TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 2 de agosto de 2023

31 FRASES SOBRE EL TDAH PARA COMPRENDER MEJOR ESTA CONDICIÓN


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición que afecta a niños y adultos, y se caracteriza por dificultades en la atención, hiperactividad e impulsividad. Estas características pueden afectar la vida diaria de quienes lo padecen, así como también la forma en que se relacionan con los demás.

A continuación, te presento 31 frases que te ayudarán a entender mejor esta condición y a generar conciencia sobre sus impactos en la vida de las personas que lo experimentan.

1. "El TDAH no es solo falta de atención, también es desatención selectiva."

2. "La hiperactividad no es simplemente una gran energía, es una dificultad para controlarla."

3. "Ser impulsivo no implica ser irresponsable, solo toma más esfuerzo aprender a controlar los impulsos."

4. "El TDAH no es una excusa, es una explicación."

5. "La dificultad para organizarse no es falta de motivación, es una lucha constante contra la distracción."

6. "El TDAH no define a la persona, es solo una parte de ella."

7. "No hay una única forma correcta de aprender, cada persona con TDAH tiene su propio estilo de aprendizaje."

8. "El TDAH no desaparece con la edad, solo aprendemos a manejarlo mejor."

9. "El TDAH no es solo un problema de niños, también afecta a los adultos de diferentes formas."

10. "La medicación no es la única opción para tratar el TDAH, existen terapias y estrategias que pueden ser de gran ayuda."

11. "El TDAH no es falta de inteligencia, es una dificultad para demostrarla de la forma convencional."

12. "Las personas con TDAH tienen fortalezas únicas que pueden potenciar en diferentes áreas."

13. "El TDAH no es solo una etiqueta, es una realidad que puede generar desafíos y oportunidades."

14. "La frustración es parte del día a día con el TDAH, pero también aprendemos a superarla."

15. "El apoyo de la familia y el entorno es fundamental para que las personas con TDAH puedan desarrollar su máximo potencial."

16. "La creatividad y la capacidad de pensar fuera de lo convencional son características comunes en las personas con TDAH."

17. "La paciencia y la comprensión son clave al tratar con una persona con TDAH."

18. "El TDAH no es una debilidad, es una diferencia que puede convertirse en fortaleza."

19. "No todos los síntomas del TDAH son visibles, pero eso no los hace menos reales."

20. "Aceptar y comprender el TDAH es el primer paso para aprender a convivir con él."

21. "No hay una sola forma de ser exitoso, cada persona con TDAH puede encontrar su propio camino hacia el éxito."

22. "La discriminación y los prejuicios hacia las personas con TDAH solo contribuyen a aumentar su carga."

23. "No hay que subestimar el esfuerzo que requiere para una persona con TDAH completar una tarea."

24. "La creatividad y el pensamiento rápido son habilidades que las personas con TDAH pueden desarrollar al máximo."

25. "El TDAH no es solo una cuestión de voluntad, también es una cuestión de química cerebral."

26. "El TDAH no define el futuro de una persona, solo influye en la forma en que lo construye."

27. "La educación inclusiva es fundamental para que las personas con TDAH puedan desarrollar todo su potencial."

28. "El TDAH no es un defecto, es simplemente una forma diferente de procesar la información."

29. "La perseverancia y la resiliencia son cualidades que las personas con TDAH suelen cultivar."

30. "Educar sobre el TDAH es clave para fomentar la empatía y la comprensión."

31. "Nunca subestimes el potencial de una persona con TDAH, pueden llegar más lejos de lo que te imaginas."

Estas frases nos permiten comprender mejor las experiencias de aquellos que viven con TDAH y nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la empatía y la comprensión en nuestra sociedad.

Es crucial destacar la palabra “comprensión” en este contexto, ya que es fundamental para poder ofrecer un apoyo adecuado a las personas con TDAH. La comprensión implica ser consciente de las dificultades que enfrentan a diario, respetar sus ritmos y necesidades, y brindarles un entorno inclusivo donde puedan desarrollar todo su potencial.

Solo a través de la comprensión y el apoyo mutuo podemos construir una sociedad más inclusiva y empática para todos.

FUENTE:

https://www.citasdelibros.com/frases-del-tdah/

https://pixabay.com/es/illustrations/agregar-antecedentes-de-tdah-7450890/

miércoles, 6 de julio de 2022

EL DOBLE RETO DE SER MUJER Y PADECER TDAH

 


El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se presenta en la niña y en la mujer como inatención, pasando desapercibido en el entorno familiar y escolar y muchas llegan a la edad adulta sin diagnosticar. Los síntomas más comunes son los despistes, la falta de atención, la desorganización, la procrastinación o perder cosas con frecuencia… Si te sientes identificada, consulta a un especialista para descartar que padezcas TDAH.

El TDAH en la mujer y la niña es rara vez diagnosticado ya que la sintomatología según cada género se manifiesta de forma diferente y en las mujeres suele pasar más desapercibida. Según los expertos consultados, existe un sesgo de género en cuanto a la detección del trastorno.

En muchos casos, no detectar el TDAH a tiempo puede acarrear problemas de depresión y ansiedad, baja autoestima, dificultades en las relaciones personales y problemas laborales.

Muchas mujeres creen que el tratamiento les ha cambiado la vida y encuentran sentido a muchos de sus problemas tras conocer el diagnóstico.

Qué es el TDAH

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo. Esto quiere decir que hay unas dificultades desde el propio nacimiento – e incluso desde el desarrollo del feto – que va a tener unos síntomas principales que son: la capacidad para mantener la atención de forma sostenida, y altos niveles de impulsividad y, en algunos casos, hiperactividad motora. Se enmarca en los trastornos mentales, en concreto de los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo, el síndrome de Tourette o la dislexia.

Vivir con TDAH: la experiencia de la mujer

Ada Soto es una mujer de 36 años que fue diagnosticada de TDAH hace apenas dos años, cuando tenía 34.

Afirma que el TDAH se encontraba “enmascarado” en sus dos síntomas principales: la depresión y la ansiedad, por los cuales había acudido a terapia múltiples veces en búsqueda de ayuda.

“La depresión y la ansiedad eran una consecuencia de no tener un diagnóstico a tiempo”, y es que, una vez que llega a conocer que padece este trastorno, es cuando empieza a “encontrar lógica a todo lo que le pasaba”, relata la afectada.

En su niñez y en su juventud, se define como una buena alumna. Era buena en la escuela y le ha ido bien a nivel profesional, pero la motivación y la organización se presentaban como obstáculos en su día a día. En clase notaba que le era “muy difícil mantener una concentración sostenida” y que fácilmente se perdía en sus pensamientos.

El trabajo se presentó como un bache aún mayor y el TDAH se volvió mucho más difícil de llevar. Cada vez se encontraba con más dificultades y no entendía porque el resto de personas no se encontraban con los mismos baches que ella: falta de motivación, distracciones, despistes continuos… Esto le llevó, al igual que muchas mujeres en su situación, a entrar en una espiral de depresión y ansiedad que no logró tratar hasta que descubrió que el principal problema era que sufría TDAH.

“La primera vez que tomé el medicamento sentí mucha más energía, noté como me podía concentrar en ciertas cosas”. Le dijo a su psiquiatra “oye, por qué no me habías dado esto antes”. No duda al afirmar que la medicación, junto con la terapia, le han cambiado la vida.

No es la única mujer que se encuentra ante un cambio abismal en su vida tras comenzar con el tratamiento del TDAH.

Testimonio anónimo

“El cambio es tan grande que parece que no tiene lógica”, declaraba otra de las mujeres afectadas por el trastorno, que ha preferido mantener su anonimato por miedo a represalias laborales. Considera que las enfermedades mentales, como es el caso del TDAH, tienen demasiados estigmas, y que “la gente no está preparada para entender que gracias al tratamiento puedo tener la misma capacidad que cualquier otra persona”.

La medicación le ayudó a conseguir un trabajo estable tras numerosos despidos. Esta inestabilidad laboral se fue convirtiendo en inestabilidad emocional que terminó desembocando en muchos procesos depresivos.

Le diagnosticaron TDAH con 34 años y, cinco meses después de comenzar la medicación consiguió su primer ascenso. El cambio fue tan radical que llegó a conseguir otros cinco ascensos en un periodo de tiempo inferior a un año.

Para ella, vivir sin el diagnóstico “fue horroroso”. “No entender porque no funciona nada en tu vida es una frustración enorme”, declaraba. Considera que las chicas, por lo general, muestran una tendencia a “sobre compensar” este problema invirtiendo mucho más tiempo y esfuerzo en realizar cualquier tipo de trabajo, ya sea en el ámbito laboral, educativo, o dentro del propio hogar.

La detección del trastorno le supuso periodos muy largos de terapia en los que trataba periodos depresivos. No logró que la derivaran a un psiquiatra hasta que no le mintió al médico de cabecera diciéndole que un psicólogo le había afirmado que padecía TDAH. La derivaron al psiquiatra, a quien ella define como el mayor especialista en TDAH de Madrid, quien le diagnosticó el trastorno a los 10 minutos de empezar la consulta.

Desconocer que padecía este trastorno, y por lo consiguiente, la falta de tratamiento para el mismo, le afectaron especialmente en su vida personal. Ella confiesa que la impulsividad y la inestabilidad le llevaron a perder su relación y algunas de sus amistades.

Adriana: “Sentía que no encajaba en ningún sitio”

Adriana Escobar es otra mujer que fue diagnosticada de TDAH siendo adulta, concretamente con 40 años.

Toda su vida tuvo una sensación, “no encajaba en ningún sitio, no estaba bien. Tenía la sensación de que estaba rota”, comenta. A pesar de que tiene muchos síntomas, define la búsqueda del diagnóstico como un “show”.

Se dio cuenta de que padecía TDAH cuando buscaba un diagnóstico para su hijo. Se percató en ese momento de que sus problemas eran similares a los de él.

Trató de obtener un tratamiento para sí misma, pero afirma que a través de la sanidad pública le ha sido imposible.

El abordaje de la salud mental en Sistema Nacional de Salud, en su opinión, “está fatal en general” y hay un estigma dentro de los mismos profesionales, por lo que es muy difícil encontrar a alguien que esté actualizado, y “si tiras de sesgo de género, aún más”.

Para Adriana, dentro de la propia dificultad que plantea este trastorno, para las mujeres supone una dificultad mayor aún ya que “como mujer te piden un comportamiento y unos estándares más exigentes”. “Se supone que somos perfectas”, declara y que la realidad está muy lejos de esto. Por eso considera que “es muy importante que haya perspectiva de género, porque al final, dentro de todo, las mujeres terminamos siendo las más mal paradas”.

Acudió a un psiquiatra privado e inmediatamente le confirmaron que padecía TDAH. Hace tan solo tres meses que ha sido diagnosticada.

Solicitó la medicación ya que necesitaba algo que le ayudará a mejorar porque buscaba apoyo para poder ayudar a su hijo y “dicho y hecho”, afirma.

El primer día, a las dos horas de comenzar la medicación, notó un cambio abismal: “En mi cabeza hay mucho ruido y la medicación es como si me pusieran unos tapones y no escuchase nada”.

Adriana también había acudido numerosas veces a terapia, pero cree que “ha tenido mala suerte en la Seguridad Social”.

Tiene un trastorno de alimentación asociado al TDAH, algo común entre las personas que padecen este trastorno, y recrimina que, para los médicos, la mayor preocupación siempre era que baje de peso, obviando su trastorno.

La mujer con TDAH sufre un cambio de vida tras conocer su diagnóstico. Y es que, vivir con una enfermedad que no sabes que padeces es algo muy frustrante para todos, pero especialmente si nadie se da cuenta durante años de que esa enfermedad te está haciendo la vida mucho más difícil que a los demás.

La aparición del diagnóstico y, por consiguiente, del tratamiento, es algo que ha mejorado la vida de estas mujeres de golpe. Todas reconocen un cambio abismal respecto al funcionamiento de su cerebro desde el primer día que comienzan con el tratamiento médico.

Solo es cuestión de un instante para que sus vidas cambien por completo. Para que empiecen a entender muchas cosas en su vida, pero, sobre todo, para que empiecen a comprender y a perdonarse a sí mismas por muchas situaciones pasadas.

Los expertos lo tienen claro: existe un sesgo de género

Hablamos con el doctor Josep Antoni Ramos Quiroga, la doctora Mercedes Sánchez (ambos psiquiatras especializados en TDAH) y Ana Gómez, maestra especializada en TDAH. Sus testimonios coinciden en que el TDAH pasa desapercibido en las mujeres y suele camuflarse en problemas de depresión y ansiedad.

“En los niños predominan más los síntomas de hiperactividad y en las niñas predominan más síntomas de déficit de atención, por lo que pueden pasar desapercibidas y ser diagnosticadas más tarde”, explica la doctora Mercedes Sánchez.

Según datos de la doctora, las cifras de prevalencia (que es el porcentaje por habitante), muestran que entre un 5% y un 7% de niños padecen TDAH. En adultos se calcula que la cifra se aproxima a la mitad, “aunque siempre se habla de infradiagnóstico”.

Cuando hablamos de niñas, en los casos en los que solo se manifiesta el déficit de atención (sin hiperactividad) es mucho más difícil de diagnosticar.

Para identificar estos casos, debemos fijarnos en si las niñas tardan mucho en hacer los deberes, si el tiempo de estudio corresponde con sus notas, y si se saltan preguntas o repiten fallos tontos.

A menudo se encasilla a las mujeres con la etiqueta de perezosas, vagas, olvidadizas, despistadas… sin asociar estas conductas con un TDAH. Esto se debe, en parte, a que el TDAH en adultos se encuentra, en cierto modo, invisibilizado “en 2015 salen los catálogos del TDAH en adultos, pero antes no existía”, indica la especialista.

Para las mujeres que llevan toda su vida sin que les detecten este trastorno, “un diagnóstico por sí mismo es terapéutico”, afirma la doctora, sosteniendo que mejora notablemente la vida diaria de las pacientes.

Que las encasillen como personas vagas, perezosas, despistadas y desorganizadas les supone un rechazo y un estigma tanto por la familia como por la sociedad, por eso, cuando llegan a adultas y alguien les dice por fin lo que tienen, para ellas es un alivio.

Este trastorno se detecta con una entrevista clínica que se basa en la entrevista con el paciente y, en algunos casos, también con sus familiares y su tratamiento es individualizado.

Se trata de un tratamiento multimodal: una combinación de terapias de psicología, cognitivo-conductual, psicoeducación y farmacológica. Aunque la realidad es que la mayoría de las personas no pueden permitirse acceder a todas estas opciones y lo tratan únicamente con medicamentos.

La psiquiatra afirma que “el tratamiento les da vida” y que el fármaco por sí mismo es más efectivo que todas las terapias psicológicas. Los más efectivos son los estimulantes, aunque también hay tratamientos no estimulantes, “los estimulantes, a pesar de la mala fama que tienen son fármacos seguros, eficaces y bien tolerados”.

Para Mercedes Sánchez, las mujeres con TDAH son “personas extremadamente vulnerables” y se asocian más con abusos, acoso e incluso violencia de género. “Este problema se ve afectado por los roles de género, ya que de la mujer se siguen esperando cosas distintas que de los hombres, y muchas mujeres con TDAH no pueden cumplir con las expectativas que se espera de ellas”.

En cuanto a los adultos en general, nos habla del infradiagnóstico y quiere destacar el grupo de niños nacidos en los años 60, 70 y 80, ya que fueron años donde no se diagnosticaba el TDAH -aun habiendo problemas de conducta, de adicciones, o de fracasos escolares- ya que en esa época “te ponían a trabajar y no te llevaban al psiquiatra”. Por esto, es probable que muchos de los niños y adultos de esta época no hayan sido diagnosticados. 

Ramos-Quiroga: Mayor sintomatología en las niñas

Por su parte, el psiquiatra Josep Antoni Ramos-Quiroga coincide al afirmar que “existe un sesgo de detección”, y que hay el doble de niños diagnosticados e “incluso en algunas estadísticas el triple”.

Pero esto no quiere decir que el trastorno se de dos o tres veces más en niños que en niñas, sino que hay mayor detección del síndrome en el género masculino que en el femenino.

Sostiene que como las niñas o mujeres presentan una mayor sintomatología de atención –frente a la hiperactividad de los niños– de alguna manera “pasa desapercibido clínicamente o se confunde con otros trastornos como la ansiedad o la depresión”.

El experto indica que las enfermedades mentales se diagnostican clínicamente: “Hoy en día no tenemos pruebas complementarias que tengan la suficiente especificidad y sensibilidad como para detectar estos trastornos”, aunque cada vez se conocen más las causas genéticas concretas que están relacionadas con las distintas enfermedades mentales. 

La carga genética del TDAH

Muchas veces, este trastorno se diagnostica en la edad adulta coincidiendo con el diagnóstico de uno de los hijos. Durante la evaluación del niño, se dan cuenta de que lo que le pasa al hijo es lo mismo que le pasaba a ella.

El TDAH tiene una carga genética muy alta. “Si tu coges el 100% de los motivos por los cuales una persona tiene TDAH, el 76% tiene que ver con nuestra dotación genética”, explica el doctor Quiroga.

Estos mismos genes también confieren más riesgo a tener otras enfermedades que se suelen asociar al TDAH, como las adicciones, la obesidad, la migraña y la depresión.

“No hay que caer en un determinismo genético”, advierte.

“Sabemos que las bases genéticas juegan un papel destacado, pero siempre hay que tener presente que la expresión de los genes depende también de la interacción que tenemos con el medio ambiente”. Esto quiere decir, que si el entorno es protector y favorable, el riesgo de la expresión y de la gravedad del TDAH disminuye notablemente.

Ana Gómez: maestra, paciente y en el asociacionismo

Ana Gómez es maestra y tiene un posgrado en TDAH y trastorno de la conducta y otro en neurociencia y educación. A su vez, forma parte de la Asociación Madrileña de Adultos con Déficit de Atención e Hiperactividad (AMATDAH).

AMATDAH es una asociación formada por personas con déficit de atención, lo que resulta complicado, según nos explica ya que el papeleo les resulta “un horror” y “las reuniones se pierden o se olvidan”.

Ana, además, sufre TDAH, y lo descubrió cuando se enteró de que lo padecía su hija. “Me puse a leer bien todos los síntomas y me puse a llorar. Soy yo”, comentaba. Después de esto se puso a llamar a psicólogos y psiquiatras en búsqueda de un diagnóstico y se encontró con situaciones de todo tipo “me dijeron que no existía, que era falta de madurez”.

Su vida cambió después de conocer el diagnóstico. “Te perdonas a ti misma muchas cosas”, explica. Como muchas otras mujeres, antes de conocer que tenía TDAH experimentó largos periodos de depresión y ansiedad.

Decidió especializarse en ello porque le interesaba “muchísimo” a nivel educativo.

Explica que “si la niña no molesta” el trastorno es difícil de detectar ya que pasan desapercibidas en los colegios y que, por lo general, “las niñas hacen mucho masking”, es decir, que tratan de guardar mucho más las apariencias que los niños, “que no se les note”. “La sociedad les dice lo que tienen que hacer y cómo tienen que comportarse, por lo que son más comedidas”, explica.

Opina que esta condición no desaparece en la edad adulta. “Hay muchas mujeres que tienen todo impoluto o que llegan una hora antes a los sitios simplemente por compensación”, afirma.

Otras, como es su caso, se dan cuenta de que padecen este trastorno cuando son madres, pero que se sigue enmascarando ya que “si no pareces mala madre”. Incluso hay casos de mujeres que llegan a desarrollar un TOC: “ tienes tanto miedo a relajarte que no te lo permites”, explica.

Coincidiendo con muchas mujeres en su situación, también opina que “es fundamental que los empleos se adapten a las personas con TDAH” y que estas adaptaciones serían “muy sencillas” y que le harían la vida mucho más fácil a todas aquellas personas que padecen este trastorno.

En cuanto a las consecuencias que supone vivir sin un diagnóstico, las respuestas de los expertos vuelven a coincidir. Una persona que arrastra un TDAH se encuentra con consecuencias como la ansiedad, la depresión, y la baja autoestima.

Además, las personas con TDAH encuentran dificultades a la hora de enfrentarse a nuevos trabajos y son más propensos a generar conductas adictivas (a sustancias, comida, internet, compras compulsivas, o incluso al sexo). El consumo de drogas suele ser superior en personas con TDAH sin diagnosticar ya que inconscientemente sirve como un tratamiento para el trastorno.

No solo esto, las relaciones personales – como hemos visto – se complican. Debido a la impulsividad, muchas veces se encuentran dificultades a la hora de mantener tanto una relación sentimental estable como una relación de amistad. Además, son más propensos a tener accidentes.

En general, y teniendo en cuenta que cada caso es siempre particular, los síntomas que presenta el TDAH son frecuentemente comunes. Debemos atender a todas aquellas alertas centradas en la inatención y ver si estas son frecuentes.

Sí eres una mujer u hombre que se siente identificado con estas historias, que compartes muchos de los síntomas del TDHA que han sido mencionados, y que llevas años pensando que algo falla en tu vida, quizá tú también padezcas este trastorno. Presta atención a todas las advertencias de los expertos y, ante cualquier caso de duda, acude a un especialista. Quien sabe, quizá tu vida también pueda ser un poquito mejor.

FUENTE:

https://efesalud.com/tdah-mujer-diagnostico-sesgo-genero/

https://www.freepik.es/vector-gratis/sombra-mujer-sobre-fondo-pintura-rosa_14730262.htm#query=MUJERES&position=49&from_view=search

martes, 17 de mayo de 2022

CLAVES PARA DESARROLLAR EL AUTOCONTROL Y MEJORAR NUESTRO ESTADO EMOCIONAL

 

Es fundamental adquirir habilidades para lograr un control de impulsos de forma adecuada, porque de otra manera tendríamos graves dificultades para el desarrollo personal y para la convivencia en sociedad

BEATRIZ BENÉITEZ BURGADA. 18/03/2022

El autocontrol se define es una capacidad que tenemos las personas para regular de forma voluntaria nuestra propia conducta. Es fundamental adquirir habilidades para lograr un control de impulsos de forma adecuada, porque de otra manera tendríamos graves dificultades para el desarrollo personal y para la convivencia en sociedad.

Es cierto que algunas personas tienen un mayor autocontrol que otras y que determinadas condiciones, como por ejemplo el TDAH, implican una menor capacidad de autocontrol emocional, pero se puede trabajar para tenerlo siempre dentro de unos límites que nos permitan poder regular la impulsividad. De hecho, gracias a la plasticidad del cerebro, puede entrenarse con muy buenos resultados.

El autocontrol es un elemento básico de la inteligencia emocional

Uno de los expertos más reconocidos que ha abordado esta cuestión arrojando luz acerca de cómo contribuye al bienestar de una persona es Daniel Goleman, el afamado psicólogo y Doctor en Harvard autor del best-seller “Inteligencia emocional”. El investigador considera que el autocontrol es un elemento básico de la inteligencia emocional.

De hecho, explica cómo, cuando una persona tiene una conducta demasiado impulsiva, su calidad de vida se ve mermada, puesto que afecta gravemente a sus relaciones con los demás y acaban desarrollando problemas psicológicos, como problemas de autoestima, incapacidad de concentrarse, baja tolerancia a la frustración y un aumento de las posibilidades de desarrollar conductas de riesgo, entre otros problemas.

En este estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Michigan y de Duke entre otras, se concluye que "la capacidad de controlar las propias emociones, pensamientos y comportamientos durante los primeros años de nuestra vida predice una variedad de resultados positivos posteriores". Como adultos, los niños con mejor autocontrol mostraban menos signos de envejecimiento en sus cerebros. Y además, tenían mejores resultados en su vida en lo que se refiere a carreras profesionales y hábitos de vida saludable.

Si bien, es cierto que existen determinadas circunstancias que pueden influir en nuestra capacidad de autocontrol, como puede ser el estrés y la ansiedad -que merman nuestra capacidad de controlar los impulsos- lo cierto es que se puede trabajar para fortalecer esta capacidad que tanto nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos en la vida.

Eso sí, es importante señalar que la impulsividad forma parte del criterio diagnóstico de trastornos englobados en el el DSM-5A, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en el que se incluyen desde el Trastorno Límite de la Personalidad, de Ansiedad, el TDAH o los trastornos del neurodesarrollo.

Por este motivo, para descartar cualquier problema, cuando un niño, adolescente o adulto presenta problemas importantes en el autocontrol siempre debe acudir a un especialista para obtener un diagnóstico adecuado y un tratamiento médico que le ayude a trabajar con el problema. Pero también es cierto que en el día a día se pueden poner en marcha una serie de técnicas que nos pueden ayudar a controlar la impulsividad.

Normalmente, una persona suele presentar problemas de autocontrol en situaciones específicas que se repiten como un patrón

Normalmente, una persona que no sufre un trastorno médico, suele presentar problemas de autocontrol en situaciones específicas que se repiten como un patrón. Por eso, el primer consejo es identificar cuáles son esas situaciones. Generalmente son acontecimientos del día a día que producen reacciones desmesuradas en nosotros y despiertan emociones que nos desbordan.

En este caso es útil la técnica de visualización. Consiste en analizar el acontecimiento en otro momento diferente al que se produce, para intentar desde la distancia, observarlo desvinculándolo de la emoción. Así nos será más fácil identificar qué es exactamente lo que nos hace perder los nervios y no ser capaces de controlarnos.

Una vez identificadas las situaciones, debemos poner en práctica técnicas que nos ayuden a cortar de raíz las emociones que se desencadenan. Desde irnos a otro lugar que nos aleje del foco de conflicto, a evitar entrar en la conversación u otro tipo de técnicas de relajación como el control de la respiración.

Por ejemplo, una técnica es la de la llamada respiración resonante o respiración coherente, que nos ayuda a entrar en un estado de relajación. Para llevarla a cabo hay que acostarse y cerrar los ojos. Respirar suavemente por la nariz, con la boca cerrada, y contar hasta cinco segundos. El objetivo no es llenar del todo los pulmones, para luego exhalar lentamente durante cinco segundos. Después se cuenta hasta diez y se vuelve a repetir hasta que sintamos que hemos recuperado el control de nuestra mente.

FUENTE:

https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20220318/8134159/claves-desarrollar-autocontrol-mejorar-nuestro-emocional-nbs.html

IMAGEN: 

https://stock.adobe.com/es/images/self-control-black-vector-monoline-calligraphy-banner-with-swashes/488365382

jueves, 23 de mayo de 2019

CUATRO PUNTOS QUE LOS PADRES DEBEN SABER DEL TDAH



17 marzo 2019

En las últimas décadas estamos viviendo algunos hechos muy llamativos dentro del mundo de la salud derivados entre otras causas, por el uso parcial de la información en las redes sociales. El tema del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es parte de ello, por lo que hoy te compartimos información importante que debes tener en cuenta.

El TDAH es un trastorno crónico que afecta a millones de niños; a menudo, continúa en la adultez. El TDAH involucra una combinación de problemas persistentes, como una dificultad para mantener la atención, hiperactividad y conductas impulsivas, según Clínica Mayo, pero aún hay mucho desconocimiento, por ello te presentamos estos puntos que debes tomar en cuenta.

El diagnóstico

¿Por qué hay tanta controversia en la sociedad y entre los profesionales?

Uno de los orígenes de la polémica existente acerca del Trastorno por Atención está en los síntomas de presentación habituales y su subjetividad.

A pesar de tratarse de un problema con base biológica, afecta a los procesos de autocontrol de nuestro cerebro que regulan la atención, los movimientos y los impulsos, y esto tiene consecuencias directas sobre el aprendizaje, las relaciones sociales y la conducta.

La falta de conocimiento por parte de la sociedad y la infoxicación existente al respecto en medios de comunicación y redes sociales, debido a los intereses opuestos de diferentes agentes, han favorecido los argumentos populistas para crear inseguridad en los padres sobre su responsabilidad al respecto y en los supuestos riesgos de la medicación para el déficit de atención.

Adultos y TDAH

Todo el mundo habla de un problema de madurez ¿Esto no se soluciona con la edad?
En el TDAH se produce una alteración del proceso madurativo cerebral que no consiste únicamente en su enlentecimiento sino en un desarrollo anómalo. Estudios que demuestran la evolución desfavorable del índice de complejidad de conexiones cerebrales en los casos no tratados.

Esto hace básica la existencia de una detección precoz que permita intervenir de forma temprana para prevenir no solo los síntomas y sus consecuencias, sino el anómalo desarrollo madurativo. Si esto no se produce, puede que más adelante no sea viable revertir la evolución.

Los procesos de remodelación cerebral no terminan nunca de producirse. Eso supone que los adultos puedan seguir padeciendo síntomas propios del TDAH unidos al cúmulo de complicaciones y repercusiones sociales, personales o laborales que han ido sumando a lo largo del tiempo. Las consecuencias pueden ser nefastas en diferentes áreas vitales.

TDAH y medicación

¿Por qué es necesaria para el tratamiento y que hay de verdad sobre los riesgos?

En base a las alteraciones biológicas causantes del TDAH, el uso de medicación para la normalización de los síntomas se ha estudiado desde hace décadas. La medicación para el TDAH actúa normalizando los niveles de dopamina y noradrenalina cerebral. Así se favorece un correcto funcionamiento de los mecanismos de autocontrol de nuestras funciones ejecutivas. Esto conduce la normalización de las dificultades a corto plazo e induce una remodelación de la estructura cerebral.
Debe estar bajo el control de un especialista.

Conclusiones

El TDAH existe y es uno de los principales causantes de problemas de aprendizaje en niños y adolescentes.

El Trastorno por Hiperactividad no es un problema educativo relacionado con estilo parental, sino un trastorno del desarrollo con base principalmente genética.

El Trastorno atencional no se cura con la edad si no se toman las medidas adecuadas.

La medicación para el TDAH no es un dopaje ni genera secuelas mentales. Por el contrario, puede ser de gran utilidad para mejorar los síntomas y acabar normalizando este trastorno.

miércoles, 24 de abril de 2019

LA AVENTURA DEL SABER: ¿QUÉ ES EL TDAH?




El 27 de junio de 2018, tuvo lugar la emisión a nivel nacional del reportaje sobre TDAH, rodado por el equipo del programa de La 2 de TVE en colaboración con Fundación CADAH (Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad).

La Aventura del Saber es un programa diario matinal de 1 hora de duración destinado a la formación y la divulgación mediante entrevistas y series documentales, fruto de un Convenio de Colaboración entre el Ministerio de Educación y Radio Televisión Española.

En el reportaje se pudieron ver y escuchar los testimonios de personas que están inmersos en todas las áreas en las que el TDAH tiene presencia (académica, clínica, familiar y social).

FUENTE:

martes, 30 de enero de 2018

TDAH: Modelos explicativos, mitos y recomendaciones





Por Elisabet Rodríguez

Hoy en día continúa la controversia generada en los últimos años en relación al Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Usualmente se dan muchos tipos de información sobre las posibles causas, sobre las manifestaciones más habituales de su sintomatología o sobre qué criterios pueden ayudar a diferenciar este trastorno de otros.
Algunos de estos hallazgos pueden resultar contradictorios con aquellos expuestos tradicionalmente, pero la cuestión fundamental radica en el hecho de entender que una explicación no sustituye a la otra sino que todas ellas pueden acontecer complementarias. Así, el TDAH se define como un síndrome complejo tanto en su origen como en su desarrollo.
Tomando como ejemplo los datos derivados de investigaciones realizadas para determinar qué factores contribuyen a la aparición del TDAH se pueden diferenciar los tres modelos explicativos siguientes:
  • El modelo médico considera al TDAH como un trastorno neuroevolutivo y de carácter crónico que se vincula fundamentalmente a la ocurrencia de alteraciones biológicas y a la presencia de elementos de riesgo en los periodos prenatales, perinatales y postnatales, como por ejemplo: factores neurológicos, retraso madurativo, factores genéticos u otros factores prenatales y/o perinatales (bajo peso al nacer, prematuridad, consumo de alcohol), etc.
  • El modelo psicopedagógico otorga una relevancia principal al comportamiento aprendido en el ambiente social en que se desarrolla el niño/a. Así, un clima familiar adverso, la presencia de psicopatología parental, un estilo educativo no democrático, una posición socioeconómica familiar desfavorable o la ocurrencia de refuerzo positivo (nivel de atención de las figuras cercanas significativas) obtenido después de efectuar una conducta hiperactiva, son los principales aspectos que correlacionan con la presencia del TDAH.
  • El modelo interaccionista, que considera al TDAH como resultado de la interacción de los dos factores anteriormente expuestos (los biológicos y los sociales) y que cuenta con un aparente mayor apoyo en la actualidad.

Mito 1: El TDAH no existe

La primer cuestión problemática sobre el TDAH deviene el hecho de si es acertada su categorización como entidad nosológica independiente, es decir, si realmente se puede catalogar como un trastorno psicológico o no. A lo largo de mi experiencia profesional he sido testigo de algunas de las afirmaciones siguientes, las cuales considero como una serie de concepciones erróneas que habría que reorientar:
«No existen los trastornos de la atención y/o hiperactividad, no hay base teórica suficiente como para poder afirmarlo».
«El TDAH sólo es una justificación para explicar las alteraciones conductuales de los niños y adolescentes de hoy en día; este sólo es un problema en la aplicación de pautas educativas laxas o de carencia de disciplina parental».

Estas afirmaciones, que están más extendidas de lo que nos gustaría pensar, comprometen y perjudican seriamente la visión que las personas cercanas al niño/a con TDAH tienen de este.
Expresar creencias de esta naturaleza se relaciona con otorgar una voluntariedad y una intencionalidad aversiva a los comportamientos alterados que manifiesta el niño. No se puede dejar de lado que la ciencia ha establecido unas correlaciones clínicamente significativas con factores neurobiológicos consistentes como explicaciones causales del trastorno, tal como se ha indicado anteriormente.
Por otro lado, el trabajo de Russell Barkley (2005) ha puesto de manifiesto que un establecimiento de pautas educativas rígidas y autoritarias como método de intervención para corregir la conducta de un niño/a con TDAH resulta contraproducente y, en última instancia, empeora la problemática. Tal como expone el experto, en el TDAH acontece una alteración en el sistema de la autorregulación de la atención, función que depende principalmente de los centros de regulación del comportamiento motriz (hiperactividad e impulsividad) y cognitivo (inatención) ubicados en las zonas pre-frontal y frontal del cerebro: las denominadas funciones ejecutivas.
Tal como su propio nombre indica, la sintomatología central del TDAH se relaciona con la alteración de la atención (e impulsividad), y puede acompañarse de manifestaciones de hiperactividad. Así las principales dificultades que un niño/a exterioriza pertenecen a una insuficiente capacidad de inhibición (manifiesta en la dificultad para esperar su turno, al demorar una respuesta o de protegerse de las interferencias mientras realiza una tarea concreta), de autocontrol (observable en la dificultad para regular los impulsos, controlar sus acciones) y del funcionamiento ejecutivo (incapacitado para dirigirse a sí mismo, seleccionando qué conducta o acción es más adaptativa en función del contexto que lo rodea).
Veamos si los hallazgos obtenidos a partir del desarrollo de las técnicas de imagen cerebral aportan evidencia sobre esta cuestión:
Aunque no puede determinarse la existencia de un marcador biológico concreto suficiente como para asegurar un diagnóstico claro del trastorno, en los últimos años numerosas investigaciones han puesto de manifiesto a partir de pruebas de neuroimagen (por ejemplo, la Resonancia Magnética funcional) cómo se efectúa la actividad cerebral y el comportamiento neuronal en este tipo de individuos hiperactivos.
Así, entre los recientes hallazgos como los de Rubia y Brinson (2014), puede afirmarse la ocurrencia de un retraso de la actividad neuronal en las zonas frontales del cerebro, la función principal de las cuales hace referencia al control de la atención y el movimiento (impulsividad). Por otro lado, a nivel de neurotrasmisores, también ha podido observarse una descompensación en el volumen de Dopamina, presentando una mayor proporción en el hemisferio derecho en niños TDAH en comparación a sus homólogos sin tal diagnóstico. Este desequilibrio parece ser el responsable de la dificultad que presentan estos niños en la capacidad creativa y la identificación de imágenes.

Mito 2: Intervención Psicofarmacológica vs. Psicopedagógica

Otra cuestión que tradicionalmente ha contribuido a agrandar el debate sobre la intervención en niños/se con TDAH hace referencia a determinar la eficacia diferencial de los diferentes tipos de tratamientos por esta psicopatología.

Tanto los defensores de la prescripción farmacológica como aquellos que se decantan por la terapia psicopedagógica disponen de argumentos sólidos como para afirmar que cada una de ellas es una parte muy relevante en la intervención en TDAH, si bien los resultados de la aplicación por separado de ambas no llega a los índices de eficacia terapéutica que ofrece la prescripción del tratamiento multi-componente.
Así, tal como se expone en Pérez (2006) la modalidad que cuenta con más evidencia empírica en cuanto a eficacia es el tratamiento cognitivo-conductual combinado con fármacos psicoestimulantes como el Metilfenidato, el cual se conforma a partir del siguientes componentes: entrenamiento en autorregulación de la conducta mediante autoinstrucciones y técnicas cognitivas, técnicas de modificación de conducta operantes como la economía de fichas y el tiempo fuera, entrenamiento en técnicas de resolución de problemas y pautas educativas y comunicacionales parentales y docentes.

Cómo comunicarnos con un niño con TDAH

En referencia a las comunicaciones parentales y docentes, las siguientes orientaciones pueden ser muy útiles para evitar posibles episodios de estigmatización y deterioro de la autoestima, aspectos que suelen acompañar a la mayoría de los casos de TDAH.
  • Es positivo dar las indicaciones manteniendo el contacto visual y físico, como por ejemplo tocando un brazo.
  • Resulta muy perjudicial verbalizar comparaciones con otros niños.
  • Es recomendable avisar con una antelación suficiente de los acontecimientos y las tareas que tendrá que realizar. El establecimiento de rutinas comportamentales los ayuda a funcionar más eficazmente.
  • Conviene felicitarlo/a verbalmente por la buena conducta ofreciendo reconocimiento y afecto.
  • Las recompensas y las penalizaciones cortas e inmediatas son más efectivas. Es fundamental aplicarlas de forma consistente, coherente y de forma argumentada.
  • Las indicaciones que se les dan tienen que ser concretas, breves, claras y sencillas.
  • Es muy relevante evitar ridiculizarlo/a en público o privado.
  • Se recomienda sustituir el verbo “ser” por la forma “estar” al realizar una crítica. Es preferible hacer correcciones de conductas concretas y observables en lugar de criticar su personalidad o carácter general.
  • Es más eficaz utilizar un tono de voz suave pero firme ante la aplicación de un correctivo.
  • Es muy relevante adoptar una actitud empática y de comprensión hacia sus dificultades.

Referencias Bibliográficas
Barkley, R. (2005), Modelo de autorregulación de Barkley aplicado al trastorno por déficit de atención con hiperactividad: una revisión.
Pérez M., Fernández, J. R., Fernández, C., Amigo, I. Guía de Tratamientos Psicológicos Eficaces III (2006). Pirámide: Madrid.
Rubia K, Alegría AA, Brinson H. Anomalías cerebrales lo trastorno miedo déficit de atención/hiper- actividad: una revisión. Rev Neurol 2014; 58 (Supl 1): S3-18.

Escrito por Elisabet Rodríguez
http://elisabetpsicologia.wix.com/elisabetpsicologia 
Licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona. Especialidad en Psicología Clínica (Postgrado en Actualización en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona) y en Psicopedagogía (Máster en Psicopedagogía Clínica por el Instituto Técnico de Estudios Aplicados). Actualmente ejerciendo como Psicóloga infanto-juvenil y adultos en despacho propio (Granollers, Barcelona) y en Centre d'Atenció Psicopedagògica Estudi (Sant Celoni, Barcelona). En colaboración con diversas revistas digitales mediante la redacción de artículos de divulgación sobre Psicología.

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sábado, 11 de noviembre de 2017

EL TDAH EN ADULTOS


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TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.

Durante mucho tiempo, el TDAH ha sido considerado un trastorno propio de la infancia y de la adolescencia, pero sus síntomas y su impacto funcional no siempre desaparecen al pasar a la edad adulta y el trastorno puede persistir en más del 50% de los casos. Se asocia con un impacto importante a nivel clínico, funcional y de calidad de vida.
12 Señales de TDAH en adultos que deberías tener en cuenta:
  • No gestionan bien el tiempo. Los adultos que sufren TDAH tienden a distraerse con facilidad, por lo que es algo corriente que mientras van de camino a un evento se acuerden de que tenían que recoger algo o de que tienen que echarle gasolina al coche.
  • Tienen problemas para organizarse. Para las personas con TDAH, las responsabilidades “adultas”, como el trabajo o los niños, pueden hacer que los problemas con la organización sean aún más obvios y problemáticos.
  • Sufren falta de concentración. Posiblemente el síntoma más revelador del TDAH sea la falta de concentración, que es algo que va más allá de los problemas para prestar atención. Significa distraerse fácilmente, tener dificultades para escuchar a los demás, pasar por alto detalles y tener problemas para completar tareas o proyectos.
  • No logran relajarse. Cuando tienen un descanso y no están llevando a cabo una tarea activa, en lugar de relajarse, las personas que sufren TDAH a menudo sienten inquietud o ansiedad. Los niños con TDAH lo muestran como una hiperactividad externa, pero los adultos aprenden a interiorizar ese sentimiento. Lo demuestran con cosas como no poder estar sentados durante una película, prefiriendo pasar tiempo solo con actividades activas, o aburriéndose con juegos rápidamente.
  • Pueden conducir de forma imprudente. El TDAH hace difícil mantener la atención en una tarea, por lo que pasar tiempo al volante de un coche puede ser difícil. Los síntomas del TDAH pueden hacer que algunas personas tengan más probabilidades de conducir a mayor velocidad y tener accidentes de tráfico.
  • Se les olvidan las cosas constantemente. Todos nos olvidamos de las cosas de vez en cuando, pero en las personas con TDAH, los olvidos son una parte de la vida cotidiana. Olvidan dónde han puesto las cosas o las fechas importantes. A veces estos olvidos pueden ser molestos, pero poco importantes. Sin embargo, en otros casos pueden ser graves.
  • Les cuesta controlar los cambios. Muchas personas tienen dificultades para manejar los cambios importantes, como mudarse o cambiar de trabajo. Pero las personas con TDAH sufren grandes dificultades cuando las cosas cambian de repente, incluso cuando se trata de cambios a mejor, como un ascenso en el trabajo.
  • Se aburren pronto de las conversaciones. Se sienten incómodos en todas las conversaciones y no paran de interrumpir al otro constantemente para que converse de forma más fluida. Debido a que los cerebros de los adultos con TDAH van siempre dos pasos por delante, pueden tener dificultades para escuchar a los demás y darles tiempo para formular sus pensamientos
  • Son muy impulsivos. La impulsividad puede manifestarse de muchas formas en un adulto con TDAH. Interrumpen a otros durante las conversaciones, son socialmente inapropiados, hacen las tareas a toda prisa y actúan sin pensar en las consecuencias.
  • Cambian el canal de la tele o la cadena de radio continuamente. Las personas con TDAH necesitan altos niveles de estimulación lo que podría traducirse en cambiar constantemente de canal, revisar el móvil, silbar, tararear o inquietarse.
  • Sufren falta de motivación. Aunque estén abiertos a cualquier cosa, las personas con TDAH a menudo se sienten desmotivados. Junto con la dificultad para organizarse, este problema puede hacer que les sea difícil terminar un proyecto o una tarea.
  • Les cuesta controlar las emociones. El TDAH a menudo conduce a problemas con el manejo de las emociones, sienten como si no tuvieran ningún control sobre ellas. Pero en muchas ocasiones, su ira se desvanece tan rápido como llega.

Si piensas que realmente podrías parecer TDAH, visita a un profesional de la salud médica. Este trastorno puede ser difícil de diagnosticar, pero en cuanto tengas ayuda empezarás a sentirte mejor.

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miércoles, 6 de septiembre de 2017

EL DÉFICIT DE HABILIDADES SOCIALES Y LOS PROBLEMAS EMOCIONALES. Los dos aspectos menos conocidos del TDAH


Photo by Alexander Shustov on Unsplash

Todos conocemos, más o menos, algunas de las características que presenta un niño con TDAH: inatención, dificultades para concentrarse, desorganización, exceso de movimiento o impulsividad.
Sin embargo, los niños con TDAH se enfrentan a otro gran reto, relacionado con sus dificultades para regular las emociones y para relacionarse satisfactoriamente.

Russell Barkley, uno de los mayores expertos mundiales en TDAH, ha puesto el énfasis en estos aspectos. Elaboró un modelo de autorregulación emocional en el TDAH que nos ayuda a comprender cómo las personas con TDAH gestionan y regulan sus emociones. Las diferencias con el proceso que siguen las personas que no tienen TDAH son notables, y tienen profundas implicaciones en su vida diaria.

Habilidades Sociales en el TDAH

Las relaciones sociales en los niños con TDAH suelen verse afectadas por su impulsividad, la falta de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, el bajo autoconcepto y autoestima, y la inseguridad.

Los niños con TDAH tienen intención social, quieren jugar con otros niños, tener amigos, pero a menudo no saben cómo relacionarse. Pueden ser percibidos como niños torpes, nerviosos, niños que no siguen las reglas de los juegos, que se entrometen en las conversaciones o no saben guardar su turno. Todo esto, a menudo, genera rechazo por parte del resto de niños. Este rechazo, que ellos notan perfectamente, a menudo les conduce a efectuar conductas complacientes, buscando la aceptación del otro: se vuelven sumisos, o tratan de agradar de forma poco acertada a los demás, tratan de llamar la atención con bromas o chanzas que pueden ser provocadoras o de mal gusto. Logran así lo contrario de lo que buscan: el resto del niño los tiene por “pesados”o “payasetes”.

Si algo he podido observar en todos estos años de consulta es la enorme soledad que sufre un niño con TDAH. Incomprendido en casa, donde parece molestar, no dar la talla, no hacer las cosas bien. Fracasando en el colegio, o no obteniendo resultados acordes a sus esfuerzos. Y con relaciones sociales poco satisfactorias, donde sienten que no son aceptados totalmente o que no merecen la amistad de sus compañeros. El TDAH es un trastorno que provoca un gran sufrimiento en el niño. Y si las áreas académicas y comportamentales contribuyen en gran parte a estos males, el área emocional o social lo hace decisivamente.

Los trastornos del estado de ánimo y el TDAH

Un problema muy frecuentemente asociado al TDAH y muchas veces ninguneado son los efectos que tener un déficit de atención con o sin hiperactividad tiene en el estado de ánimo del niño. En una proporción cuatro veces mayor que en niños sin TDAH presentan depresión y ansiedad.

Su autoestima está mermada y suelen tener un autoconcepto negativo, se sienten incapaces, tontos, diferentes... Además, como en muchas ocasiones el rendimiento académico suele ser bajo y no se corresponde con el esfuerzo realizado, desarrollan lo que se llama “indefensión aprendida” (“da igual lo que haga, no me sirve de nada”), pudiendo vérseles desmotivados, frustrados y desinteresados con frecuencia en las tareas académicas.

Por otra parte, una vez están trabajando en psicoeducación y son muy conscientes de sus problemas, desarrollan la metacognición mucho más que otros niños (la conciencia sobre sus propios procesos de aprendizaje). Esto es muy positivo porque les ayuda a regular su conducta, prever fallos, anticipar consecuencias, etc., pero tiene el lado negativo de que aumenta la ansiedad con que viven todo lo relacionado con la escuela. Están más preocupados por los resultados académicos que otros niños, más pendientes de los fallos que hacen, de si se vuelven a equivocar o no en lo mismo, etc. Por lo que son más exigentes consigo mismos y en consecuencia están más ansiosos.

El estado de ánimo deprimido también suele presentarse con frecuencia, relacionado con la autoestima, la ansiedad, los sentimientos de incapacidad y la frustración ante el resultado de sus esfuerzos.

Además, con mucha frecuencia presentan labilidad emocional, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración y mayor reactividad, También tienen más dificultades para “desconectar” y pasar de una tarea a otra. Esto está relacionado con un déficit funcional en el sistema de regulación cognitivo-emocional.

El TDAH es un trastorno de gran complejidad y fuertes implicaciones para la vida del niño. Tratar adecuadamente el área comportamental y cognitiva es fundamental, pero no lo es menor dar el apoyo emocional que necesitan.

Úrsula Perona. Psicóloga infantil

martes, 6 de septiembre de 2016

CUÁLES SON LAS FUNCIONES EJECUTIVAS


Un problema en las funciones ejecutivas implica un daño o déficit en el lóbulo prefrontal del cerebro.
Las funciones ejecutivas son como el CEO del cerebro (CEO, por sus siglas en inglés: Chief Executive Officer, que se traduce como Director Ejecutivo).

Son las encargadas de que las cosas se hagan con seguridad, desde la planificación del trabajo hasta la finalización dentro de la fecha límite.

Cuando los niños tienen problemas con el funcionamiento ejecutivo, cualquier tarea que requiera planificación, organización, memoria, gestión de tiempo o pensamiento flexible se convierte en un gran reto para ellos.

Cuanto más aprendas acerca de estos desafíos, mayor capacidad tendrás para ayudar a estos niños/as a desarrollar sus habilidades directivas y gestionar sus dificultades.

¿Qué es una función ejecutiva?

Una función ejecutiva se refiere a un conjunto de habilidades mentales que son coordinadas por el lóbulo frontal del cerebro. Las funciones ejecutivas trabajan juntas para ayudar a una persona a alcanzar sus objetivos.
Las funciones ejecutivas son las encargadas del procesamiento general del cerebro, tanto de la organización como de la regulación.

La función ejecutiva incluye la habilidad para:
  • Gestionar el tiempo y la atención.
  • Cambiar el foco.
  • Planear y organizar.
  • Recordar detalles.
  • Parar un discurso o un comportamiento inapropiado.
  •  Integrar experiencias pasadas con la acción actual.
Cuando la función ejecutiva se daña, el comportamiento del niño no es eficiente.
Esto puede afectar a la habilidad de la persona para:
  • Trabajar o ir a la escuela
  • Ser independiente
  • Mantener relaciones sociales adecuadas
Tipos de funciones ejecutivas

La función ejecutiva puede ser dividida en dos categorías:
  • OrganizaciónLa organización involucra la recopilación y estructuración de la información para su evaluación. 
  • RegulaciónLa regulación incluye hacer un balance del medio ambiente y cambiar en comportamiento en respuesta a él.

Por ejemplo, ver un trozo de pastel de chocolate en la carta de un restaurante puede ser tentador, por lo que en ese momento la función ejecutiva puede intervenir. Basándose en tu experiencia y conocimiento previo te ayudará recordar que la porción del pastel probablemente contenga cientos de calorías. Al mismo tiempo te recordará también que comer ese pastel entra en conflicto con tu objetivo de consumir menos azúcar y perder peso.

¿Cuáles son los problemas de las funciones ejecutivas?

Un niño puede desarrollar una o varias dificultades al tener un problema en las funciones ejecutivas.

Los problemas de las funciones ejecutivas son alteraciones de un conjunto clave de capacidades mentales, no son discapacidades. A menudo aparecen en niños con problemas de aprendizaje o atención.

Si un niño tiene alguna dificultad en las funciones ejecutivas descritas anteriormente, cualquier tarea que requiera estas habilidades podrá ser un desafío. Por ejemplo, coger la ropa sucia e introducirla en la lavadora o completar un proyecto escolar. 

Tener problemas con las funciones ejecutivas hace difícil:
  • Mantener la noción del tiempo
  • Hacer planes
  •  Acabar el trabajo a tiempo
  •  Hacer varias tareas
  • Utilizar aprendizaje previo para solucionar un problema actual
  •  Analizar ideas
  • Buscar ayuda o más información cuando es necesaria

¿Cómo funcionan las funciones ejecutivas?

Otra forma de entender las dificultades de los niños es ver cómo funciona el proceso de las funciones ejecutivas. Te lo explicaré en seis pasos sencillos, descompuestos para que sea más fácil de aprender:
  1. Analizar una tarea. Descifrar qué necesitas para hacerlo.
  2. Planear cómo realizar la tarea.
  3. Descomponer el plan en varios pasos.
  4. Descifrar cuánto tiempo es necesario para ejecutar el plan, y dejar el tiempo al lado.
  5. Hacer ajustes si son necesarios.

Si las funciones ejecutivas están trabajando correctamente y la tarea es bastante simple, el cerebro elaborará esos paso en cuestión de segundos. Si tu niño/a tiene habilidades ejecutivas débiles, incluso una tarea sencilla puede convertirse en un gran desafío.


¿Son comunes las dificultades en las funciones ejecutivas?

No está claro cómo los niños luchan con los problemas de funcionamiento ejecutivo. A pesar de que los problemas no son infrecuentes.
A menudo aparecen en niños con TDAH o dislexia, así como en otras condiciones.
Se estima que el 30% de las personas con TDAH tienen problemas con las funciones ejecutivas.

¿Qué causa los problemas en las funciones ejecutivas?

Los problemas pueden ser causados por herencia genética o alguna alteración en el córtex prefrontal.
Los científicos aún no están seguros de por qué algunos niños tienen problemas en las funciones ejecutivas. No obstante, la investigación ha identificado algunos posibles enlaces:
  • La genética heredada: Los niños se diferencian en cómo utilizan sus funciones ejecutivas. Sin embargo, hay una probabilidad alta de que el niño las utilice de la misma forma que tú, como padre o madre. Los estudios muestran que las diferencias entre unos niños y otros vienen dadas por la genética.
  • Diferencias cerebrales: Gran parte de las funciones ejecutivas son controladas por una región del cerebro llamada córtex prefrontal. La investigación ha mostrado que la gente que tiene desórdenes, enfermedades o lesiones en el córtex prefrontal a menudo desarrolla problemas en las funciones ejecutivas. Los expertos han utilizado esa investigación para estudiar si el córtex prefrontal trabaja diferente en los niños con problemas que en los que no los tienen.
  • Otras discapacidades y desórdenes: Los niños con TDAH o dislexia a menudo luchan con las funciones ejecutivas. De la misma forma que lo hacen los niños con condiciones neurológicas, desórdenes del humor, autismo, y daño cerebral adquirido.
¿Cuáles son los síntomas?

Uno de los síntomas es la falta de atención y la fácil distracción. A veces está combinado con TDAH.
Los problemas en las funciones ejecutivas pueden producir un amplio rango de síntomas.
Dependiendo de las habilidades con las que el niño luche más, y la tarea particular que esté haciendo, podrás ver los siguientes signos:
  • Encuentra difícil descifrar por dónde empezar la tarea.
  • Se focaliza en detalles pequeños o en el panorama general, pero no en ambos al mismo tiempo.
  • Tiene problemas para descifrar cuánto tiempo requiere la tarea.
  • Hace las cosas de forma rápida y desordenada o lentas e incompleta.
  • Encuentra difícil incorporar feedback al trabajo o actividad.
  • Persiste en un plan, incluso cuando se ve claramente que no está funcionando.
  • Tiene problemas en mantener la atención y se distrae fácilmente.
  • Cuando se le interrumpe olvida lo que estaba pensando.
  • Necesita que se le digan las instrucciones muchas veces.
  •  Tiene dificultades para tomar decisiones.
  • Tiene dificultades para cambiar de una actividad a otra en el tiempo.
  • No siempre tiene las palabras adecuadas para explicar algo en detalle.
  • Necesita ayuda procesando cómo algo siente/suena/o se parece.
  •  No es capaz de pensar o hacer más de una cosa al mismo tiempo.
  • Recuerda mejor la información utilizando señales, abreviaciones o acrónimos.
Como el cerebro del niño continúa desarrollándose, los síntomas de los problemas en las funciones ejecutivas pueden cambiar.
Una intervención temprana puede ayudarte a encontrar formas para fortalecer las alteraciones que presenta, cuanto antes se intervenga más facilidades o progresos tendrá.

¿Qué habilidades se ven afectadas por los problemas de las funciones ejecutivas?

Hay varias habilidades importantes involucradas en la función ejecutiva. Sin embargo, debemos tener en cuenta que cada niño puede lidiar con cada una de ellas en diferente grado. 

Las habilidades ejecutivas incluyen:

Control de los impulsos
La falta de control de impulsos les hace no saber cuándo deben parar.
Esto es la habilidad para pensar antes de actuar o dejar de hacer una actividad. La impulsividad puede ser un síntoma de TDAH. Los niños con problemas en el control de impulso pueden dejar escapar cosas, es decir, pueden hacer cosas peligrosas sin pensarlo bien. Probablemente se precipitan hacia sus deberes sin comprobarlos antes. También pueden dejar una tarea a medio hacer por ir a dar un paseo con los amigos y tener problemas para seguir las normas de forma consistente.

Control emocional
Esta es la habilidad para gestionar emociones focalizándose en el resultado final u objetivo. El control emocional y el control de los impulsos están muy relacionados. Los niños que tienen problemas con el control emocional a menudo tienen problemas para aceptar el feedback negativo, pueden sobreactuar ante las injusticias pequeñas o presentar problemas para acabar una tarea cuando algo les molesta.

Flexibilidad
Es la habilidad de lidiar con los baches del camino y descubrir nuevos enfoques cuando un plan falla. Los niños inflexibles piensan de forma muy concreta, no ven otras opciones o soluciones, encuentran difícil cambiar el curso del plan o también pueden entrar en pánico o frustración cuando se les pide que hagan algo.

Memoria de trabajo
Es la habilidad para mantener la información en su cabeza y utilizarla para completar una tarea. Los niños que tienen una memoria de trabajo débil muestran problemas para realizar tareas múltiples; pasan mucho tiempo recordando direcciones, tomando notas o comprendiendo algo que les has explicado. Si conoces a un niño con problemas en la memoria de trabajo, frecuentemente lo habrás oído decir “olvidé lo que iba a decir.”

Auto-monitoreo
Esto es la habilidad para mantener el seguimiento de tareas regulares y la evaluación de su actuación. Ellos no pueden decir si sus estrategias están funcionando, tampoco pueden darse cuenta de si tienen estrategias. A menudo no saben cómo verifican su trabajo.

Planificar y priorizar
Para ellos es muy difícil planificar y priorizar los pasos de una tarea.
Esta es la habilidad de descubrir los pasos necesarios para alcanzar un objetivo y decidir su orden de importancia. Los niños con debilidad en las capacidades de planear y priorizar no pueden saber cómo comenzar a planear un proyecto. Fácilmente se pueden encontrar abrumados intentando descomponer las tareas en pequeños pasos o tener problemas para ver la idea principal.

Inicio de las tareas
Se refiere a la capacidad para empezar algo. Los niños con problemas en esta área a menudo tienen dificultades también en la planificación y en la priorización. Sin tener un plan para una tarea, es difícil saber cómo empezar. Los niños con problemas en la tarea inicial pueden parecer perezosos, pero a menudo se sienten abrumados por lo que se quedan quietos sin saber qué hacer.

Organización
Consiste en realizar un seguimiento de la información y de las cosas. Los niños con problemas en esta capacidad pierden o colocan mal las cosas. No pueden encontrar una forma de organizarlas a pesar de que haya consecuencias negativas por ser desorganizado.

Si el niño tiene cualquiera, o todos, de estos problemas, puede que tanto él o ella como tú , como padre o madre, os sintáis perturbados. Sin embargo, hay estrategias que se pueden llevar a cabo en casa para ayudarlo, pueden enseñarle a trabajar sobre estas debilidades. Los niños con una dificultad de débil a moderada son capaces de compensar estas alteraciones lo suficientemente bien como para aprender y completar sus tareas diarias.

¿Cómo pueden ayudar los profesionales?

Los psicólogos pueden tener una habitación acondicionada para desarrollar la terapia, adaptada a cada caso particular.
Los niños con problemas en las funciones ejecutivas pueden ser enseñados a superar o trabajar sobre sus dificultades.

A continuación expongo algunas estrategias educativas y enfoques conductuales utilizados por los profesionales para ayudar a los niños:

Terapeutas y otros especialistas
Varios tipos de profesionales pueden ofrecer estrategias de apoyo a los padres y al niño. Logopedas, terapeutas ocupacionales y psicólogos pueden ayudar con este problema. Por ejemplo, la terapia cognitivo conductual puede proporcionarle al niño herramientas mentales para comenzar a tener autocontrol en los pensamientos y conductas.
Los terapeutas pueden proporcionar capacitación en habilidades para ayudar al niño a aprender a responder de manera adecuada en situaciones sociales. Cualquiera de estas opciones puede realizarse privadamente o puede formar parte del programa de la escuela.

La escuela del niño o niña
Si el niño o niña tiene estas dificultades, la escuela en conjunto con los padres puede crear un plan de apoyo y adaptaciones metodológicas. Pueden incluir ayudas visuales, listas de verificación y adaptaciones en los exámenes. Incluso sin un trastorno diagnosticado, la escuela puede proporcionarle apoyo académico.
Estos apoyos pueden incluir:
  • Adaptaciones metodológicas: Se refiere a las estrategias que el profesor puede utilizar para que sea más fácil el aprendizaje del niño. Por ejemplo, puede asignarle al niño un sitio en la parte de delante de la clase para que preste atención más fácilmente.
  • Plan de trabajo individualizado (PTI): se utilizan estos programas para individualizar la enseñanza a los estudiantes que tienen problemas. Este es un plan escrito detalladamente, explicando lo que la escuela hará para apoyar las necesidades del niño. Puede incluir también adaptaciones metodológicas: tiempo adicional en las asignaturas, menos deberes u otras tareas.
Asociaciones y grupos de apoyo
La escuela y el centro médico no son los únicos recursos de apoyo. Existen asociaciones de apoyo que informan y capacitan a las familias. En ellas, además, puedes ponerte en contacto con otras familias en la misma situación que tengan niños/as con problemas parecidos. Esto puede ayudarnos a sobrellevar mejor el problema.

¿Qué se puede hacer en casa para mejorar?

Puede que no sea fácil de resolver si las dificultades del niño están relacionadas con otro trastorno. No obstante, los padres pueden ser capaces de ayudar a su hijo a pesar de haber sido diagnosticado con otro trastorno. El objetivo es identificar las áreas específicas en las que tienen dificultad y encontrar las estrategias adecuadas que lo puedan ayudar. Aquí se muestran algunas tareas que se pueden realizar en casa con ellos. Los padres deben intentar seguirlas para ver si tienen un efecto positivo.

Autoinstrucciones
El entrenamiento en autoinstrucciones es una técnica para secuenciar, siguiendo los pasos, cualquier actividad o tarea. El objetivo es reducir la impulsividad y la falta de planificación y organización, ayudando al niño o niña a evitar el fracaso.


Lo que el modelo trata de enseñar al niño a través de estas instrucciones puede concretarse en:
  1. Definir el Problema: ¿Qué tengo que hacer?.
  2. ¿Cómo tengo que hacerlo? (despacio, pinta la raya hacia abajo....). 
  3. ¿Tengo preparados todos los materiales que voy a necesitar?
  4. Autoevaluación. ¿Cómo lo estoy haciendo? 
  5. Autorrefuerzo: lo estoy haciendo bastante bien.
  6. Autocorrección: en el caso de que no se alcance el objetivo propuesto, afrontar el error. Si cometo un error no pasa nada, rectifico y sigo adelante. Iré más despacio.
Hacer diferentes listados
Como por ejemplo:


Hacer listas de verificación
Listar los pasos que incluye una tarea hará más fácil que el niño sepa cómo comenzar. También puede disminuir su ansiedad en torno a la planificación. La lista de verificación es una útil herramienta para evitar que se olviden pasos o elementos necesarios.
Puedes hacer las listas de verificación para cualquier tarea que tenga que hacer. Por ejemplo: qué necesita meter en la mochila.



Marca límites de tiempo
El niño puede tener problemas con el tiempo estimado para una actividad, como para cada paso de la misma. En las listas de verificación, considera dar un tiempo estimado para cada paso. Puedes poder un temporizador de cocina que le avise cuando termine el tiempo. Establece la cantidad de tiempo que el niño o niña debe emplear en completar una hoja de matemáticas, o cuánto tiempo debería pasar cepillando los dientes.

Utiliza planificadores y calendarios
Un calendario de tamaño grande pegado en la pared con todas las citas familiares, compromisos y actividades anotadas ayudan a los niños a ver cómo la organización es necesaria para todos los componentes de la familia a lo largo de la vida. Sugerimos utilizar un color diferente para poder diferenciar los horarios de cada miembro de la familia.

No todos los planificadores tienen que ser de papel, lo que es una buena idea si el niño tiene problemas para seguir los ítems. Hay aplicaciones gratuitas que ayudan, por ejemplo, a controlar el tiempo o a planificar el tiempo de estudio y deberes.

Explica tu respuesta
Los niños que tienen pensamientos inflexibles o que tienen problemas con el control de las emociones no siempre se toman bien el feedback o nuestras indicaciones sobre cómo hacer de otra forma las cosas. Intenta explicar por qué es importante aprender una nueva habilidad, o cómo puede ahorrar tiempo y energía a largo plazo. Y si la respuesta es simplemente, “Porque esa es la forma en que se tiene que hacer”, no tengas miedo de decirla.

Permite que el niño o niña se explique también
Sólo porque los niños tengan problemas en las funciones ejecutivas no significa que su forma de hacer las cosas no sea válida. Si el método del niño no tiene sentido para ti, pregúntale por qué lo hace así, antes de decir que lo haga de otra manera. Puede haber una alternativa que le funcione mejor. Las estrategias más exitosas proceden de ellos mismos.

¿Qué más nos puede ayudar?

Si estás comenzando a aprender sobre los problemas de las funciones ejecutivas de los niños o si llevas tiempo investigando, estos consejos pueden ayudarte:

Conocer los problemas del niño. Es importante conseguir ayuda efectiva. Si estás buscando maneras de ayudar al niño académicamente, puedes buscar psicopedagogos o profesores de apoyo que también les enseñen técnicas de planificación, organización y estudio.

Contactar con otros padres. Encontrarás útil compartir ideas con otros padres de niños con el mismo problema. Conectar con otros padres puede darte el empujón que necesitas para seguir adelante y ayudar a estos niños.

Construir un plan de apoyo. Busca comunidades online o asociaciones en tu ciudad.
Mantenerse positivo. Las funciones ejecutivas continúan desarrollándose desde los 10 años hasta los 25. Lo que es difícil ahora para el niño puede no ser más que una molestia cuando sea adulto. Mediante la adopción de medidas y estrategias para hacer frente a sus problemas, puedes ir viendo cómo evoluciona y cómo aprende a alcanzar su completo potencial.

Resumen

Las funciones ejecutivas son las encargadas de gestionar las habilidades más importantes del cerebro como coordinar, planificar, estructurar y priorizar.
Los problemas en las funciones ejecutivas pueden venir determinados por varios factores como son:
  • La genética heredada.
  • Diferencias en las estructuras cerebrales.
  • Presencia de otros trastornos como TDAH o dislexia.
Los síntomas que puede manifestar son dificultad para concentrarse, para comenzar una tarea, para planificarla, para cambiar de estrategia incluso si la utilizada no funciona, dificultad para tener noción del tiempo o para realizar varias tareas al mismo tiempo.

Estas alteraciones pueden afectar en alguna o varias funciones cognitivas, por lo que pueden presentar retraso en el colegio o dificultades en alguna actividad.

Estas habilidades afectadas incluyen el control de impulsos, control emocional, la flexibilidad para cambiar de estrategia, la memoria de trabajo, el auto registro y la organización entre otras.

Los profesionales como los psicólogos o terapeutas pueden ayudar con diferentes enfoques como el cognitivo conductual o fomentando su capacitación en ciertas áreas. La escuela del niño también puede ayudar mediante un planes de intervención y adaptaciones metodológicas. Si esto no funciona se puede contactar con un centro especializado para que le realicen un diagnóstico detallado y lo ayuden de forma individualizada.

En casa se pueden hacer listas de verificación paso por paso, calendarios visuales, controlar el tiempo y explicar la respuesta. Además, se puede contactar con otros padres en la misma situación, con asociaciones cercanos u online o construir un plan de apoyo individualizado con ayuda de profesionales.

Recordad, siempre es bueno contar con el punto de vista de un terapeuta o psicólogo especializado en el tema. Los profesionales siempre van a intentar ayudarnos para que las habilidades y capacidades de los niños se desarrollen de la mejor forma posible.

FUENTE: