede ser hiperactivo o no, le digo que podría encajar pero que lo debe ver un grupo de especialistas.
En la entrevista con los padres, el docente tiene que decir: "esto es lo que yo conozco de tu hijo, me gusta, me preocupo por él, te advierto de que esto es lo que estoy detectando, en qué medida le crea problemas..."
Y nuestra posición como profesionales, "he detectado este problema y he tomado estas medidas para solucionarlo, tales medidas han funcionado, en otras necesito tu ayuda, y en otras no consigo que funcione y necesitamos los dos ayuda profesional".
Respecto a los profesionales, cuando orientadores o médicos nos mandan cuestionarios de conducta, que cada profesional docente rellene el suyo, determinando de qué modo conoce al niño, cuál es la relación, qué tipo de asignatura y las diferencias trascurrido el tiempo.
Estos cuestionarios hablan de intensidad. Sin embargo el profesional que valora al niño tiene que evaluar intensidad y desadaptación. Por ej. una niña que defeca en la braguitas, ¿es normal? Si tiene 2 años y medio, es normal; pero si es mayor, no tiene diarrea, no hay problemas con los baños del cole (por ejemplo están muy lejos), tiene 8 años y lo hizo delante de sus compañeros... pues eso indica un grado de desadaptación muy importante. Es decir, lo pida el profesional o no, adjuntaremos al cuestionario información de otros profesionales, del que cuida el recreo, del de comedor, de los profesionales especialistas y, además, ejemplos de desatención, de hiperactividad, de falta de autorregulación, ejemplos de trabajo de escritura... lo más descriptivos posibles.
¿Qué hacemos en el aula?
Cambiar de actitud, vamos a ver qué síntomas hay y qué hacemos si no termina las tareas. El seguimiento debe ser más cercano: "haz dos ejercicios y vienes a enseñármelo, te felicito y vuelves a hacer otros dos". Que nuestro objetivo sea que terminen el curso mejor que lo empezaron en lo académico, lo social y lo personal.
El niño con TDAH es el hermano pequeño de todos los niños de la clase y en todas las habilidades que se implican educativamente funciona como un niño más pequeño. Si lo vemos así, sabremos cómo tenemos que actuar y no tendremos la sensación de que estamos sobreprotegiéndole. Hay que partir del nivel de necesidades que tiene e ir exigiéndole. 
¿Qué pasa si no es TDAH y le estamos mimando mucho y hablamos con sus padres ...? Pues no va a pasar nada malo, va a estar muy contento, va a mejorar y pronto le vais a poder soltar de la mano. La mejoría va a ser que las adaptaciones se van a reducir.
Programa de entrenamiento en aprendizaje
La ortografía es memoria visual, olvidemos las reglas ortográficas -que ni siquiera los padres sabemos-. Si se escribe con "b" o con "v" lo escribo dos veces y la que me suena más es la que vale. Los niños con TDAH tampoco serían capaces de activar en su memoria cuando están haciendo un dictado las reglas ortográficas que tendrían que aplicar. Se trabaja sobre listas de palabras, sobre apoyo con imágenes y las autoinstrucciones como una ayuda para enseñar a pensar.
Los niños con TDAH tienen mayor inmadurez en la decodificación de instrucciones escritas, por lo tanto no van a desentrañar los problemas de matemáticas sino son capaces de mantener toda la información en la memoria de trabajo. Tampoco van a ser capaces de desentrañar un problema si no les enseñamos a representar la información visualmente con un esquema gráfico en un papel. Hay que flexibilizar los deberes porque se debe seguir el ritmo de sus compañeros y evitar el fracaso escolar. Los profesores se deben concienciar.
Los niños con TDAH en el horario escolar tienen que tener un espacio para ordenar su vida. Tampoco saben hacer exámenes con desarrollo, no es cuestión sólo de que se les examine oralmente sino que haya un entrenamiento en hacer exámenes escritos.
Dra. Isabel Orjales Villar, Profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED

Conclusión:
El docente, como profesional, puede observar en el alumno los síntomas de TDAH. Y, aún sin diagnóstico, lo verdaderamente importante es que asuma la actitud y la responsabilidad de intervenir para trabajar con el niño/adolescente, realizar las adaptaciones necesarias y minimizar las dificultades del alumno.

FUENTE:

miércoles, 25 de enero de 2012

EL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH

PROBLEMÁTICA DEL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH. IMPLICACIONES Y ADAPTACIONES EN LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA
En los últimos años asistimos a un notable incremento de estudiantes con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales que acceden a la universidad. Se incorporan a un entorno académico que conlleva expectativas de aprendizaje autónomo, exigencias de habilidades académicas consolidadas y estrategias de adaptación grupal. Numerosos alumnos, sin embargo, fracasan en la universidad e, incluso, abandonan sus estudios sin haber concluido. En este grupo, se incluyen, con frecuencia, los estudiantes con discapacidad asociada a problemas de aprendizaje y/ o trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), frecuentemente diagnosticado, se encuentra entre los más investigados en las últimas décadas. Se trata de uno de los trastornos más prevalentes en la infancia, de naturaleza crónica, comorbilidad asociada, difícil diagnóstico y con opciones terapéuticas limitadas, hasta la fecha, en cuanto a sus efectos en la sintomatología característica y asociada. Existe consenso en la comunidad científica y profesional respecto a las repercusiones adversas que origina a los individuos afectados. Los déficit característicos, asociados a la inhibición del comportamiento y las dificultades de atención sostenida causan alteraciones significativas en las actividades diarias del individuo, en su adaptación escolar, familiar, profesional y social (Barkley et al., 2002).
La investigación desarrollada en la últimas décadas ha revelado severas repercusiones académicas asociadas al TDAH y subrayadas, especialmente en la infancia y adolescencia, pues los estudios son limitados cuando se trata de estudiantes universitarios (Maydosz y Raver, 2010). Los resultados de las investigaciones han puesto de manifiesto dificultades de aprendizaje, deficiencias de rendimiento académico de los alumnos afectados, riesgo de abandono escolar y alteraciones del comportamiento. Estos hallazgos han aconsejado la adopción de medidas educativas y adaptaciones curriculares (no significativas y significativas en muchos casos), permitiendo que los alumnos con este trastorno afronten con éxito su trayectoria académica en los niveles de educación primaria y secundaria.
En el contexto universitario actual, uno de los principales obstáculos es la detección e identificación de los alumnos con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales. Aunque determinar con precisión la incidencia del TDAH en la universidad, resulta una tarea compleja, se estima, no obstante, que entre el 2% y el 4% de los alumnos universitarios presentan este trastorno, si bien la tasa de incidencia puede variar según la universidad de que se trate (Ortiz y Jaimes, 2007).
En todo caso, la detección de los estudiantes con esta problemática se produce habitualmente porque son los propios alumnos con discapacidades, que requieren adaptaciones específicas, quienes se identifican y contactan con los Servicios de Atención a la Discapacidad de su universidad. Sin embargo, no todos los estudiantes deciden hacerlo, muchos optan por silenciar sus dificultades y afrontar su desenvolvimiento en el entorno universitario por sí mismos, a partir de las habilidades adquiridas y de las estrategias psicológicas propias. En otros casos, el estudiante contacta con dichos servicios preocupado por sus problemas de rendimiento académico. En estas ocasiones, el alumno, probablemente, no fue diagnosticado en la infancia y, aunque la sintomatología haya disminuido, las deficiencias atencionales dificultan su desempeño y rendimiento académico en el contexto universitario.
Por otro lado, los trabajos interesados por las manifestaciones y requerimientos de los estudiantes universitarios con TDAH consideran, como punto de partida, los síntomas y disfunciones apreciadas en la edad adulta atendiendo a tres aspectos esenciales: cronicidad, comorbilidad asociada y ámbitos alterados funcionalmente (Faraone y Antshel, 2008). Teniendo en cuenta estas circunstancias unidas, además de a las exigencias académicas y los requerimientos propios de la vida universitaria, la problemática de los universitarios con TDAH afecta a dos cuestiones fundamentales: a) elevado riesgo de fracaso académico y, b) abandono de los estudios universitarios. Según Barkley et al. (2002), tan sólo entre el 5%-10% de los alumnos logran finalizar los estudios, aumentando la vulnerabilidad hacia el abandono en los dos primeros años, especialmente en el primer curso académico, por lo que éste significa de tránsito entre los estudios de secundaria y universitarios y por los esfuerzos de adaptación que ello significa para el estudiante.
