TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 16 de noviembre de 2014

ISABEL ORJALES: padres y educadores ante el TDAH


Isabel Orjales, doctora en Pedagogía y profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación en la UNED

"Al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no pueden enfrentarse padres o educadores solos".

"La intervención educativa debe hacerse con el niño de riesgo, sin esperar a que se confirme el diagnóstico".

"Los padres representan la gasolina y el apoyo técnico que un motor, como el niño con TDAH, necesita".

"Hay niños que prefieren refugiarse en el papel de "vagos" que seguir intentándolo y fracasar".

"Lo primero que debe hacer el tutor es ajustar la exigencia a las posibilidades de respuesta del niño".

"En nuestras manos está que uno de los trastornos más simples de la psicopatología infantil se convierta en un grave trastorno que afecte de forma dramática a la persona".

"Un niño con TDAH diagnosticado de forma temprana, bien tratado y con colaboración de la familia y la escuela, puede tener un buen rendimiento académico y convertirse en un adulto bien adaptado y experimentar el éxito profesional".



Por MARTA VÁZQUEZ-REINA 25 de febrero de 2009

"Son niños más inmaduros, despistados, olvidadizos, caóticos y desorganizados. Unos son hiperactivos, otros desesperadamente lentos. También son niños entusiastas, cariñosos, familiares, divertidos, espontáneos, transparentes, sin malicia y muy nobles. Son niños por los que merece la pena luchar". 
Ésta es la descripción que Isabel Orjales, doctora en Pedagogía, atribuye a los niños que padecen déficit de atención con hiperactividad. Más conocido como TDAH, este trastorno afecta entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, aproximadamente un niño por aula.

Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, es autora y colaboradora de numerosas obras relacionadas con el TDAH y sus consecuencias en el rendimiento académico de quienes lo sufren, hecho que le sitúa en una excelente posición para ofrecer una detallada fotografía de cómo se vive este trastorno en el ámbito educativo. Su conclusión es clara: "si no reciben la ayuda apropiada, el riesgo de que estos niños no terminen la Educación Secundaria es muy alto".

En los últimos años se habla del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en los niños con mucha más frecuencia que antes, ¿responde esto a un aumento en la tasa de afectados?

Hay que tener en cuenta que hace 20 años el TDAH era un trastorno prácticamente desconocido en nuestro país y los niños afectados no se diagnosticaban como se hace ahora, por lo que puede existir una falsa impresión de que los niños se han vuelto "hiperactivos" de pronto, cuando lo que realmente ha aumentado es el número de profesionales formados en la detección y el posterior diagnóstico de niños que antes crecían con el calificativo de torpes, tontos, vagos, maleducados o problemáticos; niños que no recibían ayuda y familias que sufrían con ellos. Aun así, todavía en España son pocos los niños que han tenido la suerte de dar un equipo de profesionales bien formados que haya podido valorar si padece este trastorno.

¿A partir de qué edad se puede hacer un diagnóstico de TDAH en un niño?

Muchos niños de 3 y 4 años de edad pueden mostrar síntomas de hiperactividad e impulsividad con una intensidad superior a la de los niños de su misma edad (los síntomas de desatención son más evidentes a partir de los 6 años). Pero ese no es criterio suficiente para diagnosticar TDAH, dado que hay otros muchos motivos por los que un niño puede mostrar, puntualmente, estos síntomas. A estas edades se debe hacer una evaluación del niño y proponer programas de intervención para los padres. El diagnóstico a los 2-3 años es, en la mayoría de los casos, el de "niño de riesgo de TDAH".

¿Se debe intervenir desde el punto de vista educativo en esa situación de riesgo?

Por supuesto, la intervención educativa debe hacerse con el niño de riesgo, sin esperar a que se confirme el diagnóstico. Los padres que tienen claro que su hijo es más movido, disperso, inmaduro y difícil de educar que los niños de su edad deben recibir ayuda inmediata de un profesional de la psicología o la educación que les entrene en control de conducta y que realice el seguimiento preciso hasta recabar la información necesaria para determinar si se trata de un niño con TDAH, un niño con otro trastorno o con ambos. El diagnóstico es un proceso complejo que debe realizarse por un equipo de profesionales de distintos ámbitos como la medicina, la psicología y la educación.

¿Cuáles son los principales signos a los que deben prestar atención los educadores y los padres para detectarlo?

En menores de 6 años, los padres y educadores deben estar alerta ante niños o niñas que se muestran habitualmente y de forma clara inteligentes pero más inmaduros, movidos, impulsivos, atolondrados, menos conscientes del peligro, con más problemas de autocontrol que los niños de su mismo sexo y edad. Pero también tienen que estar alerta ante aquellos otros niños y niñas, también inteligentes e inmaduros, pero que parecen más bien hipoactivos, lentos para comer, vestirse, responder, dispersos y con dificultades para prestar atención como los demás, siendo inteligentes, para aprender a su ritmo. Ninguno de estos síntomas constituye, por sí solo, un diagnóstico de TDAH, pero alerta de que el niño y su familia deben recibir orientación educativa y un seguimiento más cercano para valorar su evolución y poder llegar a un diagnóstico certero.
Por otra parte, en los niños mayores se debe observar si tienen problemas de rendimiento escolar, si su rendimiento es inferior al esperado dada su capacidad o de acuerdo al tiempo que dedican. Asimismo, hay que valorar si el niño es más impulsivo, desorganizado, olvidadizo y despistado que otros niños de su misma edad.

¿Qué pasos recomendaría dar a las familias que detectan estos síntomas? ¿dónde deben acudir en primer lugar?

Los padres que, tras informarse de forma adecuada, consideran que su hijo podría tener rasgos que se acercan a los de los niños con TDAH deben acudir a un profesional bien formado en TDAH que pueda hacer una valoración de esos síntomas. Asimismo, las asociaciones de padres de niños con TDAH pueden consultar todas las dudas en la web de la Federación Española de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad, donde puede encontrar información y apoyo. Es importante que los padres conozcan que el TDAH no es un trastorno que se solucione en un año, sino que tienen por delante una carrera de fondo. Por ello, no pueden fundir todo su tiempo, energía, motivación y recursos económicos en los dos primeros años y, agotados, tirar la toalla, después. Deben tomarse las cosas con serenidad y velar por su salud física y mental, cuidarse mucho como personas y como pareja. Tan importante es el tratamiento del niño como que los padres tomen conciencia de la necesidad de velar por ellos mismos. Los padres representan la gasolina y el apoyo técnico que un motor, como el niño con TDAH, necesita.

¿Qué dificultades de aprendizaje suele presentar un niño con TDAH?

No reflejar en los exámenes lo que se sabe por responder de forma incompleta y con expresión desorganizada, no tener en cuenta datos de los enunciados matemáticos, cometer errores de cálculo, olvidar lo aprendido, ser desordenados en la presentación de los trabajos, olvidar llevar material o entregar tareas que han realizado, estudiar de forma superficial y estar convencidos de saberse la materia o tener problemas para distinguir la información relevante de la complementaria durante el estudio. Pero también se dan muchos casos de niños con TDAH que tienen, además, otros diagnósticos asociados, como trastornos de la lectura, escritura o cálculo, disgrafía o dificultades perceptivo-motoras importantes.

Una vez tratado el TDAH, ¿se pueden obtener buenos resultados en clase?

El rendimiento no depende únicamente del tratamiento recibido por el niño (medicación de apoyo junto con tratamiento cognitivo-comportamental), también depende de la exigencia del curso académico en el que se encuentre, del apoyo que recibe y de la confianza del niño en sus propias posibilidades. Por lo tanto, un niño con TDAH diagnosticado de forma temprana, bien tratado y con colaboración de la familia y la escuela, puede tener un buen rendimiento académico y convertirse en un adulto bien adaptado y experimentar el éxito profesional.

Y en el caso contrario, ¿qué puede ocurrir si no se trata?

Si no recibe la ayuda apropiada, el niño con TDAH que inicialmente es entusiasta, positivo y que disfruta aprendiendo puede desesperarse al no ver nunca el fruto de su esfuerzo y coleccionar experiencias de fracaso y sentirse incomprendido por sus compañeros y profesores. Estos niños acaban desarrollando muy poca tolerancia al esfuerzo y al fracaso, prefieren refugiarse en el papel de "vagos" que seguir intentándolo, fracasar y sentirse tontos. La mayoría de estos niños tienen baja autoestima, irritabilidad e incluso síntomas de depresión que permanecen ocultos tras una máscara de apatía, dejadez, e incluso, conducta oposicionista y desafiante. El riesgo de que estos niños no terminen Educación Secundaria, desarrollen cuadros severos de problemas de conducta o inicien conductas conflictivas es muy alto.

¿Cuál es la actitud del profesor ante el TDAH?

En el ámbito docente hace falta todavía mucha información y formación sobre este trastorno. El niño con TDAH desconcierta, porque parece listo pero muestra reacciones tan inmaduras que al profesor le resulta difícil creer que no se trate de descaro, holgazanería o falta de límites educativos. Para los profesores de niños de más de 12 años que sufren TDAH, es muy difícil. A esta edad el niño, frustrado y desmotivado, comienza a tirar la toalla y no quiere enfrentarse a aquello que sistemáticamente le lleva al fracaso. Los profesores los identifican como niños que no quieren trabajar, y es totalmente cierto, pero muchos de ellos creen que este es un rasgo de personalidad que hay que combatir con exigencia, olvidando que es una actitud aprendida y secundaria debida a dificultades específicas de base biológica y a una importante historia de fracaso personal.

¿Cómo reacciona el docente?

Ante este panorama cada vez encontramos más profesores sensibilizados que se han formado en el TDAH, que colaboran con la familia y piden recursos a la escuela. Pero todavía hay muchos docentes convencidos de que sólo se trata de un intento de los padres de justificar el mal funcionamiento de un chico que es un vago y maleducado. Piensan que lo mejor que pueden hacer por estos chicos es exigirles con firmeza y no pasarles ni una. Se trata, la mayoría de las veces, de buenos profesionales, muy capaces, por ejemplo, de sacar adelante a un chico con una discapacidad intelectual, pero que enfocan mal el problema del niño con TDAH porque no consideran que sea diferente de los otros chicos y le exigen de igual manera.

¿Cuáles son las principales estrategias educativas que puede adoptar un docente con un alumno diagnosticado de TDAH?

Lo primero que debe hacer el tutor es ajustar la exigencia a las posibilidades de respuesta del niño y exigirle cada vez un poco más. Al principio puede utilizar algunas estrategias como fragmentar la tarea que debe hacer ("haz dos de los seis ejercicios y me lo enseñas". ¡Genial, ahora dos más!"), permitirle levantarse más frecuentemente para hacer recados o repartir material, supervisar si subraya el libro o anota los deberes, darle más oportunidades ante los olvidos, más tiempo para terminar los exámenes, obligarle a repasarlos antes de entregarlos o, incluso, examinarle de forma oral mientras en casa practica cómo se hacen los exámenes de desarrollo.

¿Cómo debe ser el entendimiento entre las dos partes: educadores y padres?

Al TDAH no pueden enfrentarse los padres solos o los educadores solos. Es necesario un entendimiento común, arrimar el hombro conjuntamente y coordinarse en el esfuerzo. Ambas partes deben desterrar los tópicos: los profesores, aquél que sitúa el problema en la mala educación de los padres; y los padres, aquél que convierte al profesor en la fuente de la mala fe y cuyo cambio de actitud sería la solución de todos los problemas de su hijo. Ninguna de estas posturas ayuda al niño con TDAH. Los padres deben centrarse en solucionar los problemas en casa y los profesores en mejorar la situación del niño en el colegio, no pasar el problema a los padres como si estos debieran tener la respuesta de los problemas de su hijo en el aula.

Usted como docente, ¿qué recomendaría a los profesores?

Los profesores somos profesionales y, como tales, debemos formarnos para hacer frente a los problemas del aula. Debemos creer en los niños, ayudarles a aprender, a mantener las conductas positivas y a reducir las negativas, a crecer y a sentirse bien consigo mismos. Cuando hablamos con los padres debemos, primero, hacerles sentir que nos gusta su hijo y que le conocemos bien; mostrarles todas las medidas que hemos tomado para ayudarle; comunicarles los cambios positivos y exponerles nuestra preocupación por los aspectos que no hemos podido cambiar para, sólo después de todo ello, pedirles que acudan a un profesional si necesitamos nueva orientación y ayuda.

Y a los padres, ¿cómo pueden colaborar desde casa?

En primer lugar, los padres deben tener información sobre qué es el TDAH y, puesto que no hay dos niños iguales, en qué medida y forma afecta a su hijo en concreto. Los padres deben aceptar que la evolución de su hijo con TDAH exige más ayuda, ánimo, constancia, refuerzo y apoyo que la de sus otros hijos. No pueden educar en la distancia, deberán estar muy presentes en su educación, estar abiertos a la colaboración con los especialistas y ser constantes en su dedicación y apoyo. Estos padres deben, además, formarse como educadores, puesto que para ellos no vale improvisar, ni tener las habilidades educativas de un "padre medio". Necesitan un punto de "profesionalización", por ejemplo, en manejo de la conducta.

Las causas del TDAH

Según Isabel Orjales, la etiología del TDAH es muy variada, "se podría decir que cualquier cosa que pueda afectar sutilmente a la bioquímica del lóbulo frontal del cerebro puede dar lugar a que el niño manifieste TDAH". De este modo, puede ser más frecuente que este trastorno aparezca en "niños prematuros, bebés con partos difíciles o niños con problemas crónicos de corazón, entre otros". Sin embargo, Orjales recalca asimismo que la mayoría de los casos de TDAH "tienen un origen genético, lo que explica que sea más frecuente entre hermanos o miembros de una misma familia".

Respecto a si hay alguna causa de tipo emocional o educativa en la aparición del TDAH, Isabel Orjales es contundente: "Está claro que el TDAH no se produce por un problema emocional ni por la mala educación recibida, aunque, sin duda, todo ello contribuye a su empeoramiento. Hay que considerar que los niños con TDAH son más difíciles de educar y muchos padres no saben cómo hacerlo y cometen errores, a veces importantes, pero éste no es el origen de su problema, es más bien una consecuencia". "En nuestras manos está que uno de los trastornos más simples de la psicopatología infantil se convierta en un grave trastorno que afecte de forma dramática a la persona", concluye Orjales.

FUENTE:

viernes, 27 de septiembre de 2013

INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA EN EL TDAH. PARTE I


Luis Abad-Mas, Rosalía Ruiz-Andrés, Francisca Moreno-Madrid, Raquel Herrero, Enrique Suay.

Los niños con trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) presentan alteraciones en los mecanismos atencionales y en los procesos de control inhibitorio (impulsividad e hiperactividad), que afectan de distinta manera a su rendimiento académico, socioemocional y conductual, por lo que es fundamental la consideración de estrategias de intervención en el ámbito psicopedagógico que puedan incidir de forma favorable en el curso evolutivo de los afectados. Se destacan los tres síndromes preferentes: orbitofrontal, dorsolateral y en el cíngulo a nivel medial.

Las fases de la intervención psicopedagógica deben abarcar tanto al niño como a la familia y el colegio. El entrenamiento neurocognitivo se centra en el niño, basado en programas de entrenamiento de las funciones ejecutivas y en las actuaciones sobre el ámbito académico, conductual y socioafectivo. Los programas de modificación de conducta son complementarios y en muchas ocasiones mejoran el comportamiento comprometido en los niños con TDAH. Las orientaciones psicopedagógicas en la escuela deben considerarse necesarias para una intervención eficaz en el entorno académico.

La intervención psicopedagógica de los niños con TDAH debe contemplar la individualización del tratamiento dentro de una metodología multidisciplinar, teniendo en cuenta todos los contextos en los que se desarrolla el niño, su rendimiento cognitivo y las intervenciones farmacológicas apropiadas en cada caso.



El tratamiento multimodal del trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) está descrito como el que aporta mayores beneficios en la evolución del trastorno. El National  Institute of Mental Health hace referencia a que los tratamientos más eficaces son los basados en intervenciones psicopedagógicas, neuropsicológicas y farmacológicas, y considera el tratamiento combinado o multimodal como el idóneo para estos niños.

La intervención se realiza a tres bandas: la familia, el colegio y el niño. Los cambios van a incidir positiva o negativamente en el niño, tanto en su rendimiento académico como conductual y emocional, y suponen, por un lado, una adaptación de los adultos (profesores y padres) al niño y, por otro, que el niño vaya mejorando su funcionamiento cognitivo para poderse adaptar adecuadamente a las exigencias escolares y sociales.

En la intervención psicopedagógica se deben tener en cuenta tanto las características de la familia y entorno familiar como las características propias del colegio y de su profesorado. La intervención se produce en paralelo, simultáneamente y de forma multidisciplinar.

Las investigaciones referidas al entrenamiento en funciones ejecutivas, como base de la rehabilitación funcional de los niños con TDAH, señalan que la base de la disfunción se localiza en el lóbulo frontal, y más concretamente en tres áreas: a nivel orbitofrontal, dorsolateral y en el cíngulo, en la zona medial del lóbulo. En estas áreas, se localizan funciones tan importantes como la atención sostenida, la atención selectiva, los procesos de control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la memoria de trabajo, entre otras funciones básicas que van a ayudar a desarrollar las habilidades necesarias para aprender, o sea, que van a ayudar al niño a madurar funcionalmente, para encarar de forma más eficaz los distintos aprendizajes que debe afrontar a lo largo de su ciclo vital.

CONCEPTUALIZACIÓN Y CURSO EVOLUTIVO DEL TDAH

Las perspectivas actuales del TDAH contempladas en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición, texto revisado, (DSM IV-TR). desarrollado y elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, y en la Clasificación Internacional de Trastornos Mentales (CIE 10), de la Organización Mundial de la Salud, aunque no muestran un consenso total, coinciden en los tres síntomas nucleares del trastorno ((inatención, hiperactividad e impulsividad), y en su persistencia a través del tiempo y en diferentes contextos.
En ambas clasificaciones, la sintomatología básica engloba problemas atencionales, de hiperactividad y de impulsividad, y se distinguen tres subtipos de TDAH.

Predominio inatento
La inatención se considera una manifestación esencial del trastorno. Estos niños tienen dificultades en todos los tipos de atención (sistema preatencional, atención sostenida, atención selectiva, atención dividida, atención conjunta, etc.), destacando los problemas en mantener la atención (sostenida).

Los niños con deficiencias atencionales no las presentan en tareas que suscitan su interés, como ver la televisión o jugar, o ante tareas nuevas o de poco estrés, por lo que no se consideran absolutas. Sin embargo, tanto los profesores como los padres hablan de graves dificultades cuando los niños con deficiencias atencionales tienen que hacer una tarea doméstica o escolar que requiera un esfuerzo mantenido.

Las manifestaciones de problemas de atención suelen darse en situaciones académicas, laborales o sociales, ya que pueden no prestar atención suficiente a los detalles o cometer errores por descuido.

Las tareas suelen estar descuidadas, sin reflexión y mal presentadas, por las dificultades que presentan para terminar una tarea y persistir en ella hasta su conclusión.

También suelen estar en su mundo, tener la mente en otro sitio o como si no escucharan lo que se les está diciendo.

En muchas ocasiones no siguen instrucciones u órdenes, desarrollan problemas de planificación u organización, y son incapaces de terminar una tarea antes de comenzar otra nueva.

Es muy frecuente que los niños con TDAH presenten altos niveles de interferencia; a menudo se fijan más en estímulos irrelevantes, como ruidos o movimientos de los compañeros, que en la tarea propuesta, suelen ser tremendamente olvidadizos tanto en sus actividades cotidianas como sociales, sin escuchar a los demás y cambiando de tema frecuentemente, y en el juego no siguen las normas o detalles propios de él.

Todo esto se interpreta, tanto por los padres como por los profesores, como un mal comportamiento consciente, en controversia con su dificultad para autorregularse o motivarse, lo cual deteriora la relación vincular con los niños.

Hiperactividad
La hiperactividad está presente en niños que muestran inquietud, corren demasiado, saltan en situaciones inadecuadas o no están tranquilos en actividades de ocio. En definitiva, tienen el ‘motor’ encendido permanentemente.

La hiperactividad, de hecho, varía en función de la edad y del nivel madurativo del niño, y se compensa a partir de los 12 años. Los preescolares tienen conductas más constantes, no paran de moverse y de tocarlo todo, trepan por donde pueden, se cuelgan de armarios, ramas de los árboles, saltan sobre los muebles, y en el colegio se levantan más de la cuenta, ya que tienen dificultades para mantenerse en su asiento, y se retuercen en él, e incluso presentan niveles de movimiento más altos durante el sueño.

Impulsividad
La impulsividad delata a los niños con TDAH en forma de precipitación, no son capaces de reunir toda la información que necesitan para dar una respuesta y la dan antes de tiempo, haciendo un procesamiento de la información demasiado rápido e ineficaz: o sea, mantienen una dificultad en los mecanismos de control inhibitorio en los procesos ejecutivos.

Los niños con impulsividad pueden mostrarse impacientes, con dificultad para esperar su turno, molestan, no atienden a normas, interrumpen conversaciones y las inician en momentos que no toca, se meten en situaciones de los demás, pueden apropiarse de objetos de otros, son los ‘graciosillos’ o ‘payasetes’ a quienes todos les ríen las gracias y hasta que dejan de reírselas por ser demasiado pesados; en general, son niños que no tienen sensación de peligro, suben por sitios sin ver el riesgo y actúan sin pensar en las consecuencias de sus actos.



CARACTERÍSTICAS DE LOS SÍNDROMES PREFRONTALES Y DIAGNÓSTICO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS

Existen tres algoritmos básicos de diagnóstico en funciones ejecutivas en las disfunciones prefrontales observadas en los pacientes con TDAH, y cada uno de estos síndromes es el corresponsable de dificultades o trastornos específicos.
  • Síndrome prefrontal medial o del cíngulo anterior: pérdida de la espontaneidad y de la iniciativa, apatía, pasividad, trastornos del lenguaje, conducta de imitación-utilización, alteraciones en las pruebas de atención e inhibición. Funciones ejecutivas destacadas: atención sostenida y atención selectiva.
  • Síndrome dorsolateral: trastorno cognitivo, disfunción ejecutiva relacionada con la planificación, trastorno en el seguimiento y mantenimiento de objetos, trastornos de la flexibilidad cognitiva, dificultades en la conducta de imitación-utilización, trastornos en las fluencias verbales y no verbales, trastorno de la programación motora, trastornos de la resolución de problemas y desmotivación. Funciones ejecutivas destacadas: flexibilidad cognitiva y memoria de trabajo.
  • Síndrome orbitofrontal: trastornos de desinhibición, impulsividad, falta de responsabilidad, conducta antisocial o indecente, alteraciones del juicio, cambios de humor, irritabilidad, distractibilidad, incapacidad para realizar un esfuerzo mantenido. Funciones ejecutivas destacadas: procesos de control inhibitorio, control de espera y control de impulsos.

En relación con estos síndromes, tanto la medición del rendimiento de las funciones ejecutivas como su posterior entrenamiento en un niño con TDAH deben abordar la estimulación de funciones tan importantes como la autorregulación y el autocontrol, la planificación de estrategias, mecanismos de comparación contra modelos, corrección, habilitación de los modelos funcionales, pre- y posfuncionales (límbico y prefrontal), series de palabras y de números, integración de procesamientos bihemisféricos y tutoría gramatical, entre otras, facilitando así la eficacia del funcionamiento de los tres sistemas de procesamiento de la información (input, performance y output).


Entrenar el déficit propio de cada subtipo diagnóstico nos permite logros más adecuados de intervención psicopedagógica y neuropsicológica.

Relación subtipo-síndrome-terapia:

  • En pacientes con TDAH-inatento, se observa el síndrome del cíngulo anterior.Terapia: su base terapéutica es el entrenamiento neurocognitivo sobre los sistemas atencionales.
  • En pacientes con TDAH tipo combinado se encuentra el síndrome dorsolateral. Terapia; el abordaje sobre la flexibilidad cognitiva y la memoria de trabajo es donde se asienta el núcleo terapéutico.
  • En pacientes con TDAH-hiperactividad: se asocia el síndrome orbitofrontal. Terapia: el entrenamiento neurocognitivo sobre los mecanismos de control inhibitorio.
FASES DE LA INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA. CONTEXTOS DE DESARROLLO

En la actualidad, sucesivas investigaciones han propuesto que la valoración de un niño con TDAH se realice sobre distintas dimensiones y en distintos contextos (familia y colegio), donde se analicen tanto el rendimiento académico, la conducta adaptativa y los niveles de ansiedad que presentan los niños con TDAH.
  • Historia clínica y evolutiva: en primer lugar, se debe recoger información sobre la historia clínica y evolutiva del niño, la evolución del problema desde su detección, las características educativas y disciplinarias, y los problemas escolares y familiares, utilizando cuestionarios para padres y profesores que contemplen las manifestaciones propias del TDAH, así como el nivel de retraimiento, de ansiedad, tipo de conducta y qué problemas de aprendizaje presenta, si están relacionados con la lectura, la escritura o el manejo de las matemáticas.
  • Rendimiento funcional y cognitivo del niño con TDAH, midiendo el rendimiento de los mecanismos atencionales, de los procesos de control inhibitorio, de la flexibilidad cognitiva, de la memoria de trabajo, de la capacidad intelectual, entre otros.
  • La presencia de comorbilidades o trastornos asociados, ya que, frecuentemente, el TDAH se asocia a otros, como dificultades de aprendizaje, trastornos de conducta, emocionales, etc.
  • Las necesidades educativas especiales que requiera un niño con TDAH, dada su baja productividad en clase y su escaso interés, y que afecten a su rendimiento académico.
  • La frecuencia, intensidad y persistencia de los síntomas del TDAH en los diferentes contextos y cómo afectan negativamente al niño para mejorar las interacciones en general.
INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA NIÑO, FAMILIA Y COLEGIO. PROGRAMAS MULTIDIMENSIONALES

La intervención psicopedagógica se centra en el niño y en su funcionamiento ejecutivo. Para ello, una parte fundamental de la intervención se realiza mediante el entrenamiento en funciones ejecutivas, para que, poco a poco, el niño vaya consiguiendo mayor funcionalidad en sus procesos inmaduros y se consiga capacitar al niño con TDAH para que asuma el nuevo papel que se espera de él en los distintos contextos. Antes de trabajar sobre las dificultades de aprendizaje, sobre los problemas conductuales o emocionales del niño, se debe conseguir un rendimiento más ajustado a la exigencia general de las funciones ejecutivas.

ENTRENAMIENTO NEUROCOGNITIVO

El objetivo que persiguen el entrenamiento y la rehabilitación cognitiva es lograr la mejoría de las funciones mentales, a través de la ejercitación, tratando de potenciar las áreas más deficitarias para producir los cambios.
La rehabilitación neuropsicológica debe basarse en una serie de principios básicos a tener en cuenta a la hora planificar el programa terapéutico:
  • Adaptación del programa de entrenamiento neuropsicológico a las características individuales, realizándolo de manera periódica y procurando que resulte dinámico y atractivo para evitar la desmotivación.
  • Ejercitación breve y retroalimentación inmediata. Algunos ejercicios deben ser breves para evitar la fatiga. La respuesta será mejor si la duración de los ejercicios es más corta, facilitando así la mejor utilización de los recursos atencionales. Cuando se realiza cualquier ejercicio de entrenamiento neurocognitivo, es aconsejable informar al niño sobre el grado de éxito/fracaso obtenido y del tiempo empleado, ya que este hecho motivará más su respuesta. A medida que obtenga los niveles de éxito mínimos exigidos, se incrementarán la dificultad y exigencias.
Es importante que el programa de entrenamiento neuropsicológico sea variado, de modo que se usen todos los recursos disponibles, como:
  1. Programas informáticos, que facilitan el desarrollo y recuperación de diversas funciones cognitivas. Permiten graduar la dificultad de la tarea, modificando la velocidad o el tamaño de los estímulos, la modalidad de presentación o el nivel de exigencia. Otro aspecto importante de los programas informáticos es que proporcionan al sujeto una retroalimentación inmediata, así como la posibilidad de corregir sus respuestas.
  2. El uso de diferentes canales sensoriales simultánea y secuencialmente ofrece una estimulación compleja de la atención y de las funciones ejecutivas.


Estrategias:
Para la implementación de un programa de entrenamiento neurocognitivo de las funciones ejecutivas, se deben tener en cuenta las siguientes estrategias básicas:
  • Realizar ejercicios de duración inicialmente breves y luego ir aumentando la duración según la respuesta dada por el paciente.
  • Variar frecuentemente las actividades.
  • Establecer un gradiente de complejidad creciente en relación con la evolución del paciente.
  • Registrar los resultados obtenidos y compartirlos con el paciente.
  • Crear un ambiente propicio para la situación de entrenamiento neurocognitivo.
  • Si es necesario, establecer períodos de descanso después de cada actividad.
  • Simplificar las instrucciones y reducir la cantidad de información.
  • Proporcionar ayudas verbales y visuales, especialmente cuando deba cambiar de actividad.
  • Evitar las reacciones de estrés.
Diversos autores proponen para el tratamiento integral multimodal de las funciones ejecutivas ejercicios donde se tengan en cuenta las siguientes variables: discriminación auditiva de ritmos y tonos con apoyo y sin apoyo visual, ejercicios de flexibilidad cognitiva, discriminación visual/inhibición y reacción/inhibición.

Podemos destacar dos tipos de programas utilizados en el entrenamiento neurocognitivo para la habilitación y rehabilitación de las funciones ejecutivas: los informáticos y las herramientas clásicas de “lápiz y papel”. Éstos buscan llevar a cabo un entrenamiento en el control de la atención sostenida, la mejora de los tiempos de reacción tanto visuales como auditivos, el entrenamiento en la elaboración de metas y la resolución de problemas, la organización secuencial de tareas de cara a la consecución de las metas establecidas, el entrenamiento en flexibilidad cognitiva y conductual, la memoria de trabajo, el control de impulsos (cognitivos y conductuales), las habilidades sociales y la autorregulación emocional (cognición social):

Programa EFE. Está fundamentado en la rehabilitación de las funciones cerebrales superiores. Favorece la aparición, desarrollo y habilitación de las funciones ejecutivas. Entrena los procesos de control de impulsos (por ejemplo, tareas go/ no go), ejercita actividades con doble input para desarrollar un control de interferencia adecuado, trabaja la monitorización funcional y posfuncional de actividades motoras, del lenguaje y cognitivas, desarrolla técnicas de planificación secuencial de actividades motrices y psicomotoras, elabora programas de desarrollo de modelos teóricos y de evaluación prefuncional y posfuncional de las posibles alternativas, y organiza estructuras metalingüísticas que colaboren en el desarrollo de redes semánticas.

Programas de ordenador. Permiten visualizar los resultados en porcentajes, tiempos de reacción, errores diferenciados (omisiones-comisiones), tiempos de memorización, etc. El ejercicio que se debe utilizar, sus niveles de dificultad y la programación en sí de todas las variables (tiempos de respuesta y de inhibición en segundos, tipo de feedback, visual o auditivo, presencia o ausencia de estímulos distractores, número de secuencias, entre otras) se elegirán en función de la especificidad del subtipo del trastorno que presenta el paciente. El nivel de dificultad irá aumentando a medida que avancen los resultados obtenidos.



INTERVENCIÓN SOBRE EL RENDIMIENTO ESCOLAR Y ACADÉMICO DE NIÑOS CON TDAH

“Dificultades de aprendizaje” es un término general que se refiere a un grupo heterogéneo de trastornos que se manifiestan por dificultades significativas en la adquisición y uso de la escucha, habla, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas. Estos trastornos no son intrínsecos al individuo, se supone que se deben a la disfunción del sistema nervioso central y pueden ocurrir a lo largo del ciclo vital.

Es habitual encontrarse en los niños con TDAH un cociente intelectual dentro de los límites de la normalidad (entre 80 y 120), incluso mayor, y que, pese a ello, presenten un bajo rendimiento académico que les afecta a lo largo de su vida escolar con más frecuencia de lo normal. Algunos síntomas nucleares del TDAH, como la inatención, afectan significativa y negativamente al rendimiento académico, y producen problemas escolares. En la bibliografía revisada encontramos que los autores coinciden en indicar que la hiperactividad se va compensando a lo largo del ciclo vital, pero los problemas atencionales y la impulsividad aumentan e incrementan las repercusiones negativas del TDAH sobre el rendimiento académico. La prevalencia de dificultades de aprendizaje secundarias al TDAH, según los diversos estudios, se sitúa alrededor del 70-80% de los alumnos con TDAH, ya sea con dificultades relacionadas con la lectura, con la escritura o con las matemáticas (cálculo y resolución de problemas).

Existen cantidad de procedimientos para mejorar las dificultades de aprendizaje, pero vamos a enumerar los que consideramos más apropiados en cada caso.

Escritura
En cuanto a la intervención sobre las dificultades en el reconocimiento y la escritura de palabras, podemos destacar los siguientes procedimientos psicopedagógicos:
  • Lecturas repetidas.
  • Lecturas preestrenadas.
  • Lecturas conjuntas o en sombra.
Los programas de ordenador son herramientas que nos ofrecen muchas ventajas en la intervención con estos niños, ya que favorecen la motivación y el aprendizaje a través del refuerzo y feedback inmediato, así como por la variabilidad de ejercicios que favorecen la organización y la estructuración de los contenidos mediante formatos atractivos para el estudiante. Podemos destacar los programas de AQUARI, leer mejor, clic y ortografía.

Los problemas en el grafismo se desarrollan principalmente por dificultades en la motricidad fina que afectan a la coordinación y a la secuencia motora que se necesita para el trazado de las letras. En general, la calidad de los trabajos que presentan los niños que manifiestan estas dificultades suele ser mala, y resultan ilegibles en la mayoría de los casos. Para mejorar la escritura es importante que tanto los padres como el profesor ayuden al niño a desarrollar un mejor control motor, la coordinación visuomotora (ojo-mano), la integración, la asociación y la discriminación visual, a través de técnicas como recortar, pintar con los dedos, colorear, pegar, calcar, hacer rompecabezas, jugar con palillos o canicas, y otras técnicas pictográficas y escriptográficas.

Comprensión y composición de textos

Estas dificultades son las más frecuentes en los estudiantes con TDAH, debido a sus problemas en los mecanismos atencionales (atención sostenida y selectiva) encargados de captar las macroestructuras de los textos, y en la memoria de trabajo, encargada de retener la información y realizar una revisión continuada.

Se ha comprobado la eficacia de algunos modelos de intervención en cuanto a la comprensión lectora a través de procedimientos instruccionales colaborativos (comprensión fragmentada o integrada). El aprendizaje, si se produce de forma aislada o en conjunto con recursos visuales (dibujos, diagramas) o lingüísticos (palabras clave, listas), puede facilitar a los estudiantes la representación y la comprensión y, así, hacer de guía para la correcta ejecución de la tarea y un aumento de su recuerdo.

Se deben entrenar las estructuras textuales narrativas y expositivas utilizando estrategias autorregulatorias que ayuden a los estudiantes con TDAH a evaluar su ejecución, internalizando un conjunto de indicadores para la supervisión antes, durante y después de la tarea.

En la redacción de textos, están implicados muchos procesos cognitivos relacionados con la gestión de la información; así pues, se observa que los niños con TDAH frecuentemente cometen errores sintácticos (incoherencia, omisiones, sustituciones de letras y palabras) utilizando frases muy simples y vocabulario muy básico. Además, su escasa capacidad para planificar y supervisar sus trabajos, a menudo, les lleva a mostrar rechazo hacia la tarea.

En general, se deben utilizar técnicas que guíen al alumno en la planificación y producción del texto para conseguir que el niño se centre en la audiencia, que active su conocimiento previo y le ayude a estructurar el contenido.

Matemáticas

El bajo rendimiento de algunas funciones ejecutivas, como los distintos tipos de atención, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva, entre otras, interfieren de distintas formas en el aprendizaje de las matemáticas.
Los problemas más frecuentes inicialmente se producen en las estrategias de conteo, “contar todo” en vez de “contar a partir de”, que requieren un alto nivel atencional, así como la automatización de hechos y procedimientos vinculados a la memoria de trabajo.




Las tareas más complejas requieren, a su vez, una supervisión continuada de sus fases, actividades estrechamente relacionadas con los sistemas ejecutivos del procesamiento de la información, y que llevan a los alumnos con TDAH a cometer errores, como confundir el signo de la operación, cambiarlo a mitad de operación, no respetar la regla de la operación, cambiando la suma por la resta, etc.

Frecuentemente nos encontramos con niños con TDAH que responden al problema de forma impulsiva, sin haberlo leído detenidamente o, incluso, si lo han leído, que no recuerden lo que se les ha preguntado, confundan datos o tengan dificultades para diferenciar el tipo de información que les pide el problema. Estos fallos en la resolución de problemas se deben a la mala ejecución del niño en cuanto a la estrategia o los pasos que sigue para afrontar el problema. La atención, el control inhibitorio, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, y las habilidades de planificación y de organización son funciones fundamentales para seleccionar los datos importantes y discriminarlos de los que no lo son tanto, analizar la pregunta del problema y determinar los pasos que hay que seguir para su resolución.

Se recomienda la combinación de varios modelos de intervención para mejorar la ejecución en las matemáticas, por ejemplo:
  • Segmentación de la práctica.
  • Introducción de tiempos de descanso.
  • Utilización de cronocálculos.
  • Representaciones gráficas.
  • Uso de ordenadores.
  • En algunos casos, el uso de la calculadora (problemas en la automatización).

El programa “Pues claro” presenta estrategias de intervención adecuadas para potenciar el rendimiento de los niños con TDAH en la resolución de problemas, con ejercicios relacionados con problemas de la vida diaria y espacios para realizar dibujos de la representación mental que cada uno se hace de él. Incita a la relectura del problema y a la escritura de la información importante, así como de la pregunta que plantea. El estudiante tiene ante sí toda la información que necesita para resolver correctamente el problema de forma organizada.


FUENTE:
Abad-Mas L, Ruiz-Andrés R, Moreno-Madrid F, Herrero R, Suay E.
Intervención psicopedagógica en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad.
Rev Neurol 2013; 57 (Supl 1): S193-203.

jueves, 17 de enero de 2013

CCAA Murcia: RESOLUCIÓN PARA LA ATENCIÓN EDUCATIVA DEL ALUMNADO CON TDAH


Resolución de 17 de diciembre de 2012, de la Dirección General de Planificación y Ordenación Educativa, por la que dictan orientaciones para la atención educativa del alumnado que presenta dificultades de aprendizaje.
El pasado 17 de diciembre de 2012, la Comunidad Autónoma de Murcia publicó una resolución para la atención educativa del alumnado con dificultades de aprendizaje. Esta resolución reconoce los derechos de los alumnos y alumnas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), considerado en riesgo de desarrollar algunas de las dificultades específicas del aprendizaje y, por tanto, incluyéndoles como escolares con necesidades específicas de apoyo educativo.
Según se recoge en la resolución elaborada por la Dirección General de Planificación y Ordenación Educativa de la Comunidad murciana, este alumnado puede presentar las citadas dificultades de aprendizaje de modo aislado o combinado y con carácter transitorio o permanente, por lo que será necesario que el equipo docente (coordinado por el tutor y asesorado por el servicio de orientación) realice un adecuado proceso de prevención, detección, evaluación, diagnóstico e intervención educativa, lo más tempranamente posible.
Esta resolución se aplicará en los centros docentes públicos y privados concertados de la Región de Murcia que impartan enseñanzas de segundo ciclo de Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación profesional de grado medio.
Se aplicarán las medidas ordinarias al alumnado con dificultades de aprendizaje, tan pronto sean detectadas y sin necesidad de esperar a la confirmación de un diagnóstico resultante de evaluación psicopedagógica, que se realizará conforme al Protocolo de actuaciones educativasy sanitarias para la detección y diagnóstico del trastorno por déficit deatención e hiperactividad suscrito por la Consejería de Sanidad y la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Región de Murcia y revisado en 2012.


Entre las orientaciones para la atención educativa del alumnado con TDAH se dicta:
  • Adecuar las estrategias de enseñanza a las peculiaridades del alumno (estilo y ritmo de aprendizaje).
  • Consensuar las reglas y procedimientos comunes para ayudar al alumno a regular su conducta.
  • Fragmentar las tareas en pasos que permitan mantener la concentración y resolver las actividades correctamente.
  • Dada la mayor lentitud de este alumnado para escribir, se evitará hacerles copiar los enunciados, se les concederá un tiempo extra para la realización de las tareas si fuese necesario y se dará preferencia a la realización de esquemas gráficos o mapas conceptuales.
  • Cambiar las actividades más a menudo para evitar el cansancio, permitiendo además breves descansos frecuentes.
  • Potenciar el uso de nuevas tecnologías para compensar sus dificultades de aprendizaje.
  • Acordar el uso de agendas para favorecer la organización de las tareas
  • Ubicar al alumno en el aula en un lugar libre de distracciones que favorezca su concentración.

En cuanto a la evaluación del alumnado con dificultades de aprendizaje, algunas de las orientaciones que se dictan son:
  • Adaptar los exámenes a las posibilidades del alumno, sin que esto suponga reducir la exigencia con respecto a los contenidos mínimos.
  • Procurar realizar exámenes cortos y frecuentes, propiciando una evaluación continuada que también tenga en cuenta el esfuerzo por aprender del alumno.
  • Utilizar de modo complementario o alternativo pruebas orales.
  • Organizar el calendario de exámenes evitando la acumulación en  pocos días.
  • Realizar los exámenes más complejos en las primeras horas de la jornada para evitar la fatiga, o bien fragmentarlos en varias sesiones cuando sea necesario.
  • Compensar las dificultades que el alumno tiene para calcular y organizar su tiempo, recordándole durante el examen el control del tiempo e, incluso, darle más tiempo, antes y durante el examen para prepararse y revisar lo realizado.
  • Recordar al alumno que revise cada pregunta del examen antes de contestarlo y de entregarlo.
  • Facilitar que, en cualquier momento, el alumno pueda preguntar o acceder a las instrucciones dadas al comienzo de la prueba.

Para los alumnos con dificultades de aprendizaje que vayan a cursar las enseñanzas de bachillerato, ciclos formativos de grado medio o estudios universitarios, el orientador del centro emitirá un informe en el que consten sus necesidades específicas de apoyo educativo, las adecuaciones de currículo realizadas y las medidas ordinarias y específicas, para que los equipos docentes sucesivos realicen las actuaciones pertinentes o puedan adaptar las pruebas selectivas pertinentes en función de sus dificultades.
Por último, la resolución dicta que los tutores del alumnado con dificultades educativas mantendrán una relación permanente y activa con las familias, facilitando la información y el asesoramiento pertinentes.

FUENTES: