TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

martes, 15 de mayo de 2018

LA EPIDEMIA DE LAS DISTRACCIONES DIGITALES



El impacto de la tecnología en la vida cotidiana
Las prisas y la multiplicación de las distracciones digitales erosionan la capacidad de trabajo de adultos y niños

MAYTE RIUS, Barcelona
06/05/2018 00:50 | Actualizado a 06/05/2018 07:53

Quizá le resulten cotidianas estas situaciones: ir conduciendo en un trayecto rutinario por autopista y, de repente, preguntarse si ya ha pasado el peaje; golpearse con alguien por la calle porque uno de los dos –o los dos– caminaba mirando el móvil; estar explicando algo a una persona y que hacia el final del relato le diga “¿Cómo? ¿Qué decías?”; iniciar una lectura con alguno de los pequeños de la familia y que a los diez minutos diga que ya está cansado. ¿Qué le pasa a nuestra capacidad de atención?

Psicólogos, educadores y expertos en productividad hablan de un fenómeno que denominan síndrome de atención parcial continuada –que nada tiene que ver con un trastorno neurobiológico como el TDAH–, y que consiste en prestar atención simultánea a diferentes focos de información pero a un nivel superficial. Y también relatan una creciente dificultad –más acusada entre niños y jóvenes–, para mantener la atención en actividades cotidianas que requieren esfuerzo y no dan placer.

Mensajes y alertas interrumpen, fuerzan la multitarea y aumentan el estrés

“La lacra de la falta de atención es algo que ha ido de menos a más, que se está expandiendo de manera increíble y que afecta a prácticamente cualquier ámbito de la vida”, afirma Berto Pena, formador de productividad personal.

A la misma conclusión ha llegado el psicólogo Luis López González, director del máster en Relajación, Meditación y Mindfulness de la Universidad de Barcelona, que preocupado por esta epidemia de distracciones y por sus consecuencias acaba de publicar el libro Educar la atención (Plataforma Editorial).

Porque el impacto de esta creciente falta de atención no es baladí. Las distracciones son ya la principal causa de accidentes en la ciudad de Barcelona, y la dirección general de Tráfico asegura que estuvo detrás del 25% los accidentes y el 31% de los fallecidos en las carreteras españolas en 2016. Y la inatención también se sitúa como principal causa de fracaso escolar y se asocia al 45% de los accidentes laborales.

Más accidentes, peor calidad de trabajo y de estudio, pérdidas de tiempo y de dinero

López vincula esta mayor falta de atención al hecho de que vivimos en la sociedad de las prisas y de la multitarea, “los dos grandes enemigos de la atención”. Pena, por su parte, explica que la atención se ve afectada por las distracciones –“que son culpa de uno mismo porque las permite”–, y las interrupciones, provocadas por los demás. Y considera que el ­problema es que la tecnología ha multiplicado las distracciones que nos acechan. “Hace unos años las distracciones tenían que ver sobre todo con preocupaciones, eran mentales y poco controlables; ­pero ahora nos distraen las noti­ficaciones, las alertas, los men­sajes, las llamadas, las apps...; porque hemos absorbido la tecno­logía sin hábitos, la llevamos siempre encima y, entonces, esas distracciones toman el control” de nuestra atención y de nuestro tiempo, comenta.

Remarca que no es sólo un problema de niños y adolescentes, sino que afecta a todas las generaciones. “La gente se queja de que no le llega el tiempo para hacer su trabajo y no piensa que es porque se distrae mucho; además se hace un trabajo (o estudio) de peor calidad porque la capacidad de enfoque, de mantenerse centrado en una sola actividad de forma continuada es muy limitada, enseguida se salta a otra cosa, y cognitivamente no puedes hacer dos tareas de cierta complejidad a la vez”, justifica Pena.

Porque aunque algunas personas se niegan a admitirlo, la neurociencia deja claro que la multitarea es un mito. “La atención consciente es un procesador lineal: puedes atender una cosa y luego otra, pero conscientemente no puedes atender varias cosas a la vez; puedes ir alternando de una a otra por minutos, segundos o milisegundos, pero esa diversificación de la atención conlleva complejidad mental y aumenta la probabilidad de accidentes, de estrés y de fallos en tu trabajo”, relata Ignacio Morgado, director del Instituto de Neurociencias de la UAB.

Precisa que la capacidad de “multiatención”, de atender a una cosa y luego a otra, depende de cada persona, de lo entrenado que tenga el cerebro para hacerlo. “El cerebro es muy plástico y si lo fuerzas a que tu atención vaya en una determinada dirección crea conexiones entre neuronas para ello, y luego, cuando vuelves a hacer esa actividad el pensamiento recupera esos caminos neuronales creados por el aprendizaje y la experiencia”, indica.

López indica que ese cambio constantemente del foco de atención acaba saturando la capacidad de estar atentos y provoca estrés, que es otro de los desencadenantes de la desatención y de las distracciones que tantas pérdidas ocasionan a las empresas y a las personas. “Las prisas, y la productividad entendida como estar en varias cosas a la vez, provocan pensamientos de rumiación, hacen que tu cabeza de vueltas a las cosas como una lavadora, y eso resta efectividad y afectividad, impide tanto estar atento como ser atento”, afirma.

Desde planteamientos profesionales distintos, los expertos consultados coinciden en que basta cambiar algunos hábitos, re­ducir las distracciones y el estrés, para mejorar la capacidad de ­atención. Aseguran que la medi­tación, el mindfulness y las técnicas de concentración también ayudan a ejercitarla, como si fuera un músculo.

No obstante, reconocen que el actual bombardeo de distracciones digitales es tal que resistirse a ellas exige ser muy disciplinado. “Antes en el móvil sólo nos entraban llamadas y sms, pero ahora constantemente tenemos notificaciones, alertas, watsaps y aplicaciones que nos atraen porque son divertidas, porque nos sacan de la rutina de lo que estamos haciendo, porque nos ponen en contacto con los demás, que es algo que a todos nos gusta y nos entretiene, así que si cuando te sientas a comer o a trabajar dejas el móvil sobre la mesa es una clara invitación a ‘me voy a distraer’”, describe Berto Pena. Y añade que esas distracciones, que son reiteradas, implican que actividades que deberían realizarse en media hora acaben alargándose 35 o 40 minutos y al final de la jornada se acreciente la impresión de falta de tiempo y de estrés.

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miércoles, 25 de abril de 2018

LOS NIÑOS CON TDAH SALEN ADELANTE SI CUENTAN CON LAS AYUDAS Y HERRAMIENTAS SUFICIENTES



Entrevista con Rosa García Bermejo, orientadora de Infantil y de Primaria del colegio Sagrado Corazón

Carlota Fominaya
MADRID. Actualizado: 11/04/2018 21:42h

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, más conocido por sus siglas TDAH, no es un caballo de batalla imbatible para el equipo de profesionales del madrileño colegio Sagrado Corazón (C/Don Pedro, 14), uno de los centros escolares con más sensibilidad hacia la integración de niños con dificultades escolares de la capital. Para su equipo de orientación, estos pequeños pueden salir adelante si les ofrecen las suficientes herramientas y estrategias. «Creo firmemente en la atención a la diversidad, porque somos diferentes», afirma Rosa García Bermejo, orientadora de Infantil y de Primaria del centro. De hecho, ella calcula que hay cerca de un 10% de niños con dificultades por clase, una cifra que «crece año tras año».

¿A qué achaca que aumente la cifra de niños con dificultades?

Creo que se debe a que estamos exigiendo en la Etapa de Infantil contenidos para los cuales los niños no están preparados. Por ejemplo, cada vez exigimos leer antes, en algunos colegios hacia los cuatro años, sin embargo, es necesario trabajar los prerrequisitos. Pienso que nuestros alumnos tienen excesivas actividades extraescolares, les estamos sobrecargando, viven estresados… y también todo esto puede estar influyendo en el aumento de la cifra de niños con dificultades.

¿Cómo detectan el TDAH en sus aulas? ¿Quién da la primera señal de alarma?

A veces son los padres los que en Primaria se dan cuenta de que el niño tarda en hacer deberes, no le gusta leer, hay discusiones continuas para que se siente, suspensos... Otras veces es el docente es el que pone al departamento de orientación sobre la pista, porque tiene sospechas ante determinadas dificultades del niño en su día a día, porque no sigue el ritmo de la clase. Los maestros están en una situación privilegiada porque están viendo al niño en el contexto del aula enfrentándose a la tarea escolar, donde se necesita atención para realizar el aprendizaje.
Los orientadores vemos al menor, y le aplicamos pruebas estandarizadas para valorar la capacidad, el proceso de lecto-escritura, competencia matemática... Con los resultados, elaboramos un informe para que la familia lo presente a su pediatra, y este le derive a Neurología o Psiquiatría Infantil. No podemos diagnosticar, pero si ayudar a detectar dónde falla el niño con una prueba objetiva. Después es el especialista el que tiene que valorar y el colegio ver qué medidas curriculares se adoptan. En nuestro centro si vemos que el niño necesita ayuda, lo hacemos de «motu proprio» porque tenemos ciertos recursos para ello.

El diagnóstico clínico de un trastorno por déficit de atención se realiza a partir de los 6 años pero... ¿se puede detectar un TDAH ya en infantil? ¿Y sí fuera así, qué medidas se tomarían al respecto?

Se pueden observar los síntomas de TDAH en un niño de Infantil pero no un diagnóstico (salvo en casos excepcionales), por lo que desde el Departamento de Orientación hacemos una valoración de su nivel de desarrollo en las diferentes áreas (verbal, perceptivo-manipulativa, numérica y memoria) y así tener un seguimiento en la Etapa de Primaria. Como estrategias, el profesor puede dar instrucciones individualmente al niño, también aislarle de ambientes ruidosos, utilizar imágenes en las explicaciones, etc.
Nuestro centro cuenta con un Proyecto de Logopedia que su objetivo principal es prevenir desde la Etapa de Infantil las dificultades del lenguaje realizando una valoración a los alumnos que presentan dificultades en el lenguaje oral y también facilita pautas a las familias para trabajar desde casa. Las dificultades del lenguaje, en algunas ocasiones, van asociadas al Trastorno por Déficit de Atención.

¿Y en los ciclos de Primaria y Secundaria, ¿cuáles serían las principales medidas a adoptar con estos niños?

En estas etapas las recomendaciones son elaboradas por el orientador de etapa. Se les hacen exámenes más recortados, se les regula el tiempo, les nombramos secretarios (para que borren la pizarra, repartan el material, se les supervisa la agenda, hacemos que algún compañero de clase la revise también...). Es muy importante aumentar los elogios, la aprobación y el reconocimiento. Tenemos que aumentar la autoestima de estos alumnos, que no su ego. Pero no podemos perder de vista que tienen que aprender. Si se equivocan, por ejemplo, han de borrar lo que esté mal e intentarlo de nuevo... pero también se les puede decir: «lo has hecho bien, pero ¿a que lo puedes mejorar? Tú sabes y puedes».
Además de estas medidas, en la Etapa de Primaria, desde el Proyecto de Logopedia, desarrollamos un programa de Estimulación del lenguaje mediante una metodología dinámica, interactiva y lúdica realizando diferentes talleres (pronunciación, razonamiento verbal, lectura y escritura creativa y educación emocional). Es frecuente que niños con dificultades de lecto-escritura tengan también dificultades de atención. Utilizamos recursos digitales de https://changedyslexia.org 
También ayuda a nuestros alumnos con TDAH el programa de estimulación temprana, Entusiamat en el área de matemáticas y aprendizaje cooperativo.

¿Cómo son las relaciones sociales de estos niños?

Sus compañeros los ven dentro de la normalidad. Los aceptan tal y como son. Que un niño tenga TDAH no quiere decir que no respete a sus compañeros, ni que sea un maleducado. Es un niño impulsivo, inquieto, que no piensa antes de actuar. Son niños que quieren a sus compañeros, y que son queridos por ellos. Son además pequeños muy sensibles, y por todo esto pueden ser pequeños más vulnerables de caer en la adolescencia en temas conflictivos. Pero si se comienza de pequeños y se realiza una buena intervención, no tiene por qué pasar.

De ahí la importancia de detectarlo cuanto antes.

Esto tiene que quedar muy claro. Si se pone en situación de éxito al niño en Infantil y Primaria, cuando llegue a Secundaria sabrá que es capaz de adquirir el aprendizaje. Pero si solo ha tenido fracaso, pensará «soy el tonto de la clase que todo lo hago mal». Hay que ponerles en situación de éxito. Hoy en día se habla mucho, por ejemplo, sobre la importancia de desarrollar las inteligencias múltiples en el aula.
Sería muy interesante y necesario potenciar y fomentar las inteligencias que predominan en cada uno de nuestros alumnos, pero para ello necesitamos la ayuda de las Administraciones Públicas. Atendiendo a la Teoría de las Inteligencias Múltiples sería muy bueno desarrollar programas en el sistema educativo que desarrollen cada una de las inteligencias ya que el sistema se centra en el desarrollo de la inteligencia verbal y lógico-matemática.
Un niño/a con TDAH puede manifestar dificultades para organizar su discurso oral y/o escrito, cálculo numérico..., pero seguro que tiene otras inteligencias (musical, cinética-corporal, naturalista, interpersonal, intrapersonal, visual-espacial, verbal...) que podríamos potenciar y fomentar.

¿Cómo viven las familias la necesidad de medicación?

Las familias a veces son reacias porque cuesta aceptar que un hijo tiene dificultades, y también se preguntan por los efectos a largo plazo en el desarrollo de sus hijos. Pero hay niños para los que no son suficientes las medidas pedagógicas y tienen que medicar. También hay padres que optan por no medicar aun teniendo un diagnóstico propuesto por un neurólogo o un psiquiatra. Nosotros en el Sagrado Corazón somos partidarios de empezar en los primeros cursos con las medidas pedagógicas.

La comunicación con las familias, ¿es mayor cuando se dan estos casos?

Sí, atiende a la familia siempre que lo demande. Con los especialistas externos también hay disponibilidad de los profesores para hablar o cambiar impresiones. Es fundamental que exista coordinación entre todas las partes implicadas.

Los padres de niños con TDAH, ¿tienen que trabajar con estos niños en casa de una forma especial?

Si el niño necesita ayuda, uno de los dos tendrá que estar, y poco a poco se irá retirando, con el objetivo de que cuando vaya pasando a cursos superiores sea más autónomo. Pero en los primeros años les da seguridad.

¿Qué consejo les daría a estos padres?

Los padres tienen que tener paciencia, y estar relajados para llevar a cabo esta labor académica, pero no es fácil. Llegan del trabajo, pendientes de la cena, de las labores del hogar, del resto de hijos.... Los niños suelen estar cansados... Así que, si tienen paciencia para realizar este trabajo y pueden, perfecto. Si se crea un conflicto, es mejor que les ayude en esta tarea una persona externa. Porque de otra forma el conflicto puede trascender a otros ámbitos, como es la hora del baño, la cena... y se puede llegar a entrar en un círculo vicioso nada recomendable.

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lunes, 9 de abril de 2018

TIPS PARA PROFESORES DE NIÑOS/AS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN



Actualmente, el trastorno por déficit de atención es considerado una condición bastante compleja y alarmante, y aunque refleja consecuencias en todos los ámbitos del desarrollo del niño, es en la escolarización donde presenta mayores inconvenientes.
Quienes deben lidiar con casos de TDAH lo saben mejor que nadie, pero, ¿acaso no existen estrategias que puedan implementarse para favorecer la formación de estos niños?
La respuesta es sí, las hay, y a continuación hablaremos acerca de algunos de los tratamientos psicoeducativos que pueden ayudar a mejorar la conducta y el aprendizaje en niños que padecen déficit de atención.

Formación de los maestros y educadores

La intervención de los profesores tiene un papel fundamental en el tratamiento de los niños con TDAH. Sin embargo, para poder responder a las necesidades educativas de los mismos, es de suma importancia que cuenten con conocimientos básicos sobre este tipo de trastorno y tengan una idea de cómo manejarlo en el entorno educativo.

Una vez realizada la evaluación psicopedagógica, el orientador deberá comunicarles a los profesores los resultados de la misma, y deberá hacerles saber las necesidades del niño en distintos ámbitos.

Quienes deban trabajar directamente con el niño tendrán que conocer la base biológica del trastorno, así podrán comprender la necesidad de efectuar las determinadas adaptaciones.

De igual forma, es importante concientizarlos de que deben plantear soluciones en lugar de solo resaltar el problema, así como también hacerles entender que el problema radica en el trastorno y no en el niño como tal, de modo que sean capaces de apreciar los aspectos positivos de éste y motivarlo tanto a él como a sus familiares.

Recomendaciones para los maestros y educadores

El centro educativo debe considerar la situación del alumno y llevar a cabo las adaptaciones pertinentes para dar respuesta a sus necesidades.
Asimismo, los profesores deberán disponer de las herramientas que hagan falta para lidiar con las dificultades que acarrea el trastorno y ayudar a que el niño pueda: seguir instrucciones, mantener una conducta adecuada, organizar su material escolar, tener una correcta participación en actividades grupales, y desarrollar sus habilidades de lectura, escritura, cálculo, entre otras.

Recomendaciones para la organización de la clase:
  • Al tratar con niños con déficit de atención, es recomendable evitar el exceso de ruido o de estímulos visuales que puedan causar distracción.
  • Ubicar al alumno con TDAH de manera que esté cerca del profesor y en compañía de los alumnos más tranquilos y organizados.
  • Mantenerlo alejado de puertas, ventanas o lugares en los que se transite con frecuencia.
  • En caso de trabajos grupales, debe cuidarse la elección del equipo de trabajo y mantener una ubicación cercana a la mesa del profesor.

Recomendaciones para la realización de actividades:
  • En actividades que impliquen el uso común de materiales, deberán controlarse con especial atención el uso y la colocación de los mismos, a modo de evitar que el niño deba recorrer largas distancias para llegar a ellos y pueda distraerse.
  • Especificar con claridad los materiales que deberá emplear para cada actividad.
  • Se debe procurar que el alumno disponga únicamente de lo que necesita para cumplir con el trabajo, y deberá recoger y guardar todos los implementos una vez finalizado el mismo.
  • Es posible aprovechar el uso de materiales para designarle determinados trabajos para el cuidado y uso de los mismos, como repartir, recoger, guardar, etc.
  • Hacer uso de carteleras o herramientas de información similares para establecer normas o instrucciones.

Recomendaciones para mantener la atención del niño con TDAH:
  • Asegurar que el niño esté prestando atención antes de dar las indicaciones.
  • Hacer siempre contacto visual y permanecer cerca del niño.
  • Motivar la participación del niño mediante preguntas simples sobre el tema, empleando distintos materiales o demostrando las asignaciones de manera novedosa.
  • Emplear estímulos visuales, un buen tono de voz y hacer gestos con un poco de exageración.
  • Estimular la enseñanza corporativa, puede ser pidiéndole al niño que le explique los puntos de un tema a un compañero que haya tenido problemas para entender.

Asimismo, para mantener la atención del niño antes y durante la realización de las actividades, se recomienda lo siguiente:
  • Explicar al niño los puntos de una actividad antes de iniciarla, utilizando palabras fáciles de entender.
  • Corroborar que el niño haya comprendido las indicaciones.
  • Puntualizar las instrucciones muy complejas en un paso a paso.
  • Dividir las actividades muy extensas y reducir su número.
  • Vigilar constantemente la realización de la actividad para reforzarle positivamente u orientarle hacia la ejecución correcta.
  • Emplear registros que muestren su progreso y sus logros.

También puedes utilizar las siguientes estrategias:
  • En las actividades, se recomienda crear hábitos de escucha, uso y organización de materiales, inicio y culminación de labores, etc.
  • Enseñar al niño a identificar su trabajo debidamente, respetar el margen y todo lo que conlleve a un trabajo más ordenado.
  • Adiestrarle para que cumpla con una secuencia a la hora de hacer sus actividades, por ejemplo:
  1. Escuchar y repasar las instrucciones.
  2. Ubicar el material requerido.
  3. Reflexionar sobre la asignación.
  4. Hacer el trabajo.
  5. Revisar el trabajo.
  6. Mostrarle al profesor.
  7. Hacer las correcciones necesarias.
  8. Organizar los materiales utilizados.

Deberes del niño

Por otra parte, en cuanto a los deberes del niño:
  • Deberá entender con claridad las asignaciones para el hogar. Se puede hacer uso de un pizarrón o un diario para dejarlas por escrito.
  • Priorizar los deberes para que pueda cumplirlos en el tiempo justo.
  • Utilizar el diario como registro del progreso y los logros del niño.

Recomendaciones para los exámenes y evaluaciones:
  • Emplear distintas formas y herramientas de evaluación como trabajos escritos, orales, etc.
  • Prepararle para la realización de los exámenes.
  • Procurar que los exámenes escritos sean cortos, con preguntas claras y expresadas en palabras sencillas.
  • Corroborar la comprensión de las preguntas y la realización del examen.

Dado que los alumnos con TDAH suelen tener dificultades para manejar su atención y su conducta, es recomendable desarrollar un programa conductual para regular el comportamiento, el cual debe fundamentarse en lo siguiente:
  • Responsabilizar al alumno por sus conductas.
  • Premiarle por las conductas aceptables.
  • Hacer caso omiso, corregir o sancionar los comportamientos inadecuados.
  • Enseñarle otras conductas alternas.

Tomar en cuenta estos tratamientos psicoeducativos es vital para promover la sana formación y desenvolvimiento de los niños con TDAH, después de todo, la educación es su derecho

FUENTE
Imagen: https://pixabay.com/es/aula-educaci%C3%B3n-escuela-mano-381900/

sábado, 24 de marzo de 2018

SIETE CLAVES PARA VIAJAR CON NIÑOS HIPERACTIVOS Y DISFRUTAR DE TUS VACACIONES


La psicóloga Nuria García explica cómo pasar unos buenos días en familia

https://pixabay.com/es/excitada-viaje-verano-vacaciones-23789/


Viajar con hijos a veces resulta agotador por su gran energía. Sin embargo, la experiencia puede ser más complicada cuando se trata de niños hiperactivos por lo que una buena planificación resultará imprescindible para lograr mayor tranquilidad y disfrutar del viaje en familia.

«Tener un hijo con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) no tiene por qué ser un problema a la hora de viajar si se sabe cómo afrontarlo —punta asegura la psicóloga Nuria García Alonso, directora de Ayudarte Estudio de Psicología—. Padres que disfruten de su hijo y lo acepten sin compararse con el resto lograrán aprovechar más y ser más felices. Tu viaje no va a ser como el de otra familia, quizás es mejor, es importante aceptar a tu hijo y apreciar que la diferencia no tiene por qué ser mala».

Es muy frecuente la sobresaturación de etiquetas en los niños, «mi hijo es superdotado», «mi hijo es hiperactivo», «mi hijo es…». Las etiquetas no deberían ser una barrera para vivir con normalidad, según esta experta. «Los padres con hijos con TDAH viven con agobio porque tienen un niño más movido de lo normal y hay que vigilarlo más, pues continuamente querrá tocar y verlo todo. No pueden quedarse quietos y agotan la energía de los padres. Sin embargo, esto no les debería privar de hacer cosas ni de descubrir mundo».

Con las vacaciones de Semana Santa a la vuelta de la esquina y, con la ilusión de tener unos días muchos padres, ante esta circunstancia pueden llegar a dudar si realizar un viaje o no.

Viajes largos donde el cinturón debe y tiene que quedarse en su sitio, filas interminables con lloros y gritos como banda sonora, el miedo a que les echen del museo al que tantas ganas tienen de visitar... «Estos pensamientos previos se convierten en un muro que frena que los padres disfruten, de verdad, de esa escapada. Se anticipan y suelen ponerse en lo peor. Por eso, la ilusión por el viaje en familia no se debe truncar por miedos a modificar la rutina cotidiana de un niño. Es importante organizar el viaje teniendo presente que cada niño requerirá de actividades que ayuden a evitar su aburrimiento y, por consiguiente, una mala actitud», afirma la psicóloga.

García continúa explicando que los padres pueden planificar actividades para las largas horas en el coche o en los tiempos muertos, como preparar minijuegos educativos o jugar con un simple lápiz y papel. «Los niños con TDAH van a querer estar cambiando continuamente de actividad, así que alternarlas puede ser una buena idea. Quizás de primeras no se te ocurra nada, pero sería genial poder tener una lista con varias de ellas e, incluso, compartirlas con todos los miembros de la familia y así no dejar mucho a la improvisación».

Vencer al temible enemigo del «Y si...»

El miedo es el falso amigo de la organización, el antónimo de la relajación y el vecino del estrés. Es la cualidad que nos impide llevar a cabo todo aquello que deseamos hacer, por temor a lo que pueda pasar. Crea nervios, transmite inquietud y frena la iniciativa.

Por eso, para la experta la mejor manera de combatirlo es a través de la actitud, la formación y las ganas. «Lo primero que hay que hacer es romper la barrera del miedo a lo que pueda pasar, el temible “y si...” ¿Y si nuestro hijo se aburre durante el viaje, ¿y si se pasa el día con una rabieta?”, ¿y si no es capaz de disfrutar? ¿Y si..? El miedo lo único que puede provocar es una desagradable sensación de ansiedad que impide ver las cosas con claridad», aclara la experta.

Según un estudio realizado por la Federación Española de Asociaciones de Ayuda alDéficit de Atención e Hiperactividad, entre un 30 a un 50% de los niños que padecen TDAH presentan trastornos de conducta (TC), por lo que para evitar situaciones desagradables e incómodas cobra especial importancia la organización de los padres antes de un viaje.

7 consejos para disfrutar del viaje

Para la psicóloga infantojuvenil, Nuria García Alonso, viajar con un niño con TDAH no tiene por qué vivirse como un problema o con estrés, sino que puede ser una experiencia maravillosa. Por ello propone seguir las siguientes pautas:
  1. Planificación: aquí radicará el éxito de la contienda. Es de vital importancia organizar el viaje para poder mantener los nervios y la energía de tu hijo a raya. Para ello, lo mejor es crear un planning donde organices día por día qué hacer, así como horarios de comidas, de descanso y de actividades. Importante: tener un plan B por si algún día cualquier acontecimiento inesperado impida realizar lo planeado.
  2. Cierta rutina: al viajar, la rutina no tiene porqué quedarse entre las paredes de tu casa. La clave para viajar con un niño que tenga TDAH será seguir manteniendo, en la posibilidad que se pueda, la rutina de actividades, comidas y sueño. Romper con ella solo traerá situaciones incómodas, niños inquietos y padres desesperados. Pero la rutina, al igual que los viajes, debe ser flexible: hay muchas cosas que se pueden mantener más o menos igual, quizás no el horario, pero sí el hecho de poder leerle un cuento antes de dormir. Será este tipo de acciones las que den seguridad al pequeño.
  3. Normativas y reglas: los padres deberán recordar a los niños que las vacaciones no son sinónimo de rebeldía y de hacer lo que quieran. Su actitud debe ir acorde a las normas de conductas prefijadas por los mayores, tal y como hacen en su día a día normal. Deben hacer ver a los pequeños que una buena actitud les traerá recompensas satisfactorias, explicándoles que ello beneficiará al desarrollo del viaje. Es importante hacerles comprender por qué deben de actuar de una manera u otra y los beneficios que ello puede traer. Asimismo, las explicaciones deben ser breves, nada de monólogos porque al segundo serán olvidados. Ellos aprenderán con hechos y con elogios cuando lo hagan bien. Es mejor que se comporten como lo harían en su casa sin olvidar que hay veces que los primeros que rompen esas normas son los propios adultos y lo que un día es una excepción después será más difícil de modificar. Así que tanto el niño como los padres deben tratar de respetarlas.
  4. Descanso: no solo será cosa de niños, los padres también han de cumplir con los horarios para ir acordes y en armonía con sus pequeños. La falta de éste puede generar apatía, falta de paciencia y la aparición del mayor de los enemigos vacacionales, el estrés.
  5. Todos a una: organizar actividades lúdicas y actividades educativas durante el viaje. La participación de todos los miembros de la familia en ellas hará que el resultado sea de mayor calidad. Las actividades serán una forma ideal de canalizar la energía de los pequeños, para minimizar sus nervios, motivándolos a tener una buena actitud. A veces, incluso será interesante apuntarlo a una actividad puntual que haya surgido de forma imprevista, pues beneficiará a los padres dándoles un respiro si están muy estresados. De esa forma ellos se divierten y los padres no se saturan demasiado.
  6. Deporte: Excursiones, partidos de fútbol o cualquier otra actividad deportiva que requieran movimiento ayudarán al pequeño y será una idea fantástica para conseguir mermar el torbellino de energía concentrado en tan pocos centímetros.
  7. Equilibrio: Viajar en grupo será una buena opción de cara a estas vacaciones porque así el pequeño podrá tener alguien con quien jugar.

Recuerda: el apoyo familiar será vital para que tu hijo con TDAH se sienta comprendido y motivado a actuar bien. El cariño, junto con una buena educación, serán piezas imprescindibles a la hora de ir encajando, poco a poco, el puzle de emociones y energía que forman la personalidad del pequeño.

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sábado, 17 de febrero de 2018

HIJOS DE PADRES DIABÉTICOS PODRÍAN TENER MÁS PROBABILIDADES DE PRESENTAR TDAH



Investigadores habrían encontrado una posible relación entre la diabetes y el trastorno de déficit de atención e hiperactividad.


Por  Israel Diaz Maldonado 02/15/2018, 11:30 am

Investigadores de Universidad de Lund, en Suecia, habrían encontrado una relación entre la diabetes y el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Según los resultados de esta investigación publicados en la revista Diabetes Care, los autores del estudio hallaron que el historial maternal y parental de la diabetes tipo 1 está asociada con un 29 por ciento de incremento en el riesgo de que los hijos presenten TDAH.

Jianguang Ji, profesor asociado del Centro para la Investigación de Atención Primaria de Salud de la citada universidad, logró identificar individuos con diabetes de tipo 1 del Registro Nacional Sueco de Altas Hospitalarias y el Registro Sueco de Pacientes Ambulatorios y los relacionó con el Registro Multigeneración sueco para identificar su descendencia. Después utilizó la regresión de Cox para calcular la relación de riesgo del TDAH en la descendencia de pacientes con diabetes tipo 1 en comparación con la población general.

Ji, junto con su equipo de trabajo, encontró a 15 mil 615 individuos que habían nacido después de que sus padres hubieran sido diagnosticados con diabetes tipo 1 y los compararon con un millón 380 mil 829 niños que habían nacido de padres sin esta enfermedad.
Tras una media de 25 años de seguimiento, 267 (2.4 por ciento) de los nacidos de un padre o madre diagnosticados con diabetes tipo 1 fueron diagnosticados con TDAH, en comparación con el 1.5 por ciento de los controles combinados.

Para Jianguang Ji, la investigación tuvo algunas limitaciones, puesto que los casos de TDAH no se validaron en el Registro Nacional Sueco de Altas Hospitalarias ni en el Registro de Pacientes Ambulatorios de Suecia. Además, la información para algunos factores de riesgo a nivel individual, como la contaminación por plomo y la infección viral, no estaban en las bases de datos, lo que pudo haber confundido los hallazgos.

FUENTE:
http://saludiario.com/ninos-de-padres-diabeticos-con-mas-probabilidades-de-tener-tdah/

martes, 30 de enero de 2018

TDAH: Modelos explicativos, mitos y recomendaciones





Por Elisabet Rodríguez

Hoy en día continúa la controversia generada en los últimos años en relación al Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Usualmente se dan muchos tipos de información sobre las posibles causas, sobre las manifestaciones más habituales de su sintomatología o sobre qué criterios pueden ayudar a diferenciar este trastorno de otros.
Algunos de estos hallazgos pueden resultar contradictorios con aquellos expuestos tradicionalmente, pero la cuestión fundamental radica en el hecho de entender que una explicación no sustituye a la otra sino que todas ellas pueden acontecer complementarias. Así, el TDAH se define como un síndrome complejo tanto en su origen como en su desarrollo.
Tomando como ejemplo los datos derivados de investigaciones realizadas para determinar qué factores contribuyen a la aparición del TDAH se pueden diferenciar los tres modelos explicativos siguientes:
  • El modelo médico considera al TDAH como un trastorno neuroevolutivo y de carácter crónico que se vincula fundamentalmente a la ocurrencia de alteraciones biológicas y a la presencia de elementos de riesgo en los periodos prenatales, perinatales y postnatales, como por ejemplo: factores neurológicos, retraso madurativo, factores genéticos u otros factores prenatales y/o perinatales (bajo peso al nacer, prematuridad, consumo de alcohol), etc.
  • El modelo psicopedagógico otorga una relevancia principal al comportamiento aprendido en el ambiente social en que se desarrolla el niño/a. Así, un clima familiar adverso, la presencia de psicopatología parental, un estilo educativo no democrático, una posición socioeconómica familiar desfavorable o la ocurrencia de refuerzo positivo (nivel de atención de las figuras cercanas significativas) obtenido después de efectuar una conducta hiperactiva, son los principales aspectos que correlacionan con la presencia del TDAH.
  • El modelo interaccionista, que considera al TDAH como resultado de la interacción de los dos factores anteriormente expuestos (los biológicos y los sociales) y que cuenta con un aparente mayor apoyo en la actualidad.

Mito 1: El TDAH no existe

La primer cuestión problemática sobre el TDAH deviene el hecho de si es acertada su categorización como entidad nosológica independiente, es decir, si realmente se puede catalogar como un trastorno psicológico o no. A lo largo de mi experiencia profesional he sido testigo de algunas de las afirmaciones siguientes, las cuales considero como una serie de concepciones erróneas que habría que reorientar:
«No existen los trastornos de la atención y/o hiperactividad, no hay base teórica suficiente como para poder afirmarlo».
«El TDAH sólo es una justificación para explicar las alteraciones conductuales de los niños y adolescentes de hoy en día; este sólo es un problema en la aplicación de pautas educativas laxas o de carencia de disciplina parental».

Estas afirmaciones, que están más extendidas de lo que nos gustaría pensar, comprometen y perjudican seriamente la visión que las personas cercanas al niño/a con TDAH tienen de este.
Expresar creencias de esta naturaleza se relaciona con otorgar una voluntariedad y una intencionalidad aversiva a los comportamientos alterados que manifiesta el niño. No se puede dejar de lado que la ciencia ha establecido unas correlaciones clínicamente significativas con factores neurobiológicos consistentes como explicaciones causales del trastorno, tal como se ha indicado anteriormente.
Por otro lado, el trabajo de Russell Barkley (2005) ha puesto de manifiesto que un establecimiento de pautas educativas rígidas y autoritarias como método de intervención para corregir la conducta de un niño/a con TDAH resulta contraproducente y, en última instancia, empeora la problemática. Tal como expone el experto, en el TDAH acontece una alteración en el sistema de la autorregulación de la atención, función que depende principalmente de los centros de regulación del comportamiento motriz (hiperactividad e impulsividad) y cognitivo (inatención) ubicados en las zonas pre-frontal y frontal del cerebro: las denominadas funciones ejecutivas.
Tal como su propio nombre indica, la sintomatología central del TDAH se relaciona con la alteración de la atención (e impulsividad), y puede acompañarse de manifestaciones de hiperactividad. Así las principales dificultades que un niño/a exterioriza pertenecen a una insuficiente capacidad de inhibición (manifiesta en la dificultad para esperar su turno, al demorar una respuesta o de protegerse de las interferencias mientras realiza una tarea concreta), de autocontrol (observable en la dificultad para regular los impulsos, controlar sus acciones) y del funcionamiento ejecutivo (incapacitado para dirigirse a sí mismo, seleccionando qué conducta o acción es más adaptativa en función del contexto que lo rodea).
Veamos si los hallazgos obtenidos a partir del desarrollo de las técnicas de imagen cerebral aportan evidencia sobre esta cuestión:
Aunque no puede determinarse la existencia de un marcador biológico concreto suficiente como para asegurar un diagnóstico claro del trastorno, en los últimos años numerosas investigaciones han puesto de manifiesto a partir de pruebas de neuroimagen (por ejemplo, la Resonancia Magnética funcional) cómo se efectúa la actividad cerebral y el comportamiento neuronal en este tipo de individuos hiperactivos.
Así, entre los recientes hallazgos como los de Rubia y Brinson (2014), puede afirmarse la ocurrencia de un retraso de la actividad neuronal en las zonas frontales del cerebro, la función principal de las cuales hace referencia al control de la atención y el movimiento (impulsividad). Por otro lado, a nivel de neurotrasmisores, también ha podido observarse una descompensación en el volumen de Dopamina, presentando una mayor proporción en el hemisferio derecho en niños TDAH en comparación a sus homólogos sin tal diagnóstico. Este desequilibrio parece ser el responsable de la dificultad que presentan estos niños en la capacidad creativa y la identificación de imágenes.

Mito 2: Intervención Psicofarmacológica vs. Psicopedagógica

Otra cuestión que tradicionalmente ha contribuido a agrandar el debate sobre la intervención en niños/se con TDAH hace referencia a determinar la eficacia diferencial de los diferentes tipos de tratamientos por esta psicopatología.

Tanto los defensores de la prescripción farmacológica como aquellos que se decantan por la terapia psicopedagógica disponen de argumentos sólidos como para afirmar que cada una de ellas es una parte muy relevante en la intervención en TDAH, si bien los resultados de la aplicación por separado de ambas no llega a los índices de eficacia terapéutica que ofrece la prescripción del tratamiento multi-componente.
Así, tal como se expone en Pérez (2006) la modalidad que cuenta con más evidencia empírica en cuanto a eficacia es el tratamiento cognitivo-conductual combinado con fármacos psicoestimulantes como el Metilfenidato, el cual se conforma a partir del siguientes componentes: entrenamiento en autorregulación de la conducta mediante autoinstrucciones y técnicas cognitivas, técnicas de modificación de conducta operantes como la economía de fichas y el tiempo fuera, entrenamiento en técnicas de resolución de problemas y pautas educativas y comunicacionales parentales y docentes.

Cómo comunicarnos con un niño con TDAH

En referencia a las comunicaciones parentales y docentes, las siguientes orientaciones pueden ser muy útiles para evitar posibles episodios de estigmatización y deterioro de la autoestima, aspectos que suelen acompañar a la mayoría de los casos de TDAH.
  • Es positivo dar las indicaciones manteniendo el contacto visual y físico, como por ejemplo tocando un brazo.
  • Resulta muy perjudicial verbalizar comparaciones con otros niños.
  • Es recomendable avisar con una antelación suficiente de los acontecimientos y las tareas que tendrá que realizar. El establecimiento de rutinas comportamentales los ayuda a funcionar más eficazmente.
  • Conviene felicitarlo/a verbalmente por la buena conducta ofreciendo reconocimiento y afecto.
  • Las recompensas y las penalizaciones cortas e inmediatas son más efectivas. Es fundamental aplicarlas de forma consistente, coherente y de forma argumentada.
  • Las indicaciones que se les dan tienen que ser concretas, breves, claras y sencillas.
  • Es muy relevante evitar ridiculizarlo/a en público o privado.
  • Se recomienda sustituir el verbo “ser” por la forma “estar” al realizar una crítica. Es preferible hacer correcciones de conductas concretas y observables en lugar de criticar su personalidad o carácter general.
  • Es más eficaz utilizar un tono de voz suave pero firme ante la aplicación de un correctivo.
  • Es muy relevante adoptar una actitud empática y de comprensión hacia sus dificultades.

Referencias Bibliográficas
Barkley, R. (2005), Modelo de autorregulación de Barkley aplicado al trastorno por déficit de atención con hiperactividad: una revisión.
Pérez M., Fernández, J. R., Fernández, C., Amigo, I. Guía de Tratamientos Psicológicos Eficaces III (2006). Pirámide: Madrid.
Rubia K, Alegría AA, Brinson H. Anomalías cerebrales lo trastorno miedo déficit de atención/hiper- actividad: una revisión. Rev Neurol 2014; 58 (Supl 1): S3-18.

Escrito por Elisabet Rodríguez
http://elisabetpsicologia.wix.com/elisabetpsicologia 
Licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona. Especialidad en Psicología Clínica (Postgrado en Actualización en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona) y en Psicopedagogía (Máster en Psicopedagogía Clínica por el Instituto Técnico de Estudios Aplicados). Actualmente ejerciendo como Psicóloga infanto-juvenil y adultos en despacho propio (Granollers, Barcelona) y en Centre d'Atenció Psicopedagògica Estudi (Sant Celoni, Barcelona). En colaboración con diversas revistas digitales mediante la redacción de artículos de divulgación sobre Psicología.

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lunes, 15 de enero de 2018

¿Mi hijo tiene TDAH o una inteligencia diferente a la "estándar"?



La familia de Marcos vino a consulta porque en el colegio el chico se mostraba inquieto. Distraía a sus compañeros, se levantaba de la silla, constantemente hacía movimientos además de no mostrar atención a las explicaciones de los profesores y suspender casi todas las asignaturas. Con 8 años Marcos fue etiquetado de TDAH por un psiquiatra. El denominado trastorno por déficit de atención e hiperactividad había recaído como una grave sentencia en la familia de Marcos. El tratamiento que se le ofrecía era químico y consistía en aumentar la noradrenalina cerebral, es decir, compensar con fármacos a nivel bioquímico lo que otros niños tienen en el cerebro que Marcos se supone no tenía. Con ello lo que se pretendía era adaptar a Marcos a la escuela, en vez de facilitar que fuese la escuela la que se adaptase a Marcos.

Tras poner a prueba la atención de Marcos, su capacidad de memoria y de concentración, me di cuenta que no había déficit de atención como tal sino que se focalizaba en aquello que tenía que ver con su estilo de inteligencia. O sea, Marcos mostraba una atención selectiva al movimiento y a lo que le informaban las sensaciones de su cuerpo. Ante las preguntas de reconocimiento verbal Marcos erraba pero acertaba en las de objetos que se mueven y cambian en una habitación. Tras otras pruebas sobre estilo de inteligencia redacté un informe psicológico en el que recomendé el cambio de centro escolar, un centro que, en su metodología, contemplase adaptarse al particular tipo de inteligencia de Marcos, la inteligencia kinestésica.

La inteligencia es múltiple

Como la familia de Marcos muchos padres y madres se debaten entre aceptar el tratamiento farmacológico recomendado a sus hijos o emprender la aventura de buscar alternativas. Casos como el de Marcos ponen de manifiesto la gran incompetencia del sistema educativo ante el desafío de abordar y educar las diferencias individuales. Es Howard Gardner el psicólogo americano que introduce el concepto de inteligencias múltiples y destaca que no existe una única inteligencia en el ser humano sino muchas y diversas. El sistema educativo actual suele basar el aprendizaje en dos tipos de inteligencia básicos: el analítico-verbal y el lógico-matemático. Al legitimar y medir sólo este tipo de inteligencias, la escuela descarta el resto pues hay chicos y chicas con potencialidades que no se enmarcan en este estrecho concepto de medición.

Sin tener en cuenta las diferentes potencialidades de cada sujeto y con el objetivo de proponer un mismo destino igual para todos, el tratamiento que el sistema educativo hace de las diferencias individuales es el de medicarlas para facilitar la adaptación al sistema, en vez de promover que el sistema se adapte al individuo. La escuela no educa individuos sino que pone énfasis en que los alumnos encajen en la sociedad a costa de renunciar a su propia individualidad. Es justo lo contrario aquello que nos enseñan los hijos hiperactivos, es decir, aceptar la individualidad de cada sujeto para fomentar el respeto genuino al propio estilo de inteligencia.

La educación orientada a desarrollar individuos

Salvo excepciones, la escuela al uso es incapaz de diagnosticar, abordar y educar la individualidad. No existen cerebros colectivos ni corazones comunes. Tampoco pulmones de uso compartido ni mentes intercambiables. Cada ser humano es único por propia naturaleza. De tal manera que, la costumbre de los colegios de educar con un patrón uniforme las diferencias individuales, pone de manifiesto el fracaso de un sistema que no tiene recursos para educar adaptándose a cada caso. Este patrón uniforme es una manera de igualar lo diferente, en vez de sacar el máximo rendimiento de las capacidades diferentes de cada sujeto. Es más, la conditio sine quae non de la individualidad es la desigualdad.

Un individuo es, por definición, desigual a otro. Pero este principio fundamental de la manifestación de un individuo se invierte en la práctica educativa cotidiana (se le da la vuelta) confundiendo igualdad con igualación. Por supuesto que todos los sujetos somos iguales ante la ley y en cuanto a derechos, si bien no en cuanto a capacidades y potencialidades. Por ello, bajo el pretexto de homogeneizar, la escuela iguala y mide con el mismo rasero a seres humanos con inteligencias diferentes. En este ejercicio de igualación se pierde la individualidad y se descarta el abrazo a la pluralidad de estilos de inteligencia.

Howard Gardner, el citado autor de las inteligencias múltiples, realiza su investigación en la década de los años 80. Han pasado casi 40 años y hoy en día sigue siendo un problema para los padres encontrar centros educativos que sepan interpretar los casos de hiperactividad como casos de estilo diferente de inteligencia. Para tranquilidad de todos es importante saber que no sólo se es inteligente por tener capacidades para el lenguaje y las matemáticas sino también por moverse de manera continua o por tener una gran imaginación. De hecho los expertos reconocen hoy hasta 6 tipos más de inteligencia, a saber:
  • La musical: la que muestran los chicos y chicas para ejercitar o crear música.
  • La espacial: es la de un arquitecto o un diseñador con gran capacidad de imaginación.
  • La corporal-kinestésica: es la de un deportista o un bailarín.
  • La espiritual: la de chicos o chicas que parecen retraídos pero tienen capacidad de transcendencia.
  • La de conexión con la Naturaleza o naturalista: chicos y chicas que se desenvuelven bien, no entre cuatro paredes, sino en espacios naturales.
  • La emocional: la muestran sujetos sensibles a las relaciones interpersonales.

De ahí que un chico diagnosticado de TDAH no tiene por qué sufrir la medicalización, la marginación ni el desprecio por su particular estilo de inteligencia sino que los padres pueden encontrar alternativas educativas acordes y respetuosas con sus potencialidades.
Sin duda los padres de Marcos y tantos otros padres han tenido que confrontarse y vivir un proceso valiente de cambio de mentalidad. Cambio en el sentido de cuestionar la creencia sobre que el futuro para su hijo ha de ser igual al futuro de los hijos de otros padres. Es necesario que los padres reparen que cada hijo es único en la manifestación de sus capacidades, como lo son las propias capacidades de ellos mismos. Cada inteligencia diferente en una familia es una oportunidad para respetar y potenciar la creación de Dios. No en vano, en la obra Suma contra los gentiles, dice Santo Tomás de Aquino que la perfección de Dios se manifiesta en la pluralidad de las potencialidades personales y que ésta, la perfección, es la consecuencia natural de ser diferentes.

Antonio Galindo en Asesores Emocionales
Psicólogo y pedagogo

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