TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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sábado, 8 de octubre de 2016

21 IDEAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN EN LOS Y LAS ESTUDIANTES CON TDAH



Por más que contemos con los mejores libros, proyectos y materiales del mundo, eso no será suficiente para que los estudiantes se interesen por aprender y trabajar si no están motivados.
La motivación, tanto intrínseca como extrínseca, es un factor clave para el éxito de los estudiantes en todas las etapas de su educación, y los docentes juegan un rol importantísimo en proveer y alentar esa motivación. Obvio que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, ya que todos los estudiantes encuentran motivación de diferentes formas, y toma tiempo y mucho esfuerzo aprender a entusiasmar una clase llena de niños.

Incluso los docentes mejor intencionados a veces no cuentan con esa habilidad para motivar a sus estudiantes. Así, seas un docente nuevo o uno experimentado, tengas esa habilidad para crear un interés o no, intenta aplicar estos métodos para motivar a tus estudiantes y alentarlos a desarrollar su potencial.

1. Brinda a tus estudiantes una sensación de control
Mientras que la guía de un docente es importante para que los estudiantes se mantengan motivados dentro de una consigna, permitirles elegir y controlar un poco lo que pasa en clase es una de las mejores maneras de mantenerlos comprometidos. Por ejemplo, permitirles elegir el tipo de tarea a realizar o qué problemas trabajar puede darles una sensación de control que puede motivarlos a hacer más.

2. Define los objetivos
Puede ser frustrante para los estudiantes completar una tarea o comportarse correctamente en clase si no existen objetivos claramente definidos. Los estudiantes quieren y necesitan saber qué se espera de ellos para mantenerse motivados. A principio del año, plantea objetivos claros, reglas y expectativas para que no haya confusión y los estudiantes tengan metas por las que trabajar. Recuérdalas con frecuencia.

3. Crea un ambiente libre de amenazas
Mientras que los estudiantes necesitan entender que hay consecuencias de sus acciones, los reforzamientos positivos son mucho más motivadores. Cuando los docentes crean un ambiente seguro y de apoyo, afirmando que creen en las habilidades de sus estudiantes en lugar de describir las consecuencias de no hacer determinada cosa, los estudiantes cubrirán las expectativas que los adultos a su alrededor les comuniquen, así que concéntrate en lo que se puede, no en lo que no.

4. Cambia el escenario
Una clase es un gran lugar para aprender, pero sentarse en un escritorio día a día puede hacer que la escuela se vuelva aburrida para algunos estudiantes. Para renovar el interés, dale a tus estudiantes la posibilidad de salir del aula. Haz trabajos de campo, invita a otros oradores o, simplemente, llévalos a la biblioteca para hacer alguna investigación. El cerebro ama las novedades y un escenario nuevo puede ser lo que tus estudiantes necesitan para mantenerse motivados por aprender.

5. Ofrece experiencias variadas
No todos los estudiantes responderán a las tareas de la misma forma. Para algunos, será más fácil realizar las que implican entregar algún trabajo. Otros amarán leer libros o trabajar en grupos. Para mantener a todos tus estudiantes motivados, mezcla las tareas para que aquellos con diferentes preferencias puedan enfocarse en aquello que más les gusta. Hacer esto ayudará a los estudiantes a mantenerse comprometidos y prestar atención.

6. Usa la competencia positiva
La competencia en clase no siempre es algo malo, y en algunos casos puede motivar a los estudiantes a esforzarse y buscar la excelencia. Trabaja para crear un espíritu amigable y competitivo en tu clase, tal vez mediante juegos grupales relacionados con el material u otras oportunidades para que los estudiantes puedan demostrar su conocimiento.

7. Ofrece recompensas
A todos les gusta recibir recompensas y ofrecer a tus estudiantes la posibilidad de ganarlas es una excelente fuente de motivación. Cosas como mirar películas, compartir una pizza, una calificación positiva o algo tan simple como una etiqueta en un papel puede hacer que tus estudiantes trabajen más duro y se esfuercen por alcanzarlos. Considera la personalidad y las necesidades de tus estudiantes para determinar recompensas apropiadas para tu clase.

8. Da responsabilidades a tus estudiantes
Asignar a tus estudiantes trabajos de la clase es una excelente manera de construir una comunidad y motivarlos. La mayoría verá los trabajos como un privilegio más que una carga y trabajarán duro para asegurarse de estar cumpliendo con las expectativas. También puede ser útil permitir a los estudiantes que se turnen para liderar actividades o ayudar para que cada uno se sienta importante y valorado.

9. Permíteles trabajar juntos
Mientras que no todos los estudiantes se entusiasmarán por trabajar en grupo, muchos encontrarán divertido intentar resolver problemas, hacer experimentos y trabajar en proyectos con otros estudiantes. La interacción social puede entusiasmarlos y los estudiantes pueden motivarse mutuamente para alcanzar una meta. Sin embargo, los docentes necesitan asegurarse que los grupos estén equilibrados y sean justos, para que no ocurra que algunos estudiantes estén trabajando más que otros.

10. Alábalos cuando se lo merezcan
No existe otra forma de motivación que funcione mejor que las alabanzas. Incluso como adultos, necesitamos reconocimiento y elogios, y los estudiantes de cualquier edad no son la excepción. Los docentes pueden motivar a sus estudiantes recompensando el éxito públicamente, elogiando un trabajo bien hecho y compartiendo trabajos ejemplares.

11. Alienta la autorreflexión
La mayoría de los niños quieren triunfar, solo necesitan averiguar qué tienen que hacer para lograrlo. Una manera de motivar a tus estudiantes es llevarlos a hacer una profunda introspección y determinar sus propias fortalezas y debilidades. Los estudiantes suelen motivarse más al crear este tipo de autocríticas que escucharlas de un docente, ya que los hace sentirse a cargo de crear sus propios objetivos y metas.

12. Entusiásmate
Una de las mejores maneras de ver a tus estudiantes motivados es compartir tu entusiasmo. Cuando estas entusiasmado por enseñar, ellos estarán mucho más entusiasmados por aprender. Es así de simple.

13. Conoce a tus estudiantes
Conocer a tus estudiantes es mucho más que memorizar sus nombres. Los estudiantes necesitan saber que el docente tiene un interés genuino y se preocupa  por ellos y por su éxito. Cuando los estudiantes se sienten apreciados, esto crea un ambiente de aprendizaje seguro y los motiva a trabajar más duro, ya que buscarán obtener cumplidos y una buena retroalimentación de alguien que consideran que los conoce y respeta como individuos.

14. Conecta con sus intereses
Conocer a tus estudiantes te traerá otros beneficios, como permitirte relacionar el material de clase con cosas que a ellos les interesen o hayan experimentado. Los docentes pueden usar ese interés para hacer las cosas más interesantes para los estudiantes, manteniéndolos motivados por más tiempo.

15. Ayuda a los estudiantes a encontrar su motivación intrínseca
Puede ser genial ayudar a tus estudiantes a motivarse, pero al final del día necesitan poder generar su propia motivación. Ayudar a los estudiantes a encontrar sus propias razones para hacer el trabajo en clase y trabajar duro, ya sea porque encuentren el material interesante, quieran ir a la universidad o simplemente les encante aprender, es uno de los regalos más poderosos que puedes obsequiarles.

16. Maneja su ansiedad
A algunos estudiantes les provoca mucha ansiedad el hecho de fallar o no hacer el trabajo como corresponde. Ofréceles apoyo sin importar cuál sea el resultado final y asegúrate de que los estudiantes no se sientan tan abrumados por las expectativas.

17. Plantea metas altas pero alcanzables
Si no estás empujando a tus estudiantes para que hagan más que el mínimo, la mayoría no lo buscará por su cuenta. A los estudiantes les gusta sentirse desafiados y trabajarán para alcanzar altas expectativas mientras crean que esas metas están a su alcance, así que no tengas miedo de empujarlos para obtener más de ellos.

18. Brinda retroalimentación y ofrece posibilidades de mejorar
Los estudiantes que luchan con el trabajo de clase pueden sentirse frustrados y perder motivación. En esta situación, es crítico que los docentes ayuden a los estudiantes a aprender exactamente dónde se equivocaron y cómo pueden mejorar la próxima vez. Encontrar un método para llegar donde los estudiantes quieren estar puede ayudar a mantenerlos motivados a trabajar duro.

19. Haz seguimiento del progreso
Puede que tus estudiantes no se den cuenta de cuánto han avanzado, especialmente con asignaturas que les resultan difíciles. Hacer un seguimiento a través de un registro puede ser útil en la clase, no solo para los docentes sino también para los estudiantes. Los docentes pueden utilizar esto como una forma de motivar a los estudiantes, permitiéndoles apreciar de manera visual cuánto han aprendido y mejorado durante el año.

20. Haz las cosas divertidas
No todo el trabajo de clase necesita ser un juego o un momento ameno, pero los estudiantes que ven la escuela como un lugar en donde pueden divertirse están más motivados a prestar atención y hacer el trabajo que se requiera de ellos, que aquellos que lo ven como una obligación. Agregar diversión a las actividades en la escuela puede ayudar a los estudiantes que luchan por mantenerse comprometidos y hacer de la clase un lugar más amigable.

21. Provee oportunidades para el éxito
Los estudiantes, incluso los mejores, pueden frustrarse y desmotivarse cuando sienten que están luchando o no obtienen el reconocimiento que otros estudiantes sí consiguen. Asegúrate de que todos tengan una posibilidad de desempeñar sus fortalezas y sentirse incluidos y valorados. Esto puede hacer una gran diferencia en su motivación.
Y tú, ¿cómo motivas a tus estudiantes?
Aquí podéis leer el artículo original (en inglés)

FUENTE:

lunes, 30 de enero de 2012

LOS DEBERES: CÓMO AYUDAR A SU HIJ@ CON TDAH

CONSEJOS E IDEAS PRÁCTICAS PARA AYUDAR AL NIÑO CON TDAH A REALIZAR LOS DEBERES
GESTIÓN DEL TIEMPO:
Debe comenzar por lo más difícil. Anime a su hijo a que realice primero las tareas más difíciles. Si se deja lo más fácil para el final, puede que aún quede cierta capacidad de concentración:
Haga pausas. A su hijo le beneficiará descansar cinco minutos cada media hora,
Establezca rutinas para los deberes. Al igual que sucede con el resto de los niños, ponerse a hacer los deberes puede ser difícil, por el cansancio de la jornada escolar o porque hay otras cosas más interesantes que hacer. Tal vez sea de utilidad establecer un ritmo de tareas en el que las actividades como jugar o ver la televisión se utilicen como recompensas.
Utilice tarjetas con los puntos clave. Durante la revisión previa a un examen, utilice tarjetas en las que haya anotado los puntos más importantes y, así, desglosar la información en apartados de menor tamaño, más fáciles de recordar.
Divida las tareas más grandes. Dividir en apartados más pequeños las tareas facilita su realización. Coloque un calendario en la pared que refleje la fecha en que se debe finalizar cada una.
HERRAMIENTAS DE ORGANIZACIÓN:
Utilice una agenda para los deberes. Debe incluir en ella información detallada de las tareas que debe realizar el niño, los recursos necesarios y la fecha en la que tiene que entregarlas. Las tareas finalizadas debe firmarlas tanto el progenitor como el profesor, de modo que constituyen una manera práctica de trabajar en colaboración. Esto puede ayudar a su hijo a asumir responsabilidad y establecer prioridades.
Utilice las notas de aviso del teléfono móvil. Configure una alarma en el teléfono móvil de su hijo para que le recuerde cuando tiene que entregar un trabajo o los deberes.
Establezca un lugar para hacer los deberes. Establezca una zona destinada sólo a hacer las tareas escolares. Anime a su hijo a que mantenga esta zona ordenada, de modo que no sea necesario perder tiempo para organizarla antes de ponerse a hacer los deberes. También es mejor que su hijo haga sus tareas en un sitio en el que pueda vigilarle.
Utilice una bandeja. Anime a su hijo a que vacíe la mochila en una bandeja todos los días al volver del colegio. Consultar los deberes en la agenda le permitirá decidir qué materiales necesita para las tareas asignadas ese día y cuáles tiene que entregar más tarde.
Ayúdele en la entrega de las tareas al profesor. Anime a su hijo a que use una carpeta específica para las tareas finalizadas. Esto le permitirá a usted verificar al día siguiente, antes de que su hijo se vaya al colegio, si la carpeta está en la mochila.
SISTEMAS DE RECOMPENSA:
Acuerde las recompensa. Acuerde con su hijo las recompensas si finaliza las tareas de manera satisfactoria.
Establezca plazos realistas. A los niños con TDAH les lleva más tiempo realizar las tareas de casa que las que se realizan en el colegio.
Anime a su hijo a que se fije sus propios tiempos para hacer los deberes. Esto aumenta el interés y puede hacer que acelere el ritmo para “ganar al reloj” (que actúa como factor de motivación) y terminar antes de la hora señalada.
Ofrezca recompensas como:
Permitirle más tiempo para jugar al ordenador o para ver la TV.
Hacerle comentarios positivos sobre los resultados en el colegio.
Permitirle irse a la cama más tarde el viernes por la noche.
Leerle un cuento o jugar con él.
Los padres deben comprobar siempre si la recompensa es válida, averiguando qué es lo que más motiva al niño. La recompensa tiene que ser algo que su hijo desee mucho o de lo contrario, no funcionará.
FUENTE:

lunes, 14 de noviembre de 2011

TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA (III)

TÉCNICAS DE DISCIPLINA POSITIVA: Los premios
Los premios son muy útiles cuando tu hijo está intentando desarrollar una nueva habilidad o cuando quieres promover un cambio de comportamiento positivo:
  • Recompensa a tus hijos por comportamientos positivos concretos y específicos. “Portarse bien” no es un comportamiento concreto, ya que puede interpretarse de muchísimas maneras. En cambio, “lavarse los dientes” es algo concreto.
  • Los comportamientos positivos deben premiarse inmediatamente después de que realicen el comportamiento positivo deseado. Hacerlo antes no es una recompensa, sino un soborno y no es tan efectivo como las recompensas que se dan inmediatamente después del comportamiento deseado.
  • De igual manera, la pérdida de privilegios tiene que ser inmediata. Asegúrate de explicarle al niño por qué perdió el privilegio y qué tiene que hacer para recuperarlo. Nunca debemos quitarle a nuestros hijos algo que es una necesidad y no un privilegio, como por ej., la comida.
  • Las recompensas no tienen que tener un valor monetario. Es más eficaz premiar con recompensas sociales, donde el premio sea, por ej., jugar contigo más tiempo. Si damos una recompensa no social tiene que tener un coste bajo (por ej., pegatinas, algunas golosinas, etc.). Las recompensas grandes y caras, como una video-consolar, son difíciles de conseguir, no se pueden dar de inmediato y harán que nuestro plan fracase.
  • Para alentar a los niños a mejorar su comportamiento o desarrollar una nueva habilidad hemos de premiar los pasos pequeños y no sólo el resultado final. Alentarles y premiar sus pequeños logros mantendrá a tus hijos motivados y les ayudará a querer seguir adelante con sus objetivos y a repetir las conductas premiadas.
  • Asegúrate de que las expectativas y comportamientos que fijas para recompensar son realistas y apropiados a la edad y nivel de desarrollo de tus hijos ya que, en caso contrario, les frustrará y les hará desistir. Por ej., esperar que una niña de dos años arregle su cuarto, guardando todos sus juguetes no es realista, pero esperar que te ayude a guardar uno o dos juguetes es algo en lo que puedes empezar a trabajar.
  • No uses recompensas para todo. Es mucho más recomendable usar elogios, aprobación, cariños y límites puestos con firmeza y amor que recompensas o premios únicamente. Las recompensas deben reservarse para alentar a los niños a realizar tareas que son difíciles para ellos o para alentarles a conseguir pequeños pasos hacia un objetivo.
  • Explícales a tus hijos siempre por qué les premias (por ej., "como has guardado todos tus juguetes, ahora puedes escoger uno para jugar conmigo un ratito").
  • No todos los premios funcionan para todos los niños. Por ej., a algunos, les encantan las pegatinas y a otros no les motiva. Habla con tu hijo y busca pequeñas recompensas (sociales y no) que le agraden.

LAS RECOMPENSAS SOCIALES: Los elogios
Una de las técnicas más efectivas para prevenir malos comportamientos es elogiar sinceramente los comportamientos positivos que hacen nuestros hijos.
Puntos a tener en cuenta:
  • Prestar más atención a los comportamientos positivos que a los negativos: nos fijamos frecuentemente cuando los niños se comportan de manera negativa, pero nos olvidamos de prestarles atención y elogiarles por sus comportamientos positivos. Si los niños reciben más atención por sus conductas negativas, tendrán más tendencia a comportarse así. A los niños les encanta recibir atención de sus padres y, si reciben atención por portarse mal, aunque sea para regañarles, continuarán reclamando atención de esta manera. Si ven que les dedicamos tiempo y reconocemos cuando se comportan de forma positiva, verán que pueden tener nuestra atención cuando sus conductas sean adecuadas. Por tanto, debemos ignorar los comportamientos negativos, a no ser que implique peligro para el niño o para otros.
  • Elogios sinceros y concretos: los elogios son positivos, siempre y cuando sean genuinos, transmitiendo a nuestro hijo que realmente apreciamos los esfuerzos que realiza. Igualmente, asegúrate de decirle claramente por qué le elogias. El propósito de elogiar es aumentar conductas deseables, de modo que es necesario hacer hincapié en qué conducta concreta se persigue. Cuanto más concreto sea el elogio, mejor comprenderá el niño qué es lo que hace bien y será más probable que lo repita. Si sólo se le dice, “hoy has sido bueno”, el niño no sabe a qué conducta se refieren los padres. Si, en cambio de le dice “me has ayudado mucho poniendo la mesa”. así aprenden exactamente los comportamientos que consideramos positivos. De esta manera, los elogios se transforman en guías de aprendizaje.
  • Prevenir el mal comportamiento: tener una rutina consistente, unas reglas claras de comportamiento en el hogar, tener en mente una serie de actividades interesantes para los momentos que generan conflicto (por ej., un viaje), son técnicas que te ayudarán a reducir la aparición de comportamientos negativos. Es aconsejable poner las reglas y los horarios en un papel situado en un lugar visible de la casa.
  • La importancia de sentirse capaz: para sentirse bien consigo mismo y desarrollar una autoestima saludable, los niños tienen que tener experiencias en las que puedan tener éxito. Esto no se consigue sólo a través de elogios, sino también, a través de experiencias en las que se enfrenten a problemas o desafíos que sean capaces de resolver.
  • Más que elogios: sentirse respaldados, escuchados y queridos también va a ayudarles a desarrollar una autoestima saludable. Si la gente de mi entorno me quiere y me lo demuestra es porque tengo cualidades positivas y, si por el contrario, me rechazan, no voy a sentirme bien conmigo mismo. Demostrar apoyo y cariño no se hace solamente a través de elogios, sino con afecto, respeto y con una escucha atenta.
  • Evitar presionar: debemos ir con cuidado para no transformar nuestros elogios en elementos de presión o estrés. Por ej., “me gusta cuando haces los problemas de matemáticas sin errores” o “qué bien que siempre tengas las notas más altas de tu clase”. Aunque queramos fomentar estos comportamientos, tenemos que comprender que hacerlo todo a la perfección conlleva un nivel de estrés importante. No podemos olvidarnos de elogiar cada pequeño paso dado hacia la conducta deseada
  • Los límites ayudan a desarrollar un autoconcepto saludable: los límites les demuestran qué es lo que pueden y no pueden hacer, les ayuda a sentirse seguros, les enseña a interactuar con su entorno y les transmiten el mensaje de que los adultos nos preocupamos por ellos.
LOS LÍMITES
Establecer límites forma parte de la enseñanza que debemos darles a nuestros hijos. No debemos pensar en los límites como una manera de regañarles, sino como una forma de prevenir el mal comportamiento y de guiar a nuestros hijos acerca de lo que es y lo que no es apropiado y aceptable.
Consejos básicos para establecer límites eficaces:
  • Establecer límites adecuados a la edad y nivel de desarrollo de nuestro hijo.
  • Usar frases simples y claras para establecer los límites. No debemos darles más de una orden por frase. Las órdenes múltiples confunden a los niños.
  • Definir las normas de manera positiva: en vez de decirles lo que no pueden hacer, debemos darles reglas que les digan lo que sí pueden hacer: por ej., en vez de decirle “no botes la pelota en casa”, podemos decirle “puedes jugar en casa rodando la pelota por el suelo”. Es más fácil para los niños seguir una orden de lo que sí pueden hacer.
  • Actuar con autoridad y seguridad: no hace falta gritar ni perder el control, pues esto te hará perder efectividad. Debemos dar una imagen de confianza, de que este límite es importante y que tú eres quien está al mando.
  • Ser consistentes: esta es una de las partes más importantes a la hora de establecer límites. Si tus hijos perciben que el límite se establece a veces, no van a cumplirlo, porque no lo verán como una regla, sino como una opción. La consistencia es esencial para que tus límites sean efectivos.
  • Aplicar consecuencias: advierte a tus hijos de las consecuencias si no cumplen con las normas establecidas. Sin consecuencias, las normas pierden su validez.
  • Establecer las normas en consenso: es aconsejable que las normas puedan establecerse entre todos. Si podemos darles opciones para poder escoger, los niños sienten que tienen algo de control en las decisiones que se toman en su entorno y es más probable que cumplan con las normas.
  • Respetar sus sentimientos: respeta sus sentimientos y hazle saber que le comprendes. Las reglas pueden generar mucha frustración en los niños. A nadie le gusta que le digan que no puede hacer algo. Debemos tener paciencia y ser firmes, pero con cariño y comprensión.
FUENTE: