TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 17 de mayo de 2023

La regla de los 9 minutos para padres y madres

 


Hoy conoceremos la regla de los 9 minutos para ayudar a los padres a pasar tiempo de calidad con los hijos. 

Los niños necesitan sentirse escuchados y queridos por sus padres para crecer con una buena autoestima y una capacidad asertiva para resolver problemas. Cuando les prestamos atención, les ayudamos a desarrollar su independencia emocional y su autonomía personal. Por el contrario, cuando les ignoramos o les dedicamos poco tiempo, podemos generarles miedos, inseguridades y baja tolerancia a la frustración. Pero sabemos que el día a día es muy exigente y que no siempre podemos estar con nuestros hijos todo el tiempo que quisiéramos.

Por eso, es importante aprovechar al máximo los momentos que compartimos con ellos y hacerles sentir que son lo más importante para nosotros.

Para lograrlo, podemos usar la regla de los 9 minutos, una técnica sencilla pero muy efectiva que nos propone dedicarles tiempo de calidad en tres momentos clave del día.

 ¿En qué consiste la regla de los 9 minutos?

La regla de los 9 minutos se basa en la idea de que no es tanto la cantidad sino la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos lo que marca la diferencia.

Según esta técnica, debemos enfocarnos en ellos y prestarles toda nuestra atención durante al menos 9 minutos al día, repartidos en tres momentos: al despertarse, al llegar a casa después del colegio o el trabajo y antes de irse a dormir.

Estos son los momentos en los que los niños están más receptivos y necesitan sentir nuestro apoyo y nuestro cariño. Durante estos 9 minutos (o más si podemos), debemos seguir estas pautas:

  • Dejar de lado las distracciones como el móvil, la televisión o el ordenador. Solo hablar con nuestro hijo o hija y mirarle a los ojos.
  • Participar en su juego o dejar que él nos invite a jugar con él. Observar qué le gusta hacer, cómo se expresa y cómo se divierte. Seguir sus iniciativas y sus reglas sin imponer las nuestras. Si no quiere jugar con nosotros, respetar su espacio y su ritmo.
  • Ponerse a su altura física. Si está jugando en el suelo, sentarnos junto a él. Si está en la cama, acostarnos a su lado. Así le transmitimos cercanía e interés por lo que hace o dice.

¿Qué beneficios tiene la regla de los 9 minutos para los niños?

La regla de los 9 minutos tiene muchos beneficios para los niños desde diferentes puntos de vista: físico, emocional e intelectual.

Desde el punto de vista físico

  • Ayuda a relajarse y liberar tensiones acumuladas durante el día.
  • Permite descargar energía mediante el movimiento corporal.
  • Estimula el desarrollo sensorial y motriz.

Desde el punto de vista emocional

  • Hace sentirse queridos e importantes para sus padres.
  • Refuerza la autoestima y la confianza en sí mismos.
  • Facilita la expresión de sus sentimientos y emociones.
  • Enseña a regular sus impulsos y frustraciones.

Desde el punto de vista intelectual

  • Fomenta la creatividad y la imaginación.
  • Potencia las habilidades cognitivas como la atención, la memoria o el razonamiento.
  • Amplía el vocabulario y la comprensión verbal.
  • Inculca valores como el respeto, la cooperación o la solidaridad.

FUENTE

https://educayaprende.com/regla-de-los-9-minutos/  

https://pixabay.com/es/photos/familia-amor-coraz%c3%b3n-rojo-madre-1721674/ 

martes, 17 de enero de 2023

Autoestima en niños: 6 Formas de elogiar que fomentan el desarrollo de tus hijos

 


Los elogios, utilizados correctamente, pueden convertirse en un arma muy poderosa para fomentar la autoestima de los más pequeños. Un niño que es elogiado de la forma correcta, se llevará valorado, y aprenderá a conseguir aquello que se proponga. En cambio, sobreproteger y alabar continuamente a nuestros hijos, puede generar, justo, el efecto contrario. ¿Cómo debemos elogiar los logros de nuestros hijos para fomentar su autoestima y seguridad?

Autoestima en niños: cómo fomentarla a través del elogio

¿Cómo podemos expresar a nuestro hijo/a lo orgullosos que nos sentimos por el/ella? Cuando el niño realiza una proeza, de inmediato, tendemos a alabarle por su logro. ¡Bravo! eres un valiente, que listo, inteligente, el más guapo, etc.  Este reconocimiento, nos sale de forma innata, sin pensar. Sin embargo, muchas veces estos elogios pueden tener un efecto negativo en los niños.

Autoestima en niños ¿qué es? La autoestima es la forma en la que nos valoramos y apreciamos a nosotros mismos y si nos sentimos capaces o no de afrontar las adversidades.

Las muestras de autoestima comienzan a percibirse desde muy temprano. Una autoestima sana va a prevenir multitud de problemas psicológicos en la vida futura del niño. Por tanto, es vital cultivarla desde los primeros años de nuestros hijos.

Las personas podemos desarrollar dos tipos de mentalidad: Mentalidad fija, o mentalidad de crecimiento. Que nos inclinemos hacia uno u otra, a va a depender, en gran medida, del tipo de elogios que hemos recibido en nuestra infancia:

La mentalidad fija: consiste en pensar que nuestros rasgos y habilidades son innatos (que nacemos con ellos y no se pueden cambiar). La mentalidad fija nos lleva a creer que, si no somos buenos en algo, no hay nada que hacer. Las personas que desarrollan este tipo de mentalidad, ven sus errores como fracasos.

La mentalidad de crecimiento: consiste en pensar que los rasgos y habilidades se conforman por la experiencia (los desarrollamos). La mentalidad de crecimiento nos lleva a creer que, si se nos da mal algo, se puede mejorar con la práctica. Los errores son oportunidades de aprender.

Según un estudio, el que los padres sientan inquietud y ansiedad ante los errores de los niños (como una mala nota en el colegio) y vean esos errores como algo negativo, hace a los niños proclives a tener una mentalidad fija.

En cambio, los padres que se centran en aprender de esos resultados, ayudarán a sus hijos a construir una mentalidad de crecimiento. La inteligencia de esos niños se construirá en base al esfuerzo y aprendizaje.

Formas de elogiar para fomentar la autoestima en niños:

1. Fomenta su independencia

Lo primero de todo, para poder elogiarlos tenemos que dejarles que sean independientes, asuman riesgos, que hagan cosas por sí mismas, que acaben lo que consiguieron, que tomen decisiones y que aprendan que sus acciones tienen consecuencias y que empiecen a responsabilizarse de estas. A veces es más fácil hacerlo todo nosotros, ya que lo haremos más rápido y mejor, y más cuando no nos sobra el tiempo.

Permítele que haga las cosas cuando su capacidad motora lo permita. Déjale que coma solo en el momento en que sea capaz de sostener bien la cuchara, déjale que se ate los zapatos solo, que ayude a poner la mesa… Que no te importe que tarde en hacerlo, puedes levantaros más pronto por la mañana y así no llegareis tarde al colegio.

2. Elogia el proceso y el esfuerzo, no en su resultado

Es importante no caer en el resultado que ha obtenido, sino en el proceso que le ha llevado hasta allí. De esta manera, estaremos fomentando el esfuerzo y el trabajo, no el resultado, ya que este a veces está fuera de nuestro control. Por ejemplo, en un examen puede que nos despistemos, que la profesora se equivoque, que el examen sea demasiado difícil… Lo importante es que nos hayamos esforzado y lo hayamos hecho lo mejor que hemos podido.

No le digas: “que buena nota ha sacado”, sino “se nota que te has esforzado mucho en este examen”. No le digas “qué dibujo tan bonito, qué artista eres”, dile “me gusta mucho tu dibujo, sobre toda la cantidad de detalles que ha puesto”.

3. Haz elogios concretos

Si tu elogio es general como “Bien hecho”, el niño no sabrá a qué te estás refiriendo, ¿qué de todo está bien hecho? No aporta nada de información y no ayudará al niño a mejorar.

Si el niño, por propia iniciativa, ha ayudado a otro niño, en lugar de decirle “Qué bueno eres”, dile “Has visto que necesitaba ayuda y le has ayudado, es un gesto muy bueno por tu parte”.

4. No hacer elogios de forma excesiva

Los elogios constantes pueden perjudicar la autoestima de los niños. Si se acostumbran a recibir alabanzas por todo se volverán dependientes de estas. Lo harán todo buscando el elogio de los demás, y se mostrarán muy mal cuando no lo reciban.

Además, un exceso de elogios puede hacerles pensar que, o bien son perfectos o bien tienen que ser perfectos todo el tiempo. Ninguna de estas cosas es deseable.

Decirle al niño que es el más listo, el más guapo, o el mejor fomenta en él un sentimiento ególatra, pero tarde o temprano se dará cuenta de que no es cierto, afectando negativamente a su autoestima.

Siempre sé sincero. Los niños detectan cuando una alabanza no lo es y esto les va a afectar negativamente. Elógiale sólo cuando realmente se haya esforzado en algo. Si no lo ha hecho puedes decir: “Es un buen comienzo” o “Como me gusta que dibujes. ¿Cómo crees que se podría mejorar?”. Para que no dependa del elogio haz de la alabanza algo ocasional e impredecible.

5. Observa más y elogia menos

Los niños se acostumbran al elogio y lo esperan, cada vez necesitan dosis mayores y actúan buscándolo.

En lugar de elogiar, señala los hechos. No hagas juicios acerca de lo que ha hecho. Di: “¡Has acabado los deberes!” o “¡Cuántos colores ha usado en este dibujo!” De esta manera les motiva y haces que se sientan orgullosos de sus logros.

6. Que el tono acompañe al elogio

Si nuestro tono de voz no coincide con lo que estamos diciendo, haremos más caso al tono que a las palabras. Si un niño no ve concordancia entre los dos elementos sabrá que no estás siendo sincero, lo percibirá como una mentira. Esto daña mucho su autoestima, por ello hay que tener mucho cuidado, no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos.

Cuando le digas a tu hijo cuánto se ha esforzado, díselo con un tono positivo y alegre. Así se daría cuenta de que estamos contentos por lo que ha hecho. Ya que, si lo decimos con un tono brusco y apagado, pensará que lo que ha hecho lo ha hecho mal.

Fuente:

https://blog.cognifit.com/es/autoestima-ninos-como-elogiar/

https://pixabay.com/es/illustrations/amor-propio-confianza-en-s%c3%ad-mismo-7206573/

domingo, 3 de abril de 2022

CÓMO CONTROLAR LAS EMOCIONES: 10 TÉCNICAS QUE FUNCIONAN

     


Pau Forner Navarro

Ya dijo Nietzsche que los pensamientos vienen cuando ellos quieren, y no cuando nosotros desearíamos.

Del mismo modo, tus emociones tampoco aparecen o desaparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿es posible tener algún control sobre las emociones o debes resignarte a que dominen tus actos?

¿Alguna vez te has preguntado porque alguien es capaz de hablar en público sin aparentar nervios mientras que otra persona se viene abajo? ¿Por qué hay gente que en una discusión sucumbe a la ira mientras otros mantienen la calma?

Si bien tiene sentido que te sientas triste cuando te dan malas noticias, eso no significa que tu única opción sea quedarte llorando en un rincón (esa actitud probablemente te mantenga afligido durante más tiempo). Reconocer que estás triste a la vez que te fuerzas a ti mismo a hacer algo productivo te ayudará a sentirte mejor antes.

En este artículo voy a intentar desmitificar varias falsas creencias sobre la gestión de las emociones y darte las técnicas que se han demostrado realmente útiles para conseguirlo. Permanece atento porque alguna probablemente te sorprenda.

¿Decides tú cómo controlar las emociones?

Hay muchas teorías al respecto. Algunos psicólogos creen que tenemos el control total sobre nuestras emociones y otros creen que no existe ninguna posibilidad de controlarlas.

Sin embargo, hay investigaciones que concluyen que la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma como las vives. La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.

El orador que sufre frente la idea de hablar en público lo hace porque interpreta sus nervios como algo negativo, como una señal que le está enviado su cuerpo para que salga corriendo de allí.

Por otro lado, alguien que interprete esos mismos nervios como excitación y ganas de hacerlo bien probablemente tenga más éxito en su conferencia.

La moraleja es que tu cuerpo te proporciona la energía para hacer algo, pero cómo usar esa energía lo decides tú. Hay gente que paga dinero y hace horas de cola para subirse a una montaña rusa, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten los mismos nervios, pero los interpretan de forma diferente: diversión frente terror.

Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan

No puedes evitar sentir emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.

La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta automática en forma de agresión o huida frente una amenaza. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.

Este tipo de respuesta emocional es por lo tanto, necesaria. Sin embargo, en algunas personas no está correctamente regulada y puede ocurrir que:

Se dispare en situaciones donde no existe una amenaza real (provocando la ansiedad)

Sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo (como en la depresión). Por algún motivo, el cerebro entra en modo de supervivencia y se queda anclado ahí.

Cuando estás en fase de lucha-huida y la amígdala ha tomado el mando de tus actos, normalmente ya es demasiado tarde. Por eso debes aprender a actuar antes. Tienes que acostumbrarte a detectar aquellas señales que te indican que vas camino de no poder dominar tus emociones.

Esta es la única forma en que serás capaz de detener el proceso (o retrasarlo) antes de que sea demasiado tarde. Una vez las emociones te dominan, eres poco más que una bestia acorralada.

La verdad sobre las emociones negativas

La teoría más reciente es que existen 4 tipos de emociones básicas que han evolucionado hacia el resto de sentimientos más complejos. Estas emociones son enfado, miedo, alegría y tristeza.

Existen algunas situaciones a las que nunca podrás acostumbrarte. Si todo te va mal, difícilmente podrás dejar atrás la sensación de miedo o ansiedad. Sin embargo, las emociones positivas suelen desaparecer a lo largo del tiempo. No importa cuanto dinero te toque en la lotería o cuán enamorado estés: las emociones positivas como el placer siempre terminan disminuyendo.

De hecho, en un estudio se determinó que la emoción que dura más es la tristeza. En concreto, dura hasta 4 veces más que la alegría.

En base a este panorama parece realmente necesario poder gestionar la intensidad de tus emociones para no sufrir tanto. A continuación, encontrarás una lista de las técnicas que no han demostrado ninguna eficacia y las que sí.

Lo que no funciona para controlar tus emociones

Estas técnicas se han popularizado a través del boca a boca y mediante autores que no se han molestado en comprobar su base científica real. La utilidad de cada una de ellas para gestionar tus emociones es, cuanto menos, dudosa.

1. Intentar no pensar en lo que te preocupa

De la misma forma que intentar no pensar en un oso polar blanco provocará que termines pensando en él por un efecto rebote, en estudios como este se ha demostrado que es muy difícil apartar las emociones de nuestra cabeza.

En el caso de las personas deprimidas, a las que constantemente les asaltan pensamientos negativos, se ha comprobado que es totalmente contraproducente intentar suprimir esas ideas porque terminan regresando con más fuerza todavía.

2. Relajarte y respirar hondo…

Es habitual que nos recomienden relajarnos y respirar hondo cuando estamos enfadados o muy ansiosos. Proviene de una tradición casi ancestral, como la de respirar dentro de una bolsa de plástico en un ataque de pánico.

Pero hay un inconveniente. Respirar hondo e intentar modular el diafragma no suele funcionar porque el componente fisiológico de las emociones suele ser poco importante.

Piensa en ello. En la mayoría de las ocasiones en que te has enfadado mucho, por ejemplo, estabas tranquilo antes de volverte irascible. Probablemente tenías un buen día hasta que alguien te lo ha chafado, ¿me equivoco?

Si un estado previo de relajación no ha podido evitar que te enfadaras, ¿por qué la gente cree que puede conseguirlo una vez ya estés enojado?

¿Has recomendado alguna vez a alguien que se relajara cuando estaba enfadado? Te habrás dado cuenta de que no suele funcionar demasiado bien. Es como si en lugar de escuchar a quien cree que ha sufrido una injusticia le recomendases que se callara y se tomase un tranquilizante.

Con esto no quiero decir que emplear habitualmente técnicas de relajación sea malo. De hecho, meditar es bastante útil (lo verás más abajo). Pero intentar relajarse una vez te han invadido las emociones es ir a tratar el síntoma y no la causa.

3. Liberar la tensión por otras vías

Hubo un tiempo en que se pusieron de moda las actividades para liberar emociones. Talleres donde la gente se reunía para llorar o eventos donde directivos agresivos se ponían a romper platos.

Pues bien, resulta que los estudios psicológicos más recientes sugieren que este tipo de catarsis no funciona. Incluso puede ser negativa: sucumbir a la tentación de destrozarlo todo puede incrementar tu agresividad a corto plazo. Lo mismo ocurre con hacer ejercicio físico: aunque es bueno para tu corazón, no es capaz de tranquilizar tus emociones.

Las emociones no están contenidas dentro de nuestro cuerpo y necesitan salir como si fuéramos ollas a presión. Lo que necesitan es ser comprendidas para evitar que nos hagan daño.

4. Presionarte para tener pensamientos positivos

Hay un poco de controversia respecto el efecto de los pensamientos optimistas para regular las emociones. Si bien yo no diría que son capaces de hacerte pasar de un estado negativo a otro positivo, sí que pueden llegar a reducir la intensidad de una emoción negativa.

Las emociones se procesan casi en su totalidad a nivel inconsciente para luego pasar al terreno consciente, donde las percibes. Por este motivo, cuando eres consciente de ellas a menudo ya es demasiado tarde.

Sin embargo, buscar la parte positiva de cada situación sí que puede evitar que sigas auto-saboteándote. Si en lugar de pensar “No voy a poder con esto” empiezas a creer “Está complicado, pero lo puedo manejar” evitarás que tus emociones negativas se agraven.

Lo que sí funciona

La verdadera inteligencia emocional requiere que identifiques y entiendas tus propios estados de ánimo. Implica reconocer cuando y porqué estás enfadado, nervioso o triste, y actuar sobre las causas y no sólo los síntomas.

Sin embargo, en aquellas ocasiones en las que veas que irremediablemente te diriges hacia un estado emocional negativo, las siguientes técnicas pueden ser eficaces para detener o frenar esa reacción en cadena.

1. Intenta recordar tus virtudes y éxitos

La reafirmación en tus virtudes y puntos fuertes es una de las mejores estrategias para gestionar tus sentimientos. Consiste en pensar en lo que te ha provocado esa emoción pero reduciendo su significado negativo.

Ejemplo: en lugar de enfadarte porque has llegado tarde al trabajo puedes pensar que, dado que siempre llegas a tiempo, no es tan grave.

La gente con mayor control emocional utiliza la autoafirmación cuando la intensidad de sus emociones todavía es baja y tienen tiempo para buscar otro punto de vista de la situación. Curiosamente, se ha demostrado que esta estrategia funciona especialmente bien en las mujeres.

La próxima vez que sientas que pierdes el control sobre tus emociones, recuérdate a ti mismo aquellas cosas de las que te enorgulleces en tu vida.

2. Distrae tu atención hacia un asunto concreto

Las personas que mejor gestionan sus emociones también han aprendido a usar la distracción para bloquear sus estados emocionales antes de que sea demasiado tarde. Y parece que resulta muy eficaz cuando prevén que van a experimentar emociones intensas y no tienen suficiente tiempo para usar otras estrategias.

Como sabrás, una forma muy efectiva para calmar a un niño pequeño que no deja de llorar es desviar su atención. “¿Has visto el muñeco?” o “¿Qué tengo en la mano?” suelen disminuir su nivel de excitación si mantenemos su atención durante el tiempo suficiente.

La técnica de la distracción consiste en desvincularte de la emoción negativa centrando tu atención en pensamientos neutrales. De esta forma evitarás que la emoción coja demasiada intensidad.

Por ejemplo, si tu jefe cuestiona tu profesionalidad, en lugar de pensar que quizás termine despidiéndote podrías pensar en la celebración de cumpleaños que tienes el sábado. Es simple pero eficaz, tal y como se ha demostrado en varios estudios científicos.

Aunque a largo plazo probablemente no sea la mejor estrategia, la distracción funciona, especialmente si centras tu atención en algo concreto en lugar de dejar que tu mente vague.

3. Piensa en tu futuro más inmediato

Las emociones muy intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. Aunque en ese momento tan sólo seas capaz de vivir el presente y tu frustración, enfado o nervios te parezcan tan importantes, ¿seguirás sintiendo eso dentro de una semana?

Pensar en el futuro más inmediato es muy eficaz para mantener el autocontrol, tal y como se demostró en el experimento popularizado a través del libro Inteligencia Emocional. En él, los niños que resistieron la tentación de comer una golosina a cambio de recibir otra obtuvieron mejores resultados en los test escolares y mejores trabajos en los años venideros.

4. Medita habitualmente

La meditación ha demostrado científicamente su eficacia para prevenir los pensamientos negativos repetitivos y no sólo mientras meditas, sino también a largo plazo: es capaz de disminuir el nivel de activación de la amígdala de forma duradera.

La meditación también tiene estudios en la reducción de la ansiedad. En uno de ellos, cuatro clases de meditación de 20 minutos de duración fueron suficientes para reducir la ansiedad en un 39%.

Intentar relajarte sólo cuando te asaltan las emociones no es muy eficaz. Sin embargo, meditar de forma regular y respirar correctamente sí que pueden reducir la intensidad de las emociones negativas cuando estas aparecen.

5. Date permiso para preocuparte más tarde

Antes te he explicado que intentar suprimir una emoción o pensamiento provoca que vuelva de nuevo con más fuerza. Sin embargo, ¡posponerla para más tarde puede funcionar!

En un estudio se pidió a los participantes con pensamientos ansiosos que pospusieran su preocupación durante 30 minutos. A pesar de ser una forma alternativa de evitar pensar en algo, lo que se ha demostrado es que tras ese período de pausa las emociones regresan con una intensidad mucho menor.

Así pues, date permiso para preocuparte después de un tiempo de espera. Te preocuparás menos.

6. Piensa en lo peor que te puede pasar

¿Recuerdas la película Sin Perdón (Unforgiven) de Clint Eastwood?

En ella, el personaje de William Munny, pese a estar viejo y acabado, es el mejor pistolero del oeste. Y no lo es por su velocidad ni su puntería. Como él mismo dice, lo es porque cuando las balas empiezan a volar, él controla sus emociones y mantiene la calma.

Pero ¿cómo mantener la calma? Los samuráis y los estoicos se mantenían tranquilos incluso en las situaciones más dramáticas, ¿cómo lo conseguían?

Pues pensando en la muerte. Y mucho.

No quiero que te pongas dramático ni te vuelvas un gótico, pero pensar en lo peor que te puede pasar te ayudará a relativizar tus problemas y mantener el control.

7. Escribe un diario de tus emociones

La escritura expresiva consiste en escribir sobre tus pensamientos y sentimientos más profundos y ha demostrado ser eficaz tanto a nivel psicológico como físico (¡es capaz de acelerar la cicatrización de las heridas!)

Mantener una especie de diario emocional sobre lo que has sentido en algunas situaciones te ayudará a reducir la recurrencia de pensamientos negativos.

8. Tómate un respiro (y un refresco) para recuperar el autocontrol

Tu autocontrol no es infinito. De hecho, varias investigaciones indican que conforme te expones a situaciones y emociones, se va consumiendo.

Piensa en ello como hacer un sprint. Tras la carrera estás exhausto y necesitas tiempo para poder recuperarte antes de volver a correr. De la misma manera, si logras dominar tus emociones, evita volver a exponerte de nuevo a una situación tensa o será más probable que sucumbas.

Lo más sorprendente es que se ha demostrado que mantener el control consume glucosa, como si literalmente estuvieras haciendo ejercicio. Por lo tanto, para recuperar tu autocontrol tienes dos estrategias:

Tomar una bebida rica en azúcares (no es broma).

Usar la reafirmación positiva para poder gestionar de nuevo tus emociones (fuente).

La clave está en identificar cuándo tus niveles de autocontrol están bajos y evitar más situaciones emocionales mientas te recuperas.

9. Cuando todo falle, busca un espejo

¿Perdón? ¿Mirarse en un espejo? Sí, por muy sorprendente que parezca esta estrategia puede ser útil para aplacarte cuando estés furibundo.

Varios estudios han demostrado que cuando te ves a ti mismo reflejado eres capaz de observarte desde una perspectiva más objetiva y por lo tanto separarte durante unos instantes de tu emocionalidad.

Cuanto más consciente seas de lo que estás haciendo, más capacidad de controlar tus emociones tendrás. Y observarte en un espejo incrementará tus niveles de autoconsciencia y te ayudará a comportarte de forma más sociable.

10. Lo más importante: encuentra el motivo de tus emociones

A largo plazo la clave no está en luchar contra tus emociones, sino en reconocerlas y saber por qué te ocurren. Por ejemplo:

“Vale, no me gusta sentirme así pero ahora mismo tengo mucha envidia (reconoces la emoción) porque a Andrés le han felicitado por su trabajo y a mí no (reconoces el por qué).”

Lo importante es ser honesto contigo mismo sobre el por qué. No hagas como la mayoría e intentes engañarte. A menudo nos mentimos haciéndonos creer que estamos enfadados con alguien por su comportamiento y no porque le han dado el ascenso al que aspirábamos y eso ha afectado nuestra autoestima.

Conocer la verdad real de tus sentimientos te ayudará a tratar la causa.

¿La conclusión?

Si quieres aprender realmente cómo controlar tus emociones debes saber que no hay una solución única. Aunque también se ha demostrado que tu propio lenguaje corporal es capaz de influir sobre tus emociones, encontrar la estrategia más adecuada para regular los sentimientos negativos y entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de nuestra mente.


Sobre Pau Forner Navarro

Introvertido apasionado por la psicología y comunicación interpersonal. Autor del bestseller Dirige tu vida (Ed. Planeta). Defensor del método empírico e investigador del comportamiento humano con 10 años de experiencia.

FUENTE:

https://habilidadsocial.com/como-controlar-las-emociones/

miércoles, 7 de abril de 2021

ASPECTOS MENOS CONOCIDOS DEL TDAH: DÉFICIT DE HABILIDADES SOCIALES Y PROBLEMAS EMOCIONALES



Los 2 aspectos menos conocidos del TDAH: El déficit de habilidades sociales y los problemas emocionales

Todos conocemos, más o menos, algunas de las características que presenta un niño con TDAH: 

  • Inatención
  • Dificultades para concentrarse
  • Desorganización
  • Exceso de movimiento 
  • Impulsividad.

Sin embargo, los niños con TDAH se enfrentan a otro gran reto relacionado con sus dificultades para regular las emociones y para relacionarse satisfactoriamente.

Russell Barkley, uno de los mayores expertos mundiales en TDAH, ha puesto el énfasis en estos aspectos. Elaboró un modelo de autorregulación emocional en el TDAH que nos ayuda a comprender cómo las personas con TDAH gestionan y regulan sus emociones. Las diferencias con el proceso que siguen las personas que no tienen TDAH son notables, y tienen profundas implicaciones en su vida diaria.

Habilidades Sociales en el TDAH

Las relaciones sociales en los niños con TDAH suelen verse afectadas por su impulsividad, la falta de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, el bajo autoconcepto y autoestima, y la inseguridad.

Los niños con TDAH tienen intención social, quieren jugar con otros niños, tener amigos, pero a menudo no saben cómo relacionarse. Pueden ser percibidos como niños torpes, nerviosos, niños que no siguen las reglas de los juegos, que se entrometen en las conversaciones o no saben guardar su turno. Todo esto a menudo genera rechazo por parte del resto de niños.

Este rechazo, que ellos notan perfectamente, a menudo les conduce a efectuar conductas complacientes, buscando la aceptación del otro: se vuelven sumisos, o tratan de agradar de forma poco acertada a los demás, tratan de llamar la atención con bromas o chanzas que pueden ser provocadoras o de mal gusto. Logran así lo contrario de lo que buscan: el resto del niño los tiene por “pesados”o “payasetes”.

Si algo he podido observar en todos estos años de consulta es la enorme soledad que sufre un niño con TDAH. Incomprendido en casa, donde parece molestar, no dar la talla, no hacer las cosas bien. Fracasando en el colegio, o no obteniendo resultados acordes a sus esfuerzos. Y con relaciones sociales poco satisfactorias, donde sienten que no son aceptados totalmente o que no merecen la amistad de sus compañeros. 

El TDAH es un trastorno que provoca un gran sufrimiento en el niño. Y si las áreas académicas y comportamentales contribuyen en gran parte a estos males, el área emocional o social lo hacen decisivamente.

Los trastornos del estado de ánimo y el TDAH

Un problema muy frecuentemente asociado al TDAH y muchas veces ninguneado son los efectos que tiene  tener un déficit de atención con o sin hiperactividad en el estado de ánimo del niño. En una proporción cuatro veces mayor que en niños sin TDAH que presentan depresión y ansiedad.

Su autoestima está mermada y suelen tener un autoconcepto negativo, se sienten incapaces, tontos, diferentes…etc. Además, como en muchas ocasiones el rendimiento académico suele ser bajo y no se corresponde con el esfuerzo realizado, desarrollan lo que se llama “indefensión aprendida” (“da igual lo que haga, no me sirve de nada”), pudiendo vérseles desmotivados, frustrados y desinteresados con frecuencia en las tareas académicas.

Por otra parte, una vez están trabajando en psicoeducación y son muy conscientes de sus problemas, desarrollan la metacognición mucho más que otros niños (la conciencia sobre sus propios procesos de aprendizaje). Esto es muy positivo porque les ayuda a regular su conducta, prever fallos, anticipar consecuencias, etc., pero tiene el lado negativo de que aumenta la ansiedad con que viven todo lo relacionado con la escuela. Están más preocupados por los resultados académicos que otros niños, más pendientes de los fallos que hacen, de si se vuelven a equivocar o no en lo mismo, etc. Por lo que son más exigentes consigo mismos y en consecuencia están más ansiosos.

El estado de ánimo deprimido también suele presentarse con frecuencia, relacionado con la autoestima, la ansiedad, los sentimientos de incapacidad y la frustración ante el resultado de sus esfuerzos.

Además, con mucha frecuencia presentan labilidad emocional, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración y mayor reactividad, También tienen más dificultades para “desconectar” y pasar de una tarea a otra. Esto está relacionado con un déficit funcional en el sistema de regulación cognitivo-emocional.

El TDAH es un trastorno de gran complejidad y fuertes implicaciones para la vida del niño. Tratar adecuadamente el área comportamental y cognitiva es fundamental, pero no lo es menor dar el apoyo emocional que necesitan.

FUENTE:

Úrsula Perona. Psicóloga infantil. Colaboradora de Sapos y Princesas

https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/salud-infantil/aspectos-menos-conocidos-del-tdah-el-deficit-de-habilidades-sociales-y-los-problemas-emocionales/

https://pixabay.com/es/photos/smiley-emoticon-ira-enojado-2979107/

martes, 25 de junio de 2019

HIPERACTIVIDAD EN EL AULA: UNA EXPERIENCIA «CUESTA ARRIBA»




A. de la Paz/Toledo - lunes, 24 de junio de 2019

La presidenta de la regional FACAM TDAH, Gloria López, reclama extender las adaptaciones metodológicas para un grupo de alumnos sometidos a «sobreesfuerzo» para poder aprobar

La convivencia con el TDAH marca el día a día de miles de familias. El trastorno es una realidad compleja, ardua y muchas veces difícil de encarar. La dolencia nunca se cura, pero es posible mejorar las manifestaciones más habituales que provoca en quienes la padecen. La respuesta de las familias, el personal sanitario y la comunidad educativa es determinante para mejorar la calidad de vida. Los menores en edad escolar constituyen un grupo especialmente sensible. «Los niños son los más perjudicados», remarca Gloria López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Ayuda al TDAH de Castilla-La Mancha (FACAM TDAH).

El aprendizaje de este grupo, el más afectado por el trastorno, es lento y costoso. Su falta de recorrido vital, además, les impide desarrollar fórmulas para adaptarse al entorno. «Los adultos van aprendiendo estrategias de manera autodidacta», cuenta López. Sin embargo, los niños y los adolescentes padecen esa dificultad de aprendizaje tanto escolar como social. «Con los años y la maduración cerebral, van aprendiendo». Pero hasta que no pasa el tiempo, los inconvenientes no cesan.

La escuela es el epicentro de buena parte de los conflictos. «Es el punto más vulnerable», asegura la responsable de FACAM TDAH. La función de colegios e institutos como transmisores de conocimientos y centros para la generación de redes y roles sociales topa con la realidad de un trastorno que tiene en las dificultades del aprendizaje y en las complicaciones para tejer relaciones dos de sus más claros síntomas. Los alumnos hiperactivos padecen las rigideces de una estructura pensada para el estudiante promedio y que, aunque trata de atender a la diversidad, choca con determinadas carencias de tiempo y medios.

López pide extender las adaptaciones metodológicas como método para las pruebas de estos alumnos. El cambio no afectaría a los contenidos enseñados ni al nivel de los mismos (adaptación curricular), sino a pequeños cambios en el procedimiento con el que se realizan. Las modificaciones incluirían «más tiempo para que hagan los exámenes» o «señales como negritas o subrayado para que puedan detectar cuál es la idea clave de una pregunta».

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha creó en febrero de 2017 un nuevo protocolo para la intervención con el alumnado TDAH. La Junta lo define como «un instrumento que surge para mejorar la coordinación y el intercambio de información entre los profesionales de los ámbitos sanitario, social y educativo, así como de agilizar y potenciar los procesos de detección, intervención y seguimiento, y de garantizar una respuesta integral y de calidad».

Pese al esfuerzo de la administración, la experiencia educativa de los niños con TDAH no resulta sencilla. López lamenta «un sobreesfuerzo que ningún niño merece» para este colectivo. Los resultados académicos dependen «de una cantidad de horas increíbles». Los extras que han de asumir para obtener un aprobado mínimo redundan en «bajos autoestima y autoconcepto». Es «un camino cuesta arriba» para alumnos, docentes y progenitores.

Su condición de «impulsivos, inoportunos y poco dados a seguir las reglas» lastran las relaciones con sus compañeros. «Los hay con muchos amigos, pero también hay quienes apenan tienen». El papel del profesorado suele suponer una ayuda, aunque la falta de conocimiento sobre el protocolo para detectar a los alumnos TDAH o su no implementación en clase puede terminar agravando los problemas. En ocasiones, se les atribuye conductas de «vagos, peligrosos y que no quieren estudiar», en vez de investigar la probable existencia del trastorno.

Desde FACAM TDAH defienden la intervención psicológica y la medicación siempre que «el profesional que está tratando al niño lo estime; aunque en muchos casos es muy recomendable». López recuerda «el diagnóstico es siempre clínico, pero no siempre es claro».

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domingo, 26 de agosto de 2018

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE UNA AUTOESTIMA POSITIVA?




Decía Nathaniel Brande, psicoterapeuta dedicado al estudio de la autoestima, que de todas las críticas que pasamos en nuestra vida, ninguna es tan importante como la que nos otorgamos a nosotros mismos. ¿Por qué es tan importante una autoestima positiva? ¿Por qué podríamos considerarla como el principal motor que mueve o frena nuestra energía interna para la consecución de nuestros objetivos y deseos?

Qué es la autoestima y para qué sirve

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos a partir de las experiencias y sensaciones que experimentamos y que vamos incorporando a lo largo de nuestra vida. Podríamos definirla como la percepción evaluativa de uno mismo, la capacidad de quererse, apreciarse y de aceptarse, por ejemplo, nos valoramos, evaluamos, percibimos como capaces o incapaces, listo o tontos, guapos o feos, simpáticos o antipáticos… y en función del valor que cada persona se otorgue a sí mismo sobre su valía, su actuación en la vida irá encaminado hacia un sentido u otro.

Nadie nace con un nivel determinado de autoestima, la autoestima se va formando y desarrollando desde que somos pequeños, es un proceso aprendido y por tanto, forma parte de nuestra personalidad. Es por ello que resulta fundamental para nuestro desarrollo personal y para gestar nuestra identidad como ser humano, en definitiva es primordial para nuestra salud y papel en la vida.

Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quien somos y qué pensamos que somos. Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para llevar a cabo determinadas tareas y la convicción de su valía personal (quererse, respetarse y aceptarse tanto por nuestras fortalezas como por nuestras limitaciones).

La autoestima puede ser negativa, es decir, no me gusta la imagen que tengo de mí y me opongo a ella, la rechazo o por el contrario, una autoestima positiva, me gusta la imagen que tengo sobre mí mismo y la acepto. A su vez, podemos considerarla a nivel general o en distintas áreas (trabajo, aspecto físico, pareja, relaciones sociales etc.), por lo tanto, una persona con alta autoestima no tiene por qué tenerla siempre en el trabajo, en sus relaciones personales, en su aspecto físico pero sí puede tenerla en alguna de estas áreas y del mismo modo, una persona con baja autoestima no tiene por qué encontrarse siempre por debajo de los demás o sentirse inferior en todas las situaciones. Lo que sí sabemos con total seguridad es que tenerla alta o baja nos condiciona cuantiosamente, es decir, la persona que se siente bien consigo misma, que se cree capaz y cree que tiene potencial seguramente sea más capaz de enfrentarse a retos y responsabilidades de la vida cotidiana mientras que las personas con autoestima baja tienden a autolimitarse decreciendo sus posibilidades de bienestar personal.

Si nos adentramos en lo profundo del existir, a la realidad de nuestras vidas…si yo no me acepto tal y como soy ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me respeto ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me valoro ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no creo en mí mismo ¿por qué lo va a hacer el resto? Sin embargo, constantemente buscamos la aprobación del resto para que configuren nuestra identidad y autoestima sin tener en cuenta que somos nosotros los responsables de lograr esto porque al final, ¿con quién te levantas todos los días? ¿Con quién vas a trabajar? ¿Con quién decides lo que te gusta, quieres y necesitas? ¿A quién miras al espejo? ¿Quién decide cómo va a ser su día? ¿Con quién vas a finalizar esta vida? CONTIGO MISMO. De aquí la importancia de la autoestima, desarrollar nuestra autoestima puede sintetizarse en una idea, en desarrollar nuestra capacidad de bienestar, de felicidad.

Si invertimos nuestro tiempo y esfuerzo en trabajar para cuidarnos y desarrollar una autoestima positiva estaremos logrando ser quienes queremos ser independientemente de la opinión y críticas de los demás. Si conocemos y aceptamos nuestras fortalezas y limitaciones sabremos qué podemos hacer y cómo mejorar. Si defendemos nuestra posición ante los demás y nos responsabilizamos de nuestras acciones podremos tomar nuestras propias decisiones. Si somos capaces de reconocer cuando nos equivocamos sin tener miedo a ello, afrontando las adversidades y asumiendo riesgos, focalizando la atención en nuestros logros y perdonándonos cundo algo sale mal estaremos potenciando nuestra confianza en nosotros mismos y por último, si empezamos a disfrutar más de los demás y de las cosas cotidianas de la vida participando en actividades novedosas empezaremos a aceptarnos y ser más tolerantes con nuestros aciertos y/o equivocaciones.

Claves para trabajar la autoestima positiva

La autoestima es la suma del auto-respeto, la auto-aceptación y el autoconcepto. Atendiendo a estos tres conceptos que conforman la autoestima podemos trabajarla a través de seis claves íntimamente relacionadas con el desarrollo de nuestro bienestar:

El perdón como recurso psicológico: el perdón es una actitud dirigida al pasado que nos aporta paz interior permitiéndonos estar sanos física y psicológicamente. Perdonar es cambiar la percepción de lo sucedido, es comprender que el aspecto negativo es un determinado comportamiento, no la persona en su totalidad, es comprender que todos, incluidos nosotros cometemos errores.

Focalizar la atención en las emociones y sensaciones positivas que vivimos: experimentar emociones que nos producen bienestar (alegría, tranquilidad, euforia, entusiasmo, la fluidez, el placer) lleva a estados mentales y modos de comportamiento que preparan a la persona para enfrentar con éxito las dificultades futuras.

Auto-recompensarse: igual que nos castigamos al hacer algo mal ¡no sirvo para esto! ¡qué mal lo he hecho! Vamos a premiarnos cuando hacemos las cosas bien. Las auto-recompensa ayuda a aumentar la autoestima y a tener un autoconcepto positivo de nosotros. Podemos regalarnos un libro que nos guste, decirnos palabras bonitas o hacer algo que nos guste.

Realizar actividades placenteras: salirse de la rutina, programar actividades de ocio que puedas realizar en tu tiempo libre. De esta forma fomentamos nuestro optimismo y buen humor y asumimos riesgos.

Gestionar la culpabilidad adecuadamente: teniendo en cuenta que a pesar de las consecuencias, en el momento que tomamos decisiones nos dejamos llevar por unos motivos concretos, acertados o no pero eso sólo pasado el tiempo se sabrá con seguridad. 

Creciendo desde esta línea nos permitimos vivir con el error como compañero de aprendizajes y no como látigo que nos castiga tras nuestra equivocación.
Elabora una lista de tus fortalezas: recursos, capacidades y lo que has logrado con todas ellas. ¡Te sorprenderá de todo lo que eres capaz!

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miércoles, 25 de abril de 2018

LOS NIÑOS CON TDAH SALEN ADELANTE SI CUENTAN CON LAS AYUDAS Y HERRAMIENTAS SUFICIENTES



Entrevista con Rosa García Bermejo, orientadora de Infantil y de Primaria del colegio Sagrado Corazón

Carlota Fominaya
MADRID. Actualizado: 11/04/2018 21:42h

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, más conocido por sus siglas TDAH, no es un caballo de batalla imbatible para el equipo de profesionales del madrileño colegio Sagrado Corazón (C/Don Pedro, 14), uno de los centros escolares con más sensibilidad hacia la integración de niños con dificultades escolares de la capital. Para su equipo de orientación, estos pequeños pueden salir adelante si les ofrecen las suficientes herramientas y estrategias. «Creo firmemente en la atención a la diversidad, porque somos diferentes», afirma Rosa García Bermejo, orientadora de Infantil y de Primaria del centro. De hecho, ella calcula que hay cerca de un 10% de niños con dificultades por clase, una cifra que «crece año tras año».

¿A qué achaca que aumente la cifra de niños con dificultades?

Creo que se debe a que estamos exigiendo en la Etapa de Infantil contenidos para los cuales los niños no están preparados. Por ejemplo, cada vez exigimos leer antes, en algunos colegios hacia los cuatro años, sin embargo, es necesario trabajar los prerrequisitos. Pienso que nuestros alumnos tienen excesivas actividades extraescolares, les estamos sobrecargando, viven estresados… y también todo esto puede estar influyendo en el aumento de la cifra de niños con dificultades.

¿Cómo detectan el TDAH en sus aulas? ¿Quién da la primera señal de alarma?

A veces son los padres los que en Primaria se dan cuenta de que el niño tarda en hacer deberes, no le gusta leer, hay discusiones continuas para que se siente, suspensos... Otras veces es el docente es el que pone al departamento de orientación sobre la pista, porque tiene sospechas ante determinadas dificultades del niño en su día a día, porque no sigue el ritmo de la clase. Los maestros están en una situación privilegiada porque están viendo al niño en el contexto del aula enfrentándose a la tarea escolar, donde se necesita atención para realizar el aprendizaje.
Los orientadores vemos al menor, y le aplicamos pruebas estandarizadas para valorar la capacidad, el proceso de lecto-escritura, competencia matemática... Con los resultados, elaboramos un informe para que la familia lo presente a su pediatra, y este le derive a Neurología o Psiquiatría Infantil. No podemos diagnosticar, pero si ayudar a detectar dónde falla el niño con una prueba objetiva. Después es el especialista el que tiene que valorar y el colegio ver qué medidas curriculares se adoptan. En nuestro centro si vemos que el niño necesita ayuda, lo hacemos de «motu proprio» porque tenemos ciertos recursos para ello.

El diagnóstico clínico de un trastorno por déficit de atención se realiza a partir de los 6 años pero... ¿se puede detectar un TDAH ya en infantil? ¿Y sí fuera así, qué medidas se tomarían al respecto?

Se pueden observar los síntomas de TDAH en un niño de Infantil pero no un diagnóstico (salvo en casos excepcionales), por lo que desde el Departamento de Orientación hacemos una valoración de su nivel de desarrollo en las diferentes áreas (verbal, perceptivo-manipulativa, numérica y memoria) y así tener un seguimiento en la Etapa de Primaria. Como estrategias, el profesor puede dar instrucciones individualmente al niño, también aislarle de ambientes ruidosos, utilizar imágenes en las explicaciones, etc.
Nuestro centro cuenta con un Proyecto de Logopedia que su objetivo principal es prevenir desde la Etapa de Infantil las dificultades del lenguaje realizando una valoración a los alumnos que presentan dificultades en el lenguaje oral y también facilita pautas a las familias para trabajar desde casa. Las dificultades del lenguaje, en algunas ocasiones, van asociadas al Trastorno por Déficit de Atención.

¿Y en los ciclos de Primaria y Secundaria, ¿cuáles serían las principales medidas a adoptar con estos niños?

En estas etapas las recomendaciones son elaboradas por el orientador de etapa. Se les hacen exámenes más recortados, se les regula el tiempo, les nombramos secretarios (para que borren la pizarra, repartan el material, se les supervisa la agenda, hacemos que algún compañero de clase la revise también...). Es muy importante aumentar los elogios, la aprobación y el reconocimiento. Tenemos que aumentar la autoestima de estos alumnos, que no su ego. Pero no podemos perder de vista que tienen que aprender. Si se equivocan, por ejemplo, han de borrar lo que esté mal e intentarlo de nuevo... pero también se les puede decir: «lo has hecho bien, pero ¿a que lo puedes mejorar? Tú sabes y puedes».
Además de estas medidas, en la Etapa de Primaria, desde el Proyecto de Logopedia, desarrollamos un programa de Estimulación del lenguaje mediante una metodología dinámica, interactiva y lúdica realizando diferentes talleres (pronunciación, razonamiento verbal, lectura y escritura creativa y educación emocional). Es frecuente que niños con dificultades de lecto-escritura tengan también dificultades de atención. Utilizamos recursos digitales de https://changedyslexia.org 
También ayuda a nuestros alumnos con TDAH el programa de estimulación temprana, Entusiamat en el área de matemáticas y aprendizaje cooperativo.

¿Cómo son las relaciones sociales de estos niños?

Sus compañeros los ven dentro de la normalidad. Los aceptan tal y como son. Que un niño tenga TDAH no quiere decir que no respete a sus compañeros, ni que sea un maleducado. Es un niño impulsivo, inquieto, que no piensa antes de actuar. Son niños que quieren a sus compañeros, y que son queridos por ellos. Son además pequeños muy sensibles, y por todo esto pueden ser pequeños más vulnerables de caer en la adolescencia en temas conflictivos. Pero si se comienza de pequeños y se realiza una buena intervención, no tiene por qué pasar.

De ahí la importancia de detectarlo cuanto antes.

Esto tiene que quedar muy claro. Si se pone en situación de éxito al niño en Infantil y Primaria, cuando llegue a Secundaria sabrá que es capaz de adquirir el aprendizaje. Pero si solo ha tenido fracaso, pensará «soy el tonto de la clase que todo lo hago mal». Hay que ponerles en situación de éxito. Hoy en día se habla mucho, por ejemplo, sobre la importancia de desarrollar las inteligencias múltiples en el aula.
Sería muy interesante y necesario potenciar y fomentar las inteligencias que predominan en cada uno de nuestros alumnos, pero para ello necesitamos la ayuda de las Administraciones Públicas. Atendiendo a la Teoría de las Inteligencias Múltiples sería muy bueno desarrollar programas en el sistema educativo que desarrollen cada una de las inteligencias ya que el sistema se centra en el desarrollo de la inteligencia verbal y lógico-matemática.
Un niño/a con TDAH puede manifestar dificultades para organizar su discurso oral y/o escrito, cálculo numérico..., pero seguro que tiene otras inteligencias (musical, cinética-corporal, naturalista, interpersonal, intrapersonal, visual-espacial, verbal...) que podríamos potenciar y fomentar.

¿Cómo viven las familias la necesidad de medicación?

Las familias a veces son reacias porque cuesta aceptar que un hijo tiene dificultades, y también se preguntan por los efectos a largo plazo en el desarrollo de sus hijos. Pero hay niños para los que no son suficientes las medidas pedagógicas y tienen que medicar. También hay padres que optan por no medicar aun teniendo un diagnóstico propuesto por un neurólogo o un psiquiatra. Nosotros en el Sagrado Corazón somos partidarios de empezar en los primeros cursos con las medidas pedagógicas.

La comunicación con las familias, ¿es mayor cuando se dan estos casos?

Sí, atiende a la familia siempre que lo demande. Con los especialistas externos también hay disponibilidad de los profesores para hablar o cambiar impresiones. Es fundamental que exista coordinación entre todas las partes implicadas.

Los padres de niños con TDAH, ¿tienen que trabajar con estos niños en casa de una forma especial?

Si el niño necesita ayuda, uno de los dos tendrá que estar, y poco a poco se irá retirando, con el objetivo de que cuando vaya pasando a cursos superiores sea más autónomo. Pero en los primeros años les da seguridad.

¿Qué consejo les daría a estos padres?

Los padres tienen que tener paciencia, y estar relajados para llevar a cabo esta labor académica, pero no es fácil. Llegan del trabajo, pendientes de la cena, de las labores del hogar, del resto de hijos.... Los niños suelen estar cansados... Así que, si tienen paciencia para realizar este trabajo y pueden, perfecto. Si se crea un conflicto, es mejor que les ayude en esta tarea una persona externa. Porque de otra forma el conflicto puede trascender a otros ámbitos, como es la hora del baño, la cena... y se puede llegar a entrar en un círculo vicioso nada recomendable.

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miércoles, 19 de julio de 2017

OTROS SÍNTOMAS ASOCIADOS AL TDAH


Además de la hiperactividad, la falta de atención y la impulsividad, que son los síntomas nucleares, hay otros síntomas frecuentes aunque menos conocidos.

Algunos síntomas del TDAH que quizás no conocías

Muchos de los comportamientos relacionados con el TDAH también se observan en niños que no lo padecen. En general esta sintomatología solo resulta problemática si es muy exagerada al compararla con niños de la misma edad.
Entre los síntomas menos conocidos, encontramos:
  • Respuestas emocionales muy intensas.
  • Baja tolerancia a las frustraciones. Se enfadan con facilidad, son niños irritables, muy susceptibles a las críticas.
  • Tienen malas habilidades sociales. Muchas veces producen rechazo entre sus propios compañeros porque “molestan mucho”. Suelen jugar con niños más pequeños.
  • Dificultades de adaptación. Si se les saca de la rutina, luego cuesta mucho volver a introducirlos. Es lo que ocurre por ejemplo después de las vacaciones.
  • Dificultades de aprendizaje. Por los problemas que tienen para memorizar y para atender. También suelen tener retraso en la lecto-escritura porque tienen una ortografía muy mala.
  • Falta de motivación. Les cuesta empezar las tareas, pero también les cuesta terminarlas.
  • Hiperestimulación. Por ejemplo, cuando hay alguna fiesta o reunión familiar no paran, están continuamente interrumpiendo, molestando.
  • Baja autoestima. Es frecuente que reciban recriminaciones y llamadas de atención de compañeros y adultos, además de los profesores. Esto hace que su autoestima sea frágil.
Que tenga un déficit de atención no quiere decir que sea para todo. Hay determinadas situaciones, como por ejemplo cuando juegan con la videoconsola o con el móvil, que son capaces de mantener la atención durante bastante tiempo.
En las actividades que tienen un estímulo rápido son capaces de mantener la atención muchísimo tiempo.

No todo es malo

Los niños que tienen TDAH tienen muchas cualidades que compensan en gran medida todas las dificultades que causa el trastorno.
Son niños muy cariñosos, simpáticos, muy espontáneos, creativos, imaginativos. Muy dispuestos a colaborar, muy solícitos, participativos y suelen hacer amigos con facilidad.

FUENTE:
Dra. Mercedes Sánchez de las Matas
https://salud-1.com/enfermedades/sintomas-del-tdah-2/