TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

jueves, 7 de enero de 2021

LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA DE TRABAJO EN EL APRENDIZAJE

 


La memoria de trabajo es la capacidad que tenemos para mantener y manipular mentalmente y de forma consciente una cantidad limitada de información durante un corto periodo de tiempo. Ejemplos del uso que le damos a diario podrían ser: tratar de recordar algún dato mientras buscamos lápiz y papel para anotarlo, recordar las instrucciones que nos dan cuando preguntamos cómo llegar a una dirección, hacer cálculos sencillos…

Un sencillo ejercicio que nos servirá para ver la diferencia entre memoria a corto plazo (solo retiene información por breve espacio de tiempo), y memoria de trabajo (además de retenerla, trabaja con ella para dar un resultado), es el siguiente:

La tarea consiste en deletrear en orden inverso las letras de las palabras (por supuesto sin tener a la vista la palabra):

MESA: A-S-E-M

LAPIZ: Z-I-P-A-L

CAMISA: A-S-I-M-A-C

CRISTAL: L-A-T-S-I-R-C

PROBLEMA: A-M-E-L-B-O-R-P

PREGUNTAR: R-A-T-N-U-G-E-R-P

RESOLUCION: N-O-I-C-U-L-O-S-E-R

¿Cuántas letras has conseguido deletrear?

 

Las personas solemos tener un span (amplitud o capacidad) de 7 +/- 2, es decir, lo normal es poder recordar 7 a partir de la adolescencia. De 3-4, a los 5 años y de 5-6, a los 9.

Este tipo de memoria es muy sensible a las distracciones, si dejamos de prestarle atención la información se perderá fácilmente. (Esto causa muchas dificultades a las personas con TDAH).

A la limitada cantidad de información a la que puede hacerle frente, al limitado periodo de tiempo en que resulta ser efectiva y a su extraordinaria sensibilidad ante las distracciones, hay que añadir una limitación más, y es la influencia negativa que el estrés o la ansiedad ejercen sobre ella.

Es importante tener en cuenta todas estas limitaciones porque el aprendizaje depende directamente de la memoria de trabajo. Todo lo que aprendemos conscientemente debe pasar por ella para poder ser almacenado en la memoria a largo plazo. Del mismo modo, cuando recuperamos algún dato, recuerdo o conocimiento de nuestra memoria a largo plazo, lo que hacemos es llevarlo de nuevo a nuestra memoria de trabajo.

Por los trabajos de Baddeley y Hitch, sabemos que aunque esté limitada, tiene dos compartimentos diferentes y relativamente independientes, según el tipo de información que procese. Uno se encarga de manipular la información visual y el otro la auditiva.

Si tenemos en cuenta esta característica, podemos mejorar los aprendizajes si utilizamos los dos compartimentos a la vez. Cuando una explicación verbal va acompañada de imágenes, el aprendizaje que se produce es significativamente mayor. ¿Y por qué ocurre esto? Pues porque no sólo se usa la memoria de trabajo de una forma más óptima, sino que además provocamos una doble codificación en la memoria a largo plazo.

Se sabe que alrededor del 70% de los niños con dificultades de aprendizaje de la lectura, obtienen bajas puntuaciones en las pruebas que evalúan la memoria de trabajo. El aprendizaje de las matemáticas también está muy influenciado por el correcto funcionamiento de ésta.

Otro ejemplo claro que demuestra la importancia de la memoria de trabajo en el aprendizaje lo vemos en la realización de ejercicios en los que deben seguirse una serie de instrucciones para completar la tarea, o en la realización de una actividad con varios apartados. Aquellos niños con una baja memoria de trabajo, probablemente olvidarán parte de la información a mitad de la tarea, olvidarán que no han completado todos los apartados de la actividad. En definitiva, olvidan lo que tienen que hacer, a veces esto puede confundirse con problemas atencionales, o incluso con problemas de conducta.

Es importante detectar estas dificultades para que no se les tache con calificativos inadecuados y por el contrario se les pueda ayudar. Los docentes pueden hacer varias modificaciones al respecto, por ejemplo:

  • Dar sólo la información relacionada directamente con el objetivo de aprendizaje, evitando la adicional.
  • Dar esquemas claros y estructurados sobre lo que se va a hacer.
  • Repetir con frecuencia la información importante.
  • Evitar frases largas y/o complejas.
  • Estructurar las actividades por pasos.
  • Hacer uso de ejemplos concretos que le permitan apoyarse en una información conocida.
  • Siempre que se pueda, presentar la información visual y auditiva de forma simultánea.
  • Y por supuesto, permitirle el uso de instrumentos y estrategias como calculadoras o procedimientos de resolución de problemas paso a paso.

FUENTE:

Paqui Moreno. Psicóloga y Coordinadora de Funciones Cerebrales Superiores en Red Cenit Valencia

https://www.redcenit.com/la-memoria-de-trabajo-en-el-aprendizaje/

https://pixabay.com/es/illustrations/hombre-la-cabeza-silueta-color-3591573/

sábado, 14 de noviembre de 2020

LA IMPORTANCIA DE LOS ABRAZOS EN LOS NIÑOS


Científicamente se ha demostrado que este gesto es un elemento básico de comunicación. De hecho, es la primera muestra de cariño, junto con el beso, que se le da a un bebé al nacer

ANA M. LONGO

06 OCT 2020 - 14:50 CEST

Cuando hablamos de abrazos, a algunos se les puede venir a la mente el movimiento generado hace unos años que se expandió por el mundo. Con el lema "Abrazos Gratis" (Free hugs), diversas personas los regalaban por la calle a quienes aparentemente pudiesen necesitarlos. Y es que dar abrazos a otros trae felicidad. “Existe más poder en un fuerte abrazo, que en mil palabras bien articuladas”, refería Ann Hook, autora de novelas y cuentos.

 Aunque hoy en día hay que expresarse más con la palabra que con el tacto y el roce, el abrazo en los niños sigue siendo imprescindible. Existe en él un fuerte poder curativo. “Pese a nuestra situación sanitaria actual, el discurso con las familias sigue siendo el mismo. 

Recomiendo seguir fomentando el abrazo de las personas que conviven con el niño. Y es que el no darlo, viviendo bajo el mismo techo, no asegura no contagiarse. Sin embargo, lo conveniente es mantener la distancia de seguridad con aquellas personas que no tienen una convivencia diaria con el menor pese a ser parientes”, explica Ayelén Scacchi, psicóloga infanto-juvenil.

El mundo llega a tener un significado por medio de la interacción y esta no puede producirse sin determinadas muestra de afecto. “Según Stanley Greenspan, el afecto del que se carga la relación crea un sentido de propósito en el niño y le ayuda a dar significado a la información que recibe del entorno”, incide Scacchi. 

En un abrazo encuentras el mejor refugio y apoyo sin juicios. “A los padres de mis pacientes les digo que no pierdan la oportunidad de dar todos los días uno o varios abrazos a sus hijos. Pero de esos en los que te falta el aire. De los que son verdaderas muestras de amor, fuertes e intensos, apapachos(abrazos, en México) para el alma", añade Laura Sánchez von Bertrab, también psicóloga infantil.

Abrazar a otro individuo parece un acto llano. No obstante, trae consigo importantes consecuencias a nivel físico y, sobre todo, emocional y psicológico. “En el momento del abrazo nuestro cuerpo y cerebro activan sustancias neuroquímicas”, sostiene Scacchi.

La profesional precisa cuatro aspectos positivos:

  • Trae consigo una sensación placentera: Genera calma y bienestar.
  • Otorga la convicción de poder hacer frente a todas las preocupaciones de la vida.
  • Añade seguridad, tranquilidad, contención y amor en edades tempranas del niño.
  • Incrementa la autoestima de los niños porque aporta las fuerzas necesarias para enfrentar de forma eficiente los momentos dolorosos y estresantes de la vida.

Científicamente se ha demostrado que abrazar es otro modo de comunicación. De hecho es la primera muestra de cariño, con el beso, que se le da al bebé que acaba de nacer. El niño necesita el contacto con sus padres constantemente. De este supuesto, se extrae la Teoría del Apego, de John Bowlby. “Abrazando a los niños desde muy pequeños fortalecemos el vínculo y el apego sano y seguro. Si queremos que nuestros hijos se sientan protegidos en el mundo, debemos tener una conexión emocional con ellos por medio del consuelo físico en los momentos más complicados de sus vidas”, prosigue Scacchi. “Si el niño siente que la figura parental le tiende la mano en cualquier situación, tendrá la necesidad y el coraje de explorar y enfrentarse al mundo”, continúa esta profesional especializada en infancia y juventud.

Una terapia también para los adultos

Existen investigaciones de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, que evidencian la relación entre los abrazos y el contacto físico de los familiares, con la mejora en el desarrollo intelectual del bebé. Asimismo expertos añaden que también favorece la formación de su carácter. Sánchez von Bertrab anima al resto de padres a que den abrazos a sus hijos por estas razones:

  • Aporta bienestar: No es preciso un motivo para abrazar a un niño, hay que hacerlo siempre que a uno le nace. También se puede acompañar esa demostración de amor con palabras que reafirmen lo que sienten hacia ellos. Muchos padres aseguran que comienzan abrazando a sus hijos y pronto son ellos mismos los abrazados.
  • Ayuda a regular las emociones de los hijos: Muchas veces los niños sienten frustración, enojo o tristeza y cuando eso sucede recomiendo a los padres que les pregunten si les gustaría recibir un abrazo. Esos son los abrazos de contención, mediante los que transmitimos seguridad, protección, empatía y ternura. Como padres o adultos de referencia de los niños, tenemos la responsabilidad de acompañarlos en el proceso de aprendizaje, permitiéndoles ser personas seguras y resilientes.
  • Es una gran terapia para ti también: Abrazar es un acto recíproco. El adulto abraza al niño y lo recibe. El abrazo imprime energía, fuerza y motivación y es bidireccional. Al abrazar a un niño, uno se conecta con uno mismo y recuerdan su camino hacia la autonomía, algo que genera una gran satisfacción.

“Abrazar a los niños y dejarse abrazar, resulta una de las maneras más simples de conexión, de demostración de un sincero cariño y del deseo por lograr que en una situación triste, tensa o agradable, el niño o la persona abrazada sienta una empatía y una calidez imperturbable”, remata Sánchez von Bertrab.

FUENTE:

https://elpais.com/mamas-papas/2020-10-06/la-importancia-de-los-abrazos-en-los-ninos.html

IMAGEN:

https://pixabay.com/es/illustrations/nos-vemos-reuni%C3%B3n-encuentro-alegr%C3%ADa-1013658/

viernes, 2 de octubre de 2020

CÓMO ESTUDIAR MEJOR EN UN CURSO SEMIPRESENCIAL

Laura Mesa, técnico del Centro de Orientación y Empleo de la UNED, explica las claves del aprendizaje autónomo y la preparación de los exámenes a distancia

JAVIER MARMISA (REDACCIÓN)

Madrid - 02 OCT 2020 - 00:30 CEST

El comienzo del nuevo curso ha venido marcado por la crisis de la covid-19, que ha provocado que cientos de miles de alumnos de todo el país se vean obligados a atender sus clases de forma semipresencial. Ocurre así, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, donde los estudiantes de tercero y cuarto de la ESO (más de 135.000 alumnos), Bachillerato (más de 108.000) y FP (más de 105.000) recibirán una parte de las clases en los centros y la otra, desde sus casas. A ellos se irán sumando además, los estudiantes que se tengan que quedar en casa confinados por estar infectados o por los protocolos de seguridad y que durante ese tiempo tendrán que seguir las clases a distancia; según los datos proporcionados por las comunidades autónomas al Ministerio de Educación el pasado 24 de septiembre, el coronavirus ha obligado a cerrar 2.852 aulas en España desde el inicio del curso, lo que ha dejado a unos 40.000 alumnos confinados en casa.

Laura Mesa es técnico de orientación en el Centro de Orientación y Empleo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y está acostumbrada a tratar de motivar y aconsejar a los alumnos que estudian a distancia. Sin embargo, le preocupa la situación de los chicos y adolescentes que se vean ahora obligados a hacerlo por la situación de pandemia. “Estudiar desde casa va a provocar que los alumnos tengan que hacerse más responsables de su propio progreso, organizando su propio calendario de trabajo, pero algunos son demasiado pequeños y necesitarán que les ayuden sus padres”, se lamenta.

Para Mesa, el éxito en el examen comienza en el mismo momento en el que el estudiante entra en contacto con los lomos del libro. 

Contacto con el libro 

Para esta experta en técnicas de estudio, es importante analizar el índice para comenzar a familiarizarse con los contenidos que se estudiarán a lo largo del curso. Se trata de observar las imágenes, los cuadros de texto donde se expongan las claves de cada cuestión, y es muy recomendable fijarse en si el libro contiene además ejercicios de autoevaluación al final de cada tema, una manera muy interesante de repasar la lección, asegura.

Modalidad del examen

El siguiente paso a la hora de enfrentarse a un examen sería ver su modalidad, ya que las técnicas empleadas no serán las mismas si es uno de desarrollo u otro tipo test. Para las asignaturas más teóricas, la lectura es clave. “Hacemos una primera lectura, que puede ser más rápida, para conocer el contenido del texto. Y luego, una relectura en la que intentamos centrarnos en las ideas más importantes del texto”. Mesa también aconseja hacerse preguntas acerca de lo que se ha leído, una técnica que le sirve al alumno para explicar en sus propias palabras el contenido de la cuestión.

El subrayado

Uno de los errores más comunes y fácilmente detectables es llenar el libro con subrayados de colores llamativos. Por atractivo que pueda parecer, no es una buena idea. “Un buen subrayado es la base de un buen resumen, esquema o mapa conceptual, pero no todo vale. Porque luego, si por ejemplo nos piden el resumen de un libro, será excesivamente largo al parecernos todo importante”, advierte. Una buena manera de complementarlo serían las anotaciones al margen, que sirven además para formarse una estructura propia del contenido.

La importancia de sintetizar

Memorizar puede ser un proceso mucho menos arduo si se trabaja en comprender mejor lo que se estudia. Mesa destaca la importancia de este paso, y recomienda métodos para conseguirlo en el vídeo que acompaña a esta noticia, como la creación de resúmenes (en los que el estudiante se ha beneficiado antes de la lectura comprensiva, del subrayado y las anotaciones al margen), esquemas o diagramas, y mapas conceptuales. Además, recomienda, a la hora de repasar o memorizar conceptos, imaginarse hablando para un auditorio, un modo de refuerzo para los alumnos con una buena memoria auditiva.

Reglas mnemotécnicas

Otra opción para el estudiante es hacer uso de las reglas nemotécnicas: “Se trata de crear conceptos clave o imágenes visuales y son muy útiles a la hora de estudiar fechas, o en las asignaturas de números y de ciencias”. Por ejemplo, para recordar el año 1726, se podría pensar en 17 personas que estuvieron en una fiesta el día 2 de junio. 

Asimismo, Mesa incluye al final del vídeo sus cuatro “claves del éxito”: 

  • Ir descansado al examen
  • Organizar un buen calendario de estudio para repasar 15 días antes de la prueba y desconectar el día anterior
  • Aprovechar ciertas asignaturas que tienen sinergias entre ellas, como la historia del arte y la filosofía, para estudiarlas juntas y sacarles el máximo partido.

FUENTE:

https://elpais.com/educacion/2020-10-01/como-estudiar-mejor-en-un-curso-semipresencial.html



TRANSCRIPCIÓN DEL VIDEO 

4 CLAVES para ESTUDIAR MEJOR en un curso SEMIPRESENCIAL

En casa o en la biblioteca, en la cama o en el salón, con música o sin ella, estudiar de forma autónoma en la enseñanza semipresencial puede ser un gran reto para el estudiante, pero manteniéndote alejado de tentaciones como el móvil, la tele o los videojuegos, y con la ayuda de estos consejos, podrás aumentar tu rendimiento muy rápido.

1.- La importancia de la lectura

Empezamos un año nuevo, empezamos con muchísima ilusión y es verdad que cuando vamos a comprar el libro a la librería lo primero que hacemos es verlo, olerlo y  hacerlo nuestro.

Es muy importante que cuando abrimos el libro nos familiaricemos con él, veamos un poco la estructura, cómo está organizado cada uno de los capítulos en diferentes bloques, si tienen imágenes, cómo se explican esas imágenes; si tiene cuadros, a modo de resumen que pueden tener las ideas esenciales del texto. Y luego, muy importante también si tienen cuestiones, por ejemplo, de autoevaluación, de ejercicios que podamos utilizar para repasar el contenido de cada uno de los capítulos. Y yo diría que la primera pregunta clave que nos tenemos que hacer es cómo es la forma de examen, cómo nos van a examinar, cómo es la modalidad, si es un examen de desarrollo, es un examen tipo test, de preguntas cortas… eso es tremendamente importante.

Hacemos una primera lectura. Esa primera lectura puede ser incluso más rápida, para conocer un poquito el contenido del texto. 

Y luego, hacemos una segunda lectura, en la que intentamos centrarnos mucho más en las ideas más importantes del texto. Y es muy importante, que a la vez que vamos haciendo esa relectura hagamos preguntas. ¿Para qué? Para llegar a una lectura comprensiva, que ya veremos que es tremendamente importante para luego llegar a ese momento de síntesis de la información.

2.- No subrayes todo

Tenemos que tener en cuenta que el subrayado es la base de un buen resumen, o de un esquema o de un mapa conceptual. No todo vale. Es verdad que hay gente que utiliza diferentes colores para poner las ideas primarias o principales, para poner las ideas secundarias, y esto puede ser de utilidad pero, por favor, no todo subrayado, porque esto todo se resume, cuando nos piden hacer el resumen de un libro o de un capítulo, el resumen es excesivamente largo. Y es porque todo nos ha parecido super importante.

En cuanto a las anotaciones al margen, a mí me ayudan mucho, sobre todo, cuando tenemos una buena memoria visual, porque podemos hacer nuestras propias anotaciones al margen de cada uno de los textos, poniendo nuestra propia estructura de lo que hemos leído.

A mí me gusta mucho cuando tenemos que repasar o memorizar conceptos el imaginarnos en un auditorio, el imaginarnos que tuviéramos personas delante a las que tenemos que explicar lo que hemos memorizado, lo que hemos aprendido. De esta manera, nos obliga a recitarlo en voz alta y para aquellos que tenemos una buena memoria auditiva nos ayuda muchísimo para reforzar todos los contenidos aprendidos

3.- La importancia de sintetizar

A la hora de sintetizar, vamos a utilizar las más comunes, que serían el resumen, en el que vamos a recoger las ideas más importantes, para eso era muy importante la lectura comprensiva. Y luego tenemos los esquemas y los mapas conceptuales.

Los esquemas es cómo vamos a ser capaces de relacionar las ideas principales de un texto, y lo vamos a poner de una forma gráfica, visual. Podemos utilizar diagramas de barras, de flechas, que se diferencia este esquema del mapa conceptual, que a veces cuesta establecer esa diferencia, en que el esquema relaciona las ideas principales de un texto, mientras que los mapas conceptuales relacionan conceptos claves, y además la relación es a través de diferentes conectores, esas palabras clave que unen conceptos que son relevantes de un texto.

4.- El tema de las reglas mnemotécnicas

Cuando somos capaces de crear conceptos claves o imágenes visuales que a veces son absolutamente inverosímiles, incluso cuanto más inverosímiles y raras muchísimo mejor, porque nuestra memoria las recuerda mejor y cómo la asociamos a diferentes conceptos. Son muy útiles cuando tengo que estudiar cifras o tengo que estudiar muchos números. Un ejemplo muy sencillo: tengo que aprenderme una fecha que es el 1726: 17 personas estuvieron juntas el día 2 del mes de junio. No todo el mundo las usa, porque requiere cierta practicidad y si no son para ti pues no pasa nada.

5.- Otros consejos

Para finalizar, sí me gustaría contaros lo que para mí son las claves del éxito.

  • Lo más importante es la autoestima, pensar que somos capaces y sentir que somos capaces. A pesar de todo lo complicado que pueda ser el texto.
  • Descansar, por supuesto, antes de los exámenes.
  • El repasar quince días antes de los exámenes, pero dejar el último día, si puede ser, de descanso.
  • Secuenciar muy bien el tiempo de estudio. Para eso, a mí me resulta muy de utilidad el hacer una planificación al principio de curso de cómo voy a estructurar esas horas de estudio y, además, por diferentes asignaturas.
  • Además, si hay asignaturas que tienen ciertas sinergias, cierta conexión entre ellas, es muy importante utilizar esas sinergias e intentar estudiarlas juntas. Por ejemplo, voy a aprovechar esta tarde para estudiar filosofía e historia del arte, porque comparten determinados contenidos que puede utilizar ese tiempo para sacarle el máximo partido a las dos asignaturas.

Es un año complicado el que estamos viviendo, pero de verdad que se puede y muchísimo ánimo.

FUENTE:

https://www.youtube.com/watch?v=dgAX-aGwdE0

viernes, 25 de septiembre de 2020

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE: EN QUÉ CONSISTE, CÓMO IDENTIFICARLO Y QUÉ HACER

 


El trastorno negativista desafiante (TND) se atribuye a niños irritables, retadores y vengativos. Es más frecuente en varones y comienza antes de los 18 años, especialmente en la etapa preescolar. Aunque en las niñas suele producirse antes. Ocasiona un deterioro grave del comportamiento que se evidencia tanto en la familia como en la escuela. Requiere una intervención profesional, pero seguir unas pautas de inteligencia emocional en la educación de nuestros hijos es siempre de gran ayuda.

Hay que tener claro que se trata de un síndrome que impide un correcto desarrollo de las emociones y la necesaria adaptación a la sociedad. Por eso, si dejamos que avance sin proporcionar tratamiento psicológico, el curso habitual es que el menor acabe incurriendo en la transgresión de normas. El resultado final puede desembocar en el desarrollo de una personalidad antisocial en la vida adulta. Como consecuencia, es fundamental una atención temprana. Y comprender que la etapa preescolar es el momento clave para diagnosticar y tratar el TND.

Claves para identificarlo

Para averiguar si nuestro hijo puede estar desarrollando este síndrome, debemos prestar atención a varios aspectos:

1.- Diferenciarlo del enfado

Antes de nada, conviene tener claros algunos conceptos básicos, como el del enfado. En realidad, es una emoción sana que nos permite proteger nuestros límites cuando nos sentimos vulnerados. Los niños comienzan a expresarlo sobre todo a la edad de 3 años. Pasan por una etapa en la que suelen decir que no a todo. Se trata de una forma de afirmarse, pues están aprendiendo a poner límites.

Y está bien que lo hagan, porque estas reacciones, que permiten expresar lo que aceptan y lo que no, les prevendrán de ser violentados y de sufrir abusos. Esta etapa hay que entenderla como un período de práctica. Esto les permite marcar los límites entre lo que toleran y lo que no. Posteriormente se irá expresando de un modo más evolucionado; a medida que crezcan desarrollarán estrategias más maduras.

La conclusión es que los comportamientos anteriores son normales y necesarios para el desarrollo del niño. Y se diferencian muy bien del trastorno negativista desafiante

 2.- Actitudes ocasionales o habituales

Las reacciones de enfado serán un problema cuando se produzcan de manera permanente y generalizada hacia cualquier figura de autoridad, como padres y profesores. Aquí el mal humor y la irascibilidad son constantes. Nos referimos a menores que se muestran hostiles, desobedientes y retadores hacia la autoridad de manera sistemática. Y esa tendencia se prolonga por un periodo de tiempo largo, de al menos un año. Por ello, se deben observar en casa con qué frecuencia suceden estas reacciones.

3.- En una única dirección o en muchas

Asimismo, si van dirigidas a una persona en concreto o a varias: padres, profesores… Por ello habrá que informarse de cuál es su situación en el aula. Si en el centro educativo es distinta y en clase está bien adaptado, nos indicará que se trata de un problema que únicamente se manifiesta en el ámbito familiar.

4.- Otras situaciones que pueden confundirnos

Problemas de fondo

Es importante saber si el menor está sufriendo algún problema fuera o dentro de casa. No hablaríamos de este síndrome si se trata de un negativismo ocasional que responde a problemas dentro o fuera del hogar, y que se produce de un modo menos general. Por ejemplo, si el niño dirige su hostilidad hacia un progenitor pero no hacia el otro. En ese caso habría que analizar la situación familiar, pues puede haber aprendido a desautorizar a uno de ellos, posiblemente imitando conductas que ha visto en casa.

El medio para obtener lo que quieren

En general, podemos decir que, si no se comporta de manera hostil con todas las figuras de autoridad, entonces esta actitud está cumpliendo otra función. Estas situaciones puntuales se pueden deber a una estrategia para conseguir lo que quieren ante padres que ceden a sus peticiones. Y es que los niños comprenden rápidamente que la hostilidad les funciona cuando quieren salirse con la suya.

Posibles conflictos con algún hermano

En el caso de que estos comportamientos se observen hacia algún hermano, hay que valorar si únicamente suceden en esa relación o también se dan con otras personas cercanas. Esto nos permitirá diferenciar un problema concreto del trastorno negativista desafiante.

Etapas de estado de ánimo bajo

Otra variable que debemos tener en cuenta es que los niños pueden pasar por momentos de desánimo, y algunos expresarán la tristeza mediante la irritabilidad. Pero esto no debe confundirse con el síndrome del que hablamos.

Reacción en la adolescencia

A veces responde a una forma útil de reafirmación en esta época de su vida. La desarrollan frente a padres controladores que invaden su espacio. Los hijos tratarán entonces de poner límites al acercamiento excesivo mediante la hostilidad. Además, en la pubertad es más frecuente que los adolescentes no manejen adecuadamente sus emociones e impulsos. Podemos encontrarnos a menudo con una hostilidad que no se ha reconducido. O a buscar esa reafirmación y separación de la familia mediante el enfado.

5.- Grandes diferencias con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad

A veces este trastorno también puede solaparse y/o identificarse equivocadamente con el de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En ambos son casos se produce un rechazo manifiesto a cumplir con algunas obligaciones, como hacer los deberes o colaborar en las tareas de la casa.

Pero una de las diferencias básicas estriba en que en el TND hay una intención de resistirse a las exigencias externas mientras que en el TDAH no existe ese deseo deliberado. Simplemente no cumplen porque no pueden regularse o centrarse y se olvidan. Por esta razón, aunque en los menores con TDAH puedan darse comportamientos aparentemente desafiantes, la intencionalidad los diferencia. El niño hiperactivo no puede obedecer con facilidad, el desafiante no quiere obedecer.

No obstante, es común encontrar menores con ambos diagnósticos. En ellos se solapan estas reacciones desafiantes, que les permiten obtener ciertas cosas que desean. Al conseguirlas, tales conductas son fortalecidas por el entorno. El resultado es que entran en proceso disfuncional en el que esa actitud les permite sostenerse.

En conclusión, todas estas situaciones son ejemplos que no implican necesariamente el desarrollo de este síndrome. No obstante, algunas dinámicas familiares pueden originarlo y prolongarlo.

Características del trastorno negativista desafiante

1.- Hostilidad hacia cualquier figura de autoridad.

El niño la percibe como una amenaza permanente y le guarda rencor y deseos de venganza.

2.- No hay temor a las consecuencias.

Este comportamiento se produce de una manera rígida y los menores no son capaces de cambiarlo a pesar de saber que tendrá una repercusión negativa para él. Esta cuestión es vital para entender y manejar este problema. Porque es normal que los menores cometan pequeñas infracciones durante su desarrollo moral. Es parte de una necesidad de experimentar y aprender lo que está bien y lo que no. Pero en los que padecen TND no funciona como una enseñanza.


Un ejemplo ilustrativo

Pongamos que un niño pisa a una mascota. Cuando el animal se queja por ello, él percibe ese dolor. Es entonces cuando aprende que eso no está bien, lo que ayudará a que no lo repita en el futuro y trate de evitarlo. Sin embargo, cuando hay un TND, las consecuencias de su conducta no sirven para frenarles. Esto tiene graves derivaciones para el desarrollo de su empatía y la adaptación a la sociedad. Además, dificulta su educación y la corrección de su proceder mediante modos habituales de educar, basados en el castigo o la retirada de la atención.

Cómo se manifiesta la hostilidad

Se puede observar por los siguientes comportamientos negativistas desafiantes que se producen de manera frecuente, tanto en casa como en la escuela:

  • Se encoleriza e incurre en pataletas.
  • Discute con los adultos o los desafía activamente, rechazando cumplir sus demandas y normas.
  • Molesta deliberadamente a otras personas.
  • No se hace responsable de sus errores, culpando a otros de su mal proceder.
  • Es susceptible y se siente fácilmente molestado por los demás.
  • Se muestra colérico, resentido e iracundo.
  • Es rencoroso y vengativo.

Evolución del TND si no se trata

1.- Conductas disociales

El curso habitual de este trastorno, si no recibe tratamiento, es que el niño desarrolla una personalidad disocial, desajustada a su entorno. En la vida adulta evolucionaría hacia una claramente antisocial. La problemática disocial es distinta del TND, fundamentalmente porque la hostilidad no supone violar los derechos de los demás, como sí sucede con un trastorno disocial.

Un ejemplo puede ilustrar la diferencia entre el comportamiento de un niño negativista y el de un niño disocial. Supongamos que se les pilla mintiendo. Pues bien, el primero reconocerá que ha mentido, pero lo expresará con hostilidad y rencor, retando a la figura de autoridad. En cambio, el segundo habitualmente no lo reconoce y busca dañar.

2.- Personalidad antisocial

Así pues, si el síndrome no es atendido, el niño puede empezar a desarrollar conductas antisociales, destructivas y transgresoras. Su actitud supondrá un serio desajuste social. Nos referimos a violaciones graves de normas, algunas de ellas muy extremas. A saber:

  • Agresiones físicas a personas.
  • Crueldad con los animales.
  • Mentiras.
  • Robos.
  • Fugas del hogar.
  • Absentismo escolar.
  • Abuso de drogas.
  • Vandalismo.
  • Destrucción de la propiedad.
  • Abusos sexuales.
  • Homicidios.

En estos casos, esa trasgresión y esa hostilidad no se deben sólo a no querer cumplir con las normas o exigencias, sino al deseo de dañar. Suelen tener problemas legales desde muy temprano. A menudo se ven abocados a terminar en centros de menores y, después, a cometer delitos en la vida adulta.

¿Qué puedo hacer si tengo un hijo con trastorno negativista desafiante?

Para manejar este trastorno, es esencial identificarlo de manera temprana, en la etapa preescolar. Es la mejor forma de prevenir su agravamiento. A menudo, las prácticas de crianza y los problemas parentales suelen mantenerlo, por lo que son áreas en las que resulta necesario intervenir. Un profesional debe revisar dichas prácticas, así como analizar los conflictos e historia personal que pueden estar contribuyendo al problema.

El entorno es determinante

Esto se comprende mejor si nos paramos a pensar que las personas no somos individuos aislados. Nos desenvolvemos siempre dentro de un contexto en el que nuestros actos cobran sentido. Éste influye especialmente en las etapas infantiles y en la adolescencia, períodos en los que la personalidad todavía no ha acabado de formarse.

Por eso es tan importante conocer el núcleo familiar inmediato de los niños: saber qué tipo de pautas reciben de los padres, si existen conflictos entre los progenitores… Se trata de un problema de ida y vuelta. Es decir, los comportamientos desafiantes y hostiles van a aumentar los problemas en casa. En general, podemos verlo como un circuito que se retroalimenta.

Situaciones familiares que lo propician

1. Preguntas que pueden hacerse los padres

Son determinantes algunas cuestiones relativas al ambiente que se vive en el hogar y al tipo de relaciones que se da entre los miembros del núcleo familiar:

  • ¿Discuten frecuentemente en casa, y de manera hostil, delante del niño?
  • ¿Se desautorizan mutuamente en su presencia?
  • ¿Han aplicado castigos físicos frecuentemente?
  • ¿Se ha mostrado hostilidad hacia el niño?

También es fundamental analizar la clase de disciplina que hay en casa:

  •  ¿Las normas son rígidas, coherentes o laxas?
  • ¿Se aplican reglas contradictorias o incoherentes?
  • ¿O hay ausencia de normas?

Todas estas circunstancias contribuyen crear un trastorno negativista desafiante. Pero los padres pueden aprender nuevas herramientas para manejar los conflictos sin recurrir a la hostilidad y el castigo.

2. Disciplina estricta y escasa atención a las emociones

Es frecuente observar niños y niñas con TND en entornos donde hay una disciplina férrea con poco apoyo emocional y donde se expresan sentimientos negativos hacia los hijos. Así pues, es una forma de dar respuesta a unas normas muy rígidas y coercitivas que no permiten el desarrollo y la gestión de sus emociones.

En general, el empleo de la hostilidad como forma de educar a los hijos suele aumentar las reacciones agresivas en ellos, en lugar de controlarlos como se pretende. Por ese motivo, la intervención familiar durante la terapia se basa en rehusar la hostilidad y el castigo físico. En cambio, se debe tratar de corregir la conducta con afecto y enseñar comportamientos proactivos y sociales.

3. Un entorno con normas relajadas y variables

La hostilidad también puede darse como un intento de poner normas en las familias en las que no hay criterios claros de crianza. Otros rasgos comunes de estos ambientes son la falta de estabilidad en los horarios y las rutinas, y unas reglas laxas y cambiantes. Tampoco disfrutan de la regularidad que los niños necesitan. Los pequeños asumen entonces el papel de poner las normas mediante la hostilidad.

En estos casos, la solución pasa por establecer unas rutinas en casa que fomenten la estabilidad del menor. Que su núcleo familiar se vuelva predecible y menos estresante le permitirá calmarse y manejar sus emociones. Es básico que las normas de crianza sean coherentes, de lo contrario no aprenderán qué reacciones son adecuadas y cuáles no.

Con esto lo que busca el profesional es modificar la interacción entre padres e hijos. Y no porque responsabilice a los padres, sino porque ellos son los que tienen que educar a sus hijos y en ocasiones necesitan aprender herramientas adecuadas.

4. Las circunstancias problemáticos no ayudan

En ocasiones se observan casos de TND en ambientes familiares con situaciones complicadas. Por ejemplo, cuando la madre o el padre sufren depresión. Esto tiene consecuencias, pues el progenitor puede mostrarse más irritable y alterado con su hijo. Al tener dificultad para manejar sus propias emociones, suele interpretar y señalar los comportamientos negativos de los hijos desde esa ‘lupa emocional’ negativa.

Otras situaciones propiciatorias son las que se producen cuando existen conflictos en el matrimonio, condiciones precarias o hacinamiento, abuso de drogas, conducta antisocial en los padres, e incluso maltrato y abuso infantil.

Por ello, es esencial que el adulto trate antes sus propias dificultades para manejar las emociones. Solo así podrá ser un modelo del que su hijo aprenda. Y estará en disposición de educarle en estrategias para la gestión emocional adecuada. En ellas el castigo nunca debe ser la única vía.

Recursos y herramientas para el cambio

En general, el castigo per se no produce aprendizaje porque no enseña nada nuevo. Por tanto, para cambiar un comportamiento necesitamos explicar que existen otros más saludables.

Lo que hay que entender es que todos estos problemas dificultan que se desarrolle una relación de confianza, cariño y seguridad en la familia. En la medida en que el niño perciba hostilidad, reaccionará desafiando. Por eso, es imprescindible tratar los problemas para que se pueda construir una relación de apego. En ella el menor podrá percibir que es cuidado, atendido y entendido, a la vez que se le ponen unos límites para que pueda desarrollarse de forma segura.

Trabajo conjunto de padres y maestros

Dado que también los profesores son una figura de referencia para los niños, sería muy beneficioso que también ellos les enseñaran recursos. Frecuentemente, cuando los maestros se enfrentan a alumnos con este tipo de trastorno, responden de un modo autoritario.

Pero es algo que no conviene en estos casos, ya que fortalece el círculo vicioso. Deben tener presente que reducir el uso de los comentarios negativos favorece que el alumno no reaccione con hostilidad en el aula.

En resumen, conviene que ambos, padres y profesores, trabajen para estructurar nuevas rutinas en el menor. Estas deben ir orientadas a favorecer sus destrezas. A hacerles ver los recursos que ya tiene y que son más valiosos que la hostilidad y el desafío que utilizan habitualmente.

El juego se puede emplear como una herramienta clave para establecer reglas básicas, fomentar sus habilidades sociales y enseñarle nuevas formas de conducirse respetuosas con los demás. Así, los padres podrán captar la atención de sus hijos eficazmente y dar órdenes de una manera clara. Por ejemplo, enseñarles a no interrumpir y señalar sus comportamientos negativos de forma constructiva. ¿Cómo? Mostrándoles inmediatamente después uno alternativo, más útil y sano.

Candela Molina Gutiérrez.

Psicóloga sanitaria y coordinadora

Centro Psicológico Cepsim

FUENTE

https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/trastorno-negativista-desafiante/ 

https://pixabay.com/es/vectors/salud-mental-la-cabeza-v%C3%B3rtice-5318191/


jueves, 13 de agosto de 2020

AYUDAS PARA ALUMNADO CON NECESIDADES ESPECÍFICAS DE APOYO EDUCATIVO 2020-2021

                                   

Con fecha 9 de agosto de 2020, se ha publicado la convocatoria de ayudas para alumnos con necesidad específica de apoyo educativo para el curso académico 2020-2021.

El alumno/a con TDAH puede solicitarlo si además tiene reconocida una discapacidad o un trastorno grave de conducta.

IMPORTANTE: PLAZO DE PRESENTACIÓN DEL 9 DE AGOSTO AL 30 DE SEPTIEMBRE 

El Ministerio de Educación y Formación Profesional pone en línea una web informativa accesible y didáctica, para acompañar a los solicitantes en su tramitación y garantizar que las becas lleguen a quienes más lo necesiten.

El Boletín Oficial del Estado publica el sábado 8 de agosto la convocatoria de becas y ayudas al estudio para el curso 2020-21 del Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) y el Ministerio de Universidades, que entró en vigor el domingo 09 de agosto.

https://www.becaseducacion.gob.es/portada.html

El portal (https://www.becaseducacion.gob.es) recoge los tres tipos de becas y ayudas a los que pueden optar los alumnos, cuyo plazo se abrió el domingo 09 de agosto. Cada tipo dispone de un apartado informativo: las becas de FP, Bachillerato y otros estudios no universitarios; las becas universitarias y las ayudas para alumnado con necesidades específicas de apoyo educativa, incluido el alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Para cada una de estas becas y ayudas, detalla los requisitos, los plazos, las cuantías y cómo realizar la solicitud. Resuelve también otras dudas, por ejemplo cómo hacer una reclamación.

ENLACE: https://www.becaseducacion.gob.es/becas-y-ayudas/ayudas-apoyo-educativo/tipos-de-becas.html#que-personas

Qué personas pueden solicitar esta ayuda

Las ayudas 2020-2021 están dirigidas a personas que presentan una necesidad específica de recibir apoyo educativo derivado de alguna de las siguientes situaciones:

  • Discapacidad
  • Trastorno grave de conducta
  • Trastorno del espectro autista
  • Altas capacidades

Imagen: https://pixabay.com/es/photos/ni%C3%B1o-jugar-estudio-color-aprender-865116/

sábado, 18 de julio de 2020

ESTE ES EL PROCESO QUE LLEVA A CABO EL CEREBRO PARA QUE NOS CONCENTREMOS



Investigadores estadounidenses descubren el lugar de nuestro cerebro que "desecha" los estímulos distractorios, aunque todavía se desconoce cómo lo hace.

13/07/2020 09:50 - ACTUALIZADO: 13/07/2020

En un mundo como el actual, lleno de estímulos que distraen nuestra atención, conocer cómo hace el cerebro para “aislarse” de los mismos y concentrarse en determinada tarea tiene una vital importancia.

Ahora, psicólogos de la Universidad de California en Riverside (Estados Unidos), han hecho un descubrimiento que aclara dónde lo hace nuestro órgano pensante. Experimentando con ratones, localizaron el punto preciso en el cerebro donde los estímulos de distracción se bloquean. El bloqueo impide que el cerebro procese estos estímulos, lo que permite que la concentración se ajuste a una tarea particular.

Los investigadores, liderados por Edward Zagha, utilizaron una novedosa técnica de diagnóstico por imágenes, que les permitió una alta resolución espacio-temporal con un campo de visión que abarca toda la corteza, para encontrar en qué lugar del cerebro se bloquean los estímulos de distracción, con lo que no se transmite más señal dentro de la corteza y, por lo tanto, no se desencadena una respuesta motora.

Corteza sensorial, una señal de "stop"

"Observamos respuestas a los estímulos objetivo en múltiples regiones corticales sensoriales y motoras", explica Zagha, que dirigió el estudio, publicado en la revista científica 'Journal of Neuroscience'. "Por el contrario, las respuestas a los estímulos de distracción se suprimieron abruptamente más allá de la corteza sensorial".

"Puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el TDAH y la esquizofrenia"

La corteza es la capa exterior del cerebro. Compuesta de materia gris plegada, juega un papel importante en la conciencia. Sirve como centro de control y procesamiento de la información y es responsable de funciones como la sensación, la percepción, la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones motoras avanzadas.

"Nuestro descubrimiento puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la esquizofrenia", señala a Neuroscience Zagha. "Estudiando los mecanismos subyacentes al bloqueo de los estímulos de distracción podemos ser capaces de desentrañar el circuito neural que subyace a la atención y al control de los impulsos".

Zagha subraya que todavía no entienden lo que sucede en el cerebro para que nos concentremos en una tarea a mano y cómo se bloquean exactamente las distracciones. "Pero ahora sabemos exactamente dónde mirar en el cerebro, y seguiremos con estas preguntas en el futuro", añade. "Sabemos que cuando alguien es altamente distraíble, su córtex no despliega suficientemente las señales intencionales necesarias para evitar que los estímulos del distractor se propaguen en la memoria de trabajo o desencadenen una respuesta conductual".

Según el psicólogo estadounidense, "estos procesos, 'guardianes' de las señales sensoriales, permiten el paso sólo de aquellas señales que son relevantes para la tarea. Creemos que este proceso está orquestado por el córtex prefrontal; esta es sólo una de las muchas posibilidades que probaremos".

Solo pasa lo que interesa

Durante la investigación con ratones, el equipo se sorprendió de lo abruptamente que la información del distractor se bloquea en la corteza. Los experimentos observaron que las respuestas de estímulo del distractor llegan a una primera parada en la neocorteza, la parte de la corteza cerebral que se ocupa del procesamiento sensorial temprano, y, sin embargo, se impide que se extienda más allá de la corteza.

En futuros trabajos, los investigadores tienen previsto estudiar qué mecanismos neuronales específicos impiden la propagación fuera de esta primera región cortical.



LA CONCENTRACIÓN ES COMO UN MÚSCULO: CONSEJOS PARA MEJORAR NUESTRA ATENCIÓN

Podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para mejorar nuestros niveles de concentración, y así, nuestra productividad.

09/10/2013 06:00

La concentración es como un músculo, podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para así mejorar nuestros niveles de concentración, y de esta forma aumentar nuestra productividad. El cerebro, como cualquier otro órgano, se fatiga y necesita periodos de descanso para recuperar su buen nivel de funcionamiento. Al igual que el corazón o cualquier otro órgano no puede estar en su máximo rendimiento durante periodos demasiado prolongados de tiempo; con el cerebro pasa lo mismo. Y de hecho para protegerse si nosotros no paramos la actividad, nuestro organismo nos obliga a parar, desviando la atención.

Cuando llevamos mucho tiempo trabajando sin descanso, el nivel de concentración disminuye, aumentan las interferencias y baja la productividad. Diversos estudios demuestran que es complicado que la atención sostenida permanezca más de 25 minutos seguidos, por eso es bueno introducir descansos de 5 minutos cada 25 minutos de trabajo. Se trata de entrenar la atención, la concentración, de ser más productivos, y el tener el tiempo acotado nos ayudará a mejorar la capacidad de atención. Estar más horas no significa producir mejor, la productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado.

La productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado. Para mejorar nuestra atención, lo ideal es introducir un descanso de 5 minutos cada 25; no obstante, hay que tener cuidado con las actividades a realizar en ese descanso. No se trata de seguir con el libro, o consultar el ordenador, el correo electrónico o redes sociales, en las que seguimos forzando la vista, la postura y realizando actividades de tipo cognitivo; lo ideal es levantarnos, estirar los músculos, mirar por la ventana para cambiar el ángulo de enfoque e intentar fijar la vista en un punto lejano, aprovechar para ir al baño, a por agua... Pasados esos 5 minutos, retomaremos el trabajo, con una mayor predisposición y mejor concentración.

Respecto a la concentración mental, lo ideal (respetando los periodos de 25 minutos de trabajo, descanso de 5 minutos), sería comenzar por una pequeña actividad de dificultad media, puesto que cuando empezamos, todavía necesitamos un periodo de calentamiento para llegar al máximo rendimiento intelectual. A continuación, introducir el trabajo más complicado, durante aproximadamente una hora, para finalizar con tareas más sencillas y en las que interfiera menos el cansancio hasta completar un ciclo de dos horas de trabajo. Al finalizar dicho periodo, conviene hacer una pausa más larga, para poder volver a empezar otro ciclo como el descrito anteriormente.

La importancia del descanso nocturno

No debemos olvidar el respetar los ciclos de sueño-vigilia. Dormir un número adecuado de horas, ayudará a mejorar nuestros niveles de atención y concentración. El sueño tiene una función reparadora y restablece el equilibrio del organismo, y por tanto es fundamental para cualquier tipo de actividad tanto física como intelectual. Además dormir ayuda a consolidar los conocimientos adquiridos durante los periodos de vigilia. Si la tarea a realizar es de estudio, o de trabajo continuado, será más difícil avanzar si no has asentado las bases. Hay estudios que muestran que después de haber realizado una tarea, el aprendizaje de la misma mejora tras haber dormido. Además una de las funciones del sueño es disminuir el nivel de ansiedad. De hecho, cuando dormimos poco nos levantamos más irritables y estamos más irascibles, por lo que dormir bien y no alterar los ritmos de sueño y vigilia es fundamental para disminuir el estrés.

Cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, el estrés disminuye. El deporte, los buenos hábitos en la alimentación… nos ayudan a reducir el estrés, a mejorar la sensación de bienestar, la salud… y en la medida que estemos bien físicamente, estaremos en mejores condiciones intelectuales, lo que puede aumentar nuestra capacidad de rendimiento. La práctica regular de un deporte ayuda a liberar la tensión muscular, lo que conlleva liberar tensión mental: aumentan las endorfinas y con ellas se reduce la sensación subjetiva de ansiedad y de estrés, además, el deporte ayuda a mantener la constancia y a fijarse objetivos basados en el esfuerzo regular. Introducir pequeños descansos durante el trabajo, tal y como se ha explicado, va a mejorar nuestra capacidad de concentración y de creatividad, y aumenta la productividad, lo que puede generar una visión más positiva de nuestro rendimiento y sobre la capacidad de llevar a cabo una tarea. El estrés, cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, disminuye. 

Hay variables externas que conviene cuidar para aumentar la concentración y la productividad:
  • Haz una planificación de las tareas que debes realizar el día antes, se realista a la hora de fijar los objetivos, prográmalos con tiempo suficiente, y fragmenta las tareas más complicadas en pequeñas metas más fáciles de lograr y a primera hora del día, con ello tendrás más fuerza para realizarlas y su finalización será un refuerzo para emprender nuevas tareas con ganas, prémiate cada vez que lo consigas.
  • Deja un tiempo para los imprevistos que sea suficiente para reaccionar y evitar así el estrés y que tu planificación no se venga abajo al menor contratiempo.
  • Mantener la mesa lo más despejada y limpia posible, sin objetos distractores al alcance de la vista.
  • Deja el móvil silenciado, y desconecta todas las aplicaciones de redes sociales para evitar las distracciones.
  • Nunca comiences el día leyendo el correo electrónico, así evitaremos salirnos de la planificación de nuestras tareas principales. Fija dos momentos a lo largo de la mañana y dos por la tarde en los que revisar y contestar el correo electrónico. No dejes que los correos por leer invadan el espacio de 25 minutos reservado para trabajar.
  • El nivel de ruido ambiental es otro factor a controlar.
  • La temperatura no debe ser ni muy calurosa ni muy fría.
  • Mantenerse hidratado, bebiendo preferiblemente agua.
  • Evitar la sensación de hambre, pero sin realizar comidas copiosas que aumenten la somnolencia.
FUENTE:

jueves, 11 de junio de 2020

ESTRATEGIAS DE RELAJACIÓN INFANTIL


Vamos a contar 3 técnicas de relajación que podemos usar, pero con el objetivo principal de ayudar al niño a conectar con sus emociones, su cuerpo y con sus sensaciones físicas, permitiéndole sentir y acompañándole durante el proceso. Para ello necesitarán la ayuda de un adulto que les guíe y en muchas ocasiones que lo haga con ellos.

Es fundamental que dicho adulto se encuentre regulado y en un estado de calma, ya que eso facilitará que el niño se contagie de ese estado emocional y le resulte más sencillo conectar con su propia calma. Para ello, antes de ir con el niño puedes cerrar los ojos y hacer algunas respiraciones profundas, observando desde la curiosidad cómo te encuentras tú, permitiéndote sentir y acompañándote a ti mismo durante un ratito. Cuando te sientas más tranquilo entonces podrás ayudar al niño. Recuerda, para poder ayudar a regularse y calmarse a un niño (o a cualquier persona) hay que estar regulado.

Cuando hablamos de técnicas de relajación infantil es posible que aparezca la expectativa de algo casi mágico que haga que los niños se calmen y “paren un poco”, pero esto no es así. Es importante entender que la infancia es una etapa caracterizada por la exploración y por un alto nivel de energía, esto incluye moverse, saltar o correr; como manera de descubrir y conectarse con el mundo que les rodea.

Respiración del globo

Es la que comúnmente conocemos como respiración abdominal. Dicha respiración, realizada en un ritmo lento y acompañada de una expiración más larga que la inspiración activa nuestro sistema nervioso parasimpático, que es el que se encarga de calmar el sistema.

Para realizarla pediremos al niño que busque un juguete pequeño, del tamaño de su mano aproximadamente, que le guste y que no pese mucho. A continuación nos tumbamos boca arriba, colocando el muñeco en la barriga a la altura del ombligo.

Le explicaremos al niño que vamos a imaginarnos que dentro de la tripa tenemos un globo y que vamos a hincharlo poco a poco cuando cada vez que aire. El muñeco colocado en la tripa nos sirve de ayuda visual para que el niño pueda ver más fácilmente cómo su tripa se mueve al ritmo que respira, hinchándose cuando coge el aire y deshinchándose cuando lo expulsa.

Podemos hacer un par de intentos y ver si se encuentra cómodo o prefiere cambiar de muñeco o no usar ninguno.

A continuación le explicamos que vamos a respirar despacio mientras nos imaginamos el globo, cogiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca despacito como si sopláramos por una pajita.

Durante el proceso le vamos guiando con voz calmada e incluso podemos ir haciéndolo a la vez que él para que se sienta acompañado y le resulte más fácil y agradable.

El muñeco de nieve

Para llevarla a cabo podemos elegir si queremos estar sentados o tumbados. Le vamos a explicar al niño que vamos a imaginar que somos un muñeco de nieve rígido, así que vamos a tensar nuestro cuerpo. Le podemos guiar con ejemplos:
“por ejemplo vamos a apretar mucho las manos” “vamos a apretar los labios” “vamos a quedarnos muy quietos, como congelados”.

Cerramos los ojos y le guiamos con la voz haciendo un recorrido de los pies a la cabeza notando cómo cada parte de nuestro cuerpo de muñeco de nieve está rígido. A continuación nos imaginamos que ha empezado a salir el sol, y vamos sintiendo el calorcito en el cuerpo y ¿qué les pasa a los muñecos de nieve cuando les da el sol? Que se van derritiendo poco a poco.

De la misma forma le vamos guiando mientras sentimos como cada parte de nuestro cuerpo rígido se va haciendo cada vez más blandito y calentito y se va fundiendo con la cama o el sofá (o la superficie en la que se encuentre el niño)
Cuando nos hayamos derretido permanecemos en la misma postura un ratito, respirando despacio.

Cuando estemos preparados empezaremos a mover los deditos de las manos y de los pies, luego los brazos, estirándonos, podemos bostezar también y empezar a mover el cuerpo despacio. Lo último será abrir los ojos.
Podemos concluir el proceso dándole un abrazo si le apetece.

Los abrazos calentitos

El contacto físico amable con otra persona, en especial los abrazos, tiende a ejercer un efecto tranquilizador en nuestro sistema nervioso.
Usar el abrazo o el contacto físico como técnica de relajación no solo puede ayudar a calmar sino que refuerza el vínculo que tenemos con el niño, ya que es un tiempo de calidad, conexión y calma que compartimos con él.

No tiene por qué ser obligatoriamente un abrazo, puede ser un masaje en la espalda, en el pie, o quizá caricias en la espalda. La preferencia dependerá de cada niño, es importante preguntarle (cuando se encuentre en un momento de calma) y que elija él.

Es importante que, elija la opción que elija, cuando lo llevemos a cabo tengamos todos los sentidos y nuestra atención puesta en el niño, es decir, no vale darle un abrazo mientras seguimos mirando la pantalla de nuestro ordenador. Podemos cerrar los ojos y respirar hondo y despacio mientras le abrazamos, invitándole a él a hacer lo mismo si le apetece.

Muchos niños hoy en día han visto la película de Frozen, en la que Olaf, el muñeco de nieve se caracteriza porque le gustan “los abrazos calentitos”. Podemos usar esta referencia cuando le preguntemos.

Eva Mareque. Psicóloga en Unidad Focus