TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

lunes, 26 de agosto de 2013

¿SIEMPRE LLEGA TARDE? TDAH en adultos. CONSEJOS PARA LA GESTIÓN DEL TIEMPO


Las personas con TDAH suelen tener una especial dificultad para manejar el tiempo. Lo perciben de manera distorsionada y no son capaces de calcularlo con la efectividad con la que lo haría cualquier persona sin TDAH. Esta ineficaz gestión del tiempo es consecuencia de la disfunción cerebral de uno de los componentes del sistema ejecutivo: la memoria de trabajo. Una de las manifestaciones de esta disfunción es una tendencia crónica a “llegar tarde”. Para combatir el “retraso crónico”, primero debemos entender qué se esconde detrás.
Existen cinco motivos básicos por los que los adultos con TDAH tienden a ser impuntuales.
  • Percepción distorsionada del paso del tiempo.
  • La creencia de que uno está listo para salir cuando, en realidad, no lo estamos. Hablamos del síndrome del “no lo encuentro”.
  • El intento de realizar "sólo una última cosa más" antes de salir de casa.
  • La ansiedad que manifiestan ante la posibilidad de tener que esperar si llegan pronto a las citas.
  • La dificultad para "prever los imprevistos".



LA PUNTUALIDAD
Llegar tarde es algo que le puede pasar a cualquiera, pero la norma para muchos adultos con TDAH es llegar tarde a todas partes por más que intenten correr. Llegan tarde a las reuniones, dejan plantados a sus amigos o son los últimos que recogen a los niños del colegio. Las excusas son variadas, bien porque a última hora no encontraban las llaves, el móvil u otra cosa necesaria o porque no han sido capaces de terminar las tareas de la oficina para salir a tiempo. 
Si esto suena familiar, existen estrategias que pueden ayudarnos a evitar estas situaciones. Por ejemplo, las alarmas audibles realmente son muy útiles para estos cometidos. Utilizar las alarmas del teléfono, del reloj de muñeca o, incluso, las agendas con alarmas que pueden descargarse de la red pueden alertarnos con tiempo de las tareas pendientes o de las citas que tengamos.
LA IMPUNTUALIDAD DAÑA LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS
Las personas con TDAH no tienen la intención de ser groseras o irrespetuosas. Sin embargo, esa “impuntualidad crónica” en el TDAH a menudo se interpreta como una actitud egoísta y una falta de consideración hacia los demás y es una de las particularidades que obstaculizan las buenas relaciones con familiares, amigos o compañeros del trabajo.
AJUSTAR EL HORARIO DE SALIDA, NO EL TIEMPO DE LLEGADA
¡Esta es la clave! En lugar de apuntar en nuestra agenda la hora de la cita, es mejor sustituirla por la hora a la que debemos salir. Para realizar este cálculo de manera correcta partiremos de la hora a la que hayamos quedado y empezaremos a contar hacia atrás, calculando el tiempo total que necesitaremos para prepararnos hasta el momento de salir de casa o de la oficina. Esta planificación previa nos facilitará el ponernos en marcha con el tiempo suficiente.
OBJETIVO: LLEGAR PRONTO
Para llegar a tiempo, debemos planificarnos para poder llegar en hora. Por eso, añadiremos 10 minutos a la hora real de la cita, para evitar posibles imprevistos que puedan surgir: problemas de tráfico, no encontrar las llaves, etc.
Otro de las dificultades importantes para las personas con TDAH es la aversión a la demora no estructurada, es decir, no soportan tener que esperar sin ningún entretenimiento. Llegar exactamente a tiempo es muy difícil, pero si no llegamos temprano probablemente llegaremos tarde. Para evitar este problema, lo mejor es tener preparada alguna actividad que no requiera mucha atención, pero que nos distraiga y rellene el tiempo de espera  en el caso en el que lleguemos pronto a nuestra cita: leer un libro, ver una revista, jugar a la  videoconsola portátil o simplemente esperar en el coche escuchando música.
¿CUÁNTO TIEMPO TARDA EN LLEGAR?
Las personas con TDAH se caracterizan porque subestiman el tiempo que tardan en ir desde el punto A al punto B. Es probable que se sorprenda al saber que su viaje de “10 minutos” en realidad dura 20 minutos. Mida el tiempo de la ruta, utilice Google Maps si es un recorrido que nunca ha hecho anteriormente y añada un 20 por ciento más de tiempo si tiene que desplazarse en hora punta.
LAS DISTRACCIONES
Para muchas personas con TDAH es casi imposible salir por la puerta sin hacer una última cosa más, esa tarea adicional que no es urgente pero que hace descarrilar los planes y desbarajustar el horario previsto: realizar una última llamada o regar una planta para, finalmente, llegar tarde. Esa última tarea siempre nos llevará más tiempo del que podamos disponer antes de irnos. 
Como estrategia, evitaremos distraernos si nos repetimos en voz alta lo que vamos realizando, para ser conscientes de nuestra planificación y no desviarnos de nuestro objetivo, el cual es “salir según el horario previsto”. Por ejemplo,  “me pongo los zapatos, cojo las llaves y salgo por la puerta”.
EL SÍNDROME DEL “NO LO ENCUENTRO”
Otro obstáculo común es el síndrome de “no lo encuentro”. Cuando creemos que estamos listos para salir, en realidad, nos falta la cartera o el almuerzo o los zapatos. Entonces, ya vamos tarde, cuando nos creíamos preparados cinco minutos atrás.
¿Tiene ya preparado todo lo que necesita para salir por la puerta? Ese es el mejor remedio: prepararlo todo con anticipación. Piense de antemano lo que necesita llevarse y colóquelo junto a la puerta.
Pero recuerde que no es lo mismo imaginarse preparado en su mente que estar listo en la vida real. Diez minutos antes de salir repasaremos: ¿estoy listo, totalmente vestido?, ¿incluyendo los zapatos? Si no es así, usted no está realmente preparado.
Antes de salir, asegúrese también de llevar escrita la dirección y el teléfono de la persona a la que vaya a ver, para avisarla en el caso de que se pierda o tenga un atasco.
PONER ALARMAS
Póngase dos alarmas (un despertador y un móvil, por ejemplo). Una que suene cinco minutos antes de la hora de salida y una segunda para que suene justo a la hora en la que debe salir de casa/oficina. Cuando suene la primera alarma, deje de hacer lo que esté haciendo y apunte en una nota adhesiva el punto en el que lo ha dejado, para recordarlo más tarde. Trate de estar fuera antes de que suene la segunda alarma.
¿QUÉ TRUCO LE FUNCIONA MEJOR?
Es probable que usted no llegue tarde a todas sus citas. Algunas personas que no llegan nunca tarde al trabajo, con frecuencia suelen llegar tarde cuando quedan con los amigos. Piense en las estrategias que utiliza cuando llega a tiempo y utilícelas en todas sus citas, personales y laborales.
IMAGÍNESE LLEGANDO A TIEMPO
Algunas personas con TDAH suelen subestimar las consecuencias de llegar tarde a reuniones o citas importantes. Para contrarrestar esta tendencia, durante unos segundos, imagínese lo que va a pensar la persona que le está esperando si llega tarde ¿Qué va a decir?, ¿qué cara tendrá cuando usted aparezca? Ahora, recuerde la situación que se produce cuando usted consigue llegar a tiempo y vaya imaginando esa sensación de éxito en el camino hacia su cita.
IMAGEN: Google
FUENTES:

domingo, 11 de agosto de 2013

BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN EL TDAH

La mayoría de los seres humanos experimentamos cierta frustración cada día, ya que es natural que los obstáculos interfieran en nuestros planes y objetivos. Sin embargo, no es la presencia de la frustración la que nos hace sentir mal, sino nuestra actitud hacia ella.
Hasta hace muy poco, se mantenía el concepto de que la frustración era negativa para los niños y que, por lo tanto, todo lo que se hiciera para evitarla era altamente recomendable.
Por el contrario, hoy en día se considera que es necesario algún nivel de frustración para la formación del carácter en el contexto de un crecimiento emocional sano, que permita un manejo asertivo de la realidad adulta.


¿QUÉ ES LA FRUSTRACIÓN?
Se refiere a la vivencia emocional ante una situación en la que un deseo, un proyecto o una necesidad no se satisface o no se cumple.
Cuando decimos que una persona tiene tolerancia a la frustración, internamente lo que tiene es un grado de fortaleza y cierto equilibrio interior que le permite continuar desarrollándose, a pesar de la frustración,  y utiliza recursos emocionales propios para aceptar el hecho, manteniendo una posición positiva y activa en relación con las circunstancias del entorno. De esta manera, necesitará de una frustración muy alta para que se muestre o descargue agresividad hacia fuera o hacia sí mismo (autoagresión), se asuste o se deprima.
Así, cuando decimos que un niño/a tiene baja tolerancia a la frustración ante una situación mínima o pequeña, se asusta, se enfada y se muestra hostil, se pone triste o se desmotiva en su trabajo.
Algunos niños/as tienden a desanimarse pronto y, cuando se les obliga, reaccionan con comportamientos desadaptativos: llantos, rebelión, negativismo, etc. Pueden adoptar una postura de total negativismo hacia el trabajo escolar, rebelándose frente a la autoridad del maestro/a. Otros niños/as expresan su rabia encerrándose en sí mismos, estrujando los papeles, rompiéndolos o mostrando una actitud mucho más agresiva. El colegio debe ser un lugar estimulante y el aprendizaje debe ser un proceso positivo, no un generador de grandes presiones. Sin embargo, cuando las expectativas de la escuela no están sincronizadas con las aptitudes del escolar, o cuando un niño/a que normalmente se las arregla bien muestra signos de frustración, significa que algo está interfiriendo.
La forma en la que el niño/a percibe esa frustración, incrementada en ocasiones por la presión que se ejerce sobre el niño/a, es la que determinará el nivel de insatisfacción. El problema nace de nuestra actitud ante la frustración, no de la presencia de la frustración en sí. La forma en la que el niño perciba esta frustración es la que va a determinar cómo va a sentirse cuando se encuentre bloqueado al querer alcanzar esa meta. Sin embargo, recordemos que los niños/as con TDAH tienen muchas experiencias de fracaso a lo largo del día. Aunque, si en el seno familiar, evitamos al niño/a todas las situaciones de insatisfacción, el niño/a no tendrá el entrenamiento necesario para manejar la frustración y bastará la mínima experiencia frustrante para sentirse desbordado.
Lo positivo es que se puede enseñar al niño/a a controlar y a tener una respuesta más adecuada ante situaciones que habitualmente le producen esa frustración. Se puede aprender a tolerar mayores retrasos en el deseo y en la gratificación del mismo, esto es, la sensación placentera que surge cuando lo conseguimos. Cuando un padre o madre corre a darle al niño/a inmediatamente lo que demanda, está interfiriendo con un muy importante proceso de aprendizaje, que es aprender a retrasar la gratificación, tolerando la frustración.
Lo negativo es que los niños, niñas y adolescentes con TDAH tienen una dificultad para inhibir y regular sus emociones, y las viven de manera sobredimensionada. Lo mismo ocurre con la frustración, manifestándola al exterior y con mucha intensidad cuando las cosas no salen como esperaban. Además, por su déficit en dopamina, no gestionan bien el tiempo: la espera y la demora. Por ello, necesitan que las consecuencias sean inmediatas, sobre todo las gratificantes, rechazando su demora, aunque consiguieran premios mayores si esperaran. Estos niños/as tardarán más tiempo en aprender a manejar la frustración, pero debemos entrenarles.
Si cada vez que encuentran un obstáculo hacia una meta, se les anima a manejar la situación por ellos mismos, y permanecemos vigilantes para enseñarles cómo hacerlo si no lo consiguen, se les está ayudando a desarrollar la tolerancia. Además también se les enseña a postergar la gratificación inmediata y a poder conseguir una meta a largo plazo.

CUESTIONES A TENER EN CUENTA

  • ¿Tiene el niño/a un horario demasiado repleto? Examine las tareas que realiza, para determinar si le permite recuperarse de una tarea a otra.
  • ¿Es el niño/a demasiado perfeccionista? Algunos tienen objetivos poco razonables; otros no saben pedir ayuda o tienen miedo a pedirla.
  • ¿Puede el niño/a identificar su frustración? Si no comprende qué le está afectando, el maestro/la familia deberá mostrarle cómo identificar sus sentimientos y cómo expresarlos de manera apropiada.
  • ¿Estamos exigiéndole demasiado? Debemos tener en cuenta sus capacidades.
  • ¿Tiene el niño oportunidades para el éxito? Alterne tareas difíciles para el niño con otras más fáciles que le hagan obtener éxito seguro.

RECOMENDACIONES GENERALES

  • Ser un buen ejemplo en casa. Si en casa ve conductas similares seguirá con el mismo patrón de comportamiento. Los niños aprenden a imitar lo que ven en casa.
  • Enseñarle a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca. “Estás enfadado porque no has hecho bien esta resta. Intenta hacer otra, tómate más tiempo”.
  • Empezar con pequeños pasos, con metas pequeñas. Esto le animará a seguir superándose. Además, hay que ser paciente…
  • Dejar que el niño/a haga el esfuerzo y lo intente por sí mismo. Fomentar la autonomía del niño/a en la resolución de problemas, ayudándole en la medida de lo posible, pero propiciando autonomía en el afrontamiento con la realidad.
  • Enseñarle a pedir ayuda. Mientras algunos niños/as, por diferentes motivos, tienen dificultad para pedir ayuda, otros/as la piden de inmediato y reiteradamente. Debemos enseñar al niño/a a encontrar primero la solución, planteando, de manera muy sencilla, las diferentes opciones y eligiendo la que considere más adecuada según las posibles consecuencias. Ya sabemos la dificultad que tienen los niños y niñas con TDAH para prever las consecuencias y para clasificar los elementos siguiendo el criterio de importancia pero, por esa razón, debemos entrenarles en estas situaciones, haciendo que sigan un cuadro de autoinstrucciones. Teniendo en cuenta que tienen estas dificultades, debemos enseñarles también a pedir ayuda y a esquivar, en la medida de lo posible, esa frustración: “¿Qué podrías hacer en lugar de enfadarte o de abandonar?”.
  • Modificar la tarea. Enseñarle una forma alternativa de alcanzar el objetivo. Cuando sea posible, enseñarle a dividir la tarea en pequeñas partes, realizándolas de una en una. Las partes más pequeñas les resultan más fáciles de manejar y de finalizar, aumentando su autoestima por los logros conseguidos.
  • Reforzar al niño/a cuando se acerque a “tolerar la situación”; aunque no lo consiga, reforzar el intento. Elogiarlo cuando utilice estrategias apropiadas. Establecer un sistema de recompensas para reforzarlo. Ignorar cuando aparezcan comportamientos de baja tolerancia a la frustración.
  • Reforzarle en las actividades que se le dan bien, para aumentar su autoestima al comprobar que también puede conseguir logros. Minimizar las tareas menos importantes en las que es más torpe.
  • Ayudar al niño/a a aceptar lo que no puede cambiarse.
  • Enseñarle a aceptar las críticas de los demás (de los compañeros del colegio, sus hermanos, etc.) explicarle que le ayudan a mejorar; como ocurre en el cuento del “Patito feo”, todos tenemos la posibilidad de convertirnos en cisne.
  • Jugar al role playing. La traducción literal de “role playing” es juego de interpretación de papeles. En esta dramatización se simula la situación y sus objetivos son la resolución de conflictos y la toma de decisiones, entre otros asuntos. En este caso, se representa la situación frustrante como si fuera real, planteando las diferentes opciones para solucionarlo.  Debemos animarle a que hable consigo mismo, en voz alta, de forma positiva, y a que busque una manera de resolver la situación.
  • Reforzar su identidad. Cada persona es diferente y ser distinto no significa ser peor. Esto es especialmente importante en el colegio si no se siente aceptado por sus compañeros/as..
  • Fomentar las técnicas de relajación para niños/as, ya que son útiles para disminuir las situaciones de frustración en la infancia.
  • Poner reglas y mantener la autoridad. Los niños necesitan límites claros, firmes y coherentes por parte del padre y de la madre, y de sus profesores/as. Un niño sin límites es un niño frustrado y descentrado. Para afianzar su personalidad necesita  saber qué se espera de él en cada momento.

FUENTE:

jueves, 1 de agosto de 2013

ENTREVISTA A AZUCENA DÍEZ SUÁREZ, psiquiatra infantil y pediatra

Cada vez se diagnostican más niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Azucena Díez Suárez, psiquiatra infantil y pediatra en la Clínica Universidad de Navarra, aporta algunas claves sobre el TDAH y su tratamiento.
Yvonne Buchholz.


Los estudios más recientes en torno al TDAH destacan las bases biológicas del mismo, es decir, los factores genéticos y neurológicos. También se ha detectado un aumento de los casos de niños con este trastorno. ¿A qué se debe?
El TDAH es un trastorno neurológico, es decir, de origen cerebral, en el que existe una disfunción del lóbulo prefrontal y otras regiones. El 75 por ciento de las causas que lo producen de son tipo genético. En realidad, la incidencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad se ha mantenido estable en los últimos años. Este posible aumento en los datos de prevalencia se debe más a la mejoría de los recursos de psiquiatría infantil y a una mayor concienciación de los profesionales de la salud mental sobre el trastorno.
Entonces, ¿no se puede atribuir ese incremento al cambio del estilo de vida de los niños?
En los estudios sobre las causas del TDAH no se ha identificado ningún factor ambiental o de estilo de vida que pueda provocar por sí solo síntomas de trastorno. Los factores ambientales que se asocian a la aparición de TDAH son en su mayoría prenatales, como el consumo de tabaco o de alcohol durante el embarazo, o perinatales, entre ellos, la prematuridad, el bajo peso al nacer o las infecciones cerebrales. Ni la formación educativa ni las aficiones del niño, sean los videojuegos o Internet, ni el estilo de vida, por ejemplo, el tipo de actividades extraescolares que realiza o una menor supervisión por parte de los padres, influyen en el desarrollo del trastorno.
¿Existen tantos TDAH como niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad?
Existen varias formas de presentación del TDAH: con predominio de síntomas de inatención, de hiperactividad o combinado, es decir, con síntomas de hiperactividad-impulsividad y también de inatención. Los niños con subtipo inatento son muy diferentes de los hiperactivos, ya que no se mueven en exceso, no actúan sin pensar, “no molestan”. En estos casos, los padres suelen consultar por las dificultades académicas y los despiste frecuentes de su hijo. Sin embargo, los niños con el tipo combinado y sus padres suelen plantear que existen dificultades para controlar el comportamiento. Además, algunos niños con TDAH desarrollan ansiedad; otros, síntomas depresivos, y otros, abuso de sustancias tóxicas. La existencia de estas patologías asociadas condiciona mucho la presentación clínica y el tratamiento
¿Tiene datos de la prevalencia de TDAH en niños y adolescentes en España?
Según un estudio de tipo metaanálisis desarrollado recientemente en la población española, la prevalencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad en menores de 18 años es de un 6,8 por ciento. Este dato coincide con las cifras de prevalencia procedentes de otros países.
¿En qué deben fijarse los padres ante un posible TDAH de su hijo?
Los síntomas nucleares del TDAH son hiperactividad, es decir, grado de movimiento superior al que sería esperable para la edad del niño: la impulsividad o tendencia a actuar y a hablar sin pensar, y la inatención, en este último caso, las dificultades para mantener la atención en actividades que requieren un esfuerzo mental. Además, como decía antes, muchos niños con este trastorno manifiestan también otros síntomas. Entre estos, destacan las alteraciones de la conducta, las dificultades académicas, los problemas de relación con otros niños o los síntomas de ansiedad o depresión.
¿Cuál debe ser la conducta de los padres o responsables con un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad?
Las personas que se relacionan con niños con TDAH deben tratar de comprender su comportamiento, saber por qué el niño actúa de este modo. Por ejemplo,  si no obedece, deben plantearse que quizá sea porque no ha atendido a la orden. O si en clase pide levantarse para ir al baño o sacar punta a menudo, probablemente sea porque tiene sentimientos de inquietud y necesite moverse. Los niños en general, y los niños con TDAH en particular, son muy sensibles a las críticas y también a los elogios. Si ellos sienten que los que están a su alrededor confían en que lo hará bien, se motivará.
¿Piensa que puede estigmatizarse a un niño si se le diagnostica TDAH?
No. Sobre todo si se le diagnostica a tiempo. El TDAH, al igual que el resto de las enfermedades psiquiátricas y médicas, tiene una evolución mucho más favorable cuanto más precoz es el diagnóstico y cuanto antes se inicia un tratamiento adecuado.
¿Qué tratamientos son los más indicados para estos niños?
El tratamiento de elección para los síntomas nucleares del TDAH (inatención, hiperactividad e impulsividad) es el farmacológico. Los medicamentos, tanto estimulantes, metilfenidato, como no estimulantes, atomoxetina, resultan muy efectivos y seguros. Ahora bien, en niños pequeños es preferible comenzar con técnicas de modificación de la conducta mediante el entrenamiento de los padres. Además de los fármacos, en todos los casos debe realizarse psicoeducación. Hay que enseñar al niño, a los padres y a los profesores qué es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y qué puede hacerse para mejorarlo. Por otro lado, algunos niños pueden necesitar un tratamiento psicológico específico, por ejemplo, una terapia cognitivo-conductual si tienen síntomas de ansiedad o depresión asociados o un entrenamiento en habilidades sociales si presentan dificultad para relacionarse con los demás. Por último, en los casos que lo requieran, se debe instaurar un apoyo académico extraescolar.
Así, además del tratamiento del niño, es clave el asesoramiento de los padres y los educadores.
La psicoeducación es imprescindible. Debe realizarse con el niño, los padres y los profesores. Cuando los niños presenten dificultades de comportamiento, los padres y cuidadores deberán recibir un entrenamiento en técnicas de modificación de la conducta. En el colegio, los profesores también deben aplicar medidas para mejorar el rendimiento de estos niños.
Un niño con TDAH, ¿será un adolescente y un adulto con TDAH?
En general, los síntomas de este trastorno tienden a disminuir con la edad. La hiperactividad suele reducirse de forma notable a partir de la adolescencia. Sin embargo, la impulsividad y la inatención son más persistentes. Muchos adolescentes y adultos con TDAH necesitan tratamiento de por vida; en cambio, otros, dependiendo de su actividad, pueden desarrollar una vida normalizada sin necesidad de tratamiento.
¿Aporta la última edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), novedades importantes en el diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad?
El DSM-5, publicado el pasado 18 de mayo, incluye tres modificaciones importantes principales para el diagnóstico del TDAH. En primer lugar, los síntomas de hiperactividad, impulsividad o inatención deben estar presentes en el niño antes de los doce años, mientras que el DSM-IV indicaba  que los síntomas debían objetivarse antes de los siete años. Esto parece que mejorará la detección en adolescentes y adultos que recuerdan peor los síntomas tenían en la infancia. También se han modificado los criterios de los síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, adaptándolos mejor a los que presentan adolescentes y adultos. En el DSM-IV, los síntomas describían situaciones principalmente en edad escolar. Y, finalmente, el TDAH puede diagnosticarse, según el actual manual, en pacientes que padezcan un trastorno del espectro autista. La versión anterior no permitía la coexistencia de ambos diagnósticos.
Azucena Díez Suárez. Se licenció en medicina y cirugía en 1998. Desde 2004 es doctora en pediatría por la Universidad de Navarra y en 2011 se especializó en psiquiatría. Hoy trabaja en la unidad de psiquiatría infantil del departamento de psiquiatría y psicología médica de la Clínica Universidad de Navarra. Es profesora asociada de la facultad de medicina de la misma universidad y secretaria de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría. Es autora de numerosos artículos sobre psiquiatría infantil y coautora del libro Manual de diagnóstico y tratamiento del TDAH (Ed. Médica Panamericana, 2007).

FUENTE:
Revista Mente y Cerebro
IMAGEN: Google

viernes, 19 de julio de 2013

Un nuevo test para diagnosticar el TDAH: EL NEUROPSYCHIATRIC EEG-BASED ASSESSMENT AID (NEBA) SYSTEM

15 de julio 2013
La FDA (Agencia del Medicamento de Estados Unidos) permite la comercialización del primer test que usa las ondas cerebrales, como complemento del diagnóstico del TDAH en niños y adolescentes.


La FDA (U.S. Food and Drug Administration), acaba de aprobar la comercialización del primer dispositivo médico para el diagnóstico del TDAH en niños, niñas y adolescentes de entre 6 a 17 años.
El dispositivo, con el nombre Sistema de Ayuda para la Evaluación Neuropsiquiátrica basado en el Electroencefalograma, en inglés Neuropsychiatric EEG-Based Assessment Aid (NEBA) System, está basado en la tecnología del electroencefalograma (EEG), y registra los diferentes tipos de impulsos eléctricos (ondas) emitidos por las neuronas (células nerviosas) en el cerebro y el número de veces (frecuencia) que los impulsos se emiten en un segundo.
El Sistema NEBA es un examen no invasivo  de unos 15 a 20 minutos de duración, que calcula la relación de dos frecuencias de ondas cerebrales, conocidas como ondas theta y beta. Se ha demostrado que a relación theta / beta es mayor en los niños y adolescentes con TDAH que en los niños sin el trastorno.
Christy Foreman, directora de la Oficina de Evaluación de Dispositivos en el Centro de la FDA para Dispositivos y Salud Radiológica, nos recuerda que el diagnóstico del TDAH es un proceso clínico y multimodal, que requiere un examen médico y psicológico completo. Foreman afirma que el Sistema NEBA es un complemento del habitual examen médico y psiquiátrico basado en la información clínica recogida, que puede ayudar a los profesionales de la salud a determinar con mayor precisión si el estudio y evaluación del paciente debe centrarse en un TDAH o si debe buscar otras causas que produzcan síntomas similares a los del TDAH. 
Se ha presentado un estudio clínico que ha evaluado a 275 niños y adolescentes de entre 6 y 17 años de edad con dificultades de atención o problemas de comportamiento. Los investigadores evaluaron a los 275 pacientes utilizando el Sistema NEBA por una parte, y los protocolos de diagnóstico estándar, que incluyen los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Texto Revisado de la IV Edición (DSM-IV-TR), cuestionarios comportamentales, tests para determinar el coeficiente intelectual, y exámenes físicos, para determinar si el paciente tenía TDAH. Un grupo independiente de expertos en TDAH han revisado todos estos datos, y los resultados del estudio mostraron que el uso del Sistema NEBA ayuda a los especialistas clínicos en la elaboración de un diagnóstico más preciso de TDAH cuando se utiliza junto a la evaluación clínica tradicional para el TDAH, en comparación con la realización de la evaluación clínica por sí sola.


Las células cerebrales (neuronas) se comunican produciendo diminutos impulsos eléctricos. Esta actividad eléctrica puede medirse mediante pequeños electrodos situados en diversas áreas del cuero cabelludo que miden los cambios en la actividad eléctrica del cerebro. El aparato utilizado para medir dicha actividad recibe el nombre de electroencefalograma (EEG).
Los investigadores consideran que un cerebro en su pleno funcionamiento puede generar hasta 10 vatios de energía eléctrica.  La actividad eléctrica que emana del cerebro se muestra en el EEG en forma de ondas cerebrales. Dado que la intensidad de los cambios eléctricos está directamente relacionada con el grado de actividad neuronal, las ondas cerebrales varían en amplitud y frecuencia, según nos encontremos despiertos o en alguna de las diferentes fases del sueño.
Existen cuatro tipos de ondas: alfa, beta, theta y delta. A continuación se describen los diferentes tipos de ondas en orden de mayor a menor actividad.
Ondas Beta:
Se producen cuando el cerebro está despierto e implicado en actividades mentales. Son ondas amplias y las más rápidas de las cuatro. Su frecuencia oscila entre 15 y 40 ciclos por segundo. Denotan una actividad mental intensa. Cuando una persona está dando un discurso, estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc. su cerebro se encuentra emitiendo este tipo de ondas.
Ondas Alfa:
Alfa representa un estado de no actividad y relajación. Son más lentas y de mayor amplitud que las beta. Su frecuencia oscila entre 9 y 14 ciclos por segundo. Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, se encuentra a menudo en un estado alfa, así como la persona que está dando un paseo, disfrutando del paisaje.
Ondas Theta:
Son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 5 y 8 ciclos por segundo). Se trata de un estado de meditación profunda. La persona que está fantaseando o, como suele decirse, soñando despierta, se encuentra en este estado, así como la persona que tras conducir un rato, de repente se da cuenta de que no recuerda los últimos kilómetros. Es el estado más inspirador.
A menudo, una persona tiene las mejores ideas cuando predominan este tipo de ondas. Se trata de un estado en el que las tareas que realizas se han vuelto tan automáticas, que no necesitas tener un control consciente de su realización y puedes distanciarte de ellas mentalmente. Es decir, tu mente está en “otro sitio”. Las ideas que surgen en la mente en este estado fluyen con libertad y sin censura o culpa.
Ondas Delta:
Son las ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 1,5 y 4 ciclos por segundo). Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Es un estado de sueño profundo.


Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de beta a alfa, theta y finalmente, delta. Durante el sueño se producen ciclos que duran unos 90 minutos.
Anteriormente se creía que el estado Beta era el ideal para aprender; pero nuevos descubrimientos han demostrado que el estado ALFA es el mejor para aprendizaje y grabar nueva información en el subconsciente. 



El TDAH es uno de los trastornos neuroconductuales más comunes en la infancia. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, el 9 por ciento de los adolescentes estadounidenses tienen TDAH y la edad promedio de diagnóstico es de 7 años. Los síntomas más visibles en el TDAH son alteraciones de la atención, hiperactividad, impulsividad y problemas de comportamiento.

La FDA es un organismo dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., que vela por la salud pública, regulando  el suministro y calidad de alimentos, y la eficacia y la seguridad de medicamentos, vacunas, cosméticos, suplementos dietéticos, y otros productos biológicos y sanitarios para uso humano y veterinario.

FUENTE:

jueves, 4 de julio de 2013

TDAH Y EL CEREBRO




TDAH Y EL CEREBRO por el Dr. Mitul Mehta
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH, como se conoce comúnmente,  afecta a cerca de uno cada 20 jóvenes en todo el mundo. Puede tener un gran impacto en la vida cotidiana, en la escuela, y con los amigos.
Los síntomas de desatención, impulsividad e hiperactividad pueden reducir la capacidad de una persona para controlar sus acciones y para concentrarse sin distraerse.
Algunas personas han expresado su escepticismo con respecto al trastorno, pero las imágenes cerebrales han mostrado que los síntomas de TDAH están asociados con una serie de anomalías en el desarrollo y funcionamiento de algunas zonas del cerebro.
Veamos primero la corteza cerebral, la capa superficial del cerebro: durante el desarrollo normal, la corteza, que juega un papel clave en la memoria, atención, pensamiento y lenguaje, aumenta gradualmente en grosor antes de alcanzar un máximo durante la adolescencia. Los escáneres muestran que en niños con TDAH la corteza se desarrolla en general más despacio, especialmente en las regiones de los lóbulos frontal y temporal, los cuales son importantes para la memoria y para controlar la conducta.
Generalmente, la corteza frontal junto con otras partes fundamentales del cerebro son más pequeñas en los niños con TDAH que en los niños que no lo padecen.
Estas partes del cerebro no funcionan de forma aislada sino que interactúan ampliamente para crear redes que controlan funciones como el lenguaje, la atención y el movimiento. La actividad de las distintas redes aumenta y disminuye, permitiendo que tengan lugar las distintas funciones. Por ejemplo, mientras estás viendo este vídeo, la actividad de las redes involucradas en el procesamiento de la información, generalmente, habrá aumentado, mientras que la actividad de las redes involucradas en la distracción habrá disminuido. En una persona con TDAH, la actividad de estas redes está alterada y las conexiones dentro de las redes están interrumpidas, y cuando miramos más de cerca la comunicación entre estas redes, también hay un trastorno en la liberación de las sustancias químicas dopamina y noradrenalina, que son las responsables de trasmitir mensajes entre células cerebrales. En términos generales, cuando los niños con TDAH llevan a cabo tareas específicas, algunas redes no están encendidas lo suficiente, mientras que otras permanecen encendidas demasiado tiempo.
Las investigaciones en todo el mundo han mostrado diferencias en el desarrollo y en el funcionamiento del cerebro de los niños con TDAH. Aunque todavía no podemos usar técnicas de imagen cerebral para diagnosticar este trastorno, cuanto más aprendamos sobre TDAH y el cerebro mejor podremos entender los síntomas de los niños con TDAH experimentan en la vida cotidiana y más podremos hacer para apoyarlos.
El contenido de esta animación se basa en el conocimiento actual y en las investigaciones publicadas. Es importante señalar, sin embargo, que el conocimiento de la Neurobiología del TDAH está en constante evolución, y que cada niño con TDAH es único.
El Dr. Mitul Mehta es profesor adjunto del departamento de Neuroimagen. Su investigación se centra, sobre todo, en  la acción de las drogas sobre el cerebro. Desarrolla su actividad en el King´s College de Londres, dirigiendo el grupo de Neurofarmacología. Anteriormente, ejerció en la Universidad de Cambridge y el Imperial College (Hospital Hammersmith) antes de unirse al Instituto de Psiquiatría en 2003. Su trabajo en el sistema de la dopamina fue reconocido por la Asociación Británica de Psicofarmacología, con el premio a los Jóvenes Investigadores en 2005. Actualmente es un editor consultivo de la revista Psicofarmacología.
FUENTE:

sábado, 29 de junio de 2013

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA Y EN EL AULA

PAUTAS PARA UN NIÑO/A CON DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN CASA


La familia es muy importante en la educación de un niño o niña con TDAH.
1.- Anticípale lo que ocurrirá, las consecuencias de sus actos.
El niño tiene dificultad para prever la consecuencia de algunos de sus actos: enseñar al niño que debe colocar el vaso en medio de la mesa, porque si lo coloca muy al filo con sus movimientos puedo tirarlo. Estas situaciones resultan muy frustrantes al niño. Estas situaciones ocurren de manera reiterada, por lo que se genera una situación de tensión
2.- Dile “cómo hacer las cosas”. Esto evitará frustración y tensión.
La reiteración de consecuencias “desastrosas” genera situaciones de tensión, no sólo en el niño/a sino también en los padres y hermanos y otras figuras del entorno, y el niño termina etiquetado.
3.- Evitar “etiquetar” al niño.
Es recomendable que los padres vayan un paso por delante del niño y le enseñen “cómo” debe hacer las cosas: cómo debe colocar el vaso en la mesa, de qué manera debe cogerlo, cómo debe agarrar un plato si es que voy a ayudar a poner la mesa...
4.- Planifica sus acciones y actividades: le proporcionará seguridad.
Saber cómo hacer las cosas ayuda mucho al niño a aprender a planificar sus acciones y le da mucha seguridad también, porque no sólo le guía sino que le permiten conseguir un logro
5.- Ayúdalo a organizarse con un horario.
Todo lo que es planificación, organización, actividades organizadas en un horario, ayudará al niño. El tiempo en el que el niño no tiene nada que hacer, y entonces empieza a generar más desorden en la casa.
6.- Procura que tenga ciertas actividades para estar ocupado, sin saturarlo.
El tiempo sin nada que hacer no sólo genera desorden sino también mucha tensión entre madre e hijo. La agenda de un niño hiperactivo no tiene que estar sobresaturada.
7.- el Karate y el Taekwondo pueden ayudarlo a controlarse.
Estas disciplinas ayudan mucho a los niños con TDAH, pues generan capacidad de regulación en el niño. La regulación desarrolla el control y la inhibición de la conducta, es decir, saber en qué momento puedo hacer algo y en qué momento no, en qué momento debo esperar y en qué momento debo proceder, en qué momento debo pensar antes de llevar a cabo una actividad.
8.- Ayúdalo a relacionarse “mediando” en el juego con sus amigos.
Cuando esté jugando con los amigos, por ejemplo, a un juego de mesa, al principio, tenemos que estar mediando: “te toca tu turno” o “te toca esperar, ahora le toca a tu amigo”. No hace falta sacarlo del juego, ni hay necesidad de sobrecargarlo con terapias. Debemos ser muy insistentes y constantes en marcar bien las pautas de control inhibitorio, planificación, de manejo de turnos, de espera, tolerancia.
9.- Ayúdalo a tolerar la “frustración” y a respetar los turnos.
Enseñarle a respetar los turnos y aquellas situaciones en las que se pueda sentir frustrado porque las cosas no salieron como él esperaba.
10.- Enséñale a lidiar entre “su expectativa” versus “su capacidad”.
Enseñarle a ajustar su expectativa frente a su capacidad de producción. La capacidad de producción está alterada por su pobre capacidad de planificación. En ocasiones se fijan la idea de conseguir un objetivo con perspectivas muy grandes y cuando ven que el resultado de su trabajo es muy pobre siempre se sienten frustrados.
11.- Ayudarlo a ponerse metas “a corto plazo”. Sus logros lo motivarán y prepararán para nuevos retos.
Siempre hay que trabajar mucho con metas a corto plazo, para que el niño vea que puede manejar la situación y conseguir metas. De esa manera, lograremos motivarlo para exigencias a más largo plazo. 

PAUTAS PARA UN NIÑO CON TDAH EN EL AULA


1.- Profesores, padres y terapeutas deben comunicarse y coordinar el trabajo con el niño
Es muy importante que el profesor/a diseñe un plan de trabajo y se coordine con el terapeuta, en el caso en el que el niño reciba terapia farmacológica y/o psicológica, y con los padres, los cuales ya estarán llevando un plan de trabajo.
2.- Dosificar la exigencia académica y conductual.
Se recomienda empezar dosificando las exigencias tanto en el plano pedagógico como en el plano de exigencias conductuales. Al principio, puede parecer que lo que estamos exigiendo al niño no corresponde a su edad cronológica ni al grado escolar, pero es una primera fase para estabilizarlo y manejar su motivación para que pueda alcanzar nuevos retos.
3.- Ponerle objetivos que pueda alcanzar, para motivarlo.
Su historial de fracaso es bastante alto, por lo que se requiere trabajar dosificando las tareas, haciéndolas más pequeñas para que las pueda manejar, terminar y conseguir los objetivos.
4.- Dosificar la cantidad de tareas y, en lo posible, reducir la carga.
Por ejemplo, la cantidad de sumas, si es que el niño está llevando a cabo una tarea de ese nivel o completar frases.
5.- El incremento de tareas debe darse de forma gradual.
Iniciar reduciendo la tarea a la mitad y gradualmente ir aumentando la cantidad de ítems en función de sus logros.
6.- El niño hiperactivo no requiere de un colegio especial.
7.- El profesor/a debe considerar que la capacidad del niño para planificar y organizar está alterada.
8.- Fijar metas más cortas sin alterar el currículo porque el niño es capaz de lograrlo.
Se requiere dosificar y trabajar con metas más cortas, pero el contenido curricular debe ser el mismo, porque la capacidad intelectual del niño está intacta.
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viernes, 28 de junio de 2013

EL CONGRESO SE SUMA A LA PETICIÓN DE UN DÍA INTERNACIONAL DEL TDAH



SERVIMEDIA. 26/06/2013
El Congreso de los Diputados aprobó este miércoles 26 junio, una proposición no de ley del Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural en la que apoya la petición hecha por asociaciones de afectados de instaurar un Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, conocido también como TDAH, por sus siglas.
En la iniciativa, se insta también al Gobierno “a desarrollar medidas con las que mejorar la diagnosis y el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, favoreciendo su detección precoz y promoviendo un abordaje multidisciplinar y transversal del problema.
Igualmente, la proposición, enmendada por el Grupo Parlamentario Popular, aboga por estudiar la posibilidad de elaborar “un protocolo de actuación que implique a las administraciones sanitarias, sociales y educativas, respaldando y apoyando la petición de las asociaciones de afectados para la fijación de un Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y respetando las medidas adoptadas por las comunidades autónomas”.
Y es que, argumentó en la defensa del texto Ascensión de las Heras, de La Izquierda Plural, la fijación de un Día Internacional del TDAH sería “muy útil” para visibilizar la situación de las personas que viven con este trastorno y concienciar a la sociedad de sus necesidades y peculiaridades.
FUENTE:

domingo, 23 de junio de 2013

"ALGUNOS PROFESORES NO ENTIENDEN QUE EL NIÑO CON TDAH ES TAN LISTO O MÁS QUE EL RESTO, PERO ES MÁS INMADURO"

Isabel Orjales, doctora en Psicología y Pedagogía y profesora de la Facultad de Psicología de UNED Madrid, impartió ayer una serie de conferencias sobre TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) en las que abogó por una coordinación entre familia, colegios y sanitarios para beneficiar a los menores.


Gorka Alonso - Sábado, 22 de Junio de 2013 - 
PAMPLONA. La jornada de ayer fue frenética para esta doctora en Pedagogía, que llegó a Pamplona para participar en dos actividades paralelas relacionadas con el TDAH:
Por la mañana impartió una conferencia en la VII Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente, celebrada en el CIMA y organizada por la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, donde se dieron cita más de 140 expertos en salud mental. 
El día concluyó con otra conferencia orientada a padres con TDAH, a quienes les aconsejó y resolvió dudas y temores sobre el diagnóstico y tratamiento dentro de una jornada pionera organizada por las asociaciones ADHI, TDAH-Sarasate y Andar en Civican.
¿Cuáles son los 'puntos calientes' del TDAH?
Son aquellas preocupaciones que tienen los padres a la hora de afrontar la vida con un hijo con TDAH. Tienen que entender que se han cambiado los criterios, la intervención psicoeducativa empieza antes del diagnóstico. Está muy extendido en el ámbito educativo que hasta que no se sabe de forma fiable si tiene o no TDAH, no se empiezan a dar pasos en la intervención.
¿Qué es lo que inquieta a los padres?
Me suelen pedir mensajes para los padres que se asoman por primera vez al TDAH con el miedo de que les diagnostiquen. Están en la montaña rusa de afrontar el trastorno, sobrellevarlo, organizar los colegios, qué pasa con el niño que tiene TDAH, la importancia de la medicación, si puede o no prescindir de ella...
¿Cuándo es conveniente empezar con el tratamiento?
Tiene que empezar cuando se detectan en el niño unos síntomas que generan problemas y que no remiten con las medidas educativas habituales en la familia y en el colegio. No podemos esperar a que se produzca el anuncio y el diagnóstico en determinadas situaciones con factores estresantes, como puede ser el divorcio de los padres, que incide y agrava el trastorno y no lo generan. Por prudencia, se puede retrasar el diagnostico final hasta que se hayan podido aclarar estos aspectos, pero no se puede retrasar y esperar a la atención psicoeducativa.
¿El tratamiento es efectivo?
Si tiene TDAH va a seguir manifestando la sintomatología pero mucho más moderada. Se mejoran los síntomas y mientras el especialista va abordando el problema, también va recogiendo datos de seguimiento que ayudarán al clínico a determinar un diagnóstico diferencial más efectivo.
¿Se consigue normalizar con la madurez?
Aunque se da mucha importancia a la base neurobiológica, realmente el curso del trastorno depende muchísimo de la exigencia del entorno y de las medidas de compensación y apoyo desarrolladas. Luego hay variables con niños con buenas capacidades que sobrellevan el TDA, aunque entre el 30% y 50% de los casos, además de TDAH tiene dislexia, y es un trastorno específico del aprendizaje que va mas allá. Cuando se diagnostica el TDA hay veces que se olvida diagnosticar más y se llega a secundaria con otros problemas.
¿Cómo se pueden vincular el ámbito educativo y el ámbito sanitario en caso de niños con TDAH?
"Aunque se dan muchos cursos para explicarlo, todavía pesan muchos tópicos sobre el trastorno"
Hay que hacer un acercamiento a los médicos sobre qué tipo de intervenciones se hacen en el ámbito socioeducativo, porque la idea que se tiene, en general, es que el niño con TDAH requiere adaptaciones metodológicas. Hay un gran desconocimiento de que realmente es necesaria una intervención específica en el ámbito cognitivo, de la misma manera que un niño disléxico necesita adaptaciones en el aula, como exámenes orales, que no tengan en cuenta las faltas de ortografía... La sintomatología requiere una intervención para enseñar a estos niños estrategias para integrar su trastorno, gestionar mejor las relaciones sociales... Hay que aunar esfuerzos en la detección.
Precisamente la detección temprana es uno de los factores más importantes, ¿no?
Por supuesto. Para que a los médicos les llegue un paciente al que evaluar como TDAH, es necesario que padres y profesores conozcan y comprendan el trastorno. Aunque se les dan muchos cursos, pesan todavía muchos tópicos, como que si el niño con TDAH puede estar quieto viendo la televisión no es TDAH; o que si el niño puede estar leyendo dos horas Harry Potter no puede tener déficit de atención; o, por ejemplo, que el niño hiperactivo es el niño nervioso y lo que hay que hacer es ponerles muchas actividades, cuando eso hace que se sobreestimulen...
¿Cómo se lleva a cabo esa detección?
Hasta ahora se hace con cuestionarios, que se cumplimentan mal y de forma incompleta. Hay que ahondar en la cumplimentación de los cuestionarios para que se dé una información más completa. Hay que plantear y alertar a los médicos de que en algunos ámbitos se están interpretando los criterios en base a lo que dicen los profesores en los cuestionarios. Incluso cuando a un psicólogo le planteas que tienes tres valoraciones de diferentes profesores que no parecen tener concordancia, tienden a interpretar que uno es más objetivo, pero no caen en cosas obvias como que el profesor de Gimnasia detecta hiperactividad y el de Matemáticas déficit de atención.
¿Los cuestionarios son suficientes?
Hay que dar un feedback de un diagnóstico psicológico distinguiéndolo de la pura cumplimentación de un test. Los padres demandan al psicólogo y al colegio que hagan los test que ha dicho el médico, con la misma impresión de quien encarga análisis médicos. Tienen que entender que no es lo mismo la valoración psicológica de la médica. Detrás de simples puntuaciones de cociente intelectual hay más datos. Hay veces que niños con perfiles de temperamento moldelables, muy dependientes del evaluador, pueden dar resultados que enmarcaran el trastorno.
¿Cómo se trata el TDAH en el aula?
Las medidas son de sentido común. El niño con TDAH se fatiga más manteniendo la atención, no sólo se distrae. Pierde información y cuando el profesor dice que algo es muy importante y todos entienden que va a entrar en el examen, él no se entera. Las medidas que necesita un niño con TDAH son las medidas lógicas que necesita un niño que tiene que hacer el aprendizaje como si fuera dos o tres años más pequeño. Puede ser tan inteligente o incluso más que el resto, con altas capacidades, pero en su capacidad para mantener la atención, para perseverar en la persecución de un objetivo, organizarse en las tareas, mantener el cuaderno limpio... La inconsistencia entre lo que ellos saben y reflejan en el examen es muy alta, y se arregla entrenando a lo largo de todo el curso.
¿Hay reticencia a aceptarlo?
Algunos profesores no entienden que tienen una inmadurez crónica. Cuando ves que a los dos minutos del examen aún no ha empezado porque no se ha organizado, o los padres te aseguran que el niño se lo sabía oralmente y el examen es deplorable... Eso quiere decir algo. Es importante que los profesores entiendan que es un niño inmaduro, como si en una clase de 12 años hubiera uno de 8 años. El profesor no se plantearía si está bien diagnosticado o no, si lo sobreprotege o no, sino que lo protegería y vigilaría si se integra. El niño con TDAH es tan inteligente o más que el resto, pero es más inmaduro.
La coordinación y el seguimiento de un protocolo son importantes. ¿Cómo ve la situación de Navarra?
Navarra es una comunidad pionera. La asociación ADHI fue la primera en organizar jornadas de concienciación de TDA y que fue un modelo para otras asociaciones. Genera un gran movimiento entre las familias y entre los médicos. El protocolo es bueno, pero hay que entender qué cosas hay que profundizar para minimizar el protocolo.
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