TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 23 de mayo de 2019

CUATRO PUNTOS QUE LOS PADRES DEBEN SABER DEL TDAH



17 marzo 2019

En las últimas décadas estamos viviendo algunos hechos muy llamativos dentro del mundo de la salud derivados entre otras causas, por el uso parcial de la información en las redes sociales. El tema del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es parte de ello, por lo que hoy te compartimos información importante que debes tener en cuenta.

El TDAH es un trastorno crónico que afecta a millones de niños; a menudo, continúa en la adultez. El TDAH involucra una combinación de problemas persistentes, como una dificultad para mantener la atención, hiperactividad y conductas impulsivas, según Clínica Mayo, pero aún hay mucho desconocimiento, por ello te presentamos estos puntos que debes tomar en cuenta.

El diagnóstico

¿Por qué hay tanta controversia en la sociedad y entre los profesionales?

Uno de los orígenes de la polémica existente acerca del Trastorno por Atención está en los síntomas de presentación habituales y su subjetividad.

A pesar de tratarse de un problema con base biológica, afecta a los procesos de autocontrol de nuestro cerebro que regulan la atención, los movimientos y los impulsos, y esto tiene consecuencias directas sobre el aprendizaje, las relaciones sociales y la conducta.

La falta de conocimiento por parte de la sociedad y la infoxicación existente al respecto en medios de comunicación y redes sociales, debido a los intereses opuestos de diferentes agentes, han favorecido los argumentos populistas para crear inseguridad en los padres sobre su responsabilidad al respecto y en los supuestos riesgos de la medicación para el déficit de atención.

Adultos y TDAH

Todo el mundo habla de un problema de madurez ¿Esto no se soluciona con la edad?
En el TDAH se produce una alteración del proceso madurativo cerebral que no consiste únicamente en su enlentecimiento sino en un desarrollo anómalo. Estudios que demuestran la evolución desfavorable del índice de complejidad de conexiones cerebrales en los casos no tratados.

Esto hace básica la existencia de una detección precoz que permita intervenir de forma temprana para prevenir no solo los síntomas y sus consecuencias, sino el anómalo desarrollo madurativo. Si esto no se produce, puede que más adelante no sea viable revertir la evolución.

Los procesos de remodelación cerebral no terminan nunca de producirse. Eso supone que los adultos puedan seguir padeciendo síntomas propios del TDAH unidos al cúmulo de complicaciones y repercusiones sociales, personales o laborales que han ido sumando a lo largo del tiempo. Las consecuencias pueden ser nefastas en diferentes áreas vitales.

TDAH y medicación

¿Por qué es necesaria para el tratamiento y que hay de verdad sobre los riesgos?

En base a las alteraciones biológicas causantes del TDAH, el uso de medicación para la normalización de los síntomas se ha estudiado desde hace décadas. La medicación para el TDAH actúa normalizando los niveles de dopamina y noradrenalina cerebral. Así se favorece un correcto funcionamiento de los mecanismos de autocontrol de nuestras funciones ejecutivas. Esto conduce la normalización de las dificultades a corto plazo e induce una remodelación de la estructura cerebral.
Debe estar bajo el control de un especialista.

Conclusiones

El TDAH existe y es uno de los principales causantes de problemas de aprendizaje en niños y adolescentes.

El Trastorno por Hiperactividad no es un problema educativo relacionado con estilo parental, sino un trastorno del desarrollo con base principalmente genética.

El Trastorno atencional no se cura con la edad si no se toman las medidas adecuadas.

La medicación para el TDAH no es un dopaje ni genera secuelas mentales. Por el contrario, puede ser de gran utilidad para mejorar los síntomas y acabar normalizando este trastorno.

lunes, 30 de marzo de 2015

ISABEL ORJALES: “Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero muy poca gente sabe qué es el TDAH”


Recomienda que la intervención psicoeducativa comience antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas

Sandra Melgarejo. Madrid

Según Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED, el TDAH es “el trastorno más popularmente desconocido”. En su opinión, existen muchos tópicos que interfieren en el diagnóstico y abordaje del TDAH, y falta comprensión en el entorno escolar. Contra esto, Orjales recomienda traducir los protocolos específicos en acciones concretas y ahondar no solo en la detección precoz, sino en la intervención psicoeducativa posterior.

¿Cuál es la situación actual del TDAH en España?

El TDAH es el trastorno más popularmente desconocido. Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero hay muy poca gente que realmente sepa cómo es un niño con TDAH. 

Todavía existen muchísimos tópicos que interfieren en las medidas que se toman, sobre todo en el ámbito educativo. El problema no solo concierne a los síntomas que tiene el niño en el aula –que se podrían resumir en que se comporta como si tuviera dos o tres años menos que el resto por su inmadurez, aunque pueda tener altas capacidades intelectuales–, sino a la falta de comprensión en el entorno escolar, porque existen muchos docentes que están erróneamente convencidos de que el diagnóstico del TDAH se puede basar solo en lo que ellos ven en el aula y las medidas educativas que toman se basan en sus hipótesis. Así ocurre que hay niños con TDAH que no tienen un perfil exagerado de hiperactividad o que tienen muy buena capacidad intelectual y compensan algunos ámbitos, y que por ello son malentendidos por los profesores.

 



No obstante, la primera voz de alarma ante un posible caso de TDAH suele darse en el colegio, ¿no es así?

Sí. La impresión popular es, incluso, que hay un sobrediagnóstico de TDAH, que ahora todos los niños son hiperactivos, al igual que en otra época todos eran disléxicos. El problema es que el TDAH es muy difícil de diagnosticar: requiere que puedas comprobar que los síntomas de desatención, hiperactividad, impulsividad, etc., que evolutivamente tienen todos los niños, son más crónicos en este caso y no van a mejorar si no se hace una intervención específica. Y eso requiere tiempo.

¿Por eso se retrasa el diagnóstico y el tratamiento?

Suelo insistir en que la intervención psicoeducativa debe comenzar antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas y se ve claramente que las medidas educativas normales, escolares y familiares, no dan resultado. Si la intervención se inicia y realmente el niño tiene TDAH, tendrá un cuadro más moderado; y si había otros condicionantes, el niño se estabilizará y el diagnóstico o el descarte del TDAH llegarán antes.

En ocasiones se cuestionan los diagnósticos de TDAH, ¿por qué?

Porque los síntomas que presenta un niño con TDAH son comunes a todos los niños, responden a una inmadurez de las funciones asociadas al lóbulo frontal, que maduran con el tiempo. El problema de los niños con TDAH es que tienen un retardo en la maduración. 

Lo que pasa es que también son funciones que se educan: la impulsividad se puede reducir, la atención mejora… Los profesores pueden tener dificultades para discriminar si el problema que tiene el niño se puede arreglar con medidas educativas generales, con medidas educativas específicas o con un entrenamiento muy costoso. Pueden pensar que es algo que depende de la voluntad del niño o que requiere más disciplina por su parte.

En este sentido, es importante que los profesores entiendan que ellos son un puntal incuestionable en el diagnóstico porque necesitamos información lo más pormenorizada posible sobre las dificultades que tiene el niño en el aula, pero luego necesitamos mucha más información para poder confirmar sus hipótesis de diagnóstico.

¿Cómo se coordina la intervención educativa con el ámbito familiar y sanitario?

Todavía estamos muy en pañales. Están apareciendo protocolos conjuntos de Sanidad y Educación que son importantísimos, se tienen que ir traduciendo en acciones concretas, pero todavía están más ligados a la primera fase, la detección y el diagnóstico, que a la intervención psicoeducativa posterior. Indudablemente, tiene que haber una conexión muy importante: el médico no puede ajustar la medicación sin la información del impacto que tiene la medicación; y el centro educativo no puede hacer que el niño sea más eficaz a través de programas de intervención y de entrenamiento cognitivo si no está apoyado por un tratamiento farmacológico adecuado.

FUENTE:

sábado, 15 de junio de 2013

EL CONGRESO PIDE MEJORAS EN DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA HIPERACTIVIDAD

La Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso ha pedido al Gobierno que desarrolle medidas para mejorar el diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y solucionar así la situación de "infradiagnóstico" actual.


Madrid, EFE.- 12/06/2013
El pasado miércoles 12 de junio, se debatió una proposición no de ley defendida por el Grupo Parlamentario Popular. La iniciativa, presentada por la diputada popular María Teresa Martín Pozo en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales de la Cámara Baja, y que ha contado con el apoyo de todos los grupos políticos, pide al Ejecutivo que tome medidas para favorecer la detección precoz, y promueva un abordaje multidisciplinar y transversal desde el ámbito sanitario, el educativo y el social.
Con este proceder, sostiene la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH (FEAADAH) y que el PP suscribe, además de impedir complicaciones en el desarrollo de los menores, “se evitarán conductas disruptivas, baja autoestima y problemas laborales” que el trastorno puede ocasionar con el paso de los años si no se trata adecuadamente.
Por todo esto, la proposición no de ley, a la que hicieron aportaciones el PSOE y CiU, apuesta, además, por estudiar la posibilidad de elaborar un protocolo de actuación que implique a las administraciones sanitarias, sociales y educativas y que cumpla con las recomendaciones establecidas en la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en Niños y Adolescentes, publicada en 2010.
Finalmente, el texto respalda la petición de las asociaciones de afectados para que se fije un Día Internacional del TDAH
 El TDAH es un trastorno hipercinético que se inicia en la infancia, y que se caracteriza por la presencia en el menor de dificultades para mantener la atención, hiperactividad, exceso de movimiento y dificultades para controlar los impulsos.
Se desconoce la causa específica de este trastorno, pero las investigaciones realizadas apuntan a que es resultado de la combinación de factores genéticos y del desarrollo que afectan a funciones bioquímicas y metabólicas del organismo.
En España, la prevalencia del TDAH en niños es del 5 por ciento entre los 3 y los 15 años, y existe un 2 por ciento que todavía está por diagnosticar.
La diputada Martín Pozo ha advertido que algunos de ellos experimentarán "serias dificultades para adaptarse" a la escuela y, como consecuencia de ello, "sufrirán fracaso escolar y tendrán conductas antisociales en el futuro”. El TDAH está relacionado con un 10 por ciento del fracaso escolar, pero con el tratamiento adecuado la mayoría de estos niños y sus familias "no sólo llevan una vida normalizada, sino que pueden llegar a finalizar con éxito sus estudios y reinsertarse laboralmente".
FUENTE:

viernes, 7 de junio de 2013

EL GOBIERNO ABIERTO A CONSIDERAR EL TDAH EN LA LOMCE



MADRID, 4 Jun. (EUROPA PRESS) –
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha afirmado este martes en el Senado que el Gobierno está "perfectamente abierto" a incluir alguna referencia específica en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la atención a cualquier alumno con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
En cualquier caso, el ministro ha añadido que no quisiera "que quedaran fuera otros trastornos que provocan dificultades en el aprendizaje" y asegura que "para responder a este desafío existen en la LOMCE distintas estrategias de atención a la diversidad, para mejorar el rendimiento y adaptarse a las peculiaridades de los estudiantes".
En respuesta a una interpelación del senador autonómico por Navarra, Pedro Eza (Unión del Pueblo Navarro), sobre la voluntad del Gobierno de recoger en un texto normativo estatal que cualquier alumno con TDAH --se calcula que hay unos 300.000 en España-- vea garantizado su apoyo educativo y la adecuada evaluación y seguimiento de toda su trayectoria de aprendizaje, Wert ha insistido en que hay trastornos que también pueden ser canalizados a través de la oferta de atención individualizada. 
Así, Wert se ha referido a medidas como el establecimiento de grupos de refuerzo y estrategias metodológicas, programas a la medida de los alumnos que presentan este tipo de dificultades o adaptaciones de las evaluaciones, entro otras. "El TDAH no es mencionado en la redacción del proyecto que ha sido enviado al Congreso, pero no quiere decir que sea una cuestión desatendida", ha apostillado.
En este sentido, el ministro de Educación ha explicado que las claves de la ley para este tipo de casos son "la individualización de la atención, que tiene que ver con la detección precoz de las necesidades educativas, y la flexibilidad de los centros y de las propias administraciones". Asimismo, ha aludido al principio de equidad como "piedra angular de la ley".
 Wert ha valorado el papel de las evaluaciones externas --principalmente las que se llevarán a cabo en primaria si se aplicase la LOMCE-- como "medio para la detección precoz" de este tipo de dificultades y ha encuadrado este trabajo en el contexto de la lucha contra el abandono escolar temprano. "Según expertos, el 10 por ciento del abandono escolar está relacionado con este síndrome", ha concretado.
Sin embargo, ha incidido en el potencial que pueden alcanzar estos alumnos si se les presta la adecuada atención, ya que personajes como Galileo, Leonardo da Vinci, Mozart o Julio Verne, entre otros, también podrían haber sido diagnosticados de TDAH, lo que les hacia más propensos a padecer dislexia. Por ello, ha instado a aunar esfuerzos para lograr su integración en las aulas.
 Por su parte, el senador Eza ha reclamado la acción coordinada entre el Estado y las comunidades autónomas y dice que no entiende que se haga referencia en la LOMCE a otros colectivos, como el de los alumnos de excelencia y no se aluda directamente a este otro --que afecta a más de un alumno de media por aula, según Eza-- en la reforma de la ley. 
 "La hiperactividad está detrás de uno de cada cuatro fracasos escolares. Hay que garantizar que cualquier alumno, con independencia de la comunidades autónomas, vea garantizados sus apoyos educativos y se salvaguarde su derecho a la igualdad de oportunidades en torno a la escolarización", ha concluido.
FUENTE:

viernes, 24 de febrero de 2012

TDAH: 26ª JORNADA DE PEDIATRÍA AMBULATORIA DE USP DEXEUS

Los trastornos psiquiátricos y los trastornos del aprendizaje, temas destacados de la 26ª Jornada de Pediatría Ambulatoria de USP Dexeus. 25 de febrero de 2012.

“El 20% de la población infanto-juvenil presenta algún trastorno mental y sólo una quinta parte está correctamente diagnosticado”
 “Un 30 % de los alumnos españoles fracasan en sus estudios y un 15% presenta un trastorno de aprendizaje”
 
Barcelona, febrero de 2012.- Los trastornos psiquiátricos juveniles y los trastornos de aprendizaje en la población infanto-juvenil serán los temas destacados en la 26ª Jornada de Pediatría Ambulatoria de USP Dexeus, un evento que mañana reunirá a más de 200 pediatras, médicos de familia, personal de Enfermería y otros especialistas en salud infantil interesados en conocer los últimos avances en esta especialidad.
Una de las conferencias destacadas de la jornada será la que impartirá la Dra. Silvina Guijarro, psiquiatra infantil del Departamento de Pediatría de USP Dexeus, sobre el “Día a día en salud mental: señales de alerta en el niño predictivas de patología psiquiátrica en el adulto”. Según apunta la Dra. Guijarro: “Actualmente hasta un 20% de la población infantil-juvenil presenta algún trastorno del desarrollo, trastorno comportamental, trastorno afectivo, de ansiedad y/o psicosis a lo largo de su desarrollo, y tan sólo una quinta parte está correctamente diagnosticado y tratado”.
Además, casi el 50% de las enfermedades mentales crónicas de la población general se inician en la adolescencia. De hecho, hoy en día sabemos que un 30% de los casos de trastorno bipolar empiezan antes de la etapa adulta. En el caso de la depresión infantil-juvenil, un 10% de los casos tienden a la cronicidad y un 45% de los adolescentes deprimidos desarrollarán un nuevo episodio entre los 20-24 años de edad, principalmente aquellos casos que no hayan sido debidamente detectados ni tratados. Por eso es importante la detección e intervención precoz de trastornos mentales en edades tempranas.
Asimismo, sabemos que la presencia de un trastorno de ansiedad no tratado en la infancia incrementa entre dos y cuatro veces el riesgo de presentar un trastorno depresivo en la etapa adulta. En el caso del TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), un 40% los casos persisten con los síntomas en la edad adulta y este trastorno se asocia con un alto riesgo de presentar problemas de consumo de sustancias y conductas antisociales durante la adolescencia y la etapa adulta.
 Por esta razón se puede observar que los trastornos mentales son frecuentes en la infancia y adolescencia. Además, son trastornos que normalmente persisten en la etapa adulta o son factores de riesgo de otras enfermedades mentales en esa edad. La ausencia de un correcto diagnóstico y tratamiento empeora tanto a corto como a medio plazo la evolución y tratamiento no sólo del trastorno en sí sino también del individuo y de su familia”.
Por su parte, la psicóloga clínica infantil y juvenil de USP Dexeus, Virginia Trèmols, impartirá la conferencia “Aspectos prácticos que el pediatra debe conocer: TDAH, dislexia, altas y bajas capacidades intelectuales”. Según la experta en neurociencia cognitiva:”La Comisión Europea ha alertado sobre la alta tasa de fracaso escolar en España. Alrededor de un 30 % de los alumnos fracasa en sus estudios y los abandona. De estos alumnos que no consiguen avanzar de forma adecuada, alrededor de un 15 % presenta un trastorno del aprendizaje. Desde la neurociencia cognitiva se nos confirma que los trastornos del aprendizaje tienen una base neurobiológica. Es posible conocer y detectar la sintomatología que nos hará sospechar si un alumno presenta un trastorno del aprendizaje.”
La conferencia de la Dra Trémols tiene como objetivo proporcionar al pediatra herramientas para detectar de forma precoz la sintomatología del paciente pediátrico que puede hacer sospechar de presentar un trastorno del aprendizaje, como la dislexia, de un trastorno de comportamiento con repercusiones negativas en el aprendizaje, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), de un rendimiento intelectual por debajo o por encima de la media.
 El pediatra, por su proximidad al paciente y el cuidado regular e integral de su salud, tiene un papel fundamental en la detección precoz de las dificultades que puede presentar un alumno y, por tanto, un papel privilegiado para ofrecer al alumno y su familia la ayuda necesaria y favorecer un buen desarrollo y aprendizaje.
El Instituto Universitario USP Dexeus es un hospital general que ofrece asistencia médica y quirúrgica de primer nivel en todas las especialidades. USP Hospitales es el primer grupo hospitalario privado en el mercado español.
Programa de la Jornada y más información aquí.
FUENTE:

jueves, 21 de julio de 2011

TDAH EN EL AULA

Entre el 3 y el 5% de los escolares sufre trastornos por déficit de atención e hiperactividad
Los expertos apuntan hacia la detección temprana como una de las mejores terapias para paliar los efectos del TDAH.
Es desordenado e inquieto, se despista en clase, deja sin acabar sus tareas para centrarse en otras cosas, es impulsivo… El niño que responde a estas características es un posible caso de síndrome por déficit de atención con o sin hiperactividad, un trastorno del comportamiento (que no enfermedad, como suele pensarse) que afecta a entre el 3 y el 5% de los escolares, con mayor incidencia entre los varones. Visto desde otra óptica estadística, hay uno por cada clase y, además, existe una tendencia al incremento de los problemas de hiperactividad y falta de atención entre los menores, según recoge el último informe del Observatorio de Salud Infantil y Perinatal.
Si no se actúa a tiempo, son niños llamados a engrosar las listas del fracaso escolar o a presentar problemas de socialización. Evitarlo está en manos tanto de los padres como de los profesores. Por ello, en la formación de los futuros docentes está adquiriendo cada vez mayor importancia el aprendizaje de estrategias, especialmente metodológicas, orientadas a abordar este tipo de conductas.
 «El profesor en el aula debe estar formado en la detección e intervención en este tipo de problemas".
 Un niño con TDAH necesita una adaptación metodológica antes que curricular y eso lo debe saber un maestro», explica Ángela Serrano, directora de Departamento de investigación de la Universidad Internacional Valenciana. Pero, junto a la detección temprana, también es fundamental evitar un diagnóstico precipitado y erróneo, ya que en muchas ocasiones se tiende a confundir el déficit de atención con la hiperactividad. «El primero, el déficit de atención sin hiperactividad (TDA), se caracteriza por la dificultad en mantener la atención sobre los hechos o estímulos. El segundo, el déficit de atención con hiperactividad (TDAH), es un trastorno del comportamiento que presenta una excesiva actividad motora y que correlaciona con un problema de atención», detalla Ángela Serrano, al tiempo que recuerda que el más habitual en la escuela es el TDA.
En este sentido, Ángela Serrano, que también es coordinadora del Máster de prevención e intervención psicológica en problemas de conducta en la escuela de la Universitat Internacional Valenciana, hace hincapié en que no todos los niños que presentan un problema de atención tienen asociado un problema de hiperactividad e insiste en la importancia de un «diagnóstico acertado y no apresurado de las conductas escolares».
Motivar y no etiquetar
Y es que algunos de los problemas de atención de los escolares están relacionados con la falta de una metodología motivadora por parte de algunos profesores. Según Serrano, «un profesor debe aprender no sólo a transmitir conocimientos, sino a enamorar a los alumnos con lo aprendido; únicamente así logrará centrar su atención. Porque un alumno que no aprecia lo que recibe es un alumno desmotivado, que se dedicará a jalear en clase».

Éste es otro de los aspectos que también abordan los nuevos títulos formativos para docentes, dotándoles de herramientas para favorecer la interacción con los alumnos, el desarrollo de sus habilidades sociales o la inteligencia emocional, así como estrategias para la prevención, detección y resolución de problemas en las aulas. Precisamente uno de ellos podría ser la hiperactividad, que genera un problema conductual que guarda relación con el trastorno negativista desafiante y con problemas de convivencia escolar y que, sin duda, afecta la convivencia del niño a nivel escolar y familiar. No obstante, la experta se muestra cauta respecto a esta afirmación e insiste en la importancia de evitar etiquetar como problemático al niño tanto por parte de la familia como por el mismo profesorado y en la necesidad de que el diagnóstico lo realice un especialista. Sin embargo, detalla un ejemplo orientativo: «Algunas conductas que los padres observan durante los primeros años son que el niño no se centra en ningún juego ni consigue focalizar su atención en un juguete concreto durante un corto periodo de tiempo. Más tarde observan que no sigue las rutinas diarias y tiene dificultad en realizar las tareas. En la edad escolar llaman continuamente la atención de profesores y compañeros, les cuesta finalizar las tareas e interrumpen frecuentemente el desarrollo normal de la clase. Cerca de la pre-adolescencia se hacen más notorios los problemas de impulsividad, que se van convirtiendo en alteraciones de la convivencia con compañeros, profesores y padres».

Ante un caso de estas características, ¿cómo debe actuar el profesor? A la detección temprana se une la utilización de estrategias atencionales por parte del docente y la intervención sobre el control de los impulsos y emociones, que ayudarán al niño a actuar en clase de manera normalizada: «El maestro debe tener presente que, en la medida que el niño vaya consiguiendo la automatización e interiorización de hábitos y tareas, estará realizando una adaptación metodológica necesaria para poder desarrollar un currículo con garantías de progreso académico».
El uso de estrategias para mantener la atención selectiva del alumno, el empleo adecuado de refuerzos como la economía de fichas o la utilización metalingüística del lenguaje en el uso de reprimendas, sanciones y castigos son algunas de las técnicas que los profesores deben manejar para tratar con estos alumnos.
«Los padres han de ser conscientes de que la mejora cuesta»
Ángela Serrano es contundente: es fundamental el compromiso de los padres en este tipo de trastornos. «Los padres deben ser conscientes de que la mejoría en el comportamiento del niño supone esfuerzo, dedicación y tiempo. Una intervención exitosa será el resultado de estar abiertos a la colaboración con los especialistas y ser constantes en su dedicación y apoyo», afirma esta experta. Firmeza en los hábitos de conducta y aprender a controlar la impulsividad de sus hijos son los dos consejos clave para los padres de estos niños. Además, como recuerda Ángela Serrano, si el padre tiene la sospecha de que su hijo presenta indicadores del trastorno «debe buscar la ayuda de un profesional cualificado para ello, un psicólogo o un educador».
Algunos de los indicadores de estos trastornos son la dificultad para mantener la atención, para atender selectivamente, para describir situaciones concretas, para dar respuesta de forma ordenada ante estímulos complejos, la actividad motora excesiva o inapropiada, la dificultad para acabar tareas ya empezadas o para mantenerse sentados y/o quietos en una silla, así como, la presencia de conductas disruptivas (en especial con finalidad destructiva). Son también excesivamente impulsivos: dicen siempre lo que piensan, no controlan sus respuestas. No pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan los deberes.
FUENTE:
Isabel García Valencia