Las razones que parecen influir en el abandono de los estudiantes matriculados en la universidad se relacionan con los déficit cognitivos propios, característicos del trastorno, y con la afectación emocional que éste conlleva. Los estudios realizados subrayan, entre otras, dificultades de rendimiento académico, sobreesfuerzo requerido según las exigencias planteadas, técnicas de estudio deficitarias, dificultades en la planificación de tareas y en la organización temporal y entorno académico escasamente estructurado según las necesidades del alumno con TDAH. Destacan, así mismo, las dificultades que estos alumnos encuentran para relacionarse socialmente y los problemas de autoestima, frecuentes entre los afectados (Moreno, 2011).
En todo caso, los estudiantes universitarios con diagnóstico previo de TDAH afrontan su formación académica adoptando ciertas estrategias conductuales y psicológicas, entre ellas:
  • Elevada autoexigencia sobre su desempeño académico. Hay que recordar que han superado los niveles educativos previos en los cuales han adquirido habilidades académicas básicas.
  • Control y planificación temporal del estudio y realización de trabajos mediante el uso de recordatorios, registros, etc.
  • Adopción de hábitos y rituales específicos de organización académica (selección de materias, horarios).
  • Incorporación a grupos de estudiantes que apoyan y facilitan la información docente, previamente analizada y con frecuencia, sistematizada. A este grupo se añaden aquellos alumnos que, sin un diagnóstico preciso, tienen dificultades de ejecución y rendimiento académico. Además, de los problemas de aprendizaje éstos muestran conductas disruptivas (entradas y salidas frecuentes del aula, problemas de puntualidad e impulsividad, difíciles relaciones con el profesorado) junto a deficiente organización académica, escasa planificación de tareas y distribución de esfuerzo, amén de dificultades para integrarse en el grupo.
APOYO Y ADAPTACIONES DESDE LA UNIVERSIDAD
La propuesta de iniciativas y ayudas específicas a estos alumnos está precedida por el debate actual sobre los métodos de instrucción en la enseñanza universitaria. En este sentido, se discute, por ejemplo, la idoneidad de tomar apuntes como estrategia para focalizar la atención en la materia o si, por el contrario, entregar material previamente estructurado por el profesor puede ayudar al alumno con este tipo de problemática y optimizar su rendimiento (Maydosz y Raver, 2010). Actualmente, las iniciativas y adaptaciones recomendadas para estos estudiantes en el contexto universitario se centran en tres aspectos (Ortiz y Jaimes, 2007; Moreno, 2011):
  • Definición de la figura del tutor académico encargado de guiar y asesorar al estudiante respecto a las materias ofertadas, supervisar sus habilidades académicas imprescindibles, etc.
  • Organización de seminarios y talleres específicos en los que, además de aspectos relacionados con técnicas de estudio, se haga hincapié en la adquisición de habilidades de solución de problemas y habilidades sociales.
  • Adaptaciones académicas curriculares. Entre otras, se han propuesto las siguientes:
    • Asignación del alumnado con TDAH a los grupos configurados en la distintas asignaturas considerando sus limitaciones atencionales y cognitivas.
    • Estructuración y planificación de la docencia: precisión de los objetivos docentes, exposición del índice de contenidos temático, síntesis e introducción explicativa previa al inicio de las clases, etc.
    • Adaptación de los exámenes: se propone identificar o destacar el texto y/o actividades relevantes para el desempeño del alumno en la evaluación y programar un tiempo de ejecución adicional.
    • Tutorías presenciales encaminadas al seguimiento de hábitos y planificación de trabajo, organización de la materia, esfuerzo a medio y largo plazo, etc.
AUTORA: Inmaculada Moreno García. Profesora titular del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico en la Universidad de Sevilla. Investigadora principal del proyecto de investigación sobre la evaluación de la eficacia del neurofeedback frente a los tratamientos farmacológico y conductual en el TDAH (PSI2008-06008-C02-01 del Plan Nacional I+D+i, 2008).
FUENTE:
http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3538

viernes, 13 de enero de 2012

MEJORAR EL RENDIMIENTO ESCOLAR

Aproximadamente un tercio de los niños con el trastorno de TDAH repiten al menos un curso durante su escolaridad; cerca de un 35% no acaban nunca los estudios en el instituto; y además, tanto sus notas como su rendimiento académico son significativamente inferiores al promedio. Con el tiempo, a lo largo de la etapa escolar, entre un 40 y un 50% necesita recibir alguna ayuda de forma regular, a través de programas de educación especial o de refuerzo educativo. Para acabar de complicar este panorama, la mitad de estos alumnos tienen graves problemas de conducta oposicionista, lo que hace que, entre el 15 y el 25% sean expulsados  del centro escolar durante algún tiempo.
El TDAH es uno de los trastornos más sensibles a la acción educativa del entorno (principalmente familia y escuela). Por ello, una detección temprana, un diagnóstico correcto y un buen manejo escolar, médico y familiar favorecerán el buen pronóstico del alumno/a.
En el TDAH se recomienda el tratamiento multidisciplinar: la psicoeducación y la terapia farmacológica es la mejor manera de abordar este trastorno.
El tratamiento médico-farmacológico tiene por objeto reducir los síntomas de inatención, sobreactividad motora e impulsividad. Los estudios científicos avalan su eficacia y seguridad. Bien pautado, facilita el correcto desarrollo intelectual y mejora la interacción social y familiar, además de facilitar la intervención de las técnicas psicopedagógicas y de manejo de conducta.
En este sentido, el maestro debe colaborar con el médico durante el tiempo en el que se sigue el tratamiento, observando y registrando si aparecen mejoras o no en el rendimiento académico, en el comportamiento y en las relaciones con sus compañeros.
El tratamiento psicopedagógico está dirigido a padres, profesores y el propio alumno. Tiene por objeto mejorar las habilidades académicas mientras estudia o hace los deberes, mejorar la conducta ante la tarea académica, mejorar la  motivación ante el estudio, la imagen que tiene de sí mismo (autoestima) e instaurar un hábito de estudio.
En principio, los niños con TDAH no requieren adaptaciones curriculares significativas (disminución de los contenidos y objetivos de la etapa) salvo en los casos en que hay algún trastorno de aprendizaje asociado (dislexia, discalculia, trastorno del lenguaje, etc..).
ADAPTACIONES METODOLÓGICAS:
·         La clase
Si pertenecieran a la realeza tendrían un tutor particular a jornada completa, pero en el mundo real tienen  que compartir la clase con otros 23 alumnos o más. No obstante, debemos procurar, en la medida de lo posible, que el alumno con TDAH reciba una atención individualizada.
·         El profesor adecuado
El primer objetivo será intentar que la escuela sea la primera aliada de la familia en el control de la conducta y la educación del alumno. La queja más frecuente de los padres con alumnos TDAH es que los profesores no son sensibles, desconocen y no comprenden las dificultades de este tipo de trastorno, lo que aumenta su angustia, soledad y sufrimiento.
El profesor tiene un papel decisivo en el éxito escolar de un niño con TDAH, aunque todavía quedan profesores que creen que el TDAH sólo se cura con mano dura. El profesor ideal es firme, flexible y sabe cuándo debe dar marcha atrás.
·         ¿Dónde debe sentarse?
Es bastante tentador colocar al niño que causa problemas lo más alejado posible del resto de la clase. Pero si se pretende que aprenda algo será mejor colocarlo en las primeras filas, preferentemente entre niños  tranquilos que puedan ejercer de co-terapeutas.
Esta cercanía permitirá al profesor asegurarse de que el alumno está prestando atención.
Tenerle cerca permite también poder animarle cuando trabaja bien (con una sonrisa, una caricia, un “ven y enséñame lo bien que te está saliendo la letra”, etc.)
Además, es importante reducir las distracciones, evitando que esté cerca de las ventanas u otros elementos como la papelera, armario de juegos, etc.
ORDEN Y ORGANIZACIÓN
Normas:
Un niño con TDAH debe saber qué se espera de él y a qué debe atenerse. Es necesario establecer un número reducido de normas claramente enunciadas y recordárselas con regularidad mediante llamadas y “recordatorios”. Las normas especiales pueden comentarse en privado.
Las normas esenciales pueden ser:
·   No levantarse del sitio
·   Estar tranquilo en la silla
·   Escuchar cuando se dan las explicaciones
·   Obedecer las órdenes del profesor
·   Respetar a los profesores y compañeros: turnos de palabra, hablar sin gritar y no hacer ruido.
Debemos ser conscientes de que el alumno con TDAH, por sus dificultades y sintomatología no siempre será capaz de comportarse de acuerdo con estas normas aunque las conozca.
OTRAS MEDIDAS QUE PUEDEN AYUDARLE:
Nombrarle encargado de cerrar la clase a la hora del recreo puede evitar que empuje en la fila para ser el primero, ya que tendría que salir forzosamente el último para cerrar.
Colocar un cartel en la pared donde pueda pintar puntos o estrellas; cada vez que termine una tarea, además de funcionar como un registro de buena conducta que aumentará el rendimiento académico del alumno, le permitirá levantarse y dar un paseo, facilitando que después pueda concentrarse mejor y mantenerse otro buen rato sentado.
Rutina
Los alumnos con TDAH necesitan la rutina más que el aire que respiran. Deben saber el plan previsto para cada día de colegio y saber qué va a ocurrir a continuación.
Cuando toque cambiar de actividad, se les tiene que dejar que desconecten antes de ponerse de nuevo manos a la obra. Por ej. les resulta muy difícil volver de manera inmediata a la actitud tranquila y pasiva de la clase después de volver de un recreo “hiperactivo y descontrolado”.
Hablar consigo mismo
Los expertos en desactivación de bombas obtienen mejores resultados cuando se van diciendo a sí mismos qué cables han de cortar y en qué secuencia deben hacerlo. Los pilotos repasan una lista de comprobación antes de despegar. Hablar en voz alta no está bien visto por la mayoría de profesores, pero a  algunos niños con TDAH les resulta muy útil.
La importancia de la estructura o entrenamiento en “autoinstrucciones”
(Paro-Miro-Leo-Pienso-Decido-Hago-Repaso) a la hora de hacer un ejercicio, siguiendo los siguientes pasos:
1.     PARO: dejo el lápiz sobre la mesa, aún no lo necesito.
2.     MIRO: observo la hoja y LEO todo lo que aparece en ella.
3.    DECIDO: de nuevo, leo por partes el ejercicio, subrayo los datos y busco las palabras clave que me indican lo que tengo que hacer (define, rodea, compara, une, subraya… También subrayo los verbos, los sustantivos, los adjetivos… que tienen un significado clave). Ahora que sé lo que me piden, pienso y decido cómo lo voy a hacer.
4.     HAGO: Realizo cuidadosamente la tarea del modo que he decidido hacerla.
5.     REPASO: Compruebo que he respondido a lo que me pedían y que ya no me piden nada más en ese ejercicio, asegurándome del resultado y me pregunto si éste tiene sentido.
Mantener la atención
Es uno de los retos de cualquier profesor: conseguir y mantener la atención de un alumno con TDAH sin ponerlo en evidencia delante de sus compañeros. Pueden utilizarse las siguientes estrategias:
Llamadas
Empleo de expresiones como “y ahora veréis”, “prepararos”, “ahora viene lo más interesante”, “¡allá vamos!” ayudan a mantener la atención a la clase cuando ésta empieza a perder interés.
Ánimo y entusiasmo
Contacto ocular, tono de voz firme y trasmitir entusiasmo, son claves para mantener la atención de la clase. El profesor que sabe llegar a los alumnos utiliza los ojos y el lenguaje corporal, hace pausas y habla con suavidad. Un profesor un poco teatral, entusiasta y lleno de energía conseguirá mayor atención que uno que hable monótonamente acerca de un tema pesado.
Brevedad
Hay que ir al grano sin dar excesiva información. Digo al niño lo que quiero que haga, no lo que no haga.
En la variedad está el gusto
El aburrimiento es un problema muy importante en el TDAH y la variedad ayuda a recuperar el interés.
Es inteligente utilizar estrategias como:
Cambiar el tono de voz y el ritmo de la exposición, detenerse de golpe cuando nadie se lo espera, hacer preguntas a los niños, pedirles que hagan de profesores y que vuelvan a explicar la lección a sus compañeros…
Complementar las lecciones de clase con programas de ordenador que impliquen las mismas habilidades y contenidos.
Utilizar cualquier tipo de material llamativo: fichas de colores, dibujos, maquetas … todo ello crea variedad.
Permitir al alumno con TDAH que realice algún desplazamiento por el aula o fuera de ella a intervalos periódico. Puede nombrarlo su “ayudante en clase” y encargarle ciertas tareas que favorezcan su movilidad.
Retroalimentación
El mero hecho de haberle dicho algo a un niño con TDAH no implica que lo haya entendido. El profesor debe comprobar regularmente que la información ha sido recibida y asimilada. Después de dar una instrucción, pida al alumno que la repita para comprobar que la ha entendido.
Los padres deben decir a sus hijos que, cuando se pierdan o no entiendan algo, pregunten (aunque muchas veces, por sus dificultades sintomatológicas, no lleguen a realizarlo).
Enseñarles estrategias para mejorar la memoria
1)     Pistas visuales
La información verbal se olvida fácilmente, pero si se suministra junto con una pista visual, se retiene mejor. De niños, al aprender a leer, asociamos la letra “A” con un dibujo que empieza por esa letra (por ejemplo, ala). De adultos, es posible que no nos acordemos del piso del aparcamiento donde dejamos el coche, pero seguro que recordamos que fue en el nivel amarillo.
Pueden también utilizarse pistas visuales para controlar el comportamiento del niño en clase. Cada señal indica que hay cambios en las normas: rojo (quédate quieto, escúchame y no hables), amarillo (puedes hablar en voz baja, levantarte y preguntar dudas), verde (puedes jugar libremente, hablar en un tono de voz normal, moverte por la clase, jugar con los juguetes y venir a hablar conmigo).
2)     Palabras clave.
Las palabras clave se utilizan para dirigir la atención sobre una idea, para refrescar la memoria. Como adultos utilizamos palabras clave en nuestras agendas (ej.: “dentista”, “pagar la factura”, etc.)
3)     Asociación
Tendemos a asociar determinada información a ciertas imágenes o lugares.
4)     Rimas y reglas nemotécnicas
Como por ejemplo la regla para acordarnos de los días que tiene cada mes (30 días tiene septiembre, con abril, junio y noviembre…)
Es necesario inventarnos nuestras propias reglas nemotécnicas.
5)     “Recordatorios”
Escribir un mensaje en la mano, apuntárselo en un trocito de papel, ponerse una goma en la muñeca…
En este apartado es muy importante la utilización de agenda escolar para que los padres puedan colaborar eficazmente con los maestros.
EN LAS TAREAS
1.     Adapte el tiempo que le asigna al alumno con TDAH  en la realización de las tareas en el aula. Los niños con TDAH necesitan más tiempo que sus compañeros para terminar las tareas.
2.     Adapte la cantidad de tareas: un número  de tareas  inferior al del resto de los alumnos o proponer a todo el grupo del aula un mínimo de tarea y otras opcionales cuya realización sea voluntaria y con las cuales pueden mejorar su calificación. Una norma que funciona es asignar la cantidad de trabajo que sería apropiada para un niño un 30% más joven y establecer un tiempo límite para acabar el trabajo. Para ello puede ser de ayuda el uso de relojes con alarma.
3.     Partir en trocitos. Cuando la tarea completa parezca inabarcable deberá fragmentarla en una secuencia de pasos o trozos pequeños. Se elabora una lista de “quehaceres” y se va por partes: se hace una cosa, luego otra, luego otra…
Cuando se entrega una tarea para toda la clase (por ejemplo: hacer 4 preguntas de una ficha),  se le indicará que una vez terminada la primera pregunta acuda a la mesa del profesor a mostrársela. De este modo, el profesor está ajustando la demanda a la capacidad de atención del alumno con TDAH, al cual, a su vez, está motivando y permitiendo que dé salida a su necesidad de movimiento (levantarse y desahogarse), De esta manera, favorecemos su concentración en los momentos en que está sentado, puesto que le estamos reforzando con mayor frecuencia y por el trabajo terminado, a la vez que le da consignas sobre cómo ejecutar la siguiente pregunta. Una vez que el niño ha terminado la primera pregunta, se le anima a realizar la segunda y así sucesivamente. De este modo, es muy probable que el alumno termine sus tareas (incluso en el mismo tiempo que los demás niños) y que, paulatinamente, podamos encargarle más de una pregunta cada vez. Así, con el mismo premio (la felicitación del profesor por el trabajo acabado) se asocia cada vez una mayor exigencia de trabajo personal.
También utilizaremos este proceso a la hora de realizar exámenes.
4.     Visión de conjunto.
El niño con TDAH debe empezar a trabajar con una visión de conjunto para que le sea más fácil entender los pequeños detalles. Ej.: proporcionarle un resumen de un libro que debe leer antes de que empiece a leerlo.
5.     Deberes para casa. 
Mandar deberes para casa no es tan grave, lo grave es el tiempo que los alumnos con TDAH invierten en ello. La recomendación es de 10 minutos aproximadamente por curso. Las investigaciones  y la práctica docente demuestra que los deberes no valen de nada en Primaria. Los colegios que mandan muchos deberes no son mejores, no alcanzan mejores resultados y sus alumnos no aprenden más. Los deberes empiezan a ser importantes según aumenta el nivel escolar, pero deben hacerse entre hora y media y dos horas y media; más tiempo no es rentable y tampoco sirve para que  los niños aprendan más.
EN LOS OBJETIVOS
1.     Priorizar objetivos fundamentales para adquirir aprendizajes posteriores. En la medida de lo posible se actuará para lograr los objetivos “secundarios”, pero solamente una vez asegurados los “primarios”.
2.     Cambiar la temporalización de los objetivos. El niño con TDAH necesita más tiempo para alcanzar determinados objetivos. No ocurre nada si se tiene en cuenta el apartado anterior.
3.     Simplifique los objetivos.  Es mejor proponer una suma breve que otra larga y compleja.
EN LA EVALUACIÓN
El objetivo será comprobar que el alumno ha adquirido los conocimientos requeridos, no su habilidad para afrontar una situación de examen.
Algunas estrategias para los exámenes, en niños con TDAH son:
1.     Es preferible realizar exámenes cortos y frecuentes
2.     Reducir el número de preguntas por hoja
3.     Partirlo en pedacitos como las tareas.
4.     Combinar evaluaciones orales y escritas
5.     Destacar, en el enunciado, las palabras clave
6.     Combinar diferentes formatos de pregunta en una misma prueba: de desarrollo, verdadero/falso, completar un esquema, definiciones, opción múltiple, frases para completar, en matemáticas combinar problemas con operaciones, etc.
7.     Trabajar, antes de la prueba, con muestras de formato de examen
8.    Supervisar que ha respondido todo antes de que entregue el examen.
9.     Recordar que revise el examen antes de entregarlo
¿DEBERÍA REPETIR EL ALUMNO CON TDAH?
Entre el 23 y el 35% de los niños con TDAH repetirán al menos un curso antes de llegar al IES. ¿Cuándo es acertado pensar en la repetición?:
Por norma general si el alumno tiene capacidad intelectual para realizar el trabajo académico, lo que necesita no es repetir sino un contexto diferente (más refuerzo, clases más reducidas, apoyo extraescolar…). Sin embargo, si el retraso es general, lo más aconsejable es que repita.
DIFICULTADES DE APRENDIZAJE
Es frecuente que los alumnos con TDAH tengan dificultades en el aprendizaje escolar.
Se requiere una enseñanza explícita y directa de muchas de las estrategias y habilidades que otros niños descubren por sí mismos; se hace necesario todo el ingenio de los profesionales de la educación para hacer los conceptos abstractos más concretos y darles significado evitando aprendizajes memorísticos que a la larga desembocan en mayores dificultades. La mera repetición no lleva a la comprensión.
En cualquier caso, el conocimiento de las dificultades concretas de un niño nos permitirá la búsqueda de la intervención más adecuada y la garantía de su ajuste a las características que éste presente.

¿Qué consecuencias tiene una dificultad de aprendizaje?

1.     Se enfrentan a las tareas escolares con muchos hándicaps y no obtienen por ello ningún reconocimiento sino, por el contrario, reproches y malos resultados a pesar del esfuerzo invertido.
2.     Disminuye la motivación ante la actividad escolar, lo que interfiere con los procesos de memorización y aprendizaje.
3.     Son objeto de todo tipo de “intervención” en pro de la mejora de resultados: profesores particulares, academias, rehabilitación del lenguaje oral y escrito, técnicas de estudio...
4.     Sobrevaloración del desarrollo escolar frente a otros aspectos del desarrollo del niño.
5.     Historia personal de fracasos continuos, rechazo escolar, fracaso, absentismo ...
ORIENTACIONES PARA LOS PROFESORES
·         Acostumbrar (hasta convertir en hábito) al alumno a que, antes de realizar un problema o cualquier otra tarea, tenga a su alcance todo aquello que va a necesitar (lápiz, goma …). Esto hará que no interrumpa la concentración y no se disperse en mitad de la resolución del problema o de otra actuación.
·         Disponer de un guión secuencial, (hoja de autoinstrucciones), que les indique la vía de resolución del problema, de ejecución de tareas, etc., para que sea interiorizado
  1. Leo atentamente el enunciado
  2. ¿Qué datos me proporcionan?
  3. ¿Qué me piden?
  4. ¿Qué operación/es tengo que hacer?
  5. Lo hago
  6. Repaso
·         No obligar al alumno con TDAH a copiar todos los enunciados de las tareas; les lleva mucho tiempo y agotamiento atencional. Este tiempo puede aprovecharlo para iniciar la ejecución de la tarea o resolución del problema antes que sus compañeros.
·         Exigir el subrayado de los aspectos más relevantes del enunciado. Con ello, el profesor se asegura de que ha leído el enunciado.
·         Acostumbrar al alumno a representar la información del enunciado mediante dibujos sencillos (si es posible).
·         Controlar el trabajo del alumno en espacios de tiempo cortos, dejándole hacer pero, a la vez, observando si se estanca en alguna fase de la ejecución / resolución
·         En la medida de lo posible es conveniente no presentar enunciados largos, si no es necesario.
·         En ejercicios / problemas con más de una pregunta, conviene escribirlas en apartados independientes.
Ej.: Andrés pesa 36 kilos. Entre él y su gato pesan 38 kilos. Entre su perro y Andrés pesan 44 kilos.
¿Cuánto pesa el gato?
¿Cuánto pesa el perro?
·         Modificar los enunciados de los problemas mostrando pistas de tipo temporal (primero, antes, después, etc.) o aquellas que ayuden a estructurar sus respuestas. En definitiva, ayudar a que la representación que hagan del enunciado/problema sea la correcta.
OTROS 25 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA NIÑOS CON TDAH
1.     Pregunte al niño cómo puede ayudarlo.
2.     Repita instrucciones. Escriba instrucciones. Diga instrucciones. Repita instrucciones. Necesita oír las cosas más de una vez.
3.     Haga contacto visual frecuentemente.
4.     Siéntele cerca de su mesa.
5.    Establezca límites. Hágalo de forma consistente, predecible, oportuna y planificada. No entre en discusiones Tome el control.
6.    Ayúdele a hacer sus propios calendarios de actividades para después de la escuela.
7.     Elimine o reduzca la frecuencia de las pruebas o evaluaciones con límites de tiempo. No hay un gran valor educativo en estas pruebas, y ellas definitivamente no permiten que muchos niños con TDAH demuestren lo que realmente saben.
8.     Permita válvulas de escape tales como salirse de clase por un momento.
9.     Valore la calidad de las tareas más que por la cantidad. Los niños con TDAH frecuentemente necesitan una carga reducida.
10.  Evalúe los progresos frecuentemente. Los niños con TDAH se benefician enormemente de refuerzos frecuentes.
11.  Divida las actividades largas en varias actividades cortas.
12.  No sea convencional, sea llamativo. Introduzca innovaciones diarias. La gente con TDAH ama las innovaciones, les encanta jugar y, por encima de todo, odian estar aburridos. Gran parte de la intervención del profesor involucra cosas aburridas, como estructura, calendarios, listas y normas. Usted debe mostrarles que esas cosas no tienen que ir de la mano con ser una persona  o una clase aburrida.
13.  Sin embargo, cuide de no sobreestimular.
14.  Busque y subraye el éxito tanto como sea posible.
15.  La memoria es frecuentemente un problema en estos niños. Enséñeles pequeños trucos
16.  Use esquemas. Enseñe a esquematizar, enseñe a subrayar.
17.  Utilice “micrófono casero” para poder hablar por turnos en clase
18.  Disponga de una agenda de comunicación hogar-escuela-hogar. Esto realmente puede ayudar con la comunicación cotidiana entre maestros y padres. También contribuye con el "refuerzo" que estos niños necesitan.
19.  La escritura a mano es difícil para muchos de estos niños. Considere el desarrollo de alternativas. Aprenda y enseñe a usar un teclado. Realice pruebas orales.
20.  Sea como el director de una sinfonía. Atrape la atención de la orquesta antes de comenzar (puede usar el silencio o los golpecitos de tu batuta para hacer esto). Mantenga a la clase atenta.
21.  Explique y dele la connotación de normalidad al tratamiento que el niño recibe, para evitar estigmas o etiquetas.
22.  Reúnase con los padres a menudo. Evite el patrón de reunirse únicamente en momentos de problemas o crisis.
23.  Promueva la lectura en voz alta en la casa y la escuela.
24.  Fomente el ejercicio, preferiblemente vigoroso. El ejercicio ayuda a gastar el exceso de energía, ayuda a enfocar la atención, estimula ciertas hormonas y neurotransmisores que son beneficiosos en estos casos y es divertido. Asegúrese de que sea divertido, así el niño seguirá  practicándolo el resto de su vida.
25.  Permanezca alerta para detectar los momentos de brillantez de los alumnos con TDAH. Estos niños están llenos de creatividad, juegos, espontaneidad y buen humor, tienen un espíritu generoso y agradecen que les ayuden. Estos niños generalmente tienen "algo especial" que los hace destacar donde quiera que se encuentren.
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