TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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sábado, 21 de febrero de 2015

BENEFICIOS DE LAS MEDIDAS NO SIGNIFICATIVAS PARA EL ALUMNO CON TDAH


Gracias a la inclusión en la LOMCE del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) dentro de las necesidades educativas especiales que requieren de un apoyo dentro del aula, se pusieron en relieve la importancia de aplicar unas medidas dentro del mismo para el beneficio de dichos alumnos/as. La promoción de protocolos de intervención a nivel educativo hacen hincapié en cuáles deben ser esas medidas. 
Pero, ¿qué son y qué tipos hay?


Se entiende por medidas a aquellas adaptaciones a modo de estrategia educativa que consiste en la adecuación de los contenidos, tipo de evaluaciones o factores ambientales con el objetivo de hacer que los objetivos propuestos en cada curso escolar sean más accesibles al alumno. 

Se trata de tener en cuenta las características individuales del alumno y las particularidades propias del trastorno a la hora de planificar la metodología, los contenidos y, sobre todo, la evaluación. 

Se dice que existen dos tipos de medidas a tomar: las medidas significativas y las no significativas:
  • Las medidas significativas son aquellas que están destinadas a eliminar, reducir o priorizar determinados contenidos, objetivos y criterios de evaluación. Este tipo de adaptaciones, en nuestra opinión, no deben ser nunca la primera vía a tomar, pues podemos estar frenando el desarrollo de nuestro hijo, provocando que no aprendan ciertos contenidos y afectando a su aprendizaje. Si bien, en algunos casos puede ser necesario en algún apartado a asignatura en concreto consideramos que antes se deben proponer medidas no significativas.
  • Por medidas no significativas nos referimos a aquellas modificaciones en las que no se interfiere en el currículo, sino en los factores ambientales dentro del aula, en la interrelación entre profesor-alumno o en determinados cambios durante los exámenes. Estas medidas creemos que deben ser de aplicación obligatoria (no tienen porqué ser todas pero si las mas beneficiosas) ya que no tienen un coste económica, pero si que implican sensibilización y conocimiento del trastorno. 
Algunas de estas medidas pueden ser:
  • Sentarle en las primeras filas de clase y alejado de estímulos distractores como puede ser las ventanas. De esta manera esteremos fomentando una menor frecuencia de distracciones durante las clases.
  • Refuerzo positivo de sus aportaciones en clase o de cualquier logro conseguido aunque ya tuviera que tenerlo instaurado por la edad biológica que tiene.
  • Secuenciación de las preguntas durante un exámen. Porqué vamos a ponerle en una misma cara 6 preguntas cuando podemos ponerle 3 más espaciadas. Los niños con TDAH tienden a pasar de una pregunta a la otra sin haberla completado la anterior. Si reducimos el número de preguntas por cara estaremos fomentando que esto no ocurra.
  • Simplificar o resaltar en negrita las partes importantes de los enunciados. En muchas ocasiones se hacen enunciados muy largos, o con varias preguntas, en las cuales los niños con TDAH tienden a no responderlas completamente o a perderse en lo qué preguntan. Si subrayamos en negrita aquellas palabras importantes estaremos ayudándole a entender y a centralizar la pregunta para que pueda demostrar sus conocimientos.
  • Aumentar el tiempo en los exámenes. Una de las medidas más importantes es ampliar en un 35% el tiempo del exámen. Esto implica unos 15 minutos más, que pueden ser suficientes para que le de tiempo a terminar de rellenar la prueba. Esta medida está aprobada para que se adopte desde hace un tiempo en los exámenes de selectividad.
  • No penalizar en exceso las faltas de ortografía, muy comunes en los niños con TDAH sobre todo debido a omisiones de letras (poner “siepre” en vez de “siempre”)
  • Reducción de las tareas para casa. Como hemos hablado, el sistema de estudio tradicional que tienen los niños basada en la lectura repetida para estos niños no es suficiente y deben dedicar más tiempo a reelaborar la información, hacer una lectura comprensiva, un  buen subrayado para terminar con un esquema o resumen que le ayude a jerarquizar la información y suplan sus déficits (principalmente atencionales). Si le mandamos una gran carga de trabajo, no le estaremos brindando ese tiempo que necesitan, lo que les penalizará.
  • Centrarnos más en los esfuerzos que en la nota objetiva. Estos chicos tienden a realizar muchos más esfuerzos que el resto de sus compañeros para obtener la misma nota o, incluso, una nota menor, por lo que focalizar nuestra atención en sus esfuerzos y en sus logros nos ayudará a objetivizar el trabajo que realizan.
  • Realizar diferentes formatos de exámen: oral, por escrito, tipo test, etc.
Están son algunas de las medidas no significativas. Existen otro tipo de medidas que aunque no se encuadren dentro de las medidas típicamente consideradas como no significativas puede ser muy beneficiosas para los niños con TDAH como son:
  • Impulsar un aprendizaje cooperativo, mucho más dinámico y activo.
  • Dar responsabilidades dentro del aula para que adquieran un rol relevante dentro de sus compañeros y potenciemos su autoestima.
  • Tener un mayor control sobre él con el tema de la agenda, ayudarle a organizarse o planificarse. Existe tutorizaciones en este aspecto de otro compañero pero este punto hay que saber llevarlo pues puede darle la impresión al niño que tiene otro “profesor” más que le vigila, lo que no le beneficiaría.
  • Crear con él unas señales para cuando se distraiga ayudarle a refocalizar su atención.
  • Fragmentar la tarea si es muy larga.
  • Tener un seguimiento con el niño, preguntándole y motivándole.
Estas son sólo algunas, se pueden tomar muchas otras, para ello se debe tener un conocimiento y una gran capacidad didáctica y creativa para saber ajustar qué modificaciones pueden ser beneficiosas para cada alumno. Pero con estas medidas generales se pueden conseguir grandes avances, grandes mejores que impulsan la motivación y autoestima  de los niños.

Para demostrároslo queremos poneros un ejemplo:
Se trata de un niño diagnosticado con TDAH en etapa primaria, cuya motivación y autoestima era baja puesto que consideraba que hacía grandes esfuerzos para luego no verse recompensado. En el apartado escolar, se ha trabajado con él en ofrecerle unas técnicas adecuadas que le ayuden a suplir su déficit, un cambio en sus rutinas y unas competencias en organización y planificación. A su vez, junto con el centro educativo, se llegaron a acuerdos para ver qué medidas no significativas se podían aplicar. Para los exámenes se decidieron además de dar más tiempo, simplificar y adecuar las preguntas, hacerlo más visible y espaciado. Las mejoras fueron clarísimas. Ahora nos encontramos con un colegio y un profesorado con una mayor sensibilidad y, sobre todo, un niño con una mayor confianza en si mismo, una mayor autoestima y motivación, mejorando su actitud tanto en casa como en el colegio.








miércoles, 15 de agosto de 2012

NO SOY YO, ES MI DÉFICIT ATENCIONAL



Son los que dicen la broma justo en el momento menos oportuno. Los que muchas veces no se dan cuenta de que el otro está algo más que molesto de que le digan lo que no quiere escuchar. O los que, sin esperar el turno y no encontrando nada malo en eso, interrumpen con su opinión. El resto los califica de poco atentos, desconsiderados y mal educados. Y de ellos siempre piensan “¿cómo no se da cuenta...?”. Y, no, justamente ese es el problema: NO SE DA CUENTA. Porque uno de los rasgos menos conocidos del déficit atencional es la dificultad que tienen las personas diagnosticadas para detectar las emociones más sutiles. Inmadurez cerebral y, precisamente, la dificultad para poner atención son las principales causas.
El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se entiende como la dificultad para mantener la atención, controlar impulsos y el nivel de actividad. Pero esa mirada se ha restringido, la mayoría de las veces, al ámbito académico en los niños y adolescentes y en problemas de atención en el trabajo en adultos.
Pero el TDAH también involucra el mundo de las emociones. Ese es el resultado de un estudio realizado por el neurofisiólogo y académico Vladimir López, de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica de Chile, que indagó en cómo es la respuesta a los distintos tipos de emociones en un grupo de 80 niños y adolescentes entre 9 y 14 años, con y sin TDAH a los que les mostraron en laboratorio más de 300 imágenes de emociones.
Los resultados de la investigación, un proyecto Fondecyt de Conycit, muestran que los niños con TDAH obtienen peores resultados en el reconocimiento de expresiones faciales de contenido emocional más sutiles como ironía o desagrado. Presentan también una mayor tendencia a confundir la emoción, especialmente en los rostros neutros. Por ejemplo, en el caso de la alegría, el grado de acierto del grupo sin TDAH era 79,6%, lo que en el grupo con TDAH disminuía a 63,3%. En el caso de la tristeza, fue 77,3% en el primer grupo y 64,3% en el segundo. Los errores también eran mayores en ellos, mientras el grupo de control tenía 8,6% de errores en la detección de la rabia, ese porcentaje aumentaba a 13% en el grupo con TDAH.
El estudio también abordó el manejo de las relaciones sociales. Lo que en el caso de los niños con el trastorno se reflejó en un mayor número de conductas desafiantes: 26,67% presentaba alto riesgo de hostilidad e irritabilidad y 53,33% conductas agresivas.
Es decir, esas pequeñas claves con contenido emocional que la mayor parte de las personas capta de manera automática -porque revelan agrado o desagrado- y se ajusta a ellas según las interpreten, no son tan claras para quienes tienen TDAH”, dice el especialista. En estos casos, “hay que considerar que hay situaciones que no son de aprendizaje escolar, pero que son cruciales y ahí hay una necesidad de intervenir”, indica López sobre una conducta que tiene un correlato cerebral: las zonas asociadas a la conducta social, como la corteza prefrontal y la amígdala, están inmaduras en ellos. Es lo que explicaría las diferencias en el reconocimiento de las emociones. Lo comprobó un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, que analizó a través de resonancia magnética el cerebro de 400 niños y adolescentes con y sin esta condición: si en los niños sin TDAH la corteza cerebral alcanza su máximo grosor (cuatro milímetros) entre los siete u ocho años, en los niños con esta condición, sucede tres años después, entre los 10 y los 11 años.
Adulto desconcentrado
Se estima que un 50% de los casos diagnosticados de TDAH en la niñez o en la adolescencia mantiene síntomas que perduran en la vida adulta. Así, las interferencias en el colegio se trasladan después a las relaciones sociales y al trabajo. Y esta es una realidad para el 4% a 5% de los adultos, explica Ari Tuckman, sicólogo clínico especialista en diagnóstico y tratamiento en niños y adultos con déficit atencional. Pero en los adultos, además de los problemas de concentración y de reconocimiento de emociones sutiles, suelen sumarse otras complicaciones: 25% presenta alteraciones de la conducta, 25% ansiedad, 22% depresión y problemas de aprendizaje.
Sobre el perfil de estos adultos, un estudio de la Unidad de Memoria de la U. Católica de Chile determinó que muchos de los adultos que consultan por problemas de memoria, impulsividad e ineficiencia, “no tienen un problema para reconocer emociones. Son aquellos rasgos más sutiles que tienen un contenido emocional donde fallan, como en una expresión de desconfianza o inseguridad en el otro”, explica López.
De hecho, sus habilidades sociales son buenas, recalca Tuckman. Pero aquellos aspectos tenues, por su distracción, dice el especialista, les parecen menos obvios que una emoción más pura o más bien extrema, como furia o alegría. “Por ejemplo, pueden interrumpir a alguien con una broma que ellos mismos creen que es muy divertida y no se detienen un segundo para evaluar que esa persona podría ser ofendida por esa broma”, indica.
Sin duda, el origen de esta dificultad con las emociones del rango más sutiles va de la mano de su falta de atención. “Es difícil dar una respuesta adecuada a una situación si se olvida de algo de lo que está sucediendo en la misma situación”, aclara el sicólogo.
FUENTE:
IMAGEN: Google

lunes, 21 de mayo de 2012

MI QUERID@ HIPERACTIV@



Tener un hij@ hiperactiv@ complica enormemente la vida cotidiana: el orden, las salidas, los deberes, los resultados escolares… Habitualmente se pone énfasis en las deficiencias que estos niños tienen, dejando de lado sus muchas capacidades: su energía inagotable, su derroche de ideas cuando algo les interesa, su capacidad para emprender algo que se han propuesto, su gran creatividad o sus grandes aptitudes físicas, musicales o artísticas. Pero  como padres podemos darle la vuelta a "nuestr@ querid@ hiperactiv@" y organizar actividades y proyectos en casa o con los de casa, que permitan a nuestro hijo/a triunfar o empezar y acabar cosas que planea. Con todo ello, lograremos conocer más a nuestro hijo/a y podremos establecer vínculos positivos de relación con él.
“No podremos modificar esta predisposición innata (diferencia en el funcionamiento cerebral), pero no cabe la menor duda de que lo que sí está en nuestras manos es modificar el ambiente familiar y escolar para ayudar a estos niños a comportarse de forma adecuada y a desarrollar su máximo potencia” (Christopher Green. Kit Chee).
¡La hiperactividad se ha puesto de moda!
Y eso puede ser bueno, porque la ignorancia hace ver fantasmas donde no los hay, pero también puede ser malo, porque ni todos los niños movidos son hiperactivos ni todos los hiperactivos son irrecuperables.
Si tienes un hijo que padece de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) puedes acabar "al borde de un ataque de nervios":
  • Su capacidad de concentración y de atención puede ser muy baja
  • Los despistes y olvidos son continuados
  • Son irreflexivos
  • Su movimiento corporal y su actividad son constantes
  • No atienden
  • Tienen baja autoestima
  • A duras penas siguen las reglas
  • Acostumbran a estar poco motivados
  • Son impredecibles
Los anteriormente enumerados son algunos de los déficits que podemos encontrar en niños/as con TDAH. Y desde esta perspectiva de incapacidad en determinadas áreas, los comúnmente llamados hiperactivos/as son vistos por muchos de los profesionales médicos o educativos.
La medicación y los programas de modificación de conducta mediante recompensas o castigos son las dos vías de intervención habitualmente recomendadas a los padres, intervenciones que resultan efectivas mientras duran los efectos o las influencias externas. Estas terapias despiertan en los padres temores añadidos, en relación a los efectos secundarios de la medicación o a la bondad de los cambios de conducta basados en recompensas, las cuales pueden apagar la creatividad o disminuir la capacidad real de motivación intrínseca que todo ser humano necesita para ejercer el tan necesario autocontrol.
Pero si intentamos aproximarnos a los niños/as con TDAH desde una perspectiva global, viendo lo positivo que hay en ellos, recogiendo las aportaciones que pueden hacer a la familia, a la sociedad y a la escuela, observaremos que también tienen áreas fuertes, áreas en las cuales pueden y deben sobresalir.
Algunas de las cualidades que pueden mostrar los niños/as con TDAH, según el caso, son:
  • Capacidades musicales o artísticas sobresalientes
  • Destreza y habilidad física para los deportes
  • Gran iniciativa en los temas que son de su interés
  • Creatividad
  • Habilidad manual
  • Energía inagotable
Ayudar a estos niños a descubrir cuáles son las áreas en las que son buenos o guiarles para que identifiquen cuáles de sus habilidades les ayudarán a tener éxito en la escuela y en la vida, son aspectos que deberían ser contemplados por los profesionales que estudian y ayudan a los niños con TDAH y, por supuesto, por los padres. Es por ello necesario que el ambiente educativo que les rodea sea estimulante, rico, variado y que, siempre que sea posible, favorezca el movimiento, la investigación y la iniciativa.
Algunos niños/as afectados por el TDAH suelen necesitar también un buen programa de ejercicio físico diario, a ser posible en actividades que no requieran competir (suelen tolerar mal la frustración) y que no demanden excesiva interacción social (la auto-regulación de su implicación en grupo y de su respuesta a las demandas acostumbra ser deficitaria).
Así son especialmente recomendables:
  • La natación
  • El excursionismo
  • La bicicleta
  • Las artes marciales
  • La gimnasia individual
Para ayudarles en los problemas de lectura, comprensión lectora o expresión oral los padres debemos establecer rutinas diarias de refuerzo en las cuales los niños puedan "manipular las palabras" o jugar con los sonidos:
  • Confeccionar tarjetas con palabras familiares asociadas por sonidos o por la relación entre los objetos (rato, gato, pato, trato, salto; cepillo, pasta, jabón, ducha, agua, etc.)
  • Juegos de rima tradicionales
  • Juegos de trabalenguas
  • Leerles en voz alta CADA DÍA de forma que se estimule el reconocimiento auditivo de sonidos.
  • Confeccionar el libro con su historia personal o la de su equipo de deporte favorito o la de su ídolo musical.
Es sabido que los niños/as con TDAH ponen a prueba a conciencia la capacidad parental, desde que amanece hasta que, por fin, se duermen. Y ofrecen "miles de oportunidades" para que la paciencia y el autocontrol de los padres "crezca y se multiplique". Pero si los padres lo intentamos podemos aprovechar la gran energía y vitalidad que tienen, el torrente de ideas que muestran cuando algo les interesa y canalizarlo todo en casa, de forma que podamos poner en marcha actividades de investigación que les motiven de verdad y mediante las cuales podamos ayudarles a desarrollar estrategias de control, memoria, constancia, responsabilidad, etc.
A continuación se enumeran algunas de las actividades que se pueden hacer con ellos:
  • Hacer un hormiguero
  • Cultivar hortalizas en el balcón de casa
  • Montar un mural o un libro con la historia de la familia desde los tatarabuelos
  • Aprender las tablas de multiplicar grabándolas en un mp3, con la intervención de cada miembro de la familia, escuchándolas en el coche cuando viajemos.
  • Dibujar o pintar en familia, exponiendo después las obras en algún lugar relevante
  • Jugar juntos a juegos de mesa o de estrategia
Todas las actividades, proyectos, juegos e ideas que pongamos en marcha juntos tienen la virtud de ofrecernos información de primera mano sobre cómo actúa y se organiza nuestro hijo en actividades que LE MOTIVAN. Ello nos permitirá tener criterio propio sobre sus posibilidades REALES de éxito, permitiéndonos valorar sus logros y acompañarle en sus fracasos.
A menudo, los niños con TDAH pasan mucho tiempo en la escuela y la imagen que reciben de terceros en cuanto a sus capacidades, sus logros o sus habilidades dista mucho de ser la que debieran recibir para una correcta construcción del concepto de sí mismo.
Pasar tiempo con ellos, aceptarles como son, concienciarnos de sus potencialidades y procurar, por encima de todo, que las desarrollen, debe ser el objetivo de los padres ante un hijo con un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
FUENTE:
Carmen Herrera García. Profesora de Educación Infantil y Primaria