TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 10 de abril de 2014

EL TRATAMIENTO DEL TDAH Y EL CEREBRO


El objetivo de este vídeo es dar a conocer el mecanismo de actuación de los tratamientos farmacológicos en el cerebro.



FUENTE:

El tratamiento más eficaz para el TDAH es el multidisciplinar, el cual comprende terapia psicológica cognitivo-conductual, farmacológica (si está recomendada por el facultativo), psicopedagógica y psicosocial (en casos de adversidad socioeconómica). 

Ninguno de estos tratamientos es único ni exclusivo, ni puede ni debe sustituir a los demás. Este tratamiento conjunto debe contar con la colaboración y comunicación continua de familias, ámbito educativo, ámbito sanitario y otras instituciones pertinentes.
El abordaje multimodal se realiza de manera individualizada, es decir, debe incluir los aspectos conductuales, cognitivos, emocionales, académicos,  sociales y familiares, considerando las características y circunstancias que rodean al menor y a su familia.

El diagnóstico y tratamiento tempranos serán imprescindibles para el correcto aprendizaje social y escolar pues impedirán la pérdida de los primeros años de aprendizaje.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Este tratamiento cursa en dos vías: terapia conductual y terapia cognitiva.

La terapia conductual empleará las siguientes técnicas de modificación de conducta:
  • Incrementar las conductas adecuadas: el refuerzo positivo (alabanza, atención positiva, recompensas y privilegios) y el refuerzo negativo (retirar un estímulo no deseado ante el logro de la conducta deseada).
  • Reducir las conductas no deseadas: tiempo fuera o aislamiento, extinción, coste de respuesta, castigos, etc.
  • Técnicas combinadas: economía de fichas, contrato de contingencias, etc.
La terapia cognitiva trabajará las dificultades propias del trastorno, con la enseñanza de estrategias tanto al propio niño/a como a los progenitores.
  • Trabajo con el niño/a: enseñar autoinstrucciones, técnicas de entrenamiento en autocontrol, resolución de problemas, planificación y organización, técnicas de relajación, extinción de conductas inadecuadas, fomento de conductas adaptativas y de autocontrol, inteligencia emocional, entrenamiento en habilidades sociales, etc., así como técnicas para minimizar los déficits atencionales y de otros posibles trastornos.
  • Entrenamiento para padres: información sobre el trastorno y las diferentes estrategias utilizadas en el TDAH, entrenamiento en técnicas de modificación de conducta, consenso en las directrices educativas, etc.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO 

A edades tempranas, antes de los siete años y/o cuando la severidad de los síntomas es leve, se recomienda que, en lugar de fármacos, el primer tratamiento consista en una terapia cognitivo-conductual para los niños, niñas o adolescentes y un entrenamiento a padres y madres. 
Cuando esto no funciona o en los casos más severos, es cuando se plantea la medicación y es el profesional médico el que, en primera instancia, debe considerarlo.

Efectos terapéuticos de los psicoestimulantes

Efectos conductuales
• Disminución de la puntuación en las escalas de hiperactividad
• Mejoría en las conductas agresivas, impulsivas y desobediencia en casa y escuela
• Disminución de las conductas perturbadoras e inquietud entre tareas
Efectos cognitivos
• Mejoría en la atención
• Aumento del nivel de autocontrol y autorregulación
• Mejoría en la resolución de problemas y procesamiento de la información
Efectos académicos
• Mejoría en la eficacia y rendimiento académico
• Sin efecto DIRECTO sobre el aprendizaje
Efectos sobre
habilidades sociales
• Mejoría en las interacciones con los padres, hermanos y con los compañeros de clase y profesores
• Aumento de la obediencia y cumplimiento de tareas
• Modulación de la intensidad de las conductas, mejoría en la comunicación y aumento del nivel de respuesta disminuyendo el número de interacciones negativas
• No se observan efectos en la conducta prosocial
Díaz Atienza, J. Del documento electrónico extraído el 08 abril 2014, disponible en: http://download658.mediafire.com/4sc6lu07x97g/370dpr4do47v56k/Manual+TDAH.zip

El tratamiento debe estar supervisado por un profesional médico, preferentemente neurólogo o psiquiatra, y administrado de forma responsable por los adultos a cargo del cuidado del niño/a.

El efecto de la medicación viene determinado por sus componentes. Existen fármacos cuyos efectos tienen una duración en torno a 8 horas y otras medicaciones con una duración aproximada de 4 horas.

Debemos entender que los fármacos son una ayuda y no la “solución”. La medicación logra que las sinapsis neuronales del cerebro funcionen mejor, pero no les educa, no les “cura” ni les cambia su funcionamiento cerebral. Es por ello que lo más efectivo es el mencionado tratamiento multimodal.

Una buena organización del tiempo familiar, un ritmo ordenado de comidas y suficientes horas de sueño, la práctica de algún deporte, el seguimiento habitual de  rutinas y una buena distribución del tiempo de ocio  son medidas que deben formar parte también en el tratamiento multidisciplinar.

