TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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martes, 17 de junio de 2014

EL RIESGO DE ACCIDENTE EN LOS PACIENTES CON TDAH ES MENOR QUE EL QUE SE CREÍA


Hace unos meses, leíamos diferentes artículos que afirmaban que los conductores con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tenían casi un 50% más de riesgo de sufrir un accidente grave de tráfico. Sin embargo, según recoge la DGT, las últimas investigaciones hacen que los expertos rectifiquen y aseguren que el riesgo de accidente del paciente con TDAH es menor del que se creía.


J. L. A. | MADRID  9 junio 2014

Los conductores que tienen déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) tienen menos posibilidades de sufrir un accidente de las que inicialmente se creía, según destaca la revista "Tráfico y Seguridad Vial" de la Dirección General de Tráfico.

La organización Accident Analysis and Prevention ha publicado un metaanálisis de la relación entre TDAH y accidentes de tráfico que concluye que el riesgo del paciente de verse implicado en un accidente, comparado con el conductor sin ese trastorno es de 1.36. Si se cuentan los kilómetros recorridos, el riesgo es menor.
Este estudio, comparado con los realizados en los años 90, señala que el riesgo de accidente de estos pacientes es menor de lo creído, y similar al de otros pacientes, como los de trastornos cardiovasculares. Según los expertos, esta mejora se debe, probablemente, al mejor control actual de estos pacientes y a los avances en los medicamentos usados.
El TDAH es un problema del comportamiento, más frecuente en varones, que afecta al 5-10% de la población infanto-juvenil. Los estudios han demostrado que del 60% al 75% de los niños con TDAH presentan los síntomas hasta su edad adulta.
Los principales síntomas del TDAH incluyen problemas con la atención sostenida y la impulsividad, lo que puede tener un efecto adverso sobre una conducción segura. Esta posibilidad podría reducirse, como vemos, siguiendo un tratamiento farmacológico.

Los estudios previos indicaban que los conductores con TDAH adoptan conductas de riesgo con más frecuencia, cometían más ‘violaciones’ de las normas de tráfico, y tenían un mayor riesgo de verse implicados en accidentes de tráfico. Como los conductores más jóvenes presentan tasas más elevadas de accidentes, la relación TDAH-accidentalidad siempre ha sido objeto de especial atención.
El cumplimiento de un tratamiento farmacológico para el TDAH reduciría el riesgo de un hombre de tener un accidente de tráfico en un 58%, en comparación con los hombres no tratados. Sin embargo, según las investigaciones, en las mujeres no se ha apreciado un beneficio farmacológico significativo en la prevención de accidentes.
Consejos para el conductor con TDAH
  • Hable sinceramente con su médico para decidir las pautas de conducción más seguras en base al momento en que se halle.
  • Tenga en cuenta el consejo del médico sobre los efectos secundarios de la medicación. Evite conducir en los primeros días de tratamiento y con cambios de dosis.
  • Tener que conducir no debe ser excusa para dejar el tratamiento, ni cambiar sus pautas.
  • No conduzca si nota nerviosismo, somnolencia, temblores, alteraciones de la visión, movimientos anormales...
  • Adapte su conducción a su estado. En todo caso, descanse cada 2 horas o más si está cansado, nervioso o con dificultad para mantenerse alerta.
  • Si debe hacer un viaje largo, prepare previamente su recorrido. Recuerde que en la conducción es fundamental mantener la calma y evitar decisiones precipitadas.
FUENTE:

El TDAH no incapacita para la conducción pero teniendo en cuenta el riesgo de accidente, con o sin TDAH, es importante concienciar a los jóvenes sobre cómo hacerlo de la forma más segura. Es recomendable que las charlas con los adolescentes sobre conductas de conducción seguras se hagan con la presencia de los padres, que se inicien antes de la edad de conducir y se mantengan a lo largo del tiempo.
Consejos para los conductores jóvenes con TDAH:
  • Si estás bajo tratamiento farmacológico consulta con tu especialista en TDAH para acordar con él las medidas a tener en cuenta. Hay que evitar conducir durante los primeros días de tratamiento por los posibles efectos de la medicación.
  • Reduce al mínimo las distracciones: no uses el teléfono móvil, no ajustes la radio, no comas o consultes mapas.
  • No conduzcas cuando estés enfadado. Hay que conducir de forma tranquila, aunque otros conductores tengan comportamientos indebidos.

Consejos para los padres de conductores jóvenes con TDAH (y sin TDAH):
  • No permitir que lleven a otros jóvenes hasta estar seguro de que tiene la experiencia y criterios adecuados.
  • Recordarle que conducir no es un derecho si no un privilegio para el adolescente.
  • Mantenerse alerta ante cualquier actitud negativa que pueda afectar a su conducción.
  • Recordarle la importancia de la seguridad mientras conduce.

En definitiva, teniendo en cuenta que los jóvenes con TDAH tienen una marcada tendencia a la inatención y a la fácil distracción, cualquier elemento puede llamar su atención aumentando su riesgo de accidente. Es por ello necesario conducir dentro de los límites permitidos de velocidad y otras normativas establecidas.
Un trabajo común del médico especialista en TDAH, del psicólogo, padres y profesores  será determinante para concienciar al adolescente y reducir así los posibles riesgos.

FUENTE:

jueves, 4 de abril de 2013

PROBLEMAS DE ATENCIÓN: VIDEOJUEGOS SÍ PERO TAREAS ESCOLARES NO



¿Por qué mi hijo puede sostener la atención  con algunas tareas pero con otras parece que es incapaz?
En todos aquellos niños que experimentan problemas de atención, y especialmente en aquellos que han sido diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención (TDA),  es muy habitual que los padres observen ciertas conductas que son difíciles de explicar puesto que responden a un patrón que aparentemente no corresponde con las conductas habituales del niño. Si al niño le cuesta concentrarse a la hora de realizar exámenes, atender en clase, hacer tareas escolares, etc., ¿cómo se explica entonces que pueda concentrarse horas en un videojuego o con el ordenador?
En primer lugar, es necesario diferenciar la naturaleza de los dos tipos de tareas a los que nos estamos refiriendo. En la televisión o el ordenador, y muy especialmente si nos referimos a los videojuegos, los niños reciben una estimulación muy específica: incomparable con ninguna otra por su nivel de intensidad y rapidez a nivel sensorial (que consiguen captar su atención de manera casi artificial y sin esfuerzo por su parte) y tremendamente significativa para ellos por cuanto tiene de interesante (en la medida en la que responde directamente a los intereses del niño).
En el caso de los videojuegos, además, su propio diseño está pensado de tal modo que el niño se vea enfrentado a un reto tras otro de manera constante, lo que supone un importante aliciente para provocar ese “enganche” atencional que muchas veces observamos atónitos en algunos niños.


Por otro lado, las tareas escolares, tanto el estudio como los deberes, en cambio, precisan de un tipo de atención sostenida de la que el niño es el único responsable y para la que no recibe ayudas externas; y además implican otros procesos cognitivos más complejos como la planificación, la organización del tiempo, la identificación de objetivos y la secuenciación de tareas ara su consecución, etc., procesos en los que experimentan demasiadas dificultades por su TDA.
A nivel atencional, además, las tareas escolares implican una serie de capacidades aparentemente obvias y sencillas pero efectivamente complejas, especialmente para un niño con Déficit de Atención:
  • la capacidad para filtrar e ignorar todo estímulo no relevante a la tarea (pero no necesariamente carente de interés para el niño, como los estímulos del ambiente, las distracciones…), y 
  • la capacidad para atender a los estímulos relevantes de la propia tarea.
En definitiva, las tareas escolares no solo suponen una dificultad en sí misma para el niño con TDA sino que, además, carecen de multitud de alicientes con los que sí cuentan otras actividades. En un mundo en el que el desarrollo tecnológico está a la orden del día, las actividades relacionadas con la escuela no implican habitualmente ningún tipo de creatividad sino más bien un trabajo repetitivo de memorización o de copia al estilo de un dictado. Lejos de despertar la atención del niño con problemas, a menudo suponen una obligación nada motivante.
En un entorno tan cambiante como este en el que vivimos desde hace ya algunos años, es necesario preguntarse si los métodos de aprendizaje no se han quedado ya algo obsoletos y el potente desarrollo de herramientas tecnológicas e internet no debería poder fomentarse desde las escuelas de manera más astuta, vinculada a un aprendizaje más activo por parte del estudiante, que despierte su curiosidad y premie la búsqueda de conocimientos por encima del rendimiento en tareas de atención.

Escrito por Ana Villarrubia Mendiola: Psicóloga Colegiada M-25022, especializada en Psicología Clínica y Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Autónoma de Madrid. Dirige el Gabinete Psicológico 'Aprende a Escucharte'.
FUENTE: