TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 18 de septiembre de 2019

7 MANERAS PARA MOTIVAR A NUESTROS HIJOS A RENDIR MEJOR EN LA ESCUELA



La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros hijos a rendir mejor en la escuela desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.


Que los niños estén motivados es esencial  para que den lo mejor de sí mismos en la escuela y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, y se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.

Cómo motivar a los niños

Se presentan a continuación 7 sencillos consejos útiles para promover la motivación en los niños:

1. Ten las expectativas adecuadas

Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si esperas que tu hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.

Es importante fijar las expectativas adecuadas y acordes a cada niño. Para ello, sigue estos dos pasos:

Habla con tu hijo: charla abiertamente con tu hijo sobre los campos de estudio que más le gustan y en los que más sobresale. Ofrece tu opinión sobre lo que también has observado. En general, si los dos coincidís en un área, es posible que en esta se fijen las expectativas más altas.

Reevalúa cuando sea necesario: a medida que tu hijo crezca, los intereses y aptitudes cambiarán, por ello, es importante volver a ajustar las expectativas cada cierto tiempo.

2. Ayuda a tu hijo a fijarse metas

Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.

Anotar las metas: alcanzar las metas será más fácil y motivador si se escriben en un papel. Puede ser muy útil colocar estas notas en un lugar visible de la casa para que tu hijo las recuerde cada día.

Las metas deben ser específicas: por ejemplo, más que marcar como meta ‘el próximo semestre te irá mejor en matemáticas’, será mucho más efectivo si se concreta más: ‘repasarás los problemas de matemáticas 20 minutos todos los días’.

Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.

3. Encuentra maneras de mostrarle a tu hijo que la escuela es importante

Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. 

Existen diversas maneras para fomentar este interés:

Establece una relación con el profesor de tu hijo: comparte con el maestro las expectativas que esperas para tu hijo y pídele opinión al respecto.

Apoya los programas de la escuela de tu hijo: asistir a acontecimientos organizados por la escuela, obras de teatro, etc., sirve para demostrar a tu hijo la importancia que le otorgas a la escuela y sus actividades.

Crea un ambiente adecuado para hacer las tareas: asegúrate de que tu hijo dispone de un lugar tranquilo y bien iluminado en casa para hacer los deberes y estudiar. 
Préstale ayuda y colaboración con las tareas, pero nunca las hagas en su lugar.

Conoce las tareas de tu hijo: aquello que está estudiando en cada asignatura, los trabajos y exámenes que debe hacer, etc.

4. Ten una actitud positiva hacia la escuela

Si tu hijo observa que percibes las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. 

Apoya el estilo de aprendizaje de tu hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora. Ayúdale a descubrirla y fomenta que la utilicen de la mejor manera posible. 

En general, existen tres tipos de estudiantes:

Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar. 
Aconséjale, por ejemplo, que grabe los temarios y luego los repase escuchándolos o que, si tiene que leer una novela, busque la versión de audiolibro.

Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. 
Recomiéndale que utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas didácticas con el temario y las cuelgue en la habitación.

Estudiante quinesiológico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. 
Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímale a realizar proyectos prácticos como participar en ferias científicas.

5. Utiliza un lenguaje que le anime

Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.

El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.

6. El aprendizaje en casa y en la comunidad

Tus hijos deben percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. 
Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez también aportan conocimiento.

Existen diversas ideas para fomentar esta visión en tu hijo: cuando lea un clásico de la literatura infantil, podéis pasar a ver la versión en película, se pueden estudiar las diferentes culturas a las que no acude de forma regular (si le gusta el fútbol, llevarlo al ballet, por ejemplo), o visitar museos sobre temas que esté estudiando.

7. Fomenta la fortaleza en su hijo

Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en tu hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. 
La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.

Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:

Identifícate con tu hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.

Ofrécele opciones razonables para elegir entre dos cosas.

Cambia la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. 
Por ejemplo, si tu hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, prueba con algo muy diferente como susurrarle.

Fomenta los talentos e intereses de tu hijoPor ejemplo, si tu hijo no tiene resultados positivos en la escuela, pero le gustan mucho las clases de teatro y es lo que más le anima, no le prives de estas actividades por el hecho que no saque buenas notas. Celebra sus talentos y no los prohíbas.

De este modo, como padres, tenéis un papel clave en la motivación de vuestros hijos a tener mayor rendimiento académico y, por tanto, vuestro apoyo y actitud serán de gran relevancia también en su futuro.

FUENTE:

sábado, 8 de octubre de 2016

21 IDEAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN EN LOS Y LAS ESTUDIANTES CON TDAH



Por más que contemos con los mejores libros, proyectos y materiales del mundo, eso no será suficiente para que los estudiantes se interesen por aprender y trabajar si no están motivados.
La motivación, tanto intrínseca como extrínseca, es un factor clave para el éxito de los estudiantes en todas las etapas de su educación, y los docentes juegan un rol importantísimo en proveer y alentar esa motivación. Obvio que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, ya que todos los estudiantes encuentran motivación de diferentes formas, y toma tiempo y mucho esfuerzo aprender a entusiasmar una clase llena de niños.

Incluso los docentes mejor intencionados a veces no cuentan con esa habilidad para motivar a sus estudiantes. Así, seas un docente nuevo o uno experimentado, tengas esa habilidad para crear un interés o no, intenta aplicar estos métodos para motivar a tus estudiantes y alentarlos a desarrollar su potencial.

1. Brinda a tus estudiantes una sensación de control
Mientras que la guía de un docente es importante para que los estudiantes se mantengan motivados dentro de una consigna, permitirles elegir y controlar un poco lo que pasa en clase es una de las mejores maneras de mantenerlos comprometidos. Por ejemplo, permitirles elegir el tipo de tarea a realizar o qué problemas trabajar puede darles una sensación de control que puede motivarlos a hacer más.

2. Define los objetivos
Puede ser frustrante para los estudiantes completar una tarea o comportarse correctamente en clase si no existen objetivos claramente definidos. Los estudiantes quieren y necesitan saber qué se espera de ellos para mantenerse motivados. A principio del año, plantea objetivos claros, reglas y expectativas para que no haya confusión y los estudiantes tengan metas por las que trabajar. Recuérdalas con frecuencia.

3. Crea un ambiente libre de amenazas
Mientras que los estudiantes necesitan entender que hay consecuencias de sus acciones, los reforzamientos positivos son mucho más motivadores. Cuando los docentes crean un ambiente seguro y de apoyo, afirmando que creen en las habilidades de sus estudiantes en lugar de describir las consecuencias de no hacer determinada cosa, los estudiantes cubrirán las expectativas que los adultos a su alrededor les comuniquen, así que concéntrate en lo que se puede, no en lo que no.

4. Cambia el escenario
Una clase es un gran lugar para aprender, pero sentarse en un escritorio día a día puede hacer que la escuela se vuelva aburrida para algunos estudiantes. Para renovar el interés, dale a tus estudiantes la posibilidad de salir del aula. Haz trabajos de campo, invita a otros oradores o, simplemente, llévalos a la biblioteca para hacer alguna investigación. El cerebro ama las novedades y un escenario nuevo puede ser lo que tus estudiantes necesitan para mantenerse motivados por aprender.

5. Ofrece experiencias variadas
No todos los estudiantes responderán a las tareas de la misma forma. Para algunos, será más fácil realizar las que implican entregar algún trabajo. Otros amarán leer libros o trabajar en grupos. Para mantener a todos tus estudiantes motivados, mezcla las tareas para que aquellos con diferentes preferencias puedan enfocarse en aquello que más les gusta. Hacer esto ayudará a los estudiantes a mantenerse comprometidos y prestar atención.

6. Usa la competencia positiva
La competencia en clase no siempre es algo malo, y en algunos casos puede motivar a los estudiantes a esforzarse y buscar la excelencia. Trabaja para crear un espíritu amigable y competitivo en tu clase, tal vez mediante juegos grupales relacionados con el material u otras oportunidades para que los estudiantes puedan demostrar su conocimiento.

