Todos los niños tienen rabietas. Es la forma en que manifiestan su frustración cuando no obtienen lo que desean. Las rabietas disminuyen a medida que los niños crecen y aprenden, a través del ejemplo de sus padres y del ambiente, cómo regular sus emociones y su conducta.
Sin embargo, en algunos casos las rabietas pueden hacer que los padres se sientan frustrados o avergonzados, porque no saben qué hacer para ayudar a los niños a controlarse. Para todos aquellos que se sientan identificados con esta descripción, les traemos un vídeo explicativo sobre cómo manejar las rabietas de los niños.
Los puntos
más importantes del vídeo:
Más vale
prevenir que curar. Evitando situaciones conflictivas podemos evitar una
rabieta. Si sabes que de camino a la guardería o colegio pasáis por el parque y
él va a querer quedarse, mejor ir por un camino alternativo. Como se suele
decir: evita la ocasión y evitarás el peligro.
Cuando se
da la rabieta nunca debemos perder el control, elevar la voz ni intentar
imponernos a la fuerza. Si, esto es difícil, pero hay que intentar hacerlo. Recordemos
que aquí el incapaz de controlar sus emociones, en principio es el niño.
Debemos ser conscientes que la rabieta tiene un inicio y un fin, y en ocasiones
es difícil acortar esos tiempos.
A veces se
puede ceder. “¿Que quieres la camiseta roja en vez de la verde? Ok, ponte la
roja, no pasa nada”. Hemos evitado una rabieta o la hemos cortado a tiempo. No
es una guerra, no pasa nada.
La firmeza
no está reñida con el afecto. A veces no podemos o no queremos ceder, y darle a
nuestro hijo aquello que quiere no es la mejor opción para tratar de parar la
rabieta: no podemos quedarnos indefinidamente en el parque, no podemos dejarle
cruzar la calle por cualquier lado, no puede llevarse lo que quiera del supermercado,
etc. Aquí no queremos ceder, pero sí podemos tratar de negociar con nuestro
hijo una alternativa: “ya sé que quieres esto, pero no puede ser. Si quieres,
podemos…”.
Bajar a su
nivel, hablarle con calma, mirándole a los ojos, intentando que nos mire
mientras le hablamos. Esto es importante siempre que nos comunicamos con un
niño, pero cuando estamos en una situación como ésta, mucho más importante
todavía.
Nunca
debemos emplear el chantaje emocional: “si te portas así, papá no te querrá”,
“te voy a dejar ahí sólo”, “como vea esto tu padre te vas a enterar” Bastante
tiene el pobre con su disgusto que tiene, como para que encima le estemos
hablando de este modo. Debemos transmitirle que le queremos igual aunque tenga
esa rabieta, lo que pasa es que nos resulta molesto. Pero nuestro amor no
depende de cómo se comporte.
No negar
el contacto físico. Es probable que rechace el contacto físico, que no quiera
saber nada de nosotros. Debemos respetarlo y no tomarlo como un ataque. Simplemente
está ofuscado. Pero si acepta el contacto físico, podemos darle un abrazo,
besos o cogerle hasta que se sienta mejor.
No debemos
dar sermones ni grandes explicaciones, mucho menos en la fase más explosiva de
la rabieta. Porque nadie nos va a estar escuchando en ese momento. Los
mensajes, cuanto más breves y sencillos, mejor: “cariño, lo siento, ahora eso
no puede ser” Una vez la pataleta ha acabado, y en función de la edad del niño,
podemos hablar con él acerca de lo ocurrido, pero nunca durante la misma.
¿Recuerdas
cómo era el día de excursión con el colegio cuando eras pequeño?
Te vendrá a la
mente lo lentos que pasaban los días previos al día D, la alegría y expectación
que te invadía, la emoción que suponía hacer algo diferente, ir con los demás
en el autobús cantando y riendo…
Pues la
realidad de muchos niños con TDAH es muy diferente, y lo único que sienten
cuando el colegio organiza una excursión es frustración, marginación, y
culpabilidad. ¿Por qué? Porque de forma sistemática se les castiga sin
participar en la excursión. Hemos visto a muchos padres quejarse en los
colegios de que a su hijo con TDAH lo han castigado sin ir de excursión con el
resto de la clase, hablar con profesores, director o quien haga falta, para que
entiendan que esa no es la forma ni el camino.
Así que lo
único que podemos esperar con este artículo es que aquellos que no se hayan
dado cuenta todavía, tomen conciencia de lo importante que es que los niños con
TDAH vayan de excursión con los demás.
Sin
excursión, riesgo de exclusión social
Es frecuente
que los niños con TDAH estén castigados sin participar en las excursiones como
consecuencia de su mal comportamiento en clase, porque no hayan entregado los
deberes a tiempo o porque no hayan obedecido al profesor.
Sin embargo este tipo
de castigo lo que hace es cronificar una situación que no es beneficiosa ni
para el niño, ni para el profesor, ni para nadie. Si además se impide que
participe en las excursiones, de forma repetida y sistemática, se está
fomentando la exclusión social del niño.
Se sabe que
en la infancia se empieza a construir nuestro autoconcepto, es decir, la imagen
que tenemos de nosotros mismos, y este autoconcepto está en gran parte
construido con lo que nos transmiten los demás (confianza, críticas, cariño,
respeto, valores…).
Si a un niño lo castigas constantemente y no participa en
las mismas actividades que los demás ¿qué autoconcepto va a tener de sí mismo?
¿Qué lección les estamos enseñando a los otros niños de la clase? Lo más seguro
es que le marginen y se burlen de él. En fin, un panorama muy poco esperanzador
y poco propenso a una recuperación positiva de la situación.
Usa la
excursión como refuerzo positivo
Durante la
infancia cualquier cosa que se escape de la rutina es realmente emocionante, y
las excursiones son parte de estas experiencias únicas en las que todos los
niños tienen derecho a participar. Son una oportunidad fantástica para aprender
cosas nuevas y vivir experiencias. Por eso merece la pena cambiar el
planteamiento de “estás castigado sin excursión.”
Utiliza las
excursiones como refuerzo positivo, ofreciéndole al niño la posibilidad de
participar si su comportamiento lo permite. Es decir, motivarle a comportarse
de una manera adecuada (dándole unas pautas claras de lo que se espera de su
comportamiento) para que se gane el ir a la excursión. Siempre que se planteen
este tipo de situaciones, es importante evitar ridiculizar al niño o hacerle
sentir diferente del resto, por lo que esto puede pactarse en privado entre el
profesor y el niño e incluso los padres, para que todos estén involucrados en
motivarle a conseguirlo.
Estrategias
Si el
profesor tiene dudas de poder controlar a todos los niños y ocuparse del niño
con TDAH, a veces puede ayudar el contar con otra persona que colabore
(orientador, otro profesor que conozca al niño, el padre…).
Es importante
antes de la excursión dedicar un tiempo o alguna actividad relacionada a
explicar el motivo de la excursión, el objetivo y en qué va a consistir para
implicar a todos los niños en ella.
Recordar en
varias ocasiones (antes y durante) la organización del día, y de las diferentes
etapas que se vayan a desarrollar, para que los niños sepan qué pueden esperar,
que no les pillen las cosas por sorpresa y les pueda desorientar.
Establecer unas
normas de comportamiento para todo el grupo y recordarlas una a una, y advertir
de las posibles consecuencias en caso de que no se sigan. Puede que al niño con
TDAH le venga bien que se le entregue la lista de normas por escrito para que
las pueda revisar tranquilamente.
Puede ser de
gran ayuda encargar al niño con TDAH de alguna tarea durante la excursión
relacionada con la gestión y/o organización (contar a los niños cuando estén
subidos al autobús, ser el encargado del agua, guardar el mapa…).
Acordar con
el niño antes de la excursión (de forma privada) que pueda conseguir un “carné
de buen comportamiento” (o algo similar) si respeta el cumplimiento de todas
las normas establecidas durante la excursión.
Los ambientes
estructurados, bien organizados, con rutinas y motivadores son una gran ayuda
para el autocontrol del niño con TDAH. El profesor tiene que ser consciente de
lo que representa para los niños, y actuar como modelo para el alumno y sus
compañeros.
Una actitud tolerante, flexible y paciente, y comprendiendo las
características propias del TDAH, conseguirá un mejor comportamiento por parte
de su alumno.
Terribles dos
años, tres años, temibles cuatro años...
Esos años, marcados por rabietas y
berrinches que no hacen sino revelarnos que nuestros y nuestras peques todavía
no han aprendido a regular y gestionar sus emociones. Es, sin embargo, la edad
ideal para empezar con la educación emocional, tanto en casa con en el jardín
de infancia.
1. Nombrar
emociones
Las emociones
son como un fuego: si intentas apagarlo de golpe con un vaso de agua fría,
según su tamaño, puede que lo consigas o puede que, al contrario, empeores el
asunto gravemente y se te queme la casa.
Vale: del mismo modo, las emociones no
se reprimen. Se identifican y se gestionan de la mejor forma posible: los niños
y niñas, a esta edad, no tienen dicha capacidad.
No es que NO QUIERAN gestionar
bien un berrinche por chincharte a ti, es que todavía no pueden: no está en su
patrón de desarrollo y es algo normal.
Dejando claro esto, ¿cuál es tu papel?
Enseñar a esa personita tan pequeña qué siente: "estás triste porque tu
amigo se ha ido a su casa", "veo que te has enfadado con tu
amiga", "pareces muy contento por el regalo de tu abuelita",
"estás frustada porque no puedes ir a la playa", "te
sientes decepcionado porque el dibujo no te ha salido como querías pero a la
próxima saldrá mejor", "el ruido ha sido muy fuerte y estás
asustada".
2. Normalizar
Las emociones
son adaptativas: no son malas en sí ni buenas en sí. A veces son útiles y a
veces no: son alertas. Lo que puede estar mejor o peor no es la emoción sino la
forma en la que se gestiona (de acuerdo al nivel y posibilidades de desarrollo
de cada niña y niño, claro): por lo tanto, hay que normalizar emociones
"negativas", que causan malestar, y no estigmatizarlas como algo a
apagar cueste lo que cueste, y a esconder debajo de la alfombra. Jamás.
"Todo el mundo se siente triste, alterado, tiene miedo, etc. a
veces". Entender que lo que le pasa es algo común, que no es un bicho
raro, es mucho más tranquilizador que un "ea, ea, no llores" ni un
"tranquilízate". Lógicamente, a nadie le gusta un berrinche épico en
la vía pública: ese es un buen momento para educar en inteligencia emocional.
3.
Estrategias
Todo el mundo
puede controlar el modo en el que expresa sus emociones, pero no puede
controlar sus emociones (y, como hemos dicho, intentar apagar fuegos con gotas
de agua pues no da muy buen resultado). Podemos experimentar ansiedad cuando tenemos
que entregar un trabajo en un plazo corto de tiempo, ¿Verdad? ¡Eso no implica que nos pongamos a
gritar, llorar y correr en círculos alzando los brazos!
Cómo gestionamos
nuestras emociones es algo que depende de nuestra educación emocional, y es obvio
que no todo el mundo ha corrido la misma suerte y que, a veces, tienen que
emprender ese camino tan arduo en la edad adulta que, de haberse recorrido a su
tiempo, no sería tan duro. Por ejemplo: "entiendo que estés enfadada, pero
no puedes pegar a tu hermano pequeño por ello: puedes golpear esta
pelota".
4. Ficción y
story-telling
Leer ficción
puede promover el desarrollo de la empatía, y las historias muy abiertas ofrecen
a las personas una línea argumental que ayuda a resolver problemas desde sus
propios recursos, perspectiva individual y marcos conceptuales.
5. Mindfulness
Como suponéis, es
complejo aplicarlo en peques: te recomendamos acudir a un psicoterapeuta
colegiado para ello.
Los
lóbulos frontales del cerebro mediante las múltiples conexiones que le unen con
el resto del sistema nervioso dirigen las funciones cerebrales.
De
todas las funciones cognitivas, las ejecutivas son las más complejas y son las
que nos permiten tomar decisiones, planificarnos y desarrollar una vida social
adecuada.
Llamamos
funciones ejecutivas a activarse y organizarse para iniciar una tarea, centrar
la atención, persistir en el esfuerzo, controlar las emociones, retener momentáneamente
la información, y analizar y reconducir la acción.
Gestionar
adecuadamente estas funciones es lo que diferencia al niño y al adolescente del
adulto.
Consol
Gutiérrez. Logopeda. UTAE
Hospital Sant Joan de Déu.
A
muchos niños les cuesta enormemente aprender a organizarse: apuntar los deberes
en la agenda, cumplir los plazos de entrega en los trabajos. Esforzándose mucho
lo llegan a conseguir dos o tres días, y pese a las reprimendas de sus padres y
de los profesores vuelven a ser un verdadero caos. Esta dificultad se da en las
personas que tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad o TDAH.
Se ha demostrado que estas personas tienen una alteración en el funcionamiento
del lóbulo frontal.
Andrea
Palacio. Neuropsicóloga. UTAE
Hospital Sant Joan de Déu.
Normalmente
les es muy difícil seguir las demandas requeridas por el colegio, de estudio,
planificación, organización… el tratamiento en la infancia es fundamental para
prevenir fracaso escolar, baja autoestima y problemas en las relaciones
sociales.
EL
EJERCICIO FÍSICO MEJORA LAS FUNCIONES COGNITIVAS
UTAE
Sant Joan de Déu
Se
ha demostrado que la actividad física mejora algunas funciones cognitivas,
aumenta la función de unas sustancias llamadas neurotropinas que tienen un
papel muy importante en el desarrollo de las neuronas y conexiones cerebrales.
Anna
Sans. Neuropediatra
UTAE
- Hospital Sant Joan de Déu.
Algunos
padres eligen el deporte para sus hijos pensando en que mejoren en aquello que
más les gusta.
Si
los niños no son hábiles o les cuesta respetar las normas de un juego van a
sentirse muy frustrados. A algunos niños les convienen juegos o deportes individuales
para comprobar cómo se superan sin necesidad de que les comparen con otros
niños.
Marta
Massague. Neuropsicóloga
UTAE
- Hospital Sant Joan de Déu.
El
ejercicio aeróbico favorece el aprendizaje del niño, mejora su autoestima, le
ayuda a gestionar mejor sus propias emociones, a ganar responsabilidades y le
ayuda a socializarse.
DAVID BUENO.
Investigador de Genética y especialista en Neurociencia. Universidad de
Barcelona
JAVIER BLUMENFELD. Pediatra. Miembro del Observatorio para el Desarrollo de Innovaciones en el Ámbito Educativo
ANNA FORÉS. Doctora en Ciencias de la Educación. Experta en Neurodidáctica. Universidad de Barcelona
¿Qué funciones mentales participan en el aprendizaje?
DAVID BUENO
El aprendizaje a
nivel de funcionamiento del cerebro es uno de los procesos mentales más amplios
que hay, porque cualquier aprendizaje no reside en una zona concreta del
cerebro, sino que se basa en la conectividad de las neuronas, de nuevas
conexiones o en el reforzamiento de conexiones ya existentes.
A nivel funcional
pues hay una zona donde reside más el pensamiento lógico, la creatividad, el
pensamiento abstracto, la toma de decisiones, las emociones, de la memoria.
JAVIER BLUMENFELD.
La función ejecutiva
es el prefrontal, es la región que se encuentra aquí, en esta parte (zona de la
frente). Las cosas que yo pienso se ejecutan mediante esa parte del cerebro.
DAVID BUENO
Eso significa toda la
parte racional del cerebro y toda la parte emocional.
JAVIER BLUMENFELD
Esa función ejecutiva
tiene tres partes. La primera parte es la concentración, la segunda parte es el
control de impulsos y la tercera parte es la memoria a corto plazo.
Esa zona ejecutiva,
si la vemos como un motor, tiene una gasolina, que son los neurotransmisores. Entonces
para que ese motor funcione bien tengo que tener bien los sistemas que se
encargan de la emoción, que es una región del cerebro que se llama amígdala que
lo que hace es potenciar que la función ejecutiva esté correctamente activa. Por
eso, cuando algo me gusta o algo me emociona, soy capaz de estar concentrado,
controlar impulsos, aprender mejor. Y dentro de esa emoción está la motivación.
Todo eso activa unos elementos en mi cabeza que, en definitiva, mejora mi
función ejecutiva.
DAVID BUENO
Pero el aprendizaje
se basa en conectar cuantas más áreas sea posible del cerebro. Un aprendizaje
que consigue movilizar emociones, raciocinio, toma de decisiones, memoria a
largo término es un aprendizaje que va a quedar mucho más consolidado y además
que va a ser mucho más fácil recuperarlo, de forma voluntaria, consciente y de
aplicarlo correctamente a situaciones nuevas.
Esto es especialmente
importante, tanto en la infancia como en la adolescencia, que es cuando se
están formando más conexiones nuevas dentro del cerebro.
La LOMCE adelanta objetivos que no corresponden a la edad madurativa de los alumnos ¿Qué consecuencias tiene?
ANNA FORÉS.
Realmente, cada edad
tiene un período que llamamos período sensible. Tenemos que educar teniendo en
cuenta esos márgenes del período sensible, pero lo que no podemos es quemar
etapas o adelantar etapas que van a llegar por su propio peso.
JAVIER BLUMENFELD
Adelantar objetivos,
se gana muy poco y se puede perder muchísimo. Qué hacemos cuando cogemos y
ponemos por ley, obligamos a todos los niños a leer con cinco, con seis años y
adelantamos objetivos. Lo que estamos es empezando a hacerle daño a la amígdala,
a la autoestima. Ellos creen que no son capaces de hacerlo, pero porque no
tienen esos motores activos. Entonces, adelantar objetivos no ganamos nada.
Para superar las Reválidas se somete a un gran estrés a los alumnos. ¿Cómo afecta el estrés al aprendizaje y al desarrollo de los menores?
DAVID BUENO
Forzar lo que hace es
que el cerebro asocie aprendizaje a malestar, a estrés, a aspectos emocionales
negativos, lo que va a implicar después una menor capacidad de utilizar estos
aprendizajes y, sobre todo, de utilizarlos en el contexto adecuado.
El gran problema del
estrés cuando es crónico es que altera el patrón de conexiones neurales. Y lo
puede alterar de forma permanente. El problema es cuando eso pasa a los seis
años, a los siete, a los ocho, a los nueve… empiezan la Reválida… si estas
conexiones no se forman correctamente, y el estrés crónico no deja que se
formen correctamente, lo que genero es el cerebro más inestable, un cerebro que
es menos capaz de gestionar sus emociones, menos capaz de gestionar su propia
memoria, menos capaz de tomar la decisión acertada. Es decir, estamos haciendo
unos adolescentes que cuando sean jóvenes van a tener más problemas de
autogestión.
ANNA FORÉS
Cuando tenemos estrés
es imposible poder aprender. Lo que tenemos que hacer es justamente todo lo
contrario, crear escenarios donde crezcan en esa confianza, y bajo esa premisa
poder pedir el máximo de ellos.
¿Un examen es el instrumento idóne para evaluar lo que aprendemos?
JAVIER BLUMENFELD
El tema de la
reválida, si eso se convierte en lo único importante y no el aprendizaje del
niño, al final, lo único importante es llegar a esos niveles de reválida, con
lo cual, no estamos respetando las velocidades diferentes a las cuales va
desarrollándose el cerebro de los niños. Estamos dejando fuera a un montón de
niños.
ANNA FORÉS
Para acreditar lo que
hemos aprendido sería hacer una propuesta de evaluación auténtica y eso poco
tiene que ver con los exámenes.
JAVIER BLUMENFELD
Nosotros tenemos una
especie de educación bulímica: yo te meto contenidos, tú me lo vomitas en el
examen y luego te olvidas.
ANNA FORÉS
Por tanto, si hemos
dicho que la evaluación debe ser muy auténtica, la manera de aprender tendría
que ser también muy auténtica, muy realista, muy significativa. Aprender realmente
a partir de lo que les motiva, estimular esa capacidad de querer saber.
Obligar a ·"empollar" los contenidos crea la ilusión de avanzar con los programas. Pero, ¿se aprende?
DAVID BUENO
Una de las maneras
que la LOMCE promueve en el aprendizaje sería a través de la memorización pura
y dura, lo que sería el empolle. La cuestión es ¿es la mejor manera de
aprender? El cerebro no aprende de esta manera.
ANNA FORÉS
Evidentemente,
aprendemos más de lo que hacemos que no de lo que decimos
DAVID BUENO
El hecho de ver que
eso que aprendemos tiene una utilidad práctica. Es decir, no aprender por
memorización, sino aprender por contextualización.
ANNA FORÉS
Os pongo un ejemplo
de metodología auténtica: el trabajo por proyectos, aprendizaje basado en
problemas, cualquier metodología que sea salir del aula hacia la realidad o hacer
entrar la realidad dentro del aula.
Con la LOMCE se amplía la ratio de alumnos por aula. ¿Cómo afecta esta circunstancia a los procesos educativos?
ANNA FORÉS
Si la ratio de
estudiantes por aula va aumentando, va en detrimento justamente de la calidad
de ese aprendizaje, porque cada niño tiene su ritmo de aprendizaje. Entonces,
tendríamos que dedicar una atención más individualizada para obtener de él el
máximo rendimiento.
Uno de los hallazgos científicos más recientes es el de las llamadas "neuronas espejo". ¿En qué consisten?
DAVID BUENO
El principal motor
del aprendizaje es la imitación. Imitamos porque tenemos un determinado tipo de
neuronas que se llaman neuronas espejo, que lo que permiten es reflejar en
nuestro interior aquello que vemos fuera, no sólo a nivel motor, a nivel de
motivación, de creatividad, de emociones.
JAVIER BLUMENFELD
La neurona espejo es
lo que hace que entendamos, que empaticemos los contenidos que estamos
entendiendo. Si en vez de tener a todos mirando a una clase magistral, fomentáramos
la cooperación en el aula, el aprendizaje de todos sería mayor, porque el
aprendizaje cooperativo es mucho más potente, porque se encienden nuestras
neuronas espejo.
ANNA FORÉS
Los seres humanos
somos seres sociales, y está clarísimo que aprendemos mucho más
colaborativamente que no competitivamente. En sí, nuestro cerebro trabaja
colaborativamente. No se puede entender una función cerebral desunida de las
otras. Por tanto, cuanto más colaborativo sea el aprendizaje, más y mejor vamos
a aprender.
DAVID BUENO
Una educación
excesivamente individualista, que priorice la competencia entre alumnos no es
un reflejo de lo que después va a ser la vida adulta, en sociedad.
La LOMCE elimina o quita horas a la Educación Artística o a la Música. ¿Cómo afecta al desarrollo de niños y niñas?
ANNA FORÉS
No hay ninguna asignatura
que sea de segundo orden.
JAVIER BLUMENFELD
Nosotros no usamos
las herramientas del arte, las herramientas de la creatividad para encender la
pasión, la motivación. Al final, los niños, esas partes del cerebro que tienen
apagadas no saben por qué no están aprendiendo.
Se amplia el número de horas en las que los estudiantes permanecen sentados en el aula. ¿Es bueno esto para el aprendizaje?
DAVID BUENO
La adquisición de
conocimiento precisa siempre motivación. Y la motivación no se consigue siempre
de forma pasiva. Es una actitud activa, lo que significa que el alumno debe ser
el sujeto activo en el aula. El profesor también, pero siempre entrando al
alumno como sujeto activo, no sólo mentalmente, sino también físicamente. Tener
un alumno sentado durante tres horas en un aula no tiene ningún sentido desde
el punto de vista del aprendizaje.
JAVIER BLUMENFELD
El que el niño esté
sentado tanto tiempo en un aula es antinatural. El ejercicio físico en general lo
que hace es que mejora la oxigenación cerebral. Después de hacer ejercicio,
sobre todo, aeróbico, pues mi cerebro funciona mejor.
DAVID BUENO
La educación física
no sólo mejora la coordinación motora, sino que se produce una sustancia, que
se denomina irisina, que viaja desde los músculos al cerebro y favorece la
plasticidad neural. Y precisamente, la plasticidad neural es la base del
aprendizaje.
¿Qué profesionales, además de los maestros, deberían incluir los departamentos de orientación de los centros?
JAVIER BLUMENFELD
El departamento de
orientación es clave. Uno de los problemas que tenemos es que no estamos dando ninguna
salida a los problemas de aprendizaje. Y eso nos lastra todo el sistema. Lo que
hacemos es cerrar los ojos y obviar que están. Requieren, en primer lugar, un
correcto diagnóstico. Sin un correcto diagnóstico tiene que venir un servicio
de orientación mucho más potente que realmente apoye el diagnóstico temprano de
los trastornos de aprendizaje, para no tener que sacarlo del sistema.
ANNA FORÉS
Cada una de las personas
que forman la comunidad educativa es importante. Ese lazo entre familia-escuela
es garantía de éxito para un buen aprendizaje.
Según el modelo de aprendizaje imperante, ¿qué riesgos y problemas estamos viendo o pueden surgir?
JAVIER BLUMENFELD
Estamos cogiendo
niños y metiéndolos en un sistema que es un fracaso, y los metemos a presión. Los
niños sienten que no están dando la talla ante lo que les pedimos. Los problemas
de autoestima, muchos problemas de depresión, problemas de falta de tiempo. No puede
ser que un niño esté hasta las diez de la noche haciendo los deberes. Luego
cómo vas a pedir que le guste estudiar. Es que es imposible, es imposible que
su amígdala se encienda cuando le pedimos que siga aprendiendo. Lo que estamos
haciendo es desmotivando.
ANNA FORÉS
Los riesgos y
problemas que pueden surgir si aplicamos la ley tal cual, estamos excluyendo a
muchos chicos del sistema educativo.
JAVIER BLUMENFELD
No hay nada más
bonito que aprender. Pero para ellos no, porque llevamos diciéndoles muchísimo
tiempo que esto no es bonito, esto es obligatorio.
¿Qué formas de enseñanza favorecen aprendizajes efímeros y cuáles aprendizajes permanentes?
DAVID BUENO
Un aprendizaje que
incluya aspectos de motivación y de emoción y, sobre todo, de placer, va a ser
un aprendizaje que va a quedar muy bien implantado en el cerebro porque formará
parte de nuestra esencia más básica.
JAVIER BLUMENFELD
El aprendizaje permanente
es un aprendizaje que nos emociona, que nos gusta y que tiene significado en
nuestra vida.
ANNA FORÉS
Estamos invitados a
crear nuevos contextos de aprendizaje, donde las aulas, como espacios cuadrados
con niños sentados en sus sillas va a desaparecer. Por tanto, nos queda mucho
por hacer aún.
¿Cómo es una situación ideal de aprendizaje?
ANNA FORÉS
Siempre tenemos que
confiar en esa capacidad que tiene el maestro de hacer suyo ese espacio
educativo que es el aula y sus estudiantes. Y es con la complicidad de ellos
que se puede llegar hasta donde queramos llegar.
JAVIER BLUMENFELD
Yo he visto profesores
que están cambiando colegios enteros. Porque él se lo cree, cree profundamente
en la educación y quiere generar esa transformación. Vamos a potenciar a esos
profesores, a cuidarlos y vamos a darles un apoyo científico, y decir: “perdona,
lo que estáis haciendo vosotros tiene mucho más que ver con la ciencia que el
que está siguiendo un método que es absurdo, que es un método fracasado, que se
crean que otro tipo de aprendizaje es posible.
Por una nueva ley de educación, respetuosa con los derechos de los menores, nacida de un diálogo político y social
En febrero,
ManchaT con la Federación de Asociaciones de Ayuda al Trastorno de Déficit de
Atención e Hiperactividad (FACAM TDAH)
1 FEB 2016
ManchaT, el
programa de Responsabilidad Social Corporativa de Radiotelevisión Castilla-La Mancha dedica el mes de febrero a la Federación de Asociaciones de ayuda al
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad de la región, FACAM TDAH,
para hacer visible el problema que muchos
niños, niñas y adolescentes de la comunidad castellano-manchega padecen, e impulsar su diagnóstico temprano y un tratamiento
eficaz que les garantice un desarrollo personal exitoso.
La Federación
de Asociaciones de Ayuda al Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad
(FACAM TDAH) aglutina el movimiento asociativo de ayuda al Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad de las cinco provincias de Castilla-La
Mancha, en donde hay registradas 737 familias.
Como objetivo
principal, desde nuestra federación damos a conocer el TDAH y su compleja problemática, Igualmente, solicitamos de las diferentes administraciones un compromiso para crear mecanismos y equipos
multidisciplinares que garanticen desde un diagnóstico temprano hasta un
tratamiento eficaz (farmacológico, psicológico, pedagógico, etc.), que permita
que la evolución sea positiva y que los pequeños afectados puedan el día de
mañana decir que se apostó por ellos y se facilitó su desarrollo personal sin
escatimar recursos.
Desde FACAM
TDAH agradecemos al programa ManchaT y a Radiotelevisión Castilla-La Mancha
esta iniciativa tan generosa con las asociaciones y grupos de acción social, con
el fin solidario de hacer llegar nuestro mensaje a la sociedad castellano
manchega.
Continuando con la celebración del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, os presentamos estos materiales didácticos. Cruz Roja
Juventud (CRJ) mantiene y consolida entre sus líneas de acción la Educación
para la Paz, prestando especial interés a las situaciones de desigualdad e
injusticia social.
La Paz ha
sido definida habitualmente como ¿la ausencia de guerra?
No obstante, CRJ sabe que
el concepto de Paz es mucho más amplio que la simple falta de guerra o de
conflicto armado. Se trata de un estado de bienestar social o individual donde
prima la tranquilidad, la calma y la armonía y que no se puede alcanzar sin
satisfacer primero las necesidades básicas de las personas y sin garantizar las
libertades civiles y políticas, seguridad física, acceso a la educación o
derecho a la información.
La educación
para la Paz se presenta como una herramienta de sensibilización, de formación
de actitudes y de comportamientos que debe tener un enfoque multidisciplinar
dado que afecta a todos los ámbitos y manifestaciones de la vida humana.
El
desarrollo y modificación de actitudes de respeto, solidaridad, Igualdad,
convivencia cultural, tolerancia, resolución de conflictos, no violencia etc.
son considerados procesos educativos vitales.
El iniciar este proceso de
enseñanza a una edad temprana facilita considerablemente la adquisición y
consolidación de dichos valores y actitudes.
Con La Paz, un reto transversal, CRJ persigue ofrecer herramientas didácticas que permitan
a los/as profesores/as trabajar estos valores y actitudes con sus alumnos/as de
una manera práctica y eficaz, incluso transversalmente en las asignaturas
obligatorias marcadas en el diseño curricular.
De la misma
manera, los padres y madres podemos utilizar estos materiales para desarrollar
la inteligencia emocional, inculcando valores tan importantes para la
convivencia diaria, como son la resolución de conflictos o la tolerancia, entre
otros.
Adjuntamos
las fichas correspondientes a 1º de Educación Primaria. En la misma
página de Cruz Roja Juventud pueden descargarse los materiales didácticos los demás cursos de Primaria y también para
Secundaria.
Desde 1964, para conmemorar la muerte de
Gandhi, se celebra el 30 de enero el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993.
En esta fecha, se recuerda la necesidad de la
educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos,
la no violencia y la paz.
El lema de este día es:
"Amor universal, no-violencia y paz. El amor
universal es mejor que el egoísmo, la no-violencia es mejor que la violencia y
la paz es mejor que la guerra".
Insultos, burlas, amenazas en las redes
sociales... Uno de cada cuatro alumnos sufre acoso escolar grave en España, el
cual puede desembocar en peleas, trastornos de salud mental o, incluso, como
tristemente sabemos, en suicidios.
El 30 de enero se celebra el Día Escolar de
la No Violencia y la Paz, un día para reflexionar sobre cómo afrontar y
detectar este problema desde el punto de vista del acosado, así como para
conocer y reconocer las circunstancias que rodean al acosador con el fin de
combatirlo y prevenirlo desde las aulas, sí, pero también desde casa.
El acoso
escolar es un fenómeno cada vez más frecuente en nuestro país. Entre un 5% y un
10% de estudiantes adolescentes (10-15 años) sufre bullying en España. A través
de un estudio publicado en el British Medical Journal, que vincula el acoso
escolar con el 30% de las depresiones adultas, los expertos trataron de
concienciar sobre las secuelas de estos comportamientos.
Los
niños que sufren acoso presentan síntomas de ansiedad y miedo
¿Qué podemos hacer si nuestro hijo es víctima
de acoso escolar? Principalmente, debemos tener conocimiento de los distintos
tipos de acoso. "El bullying y ciberbullying mantienen características
idénticas, pero, respecto a la persistencia o repetición en el tiempo, el
ciberacoso se convierte en algo que puede ser, además, permanente: veinticuatro
horas al día, siete días a la semana, treinta días al mes...", explica la
Doctora Rosario Ortega-Ruiz, de la Universidad de Psicología de Córdoba.
"En el caso del acoso mediante el móvil o Internet, los efectos son más
devastadores, ya que la víctima no puede escapar de la situación ni siquiera
cuando sale del centro escolar", añade Fuensanta Cerezo Ramírez, Doctora
en Psicología de la Universidad de Murcia y autora de Violencia en las Aulas,
entre otras publicaciones. Una vez que sabemos en qué consiste el acoso
escolar, debemos informarnos sobre cómo detectarlo y, finalmente, cómo actuar
ante él. Según Ortega-Ruiz, "los niños suelen comenzar con problemas de
sueño o de alimentación, cambios de carácter, irascibilidad, se vuelven muy
reservados y muy recelosos. En definitiva, presentan síntomas de ansiedad y
miedo. Aun así, no es sencillo percibirlo, ya que, generalmente, tratarán de
ocultarlo".
Existen varios organismos a los que podemos
recurrir: el propio centro, la AMPA, delegaciones, inspecciones,
fundaciones...
La Policía Nacional ha creado un email específico para denunciar este tipo de violencia en las aulas.
Paloma es madre de una niña de 7 años que
sufre acoso escolar. "Todo comenzó el año pasado, me dijo que le pegaban y
lo último fue una piedra en el ojo. Al principio no le di importancia, ya que
son niños muy pequeños. Hablamos con la madre del acosador, pero responsabilizó
únicamente al colegio. Me sentía culpable e impotente. Es cierto que al
principio el colegio no tomó muchas medidas, por lo que decidí acudir a la
Concejalía de Educación".
¿Cómo evitar que mi hijo sea agresor?
Para
Ortega-Ruiz existen factores de riesgo que pueden llevar a los jóvenes a
adoptar dichos comportamientos, como "ser excesivamente mimados, haber
contemplado y sufrido violencia en sus familias y/o recibido una crianza escasa
en amor y protección".
Cerezo Ramírez enumera algunas pistas para
detectar a posibles agresores:
Agrede e intimida también a los hermanos
pequeños
Llora y/o se enfada mucho casi por nada
No tiene motivación por ir
al colegio
Habla de peleas en las que es el agresor o agresora.
Insulta y
amenaza con frecuencia
Muestra un comportamiento desafiante y agresivo también
con adultos...
Los testigos deben ayudar al que está siendo
acosado, prestando su cercanía y, a la vez, dejando sin apoyo a los agresores
Testigos
y "falsos espectadores"
Además de acosador y víctima,
existe otro factor que debemos tener en cuenta: el acosador pasivo, aquel que observa o conoce la situación. Puede
mantenerse al margen o bien animar al agresor, en muchos casos por miedo a
convertirse en la víctima.
"Los 'espectadores' tienen mucha
responsabilidad, el acoso es conocido por todos los compañeros, pero hay
siempre un pequeño grupo que apoya al agresor, que le ríe al agresor lo que
vende como bromas o gracias.
Cuando tenemos buenas políticas anti-bullying, los
espectadores y otros implicados que apoyan al agresor, como el mencionado
pasivo, que mira para otro lado, dejan de apoyar la violencia. Hay que enseñar
en las aulas y en los centros a no apoyar la violencia, a no apoyar al chulito,
a que los valores compartidos incluyan la solidaridad y el apoyo mutuo y no la
rivalidad, la competencia y la chulería y prepotencia.
Cuando los compañeros
apoyan a la víctima y dejan de apoyar al agresor, el acoso termina. Es la
clave", advierte la psicóloga Ortega-Ruiz.
El colegio tiene una gran
responsabilidad sobre la vida social en las aulas. Sin embargo, "según los
propios alumnos, solo el 55,7% de los profesores interviene en los conflictos,
pero la respuesta se dirige al agresor y suele consistir en imponer una
sanción, la mayoría de las veces se limitan a abrir un expediente, expulsar de
clase, o expulsar del colegio durante varios días. Como vemos, no se registra
ninguna intervención que persiga la restitución ni la aplicación de acciones
educativas y/o terapéuticas", explica Cerezo Ramírez.
Por ello, ante una
situación de acoso o ciberacoso, Ortega-Ruiz recomienda:
"Si estamos
próximos a la víctima, hablarle de que debe y puede salir de esa situación,
luego ayudarle a que movilice recursos educativos, o incluso sociales y
policiales, frente a lo que le está pasando.
Afortunadamente, tenemos recursos
públicos para ello. Contamos, a este respecto, con programas policiales
extraordinariamente competentes para perseguir el bullying y ciberbullying.
Respecto a los compañeros, según Cerezo Ramírez, "no deben mirar para otro
lado, sino comentarlo con sus amigos del grupo y apoyar al que está siendo
acosado, prestando su cercanía y, a la vez, dejando sin apoyos a los agresores,
de esta forma deja de ser un juego para convertirse en una responsabilidad
social".
En este sentido, Nora Kurtin, Fundadora de Sapos y Princesas,
opina que "como padres debemos hablar del bullying a nuestros hijos y
decirles que es tan responsable el que lo hace, como el que sostiene al grupo
agresor. Tenemos que educarlos en la responsabilidad del grupo. Tal vez así
estemos educando niños más justos y menos agresivos. Recordemos que puede
tocarnos a cualquiera, que nuestros hijos estén de un lado como del otro".
Condiciones
que contribuyen a mantener la violencia en la escuela
Justificar o permitir la violencia entre los
chicos como forma de resolver sus conflictos.
No tratar de manera adecuada la diversidad y
actuar como si no existiera.
Falta de respuesta del profesorado dejando a
las víctimas sin ayuda.
Determinadas actitudes y creencias racistas,
sexistas y xenófobas, ejercen una influencia decisiva en el riesgo de ejercer
violencia. Según la Fundación No Al Acoso es esencial la sensibilización de los
niños en torno al respeto a las personas y a las diferencias (de raza, de
pensamiento, de religión, de orientación sexual, de capacidades...).
El acoso escolar, más conocido como bullying,
es un tema de máxima actualidad. Lo que antes era “reírse del tonto” y se
tomaba como algo normal, ahora es un tema que preocupa en profundidad a
profesores y padres, y no sin razón, ya que los últimos datos del INJUVE
afirman que en España el 1,6% de los niños y jóvenes sufren bullying de forma
constante y un 5,7% lo vive de forma esporádica.
Datos alarmantes para un problema que cada
vez tiene un mayor alcance entre los niños. Por suerte, también la sociedad
está cada vez más concienciada y lucha por acabar con este acoso.
Cómo
detectar el bullying
Que un niño sufra acoso escolar puede tener
consecuencias muy graves tales como depresión, violencia, drogas e, incluso,
suicidio. Como padres, debéis de estar pendientes del niño y del comportamiento
de éste.
Las claves básicas en las que os debéis fijar son las siguientes:
El niño de repente evita la escuela,
ciertos lugares y gentes. Los sitios a los que antes iba contento, ahora no le
gustan y se siente incómodo.
Se hace el enfermo con frecuencia para no
tener que enfrentarse a las situaciones a las que teme.
Su personalidad cambia, cada vez es más
retraído y pasivo. Aunque puede darse una situación contraria y que cada vez
sea más activo y agresivo.
No controla su cuerpo y pierde o rompe
objetos constantemente. No está centrado.
Está muy triste y llora de manera más
habitual.
Se le pueden percibir contusiones o lesiones,
que él intentará ocultar.
Sus calificaciones han bajado notablemente
en la última época, no rinde de la misma manera.
Cambios importantes en su comportamiento: a
la hora de dormir, la comida, pasa mucho tiempo a solas, maltrato a los
hermanos, etc.
Tipos
de bullying
Los acosadores normalmente eligen a sus
víctimas de entre los menos populares, los que pasan desapercibidos. Suelen ser
niños inteligentes, a los que los acosadores atacan por sentirse menores a
ellos y usan su fuerza para creerse así superiores.
Los tipos más usuales de bullying son el
físico, el verbal, el psicológico y el social.
El primero implica la fuerza
física, las patadas, los mordiscos o los empujones y suele darse de manera más
constante en primaria que en secundaria.
El maltrato verbal es el más habitual,
los acosadores ponen motes a las víctimas, resaltan sus defectos físicos,
cuelgan fotos de ellos en situaciones “ridículas” en las redes sociales, etc.
El acoso psicológico tiene como fin anular la personalidad del otro y fomentar
su miedo.
Y por último, el social pretende aislar a la víctima del resto del
grupo y de sus compañeros.
Cómo
enfrentarse al bullying
Cuando se ha detectado que el niño sufre
maltrato escolar hay que seguir una regla de pautas para evitar que éste
aumente. Lo primero que se debe hacer como padres, es sentarse a hablar con el
niño y lograr que éste confíe en ti. Será una situación difícil, ya que el niño
estará retraído y creerá que decirlo hará que esto aumente, preferirá
permanecer en silencio. Por ello, hay que tener mucho cuidado y racionar las
conversaciones, intentar “sacarle” la información poco a poco para que él no se
agobie y siempre dejar que se el propio niño el que guíe la conversación y vaya
contando los problemas a su ritmo, cuando esté preparado para enfrentarse a
ellos. Y hay que decirle que es un problema aislado, que acabará y que tiene
solución, darle esperanza.
Lo primero de lo que hay que enterarse es de
las preguntas que se conocen como las 5W:
¿Por quién sufre el bullying?
¿Qué
tipo de acoso recibe?
¿Dónde se producen los altercados?
¿Cuándo son, a qué
hora?
¿Por qué piensa tu hijo que sufre acoso escolar?
Es importante no ocultar el problema a los
demás, no hacer sentir al niño vergüenza por lo que sucede. La familia y los
amigos son una de las claves para que el niño sea capaz de enfrentarse al
maltrato, por lo que es necesario que se comparta el tema y entre todos
intentar llegar a una solución.
Cuando un niño sufre acoso escolar sus
sentimientos son de ira, violencia, tristeza y venganza y suele transmitirlo en
su entorno. No hay que dejar que el niño focalice su rabia consigo mismo o
hacia los demás, hay que intentar que lo deseche a través del arte, el deporte,
la respiración, etc.
Trabajar
con el colegio
Es muy importante que el colegio y la familia
luchen en conjunto contra este acoso. Así, desde el momento en el que se intuye
el problema, hay que concertar una reunión con los responsables del centro.
Hay que tener cuidado con cómo se hace, ya
que el niño puede ser reacio a esta opción. Para él, el profesor es el
“contrario”, una persona que puede hacer que el asunto vaya a peor por
considerarlo un “chivatazo”. Hay que explicarle que es necesario, que el
profesor está ahí para ayudarnos en todo y que la única manera de salir de este
maltrato es trabajar todos juntos.
El acoso entre iguales a través de las TIC:
insultar, vejar, amenazar, chantajear…a través del envío o publicación de
mensajes de texto, fotografías o vídeos. El acoso no siempre se expresa con un
daño físico. El hostigamiento suele darse en el ámbito escolar por lo que el
acosador y la víctima suelen ser menores y compañeros de colegio o instituto.
Los medios más habituales con los que se
puede realizar el ciberacoso son: smartphones, chats, SMS, foros, redes
sociales, juegos online, blog o a través de email.
¿Por
qué se produce?
Los acosadores son personas con baja autoestima que solo se sienten bien
cuando hacen daño a los demás. Eso les hace sentirse más fuertes.
El agresor carece de todo respeto por sus semejantes y no conoce los
límites éticos básicos necesarios para la convivencia en sociedad.
El acoso escolar a través de las TIC es una agresión repetida en el
tiempo, no un hecho aislado, determinada por la situación de inferioridad de la
víctima frente a uno o varios agresores.
El acosador cree erróneamente que quedará impune ante la Ley al lanzar
sus amenazas a través de las TIC por una falsa creencia de anonimato.
Riesgos
La principal diferencia con el acoso escolar es que la víctima no deja
de ser acosada una vez se encuentra en su domicilio, sino que puede recibir las
amenazas 24h al día, 365 días al año siempre que esté conectada (Smartphone,
Internet, etc.) por lo que la prevalencia en el tiempo a través de las TIC
aumenta su grado de incidencia en la víctima.
Otro riesgo diferencial con el acoso escolar tradicional, es que la
audiencia del acoso ya no es local (el grupo de clase, el colegio, la comunidad
educativa, el vecindario, etc.) sino planetaria por lo que la víctima se siente
perseguida allá donde vaya, lo que le provoca una sensación muy grande de
indefensión y puede llegar a provocar la exclusión social de la víctima.
Consecuencias legales para el acosador o para sus padres cuando es un
menor el que acosa.
Los efectos del cyberbullying pueden afectar a tu hij@ en diferentes
ámbitos de su vida:
En su personalidad: se muestra especialmente
inquiet@ o nervios@ cuando recibe un mensaje de texto (WhatsApp, SMS, chat) o
un email.
En las relaciones con terceros: se comporta
de manera temerosa con sus amig@s. No quiere quedar con ell@s, ir al colegio o
simplemente salir a la calle.
En el uso de las TIC: se siente enfadad@ o
frustrada@ después de utilizar el ordenador, la tablet o el Smartphone. Otras
veces, puede dejar de usar las TIC de forma brusca e inesperada.
En familia: ya no se producen discusiones
familiares por el uso que hace del ordenador. Se muestra tímid@ en casa.
Síntomas
(Fuente: Departamento de Educación (ED)
y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE.UU)
Lesiones inexplicables
Pérdida o rotura de ropa, libros,
dispositivos electrónicos o joyas
Dolores de cabeza o estómago frecuentes,
sensación de malestar o simulación de enfermedad
Cambios en los hábitos alimentarios, como
saltearse comidas o atracarse. Los niños pueden llegar de la escuela con hambre
porque no almorzaron.
Dificultad para dormir, pesadillas frecuentes
Baja en las notas, pérdida de interés en el
trabajo escolar, deseo de no ir a la escuela
Pérdida repentina de amigos o deseo de evitar
situaciones sociales
Sentimientos de impotencia o disminución de
la autoestima
Comportamiento autodestructivo como escaparse
del hogar, infringirse heridas o hablar de suicidio
¿Cómo
evitarlo? Pautas de prevención
Educación en medidas de autoprotección en
el uso de las TIC, aumentando el conocimiento de las herramientas y de sus
posibles riesgos.
La primera medida de autoprotección es
ignorar las amenazas para que el agresor desista al comprobar que su agresión
no tiene efecto en la víctima.
Si las amenazas persisten, tu hij@ debe
saber que no está sol@ y que te tiene a ti y a sus profesores para que os
cuente, nada más se produzca, qué es lo que le hace sentirse mal, porque si no
se lo cuenta a nadie, el acosador seguirá haciéndole daño. Debes transmitirle
que no es culpa suya que se metan con él/ella.
Escúchale con atención e indaga la
veracidad de los hechos. No le aísles del proceso de resolución del conflicto:
hazle partícipe de los pasos que vas a seguir para acabar con esa situación.
Has de transmitirle que los acosadores
parecen igual que los demás, pero no se comportan como los demás: les gusta
hacer daño a los demás y obligarles a hacer lo que ellos digan.
Has de transmitirle que el anonimato en
Internet no existe y que el acosador acabará pagando por ello ante la Ley.
Debes alertarle sobre las consecuencias de vulnerar la privacidad de otras
personas.
Enséñale a no devolver la agresión con otra
agresión, de esta forma no solo no conseguirá atajar el problema sino que la
situación empeorará.
Pautas:
La primera barrera de autoprotección que
puedes enseñar a tu hij@ es a proteger su privacidad. Anímale a usar un nombre
ficticio y una fotografía de algún personaje de ficción para los perfiles que
tenga en las redes sociales. Enséñale a no compartir información personal en la
Red y a crearse contraseñas fuertes.
No responder nunca a una provocación: solo se
conseguirá agravar la situación. Bloquear al agresor para dejar de recibir sus
amenazas y denunciarlo en la propia red social.
Guardar las pruebas cuando el acoso persista
(duplicado de pantalla, mensajes del chat, SMS, emails, etc.) ya que serán
necesarias para presentar una denuncia.
Poner la situación en conocimiento del centro
educativo y solicitar su intervención