TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 23 de mayo de 2019

CUATRO PUNTOS QUE LOS PADRES DEBEN SABER DEL TDAH



17 marzo 2019

En las últimas décadas estamos viviendo algunos hechos muy llamativos dentro del mundo de la salud derivados entre otras causas, por el uso parcial de la información en las redes sociales. El tema del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es parte de ello, por lo que hoy te compartimos información importante que debes tener en cuenta.

El TDAH es un trastorno crónico que afecta a millones de niños; a menudo, continúa en la adultez. El TDAH involucra una combinación de problemas persistentes, como una dificultad para mantener la atención, hiperactividad y conductas impulsivas, según Clínica Mayo, pero aún hay mucho desconocimiento, por ello te presentamos estos puntos que debes tomar en cuenta.

El diagnóstico

¿Por qué hay tanta controversia en la sociedad y entre los profesionales?

Uno de los orígenes de la polémica existente acerca del Trastorno por Atención está en los síntomas de presentación habituales y su subjetividad.

A pesar de tratarse de un problema con base biológica, afecta a los procesos de autocontrol de nuestro cerebro que regulan la atención, los movimientos y los impulsos, y esto tiene consecuencias directas sobre el aprendizaje, las relaciones sociales y la conducta.

La falta de conocimiento por parte de la sociedad y la infoxicación existente al respecto en medios de comunicación y redes sociales, debido a los intereses opuestos de diferentes agentes, han favorecido los argumentos populistas para crear inseguridad en los padres sobre su responsabilidad al respecto y en los supuestos riesgos de la medicación para el déficit de atención.

Adultos y TDAH

Todo el mundo habla de un problema de madurez ¿Esto no se soluciona con la edad?
En el TDAH se produce una alteración del proceso madurativo cerebral que no consiste únicamente en su enlentecimiento sino en un desarrollo anómalo. Estudios que demuestran la evolución desfavorable del índice de complejidad de conexiones cerebrales en los casos no tratados.

Esto hace básica la existencia de una detección precoz que permita intervenir de forma temprana para prevenir no solo los síntomas y sus consecuencias, sino el anómalo desarrollo madurativo. Si esto no se produce, puede que más adelante no sea viable revertir la evolución.

Los procesos de remodelación cerebral no terminan nunca de producirse. Eso supone que los adultos puedan seguir padeciendo síntomas propios del TDAH unidos al cúmulo de complicaciones y repercusiones sociales, personales o laborales que han ido sumando a lo largo del tiempo. Las consecuencias pueden ser nefastas en diferentes áreas vitales.

TDAH y medicación

¿Por qué es necesaria para el tratamiento y que hay de verdad sobre los riesgos?

En base a las alteraciones biológicas causantes del TDAH, el uso de medicación para la normalización de los síntomas se ha estudiado desde hace décadas. La medicación para el TDAH actúa normalizando los niveles de dopamina y noradrenalina cerebral. Así se favorece un correcto funcionamiento de los mecanismos de autocontrol de nuestras funciones ejecutivas. Esto conduce la normalización de las dificultades a corto plazo e induce una remodelación de la estructura cerebral.
Debe estar bajo el control de un especialista.

Conclusiones

El TDAH existe y es uno de los principales causantes de problemas de aprendizaje en niños y adolescentes.

El Trastorno por Hiperactividad no es un problema educativo relacionado con estilo parental, sino un trastorno del desarrollo con base principalmente genética.

El Trastorno atencional no se cura con la edad si no se toman las medidas adecuadas.

La medicación para el TDAH no es un dopaje ni genera secuelas mentales. Por el contrario, puede ser de gran utilidad para mejorar los síntomas y acabar normalizando este trastorno.

martes, 22 de noviembre de 2016

TDAH: UN TRASTORNO SUMIDO EN UNA PROFUNDA DESINFORMACIÓN



http://www.frasesypostales.com/tarjeta/621/no-soy-ni-mejor-ni-peor.html

19/11/2016 - SANDRA CARBAJO / NEUPIC

“El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno que tiene su origen en la infancia y que se caracteriza principalmente por inatención (son niños más inatentos), un exceso de actividad, que es lo que se conoce como hiperactividad y, sobre todo, impulsividad, es decir, que no suelen elaborar la respuesta”, explica Alberto Jiménez, psicólogo y socio fundador de Educ-at.

Este trastorno con un fuerte componente genético afecta entre un 5% y un 7% de los niños españoles, es decir, uno de cada 1 de cada 20, siendo el problema de conducta e integración prevaleciente entre la población infanto-juvenil.

“Toda esa sintomatología de la que hablamos se empieza a ver cuando el niño tiene entre 4 y 5 años, pero no es hasta los 6, 7 u 8 años cuando se le diagnostica de manera oficial siguiendo los parámetros en cuanto a sintomatología y afortunadamente cada vez más, estudios se refiere y que pueden cerciorar su diagnóstico”, afirma Ángel Terrón también psicólogo y socio fundador de Educ-at.
Ángel y Alberto son psicólogos de profesión y fundadores de Educ-at, una entidad psico-educativa especializada en el tratamiento eficaz del TDA/TDAH. Amigos desde los 13 años, Terrón y Jiménez observaron durante sus años universitarios que este trastorno no estaba bien enfocado por parte de la Psicología y de ahí, la necesidad de crear un proyecto donde las familias afectadas por dicho trastorno, encontraran una salida.

Un trastorno complejo y heterogéneo

Una de las principales características del TDAH es que no es un trastorno de manual. La cantidad de particularidades que conserva en función del entorno del niño son las que definen la complejidad y heterogeneidad de dicho trastorno. Por ello, la forma de manifestarse varía o no, dependiendo del caso. 
Asimismo, "en muchas ocasiones es muy difícil comprender bien qué cosas se deben al trastorno y qué cosas se deben a la edad”, confiesa Alberto. Y si a ello añadimos que existe un profundo desconocimiento y una vasta desinformación del trastorno, el resultado implica que tanto la evaluación como el tratamiento se encuentren sumidos en un limbo entre el sobre-diagnóstico y su antagonista.

Los estudios establecen que aquellos chicos en los cuales existe un predominio hiperactivo tienden a estar sobre-diagnosticados, mientras que aquellos donde prevalece el déficit de atención, pasen desapercibidos, según clarifica Alberto.
“Igual de malo es el sobre-diagnóstico como aquellos chicos que por su déficit de atención pasan más desapercibidos, y entonces no llegan nunca a concebir que lo que tienen es un trastorno sobre el que hay que trabajar”, manifiesta Ángel Terrón. Además reconoce que desde Educ-at inciden en la necesidad de una correcta evaluación. “Es un trastorno que independientemente de nuestra opinión, requiere mediación. Hay que tener bastante cuidado y saber que al niño que se le está diagnosticando le afecta realmente ese trastorno”.

La importancia de la coordinación

En España según dicta la ley vigente (Ley 3/2014 sobre la defensa de los Consumidores y Usuarios, y otras leyes complementarias), únicamente los psicólogos que además de estar colegiados, sean sanitarios, con habilitación sanitaria o especialistas en Psicología Clínica están capacitados para valorar e intervenir sobre la salud en el ámbito sanitario. No obstante, en ningún caso el psicólogo podrá prescribir tratamientos psicofarmacológicos, es decir, no está habilitado para recetar ni medicar al paciente. Generalmente esta labor es desempeñada por un neurólogo o psiquiatra que será el encargado de emitir el diagnóstico oficial.

“El abordaje tiene que ser multidisciplinar, y esto implica que tiene que existir una perfecta coordinación entre el colegio, la familia y los distintos profesionales que trabajan con el niño. Eso es nosotros como psicólogos, y el neurólogo o médico pertinente”, aclara Alberto Jiménez.
En este aspecto tanto Ángel como Alberto insisten en que debe estudiarse cada caso de forma individual y que la medicación es necesaria pero nunca suficiente. 

El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico cuya manifestación varía en función del ambiente del niño. De hecho, las características de inatención, hiperactividad e impulsividad propias del trastorno deben presentarse de forma prolongada y constante en diferentes ámbitos del niño: cole, casa, amigos, por ejemplo. De no ser así, la problemática del pequeño se deberá a otro conflicto.

¿El paradigma? Un cambio en el sistema educativo

De forma frecuente el TDAH se reconoce en Primaria ya que en ese momento, las dificultades en el rendimiento escolar y las disfunciones sociales se presentan con mayor claridad. Por tanto, el colegio juega un papel fundamental para el diagnóstico del TDAH. No obstante, actualmente el profesorado no posee las herramientas necesarias para ayudar a la valoración y tratamiento del trastorno. Lo que supone un grave problema ya que estos niños son marginados no sólo por sus compañeros sino por el propio docente que se ve superado por esa inatención, hiperactividad e impulsividad del niño y de la que no puede hacerse cargo porque principalmente no sabe cómo.

“Una de las grandes claves para entender un poquito más y ayudar a estos chicos, y que es un poco utópico, sería cambiar el sistema educativo y la formación al profesorado. Hablo también de psicólogos, porque la formación que recibimos es mucho más escueta. Sin embargo, del profesorado estamos hablando que se va a encontrar uno de cada veinte niños con TDAH o sintomatología similar. Enseñarles a cómo tienen que ayudar a estos chicos sería fundamental”, comenta Alberto Jiménez.

Esta falta de conciencia y formación son responsables del abismo que existe en torno al adecuado conocimientos del TDAH. Ángel Terrón confiesa que los métodos y en concreto, los que se aplican en el ámbito educativo, son métodos que perjudican enormemente a los niños que tienen déficit de atención. “Todavía los coles tienden a la lección magistral que no beneficia a nadie pero que a ellos les perjudica sobremanera, y tampoco se les enseña a trabajar correctamente desde casa. Olvidándonos muchas veces del desarrollo emocional que, desde luego, tampoco el colegio y cada vez menos desde las familias, se incide en la importancia de que nuestros hijos tengan un correcto desarrollo a nivel emocional”.

Precocidad como clave

El reto que además supone una imperiosa necesidad, se centra en una profunda labor de concienciación y difusión del trastorno. Desde que aparecen los primeros síntomas hasta que al niño se le diagnostica TDAH pueden pasar dos años. La nefasta repercusión que acarrea estar 24 meses sin establecer ningún tipo de medida, condiciona alarmantemente el desarrollo del niño. Por ello, aconsejan que en el momento que la familia sospeche que su hijo puede tener TDAH, acuda a un profesional que evalúe al chaval, tanto sus puntos fuertes como débiles y que además realice un bosquejo de la dificultad que presenta. “En función de esa evaluación, lo normal y en este caso, lo que hacemos nosotros es hacer una valoración neuro-psicológica en profundidad y de ésta, se pasa a pedir cita con el neurólogo, pediatra o médico correspondiente, el cual hace el diagnóstico oficial”.

A pesar de todo, el TDAH no debe ser considerado un trastorno grave. Un diagnóstico y tratamiento adecuado no deben coartar ni condicionar la vida de una persona y arrastrar frustración a la hora de conseguir los objetivos de cada uno. De hecho, los niños con TDAH son altamente creativos y transparentes. “El TDAH no tiene que limitar la vida de una persona. Por supuesto que pueden y deben llevar una vida totalmente normal. Incluso en el trabajo diario con estos chicos nos encontramos que pueden tener una serie de cualidades que no quiero decir que otros chicos sin el trastorno no las tengan, pero que en ocasiones pasan desapercibidas […] En definitiva un potencial que ellos mismos en ocasiones incluso, dejan en un segundo plano debido a que les estamos haciendo ver, por desgracia, que no siempre son capaces cuando la realidad no es así”.

Por tanto, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad más conocido como TDAH no es una leyenda urbana ni un rasgo propio de los chavales entre 5 y 8 años. Este trastorno afecta a uno de cada veinte niños y como tal, no desaparece. Ignorarlo supone cohibir el desarrollo social y educativo de una persona con un gran potencial que en su vida adulta presentará grandes dificultades para integrase en la sociedad. Es fundamental por ello que cada estamento de la sociedad entienda qué es el TDAH. Una vez más, el éxito reside en la educación óptima y la conveniente difusión.

FUENTE:

lunes, 13 de abril de 2015

EL TDAH PODRÍA AUMENTAR LAS PROBABILIDADES DE MUERTE PREMATURA


El riesgo es pequeño, pero una señal de que el trastorno es un problema grave.


Medlineplus

Las personas que sufren del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen más del doble de probabilidades de morir de forma prematura que las que no sufren del trastorno, concluye un estudio reciente publicado en la edición en línea del 26 de febrero de la revista británica The Lancet.

El riesgo es pequeño, pero es una indicación clara de que el trastorno es un problema grave, apuntaron los investigadores.

En un estudio de más de dos millones de personas, unos investigadores daneses encontraron que los accidentes eran la causa más común de muerte prematura entre las personas con TDAH. Y el riesgo fue significativamente más alto para las mujeres y para los diagnosticados en la adultez, añadieron los investigadores.

"Nuestros resultados amplían las sobrecogedoras evidencias existentes de que el TDAH es un trastorno real y que no se debe tomar a la ligera", apuntó el investigador líder, el Dr. Soren Dalsgaard, investigador principal de la Universidad de Aarhus.
Pero Dalsgaard enfatizó que la cantidad real de muertes prematuras entre los que tenían TDAH fue pequeña. "Aunque el TDAH duplica el riesgo, es importante anotar que el riesgo absoluto es muy bajo", dijo. De más de 32,000 personas con TDAH, 107 murieron pronto, anotó.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a al menos el 11 por ciento de los niños estadounidenses de 4 a 17 años de edad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. Tienden a no prestar atención, a ser impulsivos e hiperactivos, lo que puede hacer que tengan dificultades académicas y sociales. El trastorno con frecuencia persiste en la adultez.

"Es común que las personas con TDAH sean impulsivas y actúen sin pensar, lo que puede conducir a accidentes", dijo Stephen Faraone, autor de un editorial acompañante en la revista.

Faraone se mostró de acuerdo con Dalsgaard en que el riesgo de muerte prematura relacionado con el TDAH es pequeño. "Pero el aumento es otra señal de que este es un trastorno grave que debe tomarse en serio", dijo.
Tratar el TDAH es la mejor forma de reducir el riesgo de muerte prematura, añadió Faraone, director de investigación en psiquiatría infantil y adolescente de la Universidad Médica SUNY Upstate en Syracuse, Nueva York.

Los tratamientos pueden incluir medicamentos, psicoterapia, entrenamiento o una combinación de terapias, según el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.

Para el estudio, Dalsgaard y sus colaboradores recolectaron datos sobre casi 2 millones de personas incluidas en un registro danés de gran tamaño, a quienes se siguió desde su primer cumpleaños hasta 2013. El seguimiento máximo fue de 32 años.
Más de 32,000 de ellas tenían TDAH. Con el paso de los años, 107 personas con TDAH murieron. Tenían casi el doble de probabilidades de morir de forma prematura que las personas sin el trastorno, incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta factores como el sexo, los antecedentes familiares de problemas mentales, y la edad y la educación de los padres.

Los accidentes fueron responsables de más de la mitad de las 72 muertes con una causa conocida.
El riesgo de morir prematuramente aumentó junto con la edad en que se recibió el diagnóstico de TDAH. Las personas diagnosticadas a partir de los 18 años tenían más de cuatro veces más probabilidades de morir pronto, frente a las que no sufrían de la afección. En contraste, los niños diagnosticados antes de los 6 años tenían el doble de riesgo de muerte prematura, en comparación con los que no tenían TDAH, dijeron los investigadores.
Además, las chicas y las mujeres con TDAH tenían un riesgo más alto de muerte prematura que los chicos y hombres con la afección, encontró el equipo de investigación.

La investigación ha mostrado que el TDAH con frecuencia ocurre junto con otros problemas conductuales, dijo Dalsgaard. Éstos pueden incluir un trastorno de uso de sustancias, un trastorno negativista desafiante (un patrón de estado de ánimo enojado o irritado y conducta desafiante) o trastorno de la conducta (una conducta perturbadora y violenta y problemas con las normas), apuntó.
Cuando se combinó el TDAH con los tres trastornos, las probabilidades de morir pronto se multiplicaban por más de ocho frente a las personas sin TDAH o un trastorno conductual coexistente, anotaron los investigadores.

"El TDAH tiene unos impactos inmensos sobre la vida diaria, y las personas con TDAH y sus familias merecen que esto se reconozca", planteó Dalsgaard.

FUENTES:  
Soren Dalsgaard, M.D., Ph.D., senior researcher, Aarhus University, Denmark; Stephen Faraone, Ph.D., professor, psychiatry, director, child and adolescent psychiatry research, SUNY Upstate Medical University, Syracuse, N. Y.; Feb. 26, 2015, The Lancet

viernes, 18 de abril de 2014

CÓMO HABLAR CON SU HIJO O HIJA ACERCA DE “SU TDAH”


Para los padres de un niño/a con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es importantísimo buscar y ampliar sus conocimientos sobre el TDAH desde la perspectiva más amplia y científica posible, con la única finalidad de encontrarse en las condiciones más favorables para poder ayudarles tanto en la escuela como en el hogar  y, a la vez, de ayudarse a sí mismos como padres y pareja.



De la misma manera en la que no serán padres exitosos en el afrontamiento de los desafíos que el  TDAH propone sin esos conocimientos, tampoco lo será su hijo.  Para evitarlo, tiene que recibir respuestas breves y concisas pero realmente eficientes sobre preguntas tales como:
  • ¿Qué me pasa?
  • ¿Por qué no puedo comportarme igual que mis compañeros?
  • ¿Por qué están todo el tiempo corrigiéndome?
  • ¿Cómo puedo mejorar?
  • ¿Por qué me llevan a ver tantos profesionales?
  • ¿Por qué debo tomar esta medicación?
  • ¿Cómo puede ayudarme una pastilla?
  • ¿Qué debo hacer yo por mi mismo?
  • ¿Siempre voy a tener problemas?
  • ¿Cuándo seré como los demás?

E incluso, respuestas a preguntas más conflictivas:
  • ¿Por qué debo estar en tratamiento, si tú dices que eras igual que yo cuando eras pequeño, e incluso ahora tienes los mismos problemas y no haces ningún tratamiento?

Todo niño/a con TDAH se enfrenta continuamente a dificultades que cuestionan su autoestima y la confianza en sí mismos.  Y, por todo esto, los padres tienen que ser la primera línea de defensa: aportando todo su apoyo, comprensión y ayudando a desarrollar tácticas y estrategias de afrontamiento cada vez más eficaces.

Nunca deben vacilar en “llamar a las cosas por su nombre”, como no se buscan “eufemismos” para explicarle a su hijo que tiene anginas o diabetes.  Por ejemplo, si tuviera diabetes no dudarían en explicarle que en el cuerpo existe un órgano llamado páncreas y que éste tiene una dificultad “x” para proveerlo de la cantidad suficiente de insulina, etc.
Así es que si su hijo/a tiene TDAH, se le debe decir que tiene TDAH, así de simple,  porque “ese es el nombre con el que se estudian y conocen estos problemas que tiene”.
Acto seguido, enumerar descriptiva y brevemente estas dificultades, teniendo en cuenta la edad del niño, ya que, si es muy pequeño, es preferible prescindir de las siglas y decirle: “tienes problemas para prestar atención y/o para conseguir que tu cuerpo se quede quieto mucho tiempo, etc.

Se le explicará que hay una parte de su cabecita (cerebro) que necesita recibir ayuda, la cual puede venir por medios externos y/o también a través de otras partes de su propia cabecita que están en muy buenas condiciones para ayudarle: “puedes hablarte a ti mismo para darte instrucciones”, y los diferentes profesionales pueden enseñarte también (porque en todo proceso de entrenamiento cognitivo en niños con TDAH se utilizan técnicas de “pensar en voz alta” para posibilitar la producción de lenguaje interno que medie en la conducta).
Muchas personas por miedo a etiquetar a su hijo vacilan en decirle abiertamente que tiene TDAH, por la creencia de que se instalará definitivamente en su mente esa idea. Sin embargo esas mismas personas no logran contenerse cuando se enojan, y a veces lo califican de “vago” por su falta de motivación, de “mal intencionado” cuando olvida una tarea cotidiana, de “torpe” cuando comete un error por descuido en sus tareas escolares, de “malo” y/o “gamberro” porque impulsivamente se llevó por delante a alguien, etc. Se sabe que al poco rato, estos adultos se arrepienten y se sienten muy mal por estos “calificativos” y hasta se disculpan, pero “no todo lo que se escribe se logra borrar con el codo”.

El nombre de un trastorno o las explicaciones sobre su origen neurobiológico

Un ejemplo de explicación sobre el origen neurobiológico del TDAH podría ser:
 “Es como si en tu cabeza estuviera el volante de un coche que es muy sensible, por lo que se mueve con facilidad y hace que te muevas de un lado a otro y que prestes atención a cosas diferentes”. Sin embargo, no debe impedir jamás que se le exija que tome una posición activa frente a su problema: “Si te esfuerzas, si buscas hacer cosas atractivas, y pones un poquito más de atención, controlarás mejor el volante”.  Y este, es el único camino para encontrar soluciones ya que el proveerle de información le permitirá dialogar con los demás y consigo mismo de manera más apropiada.

Por todo ello, los padres deben comprender que el niño/a ya sabe que algo no está funcionando bien.  Los problemas de autoestima de los niños con TDAH son, en la mayoría de los casos, el resultado de percibir que los padres, los docentes y compañeros se comportan de manera diferente con él y que él mismo no puede comportarse igual que los demás.
Sin embargo, un problema que muchos niños pequeños con TDAH presentan es que no pueden identificar claramente los problemas, saben que “algo no está funcionando” pero tardan en poder describir qué es lo que no funciona bien y en qué grado esto depende de sí mismos o de los demás.


Si se les explican las cosas apropiadamente estarán en condiciones de comprender mejor porqué es tratado de forma diferente, y podrá relacionarse de manera más apropiada. De esta manera, no tendrá que pensar que es “vago, malo, gamberro o torpe”.

Todo ello, en definitiva,  también les capacitará para conocer sus lados fuertes y débiles o, más bien, sus necesidades como parte esencial a la hora de construir el éxito que implica superar cualquier dificultad y alcanzar los objetivos que uno se propone.

FUENTE:
José Javier González Lajas

martes, 9 de octubre de 2012

LA RIOJA PRESENTA EL PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA PARA EL TDAH


El consejero de Educación, Cultura y Turismo de la Rioja, Gonzalo Capellán, acompañado del director general de Educación, Abel Bayo, y de la presidenta de ARPANIH, Josefina Rodríguez, ha presentado el pasado 2 de octubre el protocolo de intervención para alumnado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Gonzalo Capellán ha destacado que es “imprescindible detectar este trastorno a la edad más temprana posible para poder ayudar al alumno cuanto antes y poner en marcha este mecanismo que le proporcionará un apoyo y minimizará los trastornos que le pueda ocasionar”.
Además, ha subrayado que el objetivo del protocolo es reducir el fracaso escolar, los trastornos en el lenguaje o en la lectura, así como mejorar las habilidades académicas, la motivación y la autoestima de los alumnos desde pequeños, dando respuesta a las necesidades de todos los alumnos del sistema y de manera similar en todos los centros.
En La Rioja se ven afectados por este problema alrededor del 5% de los alumnos, y “dada su enorme repercusión escolar y de adaptación, es necesario aportar una respuesta educativa específica y diferenciada en la que se involucren profesores, centros educativos, orientadores y familias”, ha destacado Gonzalo Capellán.
Los alumnos con TDAH suelen presentar deficiencias en la atención, así como impulsividad y un excesivo grado de actividad, como reflejo de una disfunción cerebral, que puede detectarse con claridad a partir del inicio de la Educación Primaria o incluso antes.
Este protocolo ha sido elaborado por los técnicos de Atención a la Diversidad de la Dirección General de Educación del Gobierno de La Rioja, contando con la colaboración de los orientadores de los Centros Educativos de La Rioja, de la Asociación Riojana de Padres de Niños Hiperactivos (ARPANIH), y del Servicio Riojano de Salud (Unidad de Neuropediatría).
Capellán ha reconocido que, debido a la crisis económica, hay menos recursos, pero hay “voluntad” y, además, cree que la mejora del sistema educativo no se verá afectada por la limitación de los recursos, de lo que es un ejemplo este protocolo.
La presidenta de ARPANIH ha destacado la importancia del proyecto, ya que es una herramienta útil para la actuación de los centros y del profesorado, a cuya colaboración ha apelado para “sacar adelante” a los alumnos afectados por este trastorno, el cual es un “reto” para sus familias. Rodríguez ha pedido que el sistema educativo “no tire la toalla” con este trastorno, dado que hay tratamiento y ha insistido en que es clave la formación del profesorado para tratar el TDAH.
FUENTES:

lunes, 19 de marzo de 2012

XIV CURSO INTERNACIONAL DE NEUROPEDIATRÍA Y NEUROPSICOLOGÍA INFANTIL

El TDAH afecta a uno de cada 20 niños en edad escolar.
Así se expuso en el XIV Curso Internacional de Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, donde también se presentó el proyecto PANDAH, primer plan de acción multidisciplinar sobre TDAH.
Más de 300 especialistas del neurodesarrollo se dieron cita los días 8 y 9 de marzo en Valencia (Palacio de Congresos) en el XIV Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil. El acto inaugural fue presidido por el Sr. Guillermo Ferrán, Director General de Ordenación y Asistencia Sanitaria.
Desde el año 1999, neuropediatras, pediatras, psicólogos, pedagogos, logopedas, psicopedagogos y terapeutas relacionados con el neurodesarrollo acuden a estas jornadas, organizadas por el Dr. Fernando Mulas, especialista en neurología y en pediatría quien dirige el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (INVANEP), todo un referente de éxito interdisciplinar en el ámbito de la Neuropediatría y Neuropsicología. Además, este año el curso contó con un invitado de honor, el Prof. Stephen Faraone, Syracusa (USA), director del proyecto “Image” sobre la genética del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y todo un referente internacional en este trastorno.
“Nos complace enormemente contar con la participación del Dr. Faraone, una de las principales autoridades en el mundo de la genética de los trastornos psiquiátricos” ha comentado el Dr. Fernando Mulas. Faraone expuso en la conferencia inaugural los últimos avances en la comprensión de la etiología del TDAH, así como el proyecto internacional de investigación “Image” sobre la genética del TDAH, en el que participan desde Valencia el Dr. Mulas y la Dra. Ana Miranda como co-investigadores principales del único grupo español integrado en dicho proyecto.
El curso contó con 30 conferencias, que versaron sobre el neurodesarrollo y dificultades del aprendizaje, autismo, trastornos del lenguaje, y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el más frecuente de los trastornos del neurodesarrollo, ya que afecta a uno de cada 20 niños en edad escolar. El TDAH es también el trastorno que en mayor medida tiene asociados otra serie de problemas, como las dificultades del aprendizaje, que están presentes en el 60% de los niños con TDAH. Todas las conclusiones quedarán recogidas en el suplemento especial de Revista de Neurología.
La conferencia de clausura, a cargo del Dr. Faraone, se centró en la “deficiente autorregulación emocional en el TDAH”. Asimismo destacó la participación de los doctores Alberto Fernández-Jaén, quien profundizó en aspectos genéticos del TDAH, Esther Cardó, con una ponencia  acerca del ‘neurofeed-back’ y Juan Narbona, cuya conferencia versó sobre aspectos relacionados con el lenguaje en niños y adolescentes.
Proyecto PANDAH
Según las conclusiones del estudio el “Conocimiento de la población general sobre el TDAH”, a pesar de que el TDAH es una enfermedad que afecta al 5,3% de los niños, el 96% de las personas en España no saben responder qué es, de forma espontánea.
Este estudio se ha realizado dentro del marco del proyecto PANDAH, un plan de acción multidisciplinar, pionero en el campo del TDAH, puesto en marcha en 2011 con el objetivo de evaluar el impacto de este trastorno en la sociedad española, integrando la visión de los distintos agentes implicados (psiquiatras, psicólogos, pediatras, neurólogos y educadores) para proponer futuras acciones. De este modo, se podrá mejorar el abordaje de este trastorno y la atención a los pacientes y sus familias.
Un 70,2% de los encuestados indican que el TDAH afecta sólo a niños, y un 25% piensa que “el TDAH, es un problema relativamente leve que desaparece con la edad”, sin embargo, recientes estudios demuestran que aproximadamente un 70% de los afectados continúa sufriendo este trastorno y sus consecuencias en la edad adulta. Precisamente, una de las conferencias del curso, impartida por el Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga, trató sobre el diagnóstico y tratamiento del TDAH en el adulto.
La mitad de la población española desconoce que el TDAH es un trastorno de origen cerebral y de transmisión genética y una tercera parte cree que se debe a un ambiente familiar desorganizado. Sin embargo, comenta el Dr. Mulas “estudios como el proyecto Image demuestran que el 80% de los casos de TDAH tienen origen genético”.
La intervención psicológica fue nombrada en primer lugar como tratamiento adecuado para el TDAH, a pesar de que está demostrado en estudios científicos que el tratamiento más eficaz debe ser una combinación de medicación y apoyo psicoterapéutico al niño y a su familia.
Por otro lado, aunque una parte de la población española llega a considerar que este trastorno no produce ninguna limitación, sin embargo, la realidad revela que, en caso de no abordarlo, existen numerosos efectos negativos y complicaciones tanto a nivel sanitario (ansiedad, depresión, y otras comorbilidades que se agravan con el paso del tiempo) como educativo y social (fracaso escolar, problemas en el ambiente laboral, rupturas familiares, accidentes de tráfico o trastorno por uso de sustancias).
FUENTE:

viernes, 24 de febrero de 2012

TDAH: 26ª JORNADA DE PEDIATRÍA AMBULATORIA DE USP DEXEUS

Los trastornos psiquiátricos y los trastornos del aprendizaje, temas destacados de la 26ª Jornada de Pediatría Ambulatoria de USP Dexeus. 25 de febrero de 2012.

“El 20% de la población infanto-juvenil presenta algún trastorno mental y sólo una quinta parte está correctamente diagnosticado”
 “Un 30 % de los alumnos españoles fracasan en sus estudios y un 15% presenta un trastorno de aprendizaje”
 
Barcelona, febrero de 2012.- Los trastornos psiquiátricos juveniles y los trastornos de aprendizaje en la población infanto-juvenil serán los temas destacados en la 26ª Jornada de Pediatría Ambulatoria de USP Dexeus, un evento que mañana reunirá a más de 200 pediatras, médicos de familia, personal de Enfermería y otros especialistas en salud infantil interesados en conocer los últimos avances en esta especialidad.
Una de las conferencias destacadas de la jornada será la que impartirá la Dra. Silvina Guijarro, psiquiatra infantil del Departamento de Pediatría de USP Dexeus, sobre el “Día a día en salud mental: señales de alerta en el niño predictivas de patología psiquiátrica en el adulto”. Según apunta la Dra. Guijarro: “Actualmente hasta un 20% de la población infantil-juvenil presenta algún trastorno del desarrollo, trastorno comportamental, trastorno afectivo, de ansiedad y/o psicosis a lo largo de su desarrollo, y tan sólo una quinta parte está correctamente diagnosticado y tratado”.
Además, casi el 50% de las enfermedades mentales crónicas de la población general se inician en la adolescencia. De hecho, hoy en día sabemos que un 30% de los casos de trastorno bipolar empiezan antes de la etapa adulta. En el caso de la depresión infantil-juvenil, un 10% de los casos tienden a la cronicidad y un 45% de los adolescentes deprimidos desarrollarán un nuevo episodio entre los 20-24 años de edad, principalmente aquellos casos que no hayan sido debidamente detectados ni tratados. Por eso es importante la detección e intervención precoz de trastornos mentales en edades tempranas.
Asimismo, sabemos que la presencia de un trastorno de ansiedad no tratado en la infancia incrementa entre dos y cuatro veces el riesgo de presentar un trastorno depresivo en la etapa adulta. En el caso del TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), un 40% los casos persisten con los síntomas en la edad adulta y este trastorno se asocia con un alto riesgo de presentar problemas de consumo de sustancias y conductas antisociales durante la adolescencia y la etapa adulta.
 Por esta razón se puede observar que los trastornos mentales son frecuentes en la infancia y adolescencia. Además, son trastornos que normalmente persisten en la etapa adulta o son factores de riesgo de otras enfermedades mentales en esa edad. La ausencia de un correcto diagnóstico y tratamiento empeora tanto a corto como a medio plazo la evolución y tratamiento no sólo del trastorno en sí sino también del individuo y de su familia”.
Por su parte, la psicóloga clínica infantil y juvenil de USP Dexeus, Virginia Trèmols, impartirá la conferencia “Aspectos prácticos que el pediatra debe conocer: TDAH, dislexia, altas y bajas capacidades intelectuales”. Según la experta en neurociencia cognitiva:”La Comisión Europea ha alertado sobre la alta tasa de fracaso escolar en España. Alrededor de un 30 % de los alumnos fracasa en sus estudios y los abandona. De estos alumnos que no consiguen avanzar de forma adecuada, alrededor de un 15 % presenta un trastorno del aprendizaje. Desde la neurociencia cognitiva se nos confirma que los trastornos del aprendizaje tienen una base neurobiológica. Es posible conocer y detectar la sintomatología que nos hará sospechar si un alumno presenta un trastorno del aprendizaje.”
La conferencia de la Dra Trémols tiene como objetivo proporcionar al pediatra herramientas para detectar de forma precoz la sintomatología del paciente pediátrico que puede hacer sospechar de presentar un trastorno del aprendizaje, como la dislexia, de un trastorno de comportamiento con repercusiones negativas en el aprendizaje, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), de un rendimiento intelectual por debajo o por encima de la media.
 El pediatra, por su proximidad al paciente y el cuidado regular e integral de su salud, tiene un papel fundamental en la detección precoz de las dificultades que puede presentar un alumno y, por tanto, un papel privilegiado para ofrecer al alumno y su familia la ayuda necesaria y favorecer un buen desarrollo y aprendizaje.
El Instituto Universitario USP Dexeus es un hospital general que ofrece asistencia médica y quirúrgica de primer nivel en todas las especialidades. USP Hospitales es el primer grupo hospitalario privado en el mercado español.
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jueves, 5 de enero de 2012

ENTREVISTA A LA DRA. ISABEL ORJALES

Universo UP. Revista digital de la universidad de padres online
Hace 20 años el TDAH era un trastorno casi desconocido en nuestro país y los niños afectados no se diagnosticaban como se hace ahora, por lo que puede existir una falsa impresión de que los niños se han vuelto hiperactivos de pronto, cuando lo que verdaderamente ha aumentado es el número de profesionales formados en la detección y el posterior diagnóstico. Este trastorno afecta entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, aproximadamente un niño por aula.
Madrid | Enero 2012 | Coti Coloma/ Psicóloga y Tutora de la UP on-line 
En los últimos años se ha incrementado el número de alumnos diagnosticados de TDAH pero también existen cada vez más dificultades a la hora de lograr que los niños, sin ningún problema de aprendizaje diagnosticado, consigan niveles de atención y autocontrol adecuados y eficaces a su edad. Y lo que es más importante, que estas dificultades se siguen presentando en niños mayores de 12 años. ¿Cree que hay algún tipo de relación entre ambos sucesos?
Respecto a lo que me pregunta hay que aclarar que el TDAH como trastorno es una cosa y la percepción que los padres y los profesores pueden tener de un incremento en las dificultades de atención y autocontrol en los niños en general, es otra. Para que un niño sea diagnosticado de TDAH debe tener un comportamiento más inatento y, en algunos casos, más impulsivo e hiperactivo de lo que corresponde para su edad. Debe ser un niño que presente esta sintomatología, de alguna manera, desde siempre (aunque no se haya considerado muy problemática hasta el momento actual) y que no parezca responder como los niños de su edad y curso escolar a las pautas educativas familiares y escolares habituales. Además, deberá constatarse que la sintomatología les está creando y promete crear en el futuro problemas en algún ámbito de su vida y que dicha sintomatología no se explica mejor por la presencia de otro trastorno conocido. Por lo tanto, el TDAH se define como un problema del neurodesarollo que se detecta porque el niño no responde como lo harían los niños de su misma edad y educación. En ese sentido, si la población general de niños fuera hoy más inquieta, impulsiva y dispersa (habría que constatarlo empíricamente), un niño para ser diagnosticado de TDAH tendría que superar con creces esa tendencia general.
¿Cuál cree, en su opinión, que sería la causa subyacente?
Como he dicho, creo que habría que constatar empíricamente la hipótesis de que los niños de hoy tienen menos capacidad de atención, más inquietud motriz o menor autocontrol y autorregulación comportamental y/o emocional. De ser así, son muchos los factores que pueden estar incidiendo. Por ejemplo, una mayor sobre estimulación desde el momento del nacimiento (familiar, escolar y social) que podría potenciar la atención durante breves momentos a muy distintas fuentes, la reducción del tiempo de ocio y juego a muy temprana edad, la saturación de horas en un aula y la sobrecarga de deberes en detrimento del tiempo de juego sin dirección de un adulto que podría entrenarlos en autocontrol, la saturación en algunos casos de actividades extraescolares, el predominio de juegos que potencian la activación y la respuesta inmediata, la educación de las familias en la satisfacción con miedo a enfrentar a los niños a situaciones frustrantes como la espera o la demora de gratificaciones, la aceleración del ritmo de vida y el estrés que rodea al niño y a la vida familiar desde el momento del nacimiento, la prioridad que la escuela sigue dando a la estimulación cognitiva (más en concreto a la memorización sin sentido) y la ausencia de formación comportamental, social y emocional o la resistencia del cambio en la forma de enseñar al rendimiento cognitivo, entre otras. También cabría plantearse el impacto que podrían tener tóxicos ambientales y la mala calidad de los alimentos puedan estar impactando en el desarrollo fetal. Aun así, hay que ser muy cautos y no simplificar las cosas haciendo pensar a la gente que un mal ambiente o una mala educación pueden ser la causa de la aparición del TDAH. Pueden empeorar un cuadro de TDAH pero no ser nunca la causa directa.
¿Podría darnos alguna clave práctica para que los padres pudieran saber si las dificultades atencionales de su hijo están dentro de la normalidad o deberían ser valoradas por especialistas como posible TDAH?
Esto sería como pedirle a un médico que diera alguna pista para que una persona, sin formación en medicina, pudiera saber si el lunar que tiene en la mejilla (que por otra parte le parece que tiene mala pinta y le preocupa enormemente) es un cáncer o no. Absurdo sería pensar en que para ir al médico uno tuviera que estar muy seguro de que se trata de un cáncer. Pues del mismo modo ocurre cuando un niño parece tener problemas de atención, impulsividad o hiperactividad. Si a los padres les preocupa, si el niño sufre, si su rendimiento o comportamiento apunta a ser cada vez más difícil, si el colegio pide ayuda o si los padres parecen muy desorientados en cuanto a cómo educarlo, etc., es motivo suficiente para consultar con un especialista ¿Y, con qué fin? No con el fin de “etiquetar lo que le sucede” sino con el fin de recibir orientación para ayudar a reducir esos síntomas. Después, si en la valoración existen  datos como para pensar que esa sintomatología responde a un cuadro específico, se podrá identificar el trastorno.
Parece que el sistema social en el que vivimos no ayuda demasiado. Los niños corren de una clase a otra, se comunican por sistema de mensajería instantánea, su tiempo de ocio habitual está en relación con las nuevas tecnologías y en muchos casos pasan bastantes horas al día solos. ¿Cree que estos factores de alguna forma pueden estar influyendo en el aumento de la incidencia de este tipo de problemas?
Creo que debemos dejar los tópicos a un lado y tratar de no pensar en que las cosas no son “blanco o negro” y que no existe una justificación concreta para todo lo que nos rodea. Igual que tener hermanos y no tenerlos tiene ventajas e inconvenientes, el ritmo de vida actual tiene aspectos positivos y negativos. Creo que el Ministerio de Educación, la escuela y la familia debería reflexionar sobre qué cree que debe fomentar en sus hijos, cómo los puede educar, a quién compete determinados objetivos de educación, formación e instrucción y con qué metodología, instrumentos y materiales puede conseguirlo. Me parece que no damos tiempo al niño a madurar, los hiperestimulamos en unos aspectos y les exigimos muy poco en otros. Y todo ello se refleja de alguna manera en el modo en que ellos responden y se adaptan.
Todos conocemos también a adultos que presentan dificultades de autocontrol, problemas de atención… ¿Es posible que los padres ejerzan, en estos casos, como modelo negativo para sus hijos? ¿Cuál sería el nivel de relevancia de dicha influencia?
Creo que si existen padres o madres con un perfil de TDAH, lo que más va a influir en sus hijos es su herencia genética puesto que el índice de heredabilidad del TDAH se estima en un 80%. Desde el punto de vista educativo no se puede afirmar que los padres o madres con un perfil de TDAH influyan siempre de forma negativa en el desarrollo de sus hijos. Conozco padres con sintomatología TDAH que comprenden mejor a sus hijos, los toleran más y buscan apoyo antes para que sus chicos no sufran lo que ellos padecieron. La buena o mala influencia de un padre o una madre depende más de aspectos individuales y del acceso a al apoyo de un buen profesional que de la sintomatología residual que padezcan.
¿Qué recomendación o pautas daría a los padres en este sentido?
Los padres que identifican en su propia infancia, adolescencia, juventud o incluso en la edad adulta, dificultades de atención, hiperactividad o hipoactividad, impulsividad o problemas de rendimiento o de adaptación comportamental deberían pensar en la posibilidad de que sus hijos nazcan con una biología más próxima a un TDAH. De mostrar sus hijos síntomas asociados a este trastorno, no deben refugiarse en el pensamiento de que “si a mi me fue bien sin ayuda ¿por qué no le va a ir bien a mi hijo?” para justificar dejar pasar el tiempo, porque ni la intensidad del trastorno, ni las condiciones educativas ni la exigencia social son las mismas para él que para su hijo. Como cualquier padre deberá valorar en qué medida su estilo de vida, la organización que tiene de la vida familiar y la forma de educar favorece o no a su hijo y pedir ayuda para modificar lo que sea necesario. Deberá reflexionar, también, sobre la necesidad de formarse como educador y buscar estrategias para evitar que la impulsividad, la falta de paciencia, la falta de organización, la dispersión y la falta de perseverancia (de existir) afecten a su papel de padre o madre. Y, en algunos caso, deberá plantearse si a pesar de considerar que tiene un perfil de TDAH controlado, su calidad de vida y la de su familia mejorarían con tratamiento farmacológico y/o psicológico.
Desde nuestra experiencia directa con los padres, una de los motivos más habituales de consulta es la recomendación de estrategias y actividades concretas para mejorar las habilidades de autocontrol de sus hijos, entendidas como la capacidad para tolerar el esfuerzo, mantenerse en la tarea, tolerancia a la frustración… Si se encontrara usted en el papel del tutor, ¿cuáles serían las estrategias prácticas que recomendaría a dichos padres?
Educar va más allá de aplicar recetas. Educar a un niño difícil requiere formación en el desarrollo del niño y en control de conducta. Si un padre o madre tiene problemas para conseguir que sus hijos obedezcan, sean responsables, perseverantes y toleren la frustración, yo les diría que comenzaran leyendo libros sobre educación para ver qué dice la psicología sobre que pautas generales suelen ser las que funciona para educar a un niño. Si con lo aprendido no mejora, les aconsejaría que pidieran hora a un psicólogo, pedagogo o psicopedagogo de confianza (de esos que saben enseñar a educar) y que se reunieran en sesiones un vez a la semana. Que llevaran a esas sesiones el guión de una situación cotidiana que les preocupa: cómo era la situación antes (quién había, qué dijo, etc.), cómo surgió el problema y qué pasó después. Con todo tipo de detalles. Sobre esa información, padres y terapeuta deberán analizar lo sucedido y acordarán posibles formas de responder en una situación parecida. Al tratarse de problemas habituales, es muy probable que los padres tengan que enfrentarse a una situación parecida unos días después. De ese modo, analizando situaciones concretas en contextos individuales, los padres mejorarán en su forma de educar.
¿En el caso de un diagnóstico de TDAH usted recomienda como tratamiento más eficaz la medicación, la intervención psicopedagógica o una combinación de ambas? ¿Por qué?
Yo recomiendo que se haga una evaluación multidisciplinar (por lo menos un especialista de la medicina y otro de la psicología o la pedagogía), que la evaluación vaya más allá de la determinación del diagnóstico diferencial (“tiene o no tiene TDAH”), que permita determinar el perfil cognitivo, comportamental, emocional y social del niño, así como las condiciones escolares y familiares. Y que, con toda esa información, se valore (padres y profesionales conjuntamente) qué aspectos de la intervención son prioritarios, en qué ámbitos y en qué orden. Existen niños que pueden evolucionar positivamente sin medicación mientras, para otros la medicación es la piedra que hace posible que la intervención psicoeducativa de su fruto y para algunos, especialmente en medios muy desfavorecidos, desgraciadamente quizá la medicación sea el único tipo de tratamiento al que puedan tener acceso. A nadie le gusta medicar a un niño. Por ello, la medicación debe sopesarse cuidadosamente, probar el impacto que tiene sobre el niño y valorar “coste-beneficio” en cada año de su vida. Un buen médico, de confianza, cercano que no tenga reparos en formar a los padres, resolver sus dudas y respetar sus miedos sin juzgarlos por ellos, es fundamental.
¿Qué aspectos cree que es importante trabajar con los niños durante el inicio de la escolaridad y la primera infancia, para prevenir este tipo de dificultades en el futuro?
El TDAH no va desaparecer porque se realicen programas educativos en Educación Infantil porque no es la mala educación o la mala instrucción la causa de su aparición. Creo que antes de pensar en que el problema está en los niños y que debe desarrollarse programas para fomentar o entrenar determinadas habilidades, debemos pensar si tiene sentido que los niños estén tantas horas sentados, que hagan largas copias sin sentido. Si es necesario que memoricen todos los tiempos verbales antes de aprender a expresarse adecuadamente. Si tienen sentido los deberes obligatorios que aumentan la jornada laboral de los niños más allá de las 8 horas, que sean porque sí, iguales para todos (así tengas buenas notas, domines la materia o seas un alumno de altas capacidades) y proporcionalmente más extensos si hay un puente o unas vacaciones… Si para tener una buena ortografía el método más adecuado es el de memorizar largas listas de reglas ortográficas, jugar a pillar haciendo dictados que no se repiten y bajando la nota en los exámenes bajo la premisa de que los niños que tienen faltas las tienen “porque no les da la gana de fijarse”. Creo que si motivamos a los niños, le proponemos retos de aprendizaje que les estimulen, les animamos a creer que son capaces, les damos las herramientas para alcanzarlos y les supervisamos y animamos durante el proceso conseguiremos que sean mejores, más sanos y más sabios día a día. Y el que tiene la impronta biológica de TDAH mejorará respecto al que no haya sido educado de este modo, estará más adaptado durante más tiempo antes de que su comportamiento delate la existencia del TDAH, tendrá un perfil de síntomas más moderado y necesitará menos apoyos extras.
¿Qué tipo de actividades, juegos y juguetes recomendaría a las familias que quieren fomentar el desarrollo de las capacidades atencionales y de autocontrol en sus hijos?
Creo que las familias de niños con TDAH deben dejar a un lado el objetivo de “instruir y formar” cuando jueguen con sus hijos. Bastante estrés tienen con apoyarles en los deberes y en lo escolar, bastante se distancian emocionalmente de ellos persiguiéndoles para que los hagan, para que colaboren en casa o para que se comporten como para alargar su papel “pedagógico” a las horas de ocio. El tiempo de ocio tiene que servir para volver a sentirse papá o mamá, para conectar con los hijos, reír y dejar los problemas a un lado. El juego deja de ser juego con el adulto es el que dirige y marca siempre la pauta. En ese marco, cualquier juego que haga disfrutar a la familia y que ayude a fijarse, esperar, demorar respuestas puede servir. Los juegos de ordenador tienen muchas utilidades pero los niños sólo utilizarán los educativos si tienen la compañía de un adulto. Por si solos, tenderán, lógicamente a utilizar los más divertidos y que requieran menos esfuerzo. Pero es importante, el juego por muy indicado para niños con TDAH que parezca, sólo servirá si no se utiliza como instrumento de tortura para el niño.
¿Podría comentarnos algo sobre las últimas investigaciones o hallazgos que se estén llevando a cabo en este ámbito?
No hay muchas investigaciones que relacionen juego y TDAH y sí muchos tópicos. Las páginas amarillas están llenas de terapias milagro para TDAH: gafas con cristales de colores, la equinoterapia, el yoga o incluso asistí a un curso en el que hablaban de Pilates aplicado a niños con TDAH. En una ocasión me escribieron de Sudamérica para un estudio sobre la influencia de “la pesca con mosca” en el TDAH. Debemos entender que cualquiera de estas actividades puede mejorar la calidad de vida de un niño con TDAH, puede hacer que esté más relajado y que las expectativas de cambio que tienen los padres se traduzcan en una menor presión y por lo tanto en una mejora en la conducta. Pero ninguna de ellas es eficaz para conseguir un cambio radical en un niño con TDAH. Por lo tanto, porque no tenemos todo el tiempo del mundo y tenemos una economía limitada, debemos sopesar en relación a las necesidades de nuestro hijo y nuestra familia qué tratamientos son los que tienen prioridad.
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