TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

viernes, 25 de septiembre de 2020

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE: EN QUÉ CONSISTE, CÓMO IDENTIFICARLO Y QUÉ HACER

 


El trastorno negativista desafiante (TND) se atribuye a niños irritables, retadores y vengativos. Es más frecuente en varones y comienza antes de los 18 años, especialmente en la etapa preescolar. Aunque en las niñas suele producirse antes. Ocasiona un deterioro grave del comportamiento que se evidencia tanto en la familia como en la escuela. Requiere una intervención profesional, pero seguir unas pautas de inteligencia emocional en la educación de nuestros hijos es siempre de gran ayuda.

Hay que tener claro que se trata de un síndrome que impide un correcto desarrollo de las emociones y la necesaria adaptación a la sociedad. Por eso, si dejamos que avance sin proporcionar tratamiento psicológico, el curso habitual es que el menor acabe incurriendo en la transgresión de normas. El resultado final puede desembocar en el desarrollo de una personalidad antisocial en la vida adulta. Como consecuencia, es fundamental una atención temprana. Y comprender que la etapa preescolar es el momento clave para diagnosticar y tratar el TND.

Claves para identificarlo

Para averiguar si nuestro hijo puede estar desarrollando este síndrome, debemos prestar atención a varios aspectos:

1.- Diferenciarlo del enfado

Antes de nada, conviene tener claros algunos conceptos básicos, como el del enfado. En realidad, es una emoción sana que nos permite proteger nuestros límites cuando nos sentimos vulnerados. Los niños comienzan a expresarlo sobre todo a la edad de 3 años. Pasan por una etapa en la que suelen decir que no a todo. Se trata de una forma de afirmarse, pues están aprendiendo a poner límites.

Y está bien que lo hagan, porque estas reacciones, que permiten expresar lo que aceptan y lo que no, les prevendrán de ser violentados y de sufrir abusos. Esta etapa hay que entenderla como un período de práctica. Esto les permite marcar los límites entre lo que toleran y lo que no. Posteriormente se irá expresando de un modo más evolucionado; a medida que crezcan desarrollarán estrategias más maduras.

La conclusión es que los comportamientos anteriores son normales y necesarios para el desarrollo del niño. Y se diferencian muy bien del trastorno negativista desafiante

 2.- Actitudes ocasionales o habituales

Las reacciones de enfado serán un problema cuando se produzcan de manera permanente y generalizada hacia cualquier figura de autoridad, como padres y profesores. Aquí el mal humor y la irascibilidad son constantes. Nos referimos a menores que se muestran hostiles, desobedientes y retadores hacia la autoridad de manera sistemática. Y esa tendencia se prolonga por un periodo de tiempo largo, de al menos un año. Por ello, se deben observar en casa con qué frecuencia suceden estas reacciones.

3.- En una única dirección o en muchas

Asimismo, si van dirigidas a una persona en concreto o a varias: padres, profesores… Por ello habrá que informarse de cuál es su situación en el aula. Si en el centro educativo es distinta y en clase está bien adaptado, nos indicará que se trata de un problema que únicamente se manifiesta en el ámbito familiar.

4.- Otras situaciones que pueden confundirnos

Problemas de fondo

Es importante saber si el menor está sufriendo algún problema fuera o dentro de casa. No hablaríamos de este síndrome si se trata de un negativismo ocasional que responde a problemas dentro o fuera del hogar, y que se produce de un modo menos general. Por ejemplo, si el niño dirige su hostilidad hacia un progenitor pero no hacia el otro. En ese caso habría que analizar la situación familiar, pues puede haber aprendido a desautorizar a uno de ellos, posiblemente imitando conductas que ha visto en casa.

El medio para obtener lo que quieren

En general, podemos decir que, si no se comporta de manera hostil con todas las figuras de autoridad, entonces esta actitud está cumpliendo otra función. Estas situaciones puntuales se pueden deber a una estrategia para conseguir lo que quieren ante padres que ceden a sus peticiones. Y es que los niños comprenden rápidamente que la hostilidad les funciona cuando quieren salirse con la suya.

Posibles conflictos con algún hermano

En el caso de que estos comportamientos se observen hacia algún hermano, hay que valorar si únicamente suceden en esa relación o también se dan con otras personas cercanas. Esto nos permitirá diferenciar un problema concreto del trastorno negativista desafiante.

Etapas de estado de ánimo bajo

Otra variable que debemos tener en cuenta es que los niños pueden pasar por momentos de desánimo, y algunos expresarán la tristeza mediante la irritabilidad. Pero esto no debe confundirse con el síndrome del que hablamos.

Reacción en la adolescencia

A veces responde a una forma útil de reafirmación en esta época de su vida. La desarrollan frente a padres controladores que invaden su espacio. Los hijos tratarán entonces de poner límites al acercamiento excesivo mediante la hostilidad. Además, en la pubertad es más frecuente que los adolescentes no manejen adecuadamente sus emociones e impulsos. Podemos encontrarnos a menudo con una hostilidad que no se ha reconducido. O a buscar esa reafirmación y separación de la familia mediante el enfado.

5.- Grandes diferencias con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad

A veces este trastorno también puede solaparse y/o identificarse equivocadamente con el de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En ambos son casos se produce un rechazo manifiesto a cumplir con algunas obligaciones, como hacer los deberes o colaborar en las tareas de la casa.

Pero una de las diferencias básicas estriba en que en el TND hay una intención de resistirse a las exigencias externas mientras que en el TDAH no existe ese deseo deliberado. Simplemente no cumplen porque no pueden regularse o centrarse y se olvidan. Por esta razón, aunque en los menores con TDAH puedan darse comportamientos aparentemente desafiantes, la intencionalidad los diferencia. El niño hiperactivo no puede obedecer con facilidad, el desafiante no quiere obedecer.

No obstante, es común encontrar menores con ambos diagnósticos. En ellos se solapan estas reacciones desafiantes, que les permiten obtener ciertas cosas que desean. Al conseguirlas, tales conductas son fortalecidas por el entorno. El resultado es que entran en proceso disfuncional en el que esa actitud les permite sostenerse.

En conclusión, todas estas situaciones son ejemplos que no implican necesariamente el desarrollo de este síndrome. No obstante, algunas dinámicas familiares pueden originarlo y prolongarlo.

Características del trastorno negativista desafiante

1.- Hostilidad hacia cualquier figura de autoridad.

El niño la percibe como una amenaza permanente y le guarda rencor y deseos de venganza.

2.- No hay temor a las consecuencias.

Este comportamiento se produce de una manera rígida y los menores no son capaces de cambiarlo a pesar de saber que tendrá una repercusión negativa para él. Esta cuestión es vital para entender y manejar este problema. Porque es normal que los menores cometan pequeñas infracciones durante su desarrollo moral. Es parte de una necesidad de experimentar y aprender lo que está bien y lo que no. Pero en los que padecen TND no funciona como una enseñanza.


Un ejemplo ilustrativo

Pongamos que un niño pisa a una mascota. Cuando el animal se queja por ello, él percibe ese dolor. Es entonces cuando aprende que eso no está bien, lo que ayudará a que no lo repita en el futuro y trate de evitarlo. Sin embargo, cuando hay un TND, las consecuencias de su conducta no sirven para frenarles. Esto tiene graves derivaciones para el desarrollo de su empatía y la adaptación a la sociedad. Además, dificulta su educación y la corrección de su proceder mediante modos habituales de educar, basados en el castigo o la retirada de la atención.

Cómo se manifiesta la hostilidad

Se puede observar por los siguientes comportamientos negativistas desafiantes que se producen de manera frecuente, tanto en casa como en la escuela:

  • Se encoleriza e incurre en pataletas.
  • Discute con los adultos o los desafía activamente, rechazando cumplir sus demandas y normas.
  • Molesta deliberadamente a otras personas.
  • No se hace responsable de sus errores, culpando a otros de su mal proceder.
  • Es susceptible y se siente fácilmente molestado por los demás.
  • Se muestra colérico, resentido e iracundo.
  • Es rencoroso y vengativo.

Evolución del TND si no se trata

1.- Conductas disociales

El curso habitual de este trastorno, si no recibe tratamiento, es que el niño desarrolla una personalidad disocial, desajustada a su entorno. En la vida adulta evolucionaría hacia una claramente antisocial. La problemática disocial es distinta del TND, fundamentalmente porque la hostilidad no supone violar los derechos de los demás, como sí sucede con un trastorno disocial.

Un ejemplo puede ilustrar la diferencia entre el comportamiento de un niño negativista y el de un niño disocial. Supongamos que se les pilla mintiendo. Pues bien, el primero reconocerá que ha mentido, pero lo expresará con hostilidad y rencor, retando a la figura de autoridad. En cambio, el segundo habitualmente no lo reconoce y busca dañar.

2.- Personalidad antisocial

Así pues, si el síndrome no es atendido, el niño puede empezar a desarrollar conductas antisociales, destructivas y transgresoras. Su actitud supondrá un serio desajuste social. Nos referimos a violaciones graves de normas, algunas de ellas muy extremas. A saber:

  • Agresiones físicas a personas.
  • Crueldad con los animales.
  • Mentiras.
  • Robos.
  • Fugas del hogar.
  • Absentismo escolar.
  • Abuso de drogas.
  • Vandalismo.
  • Destrucción de la propiedad.
  • Abusos sexuales.
  • Homicidios.

En estos casos, esa trasgresión y esa hostilidad no se deben sólo a no querer cumplir con las normas o exigencias, sino al deseo de dañar. Suelen tener problemas legales desde muy temprano. A menudo se ven abocados a terminar en centros de menores y, después, a cometer delitos en la vida adulta.

¿Qué puedo hacer si tengo un hijo con trastorno negativista desafiante?

Para manejar este trastorno, es esencial identificarlo de manera temprana, en la etapa preescolar. Es la mejor forma de prevenir su agravamiento. A menudo, las prácticas de crianza y los problemas parentales suelen mantenerlo, por lo que son áreas en las que resulta necesario intervenir. Un profesional debe revisar dichas prácticas, así como analizar los conflictos e historia personal que pueden estar contribuyendo al problema.

El entorno es determinante

Esto se comprende mejor si nos paramos a pensar que las personas no somos individuos aislados. Nos desenvolvemos siempre dentro de un contexto en el que nuestros actos cobran sentido. Éste influye especialmente en las etapas infantiles y en la adolescencia, períodos en los que la personalidad todavía no ha acabado de formarse.

Por eso es tan importante conocer el núcleo familiar inmediato de los niños: saber qué tipo de pautas reciben de los padres, si existen conflictos entre los progenitores… Se trata de un problema de ida y vuelta. Es decir, los comportamientos desafiantes y hostiles van a aumentar los problemas en casa. En general, podemos verlo como un circuito que se retroalimenta.

Situaciones familiares que lo propician

1. Preguntas que pueden hacerse los padres

Son determinantes algunas cuestiones relativas al ambiente que se vive en el hogar y al tipo de relaciones que se da entre los miembros del núcleo familiar:

  • ¿Discuten frecuentemente en casa, y de manera hostil, delante del niño?
  • ¿Se desautorizan mutuamente en su presencia?
  • ¿Han aplicado castigos físicos frecuentemente?
  • ¿Se ha mostrado hostilidad hacia el niño?

También es fundamental analizar la clase de disciplina que hay en casa:

  •  ¿Las normas son rígidas, coherentes o laxas?
  • ¿Se aplican reglas contradictorias o incoherentes?
  • ¿O hay ausencia de normas?

Todas estas circunstancias contribuyen crear un trastorno negativista desafiante. Pero los padres pueden aprender nuevas herramientas para manejar los conflictos sin recurrir a la hostilidad y el castigo.

2. Disciplina estricta y escasa atención a las emociones

Es frecuente observar niños y niñas con TND en entornos donde hay una disciplina férrea con poco apoyo emocional y donde se expresan sentimientos negativos hacia los hijos. Así pues, es una forma de dar respuesta a unas normas muy rígidas y coercitivas que no permiten el desarrollo y la gestión de sus emociones.

En general, el empleo de la hostilidad como forma de educar a los hijos suele aumentar las reacciones agresivas en ellos, en lugar de controlarlos como se pretende. Por ese motivo, la intervención familiar durante la terapia se basa en rehusar la hostilidad y el castigo físico. En cambio, se debe tratar de corregir la conducta con afecto y enseñar comportamientos proactivos y sociales.

3. Un entorno con normas relajadas y variables

La hostilidad también puede darse como un intento de poner normas en las familias en las que no hay criterios claros de crianza. Otros rasgos comunes de estos ambientes son la falta de estabilidad en los horarios y las rutinas, y unas reglas laxas y cambiantes. Tampoco disfrutan de la regularidad que los niños necesitan. Los pequeños asumen entonces el papel de poner las normas mediante la hostilidad.

En estos casos, la solución pasa por establecer unas rutinas en casa que fomenten la estabilidad del menor. Que su núcleo familiar se vuelva predecible y menos estresante le permitirá calmarse y manejar sus emociones. Es básico que las normas de crianza sean coherentes, de lo contrario no aprenderán qué reacciones son adecuadas y cuáles no.

Con esto lo que busca el profesional es modificar la interacción entre padres e hijos. Y no porque responsabilice a los padres, sino porque ellos son los que tienen que educar a sus hijos y en ocasiones necesitan aprender herramientas adecuadas.

4. Las circunstancias problemáticos no ayudan

En ocasiones se observan casos de TND en ambientes familiares con situaciones complicadas. Por ejemplo, cuando la madre o el padre sufren depresión. Esto tiene consecuencias, pues el progenitor puede mostrarse más irritable y alterado con su hijo. Al tener dificultad para manejar sus propias emociones, suele interpretar y señalar los comportamientos negativos de los hijos desde esa ‘lupa emocional’ negativa.

Otras situaciones propiciatorias son las que se producen cuando existen conflictos en el matrimonio, condiciones precarias o hacinamiento, abuso de drogas, conducta antisocial en los padres, e incluso maltrato y abuso infantil.

Por ello, es esencial que el adulto trate antes sus propias dificultades para manejar las emociones. Solo así podrá ser un modelo del que su hijo aprenda. Y estará en disposición de educarle en estrategias para la gestión emocional adecuada. En ellas el castigo nunca debe ser la única vía.

Recursos y herramientas para el cambio

En general, el castigo per se no produce aprendizaje porque no enseña nada nuevo. Por tanto, para cambiar un comportamiento necesitamos explicar que existen otros más saludables.

Lo que hay que entender es que todos estos problemas dificultan que se desarrolle una relación de confianza, cariño y seguridad en la familia. En la medida en que el niño perciba hostilidad, reaccionará desafiando. Por eso, es imprescindible tratar los problemas para que se pueda construir una relación de apego. En ella el menor podrá percibir que es cuidado, atendido y entendido, a la vez que se le ponen unos límites para que pueda desarrollarse de forma segura.

Trabajo conjunto de padres y maestros

Dado que también los profesores son una figura de referencia para los niños, sería muy beneficioso que también ellos les enseñaran recursos. Frecuentemente, cuando los maestros se enfrentan a alumnos con este tipo de trastorno, responden de un modo autoritario.

Pero es algo que no conviene en estos casos, ya que fortalece el círculo vicioso. Deben tener presente que reducir el uso de los comentarios negativos favorece que el alumno no reaccione con hostilidad en el aula.

En resumen, conviene que ambos, padres y profesores, trabajen para estructurar nuevas rutinas en el menor. Estas deben ir orientadas a favorecer sus destrezas. A hacerles ver los recursos que ya tiene y que son más valiosos que la hostilidad y el desafío que utilizan habitualmente.

El juego se puede emplear como una herramienta clave para establecer reglas básicas, fomentar sus habilidades sociales y enseñarle nuevas formas de conducirse respetuosas con los demás. Así, los padres podrán captar la atención de sus hijos eficazmente y dar órdenes de una manera clara. Por ejemplo, enseñarles a no interrumpir y señalar sus comportamientos negativos de forma constructiva. ¿Cómo? Mostrándoles inmediatamente después uno alternativo, más útil y sano.

Candela Molina Gutiérrez.

Psicóloga sanitaria y coordinadora

Centro Psicológico Cepsim

FUENTE

https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/trastorno-negativista-desafiante/ 

https://pixabay.com/es/vectors/salud-mental-la-cabeza-v%C3%B3rtice-5318191/


jueves, 13 de agosto de 2020

AYUDAS PARA ALUMNADO CON NECESIDADES ESPECÍFICAS DE APOYO EDUCATIVO 2020-2021

                                   

Con fecha 9 de agosto de 2020, se ha publicado la convocatoria de ayudas para alumnos con necesidad específica de apoyo educativo para el curso académico 2020-2021.

El alumno/a con TDAH puede solicitarlo si además tiene reconocida una discapacidad o un trastorno grave de conducta.

IMPORTANTE: PLAZO DE PRESENTACIÓN DEL 9 DE AGOSTO AL 30 DE SEPTIEMBRE 

El Ministerio de Educación y Formación Profesional pone en línea una web informativa accesible y didáctica, para acompañar a los solicitantes en su tramitación y garantizar que las becas lleguen a quienes más lo necesiten.

El Boletín Oficial del Estado publica el sábado 8 de agosto la convocatoria de becas y ayudas al estudio para el curso 2020-21 del Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) y el Ministerio de Universidades, que entró en vigor el domingo 09 de agosto.

https://www.becaseducacion.gob.es/portada.html

El portal (https://www.becaseducacion.gob.es) recoge los tres tipos de becas y ayudas a los que pueden optar los alumnos, cuyo plazo se abrió el domingo 09 de agosto. Cada tipo dispone de un apartado informativo: las becas de FP, Bachillerato y otros estudios no universitarios; las becas universitarias y las ayudas para alumnado con necesidades específicas de apoyo educativa, incluido el alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Para cada una de estas becas y ayudas, detalla los requisitos, los plazos, las cuantías y cómo realizar la solicitud. Resuelve también otras dudas, por ejemplo cómo hacer una reclamación.

ENLACE: https://www.becaseducacion.gob.es/becas-y-ayudas/ayudas-apoyo-educativo/tipos-de-becas.html#que-personas

Qué personas pueden solicitar esta ayuda

Las ayudas 2020-2021 están dirigidas a personas que presentan una necesidad específica de recibir apoyo educativo derivado de alguna de las siguientes situaciones:

  • Discapacidad
  • Trastorno grave de conducta
  • Trastorno del espectro autista
  • Altas capacidades

Imagen: https://pixabay.com/es/photos/ni%C3%B1o-jugar-estudio-color-aprender-865116/

sábado, 18 de julio de 2020

ESTE ES EL PROCESO QUE LLEVA A CABO EL CEREBRO PARA QUE NOS CONCENTREMOS



Investigadores estadounidenses descubren el lugar de nuestro cerebro que "desecha" los estímulos distractorios, aunque todavía se desconoce cómo lo hace.

13/07/2020 09:50 - ACTUALIZADO: 13/07/2020

En un mundo como el actual, lleno de estímulos que distraen nuestra atención, conocer cómo hace el cerebro para “aislarse” de los mismos y concentrarse en determinada tarea tiene una vital importancia.

Ahora, psicólogos de la Universidad de California en Riverside (Estados Unidos), han hecho un descubrimiento que aclara dónde lo hace nuestro órgano pensante. Experimentando con ratones, localizaron el punto preciso en el cerebro donde los estímulos de distracción se bloquean. El bloqueo impide que el cerebro procese estos estímulos, lo que permite que la concentración se ajuste a una tarea particular.

Los investigadores, liderados por Edward Zagha, utilizaron una novedosa técnica de diagnóstico por imágenes, que les permitió una alta resolución espacio-temporal con un campo de visión que abarca toda la corteza, para encontrar en qué lugar del cerebro se bloquean los estímulos de distracción, con lo que no se transmite más señal dentro de la corteza y, por lo tanto, no se desencadena una respuesta motora.

Corteza sensorial, una señal de "stop"

"Observamos respuestas a los estímulos objetivo en múltiples regiones corticales sensoriales y motoras", explica Zagha, que dirigió el estudio, publicado en la revista científica 'Journal of Neuroscience'. "Por el contrario, las respuestas a los estímulos de distracción se suprimieron abruptamente más allá de la corteza sensorial".

"Puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el TDAH y la esquizofrenia"

La corteza es la capa exterior del cerebro. Compuesta de materia gris plegada, juega un papel importante en la conciencia. Sirve como centro de control y procesamiento de la información y es responsable de funciones como la sensación, la percepción, la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones motoras avanzadas.

"Nuestro descubrimiento puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la esquizofrenia", señala a Neuroscience Zagha. "Estudiando los mecanismos subyacentes al bloqueo de los estímulos de distracción podemos ser capaces de desentrañar el circuito neural que subyace a la atención y al control de los impulsos".

Zagha subraya que todavía no entienden lo que sucede en el cerebro para que nos concentremos en una tarea a mano y cómo se bloquean exactamente las distracciones. "Pero ahora sabemos exactamente dónde mirar en el cerebro, y seguiremos con estas preguntas en el futuro", añade. "Sabemos que cuando alguien es altamente distraíble, su córtex no despliega suficientemente las señales intencionales necesarias para evitar que los estímulos del distractor se propaguen en la memoria de trabajo o desencadenen una respuesta conductual".

Según el psicólogo estadounidense, "estos procesos, 'guardianes' de las señales sensoriales, permiten el paso sólo de aquellas señales que son relevantes para la tarea. Creemos que este proceso está orquestado por el córtex prefrontal; esta es sólo una de las muchas posibilidades que probaremos".

Solo pasa lo que interesa

Durante la investigación con ratones, el equipo se sorprendió de lo abruptamente que la información del distractor se bloquea en la corteza. Los experimentos observaron que las respuestas de estímulo del distractor llegan a una primera parada en la neocorteza, la parte de la corteza cerebral que se ocupa del procesamiento sensorial temprano, y, sin embargo, se impide que se extienda más allá de la corteza.

En futuros trabajos, los investigadores tienen previsto estudiar qué mecanismos neuronales específicos impiden la propagación fuera de esta primera región cortical.



LA CONCENTRACIÓN ES COMO UN MÚSCULO: CONSEJOS PARA MEJORAR NUESTRA ATENCIÓN

Podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para mejorar nuestros niveles de concentración, y así, nuestra productividad.

09/10/2013 06:00

La concentración es como un músculo, podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para así mejorar nuestros niveles de concentración, y de esta forma aumentar nuestra productividad. El cerebro, como cualquier otro órgano, se fatiga y necesita periodos de descanso para recuperar su buen nivel de funcionamiento. Al igual que el corazón o cualquier otro órgano no puede estar en su máximo rendimiento durante periodos demasiado prolongados de tiempo; con el cerebro pasa lo mismo. Y de hecho para protegerse si nosotros no paramos la actividad, nuestro organismo nos obliga a parar, desviando la atención.

Cuando llevamos mucho tiempo trabajando sin descanso, el nivel de concentración disminuye, aumentan las interferencias y baja la productividad. Diversos estudios demuestran que es complicado que la atención sostenida permanezca más de 25 minutos seguidos, por eso es bueno introducir descansos de 5 minutos cada 25 minutos de trabajo. Se trata de entrenar la atención, la concentración, de ser más productivos, y el tener el tiempo acotado nos ayudará a mejorar la capacidad de atención. Estar más horas no significa producir mejor, la productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado.

La productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado. Para mejorar nuestra atención, lo ideal es introducir un descanso de 5 minutos cada 25; no obstante, hay que tener cuidado con las actividades a realizar en ese descanso. No se trata de seguir con el libro, o consultar el ordenador, el correo electrónico o redes sociales, en las que seguimos forzando la vista, la postura y realizando actividades de tipo cognitivo; lo ideal es levantarnos, estirar los músculos, mirar por la ventana para cambiar el ángulo de enfoque e intentar fijar la vista en un punto lejano, aprovechar para ir al baño, a por agua... Pasados esos 5 minutos, retomaremos el trabajo, con una mayor predisposición y mejor concentración.

Respecto a la concentración mental, lo ideal (respetando los periodos de 25 minutos de trabajo, descanso de 5 minutos), sería comenzar por una pequeña actividad de dificultad media, puesto que cuando empezamos, todavía necesitamos un periodo de calentamiento para llegar al máximo rendimiento intelectual. A continuación, introducir el trabajo más complicado, durante aproximadamente una hora, para finalizar con tareas más sencillas y en las que interfiera menos el cansancio hasta completar un ciclo de dos horas de trabajo. Al finalizar dicho periodo, conviene hacer una pausa más larga, para poder volver a empezar otro ciclo como el descrito anteriormente.

La importancia del descanso nocturno

No debemos olvidar el respetar los ciclos de sueño-vigilia. Dormir un número adecuado de horas, ayudará a mejorar nuestros niveles de atención y concentración. El sueño tiene una función reparadora y restablece el equilibrio del organismo, y por tanto es fundamental para cualquier tipo de actividad tanto física como intelectual. Además dormir ayuda a consolidar los conocimientos adquiridos durante los periodos de vigilia. Si la tarea a realizar es de estudio, o de trabajo continuado, será más difícil avanzar si no has asentado las bases. Hay estudios que muestran que después de haber realizado una tarea, el aprendizaje de la misma mejora tras haber dormido. Además una de las funciones del sueño es disminuir el nivel de ansiedad. De hecho, cuando dormimos poco nos levantamos más irritables y estamos más irascibles, por lo que dormir bien y no alterar los ritmos de sueño y vigilia es fundamental para disminuir el estrés.

Cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, el estrés disminuye. El deporte, los buenos hábitos en la alimentación… nos ayudan a reducir el estrés, a mejorar la sensación de bienestar, la salud… y en la medida que estemos bien físicamente, estaremos en mejores condiciones intelectuales, lo que puede aumentar nuestra capacidad de rendimiento. La práctica regular de un deporte ayuda a liberar la tensión muscular, lo que conlleva liberar tensión mental: aumentan las endorfinas y con ellas se reduce la sensación subjetiva de ansiedad y de estrés, además, el deporte ayuda a mantener la constancia y a fijarse objetivos basados en el esfuerzo regular. Introducir pequeños descansos durante el trabajo, tal y como se ha explicado, va a mejorar nuestra capacidad de concentración y de creatividad, y aumenta la productividad, lo que puede generar una visión más positiva de nuestro rendimiento y sobre la capacidad de llevar a cabo una tarea. El estrés, cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, disminuye. 

Hay variables externas que conviene cuidar para aumentar la concentración y la productividad:
  • Haz una planificación de las tareas que debes realizar el día antes, se realista a la hora de fijar los objetivos, prográmalos con tiempo suficiente, y fragmenta las tareas más complicadas en pequeñas metas más fáciles de lograr y a primera hora del día, con ello tendrás más fuerza para realizarlas y su finalización será un refuerzo para emprender nuevas tareas con ganas, prémiate cada vez que lo consigas.
  • Deja un tiempo para los imprevistos que sea suficiente para reaccionar y evitar así el estrés y que tu planificación no se venga abajo al menor contratiempo.
  • Mantener la mesa lo más despejada y limpia posible, sin objetos distractores al alcance de la vista.
  • Deja el móvil silenciado, y desconecta todas las aplicaciones de redes sociales para evitar las distracciones.
  • Nunca comiences el día leyendo el correo electrónico, así evitaremos salirnos de la planificación de nuestras tareas principales. Fija dos momentos a lo largo de la mañana y dos por la tarde en los que revisar y contestar el correo electrónico. No dejes que los correos por leer invadan el espacio de 25 minutos reservado para trabajar.
  • El nivel de ruido ambiental es otro factor a controlar.
  • La temperatura no debe ser ni muy calurosa ni muy fría.
  • Mantenerse hidratado, bebiendo preferiblemente agua.
  • Evitar la sensación de hambre, pero sin realizar comidas copiosas que aumenten la somnolencia.
FUENTE:

jueves, 11 de junio de 2020

ESTRATEGIAS DE RELAJACIÓN INFANTIL


Vamos a contar 3 técnicas de relajación que podemos usar, pero con el objetivo principal de ayudar al niño a conectar con sus emociones, su cuerpo y con sus sensaciones físicas, permitiéndole sentir y acompañándole durante el proceso. Para ello necesitarán la ayuda de un adulto que les guíe y en muchas ocasiones que lo haga con ellos.

Es fundamental que dicho adulto se encuentre regulado y en un estado de calma, ya que eso facilitará que el niño se contagie de ese estado emocional y le resulte más sencillo conectar con su propia calma. Para ello, antes de ir con el niño puedes cerrar los ojos y hacer algunas respiraciones profundas, observando desde la curiosidad cómo te encuentras tú, permitiéndote sentir y acompañándote a ti mismo durante un ratito. Cuando te sientas más tranquilo entonces podrás ayudar al niño. Recuerda, para poder ayudar a regularse y calmarse a un niño (o a cualquier persona) hay que estar regulado.

Cuando hablamos de técnicas de relajación infantil es posible que aparezca la expectativa de algo casi mágico que haga que los niños se calmen y “paren un poco”, pero esto no es así. Es importante entender que la infancia es una etapa caracterizada por la exploración y por un alto nivel de energía, esto incluye moverse, saltar o correr; como manera de descubrir y conectarse con el mundo que les rodea.

Respiración del globo

Es la que comúnmente conocemos como respiración abdominal. Dicha respiración, realizada en un ritmo lento y acompañada de una expiración más larga que la inspiración activa nuestro sistema nervioso parasimpático, que es el que se encarga de calmar el sistema.

Para realizarla pediremos al niño que busque un juguete pequeño, del tamaño de su mano aproximadamente, que le guste y que no pese mucho. A continuación nos tumbamos boca arriba, colocando el muñeco en la barriga a la altura del ombligo.

Le explicaremos al niño que vamos a imaginarnos que dentro de la tripa tenemos un globo y que vamos a hincharlo poco a poco cuando cada vez que aire. El muñeco colocado en la tripa nos sirve de ayuda visual para que el niño pueda ver más fácilmente cómo su tripa se mueve al ritmo que respira, hinchándose cuando coge el aire y deshinchándose cuando lo expulsa.

Podemos hacer un par de intentos y ver si se encuentra cómodo o prefiere cambiar de muñeco o no usar ninguno.

A continuación le explicamos que vamos a respirar despacio mientras nos imaginamos el globo, cogiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca despacito como si sopláramos por una pajita.

Durante el proceso le vamos guiando con voz calmada e incluso podemos ir haciéndolo a la vez que él para que se sienta acompañado y le resulte más fácil y agradable.

El muñeco de nieve

Para llevarla a cabo podemos elegir si queremos estar sentados o tumbados. Le vamos a explicar al niño que vamos a imaginar que somos un muñeco de nieve rígido, así que vamos a tensar nuestro cuerpo. Le podemos guiar con ejemplos:
“por ejemplo vamos a apretar mucho las manos” “vamos a apretar los labios” “vamos a quedarnos muy quietos, como congelados”.

Cerramos los ojos y le guiamos con la voz haciendo un recorrido de los pies a la cabeza notando cómo cada parte de nuestro cuerpo de muñeco de nieve está rígido. A continuación nos imaginamos que ha empezado a salir el sol, y vamos sintiendo el calorcito en el cuerpo y ¿qué les pasa a los muñecos de nieve cuando les da el sol? Que se van derritiendo poco a poco.

De la misma forma le vamos guiando mientras sentimos como cada parte de nuestro cuerpo rígido se va haciendo cada vez más blandito y calentito y se va fundiendo con la cama o el sofá (o la superficie en la que se encuentre el niño)
Cuando nos hayamos derretido permanecemos en la misma postura un ratito, respirando despacio.

Cuando estemos preparados empezaremos a mover los deditos de las manos y de los pies, luego los brazos, estirándonos, podemos bostezar también y empezar a mover el cuerpo despacio. Lo último será abrir los ojos.
Podemos concluir el proceso dándole un abrazo si le apetece.

Los abrazos calentitos

El contacto físico amable con otra persona, en especial los abrazos, tiende a ejercer un efecto tranquilizador en nuestro sistema nervioso.
Usar el abrazo o el contacto físico como técnica de relajación no solo puede ayudar a calmar sino que refuerza el vínculo que tenemos con el niño, ya que es un tiempo de calidad, conexión y calma que compartimos con él.

No tiene por qué ser obligatoriamente un abrazo, puede ser un masaje en la espalda, en el pie, o quizá caricias en la espalda. La preferencia dependerá de cada niño, es importante preguntarle (cuando se encuentre en un momento de calma) y que elija él.

Es importante que, elija la opción que elija, cuando lo llevemos a cabo tengamos todos los sentidos y nuestra atención puesta en el niño, es decir, no vale darle un abrazo mientras seguimos mirando la pantalla de nuestro ordenador. Podemos cerrar los ojos y respirar hondo y despacio mientras le abrazamos, invitándole a él a hacer lo mismo si le apetece.

Muchos niños hoy en día han visto la película de Frozen, en la que Olaf, el muñeco de nieve se caracteriza porque le gustan “los abrazos calentitos”. Podemos usar esta referencia cuando le preguntemos.

Eva Mareque. Psicóloga en Unidad Focus

viernes, 3 de abril de 2020

CORONAVIRUS: POLÉMICA AL 'IDENTIFICAR' AUTISMO Y TDAH CON UN LAZO AZUL



Algunos padres optan por utilizar este objeto para salir a la calle con sus hijos con el trastorno sin ser increpados.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) del 20 de marzo publicaba una instrucción del Ministerio de Sanidad que autorizaba a las personas con discapacidad, con alteraciones conductuales y un diagnóstico de espectro autista y conductas disruptivas, que pueden agravarse con el confinamiento por la crisis sanitaria con el coronavirus, a salir a la calle acompañados durante el Estado de Alarma. 

Sin embargo, en las últimas semanas, varios padres han utilizado Twitter para denunciar que algunos de sus vecinos les recriminaban cuando salían a dar estos paseos con sus hijos con trastorno de déficit de atención (TDAH) y/o autismo.

Por eso, algunos han decidido ponerles a los niños un lazo azul que identifique que tienen uno de estos trastornos. Una iniciativa que ha causado polémica en algunas entidades.  

Por ejemplo, la Confederación de Autismo considera que la mejor respuesta a las provocaciones de los vecinos puede que no sea marcar a los niños con un color. Ellos lo que exigen se cese el "hostigamiento a niños con trastorno del espectro autista".

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lunes, 23 de marzo de 2020

9 CONSEJOS PARA PASAR LA CUARENTENA CON NIÑOS CON TDAH



20 marzo, 2020

Se avecinan tiempos difíciles, muy difíciles para todos. Para nuestros chicos, va a ser un poquito más complicado, por eso queremos dar algunas pautas a los padres, que podéis seguir en casa, para ayudaros a pasar de una manera más amena la cuarentena con niños con TDAH.

Es esencial mantener unas rutinas diarias y establecer los nuevos horarios de funcionamiento (ya que NOS VAMOS A QUEDAR TODOS MUCHO TIEMPO EN CASA). 

Es importante mantener estas rutinas especialmente cuando en la familia hay algún niño con TDAH, ya que éstas le transmitirán una sensación de tranquilidad, y como consecuencia, el funcionamiento familiar en estos días será algo menos duro. Es por tanto muy importante, especialmente para estos niños, que estas rutinas se mantengan.

  • Mantener las horas de levantarse y acostarse.
  • Establecer horarios fijos de trabajo escolar.
  • Trabajar la autonomía y como consecuencia fomentar la seguridad en ellos mismos:
  • Vestirse
  • Guardar su ropa
  • Ducharse
  • Participar en las tareas del hogar
  • Establecer horarios para, en familia, hacer uso de los juegos de mesa. Con ellos, además de entrenar distintas funciones ejecutivas que se encuentran alteradas en TDAH (como velocidad de procesamiento, flexibilidad, atención o memoria), entre otras cosas estaremos inculcándoles el respeto a las normas y la tolerancia a la frustración, algo que los niños con TDAH también necesitan que se les entrene.
  • Dibujar, pintar, inventar una historia entre todos.
  • Ver una película juntos y luego comentarla entre todos; hacernos preguntas sobre detalles en que nos hayamos fijado para ver quién ha estado más atento. Además de pasar un buen rato, estaremos trabajando tanto su atención como su memoria de trabajo.
  • El uso de pantallas lo podemos dosificar a momentos en los que los padres necesiten” un respiro”.
  • Dedicar también tiempo para hacer algo de ejercicio físico en casa, especialmente si el niño tiene la presentación hiperactiva o podemos ver online una clase, ayudará a pasar la cuarentena con niños con TDAH

Es fundamental tener los botes de paciencia llenos y tener claro que no se pueden recargar en las gasolineras, estancos o supermercados. Todo va a depender de nosotros, de mantener la calma y aplicar el sentido común.

Esperamos haberos ayudado con estos consejos para pasar la cuarentena con niños con TDAH. 

FUENTE:
Luis Abad, Paqui Moreno, Violeta Peláez, Raquel Herrero, Virginia Domínguez, Denisse Huerta y Álvaro Mira.

Equipo especializado en Funciones Cerebrales Superiores de RED CENIT

domingo, 16 de febrero de 2020

LA ALTERACIÓN DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN EL TDAH



Uno de los síntomas más frecuentes en los niños y adultos que están afectados por Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es la alteración de las funciones ejecutivas.

Dra. Idiazábal Alecha

29-01-2020



Las funciones ejecutivas comprenden un conjunto de procesos que permiten realizar conductas orientadas a un fin, es decir, que permiten controlar la conducta propia. De esta manera, las funciones ejecutivas incluyen todas las capacidades mentales esenciales para realizar una conducta eficaz. La Dra. Idiazábal Alecha, de la plataforma TopDoctors, lo explica.

Cuando en el día a día queremos realizar una acción, las funciones ejecutivas se encargan de planificar los actos, organizando la conducta y permitiendo así que podamos realizar varias cosas a la vez.

De esta manera, impiden que nos desviemos del objetivo final con distractores externos para que nos adaptemos a las diferentes situaciones en caso de que se produzcan contratiempos.

Las funciones ejecutivas en la vida diaria

Las funciones ejecutivas son las que permiten que las personas planifiquemos cada día, a través de la ejecución de una serie de pasos que realizamos de forma más o menos ordenada y eficaz (despertarnos, preparar el desayuno, escoger la ropa, lavarse los dientes…).
En cualquier caso, si en algún momento, uno de estos pasos falla, tenemos facilidad para adaptarnos de forma rápida a la nueva circunstancia.

Las funciones ejecutivas en el TDAH

Las funciones ejecutivas se ven afectadas en muchas patologías, como en el TDAH. En el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad esta afectación es muy frecuente.
De hecho, son habituales los casos de niños que no son capaces de prepararse la mochila, se entretienen, no escuchan, no entienden cuando se les habla, se olvidan las cosas, pierden objetos, pierden el tiempo o llegan tarde, entre otras.

En la gran mayoría de los casos, la exploración neuropsicológica es útil para ofrecer un perfil en el que las funciones ejecutivas se ven afectadas. En la vida diaria, esto se traduce en una incapacidad para organizarse, planificar, prever consecuencias, mantener mucha información a la vez en la mente y adaptarse a nuevas circunstancias con facilidad.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Ante un caso de TDAH en el que las funciones ejecutivas se ven afectadas, es importante que adaptemos nuestros comportamientos a las características de la persona que padece TDAH. Al menos hasta que consiga autorregular sus conductas a través de una serie de técnicas. De esta manera, es posible contrarrestar los efectos de un déficit en las funciones ejecutivas.

Por otro lado, es recomendable seguir una serie de pautas, como las siguientes:

  • Ayudarles en la organización de su vida diaria.
  • Señalar cada paso que den para realizar una tarea.
  • Enseñarles a planificar el tiempo necesario para hacer determinadas actividades.
  • No darles muchas órdenes al mismo tiempo, porque no pueden retenerlas todas a la  vez.
  • Darles órdenes de una en una, de manera clara.
  • Retirar distractores que puedan alterar su atención o que puedan desviarles de su  objetivo final.
  • Enseñarles a tomar alternativas cuando surjan inconvenientes.
  • Ser pacientes y comprensibles.
La Dra. Idiazábal Alecha es una reputada especialista en Neurofisiología Clínica. Dirige el Instituto Neurocognitivo Incia (centro adscrito a la Universidad de Barcelona), dedicado al diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema nervioso central y periférico, trastornos del sueño y trastornos neurocognitivos. Formada en el Centro de Investigación de Neurociencias de la Habana en Neurofisiología Cognitiva, es la encargada de la realización de los Protocolos de Registro, Análisis y Aplicaciones Clínicas de los Potenciales Evocados Cognitivos de la Sociedad Española Neurofisiología Clínica. Participa en numerosos proyectos de investigación y es autora y coautora de numerosas publicaciones médicas nacionales e internacionales. Es experta en Neuromodulación y tratamiento con tDCS. Premio Nacional de Medicina Siglo XXI en Neurofisiología Clínica (2018).

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domingo, 12 de enero de 2020

LAS NECESIDADES ESPECIALES NO TERMINAN DE ENTRAR EN LAS AULAS




Los expertos señalan la falta de recursos y de formación del profesorado como los mayores obstáculos para avanzar en la integración de los alumnos con necesidades especiales en España

NACHO MENESES
Madrid 9 ENE 2020 - 16:49 CET

Dislexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de Down, trastornos del Espectro del Autismo (TEA), discapacidades auditivas, motoras o visuales… Hablar de necesidades especiales en el aula es hacerlo de un amplio abanico de estudiantes que demandan un apoyo específico garantizado tanto desde la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre derechos de las personas con discapacidad como de la propia Constitución Española, en su artículo 27, y a través de normas específicas como la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social. Sin embargo, la forma en que se observan esos derechos varía mucho dependiendo de cada Comunidad Autónoma y de los recursos que dediquen a ello las diferentes administraciones implicadas.

“La sociedad no está preparada para atender a la diversidad, y por tanto es muy difícil que su sistema educativo lo esté. Hay un vacío muy grande en la formación de los profesores... Un profesor universitario tiene un dominio muy específico de un área de conocimiento, pero no sobre didáctica, metodología, psicología o antropología”, sostiene Sonia Escorial, responsable de la Unidad de Atención a la Diversidad de la Universidad Europea. Según un reciente informe de Comisiones Obreras, por ejemplo, el 72 % de los alumnos con necesidades especiales en la Comunidad de Madrid están desatendidos debido a la falta de especialistas.

La dotación de las aulas específicas también cambia según su ubicación geográfica: si en Madrid han de tener un maestro de pedagogía terapéutica (PT) y un técnico auxiliar formado como integrador social, la Consejería de Educación de Murcia no fija una formación específica para el auxiliar, y ha de contar con un PT y un especialista en Audición y Lenguaje (AL)
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Un apoyo desigual según la edad

Más del 75 % de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo están en un entorno inclusivo, según datos de la Comisión Europea. “Sin embargo, según se van cumpliendo etapas escolares, los apoyos que van recibiendo no son suficientes, y eso hace que no sea una inclusión real, porque al final pasan más tiempo en el aula específica que en la ordinaria que les corresponde”, explica Blanca Sáenz, fundadora de Abascool, centro de formación superior especializado en autismo. Este es precisamente el trastorno infantil con mayor prevalencia en la actualidad, ya que afecta a uno de cada 100 nacimientos, según las estadísticas europeas.

Autismo, TDAH, síndrome de Down, parálisis cerebral... Las necesidades son múltiples y no parece que sus necesidades lleguen a estar cubiertas. “Se trata de alumnos que necesitan atención personalizada, una adaptación curricular y una gestión de los problemas conductuales que puedan favorecer la inclusión en la clase”, añade Sáenz. Una adaptación que abarca cambios tanto en los objetivos y los contenidos de las asignaturas como en su metodología y evaluación, de manera que se ajusten a las circunstancias específicas de cada alumno. Sin embargo, la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo, elaborada en 2015, está pendiente de un plan de acción que aún no se ha publicado.

La principal dificultad de los alumnos con un TEA tiene que ver con la comunicación e interacción social, por un lado, y las alteraciones de conducta, por otro. “El TEA es muy amplio, porque incluso en alumnos con un mismo diagnóstico encontraremos necesidades muy diferentes, desde niños que simplemente no son capaces de entender la ironía, el humor o la mecánica de un juego a otros que no pueden expresar lo que necesitan, no comprenden lo que se les dice y no son capaces de realizar ninguna acción de forma independiente”, argumenta José Alberto Monseco, psicólogo y director académico de Abascool. Puesto que la intervención es más eficaz cuanto más temprana y más intensiva, las etapas infantil y primaria se convierten en esenciales, porque servirán para establecer las bases de lo que aprenderán en el futuro.

El máster ofrecido por esta escuela (un título de la Universidad Complutense de Madrid dirigido a graduados de carreras como Psicología, Magisterio, Pedagogía, Logopedia o Psicopedagogía, entre otras) se centra en el Análisis de Conducta Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés). Este tipo de terapias se centra en identificar las conductas socialmente relevantes y significativas, reforzar las conductas que se desea mantener y enseñar conductas sustitutivas y socialmente aceptables para aquellas que se quieren eliminar. A pesar de estar recomendadas tanto por la Organización Mundial de la Salud como por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, no se financian a través de las coberturas públicas. “Por eso, si alguien quiere acceder a este tipo de tratamiento para sus hijos ha de pagarlo de su bolsillo, algo que es muy costoso, al tratarse de un tratamiento personalizado”, denuncia Monseco.

Apoyo logopédico para el Síndrome de Down

Aunque, de nuevo, cada caso es diferente y tiene sus propias necesidades, los estudiantes con síndrome de Down suelen exigir apoyo logopédico al menos en Infantil y Primaria, ya que las dificultades para hablar correctamente hacen necesarios ejercicios de pronunciación y respiración. “En Secundaria hay menos apoyo, aunque siga siendo necesario”, reclama Mateo San Segundo, presidente de Down España. “Se trata de alumnos que requieren que muchas cosas se adapten a sus necesidades: explicaciones más cortas o lentas, que haya más de un profesor en el aula o que se trabaje en grupo, cooperativamente, para apoyarse unos a otros”, añade.

Para San Segundo, esas metodologías más participativas no solo benefician a los alumnos con síndrome de Down, sino también al resto de compañeros, y reconoce ciertos límites en el sistema actual: “La teoría de la inclusión educativa es mucho más complicada en la práctica. Cuando como profesor tienes 25 alumnos, dos con necesidades especiales y otros tres que a lo mejor no lo son, pero también necesitan apoyo, es difícil. Pero si la escuela no puede llegar a todos, entonces hay que cambiar el paradigma de la educación”, sostiene San Segundo. “Debería haber un profesor de apoyo en el aula, y eso puede hacerse con una mejor distribución del tiempo. En muchos colegios ya lo han cambiado, y hay docentes que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a otros profesores”. No es el niño quien se ha de adaptar al centro, sino al revés, para que este pueda desarrollar adecuadamente sus capacidades sin dejar de convivir con el resto de los estudiantes.

Pérdida de talento en la universidad

“Nuestro sistema educativo expulsa a mucha gente que se sale de la norma, por lo que el porcentaje que llega a la universidad es muy reducido. Hay una pérdida de talento, porque el sistema les manda por caminos alternos como la FP o los centros específicos de empleo, y como consecuencia de estas barreras no pueden acceder a determinados tipos de trabajo que requieren una formación superior y no técnica”, reflexiona Escorial. Aunque la mayoría de los alumnos con necesidades especiales que llegan a la Universidad Europea responden a trastornos específicos de aprendizaje como la dislexia o el TDAH, aproximadamente un 10 % de ellos son estudiantes con TEA u otros tipos de discapacidad auditiva, motora o visual.

“Los alumnos con dislexia llegan a menudo con un cierto bagaje emocional, provocado por experiencias previas de bullying. Tienen un déficit en la memoria a corto plazo, que es la memoria del trabajo, y que muchas veces no ha sido tratado con anterioridad”, añade Escorial. Les cuesta memorizar el contenido, y por ello se les enseña a estudiar utilizando su cerebro de una forma más eficaz, a menudo por medio de estrategias visuales como los mapas conceptuales para poder asimilar mejor el contenido.

Los alumnos que llegan a la Unidad de Atención a la Diversidad que dirige Escorial reciben una atención personalizada que pretende identificar no solo las necesidades de cada estudiante, a través de pruebas objetivas y estandarizadas, sino también lo que pueden aportar. “Se trata de ver lo que podemos hacer para que las asignaturas sean más accesibles, no solo para esa persona con una necesidad concreta, sino para todos los alumnos; que la programación se cree pensando en todos”. Antes de cada clase, el profesor sube al campus virtual la documentación necesaria, de manera que los estudiantes ya no tienen que elegir entre escuchar al profesor o tomar apuntes literales, y pueden centrarse en tomar notas importantes y más específicas. Y, por último, se les recomienda que pidan tutorías didácticas, “a donde vayan con dudas muy concretas que les ayuden a tener un aprendizaje más significativo”, finaliza Escorial.

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