TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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viernes, 23 de enero de 2026

PEQUEÑAS ESTRATEGIAS PARA HACER LA VIDA UN POCO MÁS FÁCIL CUANDO TIENES TDAH

 

Imagen creada por IA

Posiblemente, has llegado hasta aquí con la mente cansada y dispersa, pero no necesitas estar concentrado al 100 por cien para leer este post, ni aplicar todo, ni hacerlo perfecto. Con que una idea te alivie un poco el día, ya es suficiente.

Vivir con TDAH no es solo tener dificultad para concentrarse. Es cargar con una fatiga invisible, con una carga mental constante, con decisiones continuas, con la sensación de ir siempre un paso por detrás, aunque te esfuerces mucho. Por eso, más que grandes estrategias, lo que suele ayudar de manera más eficaz son ajustes pequeños, realistas y sin presión, que sí podrás llevar a cabo.

El cerebro con TDAH se bloquea cuando:

  • Todo parece igual de importante.
  • Hay demasiadas decisiones que tomar.
  • Hay auto-presión interna y sensación de culpa.

Por ejemplo, cuando llegas a casa, después de estar trabajando o estudiando todo el día y tienes aún miles de tareas que hacer. ¿Cómo proceder?


Elegir por dónde empezar

La motivación es inestable en el TDAH.

Date una instrucción clara y decide rápidamente:

  • Qué hacer primero porque es urgente.
  • Qué puede esperar.
  • Qué no es importante hoy.

Ejemplo: “Hoy solo importa esto. Todo lo demás puede esperar.”


Usa un temporizador de 3 minutos. Divide el tiempo

Pon 3 minutos y solo empieza.

¿Por qué 3 minutos y no “cuando tenga ganas”?

Porque tres minutos son lo bastante cortos como para no dar miedo y lo bastante claros como para marcar un final.

Tres minutos son tan pocos que el cerebro piensa: “Vale, esto lo puedo soportar.”

Cuando una tarea no tiene un final definido, el cerebro con TDAH interpreta: “esto puede alargarse”, lo que genera rechazo antes de empezar.

El temporizador de 3 minutos le dice al cerebro: “Solo esto. Empieza y acaba aquí.” Y eso cambia completamente la disposición a empezar. El objetivo del temporizador NO ES AVANZAR. El objetivo es comenzar, entrar sin miedo. Con TDAH, el mayor obstáculo suele ser el inicio, no la capacidad. Tres minutos no buscan productividad, buscan acceso a la tarea.

Durante esos 3 minutos:

  • No tienes que hacerlo perfecto. No pasa nada si te sale mal. Esto reduce culpa y aumenta la probabilidad de acción.
  • No tienes que terminar nada.
  • No tienes que decidir si seguirás después.
  • Solo estás ahí.

Qué pasa cuando suena el temporizador. Aquí está la parte más importante. Cuando el temporizador termina, paras a propósito. No porque no puedas seguir. Sino porque parar a tiempo es parte de la estrategia.

En ese momento tienes tres opciones válidas:

  • Parar y cambiar de actividad.
  • Descansar un poco.
  • Seguir otros 3 minutos con la tarea porque eliges hacerlo, no porque te empujes.

Usar un temporizador de 3 minutos no significa trabajar solo 3 minutos siempre. Significa no decidir de antemano cuánto tienes que aguantar. A veces seguirás. A veces no. Ambas cosas son parte del mismo sistema.

El temporizador de 3 minutos no sirve para producir más, sino para que empezar no dé miedo y parar no dé culpa.


Por otra parte, y simultáneamente, al terminar tareas o, simplemente, al ir avanzando y finalizando los pasos intermedios en los que hemos dividido una tarea, el cerebro con TDAH genera dopamina rápida. Por eso, el cerebro con TDAH necesita recompensas cercanas. Completar el paso “he estado 3 minutos” es un paso cerrado, terminado, es un logro y el cerebro genera dopamina. Eso refuerza la idea de “sí puedo hacer cosas”, aunque sea poco.

El cerebro con TDAH necesita dopamina para empezar y obtiene dopamina al completar algo, aunque sea mínimo. Ese micro-logro:

  • Reduce la resistencia a la tarea.
  • Activa el movimiento.
  • Y, a veces (no siempre) lleva a seguir un poco más. 

Y si no sigues, no pasa nada. El objetivo era empezar, no acabar.


Empieza en pequeño. Divide las tareas en porciones "ridículamente" más pequeñas

Y aquí, recordamos lo que siempre decimos: empieza en pequeño, divide las tareas también en pasos más pequeños para poder llegar a lo grande.

«Si una tarea no arranca, hazla ridículamente pequeña». Haz el primer paso tan pequeño que no puedas fallar. Qué significa “ridículamente pequeña”. Significa que, en vez de plantearte “tengo que escribir el informe” o “tengo que ponerme a estudiar, empieza por abrir el archivo, escribir el título o leer una frase.

Qué ocurre: no es que no quieras hacer la tarea, es que tu cerebro la percibe como demasiado grande, demasiado imprecisa o demasiado costosa en energía. Y entonces aparece la evitación.

Se debe empezar en pequeño porque el inicio es la parte más difícil, no la capacidad.

Empezar en pequeño no es el objetivo final. El primer paso ha de ser tan pequeño que no dé miedo ni cueste trabajo. Es la forma de entrar en tareas grandes sin activar bloqueo, rechazo o agotamiento precoz.

No es “hago solo un poco y ya está.” Es “empiezo de una forma que me permita continuar sin quemarme.”

Ejemplos:

Como hemos dicho, en lugar de “escribir todo el resumen”, empieza por abrir el documento y escribe el título.

En lugar de “ordenar la casa”, recoge en la habitación solo lo que está a la vista.

En lugar de “ponerme a estudiar”, lee un párrafo.

A partir de ahí, se sigue todo lo que la energía permita. A veces serán 5 minutos. Otras veces serán 30. Y ambas opciones son válidas.

No se empieza pequeño para hacer menos, sino para poder sostener más a lo largo del tiempo.

 

Planea menos de lo que crees que puedes hacer.

Muchas listas no fallan por falta de capacidad, sino por exceso de expectativas.

Prueba esto: 

  • Elige una prioridad real para el día o para la tarde.
  • Añade una o dos tareas pequeñas como extra.
  • Todo lo demás es opcional.

Terminar el día habiendo hecho algo importante vale más que una lista interminable que solo genera culpa.

 

Apóyate en el entorno, no solo en tu memoria.

El TDAH no falla por desinterés, sino por sobrecarga.

Algunas ayudas simples:

  • Dejar a la vista lo que necesitas recordar.
  • Agrupar cosas que siempre van juntas.
  • Usar recordatorios externos, listados, notas, etc.

Esto no es dependencia. Es diseño consciente del entorno.

 

Aprende a parar sin sentir que has fallado.

Parar no es rendirse. Parar antes del agotamiento es estrategia. No se trata de hacer menos, sino de no romperte en el proceso.

Una frase útil: “Paro ahora para poder volver mañana.”

 

Para terminar (y puedes parar aquí)

  • No necesitas aplicar todo esto.
  • No necesitas hacerlo todo hoy.
  • No necesitas hacerlo todo perfecto.

Las estrategias para el TDAH no rebajan expectativas. Cambian el camino para alcanzarlas.

No se trata de conformarse con poco, sino de avanzar de una forma sostenible.

Si hoy solo te llevas una idea que te haga el día un poco más llevadero, ya es suficiente.

Mañana será otro día. Y tú no estás fallando: estás adaptándote.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

7 MANERAS PARA MOTIVAR A NUESTROS HIJOS A RENDIR MEJOR EN LA ESCUELA



La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros hijos a rendir mejor en la escuela desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.


Que los niños estén motivados es esencial  para que den lo mejor de sí mismos en la escuela y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, y se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.

Cómo motivar a los niños

Se presentan a continuación 7 sencillos consejos útiles para promover la motivación en los niños:

1. Ten las expectativas adecuadas

Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si esperas que tu hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.

Es importante fijar las expectativas adecuadas y acordes a cada niño. Para ello, sigue estos dos pasos:

Habla con tu hijo: charla abiertamente con tu hijo sobre los campos de estudio que más le gustan y en los que más sobresale. Ofrece tu opinión sobre lo que también has observado. En general, si los dos coincidís en un área, es posible que en esta se fijen las expectativas más altas.

Reevalúa cuando sea necesario: a medida que tu hijo crezca, los intereses y aptitudes cambiarán, por ello, es importante volver a ajustar las expectativas cada cierto tiempo.

2. Ayuda a tu hijo a fijarse metas

Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.

Anotar las metas: alcanzar las metas será más fácil y motivador si se escriben en un papel. Puede ser muy útil colocar estas notas en un lugar visible de la casa para que tu hijo las recuerde cada día.

Las metas deben ser específicas: por ejemplo, más que marcar como meta ‘el próximo semestre te irá mejor en matemáticas’, será mucho más efectivo si se concreta más: ‘repasarás los problemas de matemáticas 20 minutos todos los días’.

Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.

3. Encuentra maneras de mostrarle a tu hijo que la escuela es importante

Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. 

Existen diversas maneras para fomentar este interés:

Establece una relación con el profesor de tu hijo: comparte con el maestro las expectativas que esperas para tu hijo y pídele opinión al respecto.

Apoya los programas de la escuela de tu hijo: asistir a acontecimientos organizados por la escuela, obras de teatro, etc., sirve para demostrar a tu hijo la importancia que le otorgas a la escuela y sus actividades.

Crea un ambiente adecuado para hacer las tareas: asegúrate de que tu hijo dispone de un lugar tranquilo y bien iluminado en casa para hacer los deberes y estudiar. 
Préstale ayuda y colaboración con las tareas, pero nunca las hagas en su lugar.

Conoce las tareas de tu hijo: aquello que está estudiando en cada asignatura, los trabajos y exámenes que debe hacer, etc.

4. Ten una actitud positiva hacia la escuela

Si tu hijo observa que percibes las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. 

Apoya el estilo de aprendizaje de tu hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora. Ayúdale a descubrirla y fomenta que la utilicen de la mejor manera posible. 

En general, existen tres tipos de estudiantes:

Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar. 
Aconséjale, por ejemplo, que grabe los temarios y luego los repase escuchándolos o que, si tiene que leer una novela, busque la versión de audiolibro.

Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. 
Recomiéndale que utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas didácticas con el temario y las cuelgue en la habitación.

Estudiante quinesiológico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. 
Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímale a realizar proyectos prácticos como participar en ferias científicas.

5. Utiliza un lenguaje que le anime

Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.

El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.

6. El aprendizaje en casa y en la comunidad

Tus hijos deben percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. 
Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez también aportan conocimiento.

Existen diversas ideas para fomentar esta visión en tu hijo: cuando lea un clásico de la literatura infantil, podéis pasar a ver la versión en película, se pueden estudiar las diferentes culturas a las que no acude de forma regular (si le gusta el fútbol, llevarlo al ballet, por ejemplo), o visitar museos sobre temas que esté estudiando.

7. Fomenta la fortaleza en su hijo

Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en tu hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. 
La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.

Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:

Identifícate con tu hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.

Ofrécele opciones razonables para elegir entre dos cosas.

Cambia la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. 
Por ejemplo, si tu hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, prueba con algo muy diferente como susurrarle.

Fomenta los talentos e intereses de tu hijoPor ejemplo, si tu hijo no tiene resultados positivos en la escuela, pero le gustan mucho las clases de teatro y es lo que más le anima, no le prives de estas actividades por el hecho que no saque buenas notas. Celebra sus talentos y no los prohíbas.

De este modo, como padres, tenéis un papel clave en la motivación de vuestros hijos a tener mayor rendimiento académico y, por tanto, vuestro apoyo y actitud serán de gran relevancia también en su futuro.

FUENTE:

miércoles, 6 de febrero de 2013

NUEVE ESTRATEGIAS INFALIBLES QUE NO FUNCIONAN EN LOS NIÑOS CON TDAH


El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) afecta a la capacidad de una persona para concentrarse en su trabajo o en un proyecto hasta que consigue terminarlo.  En una persona con TDAH la atención tiende a dispersarse, de manera que quienes los observan  tienen la sensación de que sólo están  “mareando la perdiz”.
En este artículo los expertos nos cuentan algunas estrategias inútiles para niños con TDAH. Algunas de estas ideas no sólo son ineficaces; sino que además, pueden acentuar los síntomas o impedir los avances.
Si eres padre, madre, familiar o profesor de un niño con TDAH, aquí puedes ver lo que no funciona, y algunos consejos que sí lo hacen.


Estrategia inútil nº 1: Suponer que el TDAH es un problema de motivación
El Dr. Mark Bertin, pediatra especialista en Desarrollo conductual y autor de “The Family ADHD Solution” dice que algunos creen que los niños con TDAH son niños perezosos o que no quieren esforzarse. “Hay un mensaje sutil –o no tan sutil– de que, si se esforzasen más, o si simplemente se organizasen mejor, todo iría bien”.
Sin embargo, el TDAH “no tiene más relación con la voluntad que un trastorno de aprendizaje, una discapacidad física o incluso el asma o la diabetes.” El TDAH afecta a las funciones ejecutivas, lo que hace difícil controlar los impulsos, organizarse, prestar atención, planificar y gestionar el tiempo.
De hecho, muchos niños con TDAH se esfuerzan más que sus compañeros. “Seguramente, tanto los niños con TDAH como sus padres, terminan agotados por el esfuerzo casi constante que realizan para contrarrestarlo”.
Estrategia inútil nº 2: Evitar el término TDAH
Roberto Olivardía, psicólogo experto en TDAH y monitor clínico en el Departamento de Psiquiatría en la Harvard Medical School, señala que algunos padres  temen que usar el término TDAH puede, de algún modo, hacer daño o estigmatizar a sus hijos. “Más bien al contrario, si tú no le explicas a tu hijo qué es el TDAH, otra persona lo hará”, afirma y, por desgracia, circulan muchos mitos sobre el TDAH que pueden hacerle aún más daño.
Estrategia inútil nº 3: Reducir tus expectativas
Los niños con TDAH no están condenados o predestinados a fracasar. Como dice Olivardia: “¿Qué hubiera pasado si la madre de Michael Phelps hubiera bajado sus expectativas sobre lo que su hijo podría lograr? ¿O si los padres de Thomas Edison hubieran seguido el consejo de sus maestros de que era “demasiado tonto para estudiar”?” Los niños con TDAH pueden triunfar en sus estudios y en su trabajo. “La clave está en proporcionarles  las estrategia, el tratamiento y el apoyo adecuados, y orientarles hacia aquello que les apasiona.”
Estrategia inútil nº 4: Esperar que los niños se las arreglen solos
Los niños con TDAH tienen dificultades para planificar o para tomar decisiones. Así que es inútil esperar que un niño sea capaz de solucionarlo solo, según el Dr. Bertin. Es importante para los niños –también para los adolescentes –y sus padres el trabajar juntos. Por ejemplo, las terapias que no incluyen a los padres pueden hacer más lento el progreso. “Los padres no provocan el TDAH ni tienen la culpa si su hijo se porta mal; sin embargo, son la fuerza motriz para el cambio”.
Estrategia inútil nº 5: Castigar sin recreo o sin salir
A veces, los padres y los maestros castigan a los niños con TDAH sin recreo o sin salir. Esto no es una buena idea. Cuando un niño es hiperactivo o se comporta mal, correr al aire libre en realidad ayuda, según dice Olivardia. La investigación ha determinado que, cuando los niños con TDAH pasan tiempo en entornos naturales, están más tranquilos, les es más fácil concentrarse y siguen las instrucciones.
Estrategia inútil nº 6: Confiar en la medicación como una panacea
La medicación es muy eficaz para tratar el TDAH. Pero no siempre. “El organismo de algunas personas no la tolera; otras no quieren tomarla”, dice el Dr. Bertin. Diagnósticos comórbidos –comunes en el TDAH– como trastornos de ansiedad o dificultades de aprendizaje, no responden a la medicación. Esta tampoco resuelve los problemas relacionados con las funciones ejecutivas. “Sólo un enfoque integral y multidisciplinar puede afrontar todos los efectos de este trastorno tan complejo”.
Estrategia inútil nº 7: Creer todo lo que se lee (o se oye)
Los mitos sobre el TDAH abundan. Y pueden ser perjudiciales. Por ejemplo, el mito de que el TDAH es culpa de los padres puede disuadir a éstos de buscar tratamiento, dice el Dr. Bertin. “Rehuyen el tratamiento porque temen ser juzgados por "dar medicación" a sus hijos –aunque nadie dice que las familias “mediquen a sus hijos” cuando tratan una infección con antibióticos.
Estrategia inútil nº 8: Decir al niño que deje de moverse
En realidad, el movimiento ayuda a los niños con TDAH a prestar atención, en opinión de Olivardia. Puede que tu niño, por ejemplo, mastique chicle o balancee su pierna. “De lo que se trata es de encontrar un  movimiento que no moleste a los demás, no de eliminar todos los movimientos”. Olivardia menciona el libro “Fidget to Focus”, que trata de la ciencia del movimiento.
Estrategia inútil nº 9: Ignorar tus propias necesidades
El TDAH no afecta sólo a la persona diagnosticada, sino a toda la familia, nos dice el Dr. Bertin. “Los padres de niños con TDAH sufren mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión, conflictos conyugales, divorcio e inseguridad sobre su habilidad como padres”. Cuida de ti mismo y busca ayuda profesional cuando lo necesites. “Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos para ser capaces de perseverar en las técnicas de conducta, ser flexibles en la toma de decisiones, y mantenernos lo más lúcidos y tranquilos posible a lo largo del día.”

ESTRATEGIAS QUE SÍ FUNCIONAN EN LOS NIÑOS CON TDAH
Enseña al niño a conocer el TDAH
Hazle saber que se trata simplemente de la forma en que funciona su cerebro, nos dice Olivardia. “Tiene sus ventajas, pero también sus limitaciones y fallos, como el cerebro de cualquiera”, dijo. Háblale de personas con TDAH que han alcanzado el éxito.
Fíjate en las funciones ejecutivas
Dice el Dr. Bertin que, pese a su nombre, el TDAH es algo más que inatención, hiperactividad o impulsividad. Se trata, una vez más, de un trastorno de las funciones ejecutivas. Por eso, cuando se piensa en los problemas de un niño, propone que nos preguntemos: ¿Cómo influyen aquí las funciones ejecutivas? “Desde no entregar las tareas o reaccionar de manera exagerada cuando se enfada, hasta tener problemas con el sueño o comer en exceso, si identificamos el impacto del TDAH podremos planificar de una manera más específica y eficaz”.
Céntrate en lo positivo
El refuerzo positivo es importante para fomentar una sana autoestima en los niños, nos dice el Dr. Bertin. Elogia a los niños por sus pequeños logros, hazles participar en actividades agradables, insiste en sistemas de recompensas más que castigos, en cuando tengas ocasión. Esto no significa ignorar el mal comportamiento, ni dejar de corregir los problemas o no guiar a los niños en ciertas tareas; significa enfatizar lo positivo. “Conocer el punto que un niño ha alcanzado en su desarrollo y resaltar las experiencias positivas hace aumentar su motivación a largo plazo y fomenta su confianza y bienestar”, dice el Dr. Bertin.
FUENTES: