Para ayudar a menores diagnosticados con
este trastorno del neurodesarrollo hay que evitar juicios y etiquetas
negativas. Centrarse en sus contextos o desarrollar técnicas de estudio
personalizadas es fundamental.
César de la Hoz. Madrid - 04 ENE 2026 - 05:30 CET
En primer lugar, es interesante conocer
un poco de historia sobre el Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad (TDAH). Este apareció por primera vez en el manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales DSM III de la American Psychiatric
Association —conocido como la biblia de la psiquiatría— en los años ochenta
como un subtipo del trastorno por déficit de atención, aunque existen
referencias anteriores. Es definido por una tríada: impulsividad, falta de
atención y exceso de movimiento (hiperactividad). Pero, ¿por qué llamar a este
repertorio conductual trastorno? Desde un punto de vista coloquial, un niño o
adolescente con TDAH es como un coche deportivo circulando por una carretera
secundaria. Esto quiere decir que no falla el niño diagnosticado (el coche
deportivo, para seguir con el ejemplo), sino que falla el contexto (la
carretera). Porque si pones ese Fórmula 1 en un circuito de carreras funciona a
la perfección.
Lo primero y más importante es pensar que
un menor que atiende de forma diferente o se mueve de forma distinta no es un
“trastornado”. El TDAH no debería ser un trastorno, sino una forma diferente de
aprender. Hay que cambiar la “T” de trastorno por la “F” de forma. Y la “D” de
déficit por “d” de diferente. Y la “A” de atención por la “A” de aprender. Por
lo que si hubiera que llamarlo de alguna manera sería con las siglas FDA: forma
diferente de aprender. Sin juicios, ni etiquetas negativas, ni trastornos.
Además, se está poniendo de moda decir
que las familias de alguien con un diagnóstico de TDAH tienen que ir a terapia.
Pero las madres y padres necesitan apoyo en diferentes contextos, no solo
terapia, sino en términos de conciliación, de apoyo en la escuela y para el
ocio y el tiempo libre.
¿Cómo enfrentarse a una forma diferente
de aprender?
Como vivimos en la realidad y muchas
familias no tienen acceso a esos recursos o no pueden pagar la ayuda que
necesitan, los siguientes cinco puntos sobre cómo enfrentarse a esa forma
distinta de aprender son fundamentales para niños, niñas y adolescentes que no
aprenden como los demás.
Trabajar con reforzadores que ayuden y
motiven cambios contextualizados en su día a día. Muy sencillo: buscar
intereses que movilicen para que haya conductas menos impulsivas porque hay un
objetivo que es motivante para cambiar. Por ejemplo, si le gusta el helado y
consigue los objetivos que os propongáis, de postre hay helado. Le gusta jugar
con la Play, pues si hace la cama, por ejemplo, o se esfuerza más en las tareas
de casa, puede jugar. No pasa nada si está negociado y organizado.
Desarrollar técnicas de estudio que le
sirvan para poder asimilar contenidos de manera más eficaz partiendo de sus
características. En este sentido, muchas veces la repetición no sirve como base
de la memorización y necesitamos alternativas: categorizar conceptos, controlar
tiempos, buscar significados con sus propias palabras… Lo más interesante es
estructurar las sesiones de estudio a su manera para que el contexto le sea
motivante. Hay casos con los que trabajo recordando temas de estudio jugando al
fútbol. Sí, mientras jugamos al fútbol. Con otro nos sentamos en el sofá…
Modificar los distractores a nivel
ambiental. Convertir el juego en un motivador y no en un distractor. Que el
juego y el estudio no sean conductas incompatibles entre sí, sino
complementarias. Si tienen una forma diferente de aprender, ¿por qué tenerlos
sentados en un escritorio todo el tiempo si es lo que peor se les da? Cambia la
forma de enseñar.
Extinguir emociones, no hay que
acompañarlas siempre. Alguien con un diagnóstico de TDAH no tiene un problema
emocional, sino conductual, y tenemos que centrarnos en esto: que entienda que
no siempre vale enfadarse o reaccionar de una manera que no es la adecuada. Las
emociones son contextuales (dependen del contexto) por lo que es importante que
entienda que hay momentos que entendemos su enfado, pero en otros no. Y no pasa
nada, no vas a causar ningún trauma, más bien al contrario, le vas a enseñar autocontrol.
Por lo tanto, buscamos reforzar la conducta adecuada y extinguir (dejar de
reforzar) la inadecuada. Acompañar siempre la emoción puede hacer que justo
demos alas a lo que no hace falta en ese momento.
Utilizar las palabras justas y no usar
adjetivos calificativos para evitar intervenciones que desvíen el foco. El
debate hace que te pierdas en el problema. Es importante saber cortar y
reencuadrar hacia la tarea. Alguien que tiene una Forma Diferente de Aprender
(FDA) necesita apoyo y comprensión, pero ¿quién no lo necesita?
Generar contextos facilitadores para
niños, niñas y adolescentes que aprenden de forma diferente es difícil porque
los cuidadores, padres y madres también necesitan apoyo. Pero un contexto
facilitador no es solo adecuado para quien lo recibe, también lo es para quien
lo genera.
FUENTE:
https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2026-01-04/ninos-con-tdah-como-enfrentarse-a-una-forma-diferente-de-aprender.html