TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 2 de agosto de 2023

31 FRASES SOBRE EL TDAH PARA COMPRENDER MEJOR ESTA CONDICIÓN


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición que afecta a niños y adultos, y se caracteriza por dificultades en la atención, hiperactividad e impulsividad. Estas características pueden afectar la vida diaria de quienes lo padecen, así como también la forma en que se relacionan con los demás.

A continuación, te presento 31 frases que te ayudarán a entender mejor esta condición y a generar conciencia sobre sus impactos en la vida de las personas que lo experimentan.

1. "El TDAH no es solo falta de atención, también es desatención selectiva."

2. "La hiperactividad no es simplemente una gran energía, es una dificultad para controlarla."

3. "Ser impulsivo no implica ser irresponsable, solo toma más esfuerzo aprender a controlar los impulsos."

4. "El TDAH no es una excusa, es una explicación."

5. "La dificultad para organizarse no es falta de motivación, es una lucha constante contra la distracción."

6. "El TDAH no define a la persona, es solo una parte de ella."

7. "No hay una única forma correcta de aprender, cada persona con TDAH tiene su propio estilo de aprendizaje."

8. "El TDAH no desaparece con la edad, solo aprendemos a manejarlo mejor."

9. "El TDAH no es solo un problema de niños, también afecta a los adultos de diferentes formas."

10. "La medicación no es la única opción para tratar el TDAH, existen terapias y estrategias que pueden ser de gran ayuda."

11. "El TDAH no es falta de inteligencia, es una dificultad para demostrarla de la forma convencional."

12. "Las personas con TDAH tienen fortalezas únicas que pueden potenciar en diferentes áreas."

13. "El TDAH no es solo una etiqueta, es una realidad que puede generar desafíos y oportunidades."

14. "La frustración es parte del día a día con el TDAH, pero también aprendemos a superarla."

15. "El apoyo de la familia y el entorno es fundamental para que las personas con TDAH puedan desarrollar su máximo potencial."

16. "La creatividad y la capacidad de pensar fuera de lo convencional son características comunes en las personas con TDAH."

17. "La paciencia y la comprensión son clave al tratar con una persona con TDAH."

18. "El TDAH no es una debilidad, es una diferencia que puede convertirse en fortaleza."

19. "No todos los síntomas del TDAH son visibles, pero eso no los hace menos reales."

20. "Aceptar y comprender el TDAH es el primer paso para aprender a convivir con él."

21. "No hay una sola forma de ser exitoso, cada persona con TDAH puede encontrar su propio camino hacia el éxito."

22. "La discriminación y los prejuicios hacia las personas con TDAH solo contribuyen a aumentar su carga."

23. "No hay que subestimar el esfuerzo que requiere para una persona con TDAH completar una tarea."

24. "La creatividad y el pensamiento rápido son habilidades que las personas con TDAH pueden desarrollar al máximo."

25. "El TDAH no es solo una cuestión de voluntad, también es una cuestión de química cerebral."

26. "El TDAH no define el futuro de una persona, solo influye en la forma en que lo construye."

27. "La educación inclusiva es fundamental para que las personas con TDAH puedan desarrollar todo su potencial."

28. "El TDAH no es un defecto, es simplemente una forma diferente de procesar la información."

29. "La perseverancia y la resiliencia son cualidades que las personas con TDAH suelen cultivar."

30. "Educar sobre el TDAH es clave para fomentar la empatía y la comprensión."

31. "Nunca subestimes el potencial de una persona con TDAH, pueden llegar más lejos de lo que te imaginas."

Estas frases nos permiten comprender mejor las experiencias de aquellos que viven con TDAH y nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la empatía y la comprensión en nuestra sociedad.

Es crucial destacar la palabra “comprensión” en este contexto, ya que es fundamental para poder ofrecer un apoyo adecuado a las personas con TDAH. La comprensión implica ser consciente de las dificultades que enfrentan a diario, respetar sus ritmos y necesidades, y brindarles un entorno inclusivo donde puedan desarrollar todo su potencial.

Solo a través de la comprensión y el apoyo mutuo podemos construir una sociedad más inclusiva y empática para todos.

FUENTE:

https://www.citasdelibros.com/frases-del-tdah/

https://pixabay.com/es/illustrations/agregar-antecedentes-de-tdah-7450890/

martes, 17 de enero de 2023

Autoestima en niños: 6 Formas de elogiar que fomentan el desarrollo de tus hijos

 


Los elogios, utilizados correctamente, pueden convertirse en un arma muy poderosa para fomentar la autoestima de los más pequeños. Un niño que es elogiado de la forma correcta, se llevará valorado, y aprenderá a conseguir aquello que se proponga. En cambio, sobreproteger y alabar continuamente a nuestros hijos, puede generar, justo, el efecto contrario. ¿Cómo debemos elogiar los logros de nuestros hijos para fomentar su autoestima y seguridad?

Autoestima en niños: cómo fomentarla a través del elogio

¿Cómo podemos expresar a nuestro hijo/a lo orgullosos que nos sentimos por el/ella? Cuando el niño realiza una proeza, de inmediato, tendemos a alabarle por su logro. ¡Bravo! eres un valiente, que listo, inteligente, el más guapo, etc.  Este reconocimiento, nos sale de forma innata, sin pensar. Sin embargo, muchas veces estos elogios pueden tener un efecto negativo en los niños.

Autoestima en niños ¿qué es? La autoestima es la forma en la que nos valoramos y apreciamos a nosotros mismos y si nos sentimos capaces o no de afrontar las adversidades.

Las muestras de autoestima comienzan a percibirse desde muy temprano. Una autoestima sana va a prevenir multitud de problemas psicológicos en la vida futura del niño. Por tanto, es vital cultivarla desde los primeros años de nuestros hijos.

Las personas podemos desarrollar dos tipos de mentalidad: Mentalidad fija, o mentalidad de crecimiento. Que nos inclinemos hacia uno u otra, a va a depender, en gran medida, del tipo de elogios que hemos recibido en nuestra infancia:

La mentalidad fija: consiste en pensar que nuestros rasgos y habilidades son innatos (que nacemos con ellos y no se pueden cambiar). La mentalidad fija nos lleva a creer que, si no somos buenos en algo, no hay nada que hacer. Las personas que desarrollan este tipo de mentalidad, ven sus errores como fracasos.

La mentalidad de crecimiento: consiste en pensar que los rasgos y habilidades se conforman por la experiencia (los desarrollamos). La mentalidad de crecimiento nos lleva a creer que, si se nos da mal algo, se puede mejorar con la práctica. Los errores son oportunidades de aprender.

Según un estudio, el que los padres sientan inquietud y ansiedad ante los errores de los niños (como una mala nota en el colegio) y vean esos errores como algo negativo, hace a los niños proclives a tener una mentalidad fija.

En cambio, los padres que se centran en aprender de esos resultados, ayudarán a sus hijos a construir una mentalidad de crecimiento. La inteligencia de esos niños se construirá en base al esfuerzo y aprendizaje.

Formas de elogiar para fomentar la autoestima en niños:

1. Fomenta su independencia

Lo primero de todo, para poder elogiarlos tenemos que dejarles que sean independientes, asuman riesgos, que hagan cosas por sí mismas, que acaben lo que consiguieron, que tomen decisiones y que aprendan que sus acciones tienen consecuencias y que empiecen a responsabilizarse de estas. A veces es más fácil hacerlo todo nosotros, ya que lo haremos más rápido y mejor, y más cuando no nos sobra el tiempo.

Permítele que haga las cosas cuando su capacidad motora lo permita. Déjale que coma solo en el momento en que sea capaz de sostener bien la cuchara, déjale que se ate los zapatos solo, que ayude a poner la mesa… Que no te importe que tarde en hacerlo, puedes levantaros más pronto por la mañana y así no llegareis tarde al colegio.

2. Elogia el proceso y el esfuerzo, no en su resultado

Es importante no caer en el resultado que ha obtenido, sino en el proceso que le ha llevado hasta allí. De esta manera, estaremos fomentando el esfuerzo y el trabajo, no el resultado, ya que este a veces está fuera de nuestro control. Por ejemplo, en un examen puede que nos despistemos, que la profesora se equivoque, que el examen sea demasiado difícil… Lo importante es que nos hayamos esforzado y lo hayamos hecho lo mejor que hemos podido.

No le digas: “que buena nota ha sacado”, sino “se nota que te has esforzado mucho en este examen”. No le digas “qué dibujo tan bonito, qué artista eres”, dile “me gusta mucho tu dibujo, sobre toda la cantidad de detalles que ha puesto”.

3. Haz elogios concretos

Si tu elogio es general como “Bien hecho”, el niño no sabrá a qué te estás refiriendo, ¿qué de todo está bien hecho? No aporta nada de información y no ayudará al niño a mejorar.

Si el niño, por propia iniciativa, ha ayudado a otro niño, en lugar de decirle “Qué bueno eres”, dile “Has visto que necesitaba ayuda y le has ayudado, es un gesto muy bueno por tu parte”.

4. No hacer elogios de forma excesiva

Los elogios constantes pueden perjudicar la autoestima de los niños. Si se acostumbran a recibir alabanzas por todo se volverán dependientes de estas. Lo harán todo buscando el elogio de los demás, y se mostrarán muy mal cuando no lo reciban.

Además, un exceso de elogios puede hacerles pensar que, o bien son perfectos o bien tienen que ser perfectos todo el tiempo. Ninguna de estas cosas es deseable.

Decirle al niño que es el más listo, el más guapo, o el mejor fomenta en él un sentimiento ególatra, pero tarde o temprano se dará cuenta de que no es cierto, afectando negativamente a su autoestima.

Siempre sé sincero. Los niños detectan cuando una alabanza no lo es y esto les va a afectar negativamente. Elógiale sólo cuando realmente se haya esforzado en algo. Si no lo ha hecho puedes decir: “Es un buen comienzo” o “Como me gusta que dibujes. ¿Cómo crees que se podría mejorar?”. Para que no dependa del elogio haz de la alabanza algo ocasional e impredecible.

5. Observa más y elogia menos

Los niños se acostumbran al elogio y lo esperan, cada vez necesitan dosis mayores y actúan buscándolo.

En lugar de elogiar, señala los hechos. No hagas juicios acerca de lo que ha hecho. Di: “¡Has acabado los deberes!” o “¡Cuántos colores ha usado en este dibujo!” De esta manera les motiva y haces que se sientan orgullosos de sus logros.

6. Que el tono acompañe al elogio

Si nuestro tono de voz no coincide con lo que estamos diciendo, haremos más caso al tono que a las palabras. Si un niño no ve concordancia entre los dos elementos sabrá que no estás siendo sincero, lo percibirá como una mentira. Esto daña mucho su autoestima, por ello hay que tener mucho cuidado, no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos.

Cuando le digas a tu hijo cuánto se ha esforzado, díselo con un tono positivo y alegre. Así se daría cuenta de que estamos contentos por lo que ha hecho. Ya que, si lo decimos con un tono brusco y apagado, pensará que lo que ha hecho lo ha hecho mal.

Fuente:

https://blog.cognifit.com/es/autoestima-ninos-como-elogiar/

https://pixabay.com/es/illustrations/amor-propio-confianza-en-s%c3%ad-mismo-7206573/

miércoles, 18 de septiembre de 2019

7 MANERAS PARA MOTIVAR A NUESTROS HIJOS A RENDIR MEJOR EN LA ESCUELA



La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros hijos a rendir mejor en la escuela desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.


Que los niños estén motivados es esencial  para que den lo mejor de sí mismos en la escuela y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, y se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.

Cómo motivar a los niños

Se presentan a continuación 7 sencillos consejos útiles para promover la motivación en los niños:

1. Ten las expectativas adecuadas

Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si esperas que tu hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.

Es importante fijar las expectativas adecuadas y acordes a cada niño. Para ello, sigue estos dos pasos:

Habla con tu hijo: charla abiertamente con tu hijo sobre los campos de estudio que más le gustan y en los que más sobresale. Ofrece tu opinión sobre lo que también has observado. En general, si los dos coincidís en un área, es posible que en esta se fijen las expectativas más altas.

Reevalúa cuando sea necesario: a medida que tu hijo crezca, los intereses y aptitudes cambiarán, por ello, es importante volver a ajustar las expectativas cada cierto tiempo.

2. Ayuda a tu hijo a fijarse metas

Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.

Anotar las metas: alcanzar las metas será más fácil y motivador si se escriben en un papel. Puede ser muy útil colocar estas notas en un lugar visible de la casa para que tu hijo las recuerde cada día.

Las metas deben ser específicas: por ejemplo, más que marcar como meta ‘el próximo semestre te irá mejor en matemáticas’, será mucho más efectivo si se concreta más: ‘repasarás los problemas de matemáticas 20 minutos todos los días’.

Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.

3. Encuentra maneras de mostrarle a tu hijo que la escuela es importante

Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. 

Existen diversas maneras para fomentar este interés:

Establece una relación con el profesor de tu hijo: comparte con el maestro las expectativas que esperas para tu hijo y pídele opinión al respecto.

Apoya los programas de la escuela de tu hijo: asistir a acontecimientos organizados por la escuela, obras de teatro, etc., sirve para demostrar a tu hijo la importancia que le otorgas a la escuela y sus actividades.

Crea un ambiente adecuado para hacer las tareas: asegúrate de que tu hijo dispone de un lugar tranquilo y bien iluminado en casa para hacer los deberes y estudiar. 
Préstale ayuda y colaboración con las tareas, pero nunca las hagas en su lugar.

Conoce las tareas de tu hijo: aquello que está estudiando en cada asignatura, los trabajos y exámenes que debe hacer, etc.

4. Ten una actitud positiva hacia la escuela

Si tu hijo observa que percibes las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. 

Apoya el estilo de aprendizaje de tu hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora. Ayúdale a descubrirla y fomenta que la utilicen de la mejor manera posible. 

En general, existen tres tipos de estudiantes:

Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar. 
Aconséjale, por ejemplo, que grabe los temarios y luego los repase escuchándolos o que, si tiene que leer una novela, busque la versión de audiolibro.

Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. 
Recomiéndale que utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas didácticas con el temario y las cuelgue en la habitación.

Estudiante quinesiológico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. 
Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímale a realizar proyectos prácticos como participar en ferias científicas.

5. Utiliza un lenguaje que le anime

Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.

El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.

6. El aprendizaje en casa y en la comunidad

Tus hijos deben percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. 
Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez también aportan conocimiento.

Existen diversas ideas para fomentar esta visión en tu hijo: cuando lea un clásico de la literatura infantil, podéis pasar a ver la versión en película, se pueden estudiar las diferentes culturas a las que no acude de forma regular (si le gusta el fútbol, llevarlo al ballet, por ejemplo), o visitar museos sobre temas que esté estudiando.

7. Fomenta la fortaleza en su hijo

Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en tu hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. 
La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.

Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:

Identifícate con tu hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.

Ofrécele opciones razonables para elegir entre dos cosas.

Cambia la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. 
Por ejemplo, si tu hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, prueba con algo muy diferente como susurrarle.

Fomenta los talentos e intereses de tu hijoPor ejemplo, si tu hijo no tiene resultados positivos en la escuela, pero le gustan mucho las clases de teatro y es lo que más le anima, no le prives de estas actividades por el hecho que no saque buenas notas. Celebra sus talentos y no los prohíbas.

De este modo, como padres, tenéis un papel clave en la motivación de vuestros hijos a tener mayor rendimiento académico y, por tanto, vuestro apoyo y actitud serán de gran relevancia también en su futuro.

FUENTE:

martes, 21 de abril de 2015

BIENVENIDO AL MUNDO DEL TDAH, EN DONDE SE APRENDE A ATERRIZAR EN EL AIRE


Quienes tienen TDAH muestran diversas características que, en general, alteran el desarrollo de sus vidas. Conozcamos qué sienten, cómo viven y cómo se manejan las personas con TDAH.


La “sensación” del TDAH

El TDAH es una mezcla de tendencias a menudo contradictorias y rasgos que giran alrededor de uno, alterando el orden de distintos aspectos de su vida en diferentes momentos a medida que realiza sus inconsistentes rutinas.

Los ingredientes de esta mezcolanza pueden incluir:
  • Una gran energía mental física (coexistente a veces con una extremada laxitud).
  • Una mente en rápido movimiento que se distrae fácilmente (que concurre a veces con una mente sorprendentemente superfocalizada).
  • Problemas para recordar, planificar y anticipar.
  • Impulsividad y una conducta impredecible.
  • Creatividad.
  • Falta de inhibición.
  • Desorganización (que confluye con habilidades remarcables de organización en ciertos momentos).
  • Una tendencia a la postergación (que coexiste a veces con una actitud “debo hacerlo ahora sí o sí”).
  • Una actitud de alta intensidad que alterna con una de vagancia extrema.
  • Tendencia a olvidar (concurrente con un recuerdo extraordinario de informaciones a menudo remotas y, sobre todo, irrelevantes).
  • Intereses apasionados (que conviven en otros momentos con una incapacidad de despertar su interés).
  • Una forma original, a menudo alocada, de ver el mundo.
  • Irritabilidad (acoplada con ternura).
  • Una tendencia a preocuparse innecesariamente (coexistente con una predisposición a no preocuparse lo suficiente cuando la inquietud está justificada).
  • Una propensión en la edad adulta a involucrarse con actividades adictivas (compatible con una preferencia a la abstinencia total en ciertos momentos).
  • Una incilinación a ser un inconformista.
  • Una tendencia a rechazar la ayuda de los otros (concomitante con una idea de querer ayudar a los otros).
  • Una generosidad que puede ir demasiado lejos.
  • Una tendencia a repetir los mismos errores muchas veces, sin aprender nada de ellos.
  • Una facilidad para subestimar el tiempo que le lleva realizar una tarea o llegar a un destino.
No existen dos niños con TDAH que sean idénticos. La variedad e inconsistencia hace imposible capturar una imagen definitiva de esta “mente-mariposa” que está en rápido movimiento.


Me agravia el término “Trastorno por déficit de atención con hiperactividad”. 
Si alguien tiene un trastorno, son las personas que avanzan penosamente prestándole especial atención a cada manchita y a cada migaja, a cada detalle y regla, a cada norma y procedimiento en cada minúsculo manual, a cada mínimo error en el otro (compatible con una “ceguera” ante el error propio).
Yo creo que son esas las personas que tienen un trastorno. Lo denomino el “Trastorno de Excedente de Atención”. Ellos hicieron exactamente lo que se les dijo de niños y ahora se ganan la vida diciéndole a los otros qué es lo que tienen que hacer y qué no.
¿Qué tipo de vida es ésta? ¿Si usted tuviera que llamar a una de los dos un trastorno no votaría por el Excedente? ¿Quién desea prestar atención a una miríada de detalles durante mucho tiempo? ¿Es realmente un signo de salud mental escribir en tu cuaderno, sentarse quieto en la silla y nunca hablar fuera de turno?
Por lo que veo, muchos de los que sufren del Trastorno de Excedente de Atención son miembros de la Sociedad de Congénitamente Aburridos.


Existen varias metáforas para describir al TDAH. 
Tener TDAH es como tratar de conducir un coche en un día lluvioso con un limpiaparabrisas defectuoso. El parabrisas se vuelve borroso y poco nítido a medida que se avanza a toda velocidad, pero usted no aminora la marcha. Usted sigue conduciendo tratando de ver lo mejor posible. ¿Por qué no aminora la velocidad o, mejor aún, se detiene? 
Porque ésta no es la forma del TDAH. Usted continúa andando, si es rápido, mejor. Está en su corazón y en su cerebro.

Tener TDAH es también como estar escuchando un partido de fútbol por la radio con mucha estática e interferencia. Cuanto mayor esfuerzo hace para escuchar el partido, se vuelve más frustrado. La frustración aumenta con el paso del tiempo y usted se vuelve algo más que frustrado… se vuelve loco. Quiere gritarle a la radio o a cualquier ser humano que comete el terrible error de preguntarle justo en ese momento cómo se siente usted.

Tener TDAH es también como querer construir un castillo de cartas en medio de un huracán. Debe construir una estructura para protegerse del viento antes de que pueda comenzar a cimentar el castillo con las cartas. Construye un cobertizo sólo para ver que una ráfaga de viento lo destruya. Así que comienza nuevamente y otra vez el viento gana, de forma tal que levanta el cobertizo nuevamente y otra vez, y nunca llega a las cartas. Pero usted no abandona. Ésta es otra característica de las personas con TDAH: siguen probando.

Tener TDAH es como estar sobrecargado todo el tiempo.
Es como poseer un cerebro similar a un coche de carreras. Tu cerebro va más rápido que el de los otros. El problema es frenarlo. Tienes una idea y tienes que llevarla a cabo de forma inmediata, y luego tienes otra antes de que hayas terminado con la primera aunque, de todas maneras, la intentas llevar a cabo. Pero cuando estás haciendo esto, una tercera intercepta a la segunda y tienes que seguir a esta última. Entonces, las personas te empiezan a decir que eres un desorganizado, impulsivo, desobediente, desafiante y toda una serie de palabras descorteses, sin entender lo que te está pasando.

Es que uno tiene todos esos vectores invisibles empujándote en uno y otro sentido que hace que sea muy difícil que uno persista en una única tarea.
Además, tu cerebro está constantemente desbordado, rebosante. Estás tamborileando los dedos, golpeando con los pies, tarareando una canción, silbando, mirando acá, mirando allá, rascándote, estirándote, garabateando. Lo que lleva a las otras personas a pensar que no estás prestando atención o que no estás interesado, aunque uno está esforzándose al máximo para poder estar atento.

Tengo más oportunidad de tener los cinco sentidos puestos en algo mientras estoy caminando o escuchando una canción, o aun cuando estoy en un aula abarrotada de gente ruidosa, que cuando estoy sentado, quieto y rodeado por el silencio.
¡Dios me salve de las bibliotecas! Son paraísos silenciosos para mucha gente, pero para mí son cámaras de tortura.

Alguien alguna vez dijo, “el tiempo es la cosa que evita que todo suceda al mismo tiempo.” El tiempo fracciona los momentos en bits separados de manera tal que podamos hacer una cosa a la vez.
En el TDAH el tiempo colapsa, haciéndote sentir que en la vida todo está pasando en  el mismo momento. Es ahora o nunca... o tal vez más tarde.
Esto genera pánico. Uno pierde la perspectiva y la capacidad de seleccionar qué debe ser hecho primero, qué después y qué puede esperar hasta el próximo día. En lugar de esto, uno está siempre en marcha, saltando antes de mirar, tratando de evitar que el mundo se derrumbe encima de uno.
En el mundo del TDAH existen sólo dos tiempos: "el ahora" y, luego, "el no es ahora". Por lo tanto, si un jefe le dice a una persona con TDAH que una presentación debe estar lista para una reunión importante en tres meses, el individuo con TDAH piensa “no es ahora”. Se olvida hasta que dentro de meses se vuelve ahora y entonces ya es muy tarde.

No es sorprendente que la depresión, la preocupación tóxica y los trastornos de ansiedad abundan entre los niños y adultos con TDAH no diagnosticados. Nunca saben cuándo van a olvidar algo, decir la cosa errónea o aparecer en el lugar inadecuado en el momento inadecuado.

A veces una persona con TDAH puede sentarse y, por ejemplo, mirar una pintura por un largo, largo rato. Se puede introducir en el mundo de la pintura y viajar a través de ella hasta que se olvida de todo lo que lo rodea. En esos momentos las personas con TDAH pueden superfocalizar.
Esta capacidad demuestra que no es cierto que las personas con TDAH no puedan jamás prestar atención. Cuando están interesados, cuando sus neurotransmisores “están alineados” y la estructura está dispuesta de forma tal que puede ayudar a los niños con TDAH, éstos pueden focalizarse como un perro de caza sobre el olor de una presa.

Las personas con TDAH tienen un problema que podríamos denominar como “trastorno de no puedo esperar en una cola”. En muchas oportunidades la ansiedad de la espera los lleva a actuar de formas que después lamentarán.
Esto se debe a que tienen una baja capacidad en el paso reflexivo que media entre el impulso y la acción. Por esto tampoco poseen mucho tacto. Esta capacidad depende enteramente de la habilidad de considerar sus palabras antes de pronunciarlas.
Muchos niños con TDAH se parecen al personaje de Jim Carrey en la película “Mentiroso, compulsivo” en el que no puede mentir.
Una dura verdad cuando se tiene TDAH es que puede ser muy trabajoso hacer tareas tan triviales como mantenerse en silencio o resistir la tentación de decirle a la señorita que se parece a una cobaya.

Muchos de los niños que tienen TDAH ansían situaciones de alto estímulo, como los juegos de consola. Esto, ya de adultos, puede llevarles a los casinos y carreras de caballos.
Por todos estos motivos, los padres de estos niños buscan ayuda. 

Pero una vez que se ha iniciado el tratamiento adecuado el cerebro de estos niños puede ofrecer un campo inexplotado.
De pronto la estación de radio se sintoniza bien, el parabrisas está claro, la tormenta se apacigua y uno puede construir su castillo de naipes.
Puede comenzar a utilizar todos esos grandes planes e ideas que ha estado guardando durante años. Ahora el niño o alumno que ha sido un gran problema ―un terrible dolor de cabeza tanto para él mismo como para los demás― comienza a hacer cosas que nunca antes fue capaz de hacer.

Los niños con TDAH a menudo tienen un “talento” especial para la vida, una forma de ver directo en lo corazón de las cosas, mientras que los otros necesitan razonar en forma metódica todo a lo largo del camino.
En lugares donde la mayoría de las personas son ciegas, los niños con TDAH pueden, si no ven la luz, al menos sentir la luz, y pueden generar respuestas aparentemente desde la oscuridad.
Si el ambiente insiste en un pensamiento racional y lineal y en una “buena” conducta todo el tiempo, entonces estos niños nunca podrán desarrollar su estilo intuitivo al punto de que puedan usarlo en forma provechosa.
¿En qué consiste el tratamiento? En cualquier cosa que disminuya la estática y fortalezca la señal verdadera.Tan sólo hacer el diagnóstico ayuda a amortiguar la estática debida a la culpa y la auto-recriminación. Construir ciertos tipos de estructuras (como listas, agendas, hábitos saludables de sueño, dieta y ejercicios) pueden “afilar” el foco mental.
Un plan de tratamiento abarcador, que tome en cuenta muchas y variadas intervenciones, es el mejor plan de tratamiento.

Seis hábitos altamente eficientes para las personas con TDAH
  • Haga aquello para lo que es bueno.
  • Delegue aquello en lo que es malo en otros siempre que pueda.
  • Conecte su energía con un medio creativo.
  • Esté lo suficientemente bien organizado como para alcanzar sus objetivos. La clave aquí es “lo suficientemente bien”. Esto no significa que tenga que estar perfectamente organizado. Con suficientemente bien como para lograr los objetivos es suficiente.
  • Busque y preste atención al consejo de personas en las cuales confíe. Ignore a los destructores de sueños.
  • Vaya con su lado positivo. Tome sus decisiones y de rienda suelta a su lado positivo.
¿No quiere prestar atención o no puede? El punto crucial del asunto.

¡Presta atención! Pero ¿qué pasa si no puede? ¿Qué pasa si, sin importar cuánto es el esfuerzo, su atención va donde ella quiere y no donde el alumno quiere?

“¡Si sólo se hubiera esforzado lo suficiente, usted hubiera podido prestar atención!” Durante muchos años este ha sido el exasperante lema de maestros y padres que no pueden lograr que otra persona se focalice. Ellos suponen que para prestar atención todo lo que una persona tiene que hacer es sólo desearlo.
¡Qué errónea es esta idea! El esfuerzo solo no puede focalizar su neuromatriz al igual que solo no puede focalizar su visión o lograr que se duerma o se enamore.
Muchas fuerzas deben combinarse para lograr el foco visual, el sueño, el amor o la atención, y también muchas fuerzas pueden distraerlo de estas cuatro funciones.

Estamos preocupados por la atención. Ciertamente el esfuerzo (“querer”) es uno de los muchos factores que fortalecen la atención, pero es sólo una de las razones. Por ejemplo, si está preocupado por algún problema apremiante tendrá que luchar para prestar atención a cualquier cosa sin importar cuánto lo desee usted. O, si tiene hambre, usted no se concentrará tan bien como si estuviera bien alimentado. Si hay un martillo neumático taladrando en las inmediaciones de donde usted está estudiando, le restará capacidad de prestar atención hacia su tarea. Si siente dolor físico, ese dolor desviará su atención. Si tiene sueño, tendrá problemas para focalizar sus circuitos neuronales. Estos son algunos de los factores críticos que pueden modificar su nivel atencional.

Tener TDAH es una de las muchas factores que alteran la atención.

Muchos maestros y padres han logrado ver que el punto crucial para prestar atención no está siempre bajo el control de la voluntad. A veces lo está, si se le pide a los alumnos que atiendan, ellos pueden esforzarse en hacerlo durante unos minutos. Pero, después de este periodo, el guardián del cerebro se desconecta, y la mente (como espíritu travieso que es) se pierde por donde la curiosidad la lleve.

Nadie puede “retener” sus circuitos mentales durante mucho tiempo. Como experimento , usted mismo intente poner su interés en algo aburrido, como, por ejemplo, una revista técnica sobre un tema que no le guste o a una conversación que no le interesa. Puede forzarse a hacerlo, pero sólo durante un tiempo equivalente al que puede retener su respiración. Rápidamente usted exhala. Usted olvida que está tratando de prestar atención y su mente va hacia donde ella quiere ir. Para traerla de vuelta, primero debe darse cuenta de que ella ha desaparecido, lo cual no podrá hacerlo porque usted y su mente están ahora absortos en sus nuevos pensamientos, donde estos hayan ido.
Por razones que desconocemos, tan pronto como usted se ordenó a sí mismo prestar atención, se olvida de esta orden. Sin importar cuánto desea esforzarse para prestar atención, el aburrimiento le permite a la curiosidad encontrar la llave y abrir la puerta de salida, permitiéndole a la atención escapar y encontrar un lugar interesante para visitar.
La atención se conduce de esta manera en niños que NO tienen TDAH.

En niños con TDAH es igual, aunque incrementado. Pueden estar atentos de una forma aún más inconsistente que los otros chicos.
En el TDAH, un niño no tiene un déficit de atención sino un “vagabundeo” de ella. No es que su neuromatriz quede vacía sino que se va hacia otro sitio. El término Trastorno por Déficit de Atención no permite comprender en forma total el problema. No es que los niños con TDAH tienen un déficit de atención, es que a su atención le gusta ir donde ella desea y estos niños no siempre pueden controlarla.
El objetivo del tratamiento del TDAH no es prevenir estas excursiones mentales sino trasladarlas más al control voluntario.
No deseamos eliminarlas. Es durante estos “viajes” mentales que aparecen algunas de las mejores ideas de los niños con TDAH. La creatividad, después de todo, no aparece en forma programada o a demanda. Aparece de forma impredecible.

Preservar lo mejor del TDAH mientras se controla los obstáculos que se interponen en el camino es lo que se denomina tratamiento.
Decirle a un niño con TDAH que se esfuerce más es de tanta ayuda como decirle a un miope que entrecierre los ojos más fuertemente.

FUENTE:
Autor: Dr. Roberto Rosler. Docente de Neurocirugía en la Universidad de Buenos Aires
08 de Mayo de 2014

miércoles, 6 de febrero de 2013

NUEVE ESTRATEGIAS INFALIBLES QUE NO FUNCIONAN EN LOS NIÑOS CON TDAH


El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) afecta a la capacidad de una persona para concentrarse en su trabajo o en un proyecto hasta que consigue terminarlo.  En una persona con TDAH la atención tiende a dispersarse, de manera que quienes los observan  tienen la sensación de que sólo están  “mareando la perdiz”.
En este artículo los expertos nos cuentan algunas estrategias inútiles para niños con TDAH. Algunas de estas ideas no sólo son ineficaces; sino que además, pueden acentuar los síntomas o impedir los avances.
Si eres padre, madre, familiar o profesor de un niño con TDAH, aquí puedes ver lo que no funciona, y algunos consejos que sí lo hacen.


Estrategia inútil nº 1: Suponer que el TDAH es un problema de motivación
El Dr. Mark Bertin, pediatra especialista en Desarrollo conductual y autor de “The Family ADHD Solution” dice que algunos creen que los niños con TDAH son niños perezosos o que no quieren esforzarse. “Hay un mensaje sutil –o no tan sutil– de que, si se esforzasen más, o si simplemente se organizasen mejor, todo iría bien”.
Sin embargo, el TDAH “no tiene más relación con la voluntad que un trastorno de aprendizaje, una discapacidad física o incluso el asma o la diabetes.” El TDAH afecta a las funciones ejecutivas, lo que hace difícil controlar los impulsos, organizarse, prestar atención, planificar y gestionar el tiempo.
De hecho, muchos niños con TDAH se esfuerzan más que sus compañeros. “Seguramente, tanto los niños con TDAH como sus padres, terminan agotados por el esfuerzo casi constante que realizan para contrarrestarlo”.
Estrategia inútil nº 2: Evitar el término TDAH
Roberto Olivardía, psicólogo experto en TDAH y monitor clínico en el Departamento de Psiquiatría en la Harvard Medical School, señala que algunos padres  temen que usar el término TDAH puede, de algún modo, hacer daño o estigmatizar a sus hijos. “Más bien al contrario, si tú no le explicas a tu hijo qué es el TDAH, otra persona lo hará”, afirma y, por desgracia, circulan muchos mitos sobre el TDAH que pueden hacerle aún más daño.
Estrategia inútil nº 3: Reducir tus expectativas
Los niños con TDAH no están condenados o predestinados a fracasar. Como dice Olivardia: “¿Qué hubiera pasado si la madre de Michael Phelps hubiera bajado sus expectativas sobre lo que su hijo podría lograr? ¿O si los padres de Thomas Edison hubieran seguido el consejo de sus maestros de que era “demasiado tonto para estudiar”?” Los niños con TDAH pueden triunfar en sus estudios y en su trabajo. “La clave está en proporcionarles  las estrategia, el tratamiento y el apoyo adecuados, y orientarles hacia aquello que les apasiona.”
Estrategia inútil nº 4: Esperar que los niños se las arreglen solos
Los niños con TDAH tienen dificultades para planificar o para tomar decisiones. Así que es inútil esperar que un niño sea capaz de solucionarlo solo, según el Dr. Bertin. Es importante para los niños –también para los adolescentes –y sus padres el trabajar juntos. Por ejemplo, las terapias que no incluyen a los padres pueden hacer más lento el progreso. “Los padres no provocan el TDAH ni tienen la culpa si su hijo se porta mal; sin embargo, son la fuerza motriz para el cambio”.
Estrategia inútil nº 5: Castigar sin recreo o sin salir
A veces, los padres y los maestros castigan a los niños con TDAH sin recreo o sin salir. Esto no es una buena idea. Cuando un niño es hiperactivo o se comporta mal, correr al aire libre en realidad ayuda, según dice Olivardia. La investigación ha determinado que, cuando los niños con TDAH pasan tiempo en entornos naturales, están más tranquilos, les es más fácil concentrarse y siguen las instrucciones.
Estrategia inútil nº 6: Confiar en la medicación como una panacea
La medicación es muy eficaz para tratar el TDAH. Pero no siempre. “El organismo de algunas personas no la tolera; otras no quieren tomarla”, dice el Dr. Bertin. Diagnósticos comórbidos –comunes en el TDAH– como trastornos de ansiedad o dificultades de aprendizaje, no responden a la medicación. Esta tampoco resuelve los problemas relacionados con las funciones ejecutivas. “Sólo un enfoque integral y multidisciplinar puede afrontar todos los efectos de este trastorno tan complejo”.
Estrategia inútil nº 7: Creer todo lo que se lee (o se oye)
Los mitos sobre el TDAH abundan. Y pueden ser perjudiciales. Por ejemplo, el mito de que el TDAH es culpa de los padres puede disuadir a éstos de buscar tratamiento, dice el Dr. Bertin. “Rehuyen el tratamiento porque temen ser juzgados por "dar medicación" a sus hijos –aunque nadie dice que las familias “mediquen a sus hijos” cuando tratan una infección con antibióticos.
Estrategia inútil nº 8: Decir al niño que deje de moverse
En realidad, el movimiento ayuda a los niños con TDAH a prestar atención, en opinión de Olivardia. Puede que tu niño, por ejemplo, mastique chicle o balancee su pierna. “De lo que se trata es de encontrar un  movimiento que no moleste a los demás, no de eliminar todos los movimientos”. Olivardia menciona el libro “Fidget to Focus”, que trata de la ciencia del movimiento.
Estrategia inútil nº 9: Ignorar tus propias necesidades
El TDAH no afecta sólo a la persona diagnosticada, sino a toda la familia, nos dice el Dr. Bertin. “Los padres de niños con TDAH sufren mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión, conflictos conyugales, divorcio e inseguridad sobre su habilidad como padres”. Cuida de ti mismo y busca ayuda profesional cuando lo necesites. “Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos para ser capaces de perseverar en las técnicas de conducta, ser flexibles en la toma de decisiones, y mantenernos lo más lúcidos y tranquilos posible a lo largo del día.”

ESTRATEGIAS QUE SÍ FUNCIONAN EN LOS NIÑOS CON TDAH
Enseña al niño a conocer el TDAH
Hazle saber que se trata simplemente de la forma en que funciona su cerebro, nos dice Olivardia. “Tiene sus ventajas, pero también sus limitaciones y fallos, como el cerebro de cualquiera”, dijo. Háblale de personas con TDAH que han alcanzado el éxito.
Fíjate en las funciones ejecutivas
Dice el Dr. Bertin que, pese a su nombre, el TDAH es algo más que inatención, hiperactividad o impulsividad. Se trata, una vez más, de un trastorno de las funciones ejecutivas. Por eso, cuando se piensa en los problemas de un niño, propone que nos preguntemos: ¿Cómo influyen aquí las funciones ejecutivas? “Desde no entregar las tareas o reaccionar de manera exagerada cuando se enfada, hasta tener problemas con el sueño o comer en exceso, si identificamos el impacto del TDAH podremos planificar de una manera más específica y eficaz”.
Céntrate en lo positivo
El refuerzo positivo es importante para fomentar una sana autoestima en los niños, nos dice el Dr. Bertin. Elogia a los niños por sus pequeños logros, hazles participar en actividades agradables, insiste en sistemas de recompensas más que castigos, en cuando tengas ocasión. Esto no significa ignorar el mal comportamiento, ni dejar de corregir los problemas o no guiar a los niños en ciertas tareas; significa enfatizar lo positivo. “Conocer el punto que un niño ha alcanzado en su desarrollo y resaltar las experiencias positivas hace aumentar su motivación a largo plazo y fomenta su confianza y bienestar”, dice el Dr. Bertin.
FUENTES: