TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 26 de agosto de 2018

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE UNA AUTOESTIMA POSITIVA?




Decía Nathaniel Brande, psicoterapeuta dedicado al estudio de la autoestima, que de todas las críticas que pasamos en nuestra vida, ninguna es tan importante como la que nos otorgamos a nosotros mismos. ¿Por qué es tan importante una autoestima positiva? ¿Por qué podríamos considerarla como el principal motor que mueve o frena nuestra energía interna para la consecución de nuestros objetivos y deseos?

Qué es la autoestima y para qué sirve

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos a partir de las experiencias y sensaciones que experimentamos y que vamos incorporando a lo largo de nuestra vida. Podríamos definirla como la percepción evaluativa de uno mismo, la capacidad de quererse, apreciarse y de aceptarse, por ejemplo, nos valoramos, evaluamos, percibimos como capaces o incapaces, listo o tontos, guapos o feos, simpáticos o antipáticos… y en función del valor que cada persona se otorgue a sí mismo sobre su valía, su actuación en la vida irá encaminado hacia un sentido u otro.

Nadie nace con un nivel determinado de autoestima, la autoestima se va formando y desarrollando desde que somos pequeños, es un proceso aprendido y por tanto, forma parte de nuestra personalidad. Es por ello que resulta fundamental para nuestro desarrollo personal y para gestar nuestra identidad como ser humano, en definitiva es primordial para nuestra salud y papel en la vida.

Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quien somos y qué pensamos que somos. Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para llevar a cabo determinadas tareas y la convicción de su valía personal (quererse, respetarse y aceptarse tanto por nuestras fortalezas como por nuestras limitaciones).

La autoestima puede ser negativa, es decir, no me gusta la imagen que tengo de mí y me opongo a ella, la rechazo o por el contrario, una autoestima positiva, me gusta la imagen que tengo sobre mí mismo y la acepto. A su vez, podemos considerarla a nivel general o en distintas áreas (trabajo, aspecto físico, pareja, relaciones sociales etc.), por lo tanto, una persona con alta autoestima no tiene por qué tenerla siempre en el trabajo, en sus relaciones personales, en su aspecto físico pero sí puede tenerla en alguna de estas áreas y del mismo modo, una persona con baja autoestima no tiene por qué encontrarse siempre por debajo de los demás o sentirse inferior en todas las situaciones. Lo que sí sabemos con total seguridad es que tenerla alta o baja nos condiciona cuantiosamente, es decir, la persona que se siente bien consigo misma, que se cree capaz y cree que tiene potencial seguramente sea más capaz de enfrentarse a retos y responsabilidades de la vida cotidiana mientras que las personas con autoestima baja tienden a autolimitarse decreciendo sus posibilidades de bienestar personal.

Si nos adentramos en lo profundo del existir, a la realidad de nuestras vidas…si yo no me acepto tal y como soy ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me respeto ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me valoro ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no creo en mí mismo ¿por qué lo va a hacer el resto? Sin embargo, constantemente buscamos la aprobación del resto para que configuren nuestra identidad y autoestima sin tener en cuenta que somos nosotros los responsables de lograr esto porque al final, ¿con quién te levantas todos los días? ¿Con quién vas a trabajar? ¿Con quién decides lo que te gusta, quieres y necesitas? ¿A quién miras al espejo? ¿Quién decide cómo va a ser su día? ¿Con quién vas a finalizar esta vida? CONTIGO MISMO. De aquí la importancia de la autoestima, desarrollar nuestra autoestima puede sintetizarse en una idea, en desarrollar nuestra capacidad de bienestar, de felicidad.

Si invertimos nuestro tiempo y esfuerzo en trabajar para cuidarnos y desarrollar una autoestima positiva estaremos logrando ser quienes queremos ser independientemente de la opinión y críticas de los demás. Si conocemos y aceptamos nuestras fortalezas y limitaciones sabremos qué podemos hacer y cómo mejorar. Si defendemos nuestra posición ante los demás y nos responsabilizamos de nuestras acciones podremos tomar nuestras propias decisiones. Si somos capaces de reconocer cuando nos equivocamos sin tener miedo a ello, afrontando las adversidades y asumiendo riesgos, focalizando la atención en nuestros logros y perdonándonos cundo algo sale mal estaremos potenciando nuestra confianza en nosotros mismos y por último, si empezamos a disfrutar más de los demás y de las cosas cotidianas de la vida participando en actividades novedosas empezaremos a aceptarnos y ser más tolerantes con nuestros aciertos y/o equivocaciones.

Claves para trabajar la autoestima positiva

La autoestima es la suma del auto-respeto, la auto-aceptación y el autoconcepto. Atendiendo a estos tres conceptos que conforman la autoestima podemos trabajarla a través de seis claves íntimamente relacionadas con el desarrollo de nuestro bienestar:

El perdón como recurso psicológico: el perdón es una actitud dirigida al pasado que nos aporta paz interior permitiéndonos estar sanos física y psicológicamente. Perdonar es cambiar la percepción de lo sucedido, es comprender que el aspecto negativo es un determinado comportamiento, no la persona en su totalidad, es comprender que todos, incluidos nosotros cometemos errores.

Focalizar la atención en las emociones y sensaciones positivas que vivimos: experimentar emociones que nos producen bienestar (alegría, tranquilidad, euforia, entusiasmo, la fluidez, el placer) lleva a estados mentales y modos de comportamiento que preparan a la persona para enfrentar con éxito las dificultades futuras.

Auto-recompensarse: igual que nos castigamos al hacer algo mal ¡no sirvo para esto! ¡qué mal lo he hecho! Vamos a premiarnos cuando hacemos las cosas bien. Las auto-recompensa ayuda a aumentar la autoestima y a tener un autoconcepto positivo de nosotros. Podemos regalarnos un libro que nos guste, decirnos palabras bonitas o hacer algo que nos guste.

Realizar actividades placenteras: salirse de la rutina, programar actividades de ocio que puedas realizar en tu tiempo libre. De esta forma fomentamos nuestro optimismo y buen humor y asumimos riesgos.

Gestionar la culpabilidad adecuadamente: teniendo en cuenta que a pesar de las consecuencias, en el momento que tomamos decisiones nos dejamos llevar por unos motivos concretos, acertados o no pero eso sólo pasado el tiempo se sabrá con seguridad. 

Creciendo desde esta línea nos permitimos vivir con el error como compañero de aprendizajes y no como látigo que nos castiga tras nuestra equivocación.
Elabora una lista de tus fortalezas: recursos, capacidades y lo que has logrado con todas ellas. ¡Te sorprenderá de todo lo que eres capaz!

FUENTE:

viernes, 25 de julio de 2014

10 CLAVES PARA AUTOMOTIVARTE Y MEJORAR TU PRODUCTIVIDAD


Decálogo para automotivarte:


  1. Metas claras: si no tienes claro qué hacer, terminarás desanimado. Saber qué es lo que tienes que hacer y tener los objetivos definidos te ayudarán a seguir adelante.
  2. Paso a paso: no intentes terminarlo todo de golpe; divide en pasos más pequeños y vencerás.
  3. Listas de tareas: pon una marca en cada cosa conseguida de la lista de tareas que te planteaste inicialmente, y verás la sensación...
  4. Prémiate: el autorregalo ante logros, grandes y pequeños, es muy motivador.
  5. Hazlo ahora: no procrastines, no te retrases ni lo dejes para luego.
  6. Piensa en positivo: envíate mensajes positivos y evita aquellos negativos (mejor decir "voy a estudiar" que "no voy a distraerme más").
  7. Mejor bien acompañada/o: busca compañeros/as con metas similares a las tuyas.
  8. El fracaso es normal y el error es aprendizaje: ¡¡no lo temas!!
  9. Las comparaciones son odiosas: no te compares con los/as demás, sino contigo mismo/a.
  10. Diviérte y relájate: también es importante.
FUENTE: http://www.escuela20.com

sábado, 29 de junio de 2013

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA Y EN EL AULA

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA


La familia es muy importante en la educación de un niño o niña con TDAH.
1.- Anticípale lo que ocurrirá, las consecuencias de sus actos.
El niño tiene dificultad para prever la consecuencia de algunos de sus actos: enseñar al niño que debe colocar el vaso en medio de la mesa, porque si lo coloca muy al filo con sus movimientos puedo tirarlo. Estas situaciones resultan muy frustrantes al niño. Estas situaciones ocurren de manera reiterada, por lo que se genera una situación de tensión
2.- Dile “cómo hacer las cosas”. Esto evitará frustración y tensión.
La reiteración de consecuencias “desastrosas” genera situaciones de tensión, no sólo en el niño/a sino también en los padres y hermanos y otras figuras del entorno, y el niño termina etiquetado.
3.- Evitar “etiquetar” al niño.
Es recomendable que los padres vayan un paso por delante del niño y le enseñen “cómo” debe hacer las cosas: cómo debe colocar el vaso en la mesa, de qué manera debe cogerlo, cómo debe agarrar un plato si es que voy a ayudar a poner la mesa...
4.- Planifica sus acciones y actividades: le proporcionará seguridad.
Saber cómo hacer las cosas ayuda mucho al niño a aprender a planificar sus acciones y le da mucha seguridad también, porque no sólo le guía sino que le permiten conseguir un logro
5.- Ayúdalo a organizarse con un horario.
Todo lo que es planificación, organización, actividades organizadas en un horario, ayudará al niño. El tiempo en el que el niño no tiene nada que hacer, y entonces empieza a generar más desorden en la casa.
6.- Procura que tenga ciertas actividades para estar ocupado, sin saturarlo.
El tiempo sin nada que hacer no sólo genera desorden sino también mucha tensión entre madre e hijo. La agenda de un niño hiperactivo no tiene que estar sobresaturada.
7.- el Karate y el Taekwondo pueden ayudarlo a controlarse.
Estas disciplinas ayudan mucho a los niños con TDAH, pues generan capacidad de regulación en el niño. La regulación desarrolla el control y la inhibición de la conducta, es decir, saber en qué momento puedo hacer algo y en qué momento no, en qué momento debo esperar y en qué momento debo proceder, en qué momento debo pensar antes de llevar a cabo una actividad.
8.- Ayúdalo a relacionarse “mediando” en el juego con sus amigos.
Cuando esté jugando con los amigos, por ejemplo, a un juego de mesa, al principio, tenemos que estar mediando: “te toca tu turno” o “te toca esperar, ahora le toca a tu amigo”. No hace falta sacarlo del juego, ni hay necesidad de sobrecargarlo con terapias. Debemos ser muy insistentes y constantes en marcar bien las pautas de control inhibitorio, planificación, de manejo de turnos, de espera, tolerancia.
9.- Ayúdalo a tolerar la “frustración” y a respetar los turnos.
Enseñarle a respetar los turnos y aquellas situaciones en las que se pueda sentir frustrado porque las cosas no salieron como él esperaba.
10.- Enséñale a lidiar entre “su expectativa” versus “su capacidad”.
Enseñarle a ajustar su expectativa frente a su capacidad de producción. La capacidad de producción está alterada por su pobre capacidad de planificación. En ocasiones se fijan la idea de conseguir un objetivo con perspectivas muy grandes y cuando ven que el resultado de su trabajo es muy pobre siempre se sienten frustrados.
11.- Ayudarlo a ponerse metas “a corto plazo”. Sus logros lo motivarán y prepararán para nuevos retos.
Siempre hay que trabajar mucho con metas a corto plazo, para que el niño vea que puede manejar la situación y conseguir metas. De esa manera, lograremos motivarlo para exigencias a más largo plazo. 

PAUTAS PARA UN NIÑO CON TDAH EN EL AULA


1.- Profesores, padres y terapeutas deben comunicarse y coordinar el trabajo con el niño
Es muy importante que el profesor/a diseñe un plan de trabajo y se coordine con el terapeuta, en el caso en el que el niño reciba terapia farmacológica y/o psicológica, y con los padres, los cuales ya estarán llevando un plan de trabajo.
2.- Dosificar la exigencia académica y conductual.
Se recomienda empezar dosificando las exigencias tanto en el plano pedagógico como en el plano de exigencias conductuales. Al principio, puede parecer que lo que estamos exigiendo al niño no corresponde a su edad cronológica ni al grado escolar, pero es una primera fase para estabilizarlo y manejar su motivación para que pueda alcanzar nuevos retos.
3.- Ponerle objetivos que pueda alcanzar, para motivarlo.
Su historial de fracaso es bastante alto, por lo que se requiere trabajar dosificando las tareas, haciéndolas más pequeñas para que las pueda manejar, terminar y conseguir los objetivos.
4.- Dosificar la cantidad de tareas y, en lo posible, reducir la carga.
Por ejemplo, la cantidad de sumas, si es que el niño está llevando a cabo una tarea de ese nivel o completar frases.
5.- El incremento de tareas debe darse de forma gradual.
Iniciar reduciendo la tarea a la mitad y gradualmente ir aumentando la cantidad de ítems en función de sus logros.
6.- El niño hiperactivo no requiere de un colegio especial.
7.- El profesor/a debe considerar que la capacidad del niño para planificar y organizar está alterada.
8.- Fijar metas más cortas sin alterar el currículo porque el niño es capaz de lograrlo.
Se requiere dosificar y trabajar con metas más cortas, pero el contenido curricular debe ser el mismo, porque la capacidad intelectual del niño está intacta.
FUENTE: