TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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martes, 15 de mayo de 2018

LA EPIDEMIA DE LAS DISTRACCIONES DIGITALES



El impacto de la tecnología en la vida cotidiana
Las prisas y la multiplicación de las distracciones digitales erosionan la capacidad de trabajo de adultos y niños

MAYTE RIUS, Barcelona
06/05/2018 00:50 | Actualizado a 06/05/2018 07:53

Quizá le resulten cotidianas estas situaciones: ir conduciendo en un trayecto rutinario por autopista y, de repente, preguntarse si ya ha pasado el peaje; golpearse con alguien por la calle porque uno de los dos –o los dos– caminaba mirando el móvil; estar explicando algo a una persona y que hacia el final del relato le diga “¿Cómo? ¿Qué decías?”; iniciar una lectura con alguno de los pequeños de la familia y que a los diez minutos diga que ya está cansado. ¿Qué le pasa a nuestra capacidad de atención?

Psicólogos, educadores y expertos en productividad hablan de un fenómeno que denominan síndrome de atención parcial continuada –que nada tiene que ver con un trastorno neurobiológico como el TDAH–, y que consiste en prestar atención simultánea a diferentes focos de información pero a un nivel superficial. Y también relatan una creciente dificultad –más acusada entre niños y jóvenes–, para mantener la atención en actividades cotidianas que requieren esfuerzo y no dan placer.

Mensajes y alertas interrumpen, fuerzan la multitarea y aumentan el estrés

“La lacra de la falta de atención es algo que ha ido de menos a más, que se está expandiendo de manera increíble y que afecta a prácticamente cualquier ámbito de la vida”, afirma Berto Pena, formador de productividad personal.

A la misma conclusión ha llegado el psicólogo Luis López González, director del máster en Relajación, Meditación y Mindfulness de la Universidad de Barcelona, que preocupado por esta epidemia de distracciones y por sus consecuencias acaba de publicar el libro Educar la atención (Plataforma Editorial).

Porque el impacto de esta creciente falta de atención no es baladí. Las distracciones son ya la principal causa de accidentes en la ciudad de Barcelona, y la dirección general de Tráfico asegura que estuvo detrás del 25% los accidentes y el 31% de los fallecidos en las carreteras españolas en 2016. Y la inatención también se sitúa como principal causa de fracaso escolar y se asocia al 45% de los accidentes laborales.

Más accidentes, peor calidad de trabajo y de estudio, pérdidas de tiempo y de dinero

López vincula esta mayor falta de atención al hecho de que vivimos en la sociedad de las prisas y de la multitarea, “los dos grandes enemigos de la atención”. Pena, por su parte, explica que la atención se ve afectada por las distracciones –“que son culpa de uno mismo porque las permite”–, y las interrupciones, provocadas por los demás. Y considera que el ­problema es que la tecnología ha multiplicado las distracciones que nos acechan. “Hace unos años las distracciones tenían que ver sobre todo con preocupaciones, eran mentales y poco controlables; ­pero ahora nos distraen las noti­ficaciones, las alertas, los men­sajes, las llamadas, las apps...; porque hemos absorbido la tecno­logía sin hábitos, la llevamos siempre encima y, entonces, esas distracciones toman el control” de nuestra atención y de nuestro tiempo, comenta.

Remarca que no es sólo un problema de niños y adolescentes, sino que afecta a todas las generaciones. “La gente se queja de que no le llega el tiempo para hacer su trabajo y no piensa que es porque se distrae mucho; además se hace un trabajo (o estudio) de peor calidad porque la capacidad de enfoque, de mantenerse centrado en una sola actividad de forma continuada es muy limitada, enseguida se salta a otra cosa, y cognitivamente no puedes hacer dos tareas de cierta complejidad a la vez”, justifica Pena.

Porque aunque algunas personas se niegan a admitirlo, la neurociencia deja claro que la multitarea es un mito. “La atención consciente es un procesador lineal: puedes atender una cosa y luego otra, pero conscientemente no puedes atender varias cosas a la vez; puedes ir alternando de una a otra por minutos, segundos o milisegundos, pero esa diversificación de la atención conlleva complejidad mental y aumenta la probabilidad de accidentes, de estrés y de fallos en tu trabajo”, relata Ignacio Morgado, director del Instituto de Neurociencias de la UAB.

Precisa que la capacidad de “multiatención”, de atender a una cosa y luego a otra, depende de cada persona, de lo entrenado que tenga el cerebro para hacerlo. “El cerebro es muy plástico y si lo fuerzas a que tu atención vaya en una determinada dirección crea conexiones entre neuronas para ello, y luego, cuando vuelves a hacer esa actividad el pensamiento recupera esos caminos neuronales creados por el aprendizaje y la experiencia”, indica.

López indica que ese cambio constantemente del foco de atención acaba saturando la capacidad de estar atentos y provoca estrés, que es otro de los desencadenantes de la desatención y de las distracciones que tantas pérdidas ocasionan a las empresas y a las personas. “Las prisas, y la productividad entendida como estar en varias cosas a la vez, provocan pensamientos de rumiación, hacen que tu cabeza de vueltas a las cosas como una lavadora, y eso resta efectividad y afectividad, impide tanto estar atento como ser atento”, afirma.

Desde planteamientos profesionales distintos, los expertos consultados coinciden en que basta cambiar algunos hábitos, re­ducir las distracciones y el estrés, para mejorar la capacidad de ­atención. Aseguran que la medi­tación, el mindfulness y las técnicas de concentración también ayudan a ejercitarla, como si fuera un músculo.

No obstante, reconocen que el actual bombardeo de distracciones digitales es tal que resistirse a ellas exige ser muy disciplinado. “Antes en el móvil sólo nos entraban llamadas y sms, pero ahora constantemente tenemos notificaciones, alertas, watsaps y aplicaciones que nos atraen porque son divertidas, porque nos sacan de la rutina de lo que estamos haciendo, porque nos ponen en contacto con los demás, que es algo que a todos nos gusta y nos entretiene, así que si cuando te sientas a comer o a trabajar dejas el móvil sobre la mesa es una clara invitación a ‘me voy a distraer’”, describe Berto Pena. Y añade que esas distracciones, que son reiteradas, implican que actividades que deberían realizarse en media hora acaben alargándose 35 o 40 minutos y al final de la jornada se acreciente la impresión de falta de tiempo y de estrés.

FUENTE:

viernes, 25 de julio de 2014

10 CLAVES PARA AUTOMOTIVARTE Y MEJORAR TU PRODUCTIVIDAD


Decálogo para automotivarte:


  1. Metas claras: si no tienes claro qué hacer, terminarás desanimado. Saber qué es lo que tienes que hacer y tener los objetivos definidos te ayudarán a seguir adelante.
  2. Paso a paso: no intentes terminarlo todo de golpe; divide en pasos más pequeños y vencerás.
  3. Listas de tareas: pon una marca en cada cosa conseguida de la lista de tareas que te planteaste inicialmente, y verás la sensación...
  4. Prémiate: el autorregalo ante logros, grandes y pequeños, es muy motivador.
  5. Hazlo ahora: no procrastines, no te retrases ni lo dejes para luego.
  6. Piensa en positivo: envíate mensajes positivos y evita aquellos negativos (mejor decir "voy a estudiar" que "no voy a distraerme más").
  7. Mejor bien acompañada/o: busca compañeros/as con metas similares a las tuyas.
  8. El fracaso es normal y el error es aprendizaje: ¡¡no lo temas!!
  9. Las comparaciones son odiosas: no te compares con los/as demás, sino contigo mismo/a.
  10. Diviérte y relájate: también es importante.
FUENTE: http://www.escuela20.com

lunes, 13 de enero de 2014

LOS SECRETOS DEL CEREBRO CON TDAH


Anteriormente, en el post “El sistema neurológico basado en intereses” (23 de mayo de 2013), ya vimos algunos de los aspectos típicos del funcionamiento del cerebro con TDAH. Sin embargo, estos no serían exactamente el resultado de un sistema nervioso dañado o defectuoso, sino de un sistema neurológico que sigue un conjunto propio de reglas. En esta ocasión, continuamos analizando por qué las personas con TDAH actúan como lo hacen.

LA VIDA CON TDAH
Las personas con TDAH siempre han sabido que son  diferentes, que no encajan en el molde común. Sin embargo, se les exige que sean, que se comporten y que rindan como todos los demás. El principal obstáculo para la comprensión de TDAH ha sido suponer incorrectamente que las personas con TDAH pueden y deben ser como el resto de personas sin el trastorno, es decir, como las personas neurotípicas.

ESE DESAFÍO LLAMADO TIEMPO
Las personas con TDAH tienen dificultades para gestionar y controlar el paso del tiempo, es decir, para percibirlo de manera fiable. Para las personas con TDAH todos los acontecimientos ocurren en el presente. El pasado ya no está y el futuro es desconocido. El 85% de las personas con TDAH no usa reloj. Para ellos/as, el tiempo  es una abstracción sin sentido que no son capaces de dominar. Además, también tienen dificultades para manejar parámetros como orden y prioridad (qué es lo que debe hacerse en primer lugar y cuál es el siguiente paso), Todos estos conceptos se relacionan con las funciones de la memoria de trabajo, que, como decimos, cuando hay TDAH sigue otras normas.

EL TDAH NO ENCAJA EN UN MUNDO LINEAL
El mundo en el TDAH es curvilíneo, no sigue una linealidad (sucesión de pasos ordenados que relacionan los acontecimientos ocurridos en el tiempo). En el TDAH no se diferencia pasado, presente y futuro. Todo es ahora. Tener TDAH es vivir en un presente permanente con una acentuada dificultad para aprender del pasado, de la experiencia, o para prever las consecuencias de sus acciones en el futuro. A esto debemos añadir la impulsividad propia del TDAH ("actuar sin pensar").

PROBLEMAS PARA LLEGAR DE LA A a la Z
Las personas con TDAH no son buenas con el orden y tampoco con la planificación, por lo que no les resulta fácil dividir una tarea en pasos para realizarla siguiendo un orden de manera secuenciada.  
En el mundo neurotípico, las tareas tienen un principio, un medio y un fin. Las personas con TDAH no saben ni dónde ni cómo empezar, ya que no pueden encontrar el principio. Saltan en medio de una tarea y trabajan en todas direcciones al mismo tiempo.
El orden se convierte en una tarea insostenible cuando hay TDAH, porque los sistemas de organización del trabajo se basan en funciones como la planificación, linealidad (o sucesión de pasos ordenados), ordenamiento temporal, medición del tiempo y prioridad. Esto implica dificultades para relacionar el ayer, el hoy y el mañana o para relacionar antecedentes y consecuencias en relación con la actuación presente.
De la misma manera, la atención selectiva, que en las personas neurotípicas actúa como un filtro que selecciona la información importante para la actividad que se está realizando, ignorando a su vez todo lo que es irrelevante en ese momento, no actúa así en las personas con TDAH.
 Todos estos factores son esenciales para la consecución de objetivos y metas e imposibilitan que en la mayoría de las ocasiones las personas con TDAH finalicen sus tareas con éxito.  

SATURACIÓN: DIFICULTAD PARA IGNORAR LO IRRELEVANTE
Las personas con TDAH viven la vida con mayor intensidad que las personas neurotípicas. El sistema nervioso de la persona con TDAH necesita verse involucrado en algo muy interesante y desafiante para empezar a actuar y conseguir concentrarse. Su atención nunca implica déficit sino que, por el contrario, siempre es excesiva, constantemente ocupada, atendiendo a muchos estímulos a la vez, ya sean internos o externos. Cuando las personas con TDAH no están hiperfocalizadas, hiperconcentradas en algo que realmente les gusta y les resulta interesante, tienen demasiadas cosas en su cabeza reclamando atención al mismo tiempo, como si fueran diferentes personas hablándoles simultáneamente y todas demandando su atención a la vez. El resultado es que no consiguen hacer nada bien porque no pueden concentrarse en una sola cosa, al no ser capaces de ignorar los estímulos que no son relevantes en ese momento y que están recibiendo de manera continua.

DIFICULTAD PARA ALCANZAR LOS OBJETIVOS
Es desconcertante la habilidad intermitente que tienen las personas con TDAH para ser superhombres cuando algo les interesa y la incapacidad para iniciar y finalizar aquellos proyectos que les resultan aburridos. Como consecuencia en estas personas surgen sentimientos de inseguridad e incertidumbre, dudas sobre sus capacidades, vergüenza y baja autoestima a la hora de poder alcanzar los resultados que se esperan de ellos/as. Su sistema neurológico no genera la automotivación interna que nos lleva a conseguir los objetivos y necesitan de alicientes externos para motivarse y alcanzar las metas.

UN MOTOR SIEMPRE EN FUNCIONAMIENTO
Cuando los niños y niñas con TDAH alcanzan la adolescencia, la hiperactividad física se interioriza y, aunque en parte se oculta, sigue estando ahí, en forma de inquietud interna más o menos intensa, afectando aún la capacidad de escuchar a los demás, de mantenerse callado o de relajarse lo suficiente como para quedarse dormido, por ejemplo.
Incluso cuando el adulto con TDAH toma medicación no siempre es capaz de permanecer calmado y de controlar su inquietud, si bien, en la adolescencia, pueden haber adquirido las habilidades sociales para disimularla o expresarla de otras formas.

PUEDEN SER PRODUCTIVOS EN MOMENTOS DE CRISIS O ESTRÉS
En ocasiones, cuando la persona con TDAH está sometida a mucha presión y/ o estrés es capaz de realizar una gran cantidad de trabajo en poco tiempo. Estos “maestros y maestras del desastre” con TDAH pueden manejar una crisis con facilidad en esos momentos, aunque por poco tiempo, pues su productividad suele volver a ser escasa e ineficaz cuando la presión se aminora y se integran de nuevo en la rutina.  Y es que estas personas usan la ira o el estrés para obtener la descarga de adrenalina que necesitan para ser productivos. Sin embargo, pagan un precio muy alto si estos métodos (presión, situaciones límite, estrés, ira,…) son utilizados con frecuencia para aumentar su productividad, ya que terminan sufriendo de manera crónica estados de ansiedad, depresión, preocupación, frustración, culpa, trastornos de la personalidad, etc.

BUSCANDO EN LA MEMORIA
La memoria de una persona con TDAH es como una biblioteca inmensa y desorganizada. Contiene montones de información en fragmentos, pero no tiene los libros enteros. La información existe en muchas formas -como artículos, videos, clips de audio, páginas de internet-, pero no hay ningún catálogo de fichas para localizarla.
Cada persona con TDAH tiene su propia forma de almacenar esa enorme cantidad de material. Los elementos importantes (que no tienen que ser importantes para otra persona) no tienen un lugar fijo o están completamente escondidos en la memoria de una persona con TDAH porque la información y los recuerdos que están fuera de del alcance de su  vista son invisibles.
Su mente es un ordenador con una memoria RAM ineficaz en la gestión de la información del disco duro. Si bien la información que necesitan está en su memoria, es muy frecuente que no puedan localizarla o acceder a ella cuando la necesitan.
Por otra parte, su dificultad para ignorar elementos irrelevantes sobrecarga su memoria con menudencias de la vida cotidiana, dejando muy poco espacio para los nuevos pensamientos y los recuerdos, por lo que algo tiene que ser descartado u olvidado para conseguir espacio para la nueva información.

NO TIENEN UNA PERCEPCIÓN CLARA DE SÍ MISMOS
Las personas con TDAH tienen poca conciencia de sí mismas. Mientras que son capaces de evaluar perfectamente las acciones de los otros, el promedio de personas con TDAH tienen dificultad para evaluar su propia conducta y rectificar cuando no lo hacen bien, lo que suele deteriorar, sobre todo, sus relaciones sociales. La vulnerabilidad de las personas con TDAH a la retroalimentación negativa de los demás y la falta de capacidad de observarse a sí mismos forman una mezcla extraña, impidiendo que se formen un autoconcepto  (imagen que la persona tiene de sí misma) realista.
Las personas neurotípicas malinterpretan estas dificultades en su conducta, calificándolas de insensibles, narcisistas, indiferentes, o socialmente ineptos/as.

FUENTE: