TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 22 de noviembre de 2015

ISABEL ORJALES: Intervención psicoeducativa en Primaria para afrontar la Secundaria


Intervención psicoeducativa en Primaria para afrontar la Secundaria

Consejos de la pedagoga Isabel Orjales

Los alumnos con TDAH necesitan un programa de reeducación individualizado para superar con éxito la educación obligatoria.




Redacción. Madrid 13/11/2015

Los niños con TDAH no solo son capaces de terminar la Educación Primaria, sino de acabarla con unas condiciones cognitivas y emocionales aceptables para comenzar la Secundaria y construir la base que posibilita que accedan al Bachillerato. Eso sí, Isabel Orjales, doctora en Pedagogía y profesora de Psicología de la UNED, recuerda que para lograrlo necesitan un programa de reeducación adaptado a sus necesidades individuales que les permita llegar en las mejores circunstancias.

¿Por qué es recomendable una intervención psicoeducativa en Primaria para que los alumnos con TDAH afronten con posibilidades la Secundaria?

No diría que es recomendable, diría que es imprescindible. Eso sí, diseñada de forma individual, según las necesidades y edad de desarrollo de cada alumno. El TDAH pone la zancadilla al aprendizaje porque genera lagunas en la formación; estilos de aprendizaje impulsivos, desorganizados y poco productivos (que, si no se hace algo, se van consolidando durante toda primaria), estrés por el esfuerzo de dedicación extra; rechazo a los aprendizajes; y un gran sentimiento de pobre autoeficacia y baja autoestima, además de una gran tensión en las relaciones familiares.

Por lo tanto, al igual que los niños con dislexia necesitan un programa individual específico para entrenar sus déficits en lectura, además de ciertas adaptaciones para el trabajo en el aula y los deberes, los niños con TDAH necesitan un programa de reeducación adaptado a sus necesidades individuales que les permita llegar en las condiciones más idóneas posibles a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), además de las adaptaciones ahora reconocidas por el ministerio. Porque se puede terminar Primaria, pero también se puede terminar en condiciones comportamentales, cognitivas y emocionales aceptables para comenzar la ESO y construir la base que posibilita el Bachillerato.

¿Es preocupante la cantidad de escolares con dificultades para acabar la Secundaria?

Sin duda alguna, y no solo respecto a los que tienen TDAH. Muchos niños con TDAH llegan a la ESO gracias a una gran cobertura familiar, muchas horas de dedicación (de ellos mismos y de las familias), con los aprendizajes sostenidos con pinzas, procedimientos de trabajo todavía muy impulsivos y desorganizados, escasa autonomía en el estudio, muy baja autoestima, rechazo visceral a algunas asignaturas y poca tolerancia al fracaso y al esfuerzo, cansados de años de sacrificio al que no han sacado mucho provecho. Todo ello a pesar de que la sintomatología nuclear del TDAH (desatención, hiperactividad e impulsividad) haya podido moderarse mucho, fruto de la maduración neurológica. 

En Secundaria más que preocupar los síntomas nucleares, preocupan las secuelas de haber crecido con TDAH, es decir, el ajuste comportamental, social y emocional.

Entonces, ¿todos los alumnos con TDAH necesitan una intervención psicoeducativa además de las adaptaciones metodológicas que se han reconocido oficialmente?

En alguna medida, todos. Entre los niños que solo tienen TDAH, algunos pueden necesitar intervención más centrada en habilidades de aprendizaje, pero otros sufren y requieren medidas para aprender a ajustar su comportamiento, desarrollar estrategias asertivas e inhibir malas reacciones con los profesores cuando se frustran. En otros casos primarán las medidas para evitar que crezcan con el rechazo social y el riesgo de acoso escolar, enseñándoles estrategias de afrontamiento y mejorando las habilidades sociales que les permitan construir un grupo de relaciones que le sirvan de apoyo, desarrollo y referencia durante la adolescencia.

Pero no debemos olvidarnos de los niños que, además de TDAH, tienen otro trastorno específico del aprendizaje (antes llamado discalculia, dislexia, disgrafía o disortografía). En torno al 30 por ciento de los niños con TDAH padece un trastorno de este tipo que debería haberse diagnosticado a partir de los 8 o 9 años y que hace mucho más urgente la intervención temprana. Lamentablemente, muchos de estos niños no son diagnosticados y algunos llegan a la ESO esclavizados por los deberes y los exámenes, con muchas horas de dedicación y compensados por sus padres –que les confeccionan los resúmenes, por ejemplo– sin que nadie les haya alertado de que la dificultades constituían ya un trastorno o, lo que es peor, sin haber tenido tiempo para dedicar horas a lo que realmente interesaba: su propia rehabilitación.

¿En qué debe consistir la intervención psicoeducativa?

La intervención debe partir de la evaluación de cada niño, de su perfil comportamental, cognitivo, social, emocional y de aprendizajes. Los paquetes con sesiones de intervención para niños con TDAH estándar son orientativos: el tratamiento debe ser personalizado e individualizado.

Un buen programa debe incluir: 
  • Estimulación/reeducación de las habilidades afectadas. 
  • Desarrollar estrategias de compensación de síntomas (tomar medidas de prevención, identificar errores, subsanarlos, etc.). 
  • Trabajar sobre el autoconocimiento y la autoaceptación, primero como persona y, después, como persona que tiene TDAH; 
  • Medidas para controlar las experiencias de fracaso para prevenir que surja baja tolerancia al esfuerzo y la frustración, el deterioro de la autoestima y llegar a situaciones de indefensión aprendida; 
  • Desarrollar sus buenas potencialidades.
  • Conseguir un rendimiento académico suficiente/satisfactorio.
  • Orientación profesional; conseguir unas relaciones familiares seguras, estables y sanas.
  • Conseguir relaciones sociales satisfactorias; y medidas para detectar y tratar comorbilidades y prevenir trastornos futuros. Eso implica intervenir con los padres y con los profesores en coordinación conjunta.

¿Tanto cambian las exigencias de Primaria a Secundaria?

Sí, y el cambio concierne a múltiples aspectos: la extensión y dificultad de las materias, el tipo de profesorado, la menor formación en TDAH en Secundaria y la menor sensibilidad a la atención a la diversidad e, incluso, la inmadura entrada en la adolescencia de los chicos y chicas con TDAH.

Debemos pensar que, en la ESO, la cantidad de profesores se incrementa, lo que suele conllevar un incremento a veces irracional de deberes. El profesorado ya no se compone de maestros, sino de especialistas: licenciados en matemáticas, física, biología, literatura… que no siempre imparten la materia en la que son especialistas, que no han cursado estudios de Psicología o Magisterio y a los que se les da una formación pedagógica escasa y poco práctica. A la mayoría de estos profesores les cuesta adaptarse a la docencia para adolescentes, tener en cuenta su momento evolutivo y les desconcierta especialmente la inmadurez de los alumnos con TDAH.

¿Los profesores en Secundaria consideran que el alumno puede valerse por sí mismo y están menos pendientes de él que en Primaria?

Frecuentemente, sí. Por dos motivos: por una parte porque es una realidad que los chicos y chicas de 12 a 15 años son más autónomos y maduros, y pueden responder a sus demandas; por otra parte porque nadie les explicó que los niños con TDAH no maduran a la misma velocidad para muchos aspectos que chocan con las exigencias escolares. Por eso, les cuesta entender que todavía necesiten seguir entrenándose en organización, planificación y autonomía en el trabajo, y les parece inconcebible que no apunten los deberes, que reiteradamente olviden material o trabajos en casa.

Necesitan formación para que, de entrada, no achaquen a pasotismo la falta de autonomía en el trabajo, los olvidos y la desorganización; ni a un comportamiento malintencionadamente desafiante conductas fruto de la falta de inhibición y la poca tolerancia a la frustración que muchos de estos niños arrastran.

¿Cuál es el porqué de la asociación ESO-fracaso escolar?

Aunque no para todos, la ESO puede ser sinónimo del comienzo del fracaso escolar. El problema va más allá de que se les exijan contenidos más extensos y complejos. En la ESO, las habilidades básicas de aprendizaje no solo deben estar conseguidas (por ejemplo, saber escribir con letra clara y ágil, y tener una lectura fluida), también deberían estar automatizadas. Y eso es algo que todavía les cuesta a muchos alumnos con TDAH y que hace que cometan errores en tareas de escritura y lectura complejas (redactar, responder a las preguntas de un examen o hacer un resumen). En esos casos, no tiene sentido utilizar estrategias sancionadoras en lugar de los programas de entrenamiento necesarios. Por ejemplo, se penalizan duramente las faltas de ortografía (bajando la nota de asignaturas que les ha costado mucho estudiar), bajo la creencia de que de este modo motivan a los niños a fijarse, sin pensar que activar las reglas ortografías aprendidas en la memoria de trabajo, a la vez que el chico intenta no distraerse, responder a preguntas o hacer una redacción con sentido y con la presión de terminarlo a tiempo, es complejo para un cerebro más inmaduro y de procesamiento más lento.

Y esas habilidades deben entrenarse en Primaria.

Cuanto antes, puesto que se conseguirán más éxitos y será más fácil que el niño incorpore las estrategias a su modo de trabajar. Por ejemplo, a partir de 3º de Primaria los chicos tienen que aprender a estudiar y es responsabilidad nuestra que los niños con TDAH aprendan a hacerlo organizada y reflexivamente. Si esperamos a 6º de Primaria, el niño ya habrá automatizado estrategias impulsivas y desorganizadas difíciles de revertir. Los niños con TDAH necesitan más práctica y contención familiar para adquirir rutinas de aprendizaje y estudio (autonomía); deben aprender a analizar los enunciados de los problemas matemáticos y de las preguntas de examen de forma efectiva sin saltarse información relevante (entrenamiento en comprensión lectora); deben ser capaces de realizar un análisis ordenado y secuenciado de la información para la solución de problemas (pensamiento reflexivo); ser capaces de recurrir a las estrategias que necesiten para representar visualmente los datos de un problema de matemáticas (estrategias de aprendizaje); buscar el modo de compensar los posibles errores por desatención (técnicas de autoevaluación y autocorrección); y resistir la tolerancia al esfuerzo aprendiendo a no hundirse ante las primeras dificultades (automotivación), no dependiendo siempre de que un adulto esté a su lado animándole (autorrefuerzo).

¿El cambio de Primaria a Secundaria también afecta a las relaciones sociales?

Aunque no siempre negativamente, también se operan cambios importantes. Se produce un salto cualitativo: de ser los mayores del colegio, pasan a ser los menores del instituto o del edificio de Secundaria. En ese marco, los apocados pueden sentirse abrumados y los rebeldes atraídos por los ‘más pintas’ de entre los mayores. Hay que tener en cuenta que entramos en la etapa adolescente, donde se acusan más las diferencias de madurez en general (conviven niñas y niños infantiles con adolescentes muy lanzados). En este aspecto, y por lo general, los niños con TDAH, aunque se disfracen de adolescentes, emocionalmente siguen pareciendo los hermanos pequeños de los más inmaduros del grupo.

La Secundaria coincide con la adolescencia, ¿esto complica las cosas?

Un poco más. Los niños con TDAH son adolescentes tardíos. En un primer momento se disfrazan de adolescentes (imitan a sus amigos, se visten, se peinan y reclaman su derecho a ser más autónomos de lo que se les permite), pero todavía son muy dependientes de los adultos que les importan. Esta inmadurez y dependencia emocional tiene sus aspectos positivos y negativos. Positivos, porque siguen siendo más dependientes de la aprobación de los profesores y padres, por lo que es más fácil reconducirlos hablando con ellos en privado, son más sensibles y responden mejor al refuerzo y aprobación social. La parte negativa es que se dejan llevar más fácilmente por los compañeros y se pueden meter en líos con menor discreción que los demás y acabar sancionados.

¿Cómo afectan todos estos cambios a las familias?

Para la mayoría es como entrar en terreno desconocido y para algunos es como bailar en arenas movedizas. El colegio se hace menos trasparente, menos accesible que antes, cuando tenían un tutor como punto de referencia y era más fácil hablar con otros profesores. En muchos casos tienen más dificultades para tener la información que necesitan para apoyar a sus hijos: qué entra en los exámenes, qué tipo de exámenes hay, cuándo son, qué trabajos hay que entregar… Es menos frecuente que puedan ver los exámenes de sus hijos para analizar con ellos los errores y sus demandas son más veces interpretadas como demandas absurdas de padres sobreprotectores que son los causantes directos de tener un hijo “vago, majadero e inmaduro”.

A eso, en muchas ocasiones, no ayuda el cambio que experimentan sus hijos en el sentido de que esa adolescencia tardía puede traer consigo una incipiente picardía que no habían mostrado antes. Así, los hijos e hijas antes dóciles y colaboradores, comienzan a hacer sus pinitos y a mentir sobre lo que entra en un examen, callarse las fechas u ocultar un suspenso. Eso desconcierta a los padres y hace que los profesores se mantengan en su percepción de que al niño no le pasa nada, que tiene cuento, es vago y, además, está sobreprotegido. Es fácil que las entrevistas en el colegio se conviertan en un diálogo de sordos: los padres intentando convencer al profesor de que el niño tiene un problema y el profesor tratando de abrir los ojos a los padres para convencerles de que al niño no le da la gana colaborar. Y ambos tienen razón: al chico le cuesta y al chico no le da la gana.

¿Cuál debería ser la actitud correcta de un maestro de Secundaria ante un alumno con TDAH?

En primer lugar, tener una actitud abierta. No dejarse llevar por los estereotipos y las falsas verdades que hay por internet. Que acuda al departamento de orientación o a las asociaciones de padres de niños con TDAH para que les recomienden lecturas con base científica y para que se familiarice con las medidas que dice su comunidad autónoma que hay tomar. 

En segundo lugar, recabar toda la información que pueda sobre su alumno, entrevistarse con los padres y tratar de entender cómo es, la trayectoria que ha seguido y cómo le ven sus padres en cuanto a conducta, capacidad, autonomía en el estudio, aprendizajes en casa asignatura, relaciones sociales y estado emocional. 

Después, es necesario abrir un canal fluido de comunicación entre padres y tutor para intercambiar necesidades: qué le pedirían los padres al profesor para sentirse apoyados y ser más efectivos en lo que hacen, y viceversa.

Una vez que conozca al alumno, tendrá que ir valorando qué adaptaciones reales puede necesitar en el marco de su asignatura. Los profesores tienen muchos recursos, pero es necesario que entiendan que para funciones asociadas al lóbulo prefrontal (atención, planificación, organización, inhibición emocional, reactividad emocional…) los chicos de su clase con TDAH funcionarán como alumnos muy inteligentes pero como niños dos o tres años más pequeños. 

Si comprenden esto, sabrán por dónde empezar. Y por último, no deben olvidar que no están solos, que la comunicación con los terapeutas, el médico, los padres y el orientador les permitirán resolver las dudas que puedan tener y sentirse apoyados.

FUENTE:

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿AÚN NO SABES LO QUE ES EL TDAH?



¿AÚN NO SABES LO QUE ES EL TDAH?

TDAH = Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

  • El TDAH no es un trastorno inventado. Existen muchos estudios que confirman su existencia.
  • El TDAH afecta a las personas, independientemente del país, origen étnico, cultura o nivel socioeconómico.
  • El TDAH no se origina por malas pautas por parte de los padres sino por un mal funcionamiento de partes del cerebro.
  • El TDAH adulto no se manifiesta igual que en los niños.
  • Aproximadamente, el 70% de niños y niñas con TDAH presenta dificultades en el aprendizaje, por lo cual, una intervención psicoeducativa es fundamental.
  • La inteligencia no tiene relación con el TDAH.
  • Cada TDAH es único y afecta especialmente en el ámbito académico, por lo que una educación tradicional y únicamente centrada en la conducta no es suficiente.
  • Es importante una correcta formación del profesorado en lo relacionado al TDAH.
  • Una correcta actuación por parte de los centros educativos puede suponer grandes mejoras en la autoestima y motivación del niño.
  • Es muy importante la implantación de protocolos concretos en materia de sanidad y educación con respecto al TDAH.
  • La implantación de medidas no significativas en el aula se antoja fundamental para el correcto aprovechamiento de los niños y niñas afectados con TDAH.
  • Un tratamiento individualizado para cada niño y familia consigue mejorías hasta en el 80% de los casos.
  • Los niños con TDAH tienen muchas cualidades. Son creativos, honestos, leales, justos, bondadosos y cariñosos.
  • No debemos presuponer mala intención en la conducta de un niño o niña con TDAH.
  • Es importante el uso correcto de normas y de límites, así como de refuerzo positivo.
  • El TDAH trabajado desde la infancia supone un desarrollo totalmente normal en la vida del individuo.
  • Es importante concienciar a la sociedad de la importancia de este trastorno.
  • El TDAH todavía es un gran desconocido.
Se le llama trastorno invisible.
Pero eso no significa que no tenga consecuencias.
¡Ayúdanos a difundirlo!
Por el bien de todos, ¡hazlo visible!

¡¡¡Hazlo visible!!!

Video promovido por Educ-at, ANSHDA y el Colegio Nuevo Velázquez en su campaña de sensibilización del TDAH.

lunes, 30 de marzo de 2015

ISABEL ORJALES: “Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero muy poca gente sabe qué es el TDAH”


Recomienda que la intervención psicoeducativa comience antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas

Sandra Melgarejo. Madrid

Según Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED, el TDAH es “el trastorno más popularmente desconocido”. En su opinión, existen muchos tópicos que interfieren en el diagnóstico y abordaje del TDAH, y falta comprensión en el entorno escolar. Contra esto, Orjales recomienda traducir los protocolos específicos en acciones concretas y ahondar no solo en la detección precoz, sino en la intervención psicoeducativa posterior.

¿Cuál es la situación actual del TDAH en España?

El TDAH es el trastorno más popularmente desconocido. Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero hay muy poca gente que realmente sepa cómo es un niño con TDAH. 

Todavía existen muchísimos tópicos que interfieren en las medidas que se toman, sobre todo en el ámbito educativo. El problema no solo concierne a los síntomas que tiene el niño en el aula –que se podrían resumir en que se comporta como si tuviera dos o tres años menos que el resto por su inmadurez, aunque pueda tener altas capacidades intelectuales–, sino a la falta de comprensión en el entorno escolar, porque existen muchos docentes que están erróneamente convencidos de que el diagnóstico del TDAH se puede basar solo en lo que ellos ven en el aula y las medidas educativas que toman se basan en sus hipótesis. Así ocurre que hay niños con TDAH que no tienen un perfil exagerado de hiperactividad o que tienen muy buena capacidad intelectual y compensan algunos ámbitos, y que por ello son malentendidos por los profesores.

 



No obstante, la primera voz de alarma ante un posible caso de TDAH suele darse en el colegio, ¿no es así?

Sí. La impresión popular es, incluso, que hay un sobrediagnóstico de TDAH, que ahora todos los niños son hiperactivos, al igual que en otra época todos eran disléxicos. El problema es que el TDAH es muy difícil de diagnosticar: requiere que puedas comprobar que los síntomas de desatención, hiperactividad, impulsividad, etc., que evolutivamente tienen todos los niños, son más crónicos en este caso y no van a mejorar si no se hace una intervención específica. Y eso requiere tiempo.

¿Por eso se retrasa el diagnóstico y el tratamiento?

Suelo insistir en que la intervención psicoeducativa debe comenzar antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas y se ve claramente que las medidas educativas normales, escolares y familiares, no dan resultado. Si la intervención se inicia y realmente el niño tiene TDAH, tendrá un cuadro más moderado; y si había otros condicionantes, el niño se estabilizará y el diagnóstico o el descarte del TDAH llegarán antes.

En ocasiones se cuestionan los diagnósticos de TDAH, ¿por qué?

Porque los síntomas que presenta un niño con TDAH son comunes a todos los niños, responden a una inmadurez de las funciones asociadas al lóbulo frontal, que maduran con el tiempo. El problema de los niños con TDAH es que tienen un retardo en la maduración. 

Lo que pasa es que también son funciones que se educan: la impulsividad se puede reducir, la atención mejora… Los profesores pueden tener dificultades para discriminar si el problema que tiene el niño se puede arreglar con medidas educativas generales, con medidas educativas específicas o con un entrenamiento muy costoso. Pueden pensar que es algo que depende de la voluntad del niño o que requiere más disciplina por su parte.

En este sentido, es importante que los profesores entiendan que ellos son un puntal incuestionable en el diagnóstico porque necesitamos información lo más pormenorizada posible sobre las dificultades que tiene el niño en el aula, pero luego necesitamos mucha más información para poder confirmar sus hipótesis de diagnóstico.

¿Cómo se coordina la intervención educativa con el ámbito familiar y sanitario?

Todavía estamos muy en pañales. Están apareciendo protocolos conjuntos de Sanidad y Educación que son importantísimos, se tienen que ir traduciendo en acciones concretas, pero todavía están más ligados a la primera fase, la detección y el diagnóstico, que a la intervención psicoeducativa posterior. Indudablemente, tiene que haber una conexión muy importante: el médico no puede ajustar la medicación sin la información del impacto que tiene la medicación; y el centro educativo no puede hacer que el niño sea más eficaz a través de programas de intervención y de entrenamiento cognitivo si no está apoyado por un tratamiento farmacológico adecuado.

FUENTE:

domingo, 23 de junio de 2013

"ALGUNOS PROFESORES NO ENTIENDEN QUE EL NIÑO CON TDAH ES TAN LISTO O MÁS QUE EL RESTO, PERO ES MÁS INMADURO"

Isabel Orjales, doctora en Psicología y Pedagogía y profesora de la Facultad de Psicología de UNED Madrid, impartió ayer una serie de conferencias sobre TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) en las que abogó por una coordinación entre familia, colegios y sanitarios para beneficiar a los menores.


Gorka Alonso - Sábado, 22 de Junio de 2013 - 
PAMPLONA. La jornada de ayer fue frenética para esta doctora en Pedagogía, que llegó a Pamplona para participar en dos actividades paralelas relacionadas con el TDAH:
Por la mañana impartió una conferencia en la VII Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente, celebrada en el CIMA y organizada por la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, donde se dieron cita más de 140 expertos en salud mental. 
El día concluyó con otra conferencia orientada a padres con TDAH, a quienes les aconsejó y resolvió dudas y temores sobre el diagnóstico y tratamiento dentro de una jornada pionera organizada por las asociaciones ADHI, TDAH-Sarasate y Andar en Civican.
¿Cuáles son los 'puntos calientes' del TDAH?
Son aquellas preocupaciones que tienen los padres a la hora de afrontar la vida con un hijo con TDAH. Tienen que entender que se han cambiado los criterios, la intervención psicoeducativa empieza antes del diagnóstico. Está muy extendido en el ámbito educativo que hasta que no se sabe de forma fiable si tiene o no TDAH, no se empiezan a dar pasos en la intervención.
¿Qué es lo que inquieta a los padres?
Me suelen pedir mensajes para los padres que se asoman por primera vez al TDAH con el miedo de que les diagnostiquen. Están en la montaña rusa de afrontar el trastorno, sobrellevarlo, organizar los colegios, qué pasa con el niño que tiene TDAH, la importancia de la medicación, si puede o no prescindir de ella...
¿Cuándo es conveniente empezar con el tratamiento?
Tiene que empezar cuando se detectan en el niño unos síntomas que generan problemas y que no remiten con las medidas educativas habituales en la familia y en el colegio. No podemos esperar a que se produzca el anuncio y el diagnóstico en determinadas situaciones con factores estresantes, como puede ser el divorcio de los padres, que incide y agrava el trastorno y no lo generan. Por prudencia, se puede retrasar el diagnostico final hasta que se hayan podido aclarar estos aspectos, pero no se puede retrasar y esperar a la atención psicoeducativa.
¿El tratamiento es efectivo?
Si tiene TDAH va a seguir manifestando la sintomatología pero mucho más moderada. Se mejoran los síntomas y mientras el especialista va abordando el problema, también va recogiendo datos de seguimiento que ayudarán al clínico a determinar un diagnóstico diferencial más efectivo.
¿Se consigue normalizar con la madurez?
Aunque se da mucha importancia a la base neurobiológica, realmente el curso del trastorno depende muchísimo de la exigencia del entorno y de las medidas de compensación y apoyo desarrolladas. Luego hay variables con niños con buenas capacidades que sobrellevan el TDA, aunque entre el 30% y 50% de los casos, además de TDAH tiene dislexia, y es un trastorno específico del aprendizaje que va mas allá. Cuando se diagnostica el TDA hay veces que se olvida diagnosticar más y se llega a secundaria con otros problemas.
¿Cómo se pueden vincular el ámbito educativo y el ámbito sanitario en caso de niños con TDAH?
"Aunque se dan muchos cursos para explicarlo, todavía pesan muchos tópicos sobre el trastorno"
Hay que hacer un acercamiento a los médicos sobre qué tipo de intervenciones se hacen en el ámbito socioeducativo, porque la idea que se tiene, en general, es que el niño con TDAH requiere adaptaciones metodológicas. Hay un gran desconocimiento de que realmente es necesaria una intervención específica en el ámbito cognitivo, de la misma manera que un niño disléxico necesita adaptaciones en el aula, como exámenes orales, que no tengan en cuenta las faltas de ortografía... La sintomatología requiere una intervención para enseñar a estos niños estrategias para integrar su trastorno, gestionar mejor las relaciones sociales... Hay que aunar esfuerzos en la detección.
Precisamente la detección temprana es uno de los factores más importantes, ¿no?
Por supuesto. Para que a los médicos les llegue un paciente al que evaluar como TDAH, es necesario que padres y profesores conozcan y comprendan el trastorno. Aunque se les dan muchos cursos, pesan todavía muchos tópicos, como que si el niño con TDAH puede estar quieto viendo la televisión no es TDAH; o que si el niño puede estar leyendo dos horas Harry Potter no puede tener déficit de atención; o, por ejemplo, que el niño hiperactivo es el niño nervioso y lo que hay que hacer es ponerles muchas actividades, cuando eso hace que se sobreestimulen...
¿Cómo se lleva a cabo esa detección?
Hasta ahora se hace con cuestionarios, que se cumplimentan mal y de forma incompleta. Hay que ahondar en la cumplimentación de los cuestionarios para que se dé una información más completa. Hay que plantear y alertar a los médicos de que en algunos ámbitos se están interpretando los criterios en base a lo que dicen los profesores en los cuestionarios. Incluso cuando a un psicólogo le planteas que tienes tres valoraciones de diferentes profesores que no parecen tener concordancia, tienden a interpretar que uno es más objetivo, pero no caen en cosas obvias como que el profesor de Gimnasia detecta hiperactividad y el de Matemáticas déficit de atención.
¿Los cuestionarios son suficientes?
Hay que dar un feedback de un diagnóstico psicológico distinguiéndolo de la pura cumplimentación de un test. Los padres demandan al psicólogo y al colegio que hagan los test que ha dicho el médico, con la misma impresión de quien encarga análisis médicos. Tienen que entender que no es lo mismo la valoración psicológica de la médica. Detrás de simples puntuaciones de cociente intelectual hay más datos. Hay veces que niños con perfiles de temperamento moldelables, muy dependientes del evaluador, pueden dar resultados que enmarcaran el trastorno.
¿Cómo se trata el TDAH en el aula?
Las medidas son de sentido común. El niño con TDAH se fatiga más manteniendo la atención, no sólo se distrae. Pierde información y cuando el profesor dice que algo es muy importante y todos entienden que va a entrar en el examen, él no se entera. Las medidas que necesita un niño con TDAH son las medidas lógicas que necesita un niño que tiene que hacer el aprendizaje como si fuera dos o tres años más pequeño. Puede ser tan inteligente o incluso más que el resto, con altas capacidades, pero en su capacidad para mantener la atención, para perseverar en la persecución de un objetivo, organizarse en las tareas, mantener el cuaderno limpio... La inconsistencia entre lo que ellos saben y reflejan en el examen es muy alta, y se arregla entrenando a lo largo de todo el curso.
¿Hay reticencia a aceptarlo?
Algunos profesores no entienden que tienen una inmadurez crónica. Cuando ves que a los dos minutos del examen aún no ha empezado porque no se ha organizado, o los padres te aseguran que el niño se lo sabía oralmente y el examen es deplorable... Eso quiere decir algo. Es importante que los profesores entiendan que es un niño inmaduro, como si en una clase de 12 años hubiera uno de 8 años. El profesor no se plantearía si está bien diagnosticado o no, si lo sobreprotege o no, sino que lo protegería y vigilaría si se integra. El niño con TDAH es tan inteligente o más que el resto, pero es más inmaduro.
La coordinación y el seguimiento de un protocolo son importantes. ¿Cómo ve la situación de Navarra?
Navarra es una comunidad pionera. La asociación ADHI fue la primera en organizar jornadas de concienciación de TDA y que fue un modelo para otras asociaciones. Genera un gran movimiento entre las familias y entre los médicos. El protocolo es bueno, pero hay que entender qué cosas hay que profundizar para minimizar el protocolo.
FUENTE:

jueves, 21 de marzo de 2013

ISABEL ORJALES: “El TDAH necesita protocolos de acción conjunta entre Educación y Sanidad”


Isabel Orjales: entrevista concedida a Comunidad TDAH en la celebración de las I Jornadas conjuntas ‘Actualización en TDAH, organizadas por el Gobierno de Baleares.

Comunidad TDAH es la publicación mensual multidisciplinaria al servicio de los afectados por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.


Redacción. Madrid
“El TDAH necesita un protocolo de actuación conjunta en los ámbitos de Educación y Sanidad”, según ha indicado a Comunidad TDAH Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED. Esta especialista ha hablado de la ‘Intervención educativa con el alumnado con TDAH’, con motivo de las I Jornadas conjuntas de Educación y Sanidad ‘Actualización en TDAH’, organizadas por las Consejerías de Sanidad y de Educación del Gobierno de Baleares.
¿Cómo es y cómo debería ser el trabajo en común de la Educación y la Sanidad en la detección y el tratamiento del TDAH?
Un trabajo coordinado. Se ha avanzado mucho en las medidas que se toman en Educación y en Sanidad por separado, pero las características de este trastorno hacen necesario tomar medidas de actuación conjunta que impliquen la formación de equipos de diagnóstico y de intervención y un protocolo de actuación conjunta. Resulta fundamental la detección temprana conjunta y la puesta en marcha de medidas de intervención psicoeducativa en niños que presentan desadaptación significativa y riesgo de TDAH incluso antes de que sea posible un diagnóstico definitivo, optimizar la recogida de información de la evolución de los síntomas para que el diagnóstico pueda realizarse lo más tempranamente posible y equipos de diagnóstico e intervención conjunta.
¿Los niños con este trastorno necesitan una atención diferente?
En estos momentos, en Educación hablamos de la necesidad de atender a la diversidad del grupo, entre ellos a los niños con estas características ¿Cómo debería ser el trato del profesor hacia el niño? Igual de afectivo, cercano e interesado que con cualquier otro niño, pero teniendo en cuenta que el trastorno da lugar a una mayor inmadurez en la autorregulación de la motivación, en la planificación, mayor fatiga en tareas de atención sostenida, menor censura y control en la expresión de emociones (positivas y negativas) y, por lo general, más dificultades para frenarse una vez activado. En definitiva, es como tener a un niño inteligente, pero más inmaduro; como el hermano pequeño de los niños de su clase.
¿Qué problemas tienen en el colegio los niños con TDAH que no están tratados?
Los problemas se derivan no sólo de los síntomas que hacen más difícil al niño adaptarse a los requerimientos del colegio (recordar normas, atender en clase, organizarse en el trabajo, resolver conflictos en el recreo de forma madura…), sino también de la falta de comprensión de lo que le pasa por parte de los profesores. Si los educadores no entienden que tiene TDAH, interpretarán el desajuste de su comportamiento como mala intención, rebeldía a la autoridad o vaguería, tomarán medidas inefectivas con el niño y contribuirán a que el malestar emocional empeore su sintomatología.
¿Qué formación tienen los educadores respecto al TDAH? ¿Qué información deberían tener para un correcto seguimiento de los niños con el trastorno?
Podemos decir que muchos, por no decir la mayoría de los profesores han recibido algún tipo de formación para el TDAH, pero es un trastorno muy complejo de entender y a los profesores todavía les cuesta identificar que ese niño del que se habla en los cursos es ese que tienen en clase con pinta de desafiante, torpe intelectualmente o vago. Hay que hacer una formación más a fondo en la comprensión del trastorno, pero también en estrategias de solución de problemas en el aula para enfrentarse a situaciones derivadas de los síntomas más habituales.
¿Qué conclusiones destacaría de las jornadas celebradas recientemente en Baleares?
Se ha observado una gran sensibilización hacia el TDAH tanto en las ponencias de Educación como en las de Sanidad, un gran deseo de compartir experiencias y la necesidad de continuar con jornadas en las que se concreten los problemas más inmediatos y profundizar en el protocolo de actuación conjunta.

miércoles, 29 de agosto de 2012

CLAVES PARA PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR EN EL TDAH

En el marco del Seminario TDAH: origen y desarrollo, celebrado el pasado 09 de junio de 2011 y organizado por la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez-Cuétara y el Instituto Tomás Pascual Sanz, la Dra. Isabel Orjales Villar pronunció la ponencia “Claves para prevenir el fracaso escolar en el TDAH”.


Parte del gran problema del fracaso escolar en el TDAH radica en que no se hace una individualización en el estudio de estos niños para valorar si realmente necesitan repetir, cuándo y el número de veces.
Hay que conseguir que en el colegio comprenda qué significa este trastorno. Actuar sobre los síntomas porque los síntomas se diagnostican antes que el trastorno. Y no podemos esperar al diagnóstico para proporcionar las medidas psicoadaptativas.
Por un lado, está la intervención en el aula y, por otro, una intervención psicoeducativa en la que se incluya entrenamiento en las habilidades del aprendizaje.
Dado que hay comorbilidad con trastorno de aprendizaje, en paralelo a la valoración del TDAH se deben valorar las dificultades de aprendizaje y, probablemente, el diagnóstico sea más claro que el de TDAH.
Explicar a los profesores qué es el TDAH
Es un trastorno con un sustrato neurobiológico, que puede ser desde leve a grave, pero no tenemos nada con lo que medirlo, sólo podemos intuirlo.
Se nace con la condición de TDAH pero la expresión del trastorno puede tener lugar a lo largo del desarrollo. Y sobre esa condición biológica incide el efecto de la educación como inhibidor o moderador de ese potencial. Y de ahí llegamos a lo que nosotros utilizamos para el diagnóstico, que es la expresión sintomatológica y el grado de desadaptación.
Cuando diagnosticamos y evaluamos a un niño tenemos que saber que desgraciadamente no podemos medir la afectación neurobiológica de fondo sino que estamos midiendo la afectación neurobiológica más el impacto que lo educativo ha tenido sobre ello.
Pero, además, estamos hablando de que este trastorno se asocia a estructuras cerebrales que están en proceso de maduración y nos dicen que el lóbulo frontal, habitualmente, no termina de madurar hasta después de la adolescencia. Y estamos diagnosticando niños que están madurando. Entonces ¿cómo estamos diagnosticando un déficit en funciones que están madurando? Pues por la sencilla razón de que constatamos que esas aéreas cerebrales no maduran de la misma manera que los niños de su edad. El trastorno existe en comparación con la población general, con el desarrollo de los niños de su edad, no por la presencia únicamente de unos síntomas. Pero se madura porque hay una estimulación ambiental y educativa, y el momento del diagnóstico depende muchas veces en el lugar en que ha estado, la exigencia ambiental. No es lo mismo el autocontrol motor que se exige en un país latino que en Japón, por ejemplo. Y también del entrenamiento, debido a la educación en general, y entrenamiento específicos que hagamos con los niños.
Esto quiere decir que debemos cuestionarnos que la intervención psicoeducativa es fundamental porque si no el TDAH se nos convierte en un trastorno negativista desafiante con adicción a las drogas y trastorno disocial, etc.
Es decir, la intervención psicoeducativa es protectora del deterioro. ¿Pero la intervención psicoeducativa en general puede ser moduladora del trastorno? ¿Podríamos incidir en programas de intervención que pudieran modificar el curso de ese trastorno? ¿Y moderarlo?... Esto supone estudios de investigación muy complicados.
Situación en el aula
En el aula vamos a tener niños ya diagnosticados de TDAH y niños no diagnosticados, bien porque nadie los ha derivado, porque están confundidos con niños mal criados, o porque la intensidad de los síntomas o el nivel de desadaptación todavía no es lo suficientemente exagerado como para que los especialistas consideren que estamos en "la valla" de la patología.
Estamos hablando de síntomas que tienen todos los niños de su edad evolutivamente. Pero, ¿cuándo se convierten en patológicos?, cuando son desadaptativos. ¿Cuándo son desadaptativos?, cuando el sistema de contención fracasa.
En el aula vamos a tener niños que el profesor intuye que neurobiológicamente están fatal pero que comportamentalmente están bastante ajustados, mucho más de lo que se esperaría y que académicamente van funcionando aunque se les ve muy hiperactivos, muy dispersos. Y niños con un patrón que aparentemente se intuye menos severo pero que tienen un cuadro de lo más florido. Y el resto de los tipos.
A los profesores se les ha trasmitido durante años que necesitan un diagnóstico para aprender como se trata a ese niño, pero nos hemos olvidado de que el profesor lo que tiene es que resolver los problemas del aula.
No hay que plantearse el diagnóstico porque es muy complejo: tiene que ser multidisciplinar desde el primer momento y va mucho más allá de lo que tú como profesional puedes ver en el aula, que son los síntomas. Pero además, porque no se necesita que el niño esté diagnosticado para tener la responsabilidad y la oportunidad de intervenir para modificar esto, aunque por supuesto, si tienes un diagnóstico y una descripción del perfil cognitivo, comportamental, emocional y académico del niño tienes una información para ponerte en marcha mucho más rápido y eficazmente.

Siempre han existido buenos profesionales que han sabido tratar niños. Sin embargo el papel del profesor no sólo es fundamental sino vital, porque el profesor tiene la situación ideal: tiene niños haciendo actividades que requieren atención sostenida, autocontrol emocional y motor, planificación, autonomía en el trabajo, y tiene lo que le permite ver si es ajustado o no ese comportamiento (24 niños de la misma edad haciendo lo mismo al mismo tiempo). Además puedes intuir qué necesidades y adaptaciones necesitaría ese niño para poder funcionar.
¿Qué papel tienen los profesores?
Respecto a los padres, informar, pero no hablando del trastorno por mucha formación que tengamos, sino de los síntomas, en qué medida son desajustados para la edad y en qué medida le crean problemas. Y si el padre pregunta si puede ser hiperactivo o no, le digo que podría encajar pero que lo debe ver un grupo de especialistas.
En la entrevista con los padres, el docente tiene que decir: "esto es lo que yo conozco de tu hijo, me gusta, me preocupo por él, te advierto de que esto es lo que estoy detectando, en qué medida le crea problemas..."
Y nuestra posición como profesionales, "he detectado este problema y he tomado estas medidas para solucionarlo, tales medidas han funcionado, en otras necesito tu ayuda, y en otras no consigo que funcione y necesitamos los dos ayuda profesional".
Respecto a los profesionales, cuando orientadores o médicos nos mandan cuestionarios de conducta, que cada profesional docente rellene el suyo, determinando de qué modo conoce al niño, cuál es la relación, qué tipo de asignatura y las diferencias trascurrido el tiempo.
Estos cuestionarios hablan de intensidad. Sin embargo el profesional que valora al niño tiene que evaluar intensidad y desadaptación. Por ej. una niña que defeca en la braguitas, ¿es normal? Si tiene 2 años y medio, es normal; pero si es mayor, no tiene diarrea, no hay problemas con los baños del cole (por ejemplo están muy lejos), tiene 8 años y lo hizo delante de sus compañeros... pues eso indica un grado de desadaptación muy importante. Es decir, lo pida el profesional o no, adjuntaremos al cuestionario información de otros profesionales, del que cuida el recreo, del de comedor, de los profesionales especialistas y, además, ejemplos de desatención, de hiperactividad, de falta de autorregulación, ejemplos de trabajo de escritura... lo más descriptivos posibles.
¿Qué hacemos en el aula?
Cambiar de actitud, vamos a ver qué síntomas hay y qué hacemos si no termina las tareas. El seguimiento debe ser más cercano: "haz dos ejercicios y vienes a enseñármelo, te felicito y vuelves a hacer otros dos". Que nuestro objetivo sea que terminen el curso mejor que lo empezaron en lo académico, lo social y lo personal.
El niño con TDAH es el hermano pequeño de todos los niños de la clase y en todas las habilidades que se implican educativamente funciona como un niño más pequeño. Si lo vemos así, sabremos cómo tenemos que actuar y no tendremos la sensación de que estamos sobreprotegiéndole. Hay que partir del nivel de necesidades que tiene e ir exigiéndole
¿Qué pasa si no es TDAH y le estamos mimando mucho y hablamos con sus padres ...? Pues no va a pasar nada malo, va a estar muy contento, va a mejorar y pronto le vais a poder soltar de la mano. La mejoría va a ser que las adaptaciones se van a reducir.
Programa de entrenamiento en aprendizaje
La ortografía es memoria visual, olvidemos las reglas ortográficas -que ni siquiera los padres sabemos-. Si se escribe con "b" o con "v" lo escribo dos veces y la que me suena más es la que vale. Los niños con TDAH tampoco serían capaces de activar en su memoria cuando están haciendo un dictado las reglas ortográficas que tendrían que aplicar. Se trabaja sobre listas de palabras, sobre apoyo con imágenes y las autoinstrucciones como una ayuda para enseñar a pensar.
Los niños con TDAH tienen mayor inmadurez en la decodificación de instrucciones escritas, por lo tanto no van a desentrañar los problemas de matemáticas sino son capaces de mantener toda la información en la memoria de trabajo. Tampoco van a ser capaces de desentrañar un problema si no les enseñamos a representar la información visualmente con un esquema gráfico en un papel. Hay que flexibilizar los deberes porque se debe seguir el ritmo de sus compañeros y evitar el fracaso escolar. Los profesores se deben concienciar.
Los niños con TDAH en el horario escolar tienen que tener un espacio para ordenar su vida. Tampoco saben hacer exámenes con desarrollo, no es cuestión sólo de que se les examine oralmente sino que haya un entrenamiento en hacer exámenes escritos.
Dra. Isabel Orjales Villar, Profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED

Conclusión:
El docente, como profesional, puede observar en el alumno los síntomas de TDAH. Y, aún sin diagnóstico, lo verdaderamente importante es que asuma la actitud y la responsabilidad de intervenir para trabajar con el niño/adolescente, realizar las adaptaciones necesarias y minimizar las dificultades del alumno.

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