TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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miércoles, 12 de agosto de 2026

EL DESORDEN VISUAL AGOTA A LAS PERSONAS CON TDAH

 


Imagen creada por IA

A continuación, voy a copiar el artículo "Tu cuarto desordenado le compite espacio a tu propio cerebro: la neurociencia explica por qué el caos visual te deja agotado antes de terminar el día" y después lo comentamos.

"No es solo una sensación. Cuando tu campo visual está lleno de objetos fuera de lugar, literalmente hay neuronas en tu corteza visual peleándose entre sí por representar cada uno de esos objetos. Y esa pelea, repetida todo el día, tiene un costo medible: en atención, en energía, y en una hormona muy concreta del estrés".

Por Romina Fabbretti

Publicado el 31 de julio de 2026, 09:43 ET

Tiempo de lectura 3 minutos

"Un estudio de la Universidad de Princeton, publicado en la revista Journal of Neuroscience, encontró que cuando hay múltiples estímulos presentes al mismo tiempo en el campo visual, esos estímulos compiten por representación neuronal suprimiendo mutuamente su actividad en la corteza visual. Ese hallazgo, de las investigadoras Stephanie McMains y Sabine Kastner, ofrece una explicación biológica concreta para algo que hasta entonces era solo una intuición: que un espacio abarrotado literalmente le exige más trabajo al cerebro que uno ordenado.

Kastner, que lleva dos décadas investigando los mecanismos de la atención, resume la conclusión de sus estudios de forma directa: el cerebro no es especialmente bueno para bloquear el desorden visual. En experimentos donde pedía a las personas concentrarse en un objeto mientras introducía otro en su campo de visión, sus escáneres seguían detectando una versión difusa de ese segundo objeto en la actividad cerebral, como si el cerebro no pudiera simplemente ignorarlo.

El experimento que probó que el cerebro no puede bloquear el caos

Según la investigadora, en cualquier entorno existe a la vez un impulso hacia los objetos que quieres mirar y una atracción de los objetos que compiten por tu atención. Cuantos más objetos hay en el campo visual, más tiene que trabajar el cerebro para filtrarlos, lo que lo agota progresivamente y reduce su capacidad de funcionar con el correr de las horas. Ese mecanismo, señala Kastner, también podría ayudar a entender ciertos patrones de atención asociados al TDAH.

La hormona del estrés sube cuando tu casa está desordenada

Ese desgaste cognitivo no se queda solo en el laboratorio. Un estudio del Centro sobre la Vida Cotidiana de las Familias de la UCLA, que documentó en profundidad la vida doméstica de 32 familias de clase media, encontró un vínculo entre cómo las personas describían sus propios hogares y sus niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, medida a través de muestras de saliva a lo largo del día.

Un análisis posterior de esos datos, publicado por las psicólogas Darby Saxbe y Rena Repetti en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, mostró que las mujeres que describían su hogar en términos de desorden y tareas inconclusas presentaban un perfil de cortisol diurno más plano, un patrón generalmente asociado a peores resultados de salud a largo plazo, mientras que quienes describían su casa en términos más restauradores mostraban un patrón hormonal más saludable.

Por qué las mujeres muestran más impacto que los hombres

Un dato llamativo del estudio de la UCLA es que el vínculo entre el desorden percibido y el aumento del cortisol apareció con claridad en las mujeres del estudio, pero no en los hombres, un contraste que los propios investigadores atribuyen, al menos en parte, a que la carga mental de organizar y mantener el hogar sigue recayendo de forma desproporcionada sobre ellas en los hogares de doble ingreso analizados.

Qué hacer con esta información

Ninguno de estos estudios sugiere que el desorden sea un defecto moral o una falla de carácter. Lo que muestran es un mecanismo neurológico y hormonal concreto: el cerebro procesa cada objeto visible en un espacio, ordenado o no, y ese procesamiento tiene un costo medible en atención y en estrés fisiológico a lo largo del día. Reducir el desorden visual de un espacio, incluso de forma parcial, es una de las pocas intervenciones ambientales con respaldo directo en neurociencia para aliviar parte de esa carga cognitiva".

FUENTE:

https://es.gizmodo.com/tu-cuarto-desordenado-le-compite-espacio-a-tu-propio-cerebro-la-neurociencia-explica-por-que-el-caos-visual-te-deja-agotado-antes-de-terminar-el-dia-2000248926

 

COMENTARIOS SOBRE EL ARTÍCULO

No existe evidencia de que el desorden visual "robe espacio físico al cerebro". Lo que muestran los estudios es que aumenta la carga cognitiva y obliga al cerebro a dedicar más recursos a filtrar información irrelevante, algo especialmente problemático en personas con TDAH.

¿Por qué el desorden visual agota tanto a una persona con TDAH?

1. El cerebro no puede ignorar todo lo que ve. Cada objeto que aparece en nuestro campo visual compite por captar nuestra atención.

Aunque no seamos conscientes, el cerebro analiza continuamente:

  • Colores
  • Formas
  • Movimiento
  • Objetos conocidos
  • Objetos pendientes de usar
  • Información escrita

Todo ello consume recursos atencionales.

En una persona neurotípica gran parte de ese filtrado ocurre de forma automática.

En una persona con TDAH ese filtro funciona con menor eficiencia debido a alteraciones en las redes de atención y control ejecutivo.

2. El TDAH no es solo un problema de atención

La investigación actual muestra que el TDAH afecta especialmente a:

  • Memoria de trabajo
  • Inhibición, control de interferencias.
  • Velocidad de procesamiento
  • Funciones ejecutivas.

Todo esto hace que resulte mucho más difícil ignorar estímulos irrelevantes.

3. Cada objeto "compite" por tu atención

Imagina un escritorio. Encima hay:

  • Facturas
  • Unas gafas y unas llaves
  • El móvil
  • Una taza

Aunque estés escribiendo un informe, tu cerebro recibe información de todos esos elementos Y cada uno representa una posible acción:

  • Tengo que pagar eso
  • Tengo que guardar las gafas y las llaves para llevármelas mañana
  • Debería contestar los mensajes
  • Tendría que fregar la taza

Todo eso genera lo que en psicología se denomina interferencia cognitiva.

4. El cerebro tiene que inhibir constantemente distracciones

El esfuerzo no consiste solo en concentrarse.

Consiste también en decir cientos de veces:

  • "No mires eso."
  • "No pienses en aquello."
  • "No cojas el móvil."

Ese esfuerzo consume energía mental.

Por eso muchas personas con TDAH terminan el día agotadas aunque "no hayan hecho tanto".

Gran parte del esfuerzo ha sido invisible.

5. El papel de la memoria de trabajo

La memoria de trabajo es el "bloc de notas" temporal del cerebro, donde “apuntamos las cosas pendientes”, por ejemplo.

En el TDAH, la memoria de trabajo suele tener una capacidad funcional menor.

Si además el entorno visual introduce continuamente información nueva, como objetos, colores, recordatorios, notificaciones, etc. esa memoria se satura mucho antes. Esto explicaría ¿por qué llegas a una habitación y olvidas a qué ibas?, ¿por qué una mesa llena de objetos te bloquea antes incluso de empezar?")

6. El cerebro está continuamente cambiando de foco

No hace falta tocar el móvil. Basta con verlo.

El cerebro realiza pequeños cambios atencionales llamados microdesplazamientos de la atención. Muchos duran milisegundos.

Pero cuando ocurren cientos de veces al día:

  • Disminuye el rendimiento
  • Aumenta la fatiga
  • Aparecen más errores
  • Cuesta volver a la tarea

7. Las redes cerebrales implicadas

Los estudios de neuroimagen muestran diferencias funcionales en varias redes implicadas en el TDAH:

  • Red frontoparietal
  • Red ejecutiva
  • Red cingulo-opercular
  • Red de saliencia
  • Conexiones con ganglios basales y cerebelo 

Estas redes son esenciales para decidir:

  • Qué información es importante
  • Qué estímulos deben ignorarse
  • Cuándo cambiar el foco de atención

Cuando funcionan de forma menos eficiente, el entorno desordenado resulta mucho más demandante.

8. No todo el mundo necesita el mismo nivel de orden

Aquí conviene desmontar un mito. No todas las personas con TDAH necesitan una casa minimalista, pero el equilibrio óptimo es complicado:

Si todo está a la vista, habrá un exceso de estímulos.

Si todo está guardado, el cerebro lo olvida.

Muchos adultos con TDAH viven precisamente ese conflicto: "Si lo guardo, deja de existir. Si lo dejo fuera, me sobreestimula."

9. ¿Qué dice la investigación sobre el orden?

La evidencia sugiere que:

  • Reducir estímulos irrelevantes mejora la concentración;
  • Disminuir el número de objetos visibles reduce la carga cognitiva;
  • Minimizar las distracciones facilita mantener el foco.

Sin embargo, el objetivo no es conseguir una casa perfecta, sino un entorno que reduzca el esfuerzo de filtrado del cerebro.

Una buena conclusión

El problema del desorden en el TDAH no es una cuestión de limpieza, sino de energía mental. Cada objeto visible representa información que el cerebro debe procesar, clasificar e intentar ignorar. Cuando ese sistema de filtrado ya funciona con mayor esfuerzo, como ocurre en el TDAH, el caos visual puede convertirse en un auténtico ladrón de atención.

Ordenar el entorno no cura el TDAH, pero sí reduce una parte importante de la carga cognitiva diaria.

 Estrategias que podrían ayudarte

Estas estrategias están pensadas para adaptarse al funcionamiento del cerebro con TDAH, no para intentar que funcione como un cerebro neurotípico. La idea es reducir la carga cognitiva, disminuir las distracciones y facilitar el inicio y el mantenimiento de las tareas.

1. Reduce el ruido visual sin esconderlo todo

El objetivo no es tener una casa de revista, sino que cada espacio tenga solo los objetos relacionados con la actividad que vas a realizar.

Por ejemplo:

  • En el escritorio: ordenador, libreta y bolígrafo.
  • El resto, en un cajón o una caja cerrada.

Así el cerebro tiene menos información que filtrar.

2. Agrupa los objetos por "categorías"

El cerebro con TDAH recuerda mejor por contextos que por categorías.

En lugar de: cajón de cables, cajón de papeles cajón de herramientas,

Mejor:

  • "Todo lo del ordenador"
  • "Todo para salir de casa"

Cuando buscas una cosa, no tienes que recorrer mentalmente veinte categorías distintas.

3. Que todo tenga un lugar fijo

El TDAH depende mucho menos de la memoria y mucho más de los hábitos.

Si las llaves siempre están en el mismo cuenco, llega un momento en que no necesitas pensar dónde dejarlas.

Cada decisión que eliminas es energía mental que ahorras.

4. Utiliza recordatorios visibles, pero limitados

Como ya se ha mencionado, uno de los grandes dilemas del TDAH es:

"Si lo guardo, me olvido."

La solución no es dejar todo por medio.

Es crear un "espacio de cosas pendientes": una bandeja, un tablero de corcho, una pizarra o una carpeta transparente, por ejemplo. 

Solo ahí pueden estar las tareas pendientes. No repartidas por toda la casa.

5. Trabaja con una sola tarea visible

Si vas a ponerte a escribir, no tengas también una factura por medio, el libro, la agenda, el móvil, la crema de manos, las gafas de sol...

Cada objeto representa una posible interrupción.

6. Reduce las decisiones

Las funciones ejecutivas ya trabajan bastante. Cuantas menos decisiones tengas que tomar durante el día, mejor.

Por ejemplo:

  • Ropa preparada la noche anterior;
  • Menú semanal;
  • Medicación siempre en el mismo sitio;
  • Bolso preparado, dejado siempre en el mismo lugar.

No es rigidez. Es ahorrar energía.

7. Crea "zonas"

En lugar de mover continuamente objetos por la casa, crea zonas específicas.

Por ejemplo:

  •  Zona de salida: pon ahí las llaves, la cartera, el bolso, las gafas, la documentación 
  • Zona de autocuidado: coloca ahí las lágrimas artificiales, la crema, la medicación, el cepillo de dientes, etc.

Así evitas recorrer la casa buscando cosas.

8. Divide las tareas en pasos ridículamente pequeños

No: "Ordenar el despacho".  Es un objetivo demasiado amplio.

Sí, dividir el objetivo en pasos más pequeños:

  • Recoger la basura;
  • Después, "guardar los bolígrafos"
  • Después, "ordenar solo la mesa"
  • Después, "archivar cinco papeles"

El cerebro con TDAH responde mucho mejor a objetivos concretos y alcanzables.

9. Aprovecha el efecto del temporizador

El cerebro con TDAH suele activarse mejor cuando existe una sensación de límite temporal.

Por ejemplo:

  • 10 minutos para recoger;
  • 15 minutos para contestar correos;
  • 20 minutos para estudiar.

Cuando suena el temporizador, puedes decidir si continúas.

Muchas veces lo difícil es empezar.

10. Evita las superficies "trampa"

Hay lugares donde el desorden tiende a acumularse:

  • La mesa del comedor;
  • Una silla del dormitorio;
  • La encimera;
  • El recibidor.

Si puedes mantener esas superficies casi vacías, evitarás que se conviertan en un imán para los objetos.

11. Utiliza recipientes, no busques la perfección

No hace falta doblarlo todo perfectamente. A veces basta con:

  • una caja para cables;
  • un cesto para ropa limpia;
  • una bandeja para documentos.

El objetivo es que el cerebro localice rápidamente las cosas en lugares fijos, no conseguir una organización perfecta.

12. Haz "reinicios" de cinco minutos

En lugar de esperar al sábado para ordenar toda la casa, dedica cinco minutos varias veces al día.

Por ejemplo:

  • Antes de comer;
  • Al terminar de trabajar;
  • Antes de acostarte.

Así el desorden nunca llega a ser tan grande que resulte abrumador.

La idea más importante

Muchas personas con TDAH piensan: "Soy desordenada."

Pero la neurociencia sugiere otra interpretación:

El problema no es la falta de voluntad. Es que cada objeto visible supone una pequeña demanda para un cerebro que ya dedica mucho esfuerzo a filtrar estímulos, inhibir distracciones y mantener la información activa en la memoria de trabajo. Cuanto más sencillo sea el entorno, menos energía tendrá que invertir el cerebro en ignorar lo irrelevante y más recursos podrá dedicar a lo que realmente importa.

Comprender esto cambia el mensaje de "ordena porque eres desorganizada" por "organiza tu entorno para que tu cerebro tenga que trabajar menos". Esa diferencia ayuda a reducir la culpa y explica el problema desde la neurociencia en lugar de desde la fuerza de voluntad.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

CÓMO LA IA PUEDE MEJORAR LA VIDA DE LAS PERSONAS CON TDAH, SEGÚN UN PSIQUIATRA: “SE PUEDE PROSPERAR EN LA VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL”

 

Imagen creada por IA


El uso de esta tecnología aporta grandes beneficios para la salud mental

Por David Otero Romero


La IA es capaz de facilitar tareas que para algunas personas son imposibles

La Inteligencia Artificial se está adentrando tanto en nuestras vidas que ya, prácticamente, es una más en nuestro día a día. Con un uso ético y correcto, puede ser una aliada poderosa en nuestras tareas cotidianas. A muchas personas ya les está cambiando la forma en que trabajan, estudian y organizan su tiempo.

Entre sus múltiples beneficios, la IA destaca por su capacidad para ayudarnos a optimizar el tiempo, mejorar el enfoque y reducir la ansiedad frente a decisiones diarias. No solo es útil para empresarios o estudiantes, sino también para personas que lidian con desafíos cognitivos como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Según la UNESCO, herramientas de IA adaptativa han permitido a personas con dislexia, TDAH o autismo mejorar su desempeño académico y profesional con un incremento del 20–30% en sus resultados. “Con apoyo tecnológico adecuado, se puede prosperar tanto en la vida personal como en la profesional”, afirma el psiquiatra Dr. Scott S. Shapiro.

IA para organizar, priorizar y empezar

Uno de los grandes desafíos para quienes tienen TDAH es traducir sus ideas en acciones concretas. Habilidades como la organización, priorización, gestión del tiempo y regulación emocional no siempre son intuitivas. Ahí es donde la IA puede entrar como una ayuda esencial.

Por ejemplo, herramientas como Motion, Reclaim AI o Google Calendar con IA permiten planificar el día con anticipación, dividiendo tareas complejas. Una técnica eficaz consiste en planificar tres tareas principales, agregar tareas rutinarias y dejar huecos para descansos. Así, al despertar, el usuario ya sabe qué debe hacer sin gastar energía mental en decidirlo.

Además, asistentes conversacionales como ChatGPT pueden actuar como compañeros de trabajo que ayudan a iniciar proyectos paso a paso. Cuando una persona se siente bloqueada frente a una hoja en blanco, puede usar la IA para generar ideas, organizar pensamientos o incluso crear plantillas de tareas repetitivas. Esto no solo reduce el estrés inicial, sino que genera una sensación de progreso y control que puede ser clave para mantener la motivación.

Ganar tiempo para reducir la frustración

Las personas con TDAH suelen ser creativas, inteligentes y llenas de ideas, pero a menudo les cuesta llevarlas a cabo por falta de estructura o por saturación mental. Al automatizar y facilitar lo más difícil, como es cómo empezar, decidir por dónde seguir o recordar lo importante, la IA permite que esas fortalezas florezcan.

Escribir los pasos de una tarea, desarrollar protocolos o reutilizar plantillas son estrategias que la IA puede optimizar fácilmente. Esto no solo ahorra tiempo, sino que reduce la frustración y mejora la autoestima, lo que favorece la continuidad y el logro de objetivos a largo plazo.

La mejor medicina... si se usa de forma ética

La clave está en usar la IA como una herramienta, no como una solución a todo. Si se implementa de forma ética y personalizada, la inteligencia artificial puede ser una aliada clave para que las personas con TDAH dejen de sentirse desbordadas y comiencen a avanzar en su vida personal y profesional.

Porque como demuestran los estudios, son capaces de mejorar los efectos de medicamentos o terapias sin prácticamente esfuerzo. Aunque, al igual que una medicación, hay que saber cómo funcionan, conocer sus riesgos y controlar su uso.

FUENTE:

https://www.infobae.com/espana/2025/07/30/como-la-ia-puede-mejorar-la-vida-de-las-personas-con-tdah-segun-un-psiquiatra-se-puede-prosperar-en-la-vida-personal-y-profesional/

jueves, 11 de julio de 2024

EL TDAH TAMBIÉN OCURRE EN LA EDAD ADULTA: ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

 

El Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH) persiste en las y los adultos con síntomas que se manifiestan en dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad.

¿Sabías que el Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH) persiste en la edad adulta? Generalmente se piensa que esta condición, de la que el 13 de julio se conmemora su día internacional en internet, se manifiesta sólo en la infancia y después desaparece; sin embargo, recientes investigaciones indican que se mantiene con los años.

“Hay un infradiagnóstico del TDAH en adultos», un trastorno del neurodesarrollo en el que las mujeres tardan más en ser diagnosticadas o son tratadas erróneamente para condiciones de ansiedad o depresión, explica Ana Gómez, neuropsicóloga de la Fundación INGADA y coordinadora de los grupos de adultos en una entrevista con el diario digital El Español.

«Tiene un origen neurobiológico, debiéndose en un 70-80 por ciento a factores genéticos y en un 20 por ciento a ambientales”, destaca.

Habitualmente este trastorno se asocia en el imaginario colectivo a «el típico niño movido o inquieto», como si se tratase de un trastorno exclusivo de la etapa infantil, pero la especialista aclara que esa idea está alejada de la realidad y un amplio porcentaje de adultos seguirá experimentando síntomas, entre ellos: dificultades atencionales, hiperactividad e impulsividad.

Sobre las dificultades para poner atención, la neuropsicóloga explica que «son esos despistes, el olvidar con frecuencia cosas necesarias como las llaves o la cartera, problemas para gestionar el tiempo -suelen llegar tarde, olvidan citas importantes…-, y les cuesta organizar las tareas o incluso empezarlas o acabarlas, además de tener dificultad para mantenerse concentrados».

Mientras que la hiperactividad se traduce en «una sensación de inquietud interna, no pueden realizar tranquilamente una actividad y necesitan tener algo en las manos, mover piernas», además «tienden a sobrecargarse de tareas por esa necesidad de estar haciendo siempre algo».

Por último, la impulsividad, tiene que ver con «decir las cosas sin pensar en las consecuencias, interrumpir conversaciones», así como «tener dificultades para hacer colas o tolerar la frustración…».

Las diferencias del TDAH en niños y adultos

Aunque los síntomas son similares en niños y adultos, Gómez precisa que sí hay variaciones en la forma en que se manifiestan en cada edad. Por ejemplo, en los adultos «disminuye la hiperactividad, que es como una sensación de inquietud interna o toma forma de pensamientos que se agolpan en la cabeza y van a toda velocidad», y destacan más «las dificultades para concentrarse, organizarse y gestionar el tiempo, así como los problemas para regular adecuadamente sus emociones».

En la edad adulta, por tanto, adquieren más notoriedad «las dificultades en la función ejecutiva», es decir «en la capacidad de poder establecer metas a medio y largo plazo, teniendo el control emocional y conductual necesario para ello.

“Los síntomas atencionales y la dificultad a la hora de regular las emociones son los que más les interfieren en su día a día. De hecho, los estudios señalan que la desregulación emocional debería ser considerada como un síntoma nuclear del TDAH en esta etapa», dice Gómez respecto a la edad adulta.

Esta alteración estaría mediada «por una alteración en el córtex prefrontal (que es la parte más anterior del cerebro) y que es el encargado de las funciones ejecutivas». Además se producen «alteraciones en los circuitos implicados en la motivación», lo que explica que «les cueste mantener la atención en tareas o actividades cuya gratificación no es inmediata».

Por último, especifica que los síntomas pueden tener diferentes niveles de gravedad en función del impacto que tengan en el día a día de la persona y en su entorno (especialmente el laboral y familiar).

¿Por qué las mujeres demoran más en ser diagnosticadas?

La neuropsicóloga explica que el TDAH se da por igual entre ambos sexos en la edad adulta, sin embargo, destaca que las mujeres «suelen pasar más desapercibidas» porque muestran menos problemas de conducta, lo que retrasa el diagnóstico.

Ello provoca que estas mujeres lleguen habitualmente a la edad adulta «tratadas por otros trastornos como ansiedad y depresión que enmascaran al TDAH». Incluso ocurre que «muchas de ellas llegan al diagnóstico tras haber sido diagnosticado alguno de sus hijos».

«La manifestación de los síntomas en las mujeres también puede fluctuar por cuestiones hormonales y está condicionada por factores sociales y culturales».

Este retraso en el diagnóstico acaba derivando en «problemas de autoestima al sentir que no son capaces de cumplir con las exigencias que la sociedad les va imponiendo», algo que «las convierte en personas especialmente vulnerables».

FUENTE:

https://www.yotambien.mx/actualidad/tdah-trastorno-deficit-atencion-hiperactividad-adulto

https://pixabay.com/es/photos/adulto-vista-posterior-pelo-rubio-1867694/

jueves, 4 de agosto de 2022

QUÉ PASA EN EL CEREBRO DE UNA PERSONA CUANDO TIENE TDAH



El cerebro humano cuenta con una zona muy importante en la parte delantera de la cabeza que se le llama Prefrontal. Es en esta zona es en donde se encuentra la atención y las funciones ejecutivas, habilidades que permiten a la persona ser consciente de las cosas, tomar decisiones, planear, organizar, ejecutar y evaluar las acciones realizadas, que justamente es lo que se ve más afectado con el TDAH.

El cerebro funciona a base de estímulos eléctricos que llevan y traen información necesaria para realizar las diferentes actividades de la vida. Esta información se logra transmitir gracias a las neuronas y éstas a su vez se pueden comunicar entre sí por la intervención de unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores.

Los neurotransmisores se encuentran en el espacio que hay entre cada neurona y al hecho de conectarse con los extremos de cada una de ellas se le llama sinapsis y el espacio entre cada neurona recibe el nombre de espacio sináptico. Y es justamente es ahí en donde se “transportan” los mensajes entre cada neurona y cuando los neurotransmisores no lo hacen bien porque “pierden el rumbo”, no están disponibles o de plano no existen, es que las respuestas de la persona son equivocadas, lentas o bien exageradas, justamente lo que pasa en el caso del TDAH.

La presencia en bajas cantidades de diferentes neurotransmisores (las sustancias químicas que se encuentran en el cerebro), pueden ser la base para que se presenten algunas condiciones de salud mental y del estado de ánimo.

Los neurotransmisores que están relacionados con el TDAH son tres, los cuales participan llevando y trayendo información de los frontales a las demás zonas del cerebro y viceversa, favoreciendo las adecuadas respuestas cognitivas y el control de impulsos de la persona:

  • Dopamina (sustancia encargada de manejar el centro de recompensa y placer del cerebro)
  • Serotonina, y
  • Norepinefrina o noradrenalina (sustancia relacionada muy de cerca com la dopamina)

¿Qué significa esto?

De manera muy sencilla, esto quiere decir que si los niveles de estas sustancias químicas del cerebro son bajos afectan la manera en que las personas con TDAH experimentan los procesos de gratificación y motivación y, por tanto, son más propensos a perder rápidamente el interés en ciertas actividades y en buscar más estimulación del ambiente que otras personas.

Estos bajos niveles en los sistemas de transmisores químicos terminan por afectar áreas específicas del cerebro:

Áreas involucradas

Algunas de las áreas específicas que se ven involucradas cuando una persona presenta TDAH, y se han podido demostrar son:

1. Lóbulo frontal

Esta es la parte del cerebro que se encuentra adelante, justo detrás de la frente, y es la encargada de ayudar con los procesos más complejos que llevamos a cabo los seres humanos. Los estudios científicos han encontrado que ciertas estructuras del lóbulo frontal tardan más en desarrollarse en personas con TDAH, lo que puede llevar a afectar funciones como:

  • La toma de decisiones
  • La organización
  • La planeación
  • El control de impulsos
  • El juicio
  • La memoria
  • La atención
  • La capacidad de conseguir gratificación

2. Sistema Límbico

Esta región se encuentra justo en el centro del cerebro, en su parte más profunda. Se encarga de generar las respuestas emocionales que sentimos, y está involucrada en procesos de motivación y atención a diferentes estímulos.

3. Ganglios basales

También ubicados al interior del cerebro, los ganglios basales son un grupo de núcleos responsables principalmente del control motor, así como de otras funciones como el aprendizaje motor, las funciones ejecutivas, los comportamientos y las emociones. Una deficiencia aquí puede provocar un "cortocircuito" en la comunicación e información al interior del cerebro, lo que se convierte en una falta de atención e impulsividad.

4. Sistema de activación reticular

Este sistema es una red de neuronas situada en el tronco cerebral responsable de nuestros patrones de vigilia, nuestra capacidad de concentración y la respuesta de lucha y huida; una deficiencia aquí puede causar falta de atención, impulsividad o hiperactividad.


Qué ocurre cuando hay niveles bajos de neurotransmisores:

Cuando existen niveles elevados de Dopamina la persona puede:

• Estar concentrada

• Trabajar intensamente en las tareas

• Mantener un buen estado de alerta

Cuando existen niveles bajos de Dopamina entonces:

• Hay distracción

• Tiene dificultad para completar una tarea

• Dificultad para pensar anticipadamente

• Dificultad para responder a tiempo

• Presenta impulsividad cognitiva (muchas ideas de golpe en la cabeza)

En el caso de la Serotonina, con niveles elevados:

• Se logra satisfacción

• Mantiene buen estado del ánimo

• Puede mantenerse enfocado en una sola cosa

• Ayuda a conciliar el sueño

Cuando existen niveles bajos de Serotonina:

• Hay insatisfacción

• Propenso a la irritabilidad

• Presenta agresión hacia sí mismo u otros

• Impulsividad

• Comportamiento obsesivo compulsivo

• Riesgo de suicidio (actúa sin freno)

• Impulsividad cognitiva (muchas ideas de golpe en la cabeza)

Respecto a los niveles altos de Norepinefrina (noradrenalina):

• Busca emociones fuertes, en muchos casos extremos

• Persigue nuevas actividades

• Mantiene buen estado del ánimo

• Sostiene la atención

Y con los niveles bajos de Norepinefrina (noradrenalina):

• Indiferente, apagado emocionalmente

• Existe baja energía, apatía

• Puede presentar depresión

• Reacciones con agresión 


En síntesis, podemos decir que la dopamina tiene que ver con el placer, la motivación, la recompensa y la cognición. La serotonina con el control del estado del ánimo y las emociones y la norepinefrina o noradrenalina con los procesos de atención principalmente (en combinación con la dopamina).

Así, más allá de aprenderte cada parte del cerebro o los nombres de las sustancias químicas, es importante ver que existen motivos físicos reales que pueden causar este tipo de condiciones. Si alguien tiene esta condición no es porque no esté esforzándose, porque sea “un mal niño” o porque no quiera hacer las cosas, es porque hay diferentes causas que hacen que sus procesos de atención y motivación sean diferentes.

Lo importante es saber que también existen tratamientos terapéuticos y, de ser necesario, farmacológicos que pueden ayudar. Así que si tú o alguien cercano parecen presentar síntomas de TDAH te invitamos a consultar con un profesional.

FUENTE:

https://cerebrofeliz.org/que-pasa-con-el-cerebro-cuando-se-tiene-tdah/

https://porquequieroestarbien.com/salud-mental/trastornos-mentales/que-pasa-en-el-cerebro-de-una-persona-con-tdah

https://pixabay.com/es/illustrations/cerebro-anatom%c3%ada-l%c3%b3bulos-m%c3%a9dico-7174144 / 

domingo, 16 de febrero de 2020

LA ALTERACIÓN DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN EL TDAH



Uno de los síntomas más frecuentes en los niños y adultos que están afectados por Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es la alteración de las funciones ejecutivas.

Dra. Idiazábal Alecha

29-01-2020



Las funciones ejecutivas comprenden un conjunto de procesos que permiten realizar conductas orientadas a un fin, es decir, que permiten controlar la conducta propia. De esta manera, las funciones ejecutivas incluyen todas las capacidades mentales esenciales para realizar una conducta eficaz. La Dra. Idiazábal Alecha, de la plataforma TopDoctors, lo explica.

Cuando en el día a día queremos realizar una acción, las funciones ejecutivas se encargan de planificar los actos, organizando la conducta y permitiendo así que podamos realizar varias cosas a la vez.

De esta manera, impiden que nos desviemos del objetivo final con distractores externos para que nos adaptemos a las diferentes situaciones en caso de que se produzcan contratiempos.

Las funciones ejecutivas en la vida diaria

Las funciones ejecutivas son las que permiten que las personas planifiquemos cada día, a través de la ejecución de una serie de pasos que realizamos de forma más o menos ordenada y eficaz (despertarnos, preparar el desayuno, escoger la ropa, lavarse los dientes…).
En cualquier caso, si en algún momento, uno de estos pasos falla, tenemos facilidad para adaptarnos de forma rápida a la nueva circunstancia.

Las funciones ejecutivas en el TDAH

Las funciones ejecutivas se ven afectadas en muchas patologías, como en el TDAH. En el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad esta afectación es muy frecuente.
De hecho, son habituales los casos de niños que no son capaces de prepararse la mochila, se entretienen, no escuchan, no entienden cuando se les habla, se olvidan las cosas, pierden objetos, pierden el tiempo o llegan tarde, entre otras.

En la gran mayoría de los casos, la exploración neuropsicológica es útil para ofrecer un perfil en el que las funciones ejecutivas se ven afectadas. En la vida diaria, esto se traduce en una incapacidad para organizarse, planificar, prever consecuencias, mantener mucha información a la vez en la mente y adaptarse a nuevas circunstancias con facilidad.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Ante un caso de TDAH en el que las funciones ejecutivas se ven afectadas, es importante que adaptemos nuestros comportamientos a las características de la persona que padece TDAH. Al menos hasta que consiga autorregular sus conductas a través de una serie de técnicas. De esta manera, es posible contrarrestar los efectos de un déficit en las funciones ejecutivas.

Por otro lado, es recomendable seguir una serie de pautas, como las siguientes:

  • Ayudarles en la organización de su vida diaria.
  • Señalar cada paso que den para realizar una tarea.
  • Enseñarles a planificar el tiempo necesario para hacer determinadas actividades.
  • No darles muchas órdenes al mismo tiempo, porque no pueden retenerlas todas a la  vez.
  • Darles órdenes de una en una, de manera clara.
  • Retirar distractores que puedan alterar su atención o que puedan desviarles de su  objetivo final.
  • Enseñarles a tomar alternativas cuando surjan inconvenientes.
  • Ser pacientes y comprensibles.
La Dra. Idiazábal Alecha es una reputada especialista en Neurofisiología Clínica. Dirige el Instituto Neurocognitivo Incia (centro adscrito a la Universidad de Barcelona), dedicado al diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema nervioso central y periférico, trastornos del sueño y trastornos neurocognitivos. Formada en el Centro de Investigación de Neurociencias de la Habana en Neurofisiología Cognitiva, es la encargada de la realización de los Protocolos de Registro, Análisis y Aplicaciones Clínicas de los Potenciales Evocados Cognitivos de la Sociedad Española Neurofisiología Clínica. Participa en numerosos proyectos de investigación y es autora y coautora de numerosas publicaciones médicas nacionales e internacionales. Es experta en Neuromodulación y tratamiento con tDCS. Premio Nacional de Medicina Siglo XXI en Neurofisiología Clínica (2018).

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lunes, 2 de octubre de 2017

DIEZ RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA PADRES DE NIÑOS CON TDAH



En la actualidad, alrededor de un 5% de los niños presentan Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esto lo convierte en uno de los trastornos de mayor prevalencia en la infancia.

Las características propias del cuadro, que incluyen alteraciones en las funciones atencionales, hiperactividad e impulsividad, provocan una desorganización general a nivel cognitivo y comportamental que se extienden a todas las áreas de la vida.

A su vez, diversos estudios muestran que estos niños son más propensos a desarrollar trastornos comórbidos como ansiedad y depresión. Suelen presentar diversos problemas de aprendizaje, mayores probabilidades de accidentarse y mayor consumo de sustancias en la adolescencia (Ives, 2006). Es decir, el impacto del trastorno afecta en mayor o menor medida a todos los ámbitos en los cuales los sujetos se desempeñan.

De manera inversa, las intervenciones que como adultos realizamos en los contextos donde los pequeños habitan, podrán ayudarlos (o no) en su organización y en limitar los efectos que el TDAH presentan en su cotidianidad. 

Teniendo en cuenta estas características, hace algún tiempo publicamos recomendaciones para maestros de niños con TDAH, cuya finalidad fue favorecer el proceso de aprendizaje de los niños por medio de algunas adaptaciones de acceso y contenido al material educativo.

En este caso, el objetivo es proponer una serie de recomendaciones para los padres, los que impactarán de manera beneficiosa en la vida de sus hijos a la vez que en la de ellos mismos; ya que aplicados de manera consistente disminuyen conductas desorganizadas e impulsivas en los niños, incidiendo de forma directa en el equilibrio familiar.

Recomendaciones

Recomendación N° 1: Darle estructura al día a día
El que un niño con TDAH viva en un ambiente relativamente estructurado contribuirá a su organización para las actividades que deba realizar. Por el contrario, un contexto desestructurado, donde las mismas actividades pueden cambiar el momento del día en que se realizan, se superponen o alternan en el orden previsto; es más probable que generen confusión y fallos en su realización.
Por ejemplo, será preferible que siempre cuando llega del colegio se cambie, lave las manos, se siente a almorzar, cepille los dientes y duerma una siesta para realizar las tareas escolares posteriormente; a que todos estos mismos pasos los vaya realizando cada día en un orden distinto. En este último caso, es muy posible que algunos elementos se omitan o no se realicen satisfactoriamente.

Recomendación N° 2: Cómo dar órdenes
Un comentario habitual de los padres de niños con TDAH es la poca obediencia de estos hacia las normas e instrucciones proporcionadas. Una manera de aumentar las probabilidades de éxito cuando se desea que el niño realice algo, consiste en seguir estas sencillas reglas:
  • No dar más de una orden a la vez. Es preferible esperar a la finalización de una tarea, antes de presentar una nueva actividad.
  • Segmentar demandas generales. La indicación <<Ordena tu habitación>> puede ser separada en <<Guarda tus juguetes/ Haz la cama/ Tira los papeles al cesto de basura>>.
  • No dar indicaciones que puedan ser ambiguas. Comunicar <<Pórtate bien en lo de la abuela>> puede significar cosas muy distintas para un niño y un adulto (incluso para distintos adultos). En cambio, <<No toques las cosas de la mesa / No corras por adentro de la casa/ No te metas en la habitación de la abuela>> son instrucciones más concretas y fáciles de cumplir.
  • Pedirle al niño que repita la indicación dada. Esta es una forma de corroborar que haya entendido lo que se espera de él.
  • Hay que evitar abusar del <<No>> como recurso. Siempre se es preferible formular enunciados en forma positiva que negativa. Frases como <<No toques el televisor>> <<No apagues la luz>> <<No hables ahora>> pueden, aunque sean concretas, formuladas de manera segmentada y repetidas por el niño, sonar muy restrictivas, en especial cuando se van repitiendo a lo largo del día muchas veces. En su lugar, se puede solicitar lo mismo pero en forma positiva, diciendo por ejemplo <<Me gustaría que te quedes unos minutos sentado aquí>> <<Es preferible dejar la luz prendida>> <<Permanece en silencio algunos minutos>>.

Recomendación N° 3: Descubra que habilidades posee su hijo y foméntelas
El estimular aquellas habilidades naturales que pueda tener incrementará su autoestima y sentimientos de eficacia, y ayudará a los padres a centrarse en aspectos positivos de su hijo. En caso de no conocer el pequeño que actividades le agradan y en las cuales puede tener buenos rendimientos, se los puede acompañar en el descubrimiento de las mismas.

Dado que las personas con TDAH suelen presentar malos comportamientos, es muy fácil que se pierdan de vista los aspectos positivos de los niños y en cambio nos centremos en sus puntos débiles. Tener presentes las fortalezas cambia sustancialmente la mirada que se tiene sobre los pequeños, y evita tener pensamientos del tipo <<le gusta desobedecer y hacerme enojar>>.

Recomendación N° 4: Cuando se apliquen premios y castigos, que sean inmediatos a los comportamientos elegidos
Es muy frecuente que los padres intenten modificar la forma en que sus hijos se comportan aplicando consecuencias temporalmente muy distantes de aquellos comportamientos apropiados e inapropiados. El niño por un lado, puede olvidar o perder de vista cuál era esa consecuencia (buena o mala) que le esperaba.

A su vez, puede frustrarse por el tiempo que debe esperar para acceder a la misma, incluso aunque sea algo muy deseado.
En lugar de proposiciones del tipo <<si este año apruebas todas las materias vamos de vacaciones a Disney>>, puede resultar más gratificante para el niño aplicar un sistema de recompensas por cada exámen aprobado, por cada materia aprobada, y por último sí puede utilizarse el premio mayor (Disney) en caso de cumplir todos los objetivos propuestos. El pequeño de esta forma tendrá acceso más inmediato y constante a reforzadores, lo que mantendrá su motivación alta por períodos mayores de tiempo. Y en caso de fallar en la consecución de la meta final, no tendrá el sentimiento de que nada ha valido la pena, ya que a lo largo del año obtuvo numerosos beneficios por sus esfuerzos.

Una pequeña aclaración, al hablar de cumplir los objetivos propuestos me estoy refiriendo a aquellos objetivos que sean alcanzables por el estudiante, no a los que aspiren los padres de manera ideal. La constante y excesiva presión por rendir más de lo que se puede termina habitualmente produciendo los resultados opuestos a los esperados. Como consecuencia adicional, produce estrés y frustración no solo en los padres, sino también en sus hijos. Esto se relaciona directamente con el siguiente punto.

Recomendación N° 5: Concéntrense en los aprendizajes, no en las calificaciones
Muchos adultos han crecido con la convicción de que la nota escolar refleja lo aprendido, y que si no es así al menos es lo más importante del paso por la escuela, ya que queda de forma objetiva plasmada en documentos y certificados. Para un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, la presión impuesta para la obtención de buenas calificaciones puede ser excesiva, logrando que se frustre y no solo que no obtenga los resultados esperados, sino que tampoco aprenda.

Un ligero ajuste en las expectativas de los padres sobre el recorrido académico, de seguro provocará una disminución en la frustración que sienten tanto los niños como sus progenitores, y potenciará el aprendizaje escolar.

Recomendación N° 6: Nunca criticar a la persona
Este punto es de vital importancia para todos los actores. Por un lado, el niño que es calificado como vago, caprichoso, malo, etc, está de forma permanente registrando que los adultos significativos observan eso en él, afectará a su autoestima y a su comportamiento posterior. 
Por el lado de los adultos, etiquetar al niño de esta forma en general los dejará predispuestos a prestar atención a aquellas conductas que estén de acuerdo con dicha percepción, lo que influye en la buena relación a mediano y largo plazo.

En lugar de afirmar que es un vago porque no levantó sus juguetes del piso por ejemplo, es mejor remarcarle la solicitud nuevamente, omitiendo todo tipo de apreciaciones personales. Si es necesario realizar observaciones, siempre hacerlas sobre las conductas en lugar de sobre el sujeto.

Recomendación N° 7: Planificar potenciales situaciones conflictivas
Si ciertos momentos suelen producir de manera repetida malos comportamientos por parte del pequeño, la anticipación de las situaciones, así como de lo que se espera por parte suya, incrementa las posibilidades de evitar estos malos momentos.

Ante la repetida situación del correteo por medio de las góndolas del supermercado tocando los productos que están exhibidos, los padres antes incluso de salir de su casa pueden comentar de manera bien concreta y clara (tal como sugiere el Recomendación 2), que conductas puntuales esperan de su hijo.

Recomendación N° 8: No intentar abordar todos los problemas al mismo tiempo
Esto mantiene relación con varios de los puntos ya abordados. Si partimos de la base que es preferible que haya pautas claras, solicitadas secuencialmente y no al mismo tiempo, y de la preferencia de la estructura frente al caos; solicitar a un niño que se quede quieto, callado, que si habla no diga malas palabras, que preste atención a lo que dice el resto permanentemente y que mantenga por ejemplo determinada postura corporal, será imposible de sostener.

La frase “Hay que elegir qué batallas pelear” es perfectamente aplicable a estos casos. Siempre habrá que estar atento a todos los problemas que presente una persona en cada situación determinada, y frente a los mismos establecer cuales son prioritarios para atender y cuales no. 
Es necesario tener en cuenta una serie de elementos al tomar estas decisiones, como por ejemplo la gravedad (para sí o terceros) que presente, la imposibilidad que le traiga de adquirir nuevas habilidades, etc; pero siempre sin perder de vista que no es posible enfrentar todas las situaciones problemáticas al mismo tiempo.

Recomendación N° 9: No confíen en un profesional que no les ofrece un diagnóstico claro
De la misma forma, no confíen en profesionales que utilicen diagnósticos poco específicos o que no sigan las convenciones actuales, y usen términos como por ejemplo <<bloqueo emocional, falta de madurez o problemas de lateralidad>>.

Un profesional que lleve adelante un buen tratamiento debe proveer a su vez el asesoramiento y psicoeducación necesaria para un tratamiento eficaz. Como se desprende de todos los recomendaciones hasta ahora vistos, el funcionamiento de los sujetos se ve sensiblemente afectado por el contexto, ya sea en forma material (ambiente ordenado por ejemplo), como interaccional. 
Un terapeuta que sólo trabaja con el niño y no sugiere a padres y docentes intervenciones puntuales para los lugares y situaciones en las que se desenvuelve, disminuye se eficacia terapéutica y pone sobre éste un peso que probablemente no pueda soportar; al dejarle la labor de ser el único responsable de que su comportamiento cambie.

Recomendación N° 10: No se olviden de ustedes como personas
Por lo complejo de todos los factores a tener en cuenta, un hijo con TDAH genera estrés e impacta sobre uno mismo y diversos tipos de relaciones, como pareja, otros hijos, amistades, etc.

Tomarse el tiempo para realizar actividades placenteras, permite recuperar fuerzas para continuar con sus labores como madres o padres posteriormente. Lo mismo sucede con relaciones que suelen quedar en segundo plano. Será necesario buscar momentos en los cuales puedan cultivarse las mismas, sin que el foco de atención permanente sea su hijo.
Recuerden que además de padres, son sujetos que seguramente necesitan de otro tipo de actividades para su bienestar.

Para concluir, estos recomendaciones no deben entenderse en forma absoluta, sino que son adaptables a los contextos en los cuales se aplican. Tampoco son los únicos puntos a tener en cuenta a la hora de educar a un niño con TDAH. Sin embargo, constituyen pautas generales de crianza que son de gran utilidad en estos casos.

Referencias
Artigas Pallarés, J. (2006). El Trastorno de Déficit de Atención/Hiperactividad en la consulta del pediatra. Algunas sugerencias. Revista Pediatría de Atención Primaria. Vol VIII (4) 115- 133.
Ives, E. (2006). Intervenciones no farmacológicas en el entorno familiar de niños con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad. Revista Pediatría de Atención Primaria. Vol VIII (4) 57- 67.
Ochoa, J., Vintimilla, M. (2015). Estrategias Terapéuticas para padres de niños de 6 a 10 años con Diagnóstico de TDAH. Facultad de Filosofía Letras y Ciencias de la Educación. Escuela de Psicología.

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