TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 9 de marzo de 2014

CÓMO ADAPTAR LAS EVALUACIONES A NIÑOS/AS CON TDAH



Los niños y adolescentes con TDAH requieren adaptaciones curriculares de las técnicas de evaluación (que no de los criterios de evaluación) de muy fácil aplicación y coste cero que no afectan directamente a los elementos del currículo académico oficial. Esto se hace con el fin de responder adecuadamente a las necesidades educativas específicas que pueden presentar los alumnos con TDAH.


Además, cuando a un alumno se le proporciona una instrucción de calidad y ayudas compensatorias adaptadas a sus necesidades es posible obtener un progreso satisfactorio en su rendimiento.

Se debe estructurar y adaptar las pruebas de evaluación (exámenes, controles, etc.). Para ello es recomendable aplicar una serie de pautas como las siguientes:
  • En el momento de la prueba de evaluación, conviene que el alumno esté sentado cerca del profesor y lejos de motivos de distracción.
  • Dar instrucciones claras y sencillas. Se debe verificar que el escolar comprende lo expuesto por el profesorado antes y durante la prueba.
  • Darle la oportunidad para que pregunte.
  • Posibilidad de usar otros medios para realizar la prueba o presentar trabajos,  haciendo uso de ordenadores, diagramas y dibujos si fuera necesario.
  • Subrayar con rotuladores las palabras clave o instrucciones. Esto le ayudará a discriminar de una forma más eficiente la información relevante.
  • Otras consideraciones que a tener en cuenta durante la evaluación es el hecho de que la atención mejora ante la realización de tareas novedosas (color frente a blanco/negro). Siempre que sea posible presentaremos los ejercicios a color.
  • También se ha demostrado que el rendimiento mejora en los niños con TDAH cuando se da tiempo suplementario para tareas escritas o cuando se hace un borrador antes de entregar la prueba definitiva.


En algunas Comunidades Autónomas existen protocolos de actuación con niños con TDAH en ambientes educativos donde se incluyen las adaptaciones pertinentes que han de realizarse.  En esos protocolos se incluyen propuestas relacionadas con los aspectos evaluativos y la forma en la que se pueden realizar y ajustar los exámenes a las características de los alumnos con TDAH. 

Algunas de esas consideraciones son:
  • El alumno con TDAH presenta dificultades para mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados, por ejemplo el tiempo que dura una prueba de calificación. Por ello, y para mejorar el rendimiento en pruebas escritas, se favorecerá la realización de los mismos de forma oral o a través de ordenador.
  • En cuanto a la duración de las pruebas escritas, se recomienda que se utilicen dos sesiones como mínimo y se establezcan tiempos máximos flexibles que permitan prolongar la duración del examen.
  • Las preguntas de los exámenes se presentarán por escrito para evitar la lentitud de otros procedimientos como la copia o el dictado, con la inclusión de preguntas o ítems de un mismo tipo, para evitar así la mayor posibilidad de error o confusión derivados de una combinación de formas.
  • Es conveniente dar a conocer las fechas de los exámenes con antelación. Se debe comprobar que el alumno ha registrado convenientemente las fechas y horarios de los mismos y que los tutores o familias reciben dicha información.
  • Los exámenes o pruebas escritas finales o parciales no deberán ser los únicos instrumentos para evaluar a este alumnado; es necesario que la evaluación continua sea el procedimiento empleado, tal como lo recoge la normativa de evaluación en la enseñanza básica.

FUENTE:
Guillermo Rodríguez Hernández. Logopeda y Psicólogo clínico. Centro VHL Adeje, Tenerife

domingo, 14 de abril de 2013

TDAH: SELECTIVIDAD Y MEDIDAS ADAPTADAS A SUS NECESIDADES EN NAVARRA


La Selectividad y las pruebas de acceso a FP se adaptarán para alumnos con déficit de atención en Navarra
La medida se recoge en una norma pionera que regula la respuesta educativa a ese alumnado
El resto de las pautas establecidas van dirigidas a los centros educativos y beneficiarán a los 2.126 escolares diagnosticados


MARÍA OLAZARÁN - Viernes, 5 de Abril de 2013 -
PAMPLONA. El alumnado con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) que se presente este curso a la Selectividad o las pruebas de acceso a FP tendrán los exámenes adaptados a sus necesidades educativas. En la actualidad, la mitad de los 2.126 escolares diagnosticados en Navarra estudia ESO, Bachillerato o FP, sin embargo, se desconoce cuántos podrían solicitar esta adaptación. "Se trata de ofrecerles las mismas facilidades que tienen en sus centros, teniendo en cuenta que es una concurrencia competitiva y debe ser igual para todos. Se puede ampliar el tiempo del examen, situarlos en el lugar de menor distracción dentro del aula o verificar si ha respondido a todas las preguntas", relata el director del servicio de Participación Educativa, Andrés Jiménez.
Esta es una de las actuaciones presentes en la orden foral que regula la respuesta al alumnado con TDAH y TA (trastorno de aprendizaje), una norma "pionera" en el Estado en cuanto a su rango, ya que "reconoce el derecho de las personas y familias afectadas a recibir esta atención específica". Este trastorno, que incluye tanto la hiperactividad como el déficit de atención, interfiere en el desarrollo integral de la persona en las áreas social, académica y afectiva y, según diferentes estudios, afecta casi al 5% de la población escolar. Una de sus consecuencias, afirmó Jiménez, "es el notable porcentaje de fracaso escolar e inadaptación social que registra debido a la falta de autocontrol de los impulsos que afecta al comportamiento, pero también a que en muchos ámbitos se desconoce el trastorno y la atención que precisa".
PROCESO PARTICIPATIVO
Con el objetivo de ofrecer una mejor atención a este alumnado, el departamento de Educación inició en el curso 2011-12 un proceso para regular la atención educativa de los estudiantes con este tipo de trastorno, que incluía elaborar una orden foral. "En paralelo se formó a mil docentes, se elaboraron dos guías sobre cómo llevar a cabo la intervención en casos de TA y TDAH y se habilitó un banco de recursos", señaló Jiménez, que añadió que "con la norma se pretende ayudar a escolares y familias afectadas y también al profesorado, al señalar los aspectos más esenciales de la atención educativa que precisan".
Esta norma, ansiada por las asociaciones de TDAH, es de obligado cumplimiento y si las familias están descontentas "pueden reivindicar que se cumpla (algunas ya lo han hecho)". Hasta ahora, recordó Jiménez, dependía de la buena voluntad del profesorado pero con esta normativa no queda más remedio que tenerla en cuenta". Se trata de "crear cultura" en los centros con el objetivo de que "interioricen la atención a estos chavales como una realidad que deben atender".
METODOLOGÍA Y EXÁMENES
Como paso previo a la aprobación de la norma, el departamento actualizó los protocolos de derivación y traspaso de información ante el TDAH dirigida a docentes y médicos para una atención lo más temprana y ajustada posible. Y es que la detección, que normalmente surge en la escuela a los 6-7 años, es el punto de partida para iniciar la respuesta educativa. "Son necesarios un informe de Salud y un informe psicopedagógico del orientador para establecer las actuaciones pertinentes", señaló.
La norma establece medidas relacionadas con la metodología como, por ejemplo, la organización del aula, la distribución del alumnado o el ajuste curricular. En relación a los exámenes establece las siguientes pautas:
  • Informar con suficiente antelación
  • Diversificar el modelo de pruebas (orales, test...)
  • Destacar las palabras clave de las preguntas
  • Verificar que el alumnado las comprende y responde a todas
  • Ofrecer más tiempo para hacer los exámenes.
Asimismo, por primera vez este curso, las pruebas de acceso a la FP y la Selectividad estarán adaptados para que el alumnado "tenga las mismas facilidades que en sus centros". Los orientadores deben trasladar las necesidades de cada alumno a la UPNA y esta deberá plantear las medidas necesarias. Por ejemplo, dar más tiempo en el examen, situarlo en un lugar de menor distracción o revisar si contesta a todas las preguntas.


ADAPTACIONES EN EL AULA Y EN LOS EXÁMENES
"Hay que ayudarles a poder demostrar lo que saben"
Los colegios Ermitagaña y Teresianas (Pamplona) ven positivo fijar unas pautas para que el alumnado con TDAH desarrolle su capacidad al máximo.
"Son alumnos a los que no les tienes que pedir menos, pero que presentan un trastorno que les impide poder demostrar todo lo que saben. Nuestro objetivo es ayudarles para que esos condicionantes no sean un obstáculo". Son palabras de Kiko Sagardoy, uno de los tres orientadores del colegio Teresianas de Pamplona, que asegura que la orden foral "ha supuesto una oportunidad para darle una vuelta de tuerca a lo que ya veníamos haciendo". Y es que para este centro, al igual que para su vecino, el CP Ermitagaña, la atención educativa del alumnado con TDAH ya formaba parte de su labor diaria. "Nuestra forma de trabajar ha cambiado bastante poco", reconoce Félix Ramón, tutor de 6º de Primaria del colegio público. Para la orientadora de este centro Noelia de las Heras, Educación pretende "dar luz y voz" a todas esas personas que "ya atendíamos en los centros". Lo que hace es "dar cobertura legal" y regular la respuesta educativa "con unas bases mínimas para todos los centros".
DETECCIÓN: "La alarma suele saltar en la escuela, a los 6-7 años"
La detección y el tratamiento de este trastorno, explican desde ambos centros, se aborda principalmente desde tres ámbitos: sanitario, familiar y educativo. Pero casi siempre la voz de alarma suele saltar en la escuela. "Son niños inatentos, que no paran, que no pueden sentarse... Se percibe cuando tienen 4, 5 o 6 años. Presentan una movilidad extra, desatención y/o dificultades en el lenguaje", explica Ramón. Los orientadores ponen en marcha el protocolo de detección, evaluación y derivación (actualizado con la aprobación de la normativa) y que consiste en comprobar si el menor tiene este trastorno. "Primero hablamos con las familias para validar si esos comportamientos se repiten en otros ambientes y, con su consentimiento, pasan distintas pruebas. Si sospechamos que tienen TDAH hacemos un informe para el pediatra pidiendo derivación a Salud Mental o Neuropediatría", relata la orientadora del CP Ermitagaña. De confirmarse, estos profesionales elaboran un informe psicopedagógico y se diseña la respuesta educativa. El tema de la detección, en opinión de Sagardoy, "no ha variado, ya que estaba muy bien ajustada: los casos que derivamos a Salud suelen ser ratificados".


RESPUESTA EDUCATIVA: Metodología interactiva o más tiempo para hacer exámenes
Para elaborar la respuesta educativa, la orden foral establece una lista de adaptaciones relativas a la metodología y a la evaluación, que deben cumplir los centros escolares. En opinión de la orientadora del CP Ermitagaña, la normativa se centra más en los exámenes y recuerda que "antes hay un proceso de aprendizaje dentro del aula en el que hay que llevar a cabo estrategias metodológicas para asegurarnos de que el alumno es capaz de entender lo que explicamos o de atender durante los periodos de tiempo establecidos". Algunas de las medidas este centro utiliza son:
  • Situar al alumnado con TDAH en primera o segunda fila ("se despistan con nada").
  • Desarrollar metodologías de interacción para mantener su atención o trabajos cooperativos;
  • Realizar los exámenes "como tarde, en la primera hora después del recreo".
  • Controlar las agendas. "Este es el nexo de unión diario entre profesores y familias", afirma Ramón.
En Teresianas, recuerda su orientador, "trabajábamos más la atención en el aula en todos los niveles, pero sobre todo en Infantil, Primaria y 1º ciclo de ESO, ya que conforme se avanza es más difícil". En su opinión, la norma "fue una oportunidad de recordar el trastorno, revisar nuestras medidas y analizar qué más podíamos hacer. Y nos hemos centrado en los momentos de evaluación, ya que era donde teníamos menos medidas aplicadas". Se reunieron a comienzos de curso y, en base a la norma y las guías del departamento, diseñaron varias adaptaciones para los exámenes:
  • "Por ejemplo utilizar enunciados corto, poner las palabras clave en negrita.
  • Recordar a las familias cuándo hay examen.
  • Dejar más tiempo y revisar si han contestado a todas las preguntas o se han dejado alguna por despiste".
Sagardoy, que destaca también la importancia de la coordinación entre orientación, docentes y familias.
ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD: Un trabajo extra que no va acompañado de más recursos
La labor de adaptación metodológica y de los exámenes, como se destaca en ambos centros, "supone un trabajo extra", ya que además tienen que atender a 25 chavales más. "La disposición del profesorado es extraordinaria, a veces se cansa, sí, pero luego lo hacen porque saben que no son chavales vagos ni gamberros sino que tienen un trastorno y es de justicia tomar medidas que equilibren esos condicionantes", añade Sagardoy. De la misma opinión es el tutor de CP Ermitagaña quien lamenta que la norma "no vaya acompañada de más dotación de personal". "Somos los mismos haciendo el mismo trabajo, con menos recursos y más alumnos", denuncia Ramón, que recuerda que "para algunos la adaptación metodológica en el aula es suficiente pero hay otros que requieren una adaptación del currículo". Y es que, afirma, "el TDAH no siempre es puro y puede ir acompañado de otras dificultades". Por esta razón, ambos centros tratan de que las medidas sean los más individualizadas posible para dar la mejor respuesta educativa.
Otra de las cuestiones que consideran fundamental es trabajar las emociones. "La autoestima es la base de todo lo que estamos hablando, sentirse útiles, saber que saben hacer cosas y que los demás le valoren y respeten por ello", afirma de las Heras. En este sentido, el orientador de Teresianas añade que "es más sencillo con los mayores, ya que son capaces de mirarse por dentro y comunicarse. Con los pequeños es más difícil porque no son conscientes de por qué están sufriendo".
En definitiva, el tutor del CP Ermitagaña asegura que el quid de la cuestión es "el tratamiento de la diversidad en general, ya que todos somos diferentes". "Yo siempre digo a alumnos y familias que lo más importante es respetar a quien tenemos al lado. Trabajar con esa sensibilidad te hace dar a cada uno lo que necesita", concluyó Ramón.
EVALUACIÓN
  • Soportes más visuales. Los docentes deben utilizar distintos soportes y formatos de información, potenciando el canal visual (TIC, pizarras digitales...).
  • Metodologías más interactivas y participativas. Se plantea la utilización de metodologías que permitan mayor autonomía, participación y autorregulación del alumno en la realización de las diferentes actividades que favorezcan aprendizajes motivadores, significativos y vivenciales.
  • Ubicación del alumnado. Estos alumnos deben estar en 1º o 2º fila, lejos de puerta o ventana que le puedan despistar.
  • Controlar la agenda. El docente debe comprobar que el alumno ha apuntado las tareas en la agenda.
  • Informar con antelación suficiente y dar más tiempo. El profesor debe informar con antelación suficiente de un examen y permitir al alumno que tenga más tiempo para responder y supervisar si ha respondido a todas las preguntas cuando lo entrega.
  • Más preguntas cortas, tipo test... Plantea mayor diversificación en el formato de las pruebas y exámenes (orales, por ordenador, preguntas cortas, tipo test...). También es importante destacar las palabras clave de los enunciados.
  • Valorar el esfuerzo. Es fundamental valorar de algún modo el esfuerzo realizado por el escolar.
  • Adaptar la Selectividad y pruebas de a FP. La adaptación consistirá en tener las mismas facilidades que tienen en sus centros.
FUENTE:

sábado, 17 de diciembre de 2011

UN CENTENAR DE ORIENTADORES PARTICIPAN EN GUADALAJARA EN UNA JORNADA DE FORMACIÓN DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN

Cerca de un centenar de orientadores de la provincia de Guadalajara han participado este viernes en una jornada de formación sobre el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), en el salón de actos de la Delegación de la Junta.
La coordinadora provincial de Educación, Cultura y Deporte, Violeta Miguel, ha agradecido a los orientadores su trabajo y ha destacado el importante papel que desarrollan en los centros educativos, para cuyo desarrollo es importante la formación.
La jornada nació del compromiso adquirido por la coordinadora provincial tras una reciente reunión con los responsables provinciales de la Asociación de TDAH, en la que se planteó la necesidad de que los centros educativos cuenten con profesionales que conozcan la realidad de estos alumnos.
El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad, exceso de movimiento o dificultades en el control de los impulsos.
A los niños con TDAH les cuesta prestar atención, concentrarse o permanecer sentados. Si bien todos los niños, particularmente los más pequeños, actúan en ocasiones de esta forma -especialmente cuando están nerviosos o excitados-, los niños con TDAH muestran estos síntomas durante mayores periodos de tiempo y en distintas situaciones, interfiriendo en su vida familiar, escolar y social.
La presidenta de la Asociación TDAH de Guadalajara, Gloria López Ruiz, ha sido la encargada de presentar esta jornada sobre las necesidades de estos alumnos, cuya presencia en las aulas es cada vez mayor.
Se cree que entre el 3 y el 8 por ciento de la población infanto-juvenil padece TDAH, lo que supone 1 o 2 niños por aula. La participación de la escuela y los orientadores juega un papel fundamental tanto en el diagnóstico como en el del tratamiento global del niño o adolescente con TDAH.
FUENTE:

martes, 1 de noviembre de 2011

EEUU: DESCARTAN RIESGO CARDIACO DE FÁRMACOS PARA EL DÉFICIT ATENCIONAL

Un importante estudio de más de un millón de niños y jóvenes descartó que exista un mayor riesgo de ataque cardiaco para aquellos que toman medicamentos para el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
"Este amplio estudio no mostró evidencia de que el uso actual de un medicamento para el TDAH se asocie con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares graves", indicaron los investigadores en el trabajo publicado en la revista New England Journal of Medicine”.
Los expertos señalaron que el estudio, el mayor de su tipo hasta la fecha, responde a las preocupaciones planteadas desde hace varios años en Estados Unidos y Canada sobre los posibles riesgos cardíacos de suministrar a niños y jóvenes medicamentos estimulantes como el metilfenidato.
Un total de 1,2 millones de personas de entre 2 a 24 años fueron incluidas en la investigación, dirigida por William Cooper, del Departamento de Pediatría y Medicina Preventiva de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee.
El análisis incluyó a niños con cardiopatía congénita, un grupo que se presume está en mayor riesgo de ataque cardíaco o derrame cerebral.
Los investigadores no pudieron encontrar ningún riesgo mayor en comparación con los niños que no tomaban medicamentos para el TDAH.
Según Andrew Adesman, Jefe de Pediatría del Desarrollo y del Comportamiento del Centro Médico Steven, y Alexandra Cohen, para la Infancia de Nueva York, los datos "en general son bastante tranquilizadores”.
"Este nuevo estudio, una vez más, no halló una asociación entre el tratamiento con medicamentos estimulantes y muerte súbita cardíaca, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular", dijo Adesman, que no participó en la investigación.
Los resultados deben proporcionar "garantías adicionales a las familias y a los profesionales clínicos", dijo.
El TDAH es uno de los problemas psiquiátricos más comunes en los niños. Afecta a entre el 3 y el 5 por ciento de los pequeños en todo el mundo.
 Los niños con TDAH son excesivamente inquietos e impulsivos, se dispersan fácilmente y suelen tener problemas en el hogar y en la escuela. No existe cura para el trastorno, pero los síntomas pueden mantenerse bajo control con una combinación de terapia conductual y medicación.
FUENTE

martes, 18 de octubre de 2011

NUEVAS RECOMENDACIONES DE LA ACADEMIA AMERICANA DE PEDIATRÍA PARA EL TDAH

Hasta ahora, cuando un niño tenía dificultades para poner atención, para aprender, problemas de hiperactividad o de conducta, los especialistas solían esperar hasta los seis años antes de diagnosticar un déficit atencional con hiperactividad (TDAH). Sólo en casos excepcionales se iniciaba un tratamiento antes de esa edad.
Pero los últimos estudios y la práctica clínica han hecho que las recomendaciones para el diagnóstico y el tratamiento cambien. Un grupo de 14 expertos de la Academia de Pediatría Americana (APP), en su Conferencia Nacional realizada el fin de semana en Boston (EE.UU), ha dado a conocer un nuevo informe TDAH: "Guía de Práctica Clínica para el Diagnóstico, Evaluación y Tratamiento de Niños y Adolescentes con Trastorno de Atención", un texto de 20 páginas que da nuevas recomendaciones a los especialistas. Estas recomendaciones aparecerán en la edición de noviembre de la revista Pediatrics.
"Lo más novedoso es que, si antes la recomendación de diagnóstico era entre los seis y los 12 años, ahora ampliamos desde los cuatro e, incluso, puede hacerse hasta los 18 años, porque las evidencias nos demuestran que los problemas de conducta, la hiperactividad y las dificultades para prestar atención pueden aparecer antes y el TDAH suele extenderse hasta la adolescencia y la adultez",  apuntó el autor de las nuevas recomendaciones, el Dr. Mark Wolraich, profesor de pediatría CMRI Shaun Walters y profesor presidencial Edith Kinney Gaylord del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma en esa ciudad. Wolraich añadió que las nuevas recomendaciones también dan a los pediatras consejos sobre la gestión de los problemas de falta de atención o hiperactividad que no cumplen del todo la definición de TDAH.
Más de 5 millones de niños de EE. UU. han sido diagnosticados con TDAH, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Los niños que sufren del trastorno muestran señales de falta de atención, impulsividad e hiperactividad: quizás no puedan prestar atención en clases o tal vez pasen mucho tiempo moviéndose en su silla o hablando sin parar. Aunque la mayoría de niños muestran este tipo de conducta en algún momento, se convierte en un problema cuando ocurre la mayor parte del tiempo y provoca alteraciones de las actividades cotidianas en varios entornos: el hogar, la escuela y la relación entre pares, según el Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU.
Según el estudio reciente que aparece en la edición online del 28 de septiembre de la revista American Journal of Psychiatry, el uso de medicamentos para el TDAH ha aumentado, ya que actualmente el 5% de los niños estadounidenses toman estimulantes como Ritalin (Rubifén en España)  para tratar el trastorno. Los investigadores sugirieron que el aumento podría deberse a un mayor reconocimiento del TDAH como afección crónica, lo que lleva a que los niños tomen los medicamentos durante periodos más prolongados.
Las nuevas recomendaciones de la AAP aconsejan que, a menos que un niño del grupo de edad de 4 a 6 años tenga un problema grave, el primer tratamiento a intentar debe ser la terapia conductual, en lugar de fármacos, enfatizando la necesidad de entrenar a los padres en  técnicas de modificación de conducta, el refuerzo positivo e ignorar o castigar ciertas conductas, cuando sea necesario. Sólo cuando eso no funciona, en los casos con síntomas más severos se considera la medicación, comenzando siempre por las dosis más bajas, dice el documento.
Según el pediatra del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Roberto Balassa, en la práctica clínica, el diagnóstico ya se hacía a una edad más temprana. "Hay niños muy pequeños con síntomas. Son muy inquietos, como un torbellino, desesperan a sus padres", señala. En ellos se puede sospechar de un TDAH y pedir evaluaciones, conversar con los padres y ver qué está pasando con el niño. "Es un esfuerzo combinado entre pediatra, neurólogo, padres, profesores, sicólogos y psicopedagogos", reconoce.
“Si un niño tiene problemas graves, iniciar el tratamiento a una edad temprana es importante, porque cuando podemos identificar con antelación y proporcionar el tratamiento apropiado, aumentan sus posibilidades de éxito en la escuela", dice el doctor Mark Wolraich, autor principal del informe.
A juicio de Alicia Jofré, psicopedagoga y académica de la Universidad Andrés Bello, un diagnóstico más temprano ayuda a que, cuando se inicie el período escolar, ellos lleguen en las mismas condiciones que el resto de sus compañeros. "Muchas veces, el niño con TDAH es diagnosticado cuando ya está en el colegio y tiene problemas de aprendizaje, pero se han perdido años valiosos en los que no era tan evidente su condición, pero en los que podría haberse tratado", explica.
El tratamiento temprano también podría evitar problemas emocionales de estos niños, porque son muchos los que de pequeños presentan problemas de comportamiento, son agresivos y crecen con el rótulo de molestos, inquietos o complicados. Ellos se dan cuenta que son distintos y eso puede repercutir en el concepto que ellos tienen de sí mismos y en su autoestima.
Para los niños de educación primaria y adolescentes (6 a 18 años), la AAP recomienda fármacos aprobados por la FDA y terapia conductual y, en lo posible, la combinación de ambos. El Dr. Richard Gallagher, director de proyectos especiales del Instituto para Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad y de la Conducta del Centro de Estudios Infantiles de la NYU en la ciudad de Nueva York, advirtió que "los fármacos deben usarse con mucho cuidado. Admito cierto prejuicio ya que sobre todo hago trabajo conductual, y éste tiene sus límites. Si un niño está llegando a una situación peligrosa o presenta problemas para interactuar adecuadamente con pares y adultos, los medicamentos pueden resultar muy útiles. Cuando el tratamiento está supervisado por un profesional médico, los medicamentos son seguros para la gran mayoría de niños".
En el nuevo texto, la AAP hace hincapié en que la información sobre los problemas de conducta o de aprendizaje que pueden aportar los padres, los maestros u otros adultos que tratan con el niño, para realizar un diagnóstico más preciso. "Como esta condición es crónica, requiere un enfoque de equipo, incluidos los pacientes, sus padres, el pediatra, terapeutas y maestros", explica Wolraich. Si a un niño se le diagnostica TDAH, esos adultos tendrán un papel clave en el tratamiento.
En efecto, las recomendaciones también enfatizan la necesidad de que los pediatras reconozcan que el TDAH es una afección crónica y, aunque hay tratamientos disponibles para controlar los síntomas, el trastorno no tiene cura.
Wolraich dijo que uno de los motivos de que la AAP expanda la edad hasta los 18 es que algunos estudios han mostrado que el TDAH continúa en la adolescencia tardía, e incluso en la adultez.
"El TDAH es una afección crónica. Podemos proveer tratamiento sintomático, pero no cura la afección. El tratamiento tiene que ser un proceso continuo. Los síntomas pueden cambiar con el tiempo y hay que tener en cuenta el cambio en el tratamiento a medida que el niño se desarrolla", apuntó Wolraich. "Por lo general, los niños toman los medicamentos durante unos tres años. Para algunos, es suficiente. Les da tiempo para mejorar en la compensación de sus déficits. Pero en muchos niños, la necesidad de tratamiento es continua", añadió.
Gallagher recomendó que los padres consulten con el pediatra cualquier inquietud que tengan sobre su hijo. "Es una afección que se puede reconocer de manera precoz", afirmó.
El TDAH es un trastorno neuroconductual genético que afecta a niños, adolescentes y también adultos, y que se caracteriza por la incapacidad de las personas para concentrarse en una sola actividad, complicando su vida académica y la relación con los otros, porque tienen dificultades para seguir instrucciones, completar tareas y planificar acciones. Se estima que alrededor de un 6% de los niños y un 8% de los estudiantes universitarios de EE.UU. sufren TDAH.
Más información
Para más información sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, visite el Instituto Nacional de Salud Mental EE. UU.
FUENTES:

lunes, 12 de septiembre de 2011

SI YO FUERA MAESTRA, ¿QUÉ HARÍA ANTE UN CASO DE TDAH?

"Los alumnos y alumnas con TDAH, por el hecho de serlo, requieren un compromiso social por parte de profesores, familias y demás profesionales, quienes pueden convertir la situación en un auténtico caos o en un ambiente de aprendizaje constante".
Si yo fuera maestra, ¿qué haría ante un alumn@ con TDAH?
Primero, tras leer el diagnóstico del profesional sanitario, me reuniría con el orientador, con el tutor del centro escolar y con los padres del alumno con TDAH.
Después, adoptaría una actitud comprensiva, asimilando el trastorno del niño, informándome sobre él e intentando empatizar con las situaciones a las que mi alumno con TDAH tiene que hacer frente cada día.
Seguiría, entre otras, las siguientes medidas:
·         Sentaría al niño en el lugar adecuado, lejos de estímulos, enfrente de mí, entre niños más sosegados y tranquilos.
·         Estableciendo siempre un contacto visual y cordial con el niño desatento, le daría órdenes simples, breves y de una en una.
·         Ya que no puedo exigirle todo a la vez, le desmenuzaría las tareas en pequeños pasos, (Un ejemplo: los primeros días, le pediría que intentara terminar el primer ejercicio en clase y, las siguientes veces, que intentara hacerlo con buena letra; después, probaría a incrementar el nº de ejercicios a realizar).
·         Le enseñaría a tener únicamente las cosas necesarias encima de su pupitre y a mantener el orden en su mesa y en sus cuadernos.
·         Le mostraría cómo debe apuntar los deberes en la agenda para que no se le olviden.
Hacerles concesiones especiales suele dar buen resultado:
  • Darle más tiempo en los exámenes
  • Alternar actividades de trabajo de pupitre con otras que les permitan levantarse y moverse un poco.
  •  Indicarle cuando se está equivocando por un descuido
  • Alternar exámenes orales de vez en cuando, para evitar el sobreesfuerzo de la expresión escrita.
  • Y sobre todo, una palmada en el hombro, una sonrisa ante un esfuerzo, por pequeño sea, son para ellos, signos claros de que no están solos, pues ellos son conscientes de que tienen un problema.
No nos pedirán ayuda, pero sí agradecerán la que les ofrezcamos.
No le humillaría ni le contestaría en los mismos términos que ellos suelen hacerlo, pues entendería que, en esas ocasiones, no son capaces de controlar la situación.
Debemos ser conscientes de que las conductas que los niños y niñas con TDAH manifiestan escapan a su voluntad y muchas veces no pueden dejar de comportarse como lo hacen.
Evitaría insistir siempre sobre todo lo que hace mal y le animaría ante cualquier intento por hacer bien las cosas, ya que los resultados que consiguen no siempre son los esperados ni suelen reflejar el esfuerzo que han realizado.
Como medidas preventivas y para colaborar en la superación de obstáculos, mantendría entrevistas frecuentes con los padres para recabar información de primera mano sobre su hijo con TDAH, lo que me permitiría seguir su evolución.
Los orientadores escolares  también tienen su misión en estos casos:
ü  Orientar a los padres sobre el trastorno que padecen sus hijos o hijas
ü  Ofrecer vías, alternativas y soluciones a su alcance, pautas de conducta y actuación adecuadas para que puedan seguirlas
ü  Dar estrategias para solventar las dificultades de aprendizaje asociadas al TDAH (falta de memoria, disgrafías, dislexias, etc.)
ü  Entrenar a los alumnos con TDAH en la resolución de problemas, en las habilidades sociales (diálogo, generosidad, amistad, empatía, asertividad…) y en técnicas de relajación (actividades de respiración, control tónico muscular, equilibrio, entre otras).
Estos niños sólo necesitan que nos familiaricemos con sus limitaciones, que sepamos que aún queda mucho por descubrir sobre las bases neurobiológicas, la influencia del entorno y las posibilidades terapéuticas de este síndrome que tiene entidad propia.
Como padres y profesionales de la educación, hemos de dar la voz de alarma para que pueda realizarse un diagnóstico precoz, facilitando el tratamiento posterior.
Mientras tanto, los padres y madres y los profesionales de la educación seguiremos luchando por compensar las carencias que tienen los niños y niñas con TDAH y que, sin duda, hacen más rica las diferencias entre las personas, trabajando en un contexto en el que debemos implicarnos responsablemente, sin etiquetar, excluir o marginar, dando como resultado conductas modelo que, sin duda, todos los alumnos imitarán.
BASADO EN:
http://noticiastdah.blogspot.com/2011/04/un-consejo-para-todos-los-profesores.html