TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Mostrando entradas con la etiqueta éxito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta éxito. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de septiembre de 2019

7 MANERAS PARA MOTIVAR A NUESTROS HIJOS A RENDIR MEJOR EN LA ESCUELA



La motivación es una de las armas más importantes para alcanzar el éxito personal. Por ello, es indispensable motivar a nuestros hijos a rendir mejor en la escuela desde una edad temprana. A continuación, se exponen 7 maneras para motivar a los más pequeños.


Que los niños estén motivados es esencial  para que den lo mejor de sí mismos en la escuela y disfruten del proceso de aprendizaje. Como padres, crear un ambiente para educarles en el esfuerzo y la dedicación es muy importante, ya que un niño motivado se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender, y se enfrentará y abordará los problemas de diferentes maneras. Por ello, los padres tienen que dirigir esfuerzos a la motivación de los hijos.

Cómo motivar a los niños

Se presentan a continuación 7 sencillos consejos útiles para promover la motivación en los niños:

1. Ten las expectativas adecuadas

Los niños son muy conscientes de cómo los padres los perciben y, muchas veces, ajustan sus expectativas según lo que piensen los padres. Por ello, si esperas que tu hijo triunfe, es muy posible que su motivación y probabilidades de éxito sean mucho mayores. Si tus expectativas son bajas, es muy probable que no consiga los resultados esperados.

Es importante fijar las expectativas adecuadas y acordes a cada niño. Para ello, sigue estos dos pasos:

Habla con tu hijo: charla abiertamente con tu hijo sobre los campos de estudio que más le gustan y en los que más sobresale. Ofrece tu opinión sobre lo que también has observado. En general, si los dos coincidís en un área, es posible que en esta se fijen las expectativas más altas.

Reevalúa cuando sea necesario: a medida que tu hijo crezca, los intereses y aptitudes cambiarán, por ello, es importante volver a ajustar las expectativas cada cierto tiempo.

2. Ayuda a tu hijo a fijarse metas

Es importante enseñar a tu hijo a establecer metas propias, que le ayudarán a estar más motivado y conseguir sus objetivos.

Anotar las metas: alcanzar las metas será más fácil y motivador si se escriben en un papel. Puede ser muy útil colocar estas notas en un lugar visible de la casa para que tu hijo las recuerde cada día.

Las metas deben ser específicas: por ejemplo, más que marcar como meta ‘el próximo semestre te irá mejor en matemáticas’, será mucho más efectivo si se concreta más: ‘repasarás los problemas de matemáticas 20 minutos todos los días’.

Las metas deberán poder medirse: las metas tienen que ser cuantificables para valorar si se está progresando en su cumplimiento.

3. Encuentra maneras de mostrarle a tu hijo que la escuela es importante

Si mostramos a los hijos nuestro propio interés y entusiasmo por la educación, ellos adoptarán la misma actitud. 

Existen diversas maneras para fomentar este interés:

Establece una relación con el profesor de tu hijo: comparte con el maestro las expectativas que esperas para tu hijo y pídele opinión al respecto.

Apoya los programas de la escuela de tu hijo: asistir a acontecimientos organizados por la escuela, obras de teatro, etc., sirve para demostrar a tu hijo la importancia que le otorgas a la escuela y sus actividades.

Crea un ambiente adecuado para hacer las tareas: asegúrate de que tu hijo dispone de un lugar tranquilo y bien iluminado en casa para hacer los deberes y estudiar. 
Préstale ayuda y colaboración con las tareas, pero nunca las hagas en su lugar.

Conoce las tareas de tu hijo: aquello que está estudiando en cada asignatura, los trabajos y exámenes que debe hacer, etc.

4. Ten una actitud positiva hacia la escuela

Si tu hijo observa que percibes las tareas escolares de una manera positiva e interesante, él lo percibirá de la misma manera. 

Apoya el estilo de aprendizaje de tu hijo. Cada niño tiene una manera predilecta de estudiar y aprender, que es más natural y motivadora. Ayúdale a descubrirla y fomenta que la utilicen de la mejor manera posible. 

En general, existen tres tipos de estudiantes:

Estudiante auditivo: aquel que aprende más fácilmente mediante actividades en las que tiene que escuchar. 
Aconséjale, por ejemplo, que grabe los temarios y luego los repase escuchándolos o que, si tiene que leer una novela, busque la versión de audiolibro.

Estudiante visual: retendrá más la información mediante actividades visuales como, por ejemplo, leyendo un libro o analizando un gráfico. 
Recomiéndale que utilice diferentes colores para los apuntes y que elabore fichas didácticas con el temario y las cuelgue en la habitación.

Estudiante quinesiológico: estará más motivado a aprender a través de ejercicios prácticos que teóricos. 
Suele tratarse de niños muy movidos y participativos. Para fomentar esta cualidad, anímale a realizar proyectos prácticos como participar en ferias científicas.

5. Utiliza un lenguaje que le anime

Alentar a los niños motiva mucho más que elogiarlos. La diferencia entre estas dos formas de motivación es que alentar implica que el niño se evalúe a sí mismo de manera positiva; con palabras de aliento reconocemos su esfuerzo.

El elogio se refiere más concretamente a los triunfos y se suele utilizar cuando los niños han actuado de la manera esperada, mientras que el aliento se puede ofrecer independiente del desempeño y resultados del niño, se trata más de animar a que la próxima vez se haga mejor.

6. El aprendizaje en casa y en la comunidad

Tus hijos deben percibir el aprendizaje como un acto divertido y no sólo como la tarea obligatoria y pesada de estar sentado detrás de un escritorio. 
Los estudiantes motivados ven el aprendizaje en cualquier parte y entienden que hay algunas actividades divertidas que a la vez también aportan conocimiento.

Existen diversas ideas para fomentar esta visión en tu hijo: cuando lea un clásico de la literatura infantil, podéis pasar a ver la versión en película, se pueden estudiar las diferentes culturas a las que no acude de forma regular (si le gusta el fútbol, llevarlo al ballet, por ejemplo), o visitar museos sobre temas que esté estudiando.

7. Fomenta la fortaleza en su hijo

Los niños fuertes son más susceptibles a estar motivados, por ello, es importante promover la fortaleza en tu hijo. Si un niño no es fuerte internamente, su motivación disminuye mucho y ve pocas vías para salir adelante en medio de la adversidad. 
La fortaleza hace que estén preparados ante las adversidades y que se enfrenten a ellas y tengan capacidad de resolver muchos problemas, aprovecharan sus puntos fuertes y se darán cuenta de que todos cometemos errores y de que son oportunidades para aprender.

Para fomentar la fortaleza tu hijo sigue estos pasos:

Identifícate con tu hijo viendo la situación desde su punto de vista antes de reaccionar.

Ofrécele opciones razonables para elegir entre dos cosas.

Cambia la forma de abordar una cierta situación cuando no da resultados. 
Por ejemplo, si tu hijo no presta atención, en lugar de seguir gritando, prueba con algo muy diferente como susurrarle.

Fomenta los talentos e intereses de tu hijo. Por ejemplo, si tu hijo no tiene resultados positivos en la escuela, pero le gustan mucho las clases de teatro y es lo que más le anima, no le prives de estas actividades por el hecho que no saque buenas notas. Celebra sus talentos y no los prohíbas.

De este modo, como padres, tenéis un papel clave en la motivación de vuestros hijos a tener mayor rendimiento académico y, por tanto, vuestro apoyo y actitud serán de gran relevancia también en su futuro.

FUENTE:

sábado, 8 de octubre de 2016

21 IDEAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN EN LOS Y LAS ESTUDIANTES CON TDAH



Por más que contemos con los mejores libros, proyectos y materiales del mundo, eso no será suficiente para que los estudiantes se interesen por aprender y trabajar si no están motivados.
La motivación, tanto intrínseca como extrínseca, es un factor clave para el éxito de los estudiantes en todas las etapas de su educación, y los docentes juegan un rol importantísimo en proveer y alentar esa motivación. Obvio que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, ya que todos los estudiantes encuentran motivación de diferentes formas, y toma tiempo y mucho esfuerzo aprender a entusiasmar una clase llena de niños.

Incluso los docentes mejor intencionados a veces no cuentan con esa habilidad para motivar a sus estudiantes. Así, seas un docente nuevo o uno experimentado, tengas esa habilidad para crear un interés o no, intenta aplicar estos métodos para motivar a tus estudiantes y alentarlos a desarrollar su potencial.

1. Brinda a tus estudiantes una sensación de control
Mientras que la guía de un docente es importante para que los estudiantes se mantengan motivados dentro de una consigna, permitirles elegir y controlar un poco lo que pasa en clase es una de las mejores maneras de mantenerlos comprometidos. Por ejemplo, permitirles elegir el tipo de tarea a realizar o qué problemas trabajar puede darles una sensación de control que puede motivarlos a hacer más.

2. Define los objetivos
Puede ser frustrante para los estudiantes completar una tarea o comportarse correctamente en clase si no existen objetivos claramente definidos. Los estudiantes quieren y necesitan saber qué se espera de ellos para mantenerse motivados. A principio del año, plantea objetivos claros, reglas y expectativas para que no haya confusión y los estudiantes tengan metas por las que trabajar. Recuérdalas con frecuencia.

3. Crea un ambiente libre de amenazas
Mientras que los estudiantes necesitan entender que hay consecuencias de sus acciones, los reforzamientos positivos son mucho más motivadores. Cuando los docentes crean un ambiente seguro y de apoyo, afirmando que creen en las habilidades de sus estudiantes en lugar de describir las consecuencias de no hacer determinada cosa, los estudiantes cubrirán las expectativas que los adultos a su alrededor les comuniquen, así que concéntrate en lo que se puede, no en lo que no.

4. Cambia el escenario
Una clase es un gran lugar para aprender, pero sentarse en un escritorio día a día puede hacer que la escuela se vuelva aburrida para algunos estudiantes. Para renovar el interés, dale a tus estudiantes la posibilidad de salir del aula. Haz trabajos de campo, invita a otros oradores o, simplemente, llévalos a la biblioteca para hacer alguna investigación. El cerebro ama las novedades y un escenario nuevo puede ser lo que tus estudiantes necesitan para mantenerse motivados por aprender.

5. Ofrece experiencias variadas
No todos los estudiantes responderán a las tareas de la misma forma. Para algunos, será más fácil realizar las que implican entregar algún trabajo. Otros amarán leer libros o trabajar en grupos. Para mantener a todos tus estudiantes motivados, mezcla las tareas para que aquellos con diferentes preferencias puedan enfocarse en aquello que más les gusta. Hacer esto ayudará a los estudiantes a mantenerse comprometidos y prestar atención.

6. Usa la competencia positiva
La competencia en clase no siempre es algo malo, y en algunos casos puede motivar a los estudiantes a esforzarse y buscar la excelencia. Trabaja para crear un espíritu amigable y competitivo en tu clase, tal vez mediante juegos grupales relacionados con el material u otras oportunidades para que los estudiantes puedan demostrar su conocimiento.

7. Ofrece recompensas
A todos les gusta recibir recompensas y ofrecer a tus estudiantes la posibilidad de ganarlas es una excelente fuente de motivación. Cosas como mirar películas, compartir una pizza, una calificación positiva o algo tan simple como una etiqueta en un papel puede hacer que tus estudiantes trabajen más duro y se esfuercen por alcanzarlos. Considera la personalidad y las necesidades de tus estudiantes para determinar recompensas apropiadas para tu clase.

8. Da responsabilidades a tus estudiantes
Asignar a tus estudiantes trabajos de la clase es una excelente manera de construir una comunidad y motivarlos. La mayoría verá los trabajos como un privilegio más que una carga y trabajarán duro para asegurarse de estar cumpliendo con las expectativas. También puede ser útil permitir a los estudiantes que se turnen para liderar actividades o ayudar para que cada uno se sienta importante y valorado.

9. Permíteles trabajar juntos
Mientras que no todos los estudiantes se entusiasmarán por trabajar en grupo, muchos encontrarán divertido intentar resolver problemas, hacer experimentos y trabajar en proyectos con otros estudiantes. La interacción social puede entusiasmarlos y los estudiantes pueden motivarse mutuamente para alcanzar una meta. Sin embargo, los docentes necesitan asegurarse que los grupos estén equilibrados y sean justos, para que no ocurra que algunos estudiantes estén trabajando más que otros.

10. Alábalos cuando se lo merezcan
No existe otra forma de motivación que funcione mejor que las alabanzas. Incluso como adultos, necesitamos reconocimiento y elogios, y los estudiantes de cualquier edad no son la excepción. Los docentes pueden motivar a sus estudiantes recompensando el éxito públicamente, elogiando un trabajo bien hecho y compartiendo trabajos ejemplares.

11. Alienta la autorreflexión
La mayoría de los niños quieren triunfar, solo necesitan averiguar qué tienen que hacer para lograrlo. Una manera de motivar a tus estudiantes es llevarlos a hacer una profunda introspección y determinar sus propias fortalezas y debilidades. Los estudiantes suelen motivarse más al crear este tipo de autocríticas que escucharlas de un docente, ya que los hace sentirse a cargo de crear sus propios objetivos y metas.

12. Entusiásmate
Una de las mejores maneras de ver a tus estudiantes motivados es compartir tu entusiasmo. Cuando estas entusiasmado por enseñar, ellos estarán mucho más entusiasmados por aprender. Es así de simple.

13. Conoce a tus estudiantes
Conocer a tus estudiantes es mucho más que memorizar sus nombres. Los estudiantes necesitan saber que el docente tiene un interés genuino y se preocupa  por ellos y por su éxito. Cuando los estudiantes se sienten apreciados, esto crea un ambiente de aprendizaje seguro y los motiva a trabajar más duro, ya que buscarán obtener cumplidos y una buena retroalimentación de alguien que consideran que los conoce y respeta como individuos.

14. Conecta con sus intereses
Conocer a tus estudiantes te traerá otros beneficios, como permitirte relacionar el material de clase con cosas que a ellos les interesen o hayan experimentado. Los docentes pueden usar ese interés para hacer las cosas más interesantes para los estudiantes, manteniéndolos motivados por más tiempo.

15. Ayuda a los estudiantes a encontrar su motivación intrínseca
Puede ser genial ayudar a tus estudiantes a motivarse, pero al final del día necesitan poder generar su propia motivación. Ayudar a los estudiantes a encontrar sus propias razones para hacer el trabajo en clase y trabajar duro, ya sea porque encuentren el material interesante, quieran ir a la universidad o simplemente les encante aprender, es uno de los regalos más poderosos que puedes obsequiarles.

16. Maneja su ansiedad
A algunos estudiantes les provoca mucha ansiedad el hecho de fallar o no hacer el trabajo como corresponde. Ofréceles apoyo sin importar cuál sea el resultado final y asegúrate de que los estudiantes no se sientan tan abrumados por las expectativas.

17. Plantea metas altas pero alcanzables
Si no estás empujando a tus estudiantes para que hagan más que el mínimo, la mayoría no lo buscará por su cuenta. A los estudiantes les gusta sentirse desafiados y trabajarán para alcanzar altas expectativas mientras crean que esas metas están a su alcance, así que no tengas miedo de empujarlos para obtener más de ellos.

18. Brinda retroalimentación y ofrece posibilidades de mejorar
Los estudiantes que luchan con el trabajo de clase pueden sentirse frustrados y perder motivación. En esta situación, es crítico que los docentes ayuden a los estudiantes a aprender exactamente dónde se equivocaron y cómo pueden mejorar la próxima vez. Encontrar un método para llegar donde los estudiantes quieren estar puede ayudar a mantenerlos motivados a trabajar duro.

19. Haz seguimiento del progreso
Puede que tus estudiantes no se den cuenta de cuánto han avanzado, especialmente con asignaturas que les resultan difíciles. Hacer un seguimiento a través de un registro puede ser útil en la clase, no solo para los docentes sino también para los estudiantes. Los docentes pueden utilizar esto como una forma de motivar a los estudiantes, permitiéndoles apreciar de manera visual cuánto han aprendido y mejorado durante el año.

20. Haz las cosas divertidas
No todo el trabajo de clase necesita ser un juego o un momento ameno, pero los estudiantes que ven la escuela como un lugar en donde pueden divertirse están más motivados a prestar atención y hacer el trabajo que se requiera de ellos, que aquellos que lo ven como una obligación. Agregar diversión a las actividades en la escuela puede ayudar a los estudiantes que luchan por mantenerse comprometidos y hacer de la clase un lugar más amigable.

21. Provee oportunidades para el éxito
Los estudiantes, incluso los mejores, pueden frustrarse y desmotivarse cuando sienten que están luchando o no obtienen el reconocimiento que otros estudiantes sí consiguen. Asegúrate de que todos tengan una posibilidad de desempeñar sus fortalezas y sentirse incluidos y valorados. Esto puede hacer una gran diferencia en su motivación.
Y tú, ¿cómo motivas a tus estudiantes?
Aquí podéis leer el artículo original (en inglés)

FUENTE:

viernes, 24 de mayo de 2013

TDAH: EL SISTEMA NEUROLÓGICO BASADO EN INTERESES

Por una parte, encontramos que la mayoría de las personas están equipadas neurológicamente para detectar lo que es prioritario e importante en la actividad diaria, y para obtener por sí mismas la motivación suficiente que les mueva a conseguirlo, aún cuando no les interese.
Y por otra parte, está el resto de personas que tiene déficit de atención…

El TDAH es una condición confusa, contradictoria, incoherente y frustrante, y resulta abrumador convivir con este trastorno a diario.
Los criterios diagnósticos que se han utilizado durante los últimos 40 años dejan a muchas personas cuestionándose si realmente tienen la enfermedad o no, dada la sutil frontera que separa lo que es y lo que no es TDAH. El diagnóstico incluye una larga lista de síntomas que deben cumplirse. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV-TR) cuenta con 18 criterios, pero podemos confeccionar otro listado que  incluirá hasta casi otro centenar de síntomas originados por el déficit en las funciones ejecutivas en este trastorno.
Los profesionales continúan investigando para establecer una definición del TDAH y sus deficiencias, que marque claramente los límites que separan lo que es TDAH de lo que no lo es, que explique el origen de las dificultades que este trastorno genera, y que ofrezca orientación sobre lo que debe hacerse al respecto.
Si nos remitimos a los expertos, es decir, a los cientos de personas diagnosticadas y sus familias, y buscamos la característica que diferencia a las personas con déficit de atención de las que no lo tienen, la encontraremos en el sistema nervioso.
El sistema nervioso del paciente con TDAH es una creación única y especial, que regula la atención y las emociones de manera diferente a como lo haría el sistema nervioso de aquellos que no lo padecen.

LA ZONA TDAH: LA HIPERFOCALIZACIÓN Y EL ÉXITO
Casi ninguno de los pacientes se identifica con el término “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, porque describe aspectos totalmente opuestos a lo que ellos viven en el día a día y, aunque se le denomine trastorno, también tiene aspectos positivos, como veremos a continuación.
El TDAH no es consecuencia de un sistema nervioso dañado o defectuoso. Se trata de un sistema nervioso que funciona bien, aunque con un conjunto de reglas propio y peculiar.
Sin embargo, a pesar de que estas deficiencias se asocia con frecuencia a problemas de aprendizaje, muchas personas con esta condición, si bien no todas, tienen un coeficiente intelectual alto o incluso que puede ser superior a la media. Y también lo utilizan de manera diferente al resto ya que, en muchas ocasiones, son capaces de hacer frente a los problemas de una manera diferente, visualizando soluciones que nadie más es capaz de ver.
Aunque se les denomina “hiperactivos”, la gran mayoría de los adultos con TDAH no muestran ya abiertamente signos de hiperactividad, sino que son hiperactivos internamente.
Las personas con este trastorno no tienen un déficit de atención. Prestan mucha atención a todo y tienen cuatro o cinco cosas a la vez en su mente. La característica distintiva del sistema nervioso con TDAH no es el déficit de atención, sino una atención inconsistente.
Las personas con trastorno por déficit de atención saben que pueden “hiperfocalizarse”, por lo menos, cuatro o cinco veces al día, es decir, pueden dirigir su atención a un pensamiento o centrarse en una actividad, con tanta intensidad que se aíslan del entorno. Cuando están en este estado, saben que no tienen dificultades, y que los déficits en la función ejecutiva que puedan tener habitualmente desaparecen. 
Saben que son inteligentes y brillantes, pero no están seguros de que sus habilidades se activen cuando las necesitan. El rasgo que define al TDAH es que los síntomas y las dificultades van y vienen a lo largo del día, y esto hace que sea desconcertante y frustrante. No obstante, como decimos, estas personas pueden hiperfocalizarse cuando realizan algo que realmente les interesa. Hablamos entonces de un sistema nervioso basado en intereses, y los amigos y familiares juzgan estos comportamientos de egoístas,  Cuando se les echa en cara que  "sólo hacen bien las cosas que les gusta", estamos describiendo la esencia del sistema nervioso con TDAH.
Los afectados por esta condición también pueden entrar en un estado de hiperfocalización cuando la tarea a realizar les supone un reto, pues les sitúa en un entorno competitivo en el que son desafiados por la propia tarea. Las actividades novedosas también atraen su atención, si bien, la novedad desaparece al poco tiempo y la actividad vuelve a tornarse aburrida y monótona instantáneamente.
Otro aspecto a resaltar es que las personas con un sistema nervioso TDAH activan sus habilidades y se ponen en marcha cuando las tareas adquieren un carácter realmente urgente. Y esta es otra de las características: la procrastinación, es decir, postergan sistemáticamente aquellas actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras irrelevantes, pero más agradables, y realizando aquellas que rehuyen sólo en el último momento, cuando ya no queda más remedio que realizarlas. El sistema neurológico TDAH pospone todo aquello que es monótono, aburrido y falto de interés.
Puede afirmarse que las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad quieren hacer su trabajo, pero no pueden comenzar hasta que la tarea no se vuelve interesante, novedosa, desafiante o urgente.


EL SISTEMA NERVIOSO TDAH versus NEUROTÍPICO
Al 90 por ciento de las personas sin TDAH se las conoce en inglés como "neurotypical", lo que no significa “ser normal” o “mejor”, sino que simplemente su neurología es aceptada y aprobada por todo el mundo. Para las personas con un sistema nervioso “neurotypical”, es decir, sin TDAH, que las actividades o tareas sean lo suficientemente interesantes, novedosas o urgentes son criterios útiles pero no requisitos necesarios previos para que se pongan en marcha y las realicen.
Las personas “neurotypical” utilizan tres factores para decidir qué actividad o tarea hacer, cómo empezar a trabajar en ella, y cómo persistir en su realización hasta lograr terminarla. Estos criterios son:
  • El concepto de importancia: ellos mismos encuentran que la tarea es importante y que deben terminarla.
  • El concepto de importancia secundaria: están motivados por el hecho de que sus padres, profesor, jefe, o alguien de su respeto piensa que la tarea es importante y que debe realizarse.
  • El concepto de recompensa por hacer una tarea y las consecuencias-castigos por no hacerla.
Una persona con un sistema nervioso TDAH nunca utilizará los criterios de importancia o de recompensa para automotivarse. Ellos saben lo que es importante y, desde luego, prefieren las recompensas a los castigos. Pero no saben detectar las recompensas por sí mismos, y necesitan que otros se las muestren. 

Así pues, para ellos, las cosas que motivan al resto del mundo a actuar no son más que criterios fastidiosos, y la imposibilidad de utilizar la importancia y la recompensa para automotivarse tiene un impacto crónico en la vida de las personas con TDAH. Esta teoría explica por qué ninguna de las terapias cognitivas y conductuales utilizadas para controlar los síntomas del trastorno tienen un beneficio duradero. Entonces, ¿cómo eligen las personas diagnosticadas entre varias opciones si no pueden utilizar estos criterios para ponerse en marcha?, ¿Cómo toman las decisiones importantes?
Los investigadores consideran que el TDAH es el resultado de un sistema nervioso defectuoso o deficitario. Sin embargo, otro punto de vista es ver al TDAH como fruto de un sistema nervioso que funciona perfectamente bien, aunque regido por su propio conjunto de reglas. Pero, por desgracia, esas reglas no son las que rigen el mundo neurotypical. Por eso:
  • El TDAH no encaja en el sistema escolar, que se basa en la repetición de lo que otra persona piensa que es importante y relevante.
  • El TDAH no prospera en el trabajo estándar, en el que se paga a la gente para trabajar en lo que otra persona (es decir, el jefe) piensa que es importante de acuerdo a criterios neurotípicos, por lo que, en consecuencia, rinden por debajo de sus posibilidades.
  • Las personas con TDAH parecen desorganizados, porque casi todos los sistemas de organización que hay se basan en dos cosas: la priorización y gestión del tiempo, criterios que las personas con TDAH no saben utilizar.
  • Las personas con TDAH tienen dificultad para elegir entre alternativas, porque para ellos, todas las opciones tienen la misma “falta de importancia” y todas las alternativas tienen el mismo aspecto.
Las personas con un sistema nervioso TDAH saben que, si se comprometen con una tarea, pueden hacerla. Lejos de ser mercancías dañadas, estas personas, con un sistema nervioso diferente, son brillantes e inteligentes. El principal problema es que, al nacer, se les dio un “manual del usuario neurotípico”, el cual, funciona bien para todos los demás, pero no para ellos.



NO CONVERTIR A LAS PERSONAS CON TDAH EN NEUROTÍPICOS
Las implicaciones de esta nueva comprensión del trastorno son muy amplias.
Lo primero es pedir a los padres, madres, docentes, médicos y otros profesionales que dejen de tratar de convertir a las personas con TDAH en gente “neurotypical”.
En cuanto al abordaje, los objetivos deben ser dos:

  1. La intervención precoz: lo antes posible, antes de que el individuo con TDAH se convierta en una persona frustrada y desmoralizada, luchando en un mundo neurotípico en el que no tienen posibilidad de éxito.
  2. Un enfoque terapéutico eficaz, el cual debe tratar a su vez otros dos aspectos:
  • Nivelar el sistema neurológico TDAH, proporcionando a través de la medicación, una igualdad de condiciones, es decir, una mayor capacidad de atención, control de impulsos, y una mayor capacidad también para mantener la calma en su interior. Para la mayoría de la gente, esto requiere de dos medicamentos diferentes. Los psicoestimulantes, que mejoran el rendimiento del paciente en su día a día, aunque no son eficaces para calmar la hiperexcitación interna que tienen muchas personas con este trastorno. Para paliar este aspecto, algunos médicos recomiendan además alguno de los fármacos agonistas alfa (clonidina  o guanfacina). 
Recordamos que el tratamiento farmacológico debe estar siempre bajo el criterio y la supervisión del especialista médico.
Sin embargo, por otra parte, la medicación no es suficiente. Una persona puede tomar el medicamento correcto en la dosis correcta, pero nada va a cambiar si todavía se desenvuelve con las estrategias “neurotypical”. 

  • Aquí entra en escena la segunda parte de la gestión de los síntomas TDAH: cada paciente debe confeccionar su propio “Manual del usuario con TDAH”. Está claro que los manuales del usuario genéricos que se publican son ineficaces para las personas con déficit de atención, ya que, como todo el mundo, ellos/ellas también crecen y maduran con el tiempo. ¿Qué intereses y desafíos sirven entonces tanto para niños/as de siete años de edad como para los adultos de  27 años?

ELABORAR NUESTRAS PROPIAS REGLAS
El ”manual del usuario TDAH” tiene que partir de los éxitos conseguidos: ¿Bajo qué circunstancias la persona con TDAH consigue tener éxito y prospera en su vida actual? ¿Cómo acceder a esa zona en la que las personas con TDAH pueden funcionar de manera eficaz y adecuada?
Lo primero, en lugar de centrarnos en los objetivos a los que no llegamos, es necesario identificar los aspectos positivos y las condiciones bajo las cuales conseguimos funcionar de manera óptima.
Para poder identificar estas circunstancias, se recomienda llevar consigo una libreta o una grabadora durante un mes, para recogerlas:
¿Es porque la tarea les supone un reto?  ¿Implica competir? ¿La actividad es diferente, algo nuevo? ¿o se trata de actividades que les apasiona? Si es así, entonces lo que les activa y ayuda a conseguir los objetivos es la superación, la competividad o las actividades novedosas o motivantes, por ejemplo. Al final del mes, la mayoría de la gente ha recopilado 50 o 60 técnicas diferentes de su manera de actuar que saben que les funciona. Cuando tienen que ponerse en marcha, ahora entienden cómo funciona su sistema nervioso y qué técnicas son útiles para conseguir su compromiso y persistencia hasta finalizar la actividad.
Estas estrategias son las que funcionan para muchas personas con TDAH, al dar un paso atrás para descubrir los factores desencadenantes que necesitan para tirar. Este enfoque no trata de cambiar el sistema nervioso de la persona con TDAH por otro neurotípico (como si eso fuera posible). Estas técnicas les ayudará durante toda la vida, ya que se basa en sus fortalezas y cualidades.

ESTRATEGIAS ÚTILES
Como hemos visto, el trastorno por déficit de atención no puede detenernos. Todo el mundo tiene intereses especiales y habilidades que les ayuda a alcanzar sus metas. El truco es identificar estas pasiones y, a menudo, talentos ocultos, y ponerlos a trabajar.
¿Por qué algunas personas consiguen sus objetivos y otras no? Es una cuestión de hábito y de estrategias. Es decir, los primeros han aprendido a concentrarse en sus puntos fuertes, siguen unas estrategias que les ayudan y han desarrollado unos buenos hábitos:
  • Utiliza aquello en lo que eres bueno.
Todo el mundo es bueno en alguna cosa y no tan bueno en otras. A menudo es más productivo centrarse en la mejora de sus fortalezas y no en tratar de apuntalar sus puntos débiles. Y ¿cuando se tenga que hacer algo en lo que no se es especialmente bueno? Trabajar con nuestra familia, con los profesores o con los amigos para encontrar estrategias que nos ayuden a ser hacer frente a las obligaciones "lo suficientemente bien."

  • Mantente en contacto con los amigos y la familia.
Como decimos, los buenos amigos, la familia, son esenciales para la felicidad, y  pueden ofrecernos esa valiosa perspectiva que necesitamos.

  • Pedir consejo.
La vida es difícil, pero no hay necesidad de hacerlo solo. Aconsejamos acudir a aquellos en los que confiamos, y pedirles consejo y apoyo, especialmente cuando surjan problemas. No haga caso de los pesimistas y de los dedos acusadores.

  • Ser lo “suficientemente organizados”.
No tenemos que ser absolutamente organizados y perfectos, sin sombre de desorden. Eso es muy difícil para la mayoría de las personas y, además, una pérdida de tiempo. Sólo tenemos que organizarnos lo suficiente como para que la desorganización no se interponga en nuestro camino.

  • Encontrar una salida a nuestra creatividad.
¿Cuál es tu hobby? ¿La música? ¿El kárate? La vida es siempre más interesante y satisfactoria cuando se practica un hobby, cuidando de no utilizarlo para posponer las tareas importantes.

  • Aprender a delegar.
Si te enfrentas a una tarea o responsabilidad especialmente difícil para uno, pide ayuda para hacerlo o pide a alguien que lo haga por ti, a cambio de hacer algo por esa persona, sin asumir que siempre ha de ser así. Pedir ayuda (ambas partes), repartir y asumir las tareas que se nos dan mejor es especialmente importante en el contexto del matrimonio, ya que dejar las obligaciones menos atractivas (como las tareas del hogar) al cónyuge sin TDAH conduce inevitablemente al resentimiento.

  • Mantenerse optimista.
Esa es la mejor perspectiva para dirigir nuestra vida, desde el lado positivo, y si hoy no conseguimos nuestro objetivo, con la ayuda de familiares y amigos, darnos otra oportunidad.



FUENTE:
TRADUCCIÓN: Gloria López

lunes, 21 de mayo de 2012

MI QUERID@ HIPERACTIV@



Tener un hij@ hiperactiv@ complica enormemente la vida cotidiana: el orden, las salidas, los deberes, los resultados escolares… Habitualmente se pone énfasis en las deficiencias que estos niños tienen, dejando de lado sus muchas capacidades: su energía inagotable, su derroche de ideas cuando algo les interesa, su capacidad para emprender algo que se han propuesto, su gran creatividad o sus grandes aptitudes físicas, musicales o artísticas. Pero  como padres podemos darle la vuelta a "nuestr@ querid@ hiperactiv@" y organizar actividades y proyectos en casa o con los de casa, que permitan a nuestro hijo/a triunfar o empezar y acabar cosas que planea. Con todo ello, lograremos conocer más a nuestro hijo/a y podremos establecer vínculos positivos de relación con él.
“No podremos modificar esta predisposición innata (diferencia en el funcionamiento cerebral), pero no cabe la menor duda de que lo que sí está en nuestras manos es modificar el ambiente familiar y escolar para ayudar a estos niños a comportarse de forma adecuada y a desarrollar su máximo potencia” (Christopher Green. Kit Chee).
¡La hiperactividad se ha puesto de moda!
Y eso puede ser bueno, porque la ignorancia hace ver fantasmas donde no los hay, pero también puede ser malo, porque ni todos los niños movidos son hiperactivos ni todos los hiperactivos son irrecuperables.
Si tienes un hijo que padece de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) puedes acabar "al borde de un ataque de nervios":
  • Su capacidad de concentración y de atención puede ser muy baja
  • Los despistes y olvidos son continuados
  • Son irreflexivos
  • Su movimiento corporal y su actividad son constantes
  • No atienden
  • Tienen baja autoestima
  • A duras penas siguen las reglas
  • Acostumbran a estar poco motivados
  • Son impredecibles
Los anteriormente enumerados son algunos de los déficits que podemos encontrar en niños/as con TDAH. Y desde esta perspectiva de incapacidad en determinadas áreas, los comúnmente llamados hiperactivos/as son vistos por muchos de los profesionales médicos o educativos.
La medicación y los programas de modificación de conducta mediante recompensas o castigos son las dos vías de intervención habitualmente recomendadas a los padres, intervenciones que resultan efectivas mientras duran los efectos o las influencias externas. Estas terapias despiertan en los padres temores añadidos, en relación a los efectos secundarios de la medicación o a la bondad de los cambios de conducta basados en recompensas, las cuales pueden apagar la creatividad o disminuir la capacidad real de motivación intrínseca que todo ser humano necesita para ejercer el tan necesario autocontrol.
Pero si intentamos aproximarnos a los niños/as con TDAH desde una perspectiva global, viendo lo positivo que hay en ellos, recogiendo las aportaciones que pueden hacer a la familia, a la sociedad y a la escuela, observaremos que también tienen áreas fuertes, áreas en las cuales pueden y deben sobresalir.
Algunas de las cualidades que pueden mostrar los niños/as con TDAH, según el caso, son:
  • Capacidades musicales o artísticas sobresalientes
  • Destreza y habilidad física para los deportes
  • Gran iniciativa en los temas que son de su interés
  • Creatividad
  • Habilidad manual
  • Energía inagotable
Ayudar a estos niños a descubrir cuáles son las áreas en las que son buenos o guiarles para que identifiquen cuáles de sus habilidades les ayudarán a tener éxito en la escuela y en la vida, son aspectos que deberían ser contemplados por los profesionales que estudian y ayudan a los niños con TDAH y, por supuesto, por los padres. Es por ello necesario que el ambiente educativo que les rodea sea estimulante, rico, variado y que, siempre que sea posible, favorezca el movimiento, la investigación y la iniciativa.
Algunos niños/as afectados por el TDAH suelen necesitar también un buen programa de ejercicio físico diario, a ser posible en actividades que no requieran competir (suelen tolerar mal la frustración) y que no demanden excesiva interacción social (la auto-regulación de su implicación en grupo y de su respuesta a las demandas acostumbra ser deficitaria).
Así son especialmente recomendables:
  • La natación
  • El excursionismo
  • La bicicleta
  • Las artes marciales
  • La gimnasia individual
Para ayudarles en los problemas de lectura, comprensión lectora o expresión oral los padres debemos establecer rutinas diarias de refuerzo en las cuales los niños puedan "manipular las palabras" o jugar con los sonidos:
  • Confeccionar tarjetas con palabras familiares asociadas por sonidos o por la relación entre los objetos (rato, gato, pato, trato, salto; cepillo, pasta, jabón, ducha, agua, etc.)
  • Juegos de rima tradicionales
  • Juegos de trabalenguas
  • Leerles en voz alta CADA DÍA de forma que se estimule el reconocimiento auditivo de sonidos.
  • Confeccionar el libro con su historia personal o la de su equipo de deporte favorito o la de su ídolo musical.
Es sabido que los niños/as con TDAH ponen a prueba a conciencia la capacidad parental, desde que amanece hasta que, por fin, se duermen. Y ofrecen "miles de oportunidades" para que la paciencia y el autocontrol de los padres "crezca y se multiplique". Pero si los padres lo intentamos podemos aprovechar la gran energía y vitalidad que tienen, el torrente de ideas que muestran cuando algo les interesa y canalizarlo todo en casa, de forma que podamos poner en marcha actividades de investigación que les motiven de verdad y mediante las cuales podamos ayudarles a desarrollar estrategias de control, memoria, constancia, responsabilidad, etc.
A continuación se enumeran algunas de las actividades que se pueden hacer con ellos:
  • Hacer un hormiguero
  • Cultivar hortalizas en el balcón de casa
  • Montar un mural o un libro con la historia de la familia desde los tatarabuelos
  • Aprender las tablas de multiplicar grabándolas en un mp3, con la intervención de cada miembro de la familia, escuchándolas en el coche cuando viajemos.
  • Dibujar o pintar en familia, exponiendo después las obras en algún lugar relevante
  • Jugar juntos a juegos de mesa o de estrategia
Todas las actividades, proyectos, juegos e ideas que pongamos en marcha juntos tienen la virtud de ofrecernos información de primera mano sobre cómo actúa y se organiza nuestro hijo en actividades que LE MOTIVAN. Ello nos permitirá tener criterio propio sobre sus posibilidades REALES de éxito, permitiéndonos valorar sus logros y acompañarle en sus fracasos.
A menudo, los niños con TDAH pasan mucho tiempo en la escuela y la imagen que reciben de terceros en cuanto a sus capacidades, sus logros o sus habilidades dista mucho de ser la que debieran recibir para una correcta construcción del concepto de sí mismo.
Pasar tiempo con ellos, aceptarles como son, concienciarnos de sus potencialidades y procurar, por encima de todo, que las desarrollen, debe ser el objetivo de los padres ante un hijo con un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
FUENTE:
Carmen Herrera García. Profesora de Educación Infantil y Primaria