TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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martes, 18 de marzo de 2025

UN NUEVO PROYECTO: MI LIBRO SOBRE EL TDAH

 


Primero que todo, quiero disculparme por mi ausencia en el blog durante los últimos meses. 

He estado inmersa en un proyecto muy especial que finalmente está tomando forma: estoy escribiendo un libro sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Este libro está dirigido tanto a padres, educadores y profesionales que trabajan con niños y adultos con TDAH, como a las propias personas que viven con este trastorno. A lo largo de estas páginas, explico cómo funciona el cerebro de las personas con TDAH y comparto estrategias prácticas, basadas en la experiencia, para ayudar a mejorar el rendimiento escolar y personal, brindando herramientas útiles que pueden hacer una gran diferencia en la vida diaria.

El enfoque de mi libro es ofrecer soluciones concretas para los desafíos que afrontan tanto niños como adultos con TDAH, basándome en investigaciones, estudios recientes y mis propias vivencias impartiendo conferencias y charlas sobre este trastorno, tanto a padres y madres, como a docentes. Mi objetivo es ofrecer un recurso accesible, claro y lleno de esperanza, en el que tanto los afectados como sus familias puedan encontrar la guía necesaria para prosperar y llevar una vida equilibrada.

Creo que un libro sobre este tema puede ser una gran herramienta, y es por eso que me siento emocionada de poder compartir mis conocimientos con los futuros lectores. Todavía no tengo un título definitivo, pero puedo adelantarles que es un trabajo que he desarrollado con mucha pasión y dedicación.

Si alguna editorial está interesada en publicar este trabajo o en conocer más detalles sobre el contenido, estaré encantada de escuchar sus propuestas.

Gracias por seguirme, por su paciencia y apoyo constante. ¡Nos leemos pronto con más novedades!

Gloria López Ruiz

sábado, 24 de junio de 2017

RESOLUCIÓN POSITIVA DE CONFLICTOS. GUÍA CEAPA


Llegan las vacaciones y dentro de la unidad familiar cada uno las afrontamos de manera diferente. Se rompen las rutinas y la mayor interacción familiar genera más conflictos.

El conflicto surge cuando dos o más miembros de la familia perciben o tienen intereses contrapuestos, decisiones incompatibles. Pero tener intereses diferentes no necesariamente constituye un conflicto.
Damos por hecho que en una familia el interés de las personas adultas es el bienestar de los menores, por lo que no hablamos de intereses esencialmente contrapuestos, sino de formas diferentes de entender ese bienestar.

Por eso, en las familias, el problema no es tener conflictos, sino la manera de enfocarlos y resolverlos.
Es fundamental aprovechar la cantidad de oportunidades y de momentos que se tienen en la infancia y adolescencia para gestionar de forma positiva los conflictos, ya que una gestión positiva proporciona la dosis de seguridad necesaria para ejercer la responsabilidad en las diferentes etapas evolutivas. Si hay conflictos, se toman decisiones, y si se toman decisiones, se produce el aprendizaje de la responsabilidad y la autonomía.

Esta guía aporta información para que padres y madres nos sintamos competentes, reciclemos nuestras fortalezas y aprendamos nuevas herramientas y habilidades para manejar los conflictos, para buscar cambios y mejoras, confiando en nuestras capacidades. 

lunes, 9 de marzo de 2015

GUÍA PARA REGULAR LAS RUTINAS FAMILIARES



El objetivo de esta guía de rutinas familiares es el de ayudar a los padres y madres de familia y a los cuidadores a desarrollar planes para apoyar a niños pequeños que experimentan comportamientos difíciles. 
Aunque los niños experimentan tales comportamientos por diversos motivos, siempre los usan para comunicar algún mensaje. El comportamiento difícil puede comunicar una necesidad de escape, quizás de evitar a una persona o actividad, o puede expresar un deseo de acceder a alguien o a algo. 

Una vez que los padres de familia comprendan el propósito o el significado del comportamiento, pueden empezar a elegir las estrategias para cambiarlos o para prevenirlos, enseñando habilidades nuevas, y modificando la forma de responder al comportamiento difícil a fin de eliminarlo o minimizarlo.

La Guía de rutinas familiares abarca estrategias para aquellas rutinas y actividades que plantean más dificultades y que ocurren habitualmente en la vida familiar. 
  • Incluye una hoja de planificación. 
  • Para cada rutina, la primera columna (“¿Por qué podría mi hijo estar haciendo esto?”)presenta ideas para ayudar a los padres y madres de familia o a los cuidadores a pensar sobre lo que el niño o niña puede estar comunicando mediante su comportamiento difícil. Una vez que el adulto identifica el mensaje que el niño comunica mediante el comportamiento (es decir, la función del comportamiento), él o ella puede proceder a desarrollar un plan de apoyo examinando la siguiente columna de la tabla.
  • La siguiente columna, destinada a la prevención, titulada “¿Qué puedo hacer para prevenir el comportamiento difícil?” se presentan estrategias para ayudar al niño a participar en la rutina sin experimentar el comportamiento difícil. 
  • En la siguiente columna, que se titula: “¿Qué puedo hacer si el comportamiento difícil ocurre?”, se ofrecen ideas sobre maneras en que el adulto puede responder sin mantener ni fomentar el comportamiento difícil. 
  • Finalmente, en la columna titulada “¿Qué nuevas habilidades necesito enseñar?”, se sugieren habilidades nuevas para enseñar, a fin de remplazar el comportamiento difícil. 

Muchas estrategias descritas en la Guía son rápidas y fáciles de implementar. 

Es importante usar todas las columnas –la función o el porqué, estrategias de prevención, maneras de responder al comportamiento y habilidades nuevas– para desarrollar un plan de apoyo que surta efecto con su hijo. 

La Guía ofrece ideas sobre situaciones y comportamientos infantiles comunes. Posiblemente esta lista tal vez no trate todas las situaciones ni los motivos por los que el niño usa el comportamiento difícil. Si el niño lo usa por un motivo que no se halla en la tabla, los padres y madres a pueden apuntar el propósito y luego idear estrategias de prevención, habilidades nuevas a enseñar y maneras de responder al comportamiento.

Instrucciones para el uso: 
  • La Guía de rutinas familiares incluye al principio una Hoja de planificación para las familias donde apuntar las estrategias que se escogerán para el niño. Para desarrollar el plan, primero determine la(s) rutina(s) en las que el niño tiene dificultades. 
  • Luego busque un posible motivo que explique las dificultades que el niño experimenta con la rutina. 
  • Una vez que usted sepa por qué el niño usa el comportamiento difícil, puede empezar a examinar las ideas sugeridas para determinar qué efecto surtirá con su familia y su hijo. 
  • Una vez que haya identificado las formas de apoyar a su hijo en cada rutina en la que manifiesta el comportamiento difícil, es importante apuntar el plan para las rutinas individuales en la Hoja de planificación. Si usted apunta el plan, es más probable que implemente las estrategias.
FUENTE:
Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning

lunes, 5 de mayo de 2014

¡¡Aghh, MI HIJO TIENE TDAH!!





16 tips para criar a un niño con TDAH y no morir en el intento

1. Sé proactivo
Demasiadas veces reaccionamos a la conducta de nuestros hijos, y no eligiendo conscientemente nuestras acciones. Actuamos de manera impulsiva, sin tener en cuenta las consecuencias y sin ningún plan de lo que estamos tratando de lograr.
Ver cualquier situación desde lo “reactivo” puede ser desesperanzador, porque te da la impresión que tu futuro y tu relación con tu niño están bajo control del niño o de otros agentes externos. Sientes que las interacciones con tu niño son impredecibles, y la relación se vuelve hostil, negativa, estresante y disfuncional. Pero no es lo que tu niño hace o hace contigo lo que genera estos problemas, es tu respuesta a eso. Asume la responsabilidad de tu propio comportamiento como padre y de las interacciones y la relación que tienes con tu hijo. Toma la iniciativa para cambiar lo que no te gusta de la forma en que actúas con tu hijo, y toma la responsabilidad de hacer que la relación que tienes con tu hijo sea como te gustaría que fuera.

2. Prepárate para el futuro
Cuando las cosas salen bien, generalmente no fue producto de la improvisación, sino de una preparación previa. Anticiparse a lo que viene permite estar preparados, he incluso tener un margen de tiempo para poder hacer cambios. (Por ejemplo, el que los niños corran por la sala de espera y no se comporten porque están aburridos se podría haber evitado llevando juguetes o cosas que les interesen y puedan hacer mientras esperan, en vez de tratar de improvisar en el minuto algo para calmarlos)

3. Reacomoda el ambiente
Cambiar algunos factores ambientales o rutinas cotidianas puede ayudar a que los niños se comporten mejor. Por ejemplo, los niños se comportan mejor en la mesa si la tv está apagada y se proponen temas de conversación donde los niños puedan participar y sean interesantes para ellos.

4. Usa un lenguaje simple, claro y agradable
Siempre que te dirijas a tu hijo, acuérdese de usar un lenguaje simple que lo ayude a entender totalmente lo que tú le quisiste decir. Especialmente con los niños con TDAH, es necesario usar un lenguaje muy simple y directo. Ojo con los gritos, tú eres un modelo a imitar.

5. Comienza con el fin en mente
Cuando te enfrentes a un problema, trata de imaginar cómo te gustaría que se resolviera. Puedes aplicar este principio a problemas pequeños, como por ejemplo, imaginar cómo te gustaría que terminara el tiempo que dedicas a hacer tareas escolares con tu niño, y también a problemas más complejos, como por ejemplo, cómo te gustaría que tu hijo llegara a cuarto medio.
Empezar con el fin en mente te ayuda a enfocarte mejor en lo importante, y en lo que debes hacer para que las situaciones terminen de la manera que te gustaría. No se puede tener un plan sin una meta, por lo que no sirve de nada tener o aprender estrategias para utilizar con tu niño si no sabes qué resultado quieres lograr.
Por ejemplo, si tienes que ayudar a tu niño a con un trabajo para el colegio, antes de empezar, visualiza como quieres que termine ese rato. Probablemente, quieres que el trabajo quede bien hecho, pero también que ambos pasen un rato agradable mientras trabajan y que al final de la tarea la relación entre ustedes siga intacta, o quizás incluso se rían y resulte ser una experiencia enriquecedora. Visualiza en tu mente esas imágenes. Te vas a dar cuenta como estas imágenes van a ir guiando en tus decisiones y reacciones frente a las conductas de tu hijo. Teniendo el fin en mente, vas eligiendo actuar para mantener la interacción positiva y optimista, guiando y enseñando a tu niño pero con humor. Y probablemente así va a terminar, si activamente haces cosas para que suceda. Tu relación con su hijo y la manera en que las interacciones más pequeñas resultan ya sea por diseño o por defecto son totalmente tuyas. Antes de actuar, visualiza el final en tu mente y aclara el objetivo, los pasos hacia tu meta surgirán de este proceso.

6. Explícale al niño qué es una conducta apropiada
Muchas veces los niños cometen errores porque no han entendido lo que los padres les dicen o les piden. Explícales que es lo que esperas de ellos, con palabras simple e instrucciones concretas, ó muéstrales qué es una conducta apropiada. Por ejemplo: Juan, quiero que te sientes en esta silla de esta manera, como me estoy sentando yo, y me esperes acá hasta que yo vuelva”

7. Usa incentivos antes de castigos
Es común que los padres recurran a los castigos cuando un niño se comporta mal o desobedece. Esto puede estar bien para un niño sin TDAH, que se comporta mal sólo de vez en cuando y así recibe una pequeña cantidad de castigo, pero no está bien para un niño con TDAH, ya que es probable que se porten mal con mucha más frecuencia y podrían recibir una gran cantidad de consecuencias negativas. Cuando se utiliza sólo el castigo, y simultáneamente no hay recompensas y comentarios positivos, no es efectivo para cambiar el comportamiento, y se genera un clima hostil con el niño. Incluso a veces puede conducir a esfuerzos de contra control por parte del niño: tu hijo trata de encontrar la manera de devolver el golpe y se comporta aún peor. La regla de los incentivos antes de los castigos es simple: Cuando quieras cambiar una conducta indeseable, primero debes decidir qué comportamiento positivo quieres que lo reemplace. Cuando el niño muestre ese comportamiento positivo, preocúpate de recompensarlo y elogiar a tu niño por cómo se está comportando. Solamente después que hayas reforzado este buen comportamiento por al menos una semana, puedes empezar a castigar el comportamiento opuesto no deseado.
Castiga selectivamente, sólo cuando ese comportamiento aparezca, no lo castigues por todo lo demás que hace mal. Intenta usar sólo castigos leves, como por ejemplo perder un privilegio especial, o un breve tiempo fuera, y asegúrate de mantener un equilibrio entre los castigos y las recompensas. Ten en mente la regla de 3x1: puedes aplicar un castigo por cada 3 veces que hayas recompensado a tu niño en otras conductas positivas.
Felicitar a los niños cuando hacen algo bien les da pistas para saber qué es lo que se espera de ellos. Si la conducta del niño esté lejos de ser satisfactoria en ese momento, los puedes elogiar por el esfuerzo que realizaron (aunque no hayan logrado el resultado). Esto les va a indicar que van por el camino correcto y los va a animar a no darse por vencidos en el intento por comportarse mejor.
Por ejemplo, tu niño con frecuencia interrumpe, se entromete, y suelta comentarios en la mesa del comedor. Hablas con el niño antes de la hora de la comida familiar sobre lo que te gustaría que él hiciera más en la mesa: tratar de no hablar mucho, esperar hasta que los demás hayan terminado antes de hablar, y hablar sólo después de tragar los alimentos. A continuación le explicas que puede ganar puntos por seguir estas reglas. A lo largo de la comida, vas marcando puntos en una pequeña tarjeta cada vez que tu niño cumple con las reglas (o hace un esfuerzo por cumplirlas) y te aseguras de que el niño ve que esto ocurre, al mismo tiempo que le das una señal no verbal de aprobación, que le permita saber al niño que tu aprecias el esfuerzo que está realizando por cumplir las reglas. Cada vez que el niño viola una regla, ignoras ese comportamiento. Luego de una semana, puedes ir restando puntos cada vez que el niño no respeta una de las reglas. Recuerda la regla de 3 recompensas por cada castigo.

8. Usa el reloj como tu aliado
Los niños con TDAH tienen retrasos en su desarrollo de un sentido interno del tiempo y del futuro. Debido a que no tienen el mismo sentido del tiempo que los demás niños, tienen dificultades para responder a las demandas que implican tener en mente el futuro, y por eso, ellos necesitan apoyo externo para el periodo permitido para hacer una tarea asignada. Por ejemplo, si le indicas a tu niño que tiene 20 minutos para ordenar su cuarto, puedes poner un cronómetro o reloj de cocina en un lugar visible para el niño, o cualquier medio externo donde el niño pueda mirar concretamente cuanto tiempo tiene y cuanto le queda para completar la tarea. Para las tareas que implican tiempos más largos (trabajos del colegio, tareas que tengan varios pasos), es necesario que reduzcas el tiempo, fraccionando la tarea en pasos más pequeños (incluso en distintos días si es muy largo, como un proyecto escolar), y dar tiempo para cada paso. Sin estos métodos, el niño probablemente dejará el trabajo que debe hacer para último minuto, lo que hace que sea imposible que haga un buen trabajo.

9. Usa listas para guiar a tu hijo
Ya que en los niños con TDAH, su capacidad de tener en cuenta toda la información necesaria para completar una tarea se ve afectada, resulta muy útil colocar la información importante de forma física en el lugar en que se debe hacer la tarea. Por ejemplo, si tu hijo hace sus tareas en un lugar específico, puedes poner en ese lugar tarjetas con las instrucciones para hacer la tarea, como “Haz todos los ejercicios, sin saltarte ninguno”, “Lee las instrucciones con atención, haz toda la tarea. Cuando hayas terminado vuelve a revisar que todas las respuestas estén completas y bien hechas”, “Pide ayuda si no sabes hacer algún ejercicio”. Estos recordatorios deben estar diseñados para solucionar los problemas que cada niño tiene mientras trabaja. Si tu hijo suele tener problemas cuando un amigo va a jugar a la casa, antes de que el amigo llegue, tómate un minuto con tu niño para revisar las reglas sociales que necesita seguir, como “Comparte tus juguetes”, “Hay que turnarse en los juegos”, “Juega a algo que los dos quieran hacer”. Incluso puedes escribirlas en una tarjeta y revisarlas con tu hijo en privado un par de veces, mientras el amigo está en la casa. Mientras más presentes la información importante de manera externa, es más probable que tu hijo recuerde la información y la use para guiar su comportamiento.

10. Usa incentivos para motivar
Los niños con TDAH tienen problemas para internalizar no sólo el tiempo y las reglas, sino también la motivación. No son capaces de reunir motivación interna suficiente para continuar una tarea aburrida, tediosa o larga (también porque no visualizan las recompensas a futuro). Pero este déficit de motivación interna se puede superar al dar al niño motivación externa que lo impulse a trabajar, como un incentivo, una recompensa o reforzando su buena conducta. Puedes entregar algo que el niño desee luego que haya realizado la tarea (tener un privilegio especial, tiempo de TV extra) o algunas fichas o puntos que luego pueda canjear por algún privilegio (en la página web puedes aprender como diseñar un sistema de recompensas en casa).

11. Hazlo visual
Los niños con TDAH tienen dificultades para “jugar” con la información mental cuando tienen que parar y pensar sobre una situación o problema. Responden impulsivamente, sin poner suficiente atención a sus opciones. Por eso, es muy útil para ellos encontrar maneras de representar más físicamente un problema y las alternativas de solución. Por ejemplo, si tu niño tiene que escribir una redacción para el colegio y parece no estar respondiendo bien a esta tarea, por ejemplo puede hacer tarjetas en que escriba todo lo que se le viene a la mente durante un periodo de tiempo. De esta manera cada idea queda “capturada” en vez de perderse, y entonces el niño puede jugar con las ideas de una forma física en vez de mentalmente. Lo mismo puede ser usando tarjetas ó dibujos pequeños y símbolos, donde cada uno represente una idea que tenga que recordarse para resolver el problema.

12. Menos “bla, bla” y más acción!
A tu hijo no le falta inteligencia ni habilidad, por lo que simplemente hablar con tu niño para que se comporte mejor, no va a cambiar el problema neurológico a la base que hace que sea tan desinhibido. Tu hijo es mucho más sensible a los refuerzos y las consecuencias que utilizas, y mucho menos sensible a los sermones, que un niño sin TDAH. Así que actuar con rapidez y frecuencia va a ser mucho más efectivo para que tu hijo se comporte mejor. Sigue hablando, y lo único que conseguirás es empeorar su mala conducta.

13. Pon primero lo primero
¿Qué es lo importante en tu relación con tu hijo? ¿Qué es lo que más te importa en tu rol de ser padre? ¿Cuáles son las dificultades y responsabilidades en las que tu niño necesita tu ayuda para superarlas? Algo fundamental para los padres de niños con TDAH es aprender a distinguir las batallas de las guerras, o sea, diferenciar las cosas triviales y sin importancia que deben hacer con sus hijos (por ejemplo, hacer la cama antes de ir al colegio), de las cosas importantes que hay que cumplir (por ejemplo, prepararse para ir al colegio y salir de la casa en un ambiente tranquilo y cariñoso). Demasiadas veces los padres de estos niños quedan atrapados luchando por cosas triviales. Los niños con TDAH pueden hacer tantas cosas mal, que sus padres podrían estar haciéndoles frente gran parte del día, quedando muy poco tiempo (y ganas) para las cosas realmente importantes.
Los padres de niños con TDAH deben desarrollar un sentido de prioridades. Aprende a distinguir entre las cuatro categorías de trabajo y responsabilidades con tu hijo:
a) Urgente e importante
b) Urgente y no importante
c) Importante pero no urgente
d) No es importante y no urgente.
Probablemente tratas de cumplir todas las tareas de la categoría a), y dedicas muy poco tiempo a las de la categoría d). Lo difícil es distinguir entre b) y c). En el caos cotidiano, a menudo cumplir con las actividades diarias de tu niño (colegio, deportes, actividades extra programáticas) toma prioridad sobre las cosas que son importantes, pero no urgentes. Por ejemplo, puedes llegar con tu hijo a clases de fútbol a tiempo, pero afectando tu relación con él en el proceso.
El domingo, o al comenzar la semana, especialmente si tienes muchas cosas por delante, selecciona de esas cosas cuáles son importantes para ti y para tu hijo, y anótalas en tu agenda, para que no te dejes llevar por la avalancha de tareas de esa semana (devolver llamadas, tareas domésticas, preparar la comida a la hora, acostar a los niños) que parecen urgentes pero son relativamente triviales.

14. Yo gano/Tú ganas
Al menos durante toda la etapa escolar y adolescencia de tu hijo, vas a tener que pedirle que haga sus tareas y trabajos escolares, que cumpla con compromisos sociales, y que se atenga a las reglas de la casa. Cada una de estas cosas supone una negociación. Cuando te enfrentes a cualquiera de ellas, maneja la situación de manera que en la medida de lo posible, ambas partes (tu y tu niño) consigan lo que quieren. No te enfoques solamente en lo que quieres que el niño haga, trata de entender cuán difícil puede ser para el hacer lo que le estás pidiendo. Comienza con el fin en mente, y pregúntate cómo quieres que te vea tu hijo: como un tirano o un negociador respetuoso?
Piensa en alguna obligación que tenga tu hijo (hacer sus tareas, ordenar su cuarto) que sea un punto de conflicto. Ahora piensa en qué puede hacer de esa tarea una situación ganadora para tu hijo, no solo para ti. ¿Disfrutar viendo una película, un tiempo extra de videojuegos, jugar un juego contigo? Elije cualquier recompensa que creas que sea atractiva, y hazla parte del contrato verbal cuando le pidas que complete esa tarea (“Si ordenas tu habitación antes del almuerzo, podemos jugar el juego que tu elijas en la tarde”).

15. Lucha por la consistencia
Para tener resultados exitosos, es muy importante que seas consistente, o sea, que uses las mismas estrategias para manejar el comportamiento de su hijo en todo momento.
Ser consistentes significa cuatro cosas importantes:
1) Ser coherente a lo largo del tiempo,
2) No abandonar demasiado pronto, cuando estés empezando un cambio,
3) Responder de la misma manera,
4) Asegurarse de que ambos padres están usando los mismos métodos.
Ser impredecible o inestable en tu exigencia de cumplimiento de las normas es una invitación al fracaso, así como también lo es perder la esperanza cuando el nuevo método no produce resultados espectaculares e inmediatos. Otro error típico es responder a los comportamientos del niño de una manera en casa, y de otra manera totalmente distinta en los lugares públicos. Prueba con una técnica de cambio de comportamiento durante al menos dos semanas antes de decidir que no está funcionando. Por último, traten de mantener un frente unido como padres, aun cuando tengan diferencias en los estilos de crianza de los hijos.

16. Mantén la perspectiva
A veces, cuando se enfrentan a una situación difícil de manejar con su niño con TDAH, los padres pueden perder toda perspectiva sobre el problema inmediato. Se enojan, avergüenzan, y se frustran cuando sus intentos de control no funcionan, e incluso pueden bajar al nivel del niño y discuten con él como otro niño más. Tienes que recordar en todo momento que tú eres el adulto, y que lo que tu niño hace no es algo personal en contra tí, sino una manifestación de las dificultades que le traen el TDAH. Una manera de mantener la calma en circunstancias difíciles es tratar de mantener cierta distancia psicológica de los problemas de su hijo. Imagina que eres un desconocido, para que puedas ver la situación en perspectiva, y puedas reaccionar de manera más razonable y justa. Esto es difícil, por lo que puede que tenga que acordarse de la discapacidad de su hijo cada día (tal vez incluso varias veces al día), y especialmente cuando estés tratando de hacer frente a conductas disruptivas.
No permitas que tú propia autoestima y dignidad personal se ponga en juego, si “ganas” o no una discusión o encuentro con tu hijo. Nadie está llevando la cuenta. Mantén la calma y el sentido del humor si es posible, y trata por todos los medios de seguir los otros principios mencionados anteriormente, cuando interacciones con tu hijo. Si te alteras, aléjate de la situación por un momento y ve a un lugar diferente para recuperar el control sobre tus sentimientos. No concluyas que eres un mal padre cuando la situación va mal o no salen como quieres. Los niños con TDAH tienen la capacidad para sacar lo peor en los padres, lo que hace que los padres se sientan terriblemente culpables por sus propios errores. Al final del día, perdona tus propios errores, y los de tu niño. No tiene sentido acumular resentimientos. Mejor reflexiona sobre por qué no salió tan bien y qué podrías hacer para mejorar eso, e intenta hacerlo mejor la próxima vez. Así podrás empezar un día fresco al día siguiente.
Con demasiada frecuencia, los padres de niños con TDAH dedican tanto tiempo y energía exclusivamente a sus hijos que se agotan. Esta actitud puede parecer heroica y altruista, pero en realidad no tiene sentido y es destructivo a largo plazo.
Si te das cuenta que no estás usando muchos de estos hábitos efectivos, no eres el único, ni eres un mal padre o una persona horrible. Todos pueden estar cansados, estresados, enojados, y esto interfiere con su capacidad para mantener estos principios en mente y actuar en consecuencia. Criar no es fácil y demanda esfuerzo y trabajo constante. Puede ser frustrante intentar nuevas estrategias y que no funcionen a la primera, lo más importante es el esfuerzo que hacen por mejorar y perseverar en ello.
FUENTE:
Autora: Fernanda Prieto es psicóloga Infanto Juvenil de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con un diplomado en Psicodiagnóstico Clínico Infanto Juvenil de la misma universidad.