TRATAMIENTO PSICOPEDAGÓGICO

Los escolares con TDAH presentan más dificultades de aprendizaje que el resto de la población infantil, siendo este hecho uno de los principales motivos de consulta y de fracaso escolar” (Spencer J., 2007, citado en Fundació Sant Joan de Déu, 2010, p. 51).

El tratamiento psicopedagógico es uno de los fundamentos básicos del tratamiento general de los pacientes con TDAH.

“Es recomendable que los docentes reciban formación que les capacite para la detección de señales de alerta del TDAH y para el manejo del TDAH en niños y adolescentes en la escuela”. (Fundació Sant Joan de Déu, 2010, p. 102).

El trabajo con el alumnado que padece TDAH en los centros escolares debe incluir técnicas de modificación de conducta y el seguimiento de estrategias y adaptaciones metodológicas en las aulas, (manejo de la agenda, entrenamiento en el cumplimiento de normas y establecimiento de límites, presentación del trabajo, adaptación de los sistemas de evaluación del alumnado con TDAH). En ocasiones, además se exige un trabajo psicopedagógico individual (comprensión y velocidad lectora, cálculo numérico, habilidades cognitivas, etc.).

Insistimos en la importancia de la implicación de toda la comunidad educativa para la eficacia de todas estas medidas.

Por Gloria López

jueves, 21 de marzo de 2013

ISABEL ORJALES: “El TDAH necesita protocolos de acción conjunta entre Educación y Sanidad”


Isabel Orjales: entrevista concedida a Comunidad TDAH en la celebración de las I Jornadas conjuntas ‘Actualización en TDAH, organizadas por el Gobierno de Baleares.

Comunidad TDAH es la publicación mensual multidisciplinaria al servicio de los afectados por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.


Redacción. Madrid
“El TDAH necesita un protocolo de actuación conjunta en los ámbitos de Educación y Sanidad”, según ha indicado a Comunidad TDAH Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED. Esta especialista ha hablado de la ‘Intervención educativa con el alumnado con TDAH’, con motivo de las I Jornadas conjuntas de Educación y Sanidad ‘Actualización en TDAH’, organizadas por las Consejerías de Sanidad y de Educación del Gobierno de Baleares.
¿Cómo es y cómo debería ser el trabajo en común de la Educación y la Sanidad en la detección y el tratamiento del TDAH?
Un trabajo coordinado. Se ha avanzado mucho en las medidas que se toman en Educación y en Sanidad por separado, pero las características de este trastorno hacen necesario tomar medidas de actuación conjunta que impliquen la formación de equipos de diagnóstico y de intervención y un protocolo de actuación conjunta. Resulta fundamental la detección temprana conjunta y la puesta en marcha de medidas de intervención psicoeducativa en niños que presentan desadaptación significativa y riesgo de TDAH incluso antes de que sea posible un diagnóstico definitivo, optimizar la recogida de información de la evolución de los síntomas para que el diagnóstico pueda realizarse lo más tempranamente posible y equipos de diagnóstico e intervención conjunta.
¿Los niños con este trastorno necesitan una atención diferente?
En estos momentos, en Educación hablamos de la necesidad de atender a la diversidad del grupo, entre ellos a los niños con estas características ¿Cómo debería ser el trato del profesor hacia el niño? Igual de afectivo, cercano e interesado que con cualquier otro niño, pero teniendo en cuenta que el trastorno da lugar a una mayor inmadurez en la autorregulación de la motivación, en la planificación, mayor fatiga en tareas de atención sostenida, menor censura y control en la expresión de emociones (positivas y negativas) y, por lo general, más dificultades para frenarse una vez activado. En definitiva, es como tener a un niño inteligente, pero más inmaduro; como el hermano pequeño de los niños de su clase.
¿Qué problemas tienen en el colegio los niños con TDAH que no están tratados?
Los problemas se derivan no sólo de los síntomas que hacen más difícil al niño adaptarse a los requerimientos del colegio (recordar normas, atender en clase, organizarse en el trabajo, resolver conflictos en el recreo de forma madura…), sino también de la falta de comprensión de lo que le pasa por parte de los profesores. Si los educadores no entienden que tiene TDAH, interpretarán el desajuste de su comportamiento como mala intención, rebeldía a la autoridad o vaguería, tomarán medidas inefectivas con el niño y contribuirán a que el malestar emocional empeore su sintomatología.
¿Qué formación tienen los educadores respecto al TDAH? ¿Qué información deberían tener para un correcto seguimiento de los niños con el trastorno?
Podemos decir que muchos, por no decir la mayoría de los profesores han recibido algún tipo de formación para el TDAH, pero es un trastorno muy complejo de entender y a los profesores todavía les cuesta identificar que ese niño del que se habla en los cursos es ese que tienen en clase con pinta de desafiante, torpe intelectualmente o vago. Hay que hacer una formación más a fondo en la comprensión del trastorno, pero también en estrategias de solución de problemas en el aula para enfrentarse a situaciones derivadas de los síntomas más habituales.
¿Qué conclusiones destacaría de las jornadas celebradas recientemente en Baleares?
Se ha observado una gran sensibilización hacia el TDAH tanto en las ponencias de Educación como en las de Sanidad, un gran deseo de compartir experiencias y la necesidad de continuar con jornadas en las que se concreten los problemas más inmediatos y profundizar en el protocolo de actuación conjunta.

miércoles, 8 de agosto de 2012

INTERVENCIÓN EN NIÑOS Y NIÑAS CON TDAH



El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) presenta una serie de manifestaciones que pueden hacer que el rendimiento académico del niño con TDAH esté por debajo de lo esperado para su edad o, incluso, que las relaciones sociales se vean también comprometidas por el carácter del pequeño / adolescente.
Por este motivo, es necesario identificar lo más tempranamente posible los síntomas para que, mediante una intervención específica e individualizada en niños y niñas con TDAH, se favorezca el óptimo desarrollo de todas sus aptitudes.
Antes se suponía que los problemas asociados a la hiperactividad desaparecían durante la adolescencia pero, si bien es cierto que muchos hiperactivos mejoran debido a la maduración fisiológica que comporta la propia adolescencia, muchos de sus problemas, sobre todo cuando no se han tratado, se mantienen durante la juventud y la edad adulta.
Generalmente, el tratamiento farmacológico ha sido el vehículo habitual para tratar el TDAH, llegando en ocasiones a no contemplarse otras posibilidades.
Actualmente se consideran también otros métodos, como puede ser la psicoeducación, es decir, los métodos educativos conductuales y los cognitivo-conductuales, para mejorar la atención, para ayudar a controlar la excesiva actividad motriz, para mejorar las relaciones sociales y para aprender a enfrentarse a las tareas con posibilidades de éxito.
También el refuerzo de las habilidades escolares deficientes y la adecuación de los objetivos a las necesidades y capacidades del niño mejoran su ajuste escolar y colaboran a un mejor rendimiento.
No hay que olvidar que el TDAH se trata de un problema complejo para el que se necesitan soluciones inteligentes y enfoques integradores, adaptados a cada niño/a.
CARACTERÍSTICAS DEL TRATAMIENTO
Es muy difícil decir qué tratamiento es el mejor y cuál es el peor para abordar a un niño con TDAH. Puede ser que un niño no responda favorablemente a un tipo de tratamiento y que otro le funcione bastante bien, mientras que en otro caso distinto el tratamiento deba ser completamente diferente.
Por eso, al iniciar cualquier tipo de intervención, es necesario tener muy en cuenta y sin excluir ninguno los aspectos comunes que comparten las intervenciones destinadas a tratar los problemas complejos que definen este trastorno.
Uno de estos aspectos fundamentales es el de individualización. Esto significa que no existe un tratamiento universal para el TDAH, ya que las respuestas de los niños al mismo varían mucho de unos casos a otros. La variabilidad de los síntomas, el tipo de problemas asociados que puedan surgir o los diferentes factores familiares en el desarrollo del trastorno hacen que sea necesario un tratamiento individualizado para cada caso en particular.
Por otro lado, tenemos la contextualización, ya que cuando se inicie el tratamiento debemos tener en cuenta los aspectos peculiares del contexto donde se llevará a cabo: la forma de reaccionar e interaccionar los padres y demás personas cercanas al pequeño, las exigencias o los recursos de los que se dispongan, etc.
Igualmente, el trabajo interdisciplinar es muy importante, ya que debe existir una acción de tratamiento coordinada entre todos los profesionales que intervienen en la vida de estos niños. La intervención temprana en niños y niñas con TDAH puede desarrollarse desde distintos enfoques que pueden combinarse en función de las necesidades especiales que presente cada niño concreto.
TIPOS DE INTERVENCIÓN
A nivel psicoeducativo, en los niños con TDAH son muy efectivas las técnicas de modificación de conducta. Entre las más recomendadas se encuentran la alabanza, el refuerzo positivo, la economía de fichas, la extinción, o el tiempo-fuera.
Sin embargo, además de ayudarles a regular su conducta desde fuera mediante las técnicas conductuales mencionadas, es importante enseñarles también a controlarse por ellos mismos. Por ello, es fundamental que uno de los objetivos del tratamiento sea adiestrarles en el desarrollo de habilidades cognitivas de autorregulación.
Otro componente fundamental de la intervención en niños con TDAH es proporcionarles ayuda en el área de las habilidades sociales.
Igualmente, la intervención dentro del ámbito familiar es imprescindible, ya que existen varios factores como el estrés, los conflictos o las prácticas disciplinares inadecuadas que incrementan el riesgo de los niños a padecer problemas de conducta o de aprendizaje y que van a entorpecer el éxito de las demás intervenciones.
La intervención psicopedagógica también constituye un pilar fundamental en el tratamiento combinado del TDAH, pues comprenderá desde las intervenciones encaminadas a mejorar el rendimiento académico del niño o adolescente (mediante reeducación psicopedagógica) hasta aquellas dirigidas a la mejora del entorno escolar y, por lo tanto, de su adaptación a éste (mediante un programa de intervención en la escuela y la formación a los docentes).
Cuando el profesional médico lo considera necesario, también se recurre al tratamiento farmacológico, siendo los psicoestimulantes los fármacos más usados para el tratamiento del TDAH actualmente. Los estimulantes potencian la acción de distintos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, estimulando zonas el cerebro relacionadas con la atención, la activación y los procesos inhibitorios.

Es evidente que no existe un único modelo de tratamiento en niños y niñas con TDAH, por lo que es necesario llevar a cabo un exhaustivo estudio de cada caso en particular para ver qué tipo de metodología es la más apropiada y lograr así un mayor rendimiento.
EN RESUMEN:
El TDAH es un trastorno que afecta a los distintos ámbitos de la vida del niño / adolescente, por lo que el tratamiento que ofrece mejores resultados es multidisciplinar y sistémico. 
CON EL NIÑO, NIÑA O ADOLESCENTE
Psicoeducación: se le explicará al niño/a diagnosticado con TDAH en qué consiste el trastorno y las dificultades con las que se puede encontrar, así como la ayuda y soporte que se le van a dar para superar estos obstáculos.
Terapia psicológica: En función de cada caso particular, se establecerá un plan de trabajo para trabajar las principales dificultades que presente el niño en distintos niveles:
  • Conductual: técnicas de modificación de conducta (alabanzas y otros refuerzos positivos, economía de fichas, extinción o tiempo fuera, por ejemplo), para corregir conductas inadecuadas.
  • Cognitivo-conductual: sesiones reeducativas para mejorar las habilidades cognitivas de autocontrol, resolución de problemas, relajación, para fomentar la autonomía, la organización y la planificación en todos los ambientes en los que interactúa –familia, escuela, amigos-, así como mejora de la atención, de la inhibición y del control motriz.
  • Social: mejora de las habilidades sociales.
Terapia psicopedagógica debe incluir acciones encaminadas a:
  • Mejorar el rendimiento académico de las diferentes áreas, aplicando adecuaciones curriculares acordes a las necesidades del alumno, reforzando conceptos trabajados en la escuela y que al niño/a le cuesta asimilar. La mayoría de las veces sólo son necesarias adaptaciones metodológicas.
  • Trabajar los hábitos que fomentan conductas apropiadas para el aprendizaje, facilitadoras de un buen estudio y cumplimiento de tareas, (como el refuerzo de la habilidad organizativa para trabajar, manejo del horario y el control de la agenda escolar), los estilos de aprendizaje, las áreas fuertes y débiles y las técnicas de estudio (prelectura, lectura atenta, análisis y subrayado, síntesis y esquemas o resúmenes).
  • Elaborar y enseñar estrategias para la preparación y elaboración de exámenes. 
  • Mejorar la autoestima en cuanto a las tareas y el estudio, identificando habilidades positivas y aumentando la motivación por el logro.
  • Reducir o eliminar comportamientos inadecuados, como las conductas desafiantes. Recordemos que es muy frecuente que el TDAH se acompañe de otros trastornos asociados, como el negativista desafiante.
Terapia farmacologica
: Considerando las particularidades de cada niño/a existe la posibilidad de administrar estimulantes (Metilfenidato o Atomoxetina) que mejoran la atención del niño/a y remiten la hiperactividad. Las dosis del fármaco varían en función de cada niño/a, su nivel de desarrollo y su respuesta al tratamiento.
Actualmente existen dos principios activos:  atomoxetina y metilfenidato.
  • La Atomoxetina, comercializada bajo el nombre “Strattera”, presenta resultados satisfactorios, sobre todo, para el subtipo predominantemente inatento de TDAH.  Es un inhibidor de la recaptación de noradrenalina.
  • Para los otros dos subtipos de TDAH, el hiperactivo y el combinado el principio activo que se utiliza actualmente es el Metilfenidato, un medicamento psicoestimulante que incrementa los niveles de dopamina y noradrenalina en el cerebro. Este principio activo se comercializa en tres formatos distintos, “Rubifén”,  “Medikinet” y “Concerta”. Estos fármacos tiene el mismo principio activo, sin embargo, la forma en la que se libera la sustancia activa es distinta.
    1. Liberación inmediata (Rubifén): el efecto se puede observar rápidamente  y su duración es de unas 4 horas aproximadamente. Es habitual que las personas que toman este fármaco tomen dos dosis al día para que el efecto cubra mañana y tarde.
    2. Liberación modificada (Medikinet): Sus efectos también se observan rápidamente pero son más duraderos en el tiempo ya que la dosis se libera de forma repartida en el tiempo. Por este motivo se suele tomar una sola dosis. Con efecto en la mañana y la tarde.
    3. Liberación prolongada (Concerta) Sus efectos tardan más tiempo en ser observables en la conducta y sus efectos perduran hasta prácticamente la noche. 
Cada persona responde de forma distinta a cada una de las formas de liberación, por lo que será necesario un control por parte del profesional sanitario que recete el fármaco para conseguir el mejor efecto.
CON LOS PADRES  Y PROFESORES
Psicoeducación: Se debe explicar tanto a los padres como al tutor o profesores que del niño/a qué es el TDAH y la sintomatología asociada, a fin de que comprendan el comportamiento del niño/a con TDAH
Además, debemos ser muy disciplinados y manteniendo un ambiente estructurado: usar un cronograma de actividades para que sepan que a tal hora se levantan o en qué momento deben hacer las diferentes tareas, y todos los días deben ser iguales, para que ellos no tengan que pensar qué tienen que hacer, para que se convierta en una costumbre. Es muy importante la rutina. También es bueno tener en un lugar bien visible, una lista de las cosas que no se deben hacer -como gritar o empujar- y los premios que pueden obtener si se portan bien. La educación de los niños, niñas y adolescentes con TDAH requiere de mucho orden y constancia, que debe seguir toda la familia.
El TDAH no es un trastorno del aprendizaje pero, a menudo, un niño con este trastorno se asocia con bajo rendimiento escolar, poco interés y motivación en clase, mala conducta intencionada y/o ausencia para mantener la atención.   El contacto directo y continuo de la familia con los especialista médicos, psicólogos y profesores debe ser fluida y coordinada, sin fisuras o desacuerdos en el equipo y estableciendo objetivos comunes.
A nivel escolar no siempre se precisa hacer una disminución de la exigencia, pero hay estrategias que mejoran la eficacia de los niños a la hora de obtener mejores resultados. A veces se debe organizar las tareas de los niños de forma parcial y secuencial, ya que ellos no se pueden organizar solos. También se enseña a los niños a controlarse y monitorizar sus actividades inapropiadas, para que se vayan dando cuenta de cómo sus comportamientos interrumpen y molestan a los demás, y cómo intentar reducirlos. Por esto, padres y profesores deben aprender las técnicas y estrategias que se trabajan con el niño/a en la intervención psicológica, para que puedan reforzarlas y generalizarlas aplicándolas en los distintos ambientes del niño.
Igualmente se debe intervenir con los padres para enseñarles a poner en práctica, monitorizar y reforzar el uso continuado de las tareas de gestión y organización del estudio en el hogar.
FUENTE:

lunes, 30 de abril de 2012

TRATAMIENTO DEL TDAH: medicina basada en pruebas

En el marco del Seminario TDAH: origen y desarrollo, organizado el 09 de junio de 2011 por la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez-Cuétara y el Instituto Tomás Pascual Sanz, el Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga pronunció la ponencia Tratamiento del TDAH: medicina basada en pruebas.
Dr. J. Antoni Ramos-Quiroga, coordinador del Programa TDAH del Hospital Universitario Vall d´Hebron y Profesor Asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona
Cuando hablamos del tratamiento del TDAH no hablamos de suposiciones sino que hay todo un cuerpo científico detrás que nos guía de qué es lo que tenemos que hacer en la práctica habitual.
Hoy en día y más desde el ámbito de la sanidad pública, tendremos que aplicar aquellos instrumentos que hayan demostrado científicamente eficacia, efectividad, eficiencia y seguridad.
Situación actual
El 1,8 por ciento de los niños y adolescentes de la población general reciben medicamentos indicados para el TDAH pero, en cambio, hablamos de que el TDAH afecta al 6 por ciento de los niños. Esto quiere decir que más de la mitad de los niños están sin tratamiento.
En el caso de los adultos la cifra es todavía más escandalosa. Hoy sabemos, según estudios realizados, que el TDAH en adultos afecta al tres por ciento de la población general y según datos de Tarragona están tratados un 0,07 por ciento. Esto nos indica que el TDAH es un trastorno que en niños y en adultos está infradiagnosticado e infratratado.
Diferentes estudios, alguno de nuestro grupo de trabajo, han demostrado que el tratamiento es seguro desde el aspecto de alteraciones citogenéticas y, en un estudio de nuestro grupo, demostramos que el gen latrofilina 3 (LPHN3) tenía un impacto en la génesis del TDAH en adultos (Genes, Brain Behavior 2010).
Tratamiento del TDAH Infantil. Guía de práctica clínica
En España disponemos de una "Guía de práctica clínica" (mostrada en este blog, en el apartado Guías y Protocolos de Sanidad) basada en la evidencia científica, equiparable a las guías internacionales. Ha sido publicada en el 2010 y copatrocinada por el Gobierno de Cataluña, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Sanidad. Fue coordinada por el grupo de investigación del hospital Sant Joan de Déu, por el doctor Alda.
Esta guía se centra en niños y adolescentes (6-18 años). La metodología es excelente, revisa toda la evidencia científica existente y, en casos en los que no había un cuerpo científico, se llegó a un consenso entre todo el grupo multidisciplinar.
En la guía están explicados de forma detallada todos los procedimientos que se siguieron para la revisión de artículos y de otras guías y esto hace que, en base a la escala AGREE -que mide la calidad de una guía-, tenga una de las máximas puntuaciones a nivel internacional.
El grupo multidisciplinar está formado por neuropediatras, psicólogos, psiquiatras e, incluso, miembros de asociaciones de familiares.
El objetivo es, a partir de la evidencia científica, dotar a los clínicos, profesores y a los padres de un instrumento que sirva para mejorar el manejo del TDAH en el día a día.
La máxima evidencia son los estudios ++, que son metanálisis -grandes revisiones de todo los publicado- o ensayos clínicos controlados. En base a una escala de evidencia se agruparon una serie de grados de recomendación. El grado de máxima recomendación es el A, que recoge los metanálisis y ensayos clínicos.
La guía habla también de cómo hacer el diagnóstico, el seguimiento y una serie de recomendaciones en el aula.
Enfocado en el tratamiento, la guía nos recomienda, con un grado de evidencia bastante alto -grado B-, la aplicación de un programa de entrenamiento conductual para los padres y los niños con TDAH.
Con un grado de evidencia menor -grado D- la guía recomienda, si el niño tiene un TDAH leve o en el caso de que la familia rechazara un tratamiento farmacológico o de que el niño fuera menor de cinco años, comenzar por un tratamiento conductivo conductual psicológico, que sería el de primera elección.
Dentro del ámbito psicopedagógico con un alto grado de evidencia científica recomienda que los niños y adolescentes con TDAH deben de precisar un programa de intervención que sea individualizado a nivel del ámbito escolar, que incluya aspectos académicos, sociales y conductuales.
Los expertos de la guía recomiendan que los programas en la escuela deben implicar a la mayor parte del cuadro docente del centro. Por otro lado, cuando hay un mayor impacto a nivel del rendimiento académico, va a ser imprescindible hacer una mejora de esa competencia académica en el ámbito escolar.
Respecto al tratamiento farmacológico, la guía -con la máxima evidencia científica- recomienda el uso de metilfenidato y de atomoxetina. El primero tiene más años de evolución en el mercado.
Un niño con TDAH probablemente va a estar en tratamiento durante muchos años y por ello es importante conocer si el tratamiento va a ser seguro. Y la guía dice que el tratamiento va a ser eficaz a largo plazo y no va a comportar mayores problemas.
El tratamiento combinado, farmacológico y psicológico conductivo conductual, debe considerarse de primera elección en los casos graves o severos.
La guía también habla de cómo tratar aspectos comórbidos (en personas con epilepsia o autismo). Y no han demostrado eficacia los tratamientos homeopáticos o la recomendación de hacer dietas restrictivas.
Algoritmo de tratamiento
La guía propone un algoritmo de tratamiento. Si tenemos un diagnóstico de TDAH leve recomienda comenzar por un tratamiento psicológico de tipo conductivo conductual y apoyo escolar. Ambos tratamientos deben proporcionarse de forma homogénea, junto con la terapia conductual para padres. Si esto no es eficaz tenemos que implementar un tratamiento farmacológico.
Si tenemos un diagnóstico de TDAH moderado o grave hay que hacer un tratamiento multimodal que incluya tratamiento psicológico y farmacológico. Podemos comenzar por metilfenidato o atomoxetina. La guía recomienda hacer una revisión cada tres meses del peso, talla, frecuencia cardiaca y tensión arterial.
TDHA en adultos
La situación actual es que en Europa (excepto en Alemania que recientemente se ha aprobado la indicación de metilfenidato para adultos) no tiene la indicación, es decir en el prospecto no pone que está indicado para adultos. Esto hace que haya en torno a 10-20 millones de adultos con TDAH que están huérfanos de recibir un tratamiento. Esto va a cambiar en las próximas semanas en toda la Unión Europea de forma global porque tendremos la indicación del metilfenidato de liberación prolongada.
En una publicación del British Journal of Psychiatry se estudió la persistencia del trastorno a lo largo de la vida y, afortunadamente, con los años hay un porcentaje de niños que van a dejar de tener el trastorno, pero el 40 por ciento van a continuar teniéndolo en la edad adulta y, en cambio, si se compara el porcentaje de personas que mantienen el tratamiento cae dramáticamente. Esto es un problema muy serio -en la adolescencia es cuando más se abandona- porque puede aparecer el consumo de drogas. A lo largo de la vida el 40 por ciento de las personas que tienen un TDAH van a tener una dependencia al cannabis, la cocaína, el alcohol... es decir, a las drogas en general.
En definitiva si no tratamos ni a la mitad de TDAH, quizás no tendríamos que empezar a replantear si un porcentaje del fracaso escolar es debido a que no manejamos correctamente la dislexia, el TDHA y otros trastornos psiquiátricos en la infancia. Si nos vamos a Finlandia, Suecia o Noruega el número de chavales en tratamiento es el doble que en España y el fracaso escolar es la mitad.
En el último metanálisis que se ha publicado respecto a la eficacia del metilfenidato en adultos con TDAH, de nuestro grupo, estudiamos qué factores clínicos moderan la mayor o menor eficacia del metilfenidato en adultos. Se observó que hay una heterogeneidad en los resultados porque hay factores que modulan la respuesta al metilfenidato y estudiamos la dosis, la formulación, las semanas de tratamiento, los trastornos comórbidos. Existe una clara relación dosis y eficacia del metilfenidato. Y en un análisis multivariante observamos cómo la dosis, el tipo de formulación y la presencia de drogas interactuaban entre ellos y tenían gran importancia.
En Cochrane Database 2011 saldrá publicado el primer metanálisis respecto a la eficacia de las anfetaminas para los adultos con TDAH y se observó que las anfetaminas eran realmente eficaces en adultos, pero sólo se incluyen siete estudios.
En el año 2010 la revista JAMA publicaba un ensayo clínico sobre la eficacia de la terapia conductiva conductual para adultos con TDAH que no habían acabado de responder al tratamiento farmacológico. Y demostraba la eficacia de la terapia a las 12 semanas, a los seis meses y al año de seguimiento.
La terapia metacognitiva según una publicación en elAmerican Journal of Psychiatry también demostró eficacia.
Guías Europeas en el adulto
Hay guías de revisiones sistemáticas del manejo del TDAH en adultos: la NICE (National Institute for Health and Clinical Excellence) o la de la Association for Psychopharmacology. Yo les voy a hablar del primer consenso europeo generado por toda la red europea de profesionales que trabajan en el TDAH en adultos. Está publicado en la revista BMC Psychiatry (2010; 10-67) donde se puede descargar. Es una amplísima revisión. La  son 40 profesionales de 18 países y la guía fue realizada entre el año 2003 y 2009.
Y, ¿qué se recomienda? Primero tratar los síntomas del TDAH. Si no lo tratamos las consecuencias van a ser negativas. Y no es muy diferente a lo que se hace en niños. Se hace un tratamiento multimodal en función de las necesidades individuales de cada paciente.
El primer paso es hacer psicoeducación, explicar qué es el TDAH, qué impacto ha tenido a lo largo de su vida y entender los síntomas para poder manejarlos mejor.
Respecto al tratamiento, el consenso europeo recomendaba de forma paralela empezar con tratamiento farmacológico por la elevada eficacia. Los fármacos de elección son estimulantes: metilfenidato o anfetaminas y en segunda línea atomoxetina. Y si fracasan se puede usar bupropion, clonidina, desimipramina, guanfacina o modafinilo.
Como uno de los síntomas es el déficit de atención, si le pautamos medicaciones que requieren tomarse 3 veces al día se van a olvidar. Por ello se ha desarrollado metilfenidato que sólo requiere una toma al día o la atomoxetina que también requiere sólo una toma diaria. Y a nivel infantil favorece que la medicación no la tenga que tomar en la escuela, sino antes de salir de casa.
A veces, se requiere combinar metilfenidato de liberación prolongada con inmediata -tanto en niños como adultos- o atomoxetina con un estimulante si la respuesta no acaba de ser del todo eficaz. Y si hay comorbilidad habrá que tratarla. Los suplementos dietéticos no han demostrado que puedan ser útiles para manejar el TDAH.
Conclusiones
  • Tanto en niños como en adultos se dispone de evidencia científica de la eficacia en el tratamiento del TDAH, tanto de tratamiento psicológico como farmacológico.
  • Si tenemos que hacer tratamiento farmacológico las guías recomiendan empezar por metilfenidato o atomoxetina.
  • El tratamiento psicológico que ha demostrado eficacia es el psicológico cognitivo conductual. No el psicoanálisis.
  • También se dispone de otras opciones de fármacos, pero de los que no hay tantos estudios.
El trastorno de las oportunidades
Para finalizar me gustaría rebautizar el TDAH y llamarlo el trastorno de las oportunidades porque constantemente vemos adultos que no han sido diagnosticados en la infancia y llegan con fracaso escolar, problemas legales, consumos de drogas, en el paro... Y pensamos que es el trastorno de las oportunidades perdidas. Pero por otro lado, es el trastorno de las oportunidades ganadas si hacemos un correcto manejo desde la infancia o en cualquier punto si no lo hemos diagnosticado correctamente en la infancia y podremos ganar esas oportunidades que habíamos perdido.

FUENTE:

martes, 29 de noviembre de 2011

TDAH EN ADULTOS, TODAVÍA UN PROBLEMA INVISIBLE

Hasta hace poco, el TDAH en adultos (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) era un gran desconocido. Durante mucho tiempo se pensó que los síntomas esenciales de este cuadro se presentaban únicamente en edad infantil pero en los últimos años sabemos que la realidad es otra. Un gran número de personas que padecieron el trastorno en su infancia, continúan manteniendo los síntomas esenciales hasta la vejez. Según Weiss, "el TDAH puede ser el trastorno psiquiátrico no diagnosticado más común en los adultos”.
En los últimos años se ha incrementado de manera considerable el número de estudios acerca de este tema y hoy sabemos con toda certeza que más del 50% de los niños que tuvieron TDAH en la infancia mantienen en la vida adulta los síntomas esenciales del cuadro.
¿Cómo reconocer el TDAH en la vida adulta?: La falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad son los síntomas distintivos de este trastorno, tanto en niños como en adultos. Pero con la edad muchas manifestaciones cambian de forma y con frecuencia todavía se les atribuye un origen equivocado como el estrés, el ritmo de vida intenso... La investigación establece que en la vida adulta, los síntomas principales del TDAH dan la cara principalmente en forma de: importante desorganización, problemas de atención y memoria, mala administración del tiempo, dificultades en la resolución de problemas, impulsividad e hiperactividad.
Y es que los adultos aquejados de este trastorno suelen presentar grandes dificultades para mantener la atención, incluso cuando se esfuerzan por hacerlo. Con frecuencia no recuerdan lo que acaban de leer o escuchar. Les cuesta organizarse y priorizar tareas y suelen ser muy olvidadizos. Pero, a diferencia de los niños, la hiperactividad motriz no suele ser incapacitante. No corren, ni saltan sin parar. Afortunadamente. Generalmente, ésta se manifiesta en forma de inquietud, con movimientos constantes de manos y pies y/o hablando sin parar. 
Otra de las características fundamentales de los TDAH se encuentra en su dificultad para inhibir impulsos y pensamientos. Es por eso que, a pesar de la edad, siguen metiendo la pata con frecuencia y toman decisiones importantes de manera precipitada e impulsiva, sin analizar las consecuencias. Dicen lo que piensan sin sopesar quién está delante y además presentan una escasa tolerancia a la frustración y muchas dificultades para esperar. 
Estas manifestaciones hacen que la vida de un adulto con TDAH sea  a veces muy difícil y más cuando, por si fuera poco, los estudios establecen que un 60-70% de ellos tiene algún riesgo de padecer dificultades sociales, trastornos de ansiedad, frustración e ira, trastornos afectivos, depresión, trastornos del sueño u otros, debidos a la falta de control (conducta antisocial, trastornos compulsivos, abuso de sustancias o accidentes de tráfico). 
Las ‘ventajas’ del TDAH 
Sin embargo, no solo poseen áreas vulnerables. También gozan de cualidades muy positivas que a veces olvidamos y que hay que fomentar por encima de todo porque desde ellas puede cimentarse el éxito de su vida futura. Muchos son inteligentes, creativos, divertidos y realizan actos elogiosos. Algunos son muy queridos o incluso el alma de su grupo. 
Pero de lo que no cabe duda es que la vida con ellos es muy intensa y quererlos supone un gran reto. Más cuando son adultos y no los entendemos, ni gozamos de autoridad para controlarlos, pues nos obligan a estar en permanente alerta.
Por eso poder hablar hoy de la existencia de TDAH en adultos supone un gran avance, un alivio y una luz para muchas personas aquejadas del trastorno y para sus familias, que hasta ahora se enfrentaban a un problema muchas veces invisible. Por suerte, en la actualidad contamos con profesionales ampliamente preparados para un diagnóstico certero y una intervención eficaz. 
¿Cómo ayudarles? Esta afectación tiene una contrastada base biológica y la medicación con estimulantes ha demostrado ser, también en los adultos, una pieza clave en la mejora de la sintomatología esencial del cuadro. 
Sin embargo, todos los estudios coinciden en establecer que el tratamiento más efectivo es aquél que combina la medicación con una intervención psicológica orientada al desarrollo de habilidades conductuales, cognitivas, sociales, y emocionales que ayuden a controlar los síntomas y los posibles trastornos asociados. S. Young y J. Braham, profesoras del KingsCollege de Londres, fueron pioneras en el desarrollo de un modelo de intervención global para el TDAH en adultos cuya eficacia hoy se encuentra ampliamente contrastada. 
No obstante, además de la medicación y la intervención, todos los estudios avalan que la familia constituye una de las piezas clave de la recuperación. Pero en su importante función, necesitan conocimiento y sobre todo mucha ayuda para orientar, contener y estimular a sus seres queridos y, sobre todo, para no desfallecer con ellos. 
Por todo lo señalado debemos ser positivos. El diagnóstico y la intervención del TDAH son cada vez más tempranos. Gracias a ello, y aunque es un trastorno crónico, es posible que en un futuro muchos de los que trabajaron en la infancia lleguen a la vida adulta con los síntomas esenciales muy controlados y grandes posibilidades de una vida plena. Existen muchos casos de niños que lucharon incansablemente con ayuda de padres y profesionales y que hoy afrontan la vida adulta con amplias posibilidades de éxito. Sin embargo, todavía existen muchos adultos de nuestra generación que no fueron diagnosticados en edad infantil y a los que aún no se les ha ocurrido buscar la causa de sus males en esa dirección. 
Aún queda mucho por hacer. El TDAH en adultos todavía está infradiagnosticado y por ello, mal comprendido e incorrectamente tratado. Ante la sospecha es determinante acudir a profesionales que confirmen el diagnóstico y coordinen el tratamiento. Pero queda un gran reto: reconocer los síntomas y, mucho más difícil, sobre todo para los adultos... pedir ayuda.
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