TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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lunes, 13 de febrero de 2023

TDAH, el trastorno que trae de cabeza a padres y profesores y hace sufrir al niño


Lo padece más del 5% de los niños de tres a 16 años y es un proceso de alteración del sistema nervioso central

Por Gema Puerto. 31 de enero de 2023

Alberto, tiene 14 años, es muy impulsivo y no se concentra. Como asegura su padre “es muy nervioso. Tiene dificultades para estar sentado, hacer deberes, o realizar cualquier tarea de índole intelectual. La situación se ha vuelto insostenible y, en el colegio, ha recibido distintas amonestaciones por su mal comportamiento, además de suspender varias asignaturas”. 

Después de analizarlo con la orientadora del colegio y llevarlo a neuropediatría, sus padres ya tienen el diagnóstico. Sufre trastorno por déficit de atención e hiperactividad, comúnmente conocido como TDAH. La doctora ha llegado a esa conclusión después realizarle una resonancia del cráneo y valorar los informes de distintos psicopedagogos que trataron a Alberto cuando era más pequeño. También la neuropediatra ha sopesado los antecedentes del pequeño, ya que, aunque su tío paterno no está diagnosticado, se cree que también lo tuvo.

Según Rafa Guerrero, psicoterapeuta y autor del libro “TDAH. Entre la patología y la normalidad”, “el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo por el cual el niño o adolescente tiene dificultad para concentrarse, intranquilidad, nerviosismo, necesidad de estarse moviendo constantemente y una alteración del control de impulsos. Lo sufre más del 5% de la población infantil y juvenil entre los tres y los 16 años. Es un proceso de alteración del sistema nervioso central que dificulta controlar el comportamiento de las emociones y los pensamientos, no poder concentrarse y dificultades para adaptarse en situaciones que necesitan gran atención”.

La importancia de la detección temprana

Es importante hacer una detección temprana de esta patología ya que tanto el niño como la familia obtendrán grandes beneficios con las terapias actuales, ya sea mediante medicamentos que le ayuden a concentrarse, como con terapia psicológica. Así se reducirá el impacto que produce la impulsividad, la hiperactividad y la falta de concentración.

No hacer el tratamiento puede provocar fracaso escolar.  Sin él, el paciente tendrá dificultades para memorizar y concentrarse, atender o escuchar en el colegio, lo que le provocará una frustración que después puede acabar en síntomas depresivos o adaptativos. También la impulsividad puede generar lesiones, problemas en el colegio con compañeros y diferentes problemas de comportamiento.

“Hay un porcentaje alto de profesores que tienen alumnos con TDAH y no lo saben. Los niños que lo sufren no se concentran y son impulsivos, pero esos son los síntomas. Lo que hay que buscar es la raíz del problema. EL TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que indica un procesamiento lento del cerebro, éste puede ser hasta un 35% más lento”, añade Guerrero quien asegura que su impulsividad suele generar situaciones estresantes, surgen problemas de concentración y de difícil organización debido a que no pueden mantener la atención, se distraen con facilidad e incluso se ha llegado a describir como una sordera ficticia ya que no escuchan.

Para este psicoterapeuta el TDAH no se cura, pero “se puede amortiguar dando recursos al niño o al adolescente para que haga trabajar la parte prefrontal de su cerebro que es la que tiene afectada”. Guerrero, no está en contra ni a favor de los medicamentos “la medicación es un complemento, si creo que al niño le viene bien le derivo al neurólogo. Gracias a los fármacos se aumentan los niveles de dopamina y noradrenalina. Se focaliza mejor y se controlan los impulsos, eso está muy bien, ya que ayuda a la concentración en clase, pero lo que queremos es que en algún momento se les reeduque con estrategias y recursos para quitarle la medicación y que funcione sin muletas”.

Pero ¿qué decir a los padres con hijos con TDAH?

“Cuando un niño es disruptivo en el aula, o en casa, hay algo que nos dice que algo está pasando. Lo que hay que hacer es no quedarse en los síntomas. Si nuestro hijo suspende ocho asignaturas, esa es la consecuencia, pero hay una raíz neurológica, ambiental etc. A lo mejor resulta que tiene dificultades para concentrarse, a lo mejor resulta que sus padres se llevan fatal, o alguien ha abusado de él o su abuelo se está muriendo...”, añade Guerrero. La respuesta es no juzgarles desde su entorno familiar, la escuela, los amigos…Estos niños “sufren una desregulación a muchos niveles, hay mucho miedo, mucha rabia y tienen la autoestima tocadísima. Son niños castigados y estigmatizados”.

Para acompañarle en su problema de maduración “es cuestión de tiempo y paciencia, la clave está en los adultos, los profesores. No está en el menor. El menor baila en función de la música que le pongamos. Lo que hay debajo de esos síntomas es una problemática a nivel de supervivencia. Yo les digo a los padres, imaginad que vuestro hijo está en la selva y corre ante un tigre. Vosotros, de forma paralela, le preguntáis por los autores de la generación del 27 y vuestro hijo mientras tanto se está jugando la vida. ¿Técnicas de estudio? No, lo primero son los cimientos, lo último es el ático, es decir, las notas. Hay que demostrarles que les quieres y que están arropados”.

FUENTE:

https://medicinaresponsable.com/enfermedades/tdah-ninos

https://www.istockphoto.com/es/foto/el-hombre-frustrado-con-problemas-nerviosos-siente-ansiedad-y-confusi%C3%B3n-de-gm1362894903-434655676       

jueves, 8 de septiembre de 2022

EL PAPEL DE LOS VIDEOJUEGOS EN NIÑOS CON TDAH

 


El uso de videojuegos en nuestros hijos es algo que nos preocupa. Generalmente lo consideramos una actividad insustancial que ocupa demasiado tiempo del ocio de nuestros hijos. Hoy queremos analizar el papel de los videojuegos en los niños con TDAH.

Contrariamente a lo que se piensa, hay estudios que afirman que el uso de videojuegos tienen un efecto positivo en nuestro cerebro. En especial aquellos de acción. Esta actividad hace que se ejerciten determinados componentes cognitivos básicos necesarios que usamos para desenvolvernos en la vida diaria.

Este tipo de juegos desarrollan unas mecánicas que requieren respuestas rápidas y precisas en entornos con multitud de estímulos. Además, es necesario actuar de una manera eficaz para seleccionar las respuestas más relevantes y tener éxito en el juego. Estos requerimientos ponen a prueba nuestros sistemas atencionales y el funcionamiento ejecutivo de nuestro cerebro. Estas herramientas pueden ser muy beneficiosas para niños con TDAH.

Acción y rendimiento cognitivo

Los videojuegos de acción requieren que los jugadores tengan una alta velocidad de respuesta en situaciones de presión y de restricción de tiempo. Requieren también distribuir eficazmente la atención entre estímulos periféricos. Así evitan posibles amenazas. Además también se focaliza la atención en un estímulo específico al atacar al oponente.

El cambio entre estos dos focos atencionales debe ser rápido y exige un alto nivel de procesamiento cognitivo. Otro aspecto clave es la variabilidad en las dinámicas de juego. Esto evita la automatización y requieren constantemente de esfuerzo para superar cada nivel. La variedad, junto con la novedad y el desafío, son características básicas que impulsan la plasticidad de nuestro cerebro. Dan lugar a la creación de nuevas conexiones y organización neuronal.

El grupo de investigación de Daphne Bavelier ha estado estudiando esto. Indican que son estas mecánicas que se implementan en los juegos las que dan lugar a los cambios en el cerebro y por tanto, en el rendimiento cognitivo.

Esto resulta muy interesante. Aislando estas mecánicas y generando videojuegos específicos para la mejora del rendimiento cognitivo que pueden ser muy beneficiosos. Por ejemplo, podemos obtener tratamientos digitales para niños con dificultades de aprendizaje o déficit de atención. Esto dará lugar a herramientas de estimulación cognitiva que a su vez favorezcan la motivación. Esto es un elemento clave para la adherencia a estos tratamientos que suelen requerir un alto nivel de esfuerzo. Por ejemplo, en niños que padecen TDAH.

Maximizar los beneficios saludables de los videojuegos

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se caracteriza por presentar principalmente tres síntomas nucleares. El primero, la impulsividad, que supone una dificultad para frenar nuestros impulsos o controlar nuestras respuestas automáticas. Hiperactividad, referida a una mayor actividad motora y dificultades para mantener la atención y la concentración.

El uso de estas herramientas digitales, bien diseñadas, pueden ser un factor que posibilite la mejora de la sintomatología cognitiva en TDAH. Tendrá posteriormente un impacto en el rendimiento y en la conducta.

Estas herramientas no están lejos de ser ya una realidad. El equipo de investigación de Adam Gazzaley y su proyecto AKILI Labs, desarrollan y validan herramientas digitales terapéuticas. Están dirigidas a mejorar el rendimiento cognitivo en niños con TDAH. Su objetivo es crear herramientas de prescripción médica. Si se acompañan con la medicación necesaria según cada caso y la terapia psicológica, pudieran tener un efecto positivo en los mecanismos cognitivos que se encuentran deficitarios en el TDAH.

Su herramienta EndeavorRX® de intervención digital es por el momento, la primera en obtener la aprobación por la agencia estadounidense del medicamento y la alimentación (FDA). Se contempla como herramienta terapéutica para niños con TDAH. No tardarán en emerger otras herramientas que permitan desarrollar y potenciar nuestro rendimiento cognitivo. Así podremos funcionar y adaptarnos mejor a los retos de nuestra vida diaria.

La clave, según estudia el equipo de la Dra. Bavelier, es identificar las mecánicas de los videojuegos que potencian nuestro desarrollo cerebral. Y lograr evitar también los puntos negativos que pueden aportar los videojuegos de violencia y acción. Esto un proceso complejo. Existen varios grupos de investigación dedicados a detectar estas características y en los próximos años, será una realidad más cercana.

Por otro lado, no debemos olvidar que todo en exceso puede resultar peligroso. Aunque los videojuegos estén revelándose como unos grandes moduladores de nuestro cerebro, hay que tener cuidado con no abusar. Un uso excesivo de los videojuegos en niños TDAH, por el contrario, podría reproducir sintomatología asociada al TDAH, dando lugar a mayores dificultades para mantener la atención, por lo que es necesario regular el uso que nuestros hijos y nosotros mismos hacemos de ellos.

Uso saludable de videojuegos en niños con TDAH

Para favorecer el uso saludable de los videojuegos en niños con TDAH, te dejamos algunas pautas que pueden ayudaros:

  • Interésate por los juegos que realizan tus hijos. Asegúrate que son adaptados a su edad y que los valores del juego se adaptan a lo que quieres trasmitirles.
  • Limita el tiempo de uso. Negocia con ellos el tiempo que van a poder hacer uso de videojuegos. En la medida de lo posible y según su edad trasládales la responsabilidad de cumplir los horarios que habéis marcado.
  • Ofrece alternativas a los videojuegos. Busca juegos para compartir en familia que requieran también la estimulación de determinados componentes cognitivos. Por ejemplo, la atención, la flexibilidad y el control inhibitorio, y anímales a que hagan deporte.
  • Si observas un problema en el que haya un compromiso e interferencia grave con el resto de las actividades de la vida cotidiana, acude a un profesional que os ayude a manejar la situación.


FUENTE:

María Laorden. Neuropsicóloga del Equipo Clínico de ATAM

https://equipoclinico.atam.es/el-papel-de-los-videojuegos-en-ninos-con-tdah/

https://www.freepik.es/vector-gratis/conjunto-objetos-relacionados-videojuegos-neon-estilo-lineal_5685921.htm#query=videojuegos&position=0&from_view=search


jueves, 4 de agosto de 2022

QUÉ PASA EN EL CEREBRO DE UNA PERSONA CUANDO TIENE TDAH



El cerebro humano cuenta con una zona muy importante en la parte delantera de la cabeza que se le llama Prefrontal. Es en esta zona es en donde se encuentra la atención y las funciones ejecutivas, habilidades que permiten a la persona ser consciente de las cosas, tomar decisiones, planear, organizar, ejecutar y evaluar las acciones realizadas, que justamente es lo que se ve más afectado con el TDAH.

El cerebro funciona a base de estímulos eléctricos que llevan y traen información necesaria para realizar las diferentes actividades de la vida. Esta información se logra transmitir gracias a las neuronas y éstas a su vez se pueden comunicar entre sí por la intervención de unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores.

Los neurotransmisores se encuentran en el espacio que hay entre cada neurona y al hecho de conectarse con los extremos de cada una de ellas se le llama sinapsis y el espacio entre cada neurona recibe el nombre de espacio sináptico. Y es justamente es ahí en donde se “transportan” los mensajes entre cada neurona y cuando los neurotransmisores no lo hacen bien porque “pierden el rumbo”, no están disponibles o de plano no existen, es que las respuestas de la persona son equivocadas, lentas o bien exageradas, justamente lo que pasa en el caso del TDAH.

La presencia en bajas cantidades de diferentes neurotransmisores (las sustancias químicas que se encuentran en el cerebro), pueden ser la base para que se presenten algunas condiciones de salud mental y del estado de ánimo.

Los neurotransmisores que están relacionados con el TDAH son tres, los cuales participan llevando y trayendo información de los frontales a las demás zonas del cerebro y viceversa, favoreciendo las adecuadas respuestas cognitivas y el control de impulsos de la persona:

  • Dopamina (sustancia encargada de manejar el centro de recompensa y placer del cerebro)
  • Serotonina, y
  • Norepinefrina o noradrenalina (sustancia relacionada muy de cerca com la dopamina)

¿Qué significa esto?

De manera muy sencilla, esto quiere decir que si los niveles de estas sustancias químicas del cerebro son bajos afectan la manera en que las personas con TDAH experimentan los procesos de gratificación y motivación y, por tanto, son más propensos a perder rápidamente el interés en ciertas actividades y en buscar más estimulación del ambiente que otras personas.

Estos bajos niveles en los sistemas de transmisores químicos terminan por afectar áreas específicas del cerebro:

Áreas involucradas

Algunas de las áreas específicas que se ven involucradas cuando una persona presenta TDAH, y se han podido demostrar son:

1. Lóbulo frontal

Esta es la parte del cerebro que se encuentra adelante, justo detrás de la frente, y es la encargada de ayudar con los procesos más complejos que llevamos a cabo los seres humanos. Los estudios científicos han encontrado que ciertas estructuras del lóbulo frontal tardan más en desarrollarse en personas con TDAH, lo que puede llevar a afectar funciones como:

  • La toma de decisiones
  • La organización
  • La planeación
  • El control de impulsos
  • El juicio
  • La memoria
  • La atención
  • La capacidad de conseguir gratificación

2. Sistema Límbico

Esta región se encuentra justo en el centro del cerebro, en su parte más profunda. Se encarga de generar las respuestas emocionales que sentimos, y está involucrada en procesos de motivación y atención a diferentes estímulos.

3. Ganglios basales

También ubicados al interior del cerebro, los ganglios basales son un grupo de núcleos responsables principalmente del control motor, así como de otras funciones como el aprendizaje motor, las funciones ejecutivas, los comportamientos y las emociones. Una deficiencia aquí puede provocar un "cortocircuito" en la comunicación e información al interior del cerebro, lo que se convierte en una falta de atención e impulsividad.

4. Sistema de activación reticular

Este sistema es una red de neuronas situada en el tronco cerebral responsable de nuestros patrones de vigilia, nuestra capacidad de concentración y la respuesta de lucha y huida; una deficiencia aquí puede causar falta de atención, impulsividad o hiperactividad.


Qué ocurre cuando hay niveles bajos de neurotransmisores:

Cuando existen niveles elevados de Dopamina la persona puede:

• Estar concentrada

• Trabajar intensamente en las tareas

• Mantener un buen estado de alerta

Cuando existen niveles bajos de Dopamina entonces:

• Hay distracción

• Tiene dificultad para completar una tarea

• Dificultad para pensar anticipadamente

• Dificultad para responder a tiempo

• Presenta impulsividad cognitiva (muchas ideas de golpe en la cabeza)

En el caso de la Serotonina, con niveles elevados:

• Se logra satisfacción

• Mantiene buen estado del ánimo

• Puede mantenerse enfocado en una sola cosa

• Ayuda a conciliar el sueño

Cuando existen niveles bajos de Serotonina:

• Hay insatisfacción

• Propenso a la irritabilidad

• Presenta agresión hacia sí mismo u otros

• Impulsividad

• Comportamiento obsesivo compulsivo

• Riesgo de suicidio (actúa sin freno)

• Impulsividad cognitiva (muchas ideas de golpe en la cabeza)

Respecto a los niveles altos de Norepinefrina (noradrenalina):

• Busca emociones fuertes, en muchos casos extremos

• Persigue nuevas actividades

• Mantiene buen estado del ánimo

• Sostiene la atención

Y con los niveles bajos de Norepinefrina (noradrenalina):

• Indiferente, apagado emocionalmente

• Existe baja energía, apatía

• Puede presentar depresión

• Reacciones con agresión 


En síntesis, podemos decir que la dopamina tiene que ver con el placer, la motivación, la recompensa y la cognición. La serotonina con el control del estado del ánimo y las emociones y la norepinefrina o noradrenalina con los procesos de atención principalmente (en combinación con la dopamina).

Así, más allá de aprenderte cada parte del cerebro o los nombres de las sustancias químicas, es importante ver que existen motivos físicos reales que pueden causar este tipo de condiciones. Si alguien tiene esta condición no es porque no esté esforzándose, porque sea “un mal niño” o porque no quiera hacer las cosas, es porque hay diferentes causas que hacen que sus procesos de atención y motivación sean diferentes.

Lo importante es saber que también existen tratamientos terapéuticos y, de ser necesario, farmacológicos que pueden ayudar. Así que si tú o alguien cercano parecen presentar síntomas de TDAH te invitamos a consultar con un profesional.

FUENTE:

https://cerebrofeliz.org/que-pasa-con-el-cerebro-cuando-se-tiene-tdah/

https://porquequieroestarbien.com/salud-mental/trastornos-mentales/que-pasa-en-el-cerebro-de-una-persona-con-tdah

https://pixabay.com/es/illustrations/cerebro-anatom%c3%ada-l%c3%b3bulos-m%c3%a9dico-7174144 / 

lunes, 24 de enero de 2022

Procrastinar. Retrasar el momento de hacer las cosas

 

https://www.youtube.com/watch?v=tXhz7yiqp-E





https://www.youtube.com/watch?v=NkQAmzLLJs0


Cómo no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Pautas para evitar posponer tareas importantes en el día a día

Elena Martín López. Madrid. Martes, 12 octubre 2021, 18:26

Ya lo dice el refrán: 'No dejes para más tarde lo que puedas hacer hoy'. Pero la realidad es que aquello que no nos resulta suficientemente atractivo como para emprenderlo en el momento pasa directamente al 'cajón' cerebral del 'ya lo haré luego'. O mañana, o pasado, o el próximo lunes, como nos pasa con las dietas, el deporte, los estudios o la declaración de la renta.

¿Por qué lo hacemos?

Al cerebro le cuesta centrarse en realizar tareas que le generarán satisfacción a largo plazo, así que las sustituye por acciones que le producen una gratificación inmediata (mirar redes sociales, comprar cosas 'online', chatear...). De lo que no se da cuenta es de que el tiempo que pierde en ello va en detrimento de la ejecución de las tareas importantes –explica Sandra Farrera, experta en Psicología Clínica y Forense y directora médica de Psicología de Top Doctors–.

Es lo que se conoce como procrastinación y ocurre, especialmente, cuando la actividad a realizar es nueva, requiere mayor esfuerzo de lo habitual o está sujeta a la valoración de otras personas. Así, «es más probable que posterguemos aquello que es novedoso, que no hemos elegido hacer por placer, que nos aburre o que nos genera dificultad, miedo, vergüenza o ansiedad, frente a aquello que nos place y nos motiva», expresa María Victoria Sánchez López, directora en Grupo Laberinto Psicoterapia para la Salud, en Madrid.

¿Y quién es más propenso a procrastinar? 

Los estudios no son concluyentes, pero sí hay algunas teorías al respecto. Por ejemplo, se sabe que «el cerebro de la mujer tiene tendencia a realizar muchas más cosas a la vez que el del hombre, por lo que le es fácil no postergar tanto las tareas, especialmente si esa acción va dirigida a otras personas», comenta Farrera.

Extrovertidos y perfeccionistas

Asimismo, sostiene que «las personas con rasgos obsesivos y perfeccionistas no procrastinan tanto cuando conocen bien la tarea a realizar, y la ejecutan antes que otros individuos cuando es una actividad novedosa, aunque también les lleva más tiempo». Sin embargo, cuando es una labor por la que serán juzgados, «tienden a retrasarla por miedo a la crítica y el rechazo», agrega Sánchez.

El carácter también influye. «Las personas extrovertidas posponer y postergan más habitualmente situaciones. Son dopaminérgicas, es decir, buscan hacer primero aquello que les genera placer e inmediatez, por lo que su procrastinación es mayor que la de las personas introvertidas, que suelen ser más reflexivas y con tendencia a seguir un proceso de trabajo que les haga sentirse bien con el esfuerzo realizado», declara Farrera.

Ella considera, además, que «en las nuevas generaciones hay mayor procrastinación, por las interferencias constantes que proporciona la tecnología». Sánchez, en cambio, no lo tiene tan claro: «En las familias, con frecuencia, hay un sesgo de memoria por el que los adultos se recuerdan en la adolescencia más responsables y organizados que sus hijos menores ahora y piensan que procrastinan más de lo que lo hacían ellos».

«Creencias adquiridas como 'tengo que hacerlo perfecto' o 'no soy capaz', influyen en la procrastinación»  Mª Victoria Sánchez López. Psicóloga

A pesar de todo, recuerda que cada persona tiene una historia y que esta dificultad puede tener orígenes y consecuencias diversas. «A veces el motivo es que invertimos mucho tiempo en otras tareas, como el trabajo, los estudios o mantener a raya a personas, pensamientos, sensaciones o emociones tóxicas, todo lo cual puede dejarnos sin energía que dedicar a otras cuestiones, como las gestiones del banco o el cuidado de la casa», asegura.

Y añade otra variable: la educación. «Lo que hemos aprendido desde pequeños en nuestro entorno nos lleva a repetir ciertas conductas y a tener determinadas creencias como 'tengo que hacerlo perfecto' o 'no soy capaz', que influyen mucho en nuestro desarrollo como adultos», dice.

Sea como fuere, el retraso que conlleva la procrastinación deriva en nerviosismo, culpabilidad, posible baja autoestima, bajo concepto, frustración y pérdida del control del tiempo, lo que puede repercutir en la calidad del trabajo que se hace a última hora. De ahí la importancia de prevenirlo. Las expertas nos dan algunas claves para conseguirlo:

El autocuidado

«En primer lugar, hay que identificar el origen de esta actitud (saturación, perfeccionismo, bloqueo, falta de energía…). Después, determinar la motivación para realizar las actividades (lo hago 'porque es bueno para mi salud', 'porque es importante para mi hijo', 'para evitar problemas laborales'…). Además, es muy importante saber cuáles son mis necesidades (por ejemplo, si necesito descansar más, comer mejor…) y poner límites cuando sea oportuno (decir que no a determinadas propuestas o actividades). Esto previene la saturación mental que a veces lleva a la inactividad y mejora el rendimiento», sugiere Sánchez, quien también recomienda calendarizar las tareas, priorizando lo urgente y lo importante, y valorar si hay un exceso de estas.

Técnica "Solo unos minutos"

Propuesta por la psicóloga rusa Bluma Zeigarnik, parte de la idea de que a nuestro cerebro no le gusta dejar las cosas a medias. Es decir, cuando empezamos una actividad, nuestro sistema nervioso experimenta una activación cerebral semejante a la ansiedad que solo desaparece cuando damos por finalizada la tarea. Su sugerencia, pues, es centrarse unos minutos en la labor que queremos emprender. Así crearemos la ansiedad positiva suficiente para querer finalizarla.

Técnica "Pensamiento doble"

Diseñada y desarrollada en la Universidad de Pensilvania (EE UU), sugiere anotar en un papel dos beneficios evidentes que nos reportará llevar a cabo el proyecto que queremos hacer y dos obstáculos que podemos encontrar al ejecutarla. «La fórmula es conseguir un equilibrio para motivarnos, porque si solo vemos la parte buena, o únicamente la mala, no obtendremos realmente el éxito esperado», declara Farrera.

Si ninguna de estas herramientas nos funciona y la procrastinación nos supone una fuente de estrés o problemas crónicos las especialistas sugieren consultar con un profesional de la psicología.

FUENTE:

https://www.elcorreo.com/vivir/tendencias/procrastinar-para-manana-20211013115240-ntrc.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fvivir%2Ftendencias%2Fprocrastinar-para-manana-20211013115240-ntrc.html

martes, 16 de febrero de 2021

APRENDER SIN QUE HAYA UN SOBREESFUERZO AÑADIDO

 


28/03/2019

Fuente: FAROS Sant Joan de Déu

¿Por qué es importante la neuropsicología en el aprendizaje?

Todo el mundo entiende que un diabético deba inyectarse insulina. Todo el mundo entiende que si tienes los pies planos, tengas que llevar unas plantillas especiales. Y todo el mundo entiende que si tienes miopía, necesites llevar gafas. Ninguna de estas adaptaciones especiales las vemos como un agravio hacia quien no sufre estas disfunciones.

Sin embargo, ¿Qué ocurre cuando a un niño le cuesta leer? ¿Qué pasa cuando a un alumno le cuesta estar atento? ¿Por qué vemos como un agravio para el resto de alumnos el trato diferenciado de un niño disléxico o con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?

El sistema educativo, históricamente, ha partido de la premisa errónea de que todos los individuos tienen un perfil cognitivo similar, y para ello deben alcanzar unos objetivos marcados del mismo modo en cada curso. Afortunadamente, cada vez somos más conscientes de que cada individuo, en el ámbito del aprendizaje, tiene unas peculiaridades propias.

El cerebro es específico para cada uno de nosotros: somos hábiles en determinadas tareas y podemos ser un desastre en otras. Es tan claro que a menudo nos sentimos identificados con el perfil cognitivo de nuestros hijos. Es normal que si un niño tiene unos padres o padre despistado, él pueda heredar esta peculiaridad.

Todo ello, aplicado al mundo del aprendizaje, se concreta en una idea: conocer la neuropsicología de un alumno (o lo que acontece es lo mismo, el funcionamiento de su cerebro) nos ayudará a hacer que este progrese de manera eficaz y tranquila.

“Nuestro hijo pequeño no quiere ir a la escuela y cada día llora. Dice que tiene dolor de cabeza, que se le borran las letras y que tiene que hacer demasiadas tareas". ¿Cómo podemos ayudarle?

Si decimos que la mayoría de niños prefieren jugar en el parque que ir a la escuela no estaríamos descubriendo la sopa de ajo. A veces, sin embargo, las protestas de los niños vienen fundamentadas por una mala experiencia directamente relacionada con un trastorno del aprendizaje. Si nuestro hijo, en edades tempranas, expresa ideas similares a las que se exponen a las del enunciado, es posible que sea como consecuencia de un sobreesfuerzo relacionado con una disfunción neurobiológica.

Padres y profesores tenemos tendencia a pensar que, si dejamos pasar el tiempo, este malestar de nuestro hijo desaparecerá, que el niño madurará. Pero esto no es así. Detectar un posible trastorno del aprendizaje a tiempo es la manera de reconducirlo y, a la vez, ayudar a que el niño no vea afectada su autoestima.

Los niños son inteligentes emocionalmente, no se desmotivan por qué sí. Cuando vemos que nuestro hijo expresa frustración respecto a su experiencia educativa debemos pensar que, en determinadas ocasiones, no será por voluntad propia del niño -no me da la gana seguir el ritmo del aula- sino por imposibilidad real del alumno -por mucho que me esfuerce no puedo seguir el ritmo del aula.

Para remediar esta situación, la solución pasa por valorar el perfil cognitivo del niño. Esto nos permitirá describir sus puntos fuertes y débiles, tener una fotografía de su capacidad de aprendizaje, y saber si algún trastorno interfiere en este proceso. Conociendo esto, será mucho más fácil trasladar en casa y en la escuela pautas básicas para evitar repercusiones académicas negativas, frustraciones y angustia. No debemos perder de vista que el cerebro de un niño es plástico, y como tal, las intervenciones tempranas serán decisivas a la hora de que los puntos débiles del niño dejen de serlo. Hay que tener presente que la prevención siempre es la mejor intervención, por tanto, si conseguimos adelantarnos a que aparezca un déficit, es un éxito.

La vía de acceso al aprendizaje

Actualmente, el sistema educativo de nuestro país gira en torno a un sistema de aprendizaje basado en tres pilares: escuchar, leer y escribir. La atención nos sirve para retener los conocimientos que nos traslada el profesor; la lectura la utilizamos para complementar los conocimientos impartidos en clase; y finalmente, a través de la escritura, demostramos que hemos podido alcanzar con éxito estos conocimientos.

¿Qué pasa, sin embargo, cuando un niño tiene, justamente, afectada la atención, la lectura y/o la escritura? La respuesta parece evidente: el proceso de aprendizaje no se completará con éxito, ya que el niño tendrá que hacer un sobreesfuerzo inmenso que no tendrá como premio unos buenos resultados académicos. Y como consecuencia de ello, la frustración, la ansiedad y la antipatía con todo lo que tenga que ver con la escuela.

En cambio, si a uno le cuestan las matemáticas, el deporte o la música, en la escuela no estaría en una situación tan desfavorecida porque estas habilidades solo implican un ámbito.

¿Por qué nos da miedo etiquetar o poner nombre a las dificultades del niño?

¿Cómo podemos dar una respuesta adecuada o remediar el problema en cuestión, si no sabemos exactamente qué le cuesta a nuestro hijo o hija? Debemos eliminar las connotaciones negativas a recibir un diagnóstico o poner nombre específico a las dificultades. Saber qué le pasa exactamente al niño es justamente lo que nos permitirá saber cómo lo tenemos que de ayudar. Tener un diagnóstico en el fondo es un factor protector. Quiere decir que sabemos exactamente qué hacer para que esta dificultad interfiera lo menos posible en su progreso académico y autoconcepto.

Los niños se dan cuenta de cuando algo les cuesta y negarlo no les ayuda. Es más, si no los ayudamos a entender qué les pasa, ellos solos se acabarán dando su propia explicación. El relato al que normalmente llegan ellos solos es que no son lo suficientemente inteligentes, y por tanto, su autoestima se afecta y generalmente se sienten a disgusto o mal.

Al final tenemos que tener claro que quizás tenemos mal entendidas las connotaciones que damos o nos evocan aquellas etiquetas. Hay que eliminar las creencias erróneas respecto a este tipo de diagnósticos. A un niño con dislexia lo único que le pasa es que le cuesta un poco leer y a un niño con TDAH le cuesta autorregularse. El grado de severidad de estos trastornos varía y las estrategias que tiene cada individuo también son diferentes, por lo tanto hay que romper con los tópicos a la hora de  hablar sobre ello.

Elisabet Ristol Orriols: Neuropsicóloga infantil experta en trastornos del aprendizaje escolar. Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar (UTAE).

FUENTE:

https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/aprender-sin-haya-sobreesfuerzo-anadido

https://pixabay.com/es/photos/trabajo-escolar-escribir-bodeg%C3%B3n-851328/


jueves, 7 de enero de 2021

LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA DE TRABAJO EN EL APRENDIZAJE

 


La memoria de trabajo es la capacidad que tenemos para mantener y manipular mentalmente y de forma consciente una cantidad limitada de información durante un corto periodo de tiempo. Ejemplos del uso que le damos a diario podrían ser: tratar de recordar algún dato mientras buscamos lápiz y papel para anotarlo, recordar las instrucciones que nos dan cuando preguntamos cómo llegar a una dirección, hacer cálculos sencillos…

Un sencillo ejercicio que nos servirá para ver la diferencia entre memoria a corto plazo (solo retiene información por breve espacio de tiempo), y memoria de trabajo (además de retenerla, trabaja con ella para dar un resultado), es el siguiente:

La tarea consiste en deletrear en orden inverso las letras de las palabras (por supuesto sin tener a la vista la palabra):

MESA: A-S-E-M

LAPIZ: Z-I-P-A-L

CAMISA: A-S-I-M-A-C

CRISTAL: L-A-T-S-I-R-C

PROBLEMA: A-M-E-L-B-O-R-P

PREGUNTAR: R-A-T-N-U-G-E-R-P

RESOLUCION: N-O-I-C-U-L-O-S-E-R

¿Cuántas letras has conseguido deletrear?

 

Las personas solemos tener un span (amplitud o capacidad) de 7 +/- 2, es decir, lo normal es poder recordar 7 a partir de la adolescencia. De 3-4, a los 5 años y de 5-6, a los 9.

Este tipo de memoria es muy sensible a las distracciones, si dejamos de prestarle atención la información se perderá fácilmente. (Esto causa muchas dificultades a las personas con TDAH).

A la limitada cantidad de información a la que puede hacerle frente, al limitado periodo de tiempo en que resulta ser efectiva y a su extraordinaria sensibilidad ante las distracciones, hay que añadir una limitación más, y es la influencia negativa que el estrés o la ansiedad ejercen sobre ella.

Es importante tener en cuenta todas estas limitaciones porque el aprendizaje depende directamente de la memoria de trabajo. Todo lo que aprendemos conscientemente debe pasar por ella para poder ser almacenado en la memoria a largo plazo. Del mismo modo, cuando recuperamos algún dato, recuerdo o conocimiento de nuestra memoria a largo plazo, lo que hacemos es llevarlo de nuevo a nuestra memoria de trabajo.

Por los trabajos de Baddeley y Hitch, sabemos que aunque esté limitada, tiene dos compartimentos diferentes y relativamente independientes, según el tipo de información que procese. Uno se encarga de manipular la información visual y el otro la auditiva.

Si tenemos en cuenta esta característica, podemos mejorar los aprendizajes si utilizamos los dos compartimentos a la vez. Cuando una explicación verbal va acompañada de imágenes, el aprendizaje que se produce es significativamente mayor. ¿Y por qué ocurre esto? Pues porque no sólo se usa la memoria de trabajo de una forma más óptima, sino que además provocamos una doble codificación en la memoria a largo plazo.

Se sabe que alrededor del 70% de los niños con dificultades de aprendizaje de la lectura, obtienen bajas puntuaciones en las pruebas que evalúan la memoria de trabajo. El aprendizaje de las matemáticas también está muy influenciado por el correcto funcionamiento de ésta.

Otro ejemplo claro que demuestra la importancia de la memoria de trabajo en el aprendizaje lo vemos en la realización de ejercicios en los que deben seguirse una serie de instrucciones para completar la tarea, o en la realización de una actividad con varios apartados. Aquellos niños con una baja memoria de trabajo, probablemente olvidarán parte de la información a mitad de la tarea, olvidarán que no han completado todos los apartados de la actividad. En definitiva, olvidan lo que tienen que hacer, a veces esto puede confundirse con problemas atencionales, o incluso con problemas de conducta.

Es importante detectar estas dificultades para que no se les tache con calificativos inadecuados y por el contrario se les pueda ayudar. Los docentes pueden hacer varias modificaciones al respecto, por ejemplo:

  • Dar sólo la información relacionada directamente con el objetivo de aprendizaje, evitando la adicional.
  • Dar esquemas claros y estructurados sobre lo que se va a hacer.
  • Repetir con frecuencia la información importante.
  • Evitar frases largas y/o complejas.
  • Estructurar las actividades por pasos.
  • Hacer uso de ejemplos concretos que le permitan apoyarse en una información conocida.
  • Siempre que se pueda, presentar la información visual y auditiva de forma simultánea.
  • Y por supuesto, permitirle el uso de instrumentos y estrategias como calculadoras o procedimientos de resolución de problemas paso a paso.

FUENTE:

Paqui Moreno. Psicóloga y Coordinadora de Funciones Cerebrales Superiores en Red Cenit Valencia

https://www.redcenit.com/la-memoria-de-trabajo-en-el-aprendizaje/

https://pixabay.com/es/illustrations/hombre-la-cabeza-silueta-color-3591573/

sábado, 18 de julio de 2020

ESTE ES EL PROCESO QUE LLEVA A CABO EL CEREBRO PARA QUE NOS CONCENTREMOS



Investigadores estadounidenses descubren el lugar de nuestro cerebro que "desecha" los estímulos distractorios, aunque todavía se desconoce cómo lo hace.

13/07/2020 09:50 - ACTUALIZADO: 13/07/2020

En un mundo como el actual, lleno de estímulos que distraen nuestra atención, conocer cómo hace el cerebro para “aislarse” de los mismos y concentrarse en determinada tarea tiene una vital importancia.

Ahora, psicólogos de la Universidad de California en Riverside (Estados Unidos), han hecho un descubrimiento que aclara dónde lo hace nuestro órgano pensante. Experimentando con ratones, localizaron el punto preciso en el cerebro donde los estímulos de distracción se bloquean. El bloqueo impide que el cerebro procese estos estímulos, lo que permite que la concentración se ajuste a una tarea particular.

Los investigadores, liderados por Edward Zagha, utilizaron una novedosa técnica de diagnóstico por imágenes, que les permitió una alta resolución espacio-temporal con un campo de visión que abarca toda la corteza, para encontrar en qué lugar del cerebro se bloquean los estímulos de distracción, con lo que no se transmite más señal dentro de la corteza y, por lo tanto, no se desencadena una respuesta motora.

Corteza sensorial, una señal de "stop"

"Observamos respuestas a los estímulos objetivo en múltiples regiones corticales sensoriales y motoras", explica Zagha, que dirigió el estudio, publicado en la revista científica 'Journal of Neuroscience'. "Por el contrario, las respuestas a los estímulos de distracción se suprimieron abruptamente más allá de la corteza sensorial".

"Puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el TDAH y la esquizofrenia"

La corteza es la capa exterior del cerebro. Compuesta de materia gris plegada, juega un papel importante en la conciencia. Sirve como centro de control y procesamiento de la información y es responsable de funciones como la sensación, la percepción, la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones motoras avanzadas.

"Nuestro descubrimiento puede tener importantes implicaciones para la comprensión y el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la esquizofrenia", señala a Neuroscience Zagha. "Estudiando los mecanismos subyacentes al bloqueo de los estímulos de distracción podemos ser capaces de desentrañar el circuito neural que subyace a la atención y al control de los impulsos".

Zagha subraya que todavía no entienden lo que sucede en el cerebro para que nos concentremos en una tarea a mano y cómo se bloquean exactamente las distracciones. "Pero ahora sabemos exactamente dónde mirar en el cerebro, y seguiremos con estas preguntas en el futuro", añade. "Sabemos que cuando alguien es altamente distraíble, su córtex no despliega suficientemente las señales intencionales necesarias para evitar que los estímulos del distractor se propaguen en la memoria de trabajo o desencadenen una respuesta conductual".

Según el psicólogo estadounidense, "estos procesos, 'guardianes' de las señales sensoriales, permiten el paso sólo de aquellas señales que son relevantes para la tarea. Creemos que este proceso está orquestado por el córtex prefrontal; esta es sólo una de las muchas posibilidades que probaremos".

Solo pasa lo que interesa

Durante la investigación con ratones, el equipo se sorprendió de lo abruptamente que la información del distractor se bloquea en la corteza. Los experimentos observaron que las respuestas de estímulo del distractor llegan a una primera parada en la neocorteza, la parte de la corteza cerebral que se ocupa del procesamiento sensorial temprano, y, sin embargo, se impide que se extienda más allá de la corteza.

En futuros trabajos, los investigadores tienen previsto estudiar qué mecanismos neuronales específicos impiden la propagación fuera de esta primera región cortical.



LA CONCENTRACIÓN ES COMO UN MÚSCULO: CONSEJOS PARA MEJORAR NUESTRA ATENCIÓN

Podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para mejorar nuestros niveles de concentración, y así, nuestra productividad.

09/10/2013 06:00

La concentración es como un músculo, podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para así mejorar nuestros niveles de concentración, y de esta forma aumentar nuestra productividad. El cerebro, como cualquier otro órgano, se fatiga y necesita periodos de descanso para recuperar su buen nivel de funcionamiento. Al igual que el corazón o cualquier otro órgano no puede estar en su máximo rendimiento durante periodos demasiado prolongados de tiempo; con el cerebro pasa lo mismo. Y de hecho para protegerse si nosotros no paramos la actividad, nuestro organismo nos obliga a parar, desviando la atención.

Cuando llevamos mucho tiempo trabajando sin descanso, el nivel de concentración disminuye, aumentan las interferencias y baja la productividad. Diversos estudios demuestran que es complicado que la atención sostenida permanezca más de 25 minutos seguidos, por eso es bueno introducir descansos de 5 minutos cada 25 minutos de trabajo. Se trata de entrenar la atención, la concentración, de ser más productivos, y el tener el tiempo acotado nos ayudará a mejorar la capacidad de atención. Estar más horas no significa producir mejor, la productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado.

La productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado. Para mejorar nuestra atención, lo ideal es introducir un descanso de 5 minutos cada 25; no obstante, hay que tener cuidado con las actividades a realizar en ese descanso. No se trata de seguir con el libro, o consultar el ordenador, el correo electrónico o redes sociales, en las que seguimos forzando la vista, la postura y realizando actividades de tipo cognitivo; lo ideal es levantarnos, estirar los músculos, mirar por la ventana para cambiar el ángulo de enfoque e intentar fijar la vista en un punto lejano, aprovechar para ir al baño, a por agua... Pasados esos 5 minutos, retomaremos el trabajo, con una mayor predisposición y mejor concentración.

Respecto a la concentración mental, lo ideal (respetando los periodos de 25 minutos de trabajo, descanso de 5 minutos), sería comenzar por una pequeña actividad de dificultad media, puesto que cuando empezamos, todavía necesitamos un periodo de calentamiento para llegar al máximo rendimiento intelectual. A continuación, introducir el trabajo más complicado, durante aproximadamente una hora, para finalizar con tareas más sencillas y en las que interfiera menos el cansancio hasta completar un ciclo de dos horas de trabajo. Al finalizar dicho periodo, conviene hacer una pausa más larga, para poder volver a empezar otro ciclo como el descrito anteriormente.

La importancia del descanso nocturno

No debemos olvidar el respetar los ciclos de sueño-vigilia. Dormir un número adecuado de horas, ayudará a mejorar nuestros niveles de atención y concentración. El sueño tiene una función reparadora y restablece el equilibrio del organismo, y por tanto es fundamental para cualquier tipo de actividad tanto física como intelectual. Además dormir ayuda a consolidar los conocimientos adquiridos durante los periodos de vigilia. Si la tarea a realizar es de estudio, o de trabajo continuado, será más difícil avanzar si no has asentado las bases. Hay estudios que muestran que después de haber realizado una tarea, el aprendizaje de la misma mejora tras haber dormido. Además una de las funciones del sueño es disminuir el nivel de ansiedad. De hecho, cuando dormimos poco nos levantamos más irritables y estamos más irascibles, por lo que dormir bien y no alterar los ritmos de sueño y vigilia es fundamental para disminuir el estrés.

Cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, el estrés disminuye. El deporte, los buenos hábitos en la alimentación… nos ayudan a reducir el estrés, a mejorar la sensación de bienestar, la salud… y en la medida que estemos bien físicamente, estaremos en mejores condiciones intelectuales, lo que puede aumentar nuestra capacidad de rendimiento. La práctica regular de un deporte ayuda a liberar la tensión muscular, lo que conlleva liberar tensión mental: aumentan las endorfinas y con ellas se reduce la sensación subjetiva de ansiedad y de estrés, además, el deporte ayuda a mantener la constancia y a fijarse objetivos basados en el esfuerzo regular. Introducir pequeños descansos durante el trabajo, tal y como se ha explicado, va a mejorar nuestra capacidad de concentración y de creatividad, y aumenta la productividad, lo que puede generar una visión más positiva de nuestro rendimiento y sobre la capacidad de llevar a cabo una tarea. El estrés, cuando nos sentimos capaces de afrontar una tarea, disminuye. 

Hay variables externas que conviene cuidar para aumentar la concentración y la productividad:
  • Haz una planificación de las tareas que debes realizar el día antes, se realista a la hora de fijar los objetivos, prográmalos con tiempo suficiente, y fragmenta las tareas más complicadas en pequeñas metas más fáciles de lograr y a primera hora del día, con ello tendrás más fuerza para realizarlas y su finalización será un refuerzo para emprender nuevas tareas con ganas, prémiate cada vez que lo consigas.
  • Deja un tiempo para los imprevistos que sea suficiente para reaccionar y evitar así el estrés y que tu planificación no se venga abajo al menor contratiempo.
  • Mantener la mesa lo más despejada y limpia posible, sin objetos distractores al alcance de la vista.
  • Deja el móvil silenciado, y desconecta todas las aplicaciones de redes sociales para evitar las distracciones.
  • Nunca comiences el día leyendo el correo electrónico, así evitaremos salirnos de la planificación de nuestras tareas principales. Fija dos momentos a lo largo de la mañana y dos por la tarde en los que revisar y contestar el correo electrónico. No dejes que los correos por leer invadan el espacio de 25 minutos reservado para trabajar.
  • El nivel de ruido ambiental es otro factor a controlar.
  • La temperatura no debe ser ni muy calurosa ni muy fría.
  • Mantenerse hidratado, bebiendo preferiblemente agua.
  • Evitar la sensación de hambre, pero sin realizar comidas copiosas que aumenten la somnolencia.
FUENTE:

sábado, 23 de noviembre de 2019

TÉCNICAS FÁCILES DE APRENDER PARA MEJORAR TU MEMORIA



Una memoria fuerte depende de la salud y la vitalidad del cerebro. Si eres un estudiante que se está preparando para los exámenes, un profesional que trabaja duro para hacer todo lo posible para mantenerse mentalmente alerta o un adulto que busca preservar y mejorar la materia gris a medida que envejece, hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar la memoria y el rendimiento mental.

Estrategias mnemotécnicas

Para usar la asociación de manera efectiva, debes crear una imagen en tu mente para ayudar a recordar una palabra o una imagen. Al crear una imagen visual, el cerebro se concentra en una única información fácil de memorizar. Cuando recupera ese símbolo, también puede acordarse de la mayor cantidad de información que se le asignó.
Por ejemplo, cuando coloques las llaves de tu coche en el bolso, imagina que tu bolso es rojo en vez de negro. Como la imagen que has creado es extraña, es más probable que lo recuerdas más tarde, lo que también ayudará a refrescar la memoria de que las llaves de tu coche están dentro de él.
Cuanto más única o inusual sea la imagen que crees en tu imaginación, más fácil le será al cerebro recordarla.

Involucra tus sentidos

Puedes estimular más partes del cerebro usando algunos sentidos del cuerpo. Cuando una mayor parte del cerebro está activa, la habilidad para desencadenar los bancos de memoria aumentarán. Por ejemplo, el proceso de escribir información a mano estimula al cerebro y hace que sea más fácil recordarlo más tarde.
Si de lo contrario escribes en teclado, cuando termines, léelo. Cuando algo es difícil de leer, necesitas concentrarte más en ello, lo que puede ayudar a fijarlo en tu memoria con mayor firmeza.
También puedes repetirte la información a ti mismo o para otra persona en voz alta. Escucharte a recitar la información involucra tu sentido del oído; cuando llega el momento de recuperar la información, recurrimos al recuerdo de nuestra propia voz.

Ejercitar el cerebro

Ejercitar regularmente tu cerebro lo mantiene en forma y estimula el desarrollo de nuevas conexiones nerviosas que pueden ayudar a mejorar la memoria. Al desarrollar nuevas habilidades mentales como aprender un idioma, tocar un instrumento musical, resolver un crucigrama y retar al cerebro con acertijos y rompecabezas, puedes mantener tu cerebro activo y mejorar su funcionamiento.
Debes encontrar un ejercicio mental con el que estés a gusto como los famosos Sudoku u otro tipo de juegos de pensamiento fáciles para cualquiera. Elige algo que sea nuevo y desafiante, de este modo los músculos del cerebro se pondrán en funcionamiento.

Usar la fragmentación

Ir por partes es una buena forma de agrupar las cosas para ayudarte a memorizarlas. Una lista de cosas aleatoria (una lista de compra, por ejemplo) puede ser especialmente difícil de recordar. Para hacerlo más fácil, trata de clasificar por categorías cada elemento de la lista.
Por ejemplo, frutas, productos lácteos y productos con cereales. De este modo no sólo lograrás memorizar la lista, sino que harás la compra más rápido. Por otro lado también puedes separar por partes la lista según la letra inicial de cada artículo; si necesitas comprar huevos, cereales, pan y leche, recuerda las letras C, H, L, P. Siempre y cuando recuerdes las letras correctas, deberás ser capaz de recordar los productos correspondientes a cada letra.

Fotos mentales

Una situación de que esto ocurre es conocer a gente nueva. A menudo no recordamos los nombres de las personas al principio porque no estamos realmente concentrados en recordarlos.
Una forma de memorizar es mirar una fotografía por unos cuantos segundos y luego voltearla y describir tantos detalles como se pueda de la foto. Con una práctica regular, encontrarás que eres capaz de recordar incluso más detalles.

FUENTE:


Otras reglas mnemotécnicas que te ayudarán a aprovechar mejor tus horas de estudio

Si tienes serios problemas para recordar desde fechas, pasando por el pin de tu teléfono o la contraseña de tu cuenta bancaria te traemos la solución que estabas buscando. Puede que nunca hayas oído hablar de las denominadas reglas mnemotécnicas, pero desde hoy podemos Si tienes serios problemas para recordar desde fechas, pasando por el pin de tu teléfono o la contraseña de tu cuenta bancaria te traemos la solución que estabas buscando. Puede que nunca hayas oído hablar de las denominadas reglas mnemotécnicas, pero desde hoy podemos confirmarte que agradecerás conocer su existencia.

Antes de entrar en materia, las reglas mnemotécnicas son varios métodos para recordar desde cifras grandes, pasando por información concreta. Sencillos trucos para mejorar la memoria aunque para nada acercándose al clásico sistema de 'memorizar en bruto'. Muchas de las reglas optan por asociar a los números una palabra concreta o lugares. Sencillos paralelismos que, sin duda, te facilitarán mucho el día a día.


Regla de la historia

Uno de los métodos más sencillos para memorizar desde fechas, pasando hasta por contraseñas complejas. Imagina que quieres memorizar la fecha 12 de marzo de 1992. Esta cifra quedaría a modo completo de la siguiente forma: 1231992. Ahora pensarás que si no eres capaz de recordar la fecha original, ¿cómo vas a hacerlo incluyendo más números? Fácil. Asocia a cada número una historia o trasfondo, pero dando sentido al conjunto. Por ejemplo: 12 amigos quedaron a las 3 de la tarde en el portal 19, planta 92.

Regla de las palabras relacionadas

Otro buen método para memorizar números extensos es emplear la llamada regla de las palabras relacionadas. Aunque puede guardar cierto parecido con el método anterior, hay determinadas diferencias. Aquí deberás de asignar una palabra compuesta por el mismo número de letras que la cifra en sí. Por ejemplo, si deseas recordar el número 3567 opta por una frase del estilo: Las islas mañana nacerán.

Regla de la palabra gancho y la escena

Este método no es para nada sencillo, pero dominado puede convertirse en una auténtica herramienta para memorizar todo tipo de información. El truco en sí consiste en asociar a los números una palabra gancho. Ejemplo: uno - neptuno; dos - adiós; y así sucesivamente. Ahora imagina que quieres recordar la palabra cuádriceps. Ahora tu misión será crear una escena que de memorizar paso por paso para esa palabra. A cada número y palabra gancho le añadirás su correspondiente historia. Es decir: Los astronautas estaban viajando a Neptuno y de camino al planeta entraban el cuádriceps para fortalecer sus piernas. Crear una relación entre las palabras gancho y la que queremos es crucial. A medida que vayas haciendo una lista de 1 a 10 o añadiendo días de la semana te sorprenderá la capacidad que tienes para recordar números y palabras complejas.

Por supuesto hay muchas más reglas mnemotécnicas, pero estas son las más recomendadas o fáciles para emplear en el día a día. Eso sí, crear el hábito de memorizar ciertos conceptos, al igual que estudiar, requiere de determinados factores que no debes dejar pasar por alto. Tendrás que practicar varias veces al día para mantener fresco el método, pero también crear el ambiente adecuado. 
Hay factores externos que también serán vitales para que, con estos métodos u otros, mejorar la memoria sea mucho más rápido y sencillo. Dormir entre 7 u 8 horas, hacer ejercicio o tratar de llevar una alimentación sana son varios de ellos.

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