7. Ofrece recompensas
A todos les gusta recibir recompensas y ofrecer a tus estudiantes la posibilidad de ganarlas es una excelente fuente de motivación. Cosas como mirar películas, compartir una pizza, una calificación positiva o algo tan simple como una etiqueta en un papel puede hacer que tus estudiantes trabajen más duro y se esfuercen por alcanzarlos. Considera la personalidad y las necesidades de tus estudiantes para determinar recompensas apropiadas para tu clase.

8. Da responsabilidades a tus estudiantes
Asignar a tus estudiantes trabajos de la clase es una excelente manera de construir una comunidad y motivarlos. La mayoría verá los trabajos como un privilegio más que una carga y trabajarán duro para asegurarse de estar cumpliendo con las expectativas. También puede ser útil permitir a los estudiantes que se turnen para liderar actividades o ayudar para que cada uno se sienta importante y valorado.

9. Permíteles trabajar juntos
Mientras que no todos los estudiantes se entusiasmarán por trabajar en grupo, muchos encontrarán divertido intentar resolver problemas, hacer experimentos y trabajar en proyectos con otros estudiantes. La interacción social puede entusiasmarlos y los estudiantes pueden motivarse mutuamente para alcanzar una meta. Sin embargo, los docentes necesitan asegurarse que los grupos estén equilibrados y sean justos, para que no ocurra que algunos estudiantes estén trabajando más que otros.

10. Alábalos cuando se lo merezcan
No existe otra forma de motivación que funcione mejor que las alabanzas. Incluso como adultos, necesitamos reconocimiento y elogios, y los estudiantes de cualquier edad no son la excepción. Los docentes pueden motivar a sus estudiantes recompensando el éxito públicamente, elogiando un trabajo bien hecho y compartiendo trabajos ejemplares.

11. Alienta la autorreflexión
La mayoría de los niños quieren triunfar, solo necesitan averiguar qué tienen que hacer para lograrlo. Una manera de motivar a tus estudiantes es llevarlos a hacer una profunda introspección y determinar sus propias fortalezas y debilidades. Los estudiantes suelen motivarse más al crear este tipo de autocríticas que escucharlas de un docente, ya que los hace sentirse a cargo de crear sus propios objetivos y metas.

12. Entusiásmate
Una de las mejores maneras de ver a tus estudiantes motivados es compartir tu entusiasmo. Cuando estas entusiasmado por enseñar, ellos estarán mucho más entusiasmados por aprender. Es así de simple.

13. Conoce a tus estudiantes
Conocer a tus estudiantes es mucho más que memorizar sus nombres. Los estudiantes necesitan saber que el docente tiene un interés genuino y se preocupa  por ellos y por su éxito. Cuando los estudiantes se sienten apreciados, esto crea un ambiente de aprendizaje seguro y los motiva a trabajar más duro, ya que buscarán obtener cumplidos y una buena retroalimentación de alguien que consideran que los conoce y respeta como individuos.

14. Conecta con sus intereses
Conocer a tus estudiantes te traerá otros beneficios, como permitirte relacionar el material de clase con cosas que a ellos les interesen o hayan experimentado. Los docentes pueden usar ese interés para hacer las cosas más interesantes para los estudiantes, manteniéndolos motivados por más tiempo.

15. Ayuda a los estudiantes a encontrar su motivación intrínseca
Puede ser genial ayudar a tus estudiantes a motivarse, pero al final del día necesitan poder generar su propia motivación. Ayudar a los estudiantes a encontrar sus propias razones para hacer el trabajo en clase y trabajar duro, ya sea porque encuentren el material interesante, quieran ir a la universidad o simplemente les encante aprender, es uno de los regalos más poderosos que puedes obsequiarles.

16. Maneja su ansiedad
A algunos estudiantes les provoca mucha ansiedad el hecho de fallar o no hacer el trabajo como corresponde. Ofréceles apoyo sin importar cuál sea el resultado final y asegúrate de que los estudiantes no se sientan tan abrumados por las expectativas.

17. Plantea metas altas pero alcanzables
Si no estás empujando a tus estudiantes para que hagan más que el mínimo, la mayoría no lo buscará por su cuenta. A los estudiantes les gusta sentirse desafiados y trabajarán para alcanzar altas expectativas mientras crean que esas metas están a su alcance, así que no tengas miedo de empujarlos para obtener más de ellos.

18. Brinda retroalimentación y ofrece posibilidades de mejorar
Los estudiantes que luchan con el trabajo de clase pueden sentirse frustrados y perder motivación. En esta situación, es crítico que los docentes ayuden a los estudiantes a aprender exactamente dónde se equivocaron y cómo pueden mejorar la próxima vez. Encontrar un método para llegar donde los estudiantes quieren estar puede ayudar a mantenerlos motivados a trabajar duro.

19. Haz seguimiento del progreso
Puede que tus estudiantes no se den cuenta de cuánto han avanzado, especialmente con asignaturas que les resultan difíciles. Hacer un seguimiento a través de un registro puede ser útil en la clase, no solo para los docentes sino también para los estudiantes. Los docentes pueden utilizar esto como una forma de motivar a los estudiantes, permitiéndoles apreciar de manera visual cuánto han aprendido y mejorado durante el año.

20. Haz las cosas divertidas
No todo el trabajo de clase necesita ser un juego o un momento ameno, pero los estudiantes que ven la escuela como un lugar en donde pueden divertirse están más motivados a prestar atención y hacer el trabajo que se requiera de ellos, que aquellos que lo ven como una obligación. Agregar diversión a las actividades en la escuela puede ayudar a los estudiantes que luchan por mantenerse comprometidos y hacer de la clase un lugar más amigable.

21. Provee oportunidades para el éxito
Los estudiantes, incluso los mejores, pueden frustrarse y desmotivarse cuando sienten que están luchando o no obtienen el reconocimiento que otros estudiantes sí consiguen. Asegúrate de que todos tengan una posibilidad de desempeñar sus fortalezas y sentirse incluidos y valorados. Esto puede hacer una gran diferencia en su motivación.
Y tú, ¿cómo motivas a tus estudiantes?
Aquí podéis leer el artículo original (en inglés)

FUENTE:

viernes, 25 de julio de 2014

10 CLAVES PARA AUTOMOTIVARTE Y MEJORAR TU PRODUCTIVIDAD


Decálogo para automotivarte:


  1. Metas claras: si no tienes claro qué hacer, terminarás desanimado. Saber qué es lo que tienes que hacer y tener los objetivos definidos te ayudarán a seguir adelante.
  2. Paso a paso: no intentes terminarlo todo de golpe; divide en pasos más pequeños y vencerás.
  3. Listas de tareas: pon una marca en cada cosa conseguida de la lista de tareas que te planteaste inicialmente, y verás la sensación...
  4. Prémiate: el autorregalo ante logros, grandes y pequeños, es muy motivador.
  5. Hazlo ahora: no procrastines, no te retrases ni lo dejes para luego.
  6. Piensa en positivo: envíate mensajes positivos y evita aquellos negativos (mejor decir "voy a estudiar" que "no voy a distraerme más").
  7. Mejor bien acompañada/o: busca compañeros/as con metas similares a las tuyas.
  8. El fracaso es normal y el error es aprendizaje: ¡¡no lo temas!!
  9. Las comparaciones son odiosas: no te compares con los/as demás, sino contigo mismo/a.
  10. Diviérte y relájate: también es importante.
FUENTE: http://www.escuela20.com

lunes, 13 de enero de 2014

LOS SECRETOS DEL CEREBRO CON TDAH


Anteriormente, en el post “El sistema neurológico basado en intereses” (23 de mayo de 2013), ya vimos algunos de los aspectos típicos del funcionamiento del cerebro con TDAH. Sin embargo, estos no serían exactamente el resultado de un sistema nervioso dañado o defectuoso, sino de un sistema neurológico que sigue un conjunto propio de reglas. En esta ocasión, continuamos analizando por qué las personas con TDAH actúan como lo hacen.

LA VIDA CON TDAH
Las personas con TDAH siempre han sabido que son  diferentes, que no encajan en el molde común. Sin embargo, se les exige que sean, que se comporten y que rindan como todos los demás. El principal obstáculo para la comprensión de TDAH ha sido suponer incorrectamente que las personas con TDAH pueden y deben ser como el resto de personas sin el trastorno, es decir, como las personas neurotípicas.

ESE DESAFÍO LLAMADO TIEMPO
Las personas con TDAH tienen dificultades para gestionar y controlar el paso del tiempo, es decir, para percibirlo de manera fiable. Para las personas con TDAH todos los acontecimientos ocurren en el presente. El pasado ya no está y el futuro es desconocido. El 85% de las personas con TDAH no usa reloj. Para ellos/as, el tiempo  es una abstracción sin sentido que no son capaces de dominar. Además, también tienen dificultades para manejar parámetros como orden y prioridad (qué es lo que debe hacerse en primer lugar y cuál es el siguiente paso), Todos estos conceptos se relacionan con las funciones de la memoria de trabajo, que, como decimos, cuando hay TDAH sigue otras normas.

EL TDAH NO ENCAJA EN UN MUNDO LINEAL
El mundo en el TDAH es curvilíneo, no sigue una linealidad (sucesión de pasos ordenados que relacionan los acontecimientos ocurridos en el tiempo). En el TDAH no se diferencia pasado, presente y futuro. Todo es ahora. Tener TDAH es vivir en un presente permanente con una acentuada dificultad para aprender del pasado, de la experiencia, o para prever las consecuencias de sus acciones en el futuro. A esto debemos añadir la impulsividad propia del TDAH ("actuar sin pensar").

PROBLEMAS PARA LLEGAR DE LA A a la Z
Las personas con TDAH no son buenas con el orden y tampoco con la planificación, por lo que no les resulta fácil dividir una tarea en pasos para realizarla siguiendo un orden de manera secuenciada.  
En el mundo neurotípico, las tareas tienen un principio, un medio y un fin. Las personas con TDAH no saben ni dónde ni cómo empezar, ya que no pueden encontrar el principio. Saltan en medio de una tarea y trabajan en todas direcciones al mismo tiempo.
El orden se convierte en una tarea insostenible cuando hay TDAH, porque los sistemas de organización del trabajo se basan en funciones como la planificación, linealidad (o sucesión de pasos ordenados), ordenamiento temporal, medición del tiempo y prioridad. Esto implica dificultades para relacionar el ayer, el hoy y el mañana o para relacionar antecedentes y consecuencias en relación con la actuación presente.
De la misma manera, la atención selectiva, que en las personas neurotípicas actúa como un filtro que selecciona la información importante para la actividad que se está realizando, ignorando a su vez todo lo que es irrelevante en ese momento, no actúa así en las personas con TDAH.
 Todos estos factores son esenciales para la consecución de objetivos y metas e imposibilitan que en la mayoría de las ocasiones las personas con TDAH finalicen sus tareas con éxito.  

SATURACIÓN: DIFICULTAD PARA IGNORAR LO IRRELEVANTE
Las personas con TDAH viven la vida con mayor intensidad que las personas neurotípicas. El sistema nervioso de la persona con TDAH necesita verse involucrado en algo muy interesante y desafiante para empezar a actuar y conseguir concentrarse. Su atención nunca implica déficit sino que, por el contrario, siempre es excesiva, constantemente ocupada, atendiendo a muchos estímulos a la vez, ya sean internos o externos. Cuando las personas con TDAH no están hiperfocalizadas, hiperconcentradas en algo que realmente les gusta y les resulta interesante, tienen demasiadas cosas en su cabeza reclamando atención al mismo tiempo, como si fueran diferentes personas hablándoles simultáneamente y todas demandando su atención a la vez. El resultado es que no consiguen hacer nada bien porque no pueden concentrarse en una sola cosa, al no ser capaces de ignorar los estímulos que no son relevantes en ese momento y que están recibiendo de manera continua.

DIFICULTAD PARA ALCANZAR LOS OBJETIVOS
Es desconcertante la habilidad intermitente que tienen las personas con TDAH para ser superhombres cuando algo les interesa y la incapacidad para iniciar y finalizar aquellos proyectos que les resultan aburridos. Como consecuencia en estas personas surgen sentimientos de inseguridad e incertidumbre, dudas sobre sus capacidades, vergüenza y baja autoestima a la hora de poder alcanzar los resultados que se esperan de ellos/as. Su sistema neurológico no genera la automotivación interna que nos lleva a conseguir los objetivos y necesitan de alicientes externos para motivarse y alcanzar las metas.

UN MOTOR SIEMPRE EN FUNCIONAMIENTO
Cuando los niños y niñas con TDAH alcanzan la adolescencia, la hiperactividad física se interioriza y, aunque en parte se oculta, sigue estando ahí, en forma de inquietud interna más o menos intensa, afectando aún la capacidad de escuchar a los demás, de mantenerse callado o de relajarse lo suficiente como para quedarse dormido, por ejemplo.
Incluso cuando el adulto con TDAH toma medicación no siempre es capaz de permanecer calmado y de controlar su inquietud, si bien, en la adolescencia, pueden haber adquirido las habilidades sociales para disimularla o expresarla de otras formas.

PUEDEN SER PRODUCTIVOS EN MOMENTOS DE CRISIS O ESTRÉS
En ocasiones, cuando la persona con TDAH está sometida a mucha presión y/ o estrés es capaz de realizar una gran cantidad de trabajo en poco tiempo. Estos “maestros y maestras del desastre” con TDAH pueden manejar una crisis con facilidad en esos momentos, aunque por poco tiempo, pues su productividad suele volver a ser escasa e ineficaz cuando la presión se aminora y se integran de nuevo en la rutina.  Y es que estas personas usan la ira o el estrés para obtener la descarga de adrenalina que necesitan para ser productivos. Sin embargo, pagan un precio muy alto si estos métodos (presión, situaciones límite, estrés, ira,…) son utilizados con frecuencia para aumentar su productividad, ya que terminan sufriendo de manera crónica estados de ansiedad, depresión, preocupación, frustración, culpa, trastornos de la personalidad, etc.

BUSCANDO EN LA MEMORIA
La memoria de una persona con TDAH es como una biblioteca inmensa y desorganizada. Contiene montones de información en fragmentos, pero no tiene los libros enteros. La información existe en muchas formas -como artículos, videos, clips de audio, páginas de internet-, pero no hay ningún catálogo de fichas para localizarla.
Cada persona con TDAH tiene su propia forma de almacenar esa enorme cantidad de material. Los elementos importantes (que no tienen que ser importantes para otra persona) no tienen un lugar fijo o están completamente escondidos en la memoria de una persona con TDAH porque la información y los recuerdos que están fuera de del alcance de su  vista son invisibles.
Su mente es un ordenador con una memoria RAM ineficaz en la gestión de la información del disco duro. Si bien la información que necesitan está en su memoria, es muy frecuente que no puedan localizarla o acceder a ella cuando la necesitan.
Por otra parte, su dificultad para ignorar elementos irrelevantes sobrecarga su memoria con menudencias de la vida cotidiana, dejando muy poco espacio para los nuevos pensamientos y los recuerdos, por lo que algo tiene que ser descartado u olvidado para conseguir espacio para la nueva información.

NO TIENEN UNA PERCEPCIÓN CLARA DE SÍ MISMOS
Las personas con TDAH tienen poca conciencia de sí mismas. Mientras que son capaces de evaluar perfectamente las acciones de los otros, el promedio de personas con TDAH tienen dificultad para evaluar su propia conducta y rectificar cuando no lo hacen bien, lo que suele deteriorar, sobre todo, sus relaciones sociales. La vulnerabilidad de las personas con TDAH a la retroalimentación negativa de los demás y la falta de capacidad de observarse a sí mismos forman una mezcla extraña, impidiendo que se formen un autoconcepto  (imagen que la persona tiene de sí misma) realista.
Las personas neurotípicas malinterpretan estas dificultades en su conducta, calificándolas de insensibles, narcisistas, indiferentes, o socialmente ineptos/as.

FUENTE:

sábado, 29 de junio de 2013

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA Y EN EL AULA

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA


La familia es muy importante en la educación de un niño o niña con TDAH.
1.- Anticípale lo que ocurrirá, las consecuencias de sus actos.
El niño tiene dificultad para prever la consecuencia de algunos de sus actos: enseñar al niño que debe colocar el vaso en medio de la mesa, porque si lo coloca muy al filo con sus movimientos puedo tirarlo. Estas situaciones resultan muy frustrantes al niño. Estas situaciones ocurren de manera reiterada, por lo que se genera una situación de tensión
2.- Dile “cómo hacer las cosas”. Esto evitará frustración y tensión.
La reiteración de consecuencias “desastrosas” genera situaciones de tensión, no sólo en el niño/a sino también en los padres y hermanos y otras figuras del entorno, y el niño termina etiquetado.
3.- Evitar “etiquetar” al niño.
Es recomendable que los padres vayan un paso por delante del niño y le enseñen “cómo” debe hacer las cosas: cómo debe colocar el vaso en la mesa, de qué manera debe cogerlo, cómo debe agarrar un plato si es que voy a ayudar a poner la mesa...
4.- Planifica sus acciones y actividades: le proporcionará seguridad.
Saber cómo hacer las cosas ayuda mucho al niño a aprender a planificar sus acciones y le da mucha seguridad también, porque no sólo le guía sino que le permiten conseguir un logro
5.- Ayúdalo a organizarse con un horario.
Todo lo que es planificación, organización, actividades organizadas en un horario, ayudará al niño. El tiempo en el que el niño no tiene nada que hacer, y entonces empieza a generar más desorden en la casa.
6.- Procura que tenga ciertas actividades para estar ocupado, sin saturarlo.
El tiempo sin nada que hacer no sólo genera desorden sino también mucha tensión entre madre e hijo. La agenda de un niño hiperactivo no tiene que estar sobresaturada.
7.- el Karate y el Taekwondo pueden ayudarlo a controlarse.
Estas disciplinas ayudan mucho a los niños con TDAH, pues generan capacidad de regulación en el niño. La regulación desarrolla el control y la inhibición de la conducta, es decir, saber en qué momento puedo hacer algo y en qué momento no, en qué momento debo esperar y en qué momento debo proceder, en qué momento debo pensar antes de llevar a cabo una actividad.
8.- Ayúdalo a relacionarse “mediando” en el juego con sus amigos.
Cuando esté jugando con los amigos, por ejemplo, a un juego de mesa, al principio, tenemos que estar mediando: “te toca tu turno” o “te toca esperar, ahora le toca a tu amigo”. No hace falta sacarlo del juego, ni hay necesidad de sobrecargarlo con terapias. Debemos ser muy insistentes y constantes en marcar bien las pautas de control inhibitorio, planificación, de manejo de turnos, de espera, tolerancia.
9.- Ayúdalo a tolerar la “frustración” y a respetar los turnos.
Enseñarle a respetar los turnos y aquellas situaciones en las que se pueda sentir frustrado porque las cosas no salieron como él esperaba.
10.- Enséñale a lidiar entre “su expectativa” versus “su capacidad”.
Enseñarle a ajustar su expectativa frente a su capacidad de producción. La capacidad de producción está alterada por su pobre capacidad de planificación. En ocasiones se fijan la idea de conseguir un objetivo con perspectivas muy grandes y cuando ven que el resultado de su trabajo es muy pobre siempre se sienten frustrados.
11.- Ayudarlo a ponerse metas “a corto plazo”. Sus logros lo motivarán y prepararán para nuevos retos.
Siempre hay que trabajar mucho con metas a corto plazo, para que el niño vea que puede manejar la situación y conseguir metas. De esa manera, lograremos motivarlo para exigencias a más largo plazo. 

PAUTAS PARA UN NIÑO CON TDAH EN EL AULA


1.- Profesores, padres y terapeutas deben comunicarse y coordinar el trabajo con el niño
Es muy importante que el profesor/a diseñe un plan de trabajo y se coordine con el terapeuta, en el caso en el que el niño reciba terapia farmacológica y/o psicológica, y con los padres, los cuales ya estarán llevando un plan de trabajo.
2.- Dosificar la exigencia académica y conductual.
Se recomienda empezar dosificando las exigencias tanto en el plano pedagógico como en el plano de exigencias conductuales. Al principio, puede parecer que lo que estamos exigiendo al niño no corresponde a su edad cronológica ni al grado escolar, pero es una primera fase para estabilizarlo y manejar su motivación para que pueda alcanzar nuevos retos.
3.- Ponerle objetivos que pueda alcanzar, para motivarlo.
Su historial de fracaso es bastante alto, por lo que se requiere trabajar dosificando las tareas, haciéndolas más pequeñas para que las pueda manejar, terminar y conseguir los objetivos.
4.- Dosificar la cantidad de tareas y, en lo posible, reducir la carga.
Por ejemplo, la cantidad de sumas, si es que el niño está llevando a cabo una tarea de ese nivel o completar frases.
5.- El incremento de tareas debe darse de forma gradual.
Iniciar reduciendo la tarea a la mitad y gradualmente ir aumentando la cantidad de ítems en función de sus logros.
6.- El niño hiperactivo no requiere de un colegio especial.
7.- El profesor/a debe considerar que la capacidad del niño para planificar y organizar está alterada.
8.- Fijar metas más cortas sin alterar el currículo porque el niño es capaz de lograrlo.
Se requiere dosificar y trabajar con metas más cortas, pero el contenido curricular debe ser el mismo, porque la capacidad intelectual del niño está intacta.
FUENTE:

martes, 24 de mayo de 2011

Apuntes para padres y profesores de niños con TDAH

  • Reconocer que existe un problema y la necesidad de un tratamiento especial, que incluye que los padres y profesores aprendan cómo tratar al niño.
  • Dedicar un tiempo específico al niño a diario, en casa, relajadamente, sin interferencias, alternando padre y madre, jugando a lo que él quiera (siempre que sea razonable). Durante este tiempo se evita toda disputa y no se le reprende ni se le recuerdan conductas previas inadecuadas, ni se le da una “moralina” (“si siempre te portaras como ahora...”). Se trata de que el niño perciba que se le quiere (y los padres también).
  • Poner normas y límites claros (sin discordancias entre ambos padres).
  • Dar las instrucciones por separado, no muchas a la vez. Asegurarse de que el niño nos atiende y comprende lo que le pedimos.
  • Tener una agenda para anotar los deberes escolares del día o cosas importantes.
  • Procurar tener actividades y horarios rutinarios. No cambiar de rutinas con frecuencia.
  • Evitar en lo posible actividades que son motivo frecuente de problemas (televisión, compras en supermercados). Incrementar aquellas en las que el niño se encuentre feliz.
  • No hacer caso a las conductas inadecuadas pero poco importantes. Una conducta inadecuada importante debe reprenderse sin violencia: lo que ha hecho nos disgusta, nos hace sentir mal a los padres, no está bien (pero nunca es malo el niño, sino lo que hizo).
  • Si se considera necesario un castigo, debe ser proporcionado e inmediato (por ejemplo que reflexione durante un tiempo de exclusión de la actividad, o tiempo-fuera).
  • Una tarea mal hecha puede repetirse con argumentos tipo “puedes hacerlo mejor”, o “vamos a repetirlo, yo te ayudo”, pero nunca “está fatal”, o “eres un inútil”.
  • Negociar pequeñas metas (se pueden usar puntualmente, para conseguir metas concretas, sistemas de puntos positivos o negativos, que el niño puede apuntar en la agenda, con pequeños premios que nunca serán compras o dinero).
  • Demostrar que se aprecian las conductas adecuadas y los logros, por pequeños que sean.
FUENTE: