TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 12 de enero de 2020

LAS NECESIDADES ESPECIALES NO TERMINAN DE ENTRAR EN LAS AULAS




Los expertos señalan la falta de recursos y de formación del profesorado como los mayores obstáculos para avanzar en la integración de los alumnos con necesidades especiales en España

NACHO MENESES
Madrid 9 ENE 2020 - 16:49 CET

Dislexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de Down, trastornos del Espectro del Autismo (TEA), discapacidades auditivas, motoras o visuales… Hablar de necesidades especiales en el aula es hacerlo de un amplio abanico de estudiantes que demandan un apoyo específico garantizado tanto desde la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre derechos de las personas con discapacidad como de la propia Constitución Española, en su artículo 27, y a través de normas específicas como la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social. Sin embargo, la forma en que se observan esos derechos varía mucho dependiendo de cada Comunidad Autónoma y de los recursos que dediquen a ello las diferentes administraciones implicadas.

“La sociedad no está preparada para atender a la diversidad, y por tanto es muy difícil que su sistema educativo lo esté. Hay un vacío muy grande en la formación de los profesores... Un profesor universitario tiene un dominio muy específico de un área de conocimiento, pero no sobre didáctica, metodología, psicología o antropología”, sostiene Sonia Escorial, responsable de la Unidad de Atención a la Diversidad de la Universidad Europea. Según un reciente informe de Comisiones Obreras, por ejemplo, el 72 % de los alumnos con necesidades especiales en la Comunidad de Madrid están desatendidos debido a la falta de especialistas.

La dotación de las aulas específicas también cambia según su ubicación geográfica: si en Madrid han de tener un maestro de pedagogía terapéutica (PT) y un técnico auxiliar formado como integrador social, la Consejería de Educación de Murcia no fija una formación específica para el auxiliar, y ha de contar con un PT y un especialista en Audición y Lenguaje (AL)
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Un apoyo desigual según la edad

Más del 75 % de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo están en un entorno inclusivo, según datos de la Comisión Europea. “Sin embargo, según se van cumpliendo etapas escolares, los apoyos que van recibiendo no son suficientes, y eso hace que no sea una inclusión real, porque al final pasan más tiempo en el aula específica que en la ordinaria que les corresponde”, explica Blanca Sáenz, fundadora de Abascool, centro de formación superior especializado en autismo. Este es precisamente el trastorno infantil con mayor prevalencia en la actualidad, ya que afecta a uno de cada 100 nacimientos, según las estadísticas europeas.

Autismo, TDAH, síndrome de Down, parálisis cerebral... Las necesidades son múltiples y no parece que sus necesidades lleguen a estar cubiertas. “Se trata de alumnos que necesitan atención personalizada, una adaptación curricular y una gestión de los problemas conductuales que puedan favorecer la inclusión en la clase”, añade Sáenz. Una adaptación que abarca cambios tanto en los objetivos y los contenidos de las asignaturas como en su metodología y evaluación, de manera que se ajusten a las circunstancias específicas de cada alumno. Sin embargo, la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo, elaborada en 2015, está pendiente de un plan de acción que aún no se ha publicado.

La principal dificultad de los alumnos con un TEA tiene que ver con la comunicación e interacción social, por un lado, y las alteraciones de conducta, por otro. “El TEA es muy amplio, porque incluso en alumnos con un mismo diagnóstico encontraremos necesidades muy diferentes, desde niños que simplemente no son capaces de entender la ironía, el humor o la mecánica de un juego a otros que no pueden expresar lo que necesitan, no comprenden lo que se les dice y no son capaces de realizar ninguna acción de forma independiente”, argumenta José Alberto Monseco, psicólogo y director académico de Abascool. Puesto que la intervención es más eficaz cuanto más temprana y más intensiva, las etapas infantil y primaria se convierten en esenciales, porque servirán para establecer las bases de lo que aprenderán en el futuro.

El máster ofrecido por esta escuela (un título de la Universidad Complutense de Madrid dirigido a graduados de carreras como Psicología, Magisterio, Pedagogía, Logopedia o Psicopedagogía, entre otras) se centra en el Análisis de Conducta Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés). Este tipo de terapias se centra en identificar las conductas socialmente relevantes y significativas, reforzar las conductas que se desea mantener y enseñar conductas sustitutivas y socialmente aceptables para aquellas que se quieren eliminar. A pesar de estar recomendadas tanto por la Organización Mundial de la Salud como por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, no se financian a través de las coberturas públicas. “Por eso, si alguien quiere acceder a este tipo de tratamiento para sus hijos ha de pagarlo de su bolsillo, algo que es muy costoso, al tratarse de un tratamiento personalizado”, denuncia Monseco.

Apoyo logopédico para el Síndrome de Down

Aunque, de nuevo, cada caso es diferente y tiene sus propias necesidades, los estudiantes con síndrome de Down suelen exigir apoyo logopédico al menos en Infantil y Primaria, ya que las dificultades para hablar correctamente hacen necesarios ejercicios de pronunciación y respiración. “En Secundaria hay menos apoyo, aunque siga siendo necesario”, reclama Mateo San Segundo, presidente de Down España. “Se trata de alumnos que requieren que muchas cosas se adapten a sus necesidades: explicaciones más cortas o lentas, que haya más de un profesor en el aula o que se trabaje en grupo, cooperativamente, para apoyarse unos a otros”, añade.

Para San Segundo, esas metodologías más participativas no solo benefician a los alumnos con síndrome de Down, sino también al resto de compañeros, y reconoce ciertos límites en el sistema actual: “La teoría de la inclusión educativa es mucho más complicada en la práctica. Cuando como profesor tienes 25 alumnos, dos con necesidades especiales y otros tres que a lo mejor no lo son, pero también necesitan apoyo, es difícil. Pero si la escuela no puede llegar a todos, entonces hay que cambiar el paradigma de la educación”, sostiene San Segundo. “Debería haber un profesor de apoyo en el aula, y eso puede hacerse con una mejor distribución del tiempo. En muchos colegios ya lo han cambiado, y hay docentes que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a otros profesores”. No es el niño quien se ha de adaptar al centro, sino al revés, para que este pueda desarrollar adecuadamente sus capacidades sin dejar de convivir con el resto de los estudiantes.

Pérdida de talento en la universidad

“Nuestro sistema educativo expulsa a mucha gente que se sale de la norma, por lo que el porcentaje que llega a la universidad es muy reducido. Hay una pérdida de talento, porque el sistema les manda por caminos alternos como la FP o los centros específicos de empleo, y como consecuencia de estas barreras no pueden acceder a determinados tipos de trabajo que requieren una formación superior y no técnica”, reflexiona Escorial. Aunque la mayoría de los alumnos con necesidades especiales que llegan a la Universidad Europea responden a trastornos específicos de aprendizaje como la dislexia o el TDAH, aproximadamente un 10 % de ellos son estudiantes con TEA u otros tipos de discapacidad auditiva, motora o visual.

“Los alumnos con dislexia llegan a menudo con un cierto bagaje emocional, provocado por experiencias previas de bullying. Tienen un déficit en la memoria a corto plazo, que es la memoria del trabajo, y que muchas veces no ha sido tratado con anterioridad”, añade Escorial. Les cuesta memorizar el contenido, y por ello se les enseña a estudiar utilizando su cerebro de una forma más eficaz, a menudo por medio de estrategias visuales como los mapas conceptuales para poder asimilar mejor el contenido.

Los alumnos que llegan a la Unidad de Atención a la Diversidad que dirige Escorial reciben una atención personalizada que pretende identificar no solo las necesidades de cada estudiante, a través de pruebas objetivas y estandarizadas, sino también lo que pueden aportar. “Se trata de ver lo que podemos hacer para que las asignaturas sean más accesibles, no solo para esa persona con una necesidad concreta, sino para todos los alumnos; que la programación se cree pensando en todos”. Antes de cada clase, el profesor sube al campus virtual la documentación necesaria, de manera que los estudiantes ya no tienen que elegir entre escuchar al profesor o tomar apuntes literales, y pueden centrarse en tomar notas importantes y más específicas. Y, por último, se les recomienda que pidan tutorías didácticas, “a donde vayan con dudas muy concretas que les ayuden a tener un aprendizaje más significativo”, finaliza Escorial.

FUENTE:

martes, 25 de junio de 2019

HIPERACTIVIDAD EN EL AULA: UNA EXPERIENCIA «CUESTA ARRIBA»




A. de la Paz/Toledo - lunes, 24 de junio de 2019

La presidenta de la regional FACAM TDAH, Gloria López, reclama extender las adaptaciones metodológicas para un grupo de alumnos sometidos a «sobreesfuerzo» para poder aprobar

La convivencia con el TDAH marca el día a día de miles de familias. El trastorno es una realidad compleja, ardua y muchas veces difícil de encarar. La dolencia nunca se cura, pero es posible mejorar las manifestaciones más habituales que provoca en quienes la padecen. La respuesta de las familias, el personal sanitario y la comunidad educativa es determinante para mejorar la calidad de vida. Los menores en edad escolar constituyen un grupo especialmente sensible. «Los niños son los más perjudicados», remarca Gloria López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Ayuda al TDAH de Castilla-La Mancha (FACAM TDAH).

El aprendizaje de este grupo, el más afectado por el trastorno, es lento y costoso. Su falta de recorrido vital, además, les impide desarrollar fórmulas para adaptarse al entorno. «Los adultos van aprendiendo estrategias de manera autodidacta», cuenta López. Sin embargo, los niños y los adolescentes padecen esa dificultad de aprendizaje tanto escolar como social. «Con los años y la maduración cerebral, van aprendiendo». Pero hasta que no pasa el tiempo, los inconvenientes no cesan.

La escuela es el epicentro de buena parte de los conflictos. «Es el punto más vulnerable», asegura la responsable de FACAM TDAH. La función de colegios e institutos como transmisores de conocimientos y centros para la generación de redes y roles sociales topa con la realidad de un trastorno que tiene en las dificultades del aprendizaje y en las complicaciones para tejer relaciones dos de sus más claros síntomas. Los alumnos hiperactivos padecen las rigideces de una estructura pensada para el estudiante promedio y que, aunque trata de atender a la diversidad, choca con determinadas carencias de tiempo y medios.

López pide extender las adaptaciones metodológicas como método para las pruebas de estos alumnos. El cambio no afectaría a los contenidos enseñados ni al nivel de los mismos (adaptación curricular), sino a pequeños cambios en el procedimiento con el que se realizan. Las modificaciones incluirían «más tiempo para que hagan los exámenes» o «señales como negritas o subrayado para que puedan detectar cuál es la idea clave de una pregunta».

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha creó en febrero de 2017 un nuevo protocolo para la intervención con el alumnado TDAH. La Junta lo define como «un instrumento que surge para mejorar la coordinación y el intercambio de información entre los profesionales de los ámbitos sanitario, social y educativo, así como de agilizar y potenciar los procesos de detección, intervención y seguimiento, y de garantizar una respuesta integral y de calidad».

Pese al esfuerzo de la administración, la experiencia educativa de los niños con TDAH no resulta sencilla. López lamenta «un sobreesfuerzo que ningún niño merece» para este colectivo. Los resultados académicos dependen «de una cantidad de horas increíbles». Los extras que han de asumir para obtener un aprobado mínimo redundan en «bajos autoestima y autoconcepto». Es «un camino cuesta arriba» para alumnos, docentes y progenitores.

Su condición de «impulsivos, inoportunos y poco dados a seguir las reglas» lastran las relaciones con sus compañeros. «Los hay con muchos amigos, pero también hay quienes apenan tienen». El papel del profesorado suele suponer una ayuda, aunque la falta de conocimiento sobre el protocolo para detectar a los alumnos TDAH o su no implementación en clase puede terminar agravando los problemas. En ocasiones, se les atribuye conductas de «vagos, peligrosos y que no quieren estudiar», en vez de investigar la probable existencia del trastorno.

Desde FACAM TDAH defienden la intervención psicológica y la medicación siempre que «el profesional que está tratando al niño lo estime; aunque en muchos casos es muy recomendable». López recuerda «el diagnóstico es siempre clínico, pero no siempre es claro».

FUENTE:

martes, 19 de septiembre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA ADAPTACIÓN DE EXÁMENES EN EL TDAH



¿Por qué los chicos/as con TDAH necesitan adaptaciones en los exámenes?

Todo lo que se propone de aquí en adelante es válido para todos los chicos/as, no únicamente para los que padecen TDAH. Ya que este tipo de medidas servirán para mejorar los resultados de todos nuestros alumnos/as.

¿Son los chicos/as con TDAH menos inteligentes y por eso necesitan adaptaciones en los exámenes?

No, no tienen por qué ser menos inteligentes que el resto de los alumnos, es más, hay un alto porcentaje de chicos/as con TDAH que además tienen altas capacidades.

Los chicos/as con TDAH tienen dificultades tales como:

     * Dificultad para discriminar estímulos irrelevantes
     * Tiempos muy cortos de atención sostenida
     * Dificultad para la planificación y la organización

Las adaptaciones de los exámenes son adaptaciones curriculares no significativas, es decir, en ningún momento se suprime contenido del currículo; únicamente adapta la formulación de las preguntas para conseguir un mejor aprovechamiento por parte del alumno/a.

¿Qué podemos hacer para adaptar los exámenes?

Modificaciones en el examen:
  • Combinar diferentes tipos de preguntas: de desarrollo, de verdadero y falso, definiciones, tipo test de opción múltiple, combinar problemas con operaciones simples…
  • Reducir el número de preguntas por hoja.
  • Destacar en el enunciado las palabras clave, marcándolas con un subrayador, escribiéndolas en mayúscula, rodeándolas con el propio alumno, etc.
  • Simplificar el lenguaje de los enunciados, tratando de que sea sencillo y no tenga palabras rebuscadas que impidan una correcta comprensión del mismo.
  • Aumentar el espacio para contestar entre las preguntas. 
  • Si un enunciado tiene muchos apartados en vez de colocarlos todos seguidos es bueno separarlos en distintas líneas o apartados, así nos aseguraremos de que no se pasen ninguno por alto.
  • Dar más tiempo si es necesario para hacer el examen o dividir el examen en varias sesiones.
  • Ojo con la ortografía, las prisas y la falta de atención hacen que suelan tener muchas faltas, si les sobra tiempo podemos pedirles que lo revisen. Si van justos de tiempo no deberíamos penalizarlos por las faltas.
  • Tener siempre presente la alternativa de la evaluación oral.

Con anterioridad al examen:
  • Fijar las fechas de los exámenes con suficiente antelación: Una mala gestión del tiempo de los chicos/as con TDAH hacen que raras veces lleven las materias al día. Por ello es importante que las fechas de los exámenes se fijen con tiempo suficiente para poder planificar el estudio y llevarlo a cabo.
  • Trabajar con muestras de formato de exámenes: Es de gran ayuda para todos poder entrenarse con ejercicios y formatos tipo de lo que se van a encontrar en el día señalado.
  • Es mejor más exámenes cortos y frecuentes que pocos exámenes con mucha materia: además de resultarles más sencillo memorizar todo lo necesario eso les obligará a ir llevando la materia al día.

Justo antes de comenzar el examen:
  • Ubicar al alumno/a cerca del profesor durante la realización del examen: esto nos permitirá poder reconducirlo fácilmente en caso de que fuese necesario.
  • Dar unas instrucciones antes de comenzar explicando como deberán proceder y ampliando el enunciado de algún ejercicio en caso de considerarlo necesario. Es muy importante que en este paso las instrucciones sean claras y concisas.
  • Dar un pequeño tiempo para que el alumno/a reflexione y pueda plantear aquellas dudas que le surjan. En caso de que no pregunten nada, es bueno verificar que el alumno/a entiende aquellos enunciados más enrevesados o aquellas preguntas que no están acostumbrados a elaborar en clase.

Durante la realización del examen:
  • Supervisar que responden a todo antes de entregar el examen, prestando especial atención sobre todo si el examen tiene preguntas por ambas caras.
  • En caso de que el alumno no se concentre, tratar de reconducirlo, suele ser suficiente con tocarle en el hombro para reconducir su atención e indicarle que es lo que tiene que hacer.
  • Si son exámenes largos en los que se puede entretener o bloquear en alguna pregunta podemos optar por ir entregando las hojas a medida que el alumno va haciendo, pautándole un tiempo máximo de realización para cada una de ellas.
  • Cuando paseamos por el aula durante el examen, podemos pararnos en su mesa y preguntar si tiene alguna duda o simplemente animarlo a que continúe porque lo está haciendo bien.

FUENTE

sábado, 21 de febrero de 2015

BENEFICIOS DE LAS MEDIDAS NO SIGNIFICATIVAS PARA EL ALUMNO CON TDAH


Gracias a la inclusión en la LOMCE del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) dentro de las necesidades educativas especiales que requieren de un apoyo dentro del aula, se pusieron en relieve la importancia de aplicar unas medidas dentro del mismo para el beneficio de dichos alumnos/as. La promoción de protocolos de intervención a nivel educativo hacen hincapié en cuáles deben ser esas medidas. 
Pero, ¿qué son y qué tipos hay?


Se entiende por medidas a aquellas adaptaciones a modo de estrategia educativa que consiste en la adecuación de los contenidos, tipo de evaluaciones o factores ambientales con el objetivo de hacer que los objetivos propuestos en cada curso escolar sean más accesibles al alumno. 

Se trata de tener en cuenta las características individuales del alumno y las particularidades propias del trastorno a la hora de planificar la metodología, los contenidos y, sobre todo, la evaluación. 

Se dice que existen dos tipos de medidas a tomar: las medidas significativas y las no significativas:
  • Las medidas significativas son aquellas que están destinadas a eliminar, reducir o priorizar determinados contenidos, objetivos y criterios de evaluación. Este tipo de adaptaciones, en nuestra opinión, no deben ser nunca la primera vía a tomar, pues podemos estar frenando el desarrollo de nuestro hijo, provocando que no aprendan ciertos contenidos y afectando a su aprendizaje. Si bien, en algunos casos puede ser necesario en algún apartado a asignatura en concreto consideramos que antes se deben proponer medidas no significativas.
  • Por medidas no significativas nos referimos a aquellas modificaciones en las que no se interfiere en el currículo, sino en los factores ambientales dentro del aula, en la interrelación entre profesor-alumno o en determinados cambios durante los exámenes. Estas medidas creemos que deben ser de aplicación obligatoria (no tienen porqué ser todas pero si las mas beneficiosas) ya que no tienen un coste económica, pero si que implican sensibilización y conocimiento del trastorno. 
Algunas de estas medidas pueden ser:
  • Sentarle en las primeras filas de clase y alejado de estímulos distractores como puede ser las ventanas. De esta manera esteremos fomentando una menor frecuencia de distracciones durante las clases.
  • Refuerzo positivo de sus aportaciones en clase o de cualquier logro conseguido aunque ya tuviera que tenerlo instaurado por la edad biológica que tiene.
  • Secuenciación de las preguntas durante un exámen. Porqué vamos a ponerle en una misma cara 6 preguntas cuando podemos ponerle 3 más espaciadas. Los niños con TDAH tienden a pasar de una pregunta a la otra sin haberla completado la anterior. Si reducimos el número de preguntas por cara estaremos fomentando que esto no ocurra.
  • Simplificar o resaltar en negrita las partes importantes de los enunciados. En muchas ocasiones se hacen enunciados muy largos, o con varias preguntas, en las cuales los niños con TDAH tienden a no responderlas completamente o a perderse en lo qué preguntan. Si subrayamos en negrita aquellas palabras importantes estaremos ayudándole a entender y a centralizar la pregunta para que pueda demostrar sus conocimientos.
  • Aumentar el tiempo en los exámenes. Una de las medidas más importantes es ampliar en un 35% el tiempo del exámen. Esto implica unos 15 minutos más, que pueden ser suficientes para que le de tiempo a terminar de rellenar la prueba. Esta medida está aprobada para que se adopte desde hace un tiempo en los exámenes de selectividad.
  • No penalizar en exceso las faltas de ortografía, muy comunes en los niños con TDAH sobre todo debido a omisiones de letras (poner “siepre” en vez de “siempre”)
  • Reducción de las tareas para casa. Como hemos hablado, el sistema de estudio tradicional que tienen los niños basada en la lectura repetida para estos niños no es suficiente y deben dedicar más tiempo a reelaborar la información, hacer una lectura comprensiva, un  buen subrayado para terminar con un esquema o resumen que le ayude a jerarquizar la información y suplan sus déficits (principalmente atencionales). Si le mandamos una gran carga de trabajo, no le estaremos brindando ese tiempo que necesitan, lo que les penalizará.
  • Centrarnos más en los esfuerzos que en la nota objetiva. Estos chicos tienden a realizar muchos más esfuerzos que el resto de sus compañeros para obtener la misma nota o, incluso, una nota menor, por lo que focalizar nuestra atención en sus esfuerzos y en sus logros nos ayudará a objetivizar el trabajo que realizan.
  • Realizar diferentes formatos de exámen: oral, por escrito, tipo test, etc.
Están son algunas de las medidas no significativas. Existen otro tipo de medidas que aunque no se encuadren dentro de las medidas típicamente consideradas como no significativas puede ser muy beneficiosas para los niños con TDAH como son:
  • Impulsar un aprendizaje cooperativo, mucho más dinámico y activo.
  • Dar responsabilidades dentro del aula para que adquieran un rol relevante dentro de sus compañeros y potenciemos su autoestima.
  • Tener un mayor control sobre él con el tema de la agenda, ayudarle a organizarse o planificarse. Existe tutorizaciones en este aspecto de otro compañero pero este punto hay que saber llevarlo pues puede darle la impresión al niño que tiene otro “profesor” más que le vigila, lo que no le beneficiaría.
  • Crear con él unas señales para cuando se distraiga ayudarle a refocalizar su atención.
  • Fragmentar la tarea si es muy larga.
  • Tener un seguimiento con el niño, preguntándole y motivándole.
Estas son sólo algunas, se pueden tomar muchas otras, para ello se debe tener un conocimiento y una gran capacidad didáctica y creativa para saber ajustar qué modificaciones pueden ser beneficiosas para cada alumno. Pero con estas medidas generales se pueden conseguir grandes avances, grandes mejores que impulsan la motivación y autoestima  de los niños.

Para demostrároslo queremos poneros un ejemplo:
Se trata de un niño diagnosticado con TDAH en etapa primaria, cuya motivación y autoestima era baja puesto que consideraba que hacía grandes esfuerzos para luego no verse recompensado. En el apartado escolar, se ha trabajado con él en ofrecerle unas técnicas adecuadas que le ayuden a suplir su déficit, un cambio en sus rutinas y unas competencias en organización y planificación. A su vez, junto con el centro educativo, se llegaron a acuerdos para ver qué medidas no significativas se podían aplicar. Para los exámenes se decidieron además de dar más tiempo, simplificar y adecuar las preguntas, hacerlo más visible y espaciado. Las mejoras fueron clarísimas. Ahora nos encontramos con un colegio y un profesorado con una mayor sensibilidad y, sobre todo, un niño con una mayor confianza en si mismo, una mayor autoestima y motivación, mejorando su actitud tanto en casa como en el colegio.








domingo, 9 de marzo de 2014

CÓMO ADAPTAR LAS EVALUACIONES A NIÑOS/AS CON TDAH



Los niños y adolescentes con TDAH requieren adaptaciones curriculares de las técnicas de evaluación (que no de los criterios de evaluación) de muy fácil aplicación y coste cero que no afectan directamente a los elementos del currículo académico oficial. Esto se hace con el fin de responder adecuadamente a las necesidades educativas específicas que pueden presentar los alumnos con TDAH.


Además, cuando a un alumno se le proporciona una instrucción de calidad y ayudas compensatorias adaptadas a sus necesidades es posible obtener un progreso satisfactorio en su rendimiento.

Se debe estructurar y adaptar las pruebas de evaluación (exámenes, controles, etc.). Para ello es recomendable aplicar una serie de pautas como las siguientes:
  • En el momento de la prueba de evaluación, conviene que el alumno esté sentado cerca del profesor y lejos de motivos de distracción.
  • Dar instrucciones claras y sencillas. Se debe verificar que el escolar comprende lo expuesto por el profesorado antes y durante la prueba.
  • Darle la oportunidad para que pregunte.
  • Posibilidad de usar otros medios para realizar la prueba o presentar trabajos,  haciendo uso de ordenadores, diagramas y dibujos si fuera necesario.
  • Subrayar con rotuladores las palabras clave o instrucciones. Esto le ayudará a discriminar de una forma más eficiente la información relevante.
  • Otras consideraciones que a tener en cuenta durante la evaluación es el hecho de que la atención mejora ante la realización de tareas novedosas (color frente a blanco/negro). Siempre que sea posible presentaremos los ejercicios a color.
  • También se ha demostrado que el rendimiento mejora en los niños con TDAH cuando se da tiempo suplementario para tareas escritas o cuando se hace un borrador antes de entregar la prueba definitiva.


En algunas Comunidades Autónomas existen protocolos de actuación con niños con TDAH en ambientes educativos donde se incluyen las adaptaciones pertinentes que han de realizarse.  En esos protocolos se incluyen propuestas relacionadas con los aspectos evaluativos y la forma en la que se pueden realizar y ajustar los exámenes a las características de los alumnos con TDAH

Algunas de esas consideraciones son:
  • El alumno con TDAH presenta dificultades para mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados, por ejemplo el tiempo que dura una prueba de calificación. Por ello, y para mejorar el rendimiento en pruebas escritas, se favorecerá la realización de los mismos de forma oral o a través de ordenador.
  • En cuanto a la duración de las pruebas escritas, se recomienda que se utilicen dos sesiones como mínimo y se establezcan tiempos máximos flexibles que permitan prolongar la duración del examen.
  • Las preguntas de los exámenes se presentarán por escrito para evitar la lentitud de otros procedimientos como la copia o el dictado, con la inclusión de preguntas o ítems de un mismo tipo, para evitar así la mayor posibilidad de error o confusión derivados de una combinación de formas.
  • Es conveniente dar a conocer las fechas de los exámenes con antelación. Se debe comprobar que el alumno ha registrado convenientemente las fechas y horarios de los mismos y que los tutores o familias reciben dicha información.
  • Los exámenes o pruebas escritas finales o parciales no deberán ser los únicos instrumentos para evaluar a este alumnado; es necesario que la evaluación continua sea el procedimiento empleado, tal como lo recoge la normativa de evaluación en la enseñanza básica.

FUENTE:
Guillermo Rodríguez Hernández. Logopeda y Psicólogo clínico. Centro VHL Adeje, Tenerife

domingo, 14 de abril de 2013

TDAH: SELECTIVIDAD Y MEDIDAS ADAPTADAS A SUS NECESIDADES EN NAVARRA


La Selectividad y las pruebas de acceso a FP se adaptarán para alumnos con déficit de atención en Navarra
La medida se recoge en una norma pionera que regula la respuesta educativa a ese alumnado
El resto de las pautas establecidas van dirigidas a los centros educativos y beneficiarán a los 2.126 escolares diagnosticados


MARÍA OLAZARÁN - Viernes, 5 de Abril de 2013 -
PAMPLONA. El alumnado con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) que se presente este curso a la Selectividad o las pruebas de acceso a FP tendrán los exámenes adaptados a sus necesidades educativas. En la actualidad, la mitad de los 2.126 escolares diagnosticados en Navarra estudia ESO, Bachillerato o FP, sin embargo, se desconoce cuántos podrían solicitar esta adaptación. "Se trata de ofrecerles las mismas facilidades que tienen en sus centros, teniendo en cuenta que es una concurrencia competitiva y debe ser igual para todos. Se puede ampliar el tiempo del examen, situarlos en el lugar de menor distracción dentro del aula o verificar si ha respondido a todas las preguntas", relata el director del servicio de Participación Educativa, Andrés Jiménez.
Esta es una de las actuaciones presentes en la orden foral que regula la respuesta al alumnado con TDAH y TA (trastorno de aprendizaje), una norma "pionera" en el Estado en cuanto a su rango, ya que "reconoce el derecho de las personas y familias afectadas a recibir esta atención específica". Este trastorno, que incluye tanto la hiperactividad como el déficit de atención, interfiere en el desarrollo integral de la persona en las áreas social, académica y afectiva y, según diferentes estudios, afecta casi al 5% de la población escolar. Una de sus consecuencias, afirmó Jiménez, "es el notable porcentaje de fracaso escolar e inadaptación social que registra debido a la falta de autocontrol de los impulsos que afecta al comportamiento, pero también a que en muchos ámbitos se desconoce el trastorno y la atención que precisa".
PROCESO PARTICIPATIVO
Con el objetivo de ofrecer una mejor atención a este alumnado, el departamento de Educación inició en el curso 2011-12 un proceso para regular la atención educativa de los estudiantes con este tipo de trastorno, que incluía elaborar una orden foral. "En paralelo se formó a mil docentes, se elaboraron dos guías sobre cómo llevar a cabo la intervención en casos de TA y TDAH y se habilitó un banco de recursos", señaló Jiménez, que añadió que "con la norma se pretende ayudar a escolares y familias afectadas y también al profesorado, al señalar los aspectos más esenciales de la atención educativa que precisan".
Esta norma, ansiada por las asociaciones de TDAH, es de obligado cumplimiento y si las familias están descontentas "pueden reivindicar que se cumpla (algunas ya lo han hecho)". Hasta ahora, recordó Jiménez, dependía de la buena voluntad del profesorado pero con esta normativa no queda más remedio que tenerla en cuenta". Se trata de "crear cultura" en los centros con el objetivo de que "interioricen la atención a estos chavales como una realidad que deben atender".
METODOLOGÍA Y EXÁMENES
Como paso previo a la aprobación de la norma, el departamento actualizó los protocolos de derivación y traspaso de información ante el TDAH dirigida a docentes y médicos para una atención lo más temprana y ajustada posible. Y es que la detección, que normalmente surge en la escuela a los 6-7 años, es el punto de partida para iniciar la respuesta educativa. "Son necesarios un informe de Salud y un informe psicopedagógico del orientador para establecer las actuaciones pertinentes", señaló.
La norma establece medidas relacionadas con la metodología como, por ejemplo, la organización del aula, la distribución del alumnado o el ajuste curricular. En relación a los exámenes establece las siguientes pautas:
  • Informar con suficiente antelación
  • Diversificar el modelo de pruebas (orales, test...)
  • Destacar las palabras clave de las preguntas
  • Verificar que el alumnado las comprende y responde a todas
  • Ofrecer más tiempo para hacer los exámenes.
Asimismo, por primera vez este curso, las pruebas de acceso a la FP y la Selectividad estarán adaptados para que el alumnado "tenga las mismas facilidades que en sus centros". Los orientadores deben trasladar las necesidades de cada alumno a la UPNA y esta deberá plantear las medidas necesarias. Por ejemplo, dar más tiempo en el examen, situarlo en un lugar de menor distracción o revisar si contesta a todas las preguntas.


ADAPTACIONES EN EL AULA Y EN LOS EXÁMENES
"Hay que ayudarles a poder demostrar lo que saben"
Los colegios Ermitagaña y Teresianas (Pamplona) ven positivo fijar unas pautas para que el alumnado con TDAH desarrolle su capacidad al máximo.
"Son alumnos a los que no les tienes que pedir menos, pero que presentan un trastorno que les impide poder demostrar todo lo que saben. Nuestro objetivo es ayudarles para que esos condicionantes no sean un obstáculo". Son palabras de Kiko Sagardoy, uno de los tres orientadores del colegio Teresianas de Pamplona, que asegura que la orden foral "ha supuesto una oportunidad para darle una vuelta de tuerca a lo que ya veníamos haciendo". Y es que para este centro, al igual que para su vecino, el CP Ermitagaña, la atención educativa del alumnado con TDAH ya formaba parte de su labor diaria. "Nuestra forma de trabajar ha cambiado bastante poco", reconoce Félix Ramón, tutor de 6º de Primaria del colegio público. Para la orientadora de este centro Noelia de las Heras, Educación pretende "dar luz y voz" a todas esas personas que "ya atendíamos en los centros". Lo que hace es "dar cobertura legal" y regular la respuesta educativa "con unas bases mínimas para todos los centros".
DETECCIÓN: "La alarma suele saltar en la escuela, a los 6-7 años"
La detección y el tratamiento de este trastorno, explican desde ambos centros, se aborda principalmente desde tres ámbitos: sanitario, familiar y educativo. Pero casi siempre la voz de alarma suele saltar en la escuela. "Son niños inatentos, que no paran, que no pueden sentarse... Se percibe cuando tienen 4, 5 o 6 años. Presentan una movilidad extra, desatención y/o dificultades en el lenguaje", explica Ramón. Los orientadores ponen en marcha el protocolo de detección, evaluación y derivación (actualizado con la aprobación de la normativa) y que consiste en comprobar si el menor tiene este trastorno. "Primero hablamos con las familias para validar si esos comportamientos se repiten en otros ambientes y, con su consentimiento, pasan distintas pruebas. Si sospechamos que tienen TDAH hacemos un informe para el pediatra pidiendo derivación a Salud Mental o Neuropediatría", relata la orientadora del CP Ermitagaña. De confirmarse, estos profesionales elaboran un informe psicopedagógico y se diseña la respuesta educativa. El tema de la detección, en opinión de Sagardoy, "no ha variado, ya que estaba muy bien ajustada: los casos que derivamos a Salud suelen ser ratificados".


RESPUESTA EDUCATIVA: Metodología interactiva o más tiempo para hacer exámenes
Para elaborar la respuesta educativa, la orden foral establece una lista de adaptaciones relativas a la metodología y a la evaluación, que deben cumplir los centros escolares. En opinión de la orientadora del CP Ermitagaña, la normativa se centra más en los exámenes y recuerda que "antes hay un proceso de aprendizaje dentro del aula en el que hay que llevar a cabo estrategias metodológicas para asegurarnos de que el alumno es capaz de entender lo que explicamos o de atender durante los periodos de tiempo establecidos". Algunas de las medidas este centro utiliza son:
  • Situar al alumnado con TDAH en primera o segunda fila ("se despistan con nada").
  • Desarrollar metodologías de interacción para mantener su atención o trabajos cooperativos;
  • Realizar los exámenes "como tarde, en la primera hora después del recreo".
  • Controlar las agendas. "Este es el nexo de unión diario entre profesores y familias", afirma Ramón.
En Teresianas, recuerda su orientador, "trabajábamos más la atención en el aula en todos los niveles, pero sobre todo en Infantil, Primaria y 1º ciclo de ESO, ya que conforme se avanza es más difícil". En su opinión, la norma "fue una oportunidad de recordar el trastorno, revisar nuestras medidas y analizar qué más podíamos hacer. Y nos hemos centrado en los momentos de evaluación, ya que era donde teníamos menos medidas aplicadas". Se reunieron a comienzos de curso y, en base a la norma y las guías del departamento, diseñaron varias adaptaciones para los exámenes:
  • "Por ejemplo utilizar enunciados corto, poner las palabras clave en negrita.
  • Recordar a las familias cuándo hay examen.
  • Dejar más tiempo y revisar si han contestado a todas las preguntas o se han dejado alguna por despiste".
Sagardoy, que destaca también la importancia de la coordinación entre orientación, docentes y familias.
ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD: Un trabajo extra que no va acompañado de más recursos
La labor de adaptación metodológica y de los exámenes, como se destaca en ambos centros, "supone un trabajo extra", ya que además tienen que atender a 25 chavales más. "La disposición del profesorado es extraordinaria, a veces se cansa, sí, pero luego lo hacen porque saben que no son chavales vagos ni gamberros sino que tienen un trastorno y es de justicia tomar medidas que equilibren esos condicionantes", añade Sagardoy. De la misma opinión es el tutor de CP Ermitagaña quien lamenta que la norma "no vaya acompañada de más dotación de personal". "Somos los mismos haciendo el mismo trabajo, con menos recursos y más alumnos", denuncia Ramón, que recuerda que "para algunos la adaptación metodológica en el aula es suficiente pero hay otros que requieren una adaptación del currículo". Y es que, afirma, "el TDAH no siempre es puro y puede ir acompañado de otras dificultades". Por esta razón, ambos centros tratan de que las medidas sean los más individualizadas posible para dar la mejor respuesta educativa.
Otra de las cuestiones que consideran fundamental es trabajar las emociones. "La autoestima es la base de todo lo que estamos hablando, sentirse útiles, saber que saben hacer cosas y que los demás le valoren y respeten por ello", afirma de las Heras. En este sentido, el orientador de Teresianas añade que "es más sencillo con los mayores, ya que son capaces de mirarse por dentro y comunicarse. Con los pequeños es más difícil porque no son conscientes de por qué están sufriendo".
En definitiva, el tutor del CP Ermitagaña asegura que el quid de la cuestión es "el tratamiento de la diversidad en general, ya que todos somos diferentes". "Yo siempre digo a alumnos y familias que lo más importante es respetar a quien tenemos al lado. Trabajar con esa sensibilidad te hace dar a cada uno lo que necesita", concluyó Ramón.
EVALUACIÓN
  • Soportes más visuales. Los docentes deben utilizar distintos soportes y formatos de información, potenciando el canal visual (TIC, pizarras digitales...).
  • Metodologías más interactivas y participativas. Se plantea la utilización de metodologías que permitan mayor autonomía, participación y autorregulación del alumno en la realización de las diferentes actividades que favorezcan aprendizajes motivadores, significativos y vivenciales.
  • Ubicación del alumnado. Estos alumnos deben estar en 1º o 2º fila, lejos de puerta o ventana que le puedan despistar.
  • Controlar la agenda. El docente debe comprobar que el alumno ha apuntado las tareas en la agenda.
  • Informar con antelación suficiente y dar más tiempo. El profesor debe informar con antelación suficiente de un examen y permitir al alumno que tenga más tiempo para responder y supervisar si ha respondido a todas las preguntas cuando lo entrega.
  • Más preguntas cortas, tipo test... Plantea mayor diversificación en el formato de las pruebas y exámenes (orales, por ordenador, preguntas cortas, tipo test...). También es importante destacar las palabras clave de los enunciados.
  • Valorar el esfuerzo. Es fundamental valorar de algún modo el esfuerzo realizado por el escolar.
  • Adaptar la Selectividad y pruebas de a FP. La adaptación consistirá en tener las mismas facilidades que tienen en sus centros.
FUENTE:

domingo, 30 de diciembre de 2012

ADAPTACIONES ESCOLARES SEGÚN LAS MANIFESTACIONES CLÍNICAS DEL TDAH

Las manifestaciones clínicas del TDAH son diversas y pueden variar mucho de una persona a otra e incluso en una misma persona a lo largo de la vida.
Según predomine un tipo u otro de síntomas se habla de tres subtipos de TDAH:
- Predominantemente hiperactivo – impulsivo.
- Predominantemente inatento.
- Combinado. Consiste en la presencia de ambas sintomatologías en un mismo niño.

SUBTIPO HIPERACTIVO - IMPULSIVO:


La sintomatología suele presentarse o llamar la atención a padres y/o a maestros de forma precoz en Educación Infantil o en los primeros cursos de Primaria. Predomina en el sexo masculino y las dificultades más importantes tienen relación con la conducta. Suele decirse de estos niños que «no pueden estar quietos» o que «actúan sin pensar».
La impulsividad es la responsable de que las personas con TDAH sean incapaces de pensar antes de actuar e interrumpen con frecuencia. Les cuesta pensar en las consecuencias de sus actos en el momento que los realizan. Las manifestaciones son muy distintas entre un niño y otro y van a ir cambiando con la edad.
La hiperactividad se refiere al continuo movimiento de muchos de los niños con TDAH. Especialmente cuando son pequeños no pueden permanecer sentados más que unos pocos minutos y, cuando lo están, siempre tienen alguna parte del cuerpo en movimiento. Los niños con hiperactividad suelen tener siempre algo en las manos o están tocando constantemente las cosas o personas que tienen a su alrededor. Todo ello les lleva a ser niños especialmente ruidosos: gritan, se les caen las cosas, mueven los objetos bruscamente, etc.
A pesar de que la hiperactividad es frecuente en la mayoría de niños con TDAH, no es constante o a veces no es externamente muy manifiesta. No hay que creer que el niño tiene que saltar y escalar continuamente por las paredes o los muebles para considerar que pueda padecer un TDAH. Hay niños con TDAH que no presentan una gran actividad motriz aparente o que pueden parecer muy tranquilos o incluso pasivos. La hiperactividad tiende a ir disminuyendo con los años incluso para los que han sido muy movidos.

SUBTIPO INATENTO:


Suele manifestarse a partir del segundo o tercer ciclo de Primaria o, incluso, en Educación Secundaria. Se presenta en ambos sexos y las dificultades se encuentran más en el rendimiento académico. Suele decirse que «están en las nubes» o simplemente que "son vagos" y que no están motivados para estudiar.
El subtipo inatento, pasa a menudo desapercibido porque no suele presentar problemas de conducta que interfieran en la actividad escolar, familiar o social. Es una causa muy frecuente de fracaso escolar ya que en Educación Secundaria no son capaces de seguir las demandas de organización y planificación propias de esta etapa educativa. Durante Educación Primaria no adquieren hábitos de trabajo ni de estudio. Las demandas a corto plazo que se exigen en esta etapa, el seguimiento de los maestros y de la familia les permite «ir tirando». Pero este mismo alumno puede fracasar en Secundaria por las lagunas acumuladas y por la falta de hábitos de estudio.
La falta de concentración es una de las características que todo el mundo asocia al TDAH. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no se trata de una falta de capacidad de concentración sino de una dificultad para mantener la atención en tareas tediosas o aburridas, especialmente si son largas. Esta dificultad aumenta cuando la persona se encuentra en un ambiente con muchos estímulos que puedan llamarle la atención. La atención en clase y todo aquello relacionado con las tareas escolares son el ejemplo más claro.
Sus trabajos contienen a menudo muchos errores y pocos detalles. Es muy característico de estos niños que la primera parte de los trabajos o exámenes esté mucho mejor realizada que el final, ya que no pueden mantener el esfuerzo que realizan para estar concentrados durante mucho tiempo. La dificultad para mantener la atención de forma persistente en las tareas que requieren un esfuerzo hace que a menudo tiendan a posponer sus obligaciones: hacer los deberes, estudiar un examen, etc. Entonces, el estrés de ese último momento les empuja a actuar, llegando incluso a rendir mucho apremiados por el poco tiempo que les queda. Sin embargo, no es recomendable someter a estos niños a altos niveles de estrés para conseguir que se pongan en marcha. 
Las personas con TDAH pueden rendir muy bien y estar largos ratos concentrados en actividades que les gusten y motiven, porque les resultan gratificantes. ¿Por qué no pueden entonces concentrarse para hacer los deberes o cualquier otra tarea que requiera un esfuerzo intelectual? La explicación a esta pregunta es que una motivación fuerte y la gratificación inmediata les estimulan. Los juegos de las videoconsolas estimulan a los niños y la gratificación inmediata cuando ganan una carrera o han derribado unos marcianitos facilita que sigan manteniendo la atención. En las tareas escolares, el estímulo, que es mucho menos intenso, y la gratificación, a muy largo plazo, hacen que sea muy difícil mantener la motivación necesaria para persistir en el esfuerzo.
Las dificultades de organización y planificación son habituales en el TDAH. Muchos son los factores que intervienen: mala gestión del tiempo, tendencia a posponer tareas que suponen un esfuerzo, interrupción de las tareas para prestar atención a otras actividades, dificultad para seguir tareas que requieren varios pasos sin supervisión, etc.
Muchas de estas características no son evidentes hasta que el niño debe tener una cierta autonomía en las tareas escolares. El funcionamiento caótico de muchas personas con TDAH se debe a que realizan muchas tareas a la vez y tienen dificultad para jerarquizar la importancia de cada una. Además, prestan atención a todos los estímulos del entorno. Todo ello les lleva a olvidar las cosas y a menudo a perder objetos cotidianos.
Como consecuencia de estas dificultades descritas como nucleares del trastorno, los niños con TDAH pueden presentar otras secundariamente: inflexibilidad y conducta explosiva, baja memoria de trabajo, dificultades de aprendizaje, baja autoestima y alteraciones del sueño.

Inflexibilidad y conducta explosiva: los conflictos aparecen en la escuela y en casa cuando se les imponen normas o hay cambios inesperados en las rutinas. Pueden reaccionar desproporcionadamente ante una negativa o ante una situación novedosa, llegando a presentar un descontrol de su conducta. Esto es debido a una pobre capacidad de adaptación ante una situación nueva y/o impuesta y una baja flexibilidad de pensamiento, aspectos que se desarrollan de forma muchísimo más lenta en el niño con TDAH.
Baja memoria de trabajo: la memoria de trabajo (MT) es un tipo de memoria a corto plazo, imprescindible para el razonamiento, la reflexión, la comprensión de demandas del entorno, etc. Gracias a ella, podemos retener la información recibida y manejarla para obtener una conclusión o seguir una conversación en nuestra vida cotidiana. La MT es fundamental para cualquier actividad cognitiva y su alteración en las personas que presentan TDAH es uno de los motivos del bajo rendimiento académico.
En la etapa escolar, la alteración de la MT se manifiesta en una baja comprensión lectora, dificultad en los problemas de matemáticas y en las redacciones, así como en cualquier demanda que contenga varias órdenes a seguir de manera secuencial. Subrayar un texto, hacer esquemas, anotar los datos de un problema matemático son recursos útiles para compensar esta dificultad.
Dificultades de aprendizaje: son muchos los motivos por los que los niños con TDAH tienen dificultades en el rendimiento escolar. Las tareas basadas en el lenguaje les resultan complejas ya que la organización de los contenidos en un texto escrito y la comprensión lectora les supone un obstáculo para procesar la información. En el lenguaje oral suelen presentar también limitaciones tanto a la hora de organizar el discurso como de encontrar las palabras adecuadas. En la asignatura de matemáticas, de nuevo, las dificultades de comprensión lectora, la baja memoria de trabajo y la impulsividad les dificulta el progreso. Por último, la falta de organización, de motivación y de concentración, los problemas de conducta en clase, los conflictos con los compañeros y la baja autoestima influyen también de forma negativa en el progreso académico.
Baja autoestima: cuando un niño oye constantemente comentarios negativos de los adultos hacia su persona: «eres muy desobediente», «no te esfuerzas», «si tuvieras más interés»… es fácil comprender por qué con frecuencia tienen la autoestima baja. Los compañeros también los rechazan para el juego o las tareas escolares en grupo. Estos niños, al comprobar que por mucho que se esfuercen no consiguen que las cosas salgan bien ni que el entorno valore su empeño, llegan a creerse que son un desastre. No son niños problemáticos, son niños que tienen un problema.
Alteraciones del sueño: pueden existir dificultades para conciliar el sueño, despertares frecuentes, sonambulismo, somniloquia (hablar en sueños), sueño intranquilo… El síndrome de las piernas inquietas es más prevalente en las personas con TDAH que en la población general. Con frecuencia les es difícil levantarse por la mañana. No es un problema de vagancia, sino una dificultad debida al mal funcionamiento de los sistemas cerebrales de alerta y de regulación del ritmo de sueño/vigilia. No es inusual que los niños con TDAH consigan el control del esfínter vesical más tarde que los niños sin TDAH.

A nivel escolar, esta sintomatología característica se traduce, a su vez, en dificultades para:
  • Adquirir los hábitos de trabajo que el resto de alumnos adquieren de forma natural: apuntar en la agenda, coger los libros necesarios para estudiar o hacer los deberes en casa, tener un horario de estudio en casa, planificar la realización de un trabajo o el estudio de un tema a largo plazo, etc.
  • Mantener el mismo ritmo de trabajo: presentan oscilaciones de rendimiento muy marcadas durante un día.
  • Permanecer quieto en la silla, estar atento a las explicaciones del profesor.
  • Comprender y extraer las ideas principales de una lectura.
  • Adquirir la sistemática para resolver los problemas de matemáticas o para redactar un texto es para estos alumnos una tarea muy compleja.

A menudo van a necesitar adaptaciones escolares. Acomodarles los procedimientos acostumbra a serles de gran utilidad para que puedan asimilar los contenidos. No es una buena solución adaptar los contenidos sin adaptar previamente los procedimientos.

Al niño con TDAH le cuesta el aprendizaje:
  • Cuando el trabajo es difícil
  • Cuando el trabajo es largo y monótono
  • Cuando hay poca supervisión directa.
Los maestros se enfrentan al reto de cómo incorporar mayor actividad y novedad en sus métodos y materiales.
Las adecuaciones para el alumno con TDAH van a ser distintas según la edad en la que nos encontremos al alumno: 
  • En niños pequeños vamos a incidir más en la conducta 
  • En los mayores (habitualmente a partir de 4º de Primaria) en los aspectos cognitivos y de aprendizaje. 
Habrá algunas de ellas que serán comunes para todos los alumnos.


ADECUACIONES QUE PUEDEN APLICARSE A TODOS LOS ALUMNOS
  • La ubicación en el aula: siempre lo más cerca del profesorado y la pizarra y acompañado de alumnos más tranquilos y/o trabajadores.
  • Cómo dar las órdenes-instrucciones: dar las instrucciones de forma breve, clara y concisa. Si es necesario dar las instrucciones de una en una y hacer que nos lo repita.
  • Evitar penalizar los errores cometidos por inatención o debidos a la impulsividad y/o a la inquietud motriz.
  • Refuerzo positivo ante un ejercicio/comportamiento bien realizado.
  • Comenzar por los premios, no por los castigos. De por sí, son unos niños que están más castigados que otros. El castigo sólo funciona si es muy inmediato.
  • Valorar los conocimientos aprendidos a lo largo de un período y no en un momento puntual, dado que ese momento puede no ser el idóneo para el niño, tirando por la borda todo el esfuerzo realizado durante un trimestre. Al niño con TDAH no se le debe evaluar con una sola nota, ya que generalmente les cuesta mantener la concentración necesaria para acabar el examen de forma satisfactoria y para no cometer errores tontos.


ADECUACIONES PARA ESCOLARES EN LA EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMER CICLO DE PRIMARIA
Lo más importante a estas edades es el control de la hiperactividad-impulsividad:
Impulsividad:
Definir las normas:
  • Definir y trabajar las normas de la clase y las consecuencias de su incumplimiento, estando esta información a la vista.
  • Recordar las normas frecuentemente.
  • Definir y reestructurar normas personalizadas, como permitirle que muestre sus ejercicios al profesor.
Favorecer el autocontrol:
  • Fragmentar las tareas en objetivos más cortos y supervisar con más frecuencia su consecución, de forma que el tiempo en el que tienen que inhibir su respuesta sea menor. Además, esto implica tiempos de atención más cortos, lo que favorece su aprendizaje al adaptarse a su capacidad atencional.
  • Favorecer el uso de las autoinstrucciones para dirigir su conducta.
  • Desglosarles el futuro, advertirles de lo que llega a través de la realización de tareas presentes. Desglosar el objetivo en pasos pequeños centrándoles en el aquí y ahora y guiarles en su actuación.
  • Anticipar.
  • Registros coordinados con la familia.
Premiar las conductas adecuadas e ignorar las inadecuadas:
  • Implantar un sistema de puntos en el que es premiado por la consecución de objetivos y con coste de respuesta por el incumplimiento.
  • Ignorar las conductas inadecuadas como interrumpir, y en el caso de ser muy molesta, utilizar el tiempo fuera (hace referencia a la posibilidad de sacar al niño de esa situación).
  • Reforzar las conductas adecuadas como ir despacio, terminar cada pequeño paso,  etc. dándole más importancia a la calidad frente a la cantidad.
Hiperactividad:
  • Intentar que su movimiento sea adaptativo haciendo pequeñas tareas que le faciliten la energía y tensión acumuladas por haber estado quieto. Para ello se le adjudican responsabilidades y/o ayudas al profesor, como repartir hojas, borrar la pizarra, etc.
  • Que acuda a la mesa del profesor a mostrar sus tareas, servirá para descargar tensiones, disminuyendo la frecuencia con la que se levanta de la silla de forma inadecuada. El objetivo es que se levante de la silla en determinados momentos y de forma estructurada.
  • Permitir el murmullo y el movimiento siempre y cuando no interfieran al resto de alumnos.
  • Extinguir los movimientos que parezcan más incontrolados o inconsistentes, no prestando atención a los mismos. Contener o controlar estos movimientos para que no sean reforzados por otros niños. Reforzar el estar adecuadamente sentado, en silencio, escuchando, escogiendo para cada día una conducta concreta.
La automatización de hábitos y rutinas:
  • Poner la información de manera explícita, utilización de todo lo que pueda servir como pistas, recordatorios, señales. Estos niños no utilizan la «información en sus mentes».
  • Utilizar marcadores de tiempo, no tienen conciencia del tiempo, por lo que no sirve darles más tiempo porque lo perderán igualmente. Convertir el tiempo en algo real con relojes, temporizadores, cronómetros, relojes de arena...
  • Potenciar el uso de la agenda/ cartera/ recados para casa.
  • Avisar con tiempo los cambios que se efectúen en relación con las rutinas.


ADECUACIONES PARA ESCOLARES A PARTIR DEL CICLO MEDIO DE PRIMARIA Y SECUNDARIA
Más centrado en el Déficit de Atención y en las adecuaciones de los aprendizajes/ materiales escolares.
El Déficit de Atención:
  • Supervisión constante: tutorías individuales para ayudarles a planificar la semana que está empezando y para revisar la semana anterior: corregir exámenes, analizar situaciones donde ha habido algún altercado con algún profesor, etc. Hacer pactos...
  • Dividir las actividades en pequeños pasos para que puedan hacer aprendizajes breves que su capacidad atencional pueda asumir. Las tareas cortas permiten que el niño no se canse, no entre en la monotonía o que no se distraiga.
  • Planificar sus acciones: tener organizado su trabajo y sus descansos, para posteriormente enseñar al niño a planificarse sus tareas y a usar una agenda como medio de apoyo.
  • Dar más tiempo para realizar las tareas con consignas claras.
  • Evitar penalizar el cansancio o los olvidos en tareas y/o exámenes.
  • Supervisión ante una prueba escrita. Sugerir que repase ciertos ejercicios.
  • Hacerlo participar activamente en clase (mantenemos la atención).
  • Permitir que un compañero les haga de supervisor para evitar errores o descuidos con el material escolar (la agenda, libros, fechas de entrega,..), previo pacto con ellos.
  • Presentarle los exámenes con estilo de redactado y de presentación más visual y más sencilla (por ejemplo; una pregunta por página, separar las subpreguntas que puedan haber en un mismo enunciado, etc.).
  • No penalizar toda la ortografía. Valorar si el alumno se ha centrado mucho en el redactado y no ha prestado atención a la ortografía o si no ha revisado la ortografía por falta de tiempo.

ADECUACIONES PARA LOS APRENDIZAJES ACADÉMICOS, ORIENTADO PRINCIPALMENTE A LA COMPRENSIÓN LECTORA, A LA ORTOGRÁFICA Y A LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS:
  • En el caso de que se pueda ofrecer atención individualizada o en pequeño grupo.
  • Insistir en el hábito de segundas lecturas.
  • Ayudar a identificar las ideas principales y secundarias del texto. Proporcionar ayudas verbales a través de la formulación de preguntas básicas que le ayuden a estructurar el texto.
  • Intentar que resuma los textos leídos con sus propias palabras.
  • Completar esquemas y/o mapas conceptuales.
  • Hacer consciente al alumno de que el objetivo de la lectura es obtener información y de que es necesario utilizar lo que ya sabe para comprenderlo.
  • Abordar los problemas matemáticos como si fuera una lectura, intentando organizar la información, valorando incluso la posibilidad de utilizar recursos visuales.
  • Redactado con frases cortas.
  • Enunciados gramaticalmente sencillos y con una pregunta por frase.
En todos los casos y como en cualquier alumno con dificultades de aprendizaje específicas:
  • Coordinación con la familia.
  • Facilitar y valorar mucho más el esfuerzo y la dedicación que realiza el niño con TDAH, que el resultado final.
FUENTE: