TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Mostrando entradas con la etiqueta desorganización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desorganización. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de septiembre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA ADAPTACIÓN DE EXÁMENES EN EL TDAH



¿Por qué los chicos/as con TDAH necesitan adaptaciones en los exámenes?

Todo lo que se propone de aquí en adelante es válido para todos los chicos/as, no únicamente para los que padecen TDAH. Ya que este tipo de medidas servirán para mejorar los resultados de todos nuestros alumnos/as.

¿Son los chicos/as con TDAH menos inteligentes y por eso necesitan adaptaciones en los exámenes?

No, no tienen por qué ser menos inteligentes que el resto de los alumnos, es más, hay un alto porcentaje de chicos/as con TDAH que además tienen altas capacidades.

Los chicos/as con TDAH tienen dificultades tales como:

     * Dificultad para discriminar estímulos irrelevantes
     * Tiempos muy cortos de atención sostenida
     * Dificultad para la planificación y la organización

Las adaptaciones de los exámenes son adaptaciones curriculares no significativas, es decir, en ningún momento se suprime contenido del currículo; únicamente adapta la formulación de las preguntas para conseguir un mejor aprovechamiento por parte del alumno/a.

¿Qué podemos hacer para adaptar los exámenes?

Modificaciones en el examen:
  • Combinar diferentes tipos de preguntas: de desarrollo, de verdadero y falso, definiciones, tipo test de opción múltiple, combinar problemas con operaciones simples…
  • Reducir el número de preguntas por hoja.
  • Destacar en el enunciado las palabras clave, marcándolas con un subrayador, escribiéndolas en mayúscula, rodeándolas con el propio alumno, etc.
  • Simplificar el lenguaje de los enunciados, tratando de que sea sencillo y no tenga palabras rebuscadas que impidan una correcta comprensión del mismo.
  • Aumentar el espacio para contestar entre las preguntas. 
  • Si un enunciado tiene muchos apartados en vez de colocarlos todos seguidos es bueno separarlos en distintas líneas o apartados, así nos aseguraremos de que no se pasen ninguno por alto.
  • Dar más tiempo si es necesario para hacer el examen o dividir el examen en varias sesiones.
  • Ojo con la ortografía, las prisas y la falta de atención hacen que suelan tener muchas faltas, si les sobra tiempo podemos pedirles que lo revisen. Si van justos de tiempo no deberíamos penalizarlos por las faltas.
  • Tener siempre presente la alternativa de la evaluación oral.

Con anterioridad al examen:
  • Fijar las fechas de los exámenes con suficiente antelación: Una mala gestión del tiempo de los chicos/as con TDAH hacen que raras veces lleven las materias al día. Por ello es importante que las fechas de los exámenes se fijen con tiempo suficiente para poder planificar el estudio y llevarlo a cabo.
  • Trabajar con muestras de formato de exámenes: Es de gran ayuda para todos poder entrenarse con ejercicios y formatos tipo de lo que se van a encontrar en el día señalado.
  • Es mejor más exámenes cortos y frecuentes que pocos exámenes con mucha materia: además de resultarles más sencillo memorizar todo lo necesario eso les obligará a ir llevando la materia al día.

Justo antes de comenzar el examen:
  • Ubicar al alumno/a cerca del profesor durante la realización del examen: esto nos permitirá poder reconducirlo fácilmente en caso de que fuese necesario.
  • Dar unas instrucciones antes de comenzar explicando como deberán proceder y ampliando el enunciado de algún ejercicio en caso de considerarlo necesario. Es muy importante que en este paso las instrucciones sean claras y concisas.
  • Dar un pequeño tiempo para que el alumno/a reflexione y pueda plantear aquellas dudas que le surjan. En caso de que no pregunten nada, es bueno verificar que el alumno/a entiende aquellos enunciados más enrevesados o aquellas preguntas que no están acostumbrados a elaborar en clase.

Durante la realización del examen:
  • Supervisar que responden a todo antes de entregar el examen, prestando especial atención sobre todo si el examen tiene preguntas por ambas caras.
  • En caso de que el alumno no se concentre, tratar de reconducirlo, suele ser suficiente con tocarle en el hombro para reconducir su atención e indicarle que es lo que tiene que hacer.
  • Si son exámenes largos en los que se puede entretener o bloquear en alguna pregunta podemos optar por ir entregando las hojas a medida que el alumno va haciendo, pautándole un tiempo máximo de realización para cada una de ellas.
  • Cuando paseamos por el aula durante el examen, podemos pararnos en su mesa y preguntar si tiene alguna duda o simplemente animarlo a que continúe porque lo está haciendo bien.

FUENTE

miércoles, 6 de septiembre de 2017

EL DÉFICIT DE HABILIDADES SOCIALES Y LOS PROBLEMAS EMOCIONALES. Los dos aspectos menos conocidos del TDAH


Photo by Alexander Shustov on Unsplash

Todos conocemos, más o menos, algunas de las características que presenta un niño con TDAH: inatención, dificultades para concentrarse, desorganización, exceso de movimiento o impulsividad.
Sin embargo, los niños con TDAH se enfrentan a otro gran reto, relacionado con sus dificultades para regular las emociones y para relacionarse satisfactoriamente.

Russell Barkley, uno de los mayores expertos mundiales en TDAH, ha puesto el énfasis en estos aspectos. Elaboró un modelo de autorregulación emocional en el TDAH que nos ayuda a comprender cómo las personas con TDAH gestionan y regulan sus emociones. Las diferencias con el proceso que siguen las personas que no tienen TDAH son notables, y tienen profundas implicaciones en su vida diaria.

Habilidades Sociales en el TDAH

Las relaciones sociales en los niños con TDAH suelen verse afectadas por su impulsividad, la falta de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, el bajo autoconcepto y autoestima, y la inseguridad.

Los niños con TDAH tienen intención social, quieren jugar con otros niños, tener amigos, pero a menudo no saben cómo relacionarse. Pueden ser percibidos como niños torpes, nerviosos, niños que no siguen las reglas de los juegos, que se entrometen en las conversaciones o no saben guardar su turno. Todo esto, a menudo, genera rechazo por parte del resto de niños. Este rechazo, que ellos notan perfectamente, a menudo les conduce a efectuar conductas complacientes, buscando la aceptación del otro: se vuelven sumisos, o tratan de agradar de forma poco acertada a los demás, tratan de llamar la atención con bromas o chanzas que pueden ser provocadoras o de mal gusto. Logran así lo contrario de lo que buscan: el resto del niño los tiene por “pesados”o “payasetes”.

Si algo he podido observar en todos estos años de consulta es la enorme soledad que sufre un niño con TDAH. Incomprendido en casa, donde parece molestar, no dar la talla, no hacer las cosas bien. Fracasando en el colegio, o no obteniendo resultados acordes a sus esfuerzos. Y con relaciones sociales poco satisfactorias, donde sienten que no son aceptados totalmente o que no merecen la amistad de sus compañeros. El TDAH es un trastorno que provoca un gran sufrimiento en el niño. Y si las áreas académicas y comportamentales contribuyen en gran parte a estos males, el área emocional o social lo hace decisivamente.

Los trastornos del estado de ánimo y el TDAH

Un problema muy frecuentemente asociado al TDAH y muchas veces ninguneado son los efectos que tener un déficit de atención con o sin hiperactividad tiene en el estado de ánimo del niño. En una proporción cuatro veces mayor que en niños sin TDAH presentan depresión y ansiedad.

Su autoestima está mermada y suelen tener un autoconcepto negativo, se sienten incapaces, tontos, diferentes... Además, como en muchas ocasiones el rendimiento académico suele ser bajo y no se corresponde con el esfuerzo realizado, desarrollan lo que se llama “indefensión aprendida” (“da igual lo que haga, no me sirve de nada”), pudiendo vérseles desmotivados, frustrados y desinteresados con frecuencia en las tareas académicas.

Por otra parte, una vez están trabajando en psicoeducación y son muy conscientes de sus problemas, desarrollan la metacognición mucho más que otros niños (la conciencia sobre sus propios procesos de aprendizaje). Esto es muy positivo porque les ayuda a regular su conducta, prever fallos, anticipar consecuencias, etc., pero tiene el lado negativo de que aumenta la ansiedad con que viven todo lo relacionado con la escuela. Están más preocupados por los resultados académicos que otros niños, más pendientes de los fallos que hacen, de si se vuelven a equivocar o no en lo mismo, etc. Por lo que son más exigentes consigo mismos y en consecuencia están más ansiosos.

El estado de ánimo deprimido también suele presentarse con frecuencia, relacionado con la autoestima, la ansiedad, los sentimientos de incapacidad y la frustración ante el resultado de sus esfuerzos.

Además, con mucha frecuencia presentan labilidad emocional, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración y mayor reactividad, También tienen más dificultades para “desconectar” y pasar de una tarea a otra. Esto está relacionado con un déficit funcional en el sistema de regulación cognitivo-emocional.

El TDAH es un trastorno de gran complejidad y fuertes implicaciones para la vida del niño. Tratar adecuadamente el área comportamental y cognitiva es fundamental, pero no lo es menor dar el apoyo emocional que necesitan.

Úrsula Perona. Psicóloga infantil

martes, 21 de abril de 2015

BIENVENIDO AL MUNDO DEL TDAH, EN DONDE SE APRENDE A ATERRIZAR EN EL AIRE


Quienes tienen TDAH muestran diversas características que, en general, alteran el desarrollo de sus vidas. Conozcamos qué sienten, cómo viven y cómo se manejan las personas con TDAH.


La “sensación” del TDAH

El TDAH es una mezcla de tendencias a menudo contradictorias y rasgos que giran alrededor de uno, alterando el orden de distintos aspectos de su vida en diferentes momentos a medida que realiza sus inconsistentes rutinas.

Los ingredientes de esta mezcolanza pueden incluir:
  • Una gran energía mental física (coexistente a veces con una extremada laxitud).
  • Una mente en rápido movimiento que se distrae fácilmente (que concurre a veces con una mente sorprendentemente superfocalizada).
  • Problemas para recordar, planificar y anticipar.
  • Impulsividad y una conducta impredecible.
  • Creatividad.
  • Falta de inhibición.
  • Desorganización (que confluye con habilidades remarcables de organización en ciertos momentos).
  • Una tendencia a la postergación (que coexiste a veces con una actitud “debo hacerlo ahora sí o sí”).
  • Una actitud de alta intensidad que alterna con una de vagancia extrema.
  • Tendencia a olvidar (concurrente con un recuerdo extraordinario de informaciones a menudo remotas y, sobre todo, irrelevantes).
  • Intereses apasionados (que conviven en otros momentos con una incapacidad de despertar su interés).
  • Una forma original, a menudo alocada, de ver el mundo.
  • Irritabilidad (acoplada con ternura).
  • Una tendencia a preocuparse innecesariamente (coexistente con una predisposición a no preocuparse lo suficiente cuando la inquietud está justificada).
  • Una propensión en la edad adulta a involucrarse con actividades adictivas (compatible con una preferencia a la abstinencia total en ciertos momentos).
  • Una incilinación a ser un inconformista.
  • Una tendencia a rechazar la ayuda de los otros (concomitante con una idea de querer ayudar a los otros).
  • Una generosidad que puede ir demasiado lejos.
  • Una tendencia a repetir los mismos errores muchas veces, sin aprender nada de ellos.
  • Una facilidad para subestimar el tiempo que le lleva realizar una tarea o llegar a un destino.
No existen dos niños con TDAH que sean idénticos. La variedad e inconsistencia hace imposible capturar una imagen definitiva de esta “mente-mariposa” que está en rápido movimiento.


Me agravia el término “Trastorno por déficit de atención con hiperactividad”. 
Si alguien tiene un trastorno, son las personas que avanzan penosamente prestándole especial atención a cada manchita y a cada migaja, a cada detalle y regla, a cada norma y procedimiento en cada minúsculo manual, a cada mínimo error en el otro (compatible con una “ceguera” ante el error propio).
Yo creo que son esas las personas que tienen un trastorno. Lo denomino el “Trastorno de Excedente de Atención”. Ellos hicieron exactamente lo que se les dijo de niños y ahora se ganan la vida diciéndole a los otros qué es lo que tienen que hacer y qué no.
¿Qué tipo de vida es ésta? ¿Si usted tuviera que llamar a una de los dos un trastorno no votaría por el Excedente? ¿Quién desea prestar atención a una miríada de detalles durante mucho tiempo? ¿Es realmente un signo de salud mental escribir en tu cuaderno, sentarse quieto en la silla y nunca hablar fuera de turno?
Por lo que veo, muchos de los que sufren del Trastorno de Excedente de Atención son miembros de la Sociedad de Congénitamente Aburridos.


Existen varias metáforas para describir al TDAH. 
Tener TDAH es como tratar de conducir un coche en un día lluvioso con un limpiaparabrisas defectuoso. El parabrisas se vuelve borroso y poco nítido a medida que se avanza a toda velocidad, pero usted no aminora la marcha. Usted sigue conduciendo tratando de ver lo mejor posible. ¿Por qué no aminora la velocidad o, mejor aún, se detiene? 
Porque ésta no es la forma del TDAH. Usted continúa andando, si es rápido, mejor. Está en su corazón y en su cerebro.

Tener TDAH es también como estar escuchando un partido de fútbol por la radio con mucha estática e interferencia. Cuanto mayor esfuerzo hace para escuchar el partido, se vuelve más frustrado. La frustración aumenta con el paso del tiempo y usted se vuelve algo más que frustrado… se vuelve loco. Quiere gritarle a la radio o a cualquier ser humano que comete el terrible error de preguntarle justo en ese momento cómo se siente usted.

Tener TDAH es también como querer construir un castillo de cartas en medio de un huracán. Debe construir una estructura para protegerse del viento antes de que pueda comenzar a cimentar el castillo con las cartas. Construye un cobertizo sólo para ver que una ráfaga de viento lo destruya. Así que comienza nuevamente y otra vez el viento gana, de forma tal que levanta el cobertizo nuevamente y otra vez, y nunca llega a las cartas. Pero usted no abandona. Ésta es otra característica de las personas con TDAH: siguen probando.

Tener TDAH es como estar sobrecargado todo el tiempo.
Es como poseer un cerebro similar a un coche de carreras. Tu cerebro va más rápido que el de los otros. El problema es frenarlo. Tienes una idea y tienes que llevarla a cabo de forma inmediata, y luego tienes otra antes de que hayas terminado con la primera aunque, de todas maneras, la intentas llevar a cabo. Pero cuando estás haciendo esto, una tercera intercepta a la segunda y tienes que seguir a esta última. Entonces, las personas te empiezan a decir que eres un desorganizado, impulsivo, desobediente, desafiante y toda una serie de palabras descorteses, sin entender lo que te está pasando.

Es que uno tiene todos esos vectores invisibles empujándote en uno y otro sentido que hace que sea muy difícil que uno persista en una única tarea.
Además, tu cerebro está constantemente desbordado, rebosante. Estás tamborileando los dedos, golpeando con los pies, tarareando una canción, silbando, mirando acá, mirando allá, rascándote, estirándote, garabateando. Lo que lleva a las otras personas a pensar que no estás prestando atención o que no estás interesado, aunque uno está esforzándose al máximo para poder estar atento.

Tengo más oportunidad de tener los cinco sentidos puestos en algo mientras estoy caminando o escuchando una canción, o aun cuando estoy en un aula abarrotada de gente ruidosa, que cuando estoy sentado, quieto y rodeado por el silencio.
¡Dios me salve de las bibliotecas! Son paraísos silenciosos para mucha gente, pero para mí son cámaras de tortura.

Alguien alguna vez dijo, “el tiempo es la cosa que evita que todo suceda al mismo tiempo.” El tiempo fracciona los momentos en bits separados de manera tal que podamos hacer una cosa a la vez.
En el TDAH el tiempo colapsa, haciéndote sentir que en la vida todo está pasando en  el mismo momento. Es ahora o nunca... o tal vez más tarde.
Esto genera pánico. Uno pierde la perspectiva y la capacidad de seleccionar qué debe ser hecho primero, qué después y qué puede esperar hasta el próximo día. En lugar de esto, uno está siempre en marcha, saltando antes de mirar, tratando de evitar que el mundo se derrumbe encima de uno.
En el mundo del TDAH existen sólo dos tiempos: "el ahora" y, luego, "el no es ahora". Por lo tanto, si un jefe le dice a una persona con TDAH que una presentación debe estar lista para una reunión importante en tres meses, el individuo con TDAH piensa “no es ahora”. Se olvida hasta que dentro de meses se vuelve ahora y entonces ya es muy tarde.

No es sorprendente que la depresión, la preocupación tóxica y los trastornos de ansiedad abundan entre los niños y adultos con TDAH no diagnosticados. Nunca saben cuándo van a olvidar algo, decir la cosa errónea o aparecer en el lugar inadecuado en el momento inadecuado.

A veces una persona con TDAH puede sentarse y, por ejemplo, mirar una pintura por un largo, largo rato. Se puede introducir en el mundo de la pintura y viajar a través de ella hasta que se olvida de todo lo que lo rodea. En esos momentos las personas con TDAH pueden superfocalizar.
Esta capacidad demuestra que no es cierto que las personas con TDAH no puedan jamás prestar atención. Cuando están interesados, cuando sus neurotransmisores “están alineados” y la estructura está dispuesta de forma tal que puede ayudar a los niños con TDAH, éstos pueden focalizarse como un perro de caza sobre el olor de una presa.

Las personas con TDAH tienen un problema que podríamos denominar como “trastorno de no puedo esperar en una cola”. En muchas oportunidades la ansiedad de la espera los lleva a actuar de formas que después lamentarán.
Esto se debe a que tienen una baja capacidad en el paso reflexivo que media entre el impulso y la acción. Por esto tampoco poseen mucho tacto. Esta capacidad depende enteramente de la habilidad de considerar sus palabras antes de pronunciarlas.
Muchos niños con TDAH se parecen al personaje de Jim Carrey en la película “Mentiroso, compulsivo” en el que no puede mentir.
Una dura verdad cuando se tiene TDAH es que puede ser muy trabajoso hacer tareas tan triviales como mantenerse en silencio o resistir la tentación de decirle a la señorita que se parece a una cobaya.

Muchos de los niños que tienen TDAH ansían situaciones de alto estímulo, como los juegos de consola. Esto, ya de adultos, puede llevarles a los casinos y carreras de caballos.
Por todos estos motivos, los padres de estos niños buscan ayuda. 

Pero una vez que se ha iniciado el tratamiento adecuado el cerebro de estos niños puede ofrecer un campo inexplotado.
De pronto la estación de radio se sintoniza bien, el parabrisas está claro, la tormenta se apacigua y uno puede construir su castillo de naipes.
Puede comenzar a utilizar todos esos grandes planes e ideas que ha estado guardando durante años. Ahora el niño o alumno que ha sido un gran problema ―un terrible dolor de cabeza tanto para él mismo como para los demás― comienza a hacer cosas que nunca antes fue capaz de hacer.

Los niños con TDAH a menudo tienen un “talento” especial para la vida, una forma de ver directo en lo corazón de las cosas, mientras que los otros necesitan razonar en forma metódica todo a lo largo del camino.
En lugares donde la mayoría de las personas son ciegas, los niños con TDAH pueden, si no ven la luz, al menos sentir la luz, y pueden generar respuestas aparentemente desde la oscuridad.
Si el ambiente insiste en un pensamiento racional y lineal y en una “buena” conducta todo el tiempo, entonces estos niños nunca podrán desarrollar su estilo intuitivo al punto de que puedan usarlo en forma provechosa.
¿En qué consiste el tratamiento? En cualquier cosa que disminuya la estática y fortalezca la señal verdadera.Tan sólo hacer el diagnóstico ayuda a amortiguar la estática debida a la culpa y la auto-recriminación. Construir ciertos tipos de estructuras (como listas, agendas, hábitos saludables de sueño, dieta y ejercicios) pueden “afilar” el foco mental.
Un plan de tratamiento abarcador, que tome en cuenta muchas y variadas intervenciones, es el mejor plan de tratamiento.

Seis hábitos altamente eficientes para las personas con TDAH
  • Haga aquello para lo que es bueno.
  • Delegue aquello en lo que es malo en otros siempre que pueda.
  • Conecte su energía con un medio creativo.
  • Esté lo suficientemente bien organizado como para alcanzar sus objetivos. La clave aquí es “lo suficientemente bien”. Esto no significa que tenga que estar perfectamente organizado. Con suficientemente bien como para lograr los objetivos es suficiente.
  • Busque y preste atención al consejo de personas en las cuales confíe. Ignore a los destructores de sueños.
  • Vaya con su lado positivo. Tome sus decisiones y de rienda suelta a su lado positivo.
¿No quiere prestar atención o no puede? El punto crucial del asunto.

¡Presta atención! Pero ¿qué pasa si no puede? ¿Qué pasa si, sin importar cuánto es el esfuerzo, su atención va donde ella quiere y no donde el alumno quiere?

“¡Si sólo se hubiera esforzado lo suficiente, usted hubiera podido prestar atención!” Durante muchos años este ha sido el exasperante lema de maestros y padres que no pueden lograr que otra persona se focalice. Ellos suponen que para prestar atención todo lo que una persona tiene que hacer es sólo desearlo.
¡Qué errónea es esta idea! El esfuerzo solo no puede focalizar su neuromatriz al igual que solo no puede focalizar su visión o lograr que se duerma o se enamore.
Muchas fuerzas deben combinarse para lograr el foco visual, el sueño, el amor o la atención, y también muchas fuerzas pueden distraerlo de estas cuatro funciones.

Estamos preocupados por la atención. Ciertamente el esfuerzo (“querer”) es uno de los muchos factores que fortalecen la atención, pero es sólo una de las razones. Por ejemplo, si está preocupado por algún problema apremiante tendrá que luchar para prestar atención a cualquier cosa sin importar cuánto lo desee usted. O, si tiene hambre, usted no se concentrará tan bien como si estuviera bien alimentado. Si hay un martillo neumático taladrando en las inmediaciones de donde usted está estudiando, le restará capacidad de prestar atención hacia su tarea. Si siente dolor físico, ese dolor desviará su atención. Si tiene sueño, tendrá problemas para focalizar sus circuitos neuronales. Estos son algunos de los factores críticos que pueden modificar su nivel atencional.

Tener TDAH es una de las muchas factores que alteran la atención.

Muchos maestros y padres han logrado ver que el punto crucial para prestar atención no está siempre bajo el control de la voluntad. A veces lo está, si se le pide a los alumnos que atiendan, ellos pueden esforzarse en hacerlo durante unos minutos. Pero, después de este periodo, el guardián del cerebro se desconecta, y la mente (como espíritu travieso que es) se pierde por donde la curiosidad la lleve.

Nadie puede “retener” sus circuitos mentales durante mucho tiempo. Como experimento , usted mismo intente poner su interés en algo aburrido, como, por ejemplo, una revista técnica sobre un tema que no le guste o a una conversación que no le interesa. Puede forzarse a hacerlo, pero sólo durante un tiempo equivalente al que puede retener su respiración. Rápidamente usted exhala. Usted olvida que está tratando de prestar atención y su mente va hacia donde ella quiere ir. Para traerla de vuelta, primero debe darse cuenta de que ella ha desaparecido, lo cual no podrá hacerlo porque usted y su mente están ahora absortos en sus nuevos pensamientos, donde estos hayan ido.
Por razones que desconocemos, tan pronto como usted se ordenó a sí mismo prestar atención, se olvida de esta orden. Sin importar cuánto desea esforzarse para prestar atención, el aburrimiento le permite a la curiosidad encontrar la llave y abrir la puerta de salida, permitiéndole a la atención escapar y encontrar un lugar interesante para visitar.
La atención se conduce de esta manera en niños que NO tienen TDAH.

En niños con TDAH es igual, aunque incrementado. Pueden estar atentos de una forma aún más inconsistente que los otros chicos.
En el TDAH, un niño no tiene un déficit de atención sino un “vagabundeo” de ella. No es que su neuromatriz quede vacía sino que se va hacia otro sitio. El término Trastorno por Déficit de Atención no permite comprender en forma total el problema. No es que los niños con TDAH tienen un déficit de atención, es que a su atención le gusta ir donde ella desea y estos niños no siempre pueden controlarla.
El objetivo del tratamiento del TDAH no es prevenir estas excursiones mentales sino trasladarlas más al control voluntario.
No deseamos eliminarlas. Es durante estos “viajes” mentales que aparecen algunas de las mejores ideas de los niños con TDAH. La creatividad, después de todo, no aparece en forma programada o a demanda. Aparece de forma impredecible.

Preservar lo mejor del TDAH mientras se controla los obstáculos que se interponen en el camino es lo que se denomina tratamiento.
Decirle a un niño con TDAH que se esfuerce más es de tanta ayuda como decirle a un miope que entrecierre los ojos más fuertemente.

FUENTE:
Autor: Dr. Roberto Rosler. Docente de Neurocirugía en la Universidad de Buenos Aires
08 de Mayo de 2014

miércoles, 13 de agosto de 2014

CÓMO SOBREVIVIR AL TDAH EN VACACIONES



Vacaciones, ese período de descanso tan deseado y en el que esperamos escapar de las tensiones cotidianas y de toda rutina, disfrutando de la familia y de actividades propias de esta época. Lo más atractivo del verano es la libertad y el lujo de no hacer nada… hasta que llega un momento en el que nuestros hijos también se cansan de no hacer nada, se aburren con facilidad y el verano se convierte en un espacio de malas conductas y mucho estrés.
¿Cuál es la razón? La transición de un entorno familiar estructurado en la etapa escolar a unas largas vacaciones desorganizadas y sin apenas rutinas. Con las vacaciones, los hábitos y los horarios escolares se modifican pudiendo repercutir negativamente en el funcionamiento del niño o niña con TDAH y su familia. Y es que las personas con TDAH funcionan mejor con la previsibilidad, los hábitos y las rutinas. 
Veamos algunas estrategias para compaginar el tiempo de inactividad y la feliz convivencia familiar.

LAS REGLAS SON LAS REGLAS

Los meses de verano inducen a la flexibilidad. Dicho esto, sin embargo, no debemos renunciar a las reglas y rutinas básicas de la familia: asegúrese de que sus hijos siguen los comportamientos establecidos el resto del año.
Es importante mantener siempre que sea posible una serie de rutinas. Durante el curso escolar, el niño con TDAH mantiene unas pautas y rutinas que en verano pueden modificarse. Podemos acordar con el niño a qué hora debe irse a dormir y a qué hora levantarse por la mañana, pero deben ser siempre el mismo horario durante los meses de verano.

PREPARARLES MENTALMENTE

Anticipar las tareas que se vayan a hacer y explicarles de antemano los planes: cómo van a llegar al lugar de vacaciones elegido, lo que van a hacer, dónde van a comer, etc. Ofrecerles al menos cierto grado de previsibilidad con un mínimo de sorpresas contribuirá a que nuestros hijos se mantengan calmados.

PLANIFICAR EL TIEMPO

Los niños/as con TDAH necesitan tener estructura para sentirse seguros y funcionan mejor cuando saben qué esperar y qué se espera de ellos/as, por lo que es aconsejable anticiparles las actividades que van a realizar al día siguiente. Además, mucho tiempo libre hace que nuestros hijos se aburran. Para evitarlo, es mejor planificar unas actividades organizadas con antelación en función de los gustos y personalidad de cada niño o niña: clases de natación, visitar un museo, un zoológico o un parque acuático. Estas actividades estimulantes les ayudarán a mantener el interés y el compromiso.

Las actividades deben responder a tres reglas básicas.
  1. Desarrollo lúdico. Propón actividades que siempre sean un juego.
  2. Afán de superación. Alaba y reconoce los logros, avances y mejoras de tu hijo.
  3. Metas. Anímale a fijarse y concluir objetivos y, cuando lo consigas, prémiale con una actividad especial (cine, paseos, excursión, etc.)
Podemos hacer un planning sencillo, diario o semanal, de manera que el niño/a tenga un apoyo visual de lo que va a realizar. Las actividades nuevas conllevan mayor desorganización, por lo que anticipar y preparar la actividad de antemano será mucho más beneficioso.

Introduzca en el calendario también un tiempo para realizar alguna tarea doméstica. Hágale “encargado de…”: el encargado de alimentar a la mascota, el encargado de regar las plantas, etc. De esta manera, le demostramos nuestra confianza en que puede llevar a cabo esa responsabilidad y se sentirá útil y válido. Cuando se planifica con antelación y el niño/a lo escribe en el calendario es más probable que lo haga. No olvidemos reforzar, al principio sobre todo, cuando realice la tarea encomendada o, al menos,  cuando lo intente; así les motivaremos para que lo repitan y se esfuercen en hacerlo bien.

También es importante dejar espacios en blanco, tiempos de inactividad cada día, en los que nuestro hijo/a pueda hacer lo que quiera o incluso nada en absoluto. Todos los niños/as, incluyendo a los más enérgicos, necesitan tiempo de inactividad. Programe algunas actividades, pero permita que su hijo sea creativo y que elija lo que le guste hacer. La mayoría de los niños pueden ser increíblemente creativos a la hora de buscar las formas de divertirse.
Igualmente, es recomendable que el tiempo al final del día sirva para que toda la familia se relaje, lea y hable.

RECOMPENSAR EL COMPORTAMIENTO POSITIVO

Reconozca y refuerce el buen comportamiento con un sistema de recompensas, también en vacaciones. Podemos seguir una economía de fichas o conceder privilegios especiales, como jugar media hora más a su videojuego favorito o ir a ver una película al cine.
Planifique por lo menos un éxito al día. Asegúrese de que su hijo llegue hacer al menos una cosa en la que sea bueno, que le guste hacer o que sea sencillo para que pueda finalizarlo con éxito.

ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE

Realizar juegos y deportes al aire libre contribuirá a que la impulsividad y la hiperactividad se canalicen. Además de quemar el exceso de energía, les ayudará a perfeccionar las habilidades motoras.
Montar en bicicleta, jugar al balón en el parque o tomar un helado son tiempos de relax necesarios para eliminar el estrés.

Las actividades veraniegas pueden ser oportunidades para el aprendizaje y el desarrollo de sus capacidades o para despertar la creatividad. Si buscamos juegos que nuestro hijo domine aumentará su motivación y su autoestima. De la misma manera, sirven para potenciar las habilidades sociales, fomentando la relación con sus pares, la aceptación de normas y roles, así como el desarrollo de la memoria y la atención. 

Para desarrollar las habilidades sociales debemos conversar mucho con nuestros hijos e hijas, haciendo hincapié en escuchar, esperar el turno para intervenir, pedir por favor y dar las gracias, saludar, pronunciar las palabras correctamente, formar frases bien estructuradas y aprender a relatar hechos y acontecimientos por orden y centrándonos en lo que se quiere transmitir.

OTROS JUEGOS

Los juegos de mesa. Ayudan a desarrollar diferentes habilidades cognitivas: centrarse mejor, manejar la frustración o aprender reglas y normas. La mayoría mejoran la planificación y el razonamiento y algunos incluso promueven la atención, la memoria, la organización, el pensamiento estratégico y la resolución de problemas: parchís, tres en raya, damas, ajedrez, Monopoly, Trivial, etc.

Los juegos de preguntas y respuestas ayudan a la adquisición de conocimientos y la atención. 

El Monopoly ayuda a potenciar el razonamiento, la planificación y la gestión de recursos, por ejemplo.

Juegos de atención y memoria. El juego “Memory” ayuda a entrenar la atención y la memoria, al tener que buscar dos imágenes iguales entre diferentes cartas. Otros juegos consisten en la búsqueda de personajes u objetos en un libro, potenciando la capacidad de atención, la discriminación y la memoria visual.

Los juegos de cartas. Existen numerosos juegos de cartas para todas las edades, y diferentes en función de los objetivos y la forma de jugar a ellos. Pese a que en todos ellos interviene el factor “suerte”, el niño puede desarrollar con ellos su capacidad de atención tanto en el propio juego como a la hora de conocer las normas.

Para los más pequeños. Estos juegos son más difíciles para los más pequeños, pues implican una capacidad de atención durante un periodo de tiempo más o menos largo y requieren planificación y estrategias. Para ellos/as, existen otros juegos que usan ilustraciones con atractivos colores, como algunos juegos de dominó. El “tres en raya” es también uno de los más apropiados para iniciarse en este tipo de actividades.

Otros juegos estimulantes para los más pequeños son los juegos de construcción y los de tipo Meccano, que potencian habilidades de planificación, razonamiento espacial, coordinación (ojo-mano), creatividad y desarrollo de imágenes mentales.

Más juegos de razonamiento y coordinación mano – ojo: entre los juegos de este tipo más populares se encuentran los juegos de enhebrar (se debe pasar un cordel por los diferentes agujeros de un dibujo) en los que se estimula la orientación espacial y la habilidad; los juegos de crear collares mediante el uso de bolitas u otras piezas (son útiles para trabajar la planificación, la visualización y la coordinación mano-ojo); los puzles (estimulan la coordinación mano – ojo al mismo tiempo que mejoran la planificación, la discriminación visual, el razonamiento y la atención); tangram y pentominos (rompecabezas de figuras geométricas que ayudan a la mejora de la percepción visual y la coordinación mano-ojo, entre otros).  Dibujar (animales, cuentos, momento familiar y paisajes) y colorear con distintos tipos de pintura (lápiz de color, cera, témpera). Recortar y punzar (revistas, fotos, papel de seda, cartulina, rollos de papel higiénico). Modelar plastilina, masa de pan y arcilla.

Juegos que estimulen las habilidades motoras: bicicleta, pelotas, comba y cuerda.

Juegos para el desarrollo de la inteligencia lingüística: estimulan el uso de la comunicación verbal, como es el caso de juguetes con voz, música o sonidos, karaokes, juguetes que representan vehículos, cuentos con textos e imágenes, instrumentos musicales…

Juguetes para desarrollar la inteligencia lógico-matemática: juguetes electrónicos con gráficos, juguetes de comparar, clasificar e identificar, brújulas, juegos matemáticos para el ordenador…

Juguetes de desarrollo de la inteligencia espacial: son aquellos que estimulan la capacidad de pensar en tres dimensiones, como los vehículos manejados por radio control, los gateadores, etc.

Juegos para potenciar la inteligencia física y corporal: Aquellos juegos en los que el niño mejora sus habilidades motrices, como el equilibrio físico o su destreza con las manos. Algunos juguetes de este tipo son los coches, triciclos, toboganes, balones, monopatines…

Juegos de inteligencia musical: Son útiles para estimular la percepción de sonidos y música, como es el caso de juguetes educativos electrónicos, juguetes musicales, cajas de música…

Estos son solamente algunos de los innumerables tipos de juegos que son aptos para la mejora de la inteligencia infantil y de las diferentes habilidades de los niños. Hay juguetes que tan solo desarrollan un tipo de inteligencia, si bien la mayoría son útiles para potenciar más de una. Se debe tener en cuenta que el juego elegido debe ser fácil de comprender, causar mucha curiosidad al niño, que promueva el diálogo y que sea muy atractivo.

LAS COLECCIONES

A todos los niños/as les encanta coleccionar cosas, y el verano es un buen momento para iniciar o continuar una colección de la naturaleza: conchas de la playa, piedrecitas del campo, chapas de botellas, fotos, dibujos, insectos, etc. La recolección de los diferentes elementos promueve el pensamiento organizativo y la discriminación.

OTRAS ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN VACACIONES…

Inventar, dibujar y escribir poesías, cuentos, cartas a los amigos.
Adornar folios usando variados materiales.
Jugar a la 'cadena' de palabras. Ejemplo: a un grupo de tres o más niños, uno dice una palabra, el siguiente dice la palabra del anterior y añade otra, etc. Va abandonando el juego el niño que no consiga añadir palabras nuevas.
Jugar al ahorcado, al “Veo, veo””. Inventar frases de 3, 4, 5 o más palabras, jugar con los números sumando las cifras de las matrículas de los coches, etc.

UTILIZAR LA TECNOLOGÍA PARA ENTRETENER

Hay muchos tipos de programas informáticos concebidos para divertir y educar a nuestros hijos. Los hay de ciencias, de geografía, de rompecabezas, etc.

RECURSOS DE LA COMUNIDAD

Aproveche las oportunidades recreativas y educativas que ofrecen la mayoría de las ciudades: campamentos urbanos, grupos de teatro infantil, etc.

LOS DEBERES

Si el niño o la niña tienen que estudiar, es aconsejable que los deberes y el tiempo de estudio se realicen por la mañana, en las horas en las que el niño/a tiene más capacidad de atención y concentración, y dejar el resto del día libre para las actividades lúdicas.

POTENCIAR LA LECTURA

Todos sabemos lo importante que es para el desarrollo intelectual de los niños adquirir un buen hábito de lectura, pues les brinda la oportunidad de experimentar multitud de sensaciones y de desarrollan su imaginación. Puede que a nuestro hijo/a no le guste leer, o quizás es que no ha encontrado un libro que realmente le guste.  ¿Qué haces tú cuando un libro no te gusta? ¿Lo abandonas verdad? Es aconsejable no obligar a tu hijo a que termine de leer un libro si no le gusta. Así, evitaremos sentimientos negativos en él hacia la lectura.

Recuerda que el libro no es para ti, sino para tu hijo. Muchas veces sin querer le sugerimos libros que nos gustan a nosotros, pero hay que tener en cuenta sus propios intereses. Fíjate en las películas, los dibujos o los videojuegos que le gustan e intenta encontrar libros sobre temas similares: animales, astronomía, naturaleza etc. Dejemos que nuestro hijo/a elija los libros o cuentos a leer y pactemos con ellos el “tiempo de lectura”, durante la siesta o antes de ir a dormir, lo que les ayudará a aflojar el ritmo para conciliar el sueño.

Puedes acudir  con él a una biblioteca. Allí podrá ojear gran cantidad de libros y llevarse a casa el que elija. En el caso de que no le guste podrá devolverlo. Una vez que el niño haya descubierto qué tipo de libros le gustan, podéis entonces ojear las alternativas que os ofrecen las librerías, comprando el ejemplar y teniéndolo en casa para que pueda leerlo cuantas veces quiera.

Enséñale un libro y déjale que lo juzgue según su portada. Si tu hijo no se siente atraído por la portada, no lo presiones y pasa al siguiente que llame la atención desde el principio. Si en algún momento a tu hijo le gusta algún autor, no dudes en buscar más libros suyos pues muy probablemente también le gustarán.

Os copio unos consejos para motivar a nuestros hijos en la lectura, sacados de http://www.colegio-santagema.es/

Cómo hacer una lectura motivante en Infantil:

Lee el texto con tu hijo, invitándolo a participar de la lectura. Haz tonos de voces y sonidos variados de acuerdo con la trama y personajes del cuento. Invita a tu hijo a dramatizar la historia. Puedes inventar un final diferente para el cuento leído o sacar la moraleja del cuento y los valores trabajados en este.

Cómo hacer una lectura activa en Primaria:

Anímale a que lea el texto en voz alta bajo tu supervisión para  ayudarle a corregir la fluidez y entonación. Es esencial que al leer se cuiden mucho estos dos aspectos (5-10 minutos).
Proponle leer en voz baja para asegurarte de que la comprensión del texto ha sido adecuada (5-10 minutos).
Pídele que subraye las palabras desconocidas y apúntalas en un cuaderno (2 minutos).
Buscad las palabras en un diccionario y cread un glosario por capítulos/páginas (5-10 minutos).
Si fraccionáis el tiempo de lectura (dos capítulos si le cuesta trabajo), siguiendo estos pasos de no más de 10 minutos cada uno, seguro que se les hace más llevadero.

Este tipo de ejercicio de lectura activa no es convencional y requiere un esfuerzo mental por parte del niño y del adulto que lo supervisa pero es un método eficaz de verbalización y potencia el lenguaje oral de manera progresiva alcanzado resultados muy llamativos.

Como alternativa, puedes proponerle escuchar los libros: los audiolibros suponen una motivación para el lector pues ayudan a desatar la imaginación, visualizar las escenas, sentir las diferentes modulaciones de voz, etc.

Cómo promover la lectura en Secundaria:

Socializa la lectura: hay webs (goodreads) donde se pueden compartir opiniones y recibir recomendaciones sobre cualquier tipo de libro.

DORMIR LO SUFICIENTE

Es tentador dejar que los niños se acuesten más tarde en verano, pero recordemos que la falta de descanso conduce a la irritabilidad y a las rabietas en cualquier época del año.

FUENTES:

jueves, 5 de junio de 2014

LA EXPRESIÓN LINGÜÍSTICA DESORGANIZADA


- No se centra, le pido que lea un párrafo y no hay manera de que luego me haga un simple resumen, me comentaba la madre de un paciente, un niño al que le costaba bastante mantener la atención en las tareas que se le ponían. Se lía a saltar, a quejarse y, al final, pelea y no hace nada, termina de decir.
- Ya. Es importante enfocar parte del tratamiento a la estructuración de lo que comprende o de lo que quiere expresar, dije mientras iba pensando como introducir esas ideas en la terapia. 
Es cierto que llevaba algún tiempo trabajando fichas para introducir las autoinstrucciones generales. ¿Qué tipo de pauta utilizar para este problema? Estaba claro que sí, que si el niño a sus 9 años no era capaz de escribir un resumen coherente por su problema atencional o de expresar ideas de forma correcta por su impulsividad, había que solucionar estos problemas de alguna manera. A crear pues...

Lo que se quiere comunicar

Me he encontrado muchos casos de pacientes que tienen una tremenda verborrea. Hablan muchísimo. En esos casos, cuando se le plantea a un familiar que hay un problema de expresión, se queda sorprendido. ¡Horrorizado más bien!. Está claro, cuando un paciente no estructura lo que dice, puede hablar horas y horas, y eso sí es un problema de expresión. Un problema a la hora de organizar aquello que quiere decir, de frenar aquello que no viene al tema. El hecho de que las personas con fallos en control inhibitorio puedan hilvanar conversaciones de 40 horas sin necesidad de un interlocutor (más allá de unas orejas que le escuchen) nos muestra como la activación de ciertos "temas" en el cerebro, va unida a la de otros, y que sin control inhibitorio salen.

Lo que provoca este tipo de comportamiento es que se pierda de vista la idea principal que se estaba comentando y se diga casi cualquier cosa. Por eso, cuando tenemos un indicio de este tipo de saltos puede ser útil trabajar la forma en la que deben comentarse las ideas: con una estructura. Mirad por ejemplo está lámina.


Si pedimos una descripción de esta lámina en este caso, lo más probable es que nos encontremos con salidas de la misma (empezar a comentar otra cosa que no es), así como omisiones de algunas de las cosas. Por ello, planteo este ejercicio que puede ser útil, en especial para evitar las omisiones, ayudado de nuestra guía para evitar los escapes o desviaciones a otros temas irrelevantes.


Simplemente, partimos la imagen en varias partes y las numeramos. De esta manera establecemos un primer orden de observación que una atención deficitaria no suele  permitir. Todo ello para después, pedirle que nos escriba todo aquello que está pasando en cada uno de los recuadros y lo intente englobar en un título general. De esta forma, cuando nos lee los cuatro puntos seguidos, nos está contado toda la escena, pues ha organizado la información. Es al menos una idea de como debe organizar la información que ve para contarla sin omitir detalles.


Lo que se tiene que entender

El problema en otros casos no es tanto de expresión como de comprensión. Evidentemente, si no se ha comprendido en condiciones lo que se ha leído, difícilmente nos lo va a expresar de forma coherente. Por eso en muchos casos hay que tratar de enseñar a hacer un esquema mental de lo que se está leyendo, de las ideas importantes y de como unas ideas engloban a otras. Ese es un buen paso para estructurar lo que se lee y así poder expresar de forma estructurada este contenido. Por ello cogemos un texto por ejemplo este:

Baloncesto:

“El baloncesto es un deporte reciente, inventado en 1891 por James Naismith, un profesor de gimnasia norteamericano.
En una palabra                              

La Federación Internacional de Baloncesto Amateur (Fiba) cuenta actualmente con más de 130 países miembros. Los mejores equipos nacionales participan en los Juegos Olímpicos y en los Campeonatos del Mundo.
En una palabra                               

El juego consiste en encestar el balón en la “canasta” del adversario. Cada intento logrado vale dos puntos. El equipo vencedor es el que al final del partido consigue más puntos. Cada equipo dispone de un máximo de 12 jugadores, cinco de ellos en juego y el resto en reserva para hacer relevos. Los encuentros están dirigidos por un árbitro que hace de juez y se ocupa de que se cumpla el reglamento.
En una palabra                               

Desde que se inicia el encuentro, el jugador que tiene la pelota no puede dar más de tres pasos seguidos con el balón en las manos; deberá botarlo ininterrumpidamente al avanzar o, de lo contrario, cometerá una falta. Algunas faltas cometidas, como empujar al contrario, sujetarlo…, son castigadas con uno o dos tiros libres a favor del equipo contra el que se ha cometido la falta y cada uno de estos tiros logrados vale un punto.
En una palabra                               

Así presentado, tenemos claro que el texto está integrado por párrafos, y que cada párrafo va a expresar varias ideas diferentes. Por eso, lo adaptamos para asegurarnos de que una vez leído cada uno de ellos queda clara esa idea en el niño, tal y como se ve aquí.
De esta forma, cada vez que se lea un párrafo se le pedirá una palabra que englobe la idea del mismo. En muchos casos no quedará más remedio que pedirle que vuelva a leerse el párrafo, ya que no dará con ella. En muchos otros tendremos que ayudarle a dar con esa palabra, pero al final lo que estamos ayudando es a la "abstracción", lo cual es bastante importante para poder explicar las cosas de forma clara y concisa. Desde luego, estas palabras nos sirven para completar un esquema como el siguiente:


Y así, vamos trabajando la abstracción y la toma de conciencia de que dentro de ese término abstracto (por ejemplo "historia del baloncesto") hay dos ideas importantes (el creador y la fecha). Así, con este andamiaje, vamos ayudando a comprender lo leído, a darle una estructura que una atención deficitaria no les permite por si mismos.           

FUENTE:
Aaron del Olmo: neuropsicólogo e investigador científico
http://aarondelolmo.blogspot.com.es