TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad
viernes, 24 de febrero de 2017
Dra.Isabel Orjales. NIÑOS HIPERACTIVOS, IMPULSIVOS Y DESATENTOS ¿Cuándo se puede hablar de un trastorno? Libros 1 y 2
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miércoles, 8 de febrero de 2017
CASTILLA-LA MANCHA YA TIENE UN PROTOCOLO DE COORDINACIÓN DE TDAH
FUENTE:
Así
lo ha subrayado el consejero en la presentación del documento, rubricado en
presencia del presidente regional, por las Consejerías de Educación, Sanidad y
Bienestar Social
El
nuevo Protocolo TDAH normalizará los cauces de comunicación y coordinación
entre los profesionales de las Consejerías implicadas
Ángel
Felpeto ha matizado que, entre las aportaciones más relevantes del documento en
el ámbito escolar, destacan el papel esencial del profesorado y de los
especialistas de la orientación en la detección precoz, el hecho de facilitar
vías de comunicación entre los profesionales de la orientación y los sanitarios
o el fortalecimiento de la comunicación con las familias.
El consejero ha subrayado que el Protocolo
otorgará a la unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil ser la unidad competente
para confirmar o no la sospecha ante un caso.
Toledo,
7 de febrero de 2017.-
El nuevo Protocolo de alumnado con Trastorno por Déficit
de Atención e Hiperactividad (TDAH) de Castilla-La Mancha normalizará los
cauces de comunicación y coordinación entre los profesionales de las
Consejerías de Educación, Cultura y Deportes, Sanidad y Bienestar Social.
Así
lo ha destacado el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto,
durante la presentación, en rueda de prensa, de este Protocolo, que,
previamente, y en presencia del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano
García-Page, ha sido rubricado por los titulares de las tres Consejerías
implicadas en el desarrollo de un Consejo de Gobierno Abierto con
representantes de la Federación de Asociaciones de Ayuda TDAH.
Durante
su intervención, el titular de Educación ha subrayado que, entre las
aportaciones más relevantes en el ámbito escolar del Protocolo de alumnado
TDAH, destacan el papel esencial del profesorado y de los especialistas de la
orientación en la detección precoz, así como
el hecho de que se facilitan vías de comunicación entre los
profesionales de la orientación y los sanitarios o se fortalece la comunicación
con las familias.
Asimismo,
Ángel Felpeto ha destacado que este documento otorgará a la unidad de Salud
Mental Infanto-Juvenil ser la unidad competente para confirmar o no la sospecha
ante un caso, que trasladará tanto al pediatra como a los centros educativos.
Además,
ha añadido que se colgarán, por primera vez, en el Portal de Educación, los
recursos para que los centros educativos puedan realizar la evaluación y la
intervención con el alumnado TDAH, y para la comunidad educativa direcciones de
interés y guías de asesoramiento.
“Como
consejero quiero recordar que una de las señas de identidad del Proyecto
Educativo de Castilla-La Mancha es la de ofrecer una respuesta de calidad a la
diversidad del alumnado”, ha subrayado. “Y aquí, como en cualquier actuación,
la labor conjunta y coordinada asegura unos mejores resultados”, ha añadido.
Por su parte, la presidenta de la Federación
de Asociaciones TDAH, Gloria López, ha agradecido la invitación al Consejo de
Gobierno para expresar las necesidades del colectivo al que representa, y ha
mostrado su deseo de que con este documento “los alumnos y alumnas puedan tener
una buena respuesta”.
Un
protocolo de coordinación para favorecer la respuesta al alumnado TDAH
El
pasado 12 de julio se firmó un acuerdo entre las Consejerías de Bienestar
Social, Sanidad y Educación, Cultura y Deportes con el objetivo de ofrecer una
respuesta coordinada a las necesidades socio-sanitarias de las niñas, niños y
jóvenes en el ámbito escolar y familiar, así como definir una respuesta a las
necesidades educativas presentes en el ámbito socio-sanitario, disponiendo para
ello de los recursos precisos.
Una
de las primeras actuaciones en base a dicho acuerdo, fue la elaboración del
protocolo de coordinación para favorecer la respuesta a menores con Trastorno
por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
En
el proceso de elaboración de dicho documento, hoy presentado, han participado
representantes de las Consejerías de Bienestar Social, Sanidad y Educación,
Cultura y Deportes, del Servicio de Salud de Castilla la Mancha (SESCAM) y de
la Federación de Asociaciones TDAH de Castilla-La Mancha.
FUENTE:
http://www.castillalamancha.es/actualidad/notasdeprensa/el-nuevo-protocolo-tdah-normalizar%C3%A1-los-cauces-de-comunicaci%C3%B3n-y-coordinaci%C3%B3n-entre-los
PROTOCOLO
DE COORDINACIÓN DE TDAH
Castilla-La Mancha
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lunes, 6 de febrero de 2017
PREVENCIÓN DE PROBLEMAS DE CONDUCTA: lo que sí funciona
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martes, 17 de enero de 2017
GUÍA PARA LA FAMILIA: ¿Te suena familiar? UNICEF
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viernes, 6 de enero de 2017
VUELTA AL COLE ¿Alivio o pesadilla para padres/madres de niños con TDAH?
La
rutina diaria con un niño con trastorno por déficit de atención con/sin
hiperactividad (TDAH), es ya de por sí complicada y, por si fuera poco, se le une el hecho de que
aproximadamente una cuarta parte ellos tiene además un trastorno específico del
aprendizaje, que se presenta de forma comórbida, es decir, no es consecuencia
del TDAH sino que cursan paralelamente.
¿Qué
significa esto? Pues que se les complican algo más las cosas ya que, no sólo
tienen las dificultades para aprender características del TDAH, sino también
las añadidas de un trastorno específico del aprendizaje como pueden ser:
- Lectura
- Expresión escrita
- Cálculo (Discalculia)
- Razonamiento matemático
- Coordinación motriz (Disgrafía)
- Ortografía (Disortografía)
Además,
tienen menor habilidad para desempeñar un trabajo autónomo y tardarán más
tiempo en conseguirlo, lo que se traduce entre otras cosas en dificultades
para:
- Organizarse el trabajo
- Mantenerse centrados
- Perseverar en las tareas
- Evitar distracciones (tanto internas como externas)
- Monitorizar el proceso
- Autoevaluarse
Con
todo esto en mente y sabiendo que se trata de un trastorno crónico, debemos
saber dosificarnos y buscar alianzas. Recordemos que se trata de una maratón o
carrera de fondo, no de una prueba de velocidad. Deberemos esforzarnos por
conseguir no solo un buen ajuste académico, sino también emocional y social.
Entonces,
¿cómo podemos afrontar con éxito el largo curso escolar sin llegar extenuados a
junio?
Deberemos
intentar establecer una coalición con los profesores. Aunque el niño lleve
algunos cursos diagnosticado y continúe en el mismo colegio, puede haber algún
profesor que lo desconozca. En ocasiones, algunos padres intentan ocultar al
colegio el diagnóstico por el compresible temor a las etiquetas, pero lo
perjudicial no es el diagnóstico sino la etiqueta mal empleada o mal entendida.
Por tanto, no tiene sentido ocultarlo porque lo etiquetarán de rebelde, vago,
conflictivo…, etiquetas que incluso conociendo el diagnóstico suelen recibir.
Lo
más aconsejable es mantener una entrevista con el tutor comenzadas las clases. El objetivo de la misma será el de recabar información de nuestro hijo en diferentes facetas, así como conocer la visión que
el profesor tiene del niño. Agradeciendo su interés y apoyo, le haremos saber
que estamos de su parte e intentando buscar puntos en común para poder abordar
más adelante los temas que nos preocupen que, presumiblemente, serán:
Deberes
Tal
vez los profesores no sepan las horas que se le dedican en casa. El exceso de trabajo
académico genera mucho estrés familiar y conductas de evitación del niño ante
el trabajo difíciles de manejar para los padres. Se trataría de intentar flexibilizar y
optimizar los deberes, reducir la cantidad o incluso cambiarlos por algún tipo
de refuerzo específico del que el niño salga más beneficiado. Los niños con
TDAH tienen muy poco tiempo libre; generalmente, además del tiempo que dedican
al estudio y a hacer los deberes, asisten a clases de refuerzo y/o
psicoterapia.
Exámenes
La
ansiedad con la que se viven en casa puede llegar a ser abrumadora. Exámenes
más espaciados, combinando diferentes formatos de pregunta en una misma prueba:
de desarrollo, verdadero/falso, completar un esquema, definiciones, opción
múltiple, frases para completar; en matemáticas combinar problemas con
operaciones. Supervisar que han respondido todo antes de que entreguen el
examen. Suelen dejar preguntas en blanco
e incluso olvidan responder algún apartado, aunque sepan la respuesta.
Agenda
Lo
que no se anota en clase, no se hace en casa. La supervisión es necesaria y
deberá mantenerse durante mucho más tiempo que el esperado para su edad por las
propias dificultades de organización y planificación de estos niños. Dedicar un
tiempo cada día para que el niño apunte las tareas en la agenda con la supervisión
del profesor. Es muy importante y se debe tener cuidado para NO convertir la
agenda en un mecanismo de comunicación entre el centro y la familia SOLO de
aspectos negativos. Si estos son frecuentes, deberemos acordarlo con el
profesor/a y utilizar otras vías para no dañar al niño/a.
Desde casa
Desde casa, debemos
centrarnos en crearles rutinas. Todos los días y, a ser posible, a la misma
hora, después de merendar. No importa si la agenda está vacía, se trata de
crearles el hábito de trabajo. El tiempo variará en función de la edad, de
media hora para los más pequeños, a hora y media o dos para los más mayores. El
lugar más adecuado es aquél en el que el niño trabaja mejor: algunos lo harán
en su habitación y con silencio; en cambio otros necesitarán ruido de fondo o
la presencia del adulto porque se concentran mejor, prefiriendo la cocina o el
salón. Démosle pues, a cada uno en función de lo que necesita.
Paqui
Moreno. Psicóloga y terapeuta en Red Cenit.
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viernes, 23 de diciembre de 2016
FELIZ NAVIDAD, FELIZ 2017
Nuestros mejores
deseos
para esta Navidad y el nuevo año
Federación de
Asociaciones de ayuda
al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad de Castilla-La Mancha
(FACAM TDAH)
y
Asociación TDAH Guadalajara
domingo, 18 de diciembre de 2016
EL TDAH Y LAS EMOCIONES
¿Qué es la
inteligencia emocional?
La inteligencia
emocional es el conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y
expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los
demás, y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro
comportamiento.
La inteligencia emocional, según Daniel Goleman, es la capacidad de una persona para manejar
una serie de habilidades y actitudes, entre las que se incluyen:
- Conocer y manejar nuestras propias emociones.
- Reconocer las emociones de los demás.
- Establecer relaciones positivas con otras personas.
La importancia
de la educación emocional es indiscutible, ya que les proporcionará los
recursos emocionales para una gestión emocional que garantice su bienestar.
La educación
emocional se basa en los siguientes pilares:
- La identificación y el reconocimiento de las emociones propias y ajenas.
- La aceptación y la comprensión de la emoción.
- La expresión y vía de salida de la emoción de una manera constructiva.
Trucos para
la educación emocional:
- Preocúpate de crear un clima positivo.
- No suprimas sus estados emocionales. Sentir es natural y sano.
- Ayúdales a identificar y reconocer sus emociones y las de los demás.
- Desarrolla en ellos la reflexión y la meditación.
- Enséñales formas positivas de expresión emocional.
- Sírveles de ejemplo.
- Muestra la importancia de saber gestionar las emociones.
- Enséñales a sentir sin miedo.
- Enséñales cómo se llaman, cómo son y en qué se diferencian las emociones.
- No escatimes en muestras de afecto y dota de carácter lúdico a tus enseñanzas.
FUENTE:
TDAH y las
emociones
TDAH y
emociones son un binomio que no se llevan bien.
Las personas
con TDAH pueden tener problemas para interiorizar sus emociones y dominar la
intensidad de las mismas (autorregulación emocional).
No se trata tanto de que
las emociones que experimentan sean inapropiadas como de que no son capaces de
guardarlas para sí, manifestándolas exteriormente con más intensidad y duración
que sus iguales.
El resultado
es una conducta inmadura, muy cambiante y con baja tolerancia a la frustración.
La marcada
inmadurez y la enorme dependencia emocional que caracterizan a las personas con
TDAH producen unas conductas características:
- En la mayoría de las ocasiones, van a tratar de llamar la atención del resto, y no vacilarán en ponerse en evidencia, haciendo payasadas o, bien, desafiando a la figura de autoridad de forma irreverente y/o desafiante.
- Frente a la perspectiva de un nuevo fracaso, van a hacer todo lo que sea posible para que no sea evidente y, por poner un ejemplo. mentirán antes que aceptar que no han terminado de hacer los deberes.
- Su baja tolerancia a la frustración se traduce en irritación y también ira, manifestando su malestar dando patadas al aire y haciendo aspavientos exagerados, o bien contestando mal ante cualquier corrección del profesor/a, por poner algunos ejemplos.
- La autorregulación de sus emociones y su comportamiento responden más a los estímulos que reciben (dependencia emocional del ambiente), que a sus propios pensamientos internos, los cuales le harían examinar los sucesos o fijarse objetivos.
- Su dificultad para automotivarse hace que necesiten continuamente gratificaciones inmediatas ante aquellas tareas que no les resulten atractivas, novedosas o que no acarreen una rápida recompensa.
- Igualmente, su incapacidad para automotivarse complica que puedan examinar sus sentimientos y tomar las medidas precisas que les ayuden a salir de estados anímicos negativos, como son la frustración, la tristeza o la ansiedad.
- El déficit en la autorregulación emocional afecta del mismo modo a su nivel de activación. Tienen graves problemas en el momento de comenzar las labores encomendadas, y sostener la actividad hasta su término, sobre todo, en aquellas actividades desganadas, monótonas y repetitivas, evadiéndose en sus pensamientos, o bien, en otros estímulos exteriores más gratificantes.
- Esta complejidad con la motivación interna hace que parezcan carentes de autodisciplina, apariencia agravada por la dificultad que tienen para interiorizar y seguir reglas e instrucciones.
- Su baja tolerancia a la espera de gratificaciones, y sus problemas para comprender y manejar el tiempo provoca que sean personas muy impacientes, no se rinden y todo lo quieren para el día de ayer. Por esta razón y, como nota de humor, se recomienda no informar de posibles sorpresas hasta que falte muy poco para descubrírselas, para así evitar que se pasen todo el tiempo haciendo la famosa pregunta "¿Cuánto falta para...?, ¿Cuánto queda para...?".
Estas
dificultades emocionales les causan experiencias llenas de frustraciones y
castigos, a lo que hay que añadir la crítica habitual y las valoraciones negativas
que acentuamos sobre su persona y no sobre su comportamiento inapropiado. Las
consecuencias son un pobre autoconcepto, una autoestima muy dañada y un mal
ajuste social y personal.
La imagen que
percibimos de las y los estudiantes con TDAH es la de chicas/os desmotivados,
que no desean sacrificarse y que se muestran indiferentes.
Pero, ¡nada más
lejos de la verdad!
Por el contrario, manifiestan una necesidad y un deseo
reales de gustar al resto y de percibir una aprobación social positiva por su
comportamiento y por aquello que efectúan porque, como hemos visto, son muy
dependientes emocionalmente.
Esto debe alertarnos en el momento de marcarles
objetivos, en tanto que se dirigirán a los nuevos desafíos con mucha energía y
ansiedad, si bien, por su sintomatología, degenerarán conforme transcurra el
tiempo, lo que los expondrá, con muchas probabilidades, a un nuevo fracaso.
De
ahí que, hemos de ser realistas y fijarles unos objetivos más pequeños y en un
corto plazo, de forma que puedan ir cumpliendo de forma progresiva y segura,
para que su autoconcepto y su autoestima se vayan consolidando de manera
positiva.
Consecuencia
de la sintomatología es que pueden enseñar con facilidad altos indicadores de
ansiedad y agobio, si bien, en apariencia muestren una actitud indiferente y
desmotivada que, realmente, oculta la impotencia de hacer frente a sus
dificultades.
En ciertos casos, por la continua presión que reciben, esa
ansiedad y agobio pueden transformarse en otros trastornos con entidad propia
asociados al TDAH.
Actualmente, los aspectos emocionales van cobrando cada vez más importancia. De esta forma,
estudiosos de la talla del doctor Barkley reconocen su relevancia como una
parte del trastorno a la altura de la inatención y de la
hiperactividad-impulsividad.
Examinemos
más despacio estas peculiaridades que nos ayudarán a conocerlos mejor:
Baja autoestima
Autoconcepto
y autoestima están inevitablemente relacionados.
El
autoconcepto es la imagen que la persona tiene de uno mismo.
La autoestima
entiende la auto-convicción de ser eficiente, valioso/a y reconocido/a por el
resto.
Tener una autoimagen positiva nos infunde seguridad y confianza en
nuestras capacidades.
Los dos conceptos, dependen de la repercusión en nuestro
entorno, esto es, se forjan en buena medida en la opinión que los otros tienen
de nosotros. Si tenemos un autoconcepto negativo de nosotros mismos, de alguna
forma, nos auto-rechazamos y, en dependencia de la intensidad y experiencia de
este sentimiento, nuestro comportamiento puede finalizar desembocando en
conductas beligerantes y destructoras.
Los pequeños,
pequeñas y adolescentes con TDAH reciben con mucha frecuencia y, en ciertos
casos de forma prácticamente incesante, críticas negativas, sermones, castigos
y fracasos a nivel familiar, escolar y social: incordian, interrumpen, pierden,
olvidan, empujan, se esmeran, fallan, abandonan, se frustran y no son capaces
de examinar y solventar sus inconvenientes, ensayando una permanente sensación
de falta de autocontrol.
No obstante, aparentan que todo se lo echan a la
espalda fingiendo que no les importa…
La autoestima
está en la base del desarrollo de la personalidad, de la motivación, del desempeño
escolar y de las relaciones sociales, o sea, está en la base de la adaptación
al entorno.
Es verdad que ciertos niños/as con TDAH muestran una autoestima
auto-inflada, que no es otra cosa que la manera de hacer frente a su pobre
autoconcepto.
Eludir las
críticas públicamente y practicar el refuerzo positivo inmediato y usual son
esenciales para promover una buena autoestima.
Depresión
Los síntomas
depresivos son asimismo usuales en las personas con TDAH, si bien hay que
distinguir si se tratan de síntomas más relacionados con la desmoralización y
la impotencia de no verse capacitados para hacer frente a las demandas
escolares y sociales, o bien, si se trata ya, de un trastorno depresivo más
grave, que acompaña al TDAH.
La depresión como trastorno implica tristeza crónica,
una preocupación excesiva, aislamiento, irritabilidad persistente, falta de
energía, desmotivación y también inapetencia para efectuar actividades
frecuentes, dejadez, ideas de muerte recurrentes, etcétera.
Ansiedad
La pobre
respuesta que las personas con TDAH tienen frente a las demandas del ambiente
les hace susceptibles de sufrir crisis de ansiedad y agobio.
Sus problemas para
manejar correctamente el tiempo, su inatención, la dificultad para comenzar las
actividades de forma autónoma, su desorganización y el déficit de
planificación, etc., les transforma en personas lentas en la ejecución de
las tareas: por servirnos de un ejemplo, hacer los deberes, recoger su cuarto,
efectuar un examen, ducharse o bien desayunar, y la presión que reciben del
exterior favorecen la aparición de síntomas ansiosos, pudiendo transformarse en
severos trastornos de ansiedad.
El trastorno de ansiedad se manifiesta con
preocupaciones y miedos persistentes, nerviosismo, aprensión, capítulos agudos
de ansiedad y terror ante situaciones que la persona percibe como amenazantes,
peligrosas o bien que no puede supervisar.
Frustración
Nos guste o
no, la frustración es una cosa que nos acompaña a lo largo de nuestra vida y en
el caso de las personas con TDAH esto se multiplica por tres (por lo menos).
Es
muy posible que la historia personal de una persona con TDAH esté llena de
momentos frustrantes.
Podremos ver cómo no lo invitaban a fiestas de cumpleaños
(sin saber por qué razón); de qué forma, tras esmerarse en aprobar los
exámenes, los resultados no eran los esperados; e inclusive de qué manera en la
vida adulta era despedida (o bien no renovada) en muchos empleos…
¿Qué es la
frustración?
La
frustración es la respuesta emocional que se origina ante la imposibilidad de
satisfacer una necesidad o un deseo. Esta
experiencia negativa que provoca un incremento de tensión provoca una
reacción beligerante como mecanismo de defensa, que se manifestará con
emociones tales como ansiedad, rabia, angustia, ira o en sentimientos y
pensamientos autodestructivos para el sujeto.
Estas respuestas ante la
frustración son en gran medida un mecanismo reflejo, como cuando nos arrojan un
objeto a la cara e, instintivamente, ponemos las manos para protegernos, sin
pensar qué hacer ante el objeto. De igual manera los mecanismos de defensa
surgen involuntariamente sin que nos percatemos.
La
frustración como algo despectivo
Las
evidencias indican que las emociones, como reacciones propias del organismo, no
son ni buenas ni malas.
Todo depende de la evaluación perceptual que la persona
haga de las mismas. Las emociones cumplen un papel adaptativo, que permiten la
supervivencia del individuo dentro del ambiente.
Existen estímulos emocionales
objetivamente perturbadores que pueden no producir ninguna secuela sobre una
persona, y existen otros estímulos emocionales objetivamente no perturbadores
que pueden llegar a ocasionar un daño más o menos importante.
La diferencia
básica entre las dos posibilidades se localiza en la percepción que cada
persona tiene de esos estímulos.
Es decir,
cuando una persona posee estrategias y habilidades suficientes para hacer
frente a esas situaciones, es poco probable que los estímulos derivados de la
misma causen algún daño. Sin embargo, en otras ocasiones, aunque la situación y
los estímulos sean manejables para cualquier persona, puede ocurrir que alguien
no posea esas habilidades y destrezas esenciales, y que se vea desbordado por
una situación que, probablemente, sólo es insuperable desde su propia percepción.
Por fortuna
la visión de la frustración como algo despectivo está variando y existen nuevas
definiciones que explican la frustración como algo no negativo sino más bien
como algo que formaba una parte de la naturaleza humana.
La
frustración es algo humano y no se puede suprimir, está siempre y en toda
circunstancia presente puesto que el ser humano, pese a sus fantasías de
omnipotencia, es limitado y experimenta día tras día el choque con la realidad.
Este “choque
con la realidad” acostumbra a ser más usual en las personas con TDAH pues el
nivel de demanda al que están expuestas no acostumbra a tomar en consideración
sus necesidades y peculiaridades y hay más experiencias en las que las
esperanzas (en general elaboradas de forma errónea) chocan con los resultados
logrados.
La frustración se experimenta de diferentes maneras:
Frustración
en forma agresiva
Es la acción
más vistosa y la que más se relaciona con la frustración. Es una acción
protectora que sacamos cuando sentimos que hay un obstáculo que se interpone en
nuestro camino. O dicho de otra forma, cuando el resultado que logramos no
coincide con lo que esperábamos.
Las reacciones beligerantes pueden ser útiles
cuando dejan sitio a una reacción más edificante. Es decir, el enfadado da paso
a un empeño aún mayor por buscar soluciones.
Las personas con TDAH, en especial
en el sexo masculino, tienden a tener estas reacciones cargadas de
resentimiento, dando sitio, a veces, a trastornos de la conducta como el
llamado trastorno negativista desafiante.
Frustración como resignación
La
frustración se convierte en resignación cuando, de forma repetida, los
resultados que obtenemos no son los deseados. Con frecuencia, hay personas con TDAH
que tienden a retraerse y a pasar inadvertidas, desarrollando lo que es
conocido como indefensión aprendida, lo que puede tener consecuencias deplorables
para su desarrollo a largo plazo.
Frustración
en forma constructiva
Son las
reacciones que se centran en superar aquello que nos frustra. Si el obstáculo
no puede ser eliminado o bien mitigado la persona busca llegar a la meta por
otros caminos.
Quizás
podamos encontrar en esta frustración constructiva la base del éxito de las
personas que, pese al TDAH, han alcanzado una vida plena y llena de triunfos.
Aprender a ver la frustración como una ocasión, en vez de como una fuente de
desgracias, es clave para el desarrollo personal.
Ahora bien,
esto es muy simple de decir, la cuestión es ¿cómo podemos enfocar o dirigir
nuestra frustración para que nos sea beneficiosa? ¿Cómo podemos superar o sacar
provecho de nuestra frustración?
FUENTE:
Niños agresivos.
Claves para aprender a expresarse sin usar los puños
Los niños
agresivos se distinguen por utilizar la violencia para resolver conflictos o
como respuesta ante cualquier tipo de emoción negativa como frustración, ira,
celos…
Conductas como pegar a otros, burlarse de ellos, ofenderlos, tener rabietas incontroladas,
tirar cosas al suelo, utilizar palabrotas y vocabulario ofensivo, generalmente
se describen como conductas agresivas.
Los niños
agresivos no sólo hacen sufrir a sus padres, maestros y otros niños, sino que
en muchos casos son niños frustrados, que acaban dañándose a sí mismos… además,
provocan que los demás los rechacen.
Tipos de
agresión
- Física. Dar una patada
- Verbal. "Te voy a partir la cara"
- Directa. "Eres tonta".
- Indirecta. "Sabes que Pilar es tonta, que no sabe leer bien".
- Pasiva. "Tardaré en estar listo para que mi madre llegue tarde a la oficina".
- Contenida. Resoplar o poner cara de desprecio.
- Instrumental. "Si quiero este juguete, lo quito por la fuerza".
- Emocional. "Doy patadas a la puerta cuando algo no me apetece".
La conducta
agresiva es mucho más frecuente en los primeros años. El nivel máximo se da
sobre los dos años, los niños agreden más físicamente y/o de forma
instrumental.
La agresión
va disminuyendo hasta alcanzar niveles más moderados, ya en la edad escolar. Los
niños mayores utilizan más la agresión verbal y/o emocional.
Cuando el
niño ya es mayor y tiene las mismas conductas coercitivas que un niño de dos o
tres años y utiliza estos métodos para resolver sus problemas, presenta una
incapacidad para dominar sus estados emocionales, hablaríamos de un problema de
agresividad infantil.
Buenos motivos,
pero malas decisiones
Cuando no se
les permite tener opinión, propia, cuando no son resueltas sus necesidades de
cuidado o cariño, cuando son maltratados física o verbalmente, como cuando son
intimidados y amedrentados por las reacciones violentas de sus padres, los niño
acuden a la ira y la agresividad.
Es importante
que manifiesten lo que les pasa, pero es importante aprender a hacerlo sin
hacer daño ni a los demás ni a sí mismos.
7 formas de
ayudar a los niños agresivos a expresarse mejor disminuyendo sus conductas
agresivas:
- Validar sus emociones.
- Ayudar al niño a poner palabras a lo que siente.
- Entiendo que estés enfadado, pero no puedo permitir que hagas daño a los demás.
- Buscar otras formas de mostrar enfado sin hacer daño.
- Reparar el daño que ha hecho a otros.
- Evitar responder con agresividad ante la ira del niño.
- Modelar formas respetuosas de afrontar la propia ira.
Recordemos que
la forma en cómo se expresa (o se reprime) la agresividad en la familia será un
elemento determinante en la forma de gestionar los conflictos en los niños.
También influyen
otros factores pero, si nosotros aprendemos a saber lo que nos pasa y podemos
manejarlo adecuadamente, esto tendrá una gran influencia en nuestros hijos.
https://www.youtube.com/watch?v=-lIUV8zAKzg
Enseñar a los niños a afrontar los fracasos y la frustración
Los fracasos y las frustraciones son algo normal en la vida de las personas. Es fundamental que, durante su desarrollo, los niños aprendan a superar estos aspectos de manera constructiva.
Debemos ver la frustración y los errores como parte de la vida y, por lo tanto, es nuestra responsabilidad hacer que los más pequeños estén preparados para ello.
Una persona feliz es aquella que sabe afrontar sus errores, aprende de ellos y sabe superar la frustración de forma constructiva.
Una persona feliz no es aquella que no se equivoca nunca, o aquella que siempre consigue todo lo que quiere. Todas las personas cometen errores y a todas las personas les cuesta conseguir lo que quieren. Es parte de la condición humana.
Pautas para evitar el fracaso y la frustración en los niños
Pautas para evitar el fracaso y la frustración en los niños
TIP 1. Cambia la manera de ver los fracasos
Haz que no vean los fracasos como algo negativo. Lo importante es darse cuenta de dónde nos hemos equivocado para que no vuelva a ocurrir.
Convierte así la frustración en aprendizaje. Que el niño lo conciba como una oportunidad para aprender y ser creativo.
Convierte así la frustración en aprendizaje. Que el niño lo conciba como una oportunidad para aprender y ser creativo.
TIP 2. Haz que haga las cosas por sí mismo
No le des todo hecho, haz que piense aunque, al principio, no sepa hacer ciertas cosas. Déjale que lo haga él solo, que piense, que lo intente y que tenga la oportunidad de equivocarse y de enfrentarse al fracaso.
Podemos ser su guía, pero dejándole solo. Evita la sobreprotección y el exceso de permisividad.
Podemos ser su guía, pero dejándole solo. Evita la sobreprotección y el exceso de permisividad.
TIP 3. Enséñale que en toda situación de fracaso puede haber algo positivo
Ante todo fracaso hay siempre algo positivo, que es la capacidad de aprender de ello, la posibilidad de crecer como persona también.
TIP 4. No refuerces la rabia como respuesta a la frustración
Si cedemos a sus rabietas, le enseñamos que es una forma fácil de superar esa situación y conseguir lo que quiere.
Es un error pensar que el niño, para ser feliz, necesita todo lo que quiere. Debemos no hacer caso a su rabieta.
Es un error pensar que el niño, para ser feliz, necesita todo lo que quiere. Debemos no hacer caso a su rabieta.
TIP 5. Haz de ejemplo para los niños y niñas
Nuestro modo de actuar es el que les guía para enfrentarse a situaciones de la vida.
Ante situaciones que puedan provocar frustración o fracasos, debemos mantener una actitud positiva y esforzarnos por superar las dificultades.
Ante situaciones que puedan provocar frustración o fracasos, debemos mantener una actitud positiva y esforzarnos por superar las dificultades.
TIP 6. Educa en el esfuerzo, pero marcando objetivos razonables
Los niños y niñas han de aprender que, para conseguir ciertas cosas, es necesario esforzarse. De esta manera, verán que el esfuerzo es una manera de solucionar sus fracasos.
Es bueno hacer que el niño o niña se esfuerce, pero su nivel de exigencia ha de ser razonable.
Es bueno hacer que el niño o niña se esfuerce, pero su nivel de exigencia ha de ser razonable.
TIP 7. Razona con él/ella sobre sus errores y fracasos
Que entienda lo que ha pasado, que ha salido mal. Si lo entiende se sentirá tranquilo y ganará confianza, porque sabrá lo que tiene que hacer la próxima vez.
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domingo, 4 de diciembre de 2016
QUERIDO PROFESOR…
martes, 22 de noviembre de 2016
TDAH: UN TRASTORNO SUMIDO EN UNA PROFUNDA DESINFORMACIÓN
http://www.frasesypostales.com/tarjeta/621/no-soy-ni-mejor-ni-peor.html
19/11/2016
- SANDRA CARBAJO / NEUPIC
“El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e
Hiperactividad) es un trastorno que tiene su origen en la infancia y que se
caracteriza principalmente por inatención (son niños más inatentos), un exceso
de actividad, que es lo que se conoce como hiperactividad y, sobre todo,
impulsividad, es decir, que no suelen elaborar la respuesta”, explica Alberto
Jiménez, psicólogo y socio fundador de Educ-at.
Este
trastorno con un fuerte componente genético afecta entre un 5% y un 7% de los
niños españoles, es decir, uno de cada 1 de cada 20, siendo el problema de
conducta e integración prevaleciente entre la población infanto-juvenil.
“Toda
esa sintomatología de la que hablamos se empieza a ver cuando el niño tiene
entre 4 y 5 años, pero no es hasta los 6, 7 u 8 años cuando se le diagnostica
de manera oficial siguiendo los parámetros en cuanto a sintomatología y
afortunadamente cada vez más, estudios se refiere y que pueden cerciorar su
diagnóstico”, afirma Ángel Terrón también psicólogo y socio fundador de
Educ-at.
Ángel
y Alberto son psicólogos de profesión y fundadores de Educ-at, una entidad
psico-educativa especializada en el tratamiento eficaz del TDA/TDAH. Amigos
desde los 13 años, Terrón y Jiménez observaron durante sus años universitarios
que este trastorno no estaba bien enfocado por parte de la Psicología y de ahí,
la necesidad de crear un proyecto donde las familias afectadas por dicho
trastorno, encontraran una salida.
Un
trastorno complejo y heterogéneo
Una
de las principales características del TDAH es que no es un trastorno de
manual. La cantidad de particularidades que conserva en función del entorno del
niño son las que definen la complejidad y heterogeneidad de dicho trastorno.
Por ello, la forma de manifestarse varía o no, dependiendo del caso.
Asimismo,
"en muchas ocasiones es muy difícil comprender bien qué cosas se deben al
trastorno y qué cosas se deben a la edad”, confiesa Alberto. Y si a ello
añadimos que existe un profundo desconocimiento y una vasta desinformación del
trastorno, el resultado implica que tanto la evaluación como el tratamiento se
encuentren sumidos en un limbo entre el sobre-diagnóstico y su antagonista.
Los
estudios establecen que aquellos chicos en los cuales existe un predominio
hiperactivo tienden a estar sobre-diagnosticados, mientras que aquellos donde
prevalece el déficit de atención, pasen desapercibidos, según clarifica
Alberto.
“Igual
de malo es el sobre-diagnóstico como aquellos chicos que por su déficit de
atención pasan más desapercibidos, y entonces no llegan nunca a concebir que lo
que tienen es un trastorno sobre el que hay que trabajar”, manifiesta Ángel
Terrón. Además reconoce que desde Educ-at inciden en la necesidad de una
correcta evaluación. “Es un trastorno que independientemente de nuestra
opinión, requiere mediación. Hay que tener bastante cuidado y saber que al niño
que se le está diagnosticando le afecta realmente ese trastorno”.
La
importancia de la coordinación
En
España según dicta la ley vigente (Ley 3/2014 sobre la defensa de los
Consumidores y Usuarios, y otras leyes complementarias), únicamente los
psicólogos que además de estar colegiados, sean sanitarios, con habilitación
sanitaria o especialistas en Psicología Clínica están capacitados para valorar
e intervenir sobre la salud en el ámbito sanitario. No obstante, en ningún caso
el psicólogo podrá prescribir tratamientos psicofarmacológicos, es decir, no
está habilitado para recetar ni medicar al paciente. Generalmente esta labor es
desempeñada por un neurólogo o psiquiatra que será el encargado de emitir el
diagnóstico oficial.
“El
abordaje tiene que ser multidisciplinar, y esto implica que tiene que existir
una perfecta coordinación entre el colegio, la familia y los distintos
profesionales que trabajan con el niño. Eso es nosotros como psicólogos, y el
neurólogo o médico pertinente”, aclara Alberto Jiménez.
En
este aspecto tanto Ángel como Alberto insisten en que debe estudiarse cada caso
de forma individual y que la medicación es necesaria pero nunca suficiente.
El
TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico cuya manifestación varía en
función del ambiente del niño. De hecho, las características de inatención,
hiperactividad e impulsividad propias del trastorno deben presentarse de forma
prolongada y constante en diferentes ámbitos del niño: cole, casa, amigos, por
ejemplo. De no ser así, la problemática del pequeño se deberá a otro conflicto.
¿El
paradigma? Un cambio en el sistema educativo
De
forma frecuente el TDAH se reconoce en Primaria ya que en ese momento, las
dificultades en el rendimiento escolar y las disfunciones sociales se presentan
con mayor claridad. Por tanto, el colegio juega un papel fundamental para el
diagnóstico del TDAH. No obstante, actualmente el profesorado no posee las
herramientas necesarias para ayudar a la valoración y tratamiento del trastorno.
Lo que supone un grave problema ya que estos niños son marginados no sólo por
sus compañeros sino por el propio docente que se ve superado por esa
inatención, hiperactividad e impulsividad del niño y de la que no puede hacerse
cargo porque principalmente no sabe cómo.
“Una
de las grandes claves para entender un poquito más y ayudar a estos chicos, y
que es un poco utópico, sería cambiar el sistema educativo y la formación al
profesorado. Hablo también de psicólogos, porque la formación que recibimos es mucho
más escueta. Sin embargo, del profesorado estamos hablando que se va a
encontrar uno de cada veinte niños con TDAH o sintomatología similar.
Enseñarles a cómo tienen que ayudar a estos chicos sería fundamental”, comenta
Alberto Jiménez.
Esta
falta de conciencia y formación son responsables del abismo que existe en torno
al adecuado conocimientos del TDAH. Ángel Terrón confiesa que los métodos y en
concreto, los que se aplican en el ámbito educativo, son métodos que perjudican
enormemente a los niños que tienen déficit de atención. “Todavía los coles
tienden a la lección magistral que no beneficia a nadie pero que a ellos les
perjudica sobremanera, y tampoco se les enseña a trabajar correctamente desde
casa. Olvidándonos muchas veces del desarrollo emocional que, desde luego, tampoco el colegio y cada vez menos desde las familias, se incide en la
importancia de que nuestros hijos tengan un correcto desarrollo a nivel
emocional”.
Precocidad
como clave
El
reto que además supone una imperiosa necesidad, se centra en una profunda labor
de concienciación y difusión del trastorno. Desde que aparecen los primeros
síntomas hasta que al niño se le diagnostica TDAH pueden pasar dos años. La
nefasta repercusión que acarrea estar 24 meses sin establecer ningún tipo de
medida, condiciona alarmantemente el desarrollo del niño. Por ello, aconsejan que en el momento que la familia sospeche que su hijo puede
tener TDAH, acuda a un profesional que evalúe al chaval, tanto sus puntos
fuertes como débiles y que además realice un bosquejo de la dificultad que
presenta. “En función de esa evaluación, lo normal y en este caso, lo que
hacemos nosotros es hacer una valoración neuro-psicológica en profundidad y de
ésta, se pasa a pedir cita con el neurólogo, pediatra o médico correspondiente,
el cual hace el diagnóstico oficial”.
A
pesar de todo, el TDAH no debe ser considerado un trastorno grave. Un
diagnóstico y tratamiento adecuado no deben coartar ni condicionar la vida de
una persona y arrastrar frustración a la hora de conseguir los objetivos de
cada uno. De hecho, los niños con TDAH son altamente creativos y transparentes.
“El TDAH no tiene que limitar la vida de una persona. Por supuesto que pueden y
deben llevar una vida totalmente normal. Incluso en el trabajo diario con estos
chicos nos encontramos que pueden tener una serie de cualidades que no quiero
decir que otros chicos sin el trastorno no las tengan, pero que en ocasiones
pasan desapercibidas […] En definitiva un potencial que ellos mismos en
ocasiones incluso, dejan en un segundo plano debido a que les estamos haciendo
ver, por desgracia, que no siempre son capaces cuando la realidad no es así”.
Por
tanto, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad más conocido como
TDAH no es una leyenda urbana ni un rasgo propio de los chavales entre 5 y 8
años. Este trastorno afecta a uno de cada veinte niños y como tal, no
desaparece. Ignorarlo supone cohibir el desarrollo social y educativo de una
persona con un gran potencial que en su vida adulta presentará grandes
dificultades para integrase en la sociedad. Es fundamental por ello que cada
estamento de la sociedad entienda qué es el TDAH. Una vez más, el éxito reside
en la educación óptima y la conveniente difusión.
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