TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 18 de septiembre de 2019

7 MANERAS PARA MOTIVAR A NUESTROS HIJOS A RENDIR MEJOR EN LA ESCUELA



La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros hijos a rendir mejor en la escuela desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.


Que los niños estén motivados es esencial  para que den lo mejor de sí mismos en la escuela y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, y se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.

Cómo motivar a los niños

Se presentan a continuación 7 sencillos consejos útiles para promover la motivación en los niños:

1. Ten las expectativas adecuadas

Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si esperas que tu hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.

Es importante fijar las expectativas adecuadas y acordes a cada niño. Para ello, sigue estos dos pasos:

Habla con tu hijo: charla abiertamente con tu hijo sobre los campos de estudio que más le gustan y en los que más sobresale. Ofrece tu opinión sobre lo que también has observado. En general, si los dos coincidís en un área, es posible que en esta se fijen las expectativas más altas.

Reevalúa cuando sea necesario: a medida que tu hijo crezca, los intereses y aptitudes cambiarán, por ello, es importante volver a ajustar las expectativas cada cierto tiempo.

2. Ayuda a tu hijo a fijarse metas

Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.

Anotar las metas: alcanzar las metas será más fácil y motivador si se escriben en un papel. Puede ser muy útil colocar estas notas en un lugar visible de la casa para que tu hijo las recuerde cada día.

Las metas deben ser específicas: por ejemplo, más que marcar como meta ‘el próximo semestre te irá mejor en matemáticas’, será mucho más efectivo si se concreta más: ‘repasarás los problemas de matemáticas 20 minutos todos los días’.

Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.

3. Encuentra maneras de mostrarle a tu hijo que la escuela es importante

Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. 

Existen diversas maneras para fomentar este interés:

Establece una relación con el profesor de tu hijo: comparte con el maestro las expectativas que esperas para tu hijo y pídele opinión al respecto.

Apoya los programas de la escuela de tu hijo: asistir a acontecimientos organizados por la escuela, obras de teatro, etc., sirve para demostrar a tu hijo la importancia que le otorgas a la escuela y sus actividades.

Crea un ambiente adecuado para hacer las tareas: asegúrate de que tu hijo dispone de un lugar tranquilo y bien iluminado en casa para hacer los deberes y estudiar. 
Préstale ayuda y colaboración con las tareas, pero nunca las hagas en su lugar.

Conoce las tareas de tu hijo: aquello que está estudiando en cada asignatura, los trabajos y exámenes que debe hacer, etc.

4. Ten una actitud positiva hacia la escuela

Si tu hijo observa que percibes las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. 

Apoya el estilo de aprendizaje de tu hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora. Ayúdale a descubrirla y fomenta que la utilicen de la mejor manera posible. 

En general, existen tres tipos de estudiantes:

Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar. 
Aconséjale, por ejemplo, que grabe los temarios y luego los repase escuchándolos o que, si tiene que leer una novela, busque la versión de audiolibro.

Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. 
Recomiéndale que utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas didácticas con el temario y las cuelgue en la habitación.

Estudiante quinesiológico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. 
Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímale a realizar proyectos prácticos como participar en ferias científicas.

5. Utiliza un lenguaje que le anime

Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.

El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.

6. El aprendizaje en casa y en la comunidad

Tus hijos deben percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. 
Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez también aportan conocimiento.

Existen diversas ideas para fomentar esta visión en tu hijo: cuando lea un clásico de la literatura infantil, podéis pasar a ver la versión en película, se pueden estudiar las diferentes culturas a las que no acude de forma regular (si le gusta el fútbol, llevarlo al ballet, por ejemplo), o visitar museos sobre temas que esté estudiando.

7. Fomenta la fortaleza en su hijo

Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en tu hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. 
La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.

Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:

Identifícate con tu hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.

Ofrécele opciones razonables para elegir entre dos cosas.

Cambia la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. 
Por ejemplo, si tu hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, prueba con algo muy diferente como susurrarle.

Fomenta los talentos e intereses de tu hijo. Por ejemplo, si tu hijo no tiene resultados positivos en la escuela, pero le gustan mucho las clases de teatro y es lo que más le anima, no le prives de estas actividades por el hecho que no saque buenas notas. Celebra sus talentos y no los prohíbas.

De este modo, como padres, tenéis un papel clave en la motivación de vuestros hijos a tener mayor rendimiento académico y, por tanto, vuestro apoyo y actitud serán de gran relevancia también en su futuro.

FUENTE:

jueves, 15 de noviembre de 2018

¡PERO MIRA QUE ERES DESORDENADO!



Esta frase, una de las más repetidas en la historia de la educación, suele ser el principio de una serie de amenazas y castigos.
Pero lo cierto es que estas técnicas rara vez funcionan, se abusa de ellas y pierden efectividad. Los padres y los hijos se agotan de vivir bajo la tensión del castigo y el grito. Mientras los padres terminan por “pasar” y tirar la toalla, los hijos se vuelven inmunes al soniquete de los padres y acaban por ignorar tanto reproche.

A lo mejor, siguiendo estos consejos, podemos poner un poco de orden para conseguir el orden.

Lo que SÍ debes hacer:
  • Cuanto antes empieces a educar en la responsabilidad, antes tendrán el hábito. Por prisas, porque los vemos demasiado pequeños o por no tener un conflicto, muchos padres recogen y ordenan lo que sus hijos dejan tirado. Desde que tienen dos añitos se les puede ir enseñando a meter sus juguetes en sus cajas y a que asocien recoger con orden.
  • Enseña el qué y el cómo. Enséñales a hacer la cama, a ordenar un armario, colocar la ropa sucia, dejar la mesa recogida después de estudiar. Hay una técnica que se llama “la sobrecorrección” que consiste en corregir y pedir que repitan la actividad, con amabilidad y con el interés de formar y no el de castigar. Toda actividad nueva necesita entrenamiento. Facilítales el material necesario como cajas, estanterías o cubos en los que puedan tener todo ordenado. Trata de hacerlo atractivo, con cajas bonitas, para que apetezca tener el cuarto en orden.
  • Describe de forma concreta lo que esperas de ellos. Lo que para ti es un cuarto ordenado puede no coincidir con lo que ellos entienden por orden. Deja por escrito lo que tienen que hacer y cuélgalo en el corcho, en la puerta del armario o en algún lugar visible. Y añade el horario en el que tiene que estar hecho. No es lo mismo ir al colegio y dejar la cama hecha, que hacerla media hora antes de acostarse.
  • Refuerza cada logro. Muchos padres critican lo que no se hace, pero ignoran los cambios que llevan a cabo sus hijos. Alegan que no hay nada que reforzar porque esa es la obligación que tienen. Es cierto, pero a todos nos gusta ser reconocidos cuando nos esforzamos en cambiar. El cambio incluye salir de la zona confortable y eso supone un esfuerzo. El niño disfruta cuando nos sentimos orgullosos de él porque le encanta impresionarnos. Así que cuando recojan y ordenen, házselo saber. Todo lo que se refuerza tiende a repetirse.
  • Según la edad, negocia. Deja que su habitación tenga algo de su personalidad. Muchos padres eligen los cuadros, quitan posters, fotos y ordenan todos los libros de mayor a menor. Hay padres que son excesivamente meticulosos y ordenados, y a veces tanto orden puede ser poco práctico. Si le pides a tu hijo que cada día después de estudiar deje su mesa despejada, igual es poco operativo sacar colores, reglas y diccionarios cada día. Permite que tengan un margen para su “desorden”.
  • Aprovecha el orden para educar en valores. Cuidar de las pertenencias de uno es una conducta responsable. Los niños tienen que saber el valor que tiene cada cosa y dejarla desordenada es una forma de despreciarla y no cuidarla.
  • Tu habitación y la casa en general son un ejemplo para ellos. Pedirles orden si los padres no lo son con sus cosas, es un comportamiento incoherente. Trata de cumplir con lo mismo que le exiges a ellos.
  • Háblales de las consecuencias positivas del orden. El orden trae armonía, equilibrio, facilita la búsqueda de ropa, juguetes, material escolar, libros, etc. El orden también se relaciona con el bienestar. Apetece más estar y disfrutar de una habitación limpia y recogida que de un lugar en el que cuesta abrirse paso.

Lo que No debes hacer:
  • No hables mal nunca de tu hijo con otros padres del colegio o con tus amigos. Se tiende a buscar la complicidad cuando se sufren en casa estos problemas y en los corrillos de padres es normal escuchar “pues anda que el mío, no sabe ni dónde pone la cabeza”. Los niños toman estos comentarios como una traición. Cualquier crítica trata de hacerla en tono constructivo, pidiendo qué necesitas de él y en privado.
  • No grites, amenaces ni insultes. Da sensación de perder los papeles y no tener capacidad para controlar la situación. Mantén siempre la calma en lo que pides y no critiques al niño. Critica lo que hace o deja de hacer.
  • No esperes al caos. El dormitorio puede estar medio desordenado, bastante desordenado o ser una jungla. No esperes a la jungla. En cuanto veas algo por el medio, dale un tiempo prudencial para que lo recoja y si no, recuérdaselo. Sé original con la forma de recordarlo. Una nota graciosa o un mensaje por WhatsApp pueden ser mucho más efectivos que el típico mensaje cansino.
  • No levantes el castigo. Si has tenido que llegar al extremo de tener que quitarle el móvil, no dejarle salir o no dejarle ver la tele hasta que recoja, no te ablandes. Si levantas el castigo te tomará el pelo y esta técnica perderá efectividad. Limita los castigos para cuando no te quede ningún otro recurso.

Texto: Patricia Ramírez

FUENTE:
http://otrasmanerasdevivir.expobeta.com/video/pero-mira-que-eres-desordenado

IMAGEN:
https://pixabay.com/es/desorden-habitaciones-de-la-juventud-560701/

miércoles, 24 de septiembre de 2014

TDAHyTU: CONSEJOS PARA FACILITAR EL DÍA A DÍA


Consejos para facilitar el día a día de los niños, niñas, adolescentes y adultos que padecen el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

martes, 17 de junio de 2014

EL RIESGO DE ACCIDENTE EN LOS PACIENTES CON TDAH ES MENOR QUE EL QUE SE CREÍA


Hace unos meses, leíamos diferentes artículos que afirmaban que los conductores con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tenían casi un 50% más de riesgo de sufrir un accidente grave de tráfico. Sin embargo, según recoge la DGT, las últimas investigaciones hacen que los expertos rectifiquen y aseguren que el riesgo de accidente del paciente con TDAH es menor del que se creía.


J. L. A. | MADRID  9 junio 2014

Los conductores que tienen déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) tienen menos posibilidades de sufrir un accidente de las que inicialmente se creía, según destaca la revista "Tráfico y Seguridad Vial" de la Dirección General de Tráfico.

La organización Accident Analysis and Prevention ha publicado un metaanálisis de la relación entre TDAH y accidentes de tráfico que concluye que el riesgo del paciente de verse implicado en un accidente, comparado con el conductor sin ese trastorno es de 1.36. Si se cuentan los kilómetros recorridos, el riesgo es menor.
Este estudio, comparado con los realizados en los años 90, señala que el riesgo de accidente de estos pacientes es menor de lo creído, y similar al de otros pacientes, como los de trastornos cardiovasculares. Según los expertos, esta mejora se debe, probablemente, al mejor control actual de estos pacientes y a los avances en los medicamentos usados.
El TDAH es un problema del comportamiento, más frecuente en varones, que afecta al 5-10% de la población infanto-juvenil. Los estudios han demostrado que del 60% al 75% de los niños con TDAH presentan los síntomas hasta su edad adulta.
Los principales síntomas del TDAH incluyen problemas con la atención sostenida y la impulsividad, lo que puede tener un efecto adverso sobre una conducción segura. Esta posibilidad podría reducirse, como vemos, siguiendo un tratamiento farmacológico.

Los estudios previos indicaban que los conductores con TDAH adoptan conductas de riesgo con más frecuencia, cometían más ‘violaciones’ de las normas de tráfico, y tenían un mayor riesgo de verse implicados en accidentes de tráfico. Como los conductores más jóvenes presentan tasas más elevadas de accidentes, la relación TDAH-accidentalidad siempre ha sido objeto de especial atención.
El cumplimiento de un tratamiento farmacológico para el TDAH reduciría el riesgo de un hombre de tener un accidente de tráfico en un 58%, en comparación con los hombres no tratados. Sin embargo, según las investigaciones, en las mujeres no se ha apreciado un beneficio farmacológico significativo en la prevención de accidentes.
Consejos para el conductor con TDAH
  • Hable sinceramente con su médico para decidir las pautas de conducción más seguras en base al momento en que se halle.
  • Tenga en cuenta el consejo del médico sobre los efectos secundarios de la medicación. Evite conducir en los primeros días de tratamiento y con cambios de dosis.
  • Tener que conducir no debe ser excusa para dejar el tratamiento, ni cambiar sus pautas.
  • No conduzca si nota nerviosismo, somnolencia, temblores, alteraciones de la visión, movimientos anormales...
  • Adapte su conducción a su estado. En todo caso, descanse cada 2 horas o más si está cansado, nervioso o con dificultad para mantenerse alerta.
  • Si debe hacer un viaje largo, prepare previamente su recorrido. Recuerde que en la conducción es fundamental mantener la calma y evitar decisiones precipitadas.
FUENTE:

El TDAH no incapacita para la conducción pero teniendo en cuenta el riesgo de accidente, con o sin TDAH, es importante concienciar a los jóvenes sobre cómo hacerlo de la forma más segura. Es recomendable que las charlas con los adolescentes sobre conductas de conducción seguras se hagan con la presencia de los padres, que se inicien antes de la edad de conducir y se mantengan a lo largo del tiempo.
Consejos para los conductores jóvenes con TDAH:
  • Si estás bajo tratamiento farmacológico consulta con tu especialista en TDAH para acordar con él las medidas a tener en cuenta. Hay que evitar conducir durante los primeros días de tratamiento por los posibles efectos de la medicación.
  • Reduce al mínimo las distracciones: no uses el teléfono móvil, no ajustes la radio, no comas o consultes mapas.
  • No conduzcas cuando estés enfadado. Hay que conducir de forma tranquila, aunque otros conductores tengan comportamientos indebidos.

Consejos para los padres de conductores jóvenes con TDAH (y sin TDAH):
  • No permitir que lleven a otros jóvenes hasta estar seguro de que tiene la experiencia y criterios adecuados.
  • Recordarle que conducir no es un derecho si no un privilegio para el adolescente.
  • Mantenerse alerta ante cualquier actitud negativa que pueda afectar a su conducción.
  • Recordarle la importancia de la seguridad mientras conduce.

En definitiva, teniendo en cuenta que los jóvenes con TDAH tienen una marcada tendencia a la inatención y a la fácil distracción, cualquier elemento puede llamar su atención aumentando su riesgo de accidente. Es por ello necesario conducir dentro de los límites permitidos de velocidad y otras normativas establecidas.
Un trabajo común del médico especialista en TDAH, del psicólogo, padres y profesores  será determinante para concienciar al adolescente y reducir así los posibles riesgos.

FUENTE:

viernes, 23 de mayo de 2014

CINCO TRUCOS PARA QUE LOS NIÑOS SEAN MÁS ORGANIZADOS


La desorganización puede convertirse en un problema para muchos niños, sobre todo a partir de la edad escolar. Afrontar las tareas de forma caótica, desaprovechar el tiempo y olvidarse y perder cosas son algunas de las características más recurrentes en estos menores. Este artículo ofrece algunos trucos para lograr que los pequeños sean más ordenados y una serie de recomendaciones para los escolares, como el trabajo con listas de tareas, calendarios y límites de tiempo.


Niños desorganizados, problemas en el colegio

A veces conceptos como la necesidad de organización y de orden en los niños se relaciona con cuestiones como la disciplina férrea y un control excesivo sobre los pequeños. No se trata de eso, sino de que puedan cumplir con ciertos requisitos para hacer todo lo que tienen que hacer, en particular cuando comienzan con la etapa de los deberes escolares.

Los especialistas sugieren no reñir a los niños por su falta de organización, sino alentarlos para que mejoren.

La dificultad para priorizar tareas y aprovechar el tiempo es una de las características distintivas de los niños desorganizados. Piensan que el plazo que tienen es suficiente, lo pierden con cosas de poca importancia, y luego no llegan a terminar lo importante. También tienen una forma caótica de afrontar las tareas, lo que queda plasmado en sus cuadernos y demás materiales del colegio. Por otra parte, sufren olvidos y pérdidas frecuentes: no apuntan lo que tienen que hacer, o lo hacen en cualquier sitio que luego olvidan. Además suelen perder los útiles en reiteradas ocasiones, no tienen el hábito de dejarlos en un mismo sitio, etc.

Trucos para lograr que los niños sean más organizados

Los expertos Richard Gallagher, Jennifer Rosenblatt y Howard Abicoff, miembros del Instituto para el Déficit de Atención por Hiperactividad y Desórdenes de Conducta, con sede en Nueva York, señalan cinco errores frecuentes que cometen los padres y madres cuando intentan ayudar a sus hijos a ser más organizados. A partir de ellos, para explicarlos de manera positiva, se enumeran estos cinco consejos para lograr resultados positivos en la búsqueda de que los pequeños sean más organizados:
  1. Involucrarse. Si bien a partir de cierta edad organizarse debe ser una responsabilidad del propio niño, los expertos afirman que ser capaz de hacerlo no es un don natural sino una habilidad que se adquiere con la práctica. Por eso, los padres deben formar parte del proceso hasta que el pequeño haya desarrollado esa habilidad.
  2. No atribuir la desorganización a la pereza. A veces se cree que la falta de orden se debe a características como la pereza, la apatía o la irresponsabilidad. Sin embargo, el consejo es considerar la organización como una asignatura más, que se aprende y se mejora, como la lectura o las matemáticas. De ahí que se sugiera no reprender al niño ni enfadarse con él, sino alentarlo a que afronte el reto y mejore su rendimiento.
  3. No centrarse en lo negativo. Los pequeños con problemas de organización a menudo están acostumbrados a recibir mensajes negativos del tipo "¿tanto te cuesta hacerlo bien?" o "si sigues así no llegarás a nada cuando seas mayor". Aunque estos mensajes carezcan de mala intención, sí pueden tener resultados negativos pues minan la autoestima de los menores. Es importante priorizar las palabras positivas con los niños y valorar su esfuerzo, incluso cuando no obtengan los mejores resultados.
  4. No tratar de cambiar todo de una vez. Como ocurre con otras habilidades, adquirir la del orden es un proceso, un camino. Pretender que de repente el pequeño sea ordenado en todo lo que hace no es un objetivo realista. Lo apropiado es comenzar poniendo el foco en una determinada acción y centrarse en que la cumpla, sin poner tanta atención en lo demás. Cuando esa primera acción se haya incorporado, será momento de pasar a la siguiente.
  5. No esperar a que mejoren las notas para premiar al niño. Muchos menores desorganizados están acostumbrados a que se les riña o a que se les recalquen cosas negativas cada vez que cometen un error, pero no a que les digan cosas positivas cuando hacen algo bien. Hay que procurar que tengan una recompensa (que no tiene por qué ser material) con cada pequeño logro, pues esto constituye la mejor motivación para seguir esforzándose y alcanzar nuevos objetivos.
Ayudar a los niños a organizarse

Tachar las tareas ya realizadas en una lista ayuda al niño a organizarse para las siguientes actividades.


El psicopedagogo Jesús Jarque García, miembro de la Sociedad Española de Pedagogía, ofrece una serie de recomendaciones para padres:
  • Usar una libreta para que el niño apunte cada día lo que tiene que hacer.
  • Organizar en una lista las tareas, según importancia y tiempo que llevarán, agrupar las que deban hacerse en un mismo sitio o con determinados materiales (el ordenador, por ejemplo), etc.
  • Tachar de la lista las tareas realizadas. La imagen visual de las tareas ya acabadas y las que quedan por terminar ayudará al pequeño a organizarse para los trabajos futuros.
  • Establecer un límite de tiempo. La intención no es meter prisas al niño, sino evitar que se distraiga y lo dedique a otras cosas. Los relojes de arena resultan muy atractivos y gráficos para los menores.
  • Simplificar las tareas. Esto se refiere a cuestiones sin mucha importancia pero que pueden evitar descuidos, como utilizar cuadernos en lugar de carpetas con hojas sueltas, emplear tinta de un solo color y no varios bolígrafos distintos, etc.
  • Señalar la importancia de las tareas importantes no urgentes. En este grupo entran los exámenes, trabajos especiales, etc., que no son deberes de un día para otro pero en los que conviene ir trabajando poco a poco y no dejar todo para el final.
  • Usar calendarios. Si es posible, tienen que estar visibles el mes en curso y el siguiente. El pequeño puede llevarlos en sus carpetas o cuadernos, tener uno pegado en la pared, etc. Y en cada día debería tener espacio disponible para añadir apuntes y recordatorios.
  • Procurar que el menor aprenda a organizarse por sí mismo. Estas pautas permiten a los padres ayudar al niño, pero el objetivo es que el pequeño las incorpore a su vida para que cada vez sea más autónomo, y no necesite que algún adulto lo controle para cumplirlas.

ESCRITO POR: Cristian Vázquez 15 de mayo de 2014
Imágenes: Google

martes, 24 de mayo de 2011

Apuntes para padres y profesores de niños con TDAH

  • Reconocer que existe un problema y la necesidad de un tratamiento especial, que incluye que los padres y profesores aprendan cómo tratar al niño.
  • Dedicar un tiempo específico al niño a diario, en casa, relajadamente, sin interferencias, alternando padre y madre, jugando a lo que él quiera (siempre que sea razonable). Durante este tiempo se evita toda disputa y no se le reprende ni se le recuerdan conductas previas inadecuadas, ni se le da una “moralina” (“si siempre te portaras como ahora...”). Se trata de que el niño perciba que se le quiere (y los padres también).
  • Poner normas y límites claros (sin discordancias entre ambos padres).
  • Dar las instrucciones por separado, no muchas a la vez. Asegurarse de que el niño nos atiende y comprende lo que le pedimos.
  • Tener una agenda para anotar los deberes escolares del día o cosas importantes.
  • Procurar tener actividades y horarios rutinarios. No cambiar de rutinas con frecuencia.
  • Evitar en lo posible actividades que son motivo frecuente de problemas (televisión, compras en supermercados). Incrementar aquellas en las que el niño se encuentre feliz.
  • No hacer caso a las conductas inadecuadas pero poco importantes. Una conducta inadecuada importante debe reprenderse sin violencia: lo que ha hecho nos disgusta, nos hace sentir mal a los padres, no está bien (pero nunca es malo el niño, sino lo que hizo).
  • Si se considera necesario un castigo, debe ser proporcionado e inmediato (por ejemplo que reflexione durante un tiempo de exclusión de la actividad, o tiempo-fuera).
  • Una tarea mal hecha puede repetirse con argumentos tipo “puedes hacerlo mejor”, o “vamos a repetirlo, yo te ayudo”, pero nunca “está fatal”, o “eres un inútil”.
  • Negociar pequeñas metas (se pueden usar puntualmente, para conseguir metas concretas, sistemas de puntos positivos o negativos, que el niño puede apuntar en la agenda, con pequeños premios que nunca serán compras o dinero).
  • Demostrar que se aprecian las conductas adecuadas y los logros, por pequeños que sean.
FUENTE: