TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad
miércoles, 2 de enero de 2019
Dr. Alberto Fernández Jaén. LA DETECCIÓN Y EL TRATAMIENTO DEL TDAH. Fundación Mutua Madrileña
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Dr. Alberto Fernández Jaén,
Fundación Mutua Madrileña,
hiperactividad,
impulsividad,
inatención,
TDAH,
tratamiento
viernes, 30 de noviembre de 2018
IDENTIFICAN LOS GENES QUE CONTRIBUYEN A LOS TRASTORNOS DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD
Los
investigadores han distinguido doce fragmentos genéticos relacionados con esta
patología
El TDAH
afecta a cerca del 5% de los niños y al 2,5% de los adultos
27.11.2018 |
actualización 11:11 horas Por RTVE.es /
EFE
Un estudio
internacional, con participación de investigadores españoles, ha identificado
una decena de genes que contribuyen al trastorno por déficit de atención con
hiperactividad (TDAH) y han elaborado el primer mapa genético de esta
patología.
En el
trabajo, que publica la revista Nature Genetics, han participado más de 80
autores de 60 centros investigadores, entre ellos investigadores de la
Universidad de Barcelona (UB), del Hospital Vall d'Hebron, del Hospital Mutua
Terrassa y del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
La
investigación ha analizado cerca de diez millones de posiciones del genoma en
más de 50.000 personas de diferentes países de Europa, Estados Unidos, Canadá y
China.
Tras este
análisis, que es el primer estudio mundial a escala genómica sobre el TDAH, los
investigadores han identificado doce fragmentos concretos del ADN relacionados
con la susceptibilidad a esta patología, que es uno de los trastornos
psiquiátricos más comunes en la infancia y adolescencia y afecta a cerca del 5%
de los niños y al 2,5% de los adultos.
El TDAH se
caracteriza por déficit de atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo,
y limita las habilidades personales y sociales de los afectados. Con un origen
hasta ahora bastante desconocido, todo indica que el TDAH es el resultado de la
combinación de factores ambientales (toxicológicos, psicosociales, etc.) con
una base hereditaria poligénica (que explicaría cerca del 75% del trastorno).
El trabajo,
liderado desde las universidades de Harvard y Nueva York (EE.UU.), y de Aarhus
(Dinamarca), se ha centrado en estudiar el papel que tienen en este trastorno
las variantes genéticas frecuentes en la población general.
"Un peso
del 21%"
El estudio ha
revelado que las variantes genéticas comunes "tienen un peso del 21% en el
total de la genética del TDAH", según ha explicado Bru Cormand, jefe del
Grupo de Investigación de Neurogenética en la Facultad de Biología de la UB.
"Además -ha añadido-, la mayoría de las alteraciones genéticas
identificadas se encuentran en regiones del genoma muy conservadas a lo largo
de la evolución, lo que apunta a su relevancia funcional".
En concreto,
la investigación ha identificado doce segmentos genómicos, diez de los cuales
corresponden a genes concretos, que confieren susceptibilidad al TDAH y han
descubierto que muchos de los cambios genéticos relacionados con este trastorno
afectan a elementos reguladores de la expresión génica en el cerebro.
Entre los
fragmentos identificados destaca el gen FOXP2 -uno de los más estudiados en
relación con el desarrollo del lenguaje en los humanos-, que codifica una
proteína con un papel destacado en la formación de las sinapsis neuronales y el
aprendizaje.
FOXP2 ya
había sido señalado como gen candidato al TDAH en un estudio de 2012 en el que
participaron varios autores españoles que han repetido en este nuevo trabajo y
ahora es uno de los pocos genes citados en la bibliografía científica que
vuelve a aparecer en este nuevo mapa genético del TDAH.
Otro de los
genes identificados -DUSP6- está implicado en el control de la neurotransmisión
dopaminérgica, que es un proceso diana para los tratamientos farmacológicos más
habituales del TDAH.
Un tercer
gen, el SEMA6D, que se expresa en el cerebro durante el desarrollo embrionario,
también podría tener un papel relevante en la formación de las ramificaciones
neuronales.
El estudio
internacional ha revisado también la posible base genética compartida entre el
TDAH y más de 200 rasgos, tanto psiquiátricos como no. Según Cormand, "los
resultados revelan solapamientos genéticos entre el TDAH y la depresión mayor,
la anorexia, el nivel educativo, la obesidad, el éxito reproductivo, el tabaco
o el insomnio".
"Un
trastorno con una base biológica sólida"
Según
Cormand, "este estudio refuerza, en contra de ciertas voces negacionistas,
la idea de que el TDAH es un trastorno con una base biológica sólida, en la que
la genética tiene mucho que decir".
El
investigador catalán ha destacado "la importancia de impulsar estudios a
gran escala que únicamente son posibles a través de grandes consorcios internacionales
para explorar la base genética de las enfermedades complejas del cerebro".
FUENTE:
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TDAH
jueves, 15 de noviembre de 2018
¡PERO MIRA QUE ERES DESORDENADO!
Esta frase,
una de las más repetidas en la historia de la educación, suele ser el principio
de una serie de amenazas y castigos.
Pero lo
cierto es que estas técnicas rara vez funcionan, se abusa de ellas y pierden
efectividad. Los padres y los hijos se agotan de vivir bajo la tensión del
castigo y el grito. Mientras los padres terminan por “pasar” y tirar la toalla,
los hijos se vuelven inmunes al soniquete de los padres y acaban por ignorar
tanto reproche.
A lo mejor,
siguiendo estos consejos, podemos poner un poco de orden para conseguir el
orden.
Lo que SÍ
debes hacer:
- Cuanto antes empieces a educar en la responsabilidad, antes tendrán el hábito. Por prisas, porque los vemos demasiado pequeños o por no tener un conflicto, muchos padres recogen y ordenan lo que sus hijos dejan tirado. Desde que tienen dos añitos se les puede ir enseñando a meter sus juguetes en sus cajas y a que asocien recoger con orden.
- Enseña el qué y el cómo. Enséñales a hacer la cama, a ordenar un armario, colocar la ropa sucia, dejar la mesa recogida después de estudiar. Hay una técnica que se llama “la sobrecorrección” que consiste en corregir y pedir que repitan la actividad, con amabilidad y con el interés de formar y no el de castigar. Toda actividad nueva necesita entrenamiento. Facilítales el material necesario como cajas, estanterías o cubos en los que puedan tener todo ordenado. Trata de hacerlo atractivo, con cajas bonitas, para que apetezca tener el cuarto en orden.
- Describe de forma concreta lo que esperas de ellos. Lo que para ti es un cuarto ordenado puede no coincidir con lo que ellos entienden por orden. Deja por escrito lo que tienen que hacer y cuélgalo en el corcho, en la puerta del armario o en algún lugar visible. Y añade el horario en el que tiene que estar hecho. No es lo mismo ir al colegio y dejar la cama hecha, que hacerla media hora antes de acostarse.
- Refuerza cada logro. Muchos padres critican lo que no se hace, pero ignoran los cambios que llevan a cabo sus hijos. Alegan que no hay nada que reforzar porque esa es la obligación que tienen. Es cierto, pero a todos nos gusta ser reconocidos cuando nos esforzamos en cambiar. El cambio incluye salir de la zona confortable y eso supone un esfuerzo. El niño disfruta cuando nos sentimos orgullosos de él porque le encanta impresionarnos. Así que cuando recojan y ordenen, házselo saber. Todo lo que se refuerza tiende a repetirse.
- Según la edad, negocia. Deja que su habitación tenga algo de su personalidad. Muchos padres eligen los cuadros, quitan posters, fotos y ordenan todos los libros de mayor a menor. Hay padres que son excesivamente meticulosos y ordenados, y a veces tanto orden puede ser poco práctico. Si le pides a tu hijo que cada día después de estudiar deje su mesa despejada, igual es poco operativo sacar colores, reglas y diccionarios cada día. Permite que tengan un margen para su “desorden”.
- Aprovecha el orden para educar en valores. Cuidar de las pertenencias de uno es una conducta responsable. Los niños tienen que saber el valor que tiene cada cosa y dejarla desordenada es una forma de despreciarla y no cuidarla.
- Tu habitación y la casa en general son un ejemplo para ellos. Pedirles orden si los padres no lo son con sus cosas, es un comportamiento incoherente. Trata de cumplir con lo mismo que le exiges a ellos.
- Háblales de las consecuencias positivas del orden. El orden trae armonía, equilibrio, facilita la búsqueda de ropa, juguetes, material escolar, libros, etc. El orden también se relaciona con el bienestar. Apetece más estar y disfrutar de una habitación limpia y recogida que de un lugar en el que cuesta abrirse paso.
Lo que No
debes hacer:
- No hables mal nunca de tu hijo con otros padres del colegio o con tus amigos. Se tiende a buscar la complicidad cuando se sufren en casa estos problemas y en los corrillos de padres es normal escuchar “pues anda que el mío, no sabe ni dónde pone la cabeza”. Los niños toman estos comentarios como una traición. Cualquier crítica trata de hacerla en tono constructivo, pidiendo qué necesitas de él y en privado.
- No grites, amenaces ni insultes. Da sensación de perder los papeles y no tener capacidad para controlar la situación. Mantén siempre la calma en lo que pides y no critiques al niño. Critica lo que hace o deja de hacer.
- No esperes al caos. El dormitorio puede estar medio desordenado, bastante desordenado o ser una jungla. No esperes a la jungla. En cuanto veas algo por el medio, dale un tiempo prudencial para que lo recoja y si no, recuérdaselo. Sé original con la forma de recordarlo. Una nota graciosa o un mensaje por WhatsApp pueden ser mucho más efectivos que el típico mensaje cansino.
- No levantes el castigo. Si has tenido que llegar al extremo de tener que quitarle el móvil, no dejarle salir o no dejarle ver la tele hasta que recoja, no te ablandes. Si levantas el castigo te tomará el pelo y esta técnica perderá efectividad. Limita los castigos para cuando no te quede ningún otro recurso.
Texto: Patricia
Ramírez
FUENTE:
http://otrasmanerasdevivir.expobeta.com/video/pero-mira-que-eres-desordenadoIMAGEN:
https://pixabay.com/es/desorden-habitaciones-de-la-juventud-560701/
lunes, 8 de octubre de 2018
Octubre: MES DE CONCIENCIACIÓN POR EL TDAH
Se
cumple la XI Edición del Mes de Concienciación por el TDAH, y este año nuestros
esfuerzos se centran en la visualización del TDAH en la edad adulta, en las
consecuencias que trae consigo la falta de diagnóstico temprano, los riesgos
que puede suponer en el funcionamiento diario de un adulto con TDAH pero
también la necesidad de visualizar y fomentar aquellas características positivas
de las personas con TDAH que hacen, que un adulto con TDAH, sea una persona
FELIZ y ORGULLOSA de su VIDA.
Para ello, se
ha redactado un manifiesto desde ADHD EUROPE que se invita a leer en cualquier
acto que, durante el mes de OCTUBRE, se realice en APOYO al TDAH.
¿Cómo se
puede formar parte de esta movilización?
Sencillo, realizando una actividad
durante este mes de OCTUBRE; leyendo y difundiendo este documento ante
autoridades, prensa...; y... ENCENDIENDO EN NARANJA TÚ CIUDAD EL 26 de octubre.
En Guadalajara, el Ayuntamiento iluminará el 26 de octubre un edificio público a petición de la Asociación TDAH Guadalajara, que este año será la iglesia de San Ginés, sita en pleno centro de la ciudad.
MANIFIESTO
ADHD Europe octubre 2018
TDAH en la
edad adulta: implicaciones en el lugar de trabajo
Como queda
demostrado en muchos estudios, existen diferencias cerebrales en las personas
afectadas por TDAH que persisten con sintomatología total o parcial a lo largo
de la vida. Este hecho hace que, si no se diagnostican y no se tratan,
represente una carga económica significativa para las personas afectadas, sus
familias y la sociedad en general. Al mismo tiempo, estas diferencias
cerebrales traen consigo fortalezas y habilidades únicas que pueden ser de gran
beneficio en el lugar de trabajo si se las reconoce y utiliza.
Desafortunadamente,
muchos adultos con TDAH permanecen sin ser diagnosticados ni tratados, de modo
que en muchos casos sus limitaciones superan con creces sus fortalezas. Por otro
lado, si se proporcionan las intervenciones adecuadas, los empleados con TDAH
pueden ser extremadamente útiles en carreras que implican ventas, innovación,
enseñanza y capacitación, manejo de riesgos, manejo de crisis y, en un equipo,
estos empleados pueden cumplir con el papel de generador de ideas, mostrando
perseverancia y una energía inagotable. Esto se da especialmente en el caso de
un área en la que se muestran muy apasionados.
Los derechos
humanos y los derechos de las personas con discapacidad en el trabajo deben
tomarse en consideración para los adultos con TDAH, de modo que tengan los
mismos derechos para desarrollar todo su potencial. Los empleadores deben
desarrollar el conocimiento sobre el TDAH y contar con estructuras de apoyo
adecuadas para que puedan reconocer por qué algunos empleados, que son
competentes y expertos, presentan un desempeño deficiente y no pueden
mantenerse en el lugar de trabajo.
Recomendaciones
Los
formadores deben respetar los derechos humanos de aquellos empleados que tienen
TDAH para que se les dé la oportunidad de desarrollar todo su potencial.
Para hacer
esto, deben tener al menos una persona en la compañía que entienda lo
suficiente sobre TDAH y sus comorbilidades para poder reconocer los indicadores
(las características) en los empleados y proporcionar las intervenciones
adecuadas cuando sea necesario, reduciendo así el coste del absentismo
relacionado directa o indirectamente con el TDAH.
Los
formadores deben ser conscientes de las fortalezas y talentos únicos que acompañan
a un diagnóstico de TDAH para que puedan obtener lo mejor de estos empleados
haciendo que funcionen de acuerdo a sus puntos fuertes.
Las
adaptaciones en el lugar de trabajo incluyen acceso a servicios de salud
ocupacional que pueden realizar evaluaciones apropiadas del lugar de trabajo y
asesorar sobre ajustes razonables, tales como: ciertos cambios en el entorno
laboral para limitar distracciones, horarios flexibles, ayuda con la
organización y planificación y, en la medida de lo posible, aplicar las
habilidades para mejorar la productividad y el logro profesional.
Sobre todo,
los formadores deben centrarse en las fortalezas de los empleados con TDAH en
lugar de en sus limitaciones, ya que esto les permitirá aprovechar el
importante potencial que presentan y cosechar los beneficios económicos de
reconocer y utilizar sus fortalezas y talentos únicos para el beneficio de la
empresa.
FUENTE:
martes, 11 de septiembre de 2018
TDAH: UN PROBLEMA DE LA CORTEZA PREFRONTAL
Si
consultamos el DSM-5, la última versión del manual diagnóstico y estadístico de
los trastornos mentales que publica la Asociación
Americana de Psiquiatría (APA) encontraremos que el Trastorno por Déficit de
Atención con Hiperactividad (TDAH) está encuadrado en la categoría de los
trastornos del desarrollo neurológico. Esto, en la práctica, se traduce en que
el TDAH es un trastorno que implica una inmadurez o un desarrollo más lento del
cerebro en comparación con otros niños de su misma edad. La inmadurez es más
visible en algunas zonas del cerebro, sobre todo en la corteza prefrontal,
donde se ubican la funciones ejecutivas que permiten el control de los
impulsos, la planificación y la concentración entre otras variables ejecutivas.
Los dos neurotransmisores cerebrales que están alterados en las personas con
TDAH son la dopamina y la noradrenalina.
El TDAH ¿un
trastorno reciente?
A pesar de lo
que se cree, el TDAH es un trastorno con una historia de más de dos siglos.
Los primeros
escritos que encontramos en relación a este trastorno datan del año 1798 cuando
el médico escocés sir Alexander Crichton en su obra “Una investigación sobre la
naturaleza y el origen de la enajenación mental” describía los síntomas de lo
que hoy conocemos como déficit de atención.
Síntomas del
TDAH
Los síntomas
o manifestaciones de este trastorno pueden ser muy variados en función del
niño, su edad y el subtipo de TDAH que presente. Los síntomas nucleares de este
trastorno son el déficit atencional, la hiperactividad y la impulsividad, lo
cual no quiere decir que todos los niños con esta patología presenten los tres
síntomas principales. Además, existen una serie de síntomas secundarios como
son dificultades en la autorregulación de la emociones, la memoria operativa,
control interno del tiempo, planificación de tareas, lenguaje interno, etc.
Además, suelen tener una baja tolerancia a la frustración, se muestran rígidos cognitivamente
hablado (motivo por el cual a veces se les tacha de obsesivos), necesitan de
una mayor motivación extrínseca que el resto de compañeros sin este diagnóstico,
baja autoestima, etc.
Todos estos síntomas desembocan en dificultades en los
seis ámbitos relevantes de cada uno de ellos:
- Ámbito académico: los padres de los niños con TDAH tienen un mayor número de tutorías en el colegio si los comparamos con otros niños de clase. Además, los propios niños con esta patología tienen 4-5 veces más de probabilidad de recibir tratamientos específicos tanto dentro como fuera del colegio.
- Ámbito familiar: los padres de los niños con TDAH suelen mostrar más dudas sobre su capacidad de ser padres, además de tener hasta cuatro veces más de probabilidades de separarse que el resto de familias.
- Ámbito social: entre un 60-70% de los niños diagnosticados con TDAH son rechazados y estigmatizados por sus compañeros por la manifestación de los síntomas. Un 70% de ellos reconoce no tener mejores amigos y suelen ser menos invitados a los cumpleaños.
- Ámbito emocional: suelen tener grandes dificultades para identificar y entender las emociones tanto propias como de los demás. Además, un porcentaje muy elevado de niños con TDAH muestran una baja autoestima.
- Ámbito conductual: los niños y adolescentes con TDAH muestran un mayor número de conductas de riesgo y, por tanto, las probabilidades tener accidentes y de muerte son más elevadas en comparación con el resto de niños de su edad.
- Ámbito ejecutivo: obtienen peores resultados en las pruebas de concentración, planificación, control de impulsos (inhibición) y de memoria operativa.
La gran
mayoría de estudios concluyen que la prevalencia del TDAH, es decir, el
porcentaje de la población infantil que está diagnosticada de este trastorno,
se sitúa en torno a un 5-7%. La etiología (causa) de esta patología es
mayoritariamente genética.
Los estudios
de Stephen Faraone concluyen que un 77% de las causas el TDAH son genéticas,
siendo el trastorno con mayor peso del ADN que existe, por encima de la
depresión (39%) y la ansiedad generalizada (32%).
La evolución
de los síntomas en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
depende del niño en cuestión y la edad que tenga. Así, es más frecuente en
niños pequeños encontrar síntomas relacionados con la hiperactividad y la
impulsividad, mientras que las dificultades de atención suelen pasar
desapercibidas. En cambio, en la etapa de Educación Primaria y ESO, aumentan
las dificultades para centrar la atención, y a partir de la adolescencia la
impulsividad suele disminuir. Además, en la edad adolescente se pasa de una
hiperactividad conductual (comportamiento) a una hiperactividad cognitiva
(pasar de una idea a otra sin una coherencia ni continuidad).
¿Cuándo y
cómo diagnosticar el TDAH?
En cuanto a
la evaluación se refiere, no existe una única prueba que determine si el niño
tiene TDAH o no. El diagnóstico es clínico, por lo que el profesional con
experiencia en este trastorno emitirá un juicio clínico en función de la
información obtenida a través de diferentes pruebas (entrevistas, observación,
cuestionarios estandarizados, etc). A la hora de diagnosticar nos podemos apoyar
en el DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría) o en el CIE-10 (Organización
Mundial de la Salud).
¿Cuándo se
suele detectar o diagnosticar el TDAH? Generalmente, el subtipo inatento es el
que más tiempo se tarda en detectar debido a la manifestación encubierta de sus
síntomas (déficit de atención). Se suele detectar en torno a los 8-9 años si no
más tarde.
Los subtipos
hiperactivo-impulsivo y combinado, se suelen detectar antes (5-7 años) debido a
la manifestación observable y externa de sus síntomas. Aun así, los estudios de
Willcutt (2012) concluyen que el subtipo de TDAH más frecuente es el inatento a
pesar de que el que más se diagnostique sea el combinado.
En cuanto a
la intervención se refiere, una vez que hayamos evaluado en profundidad los
seis ámbitos o áreas, se propondrá al niño y a su familia un programa de
intervención que debería incluir en todos los casos la psicoeducación y la
psicoterapia familiar.
Estrategias
de intervención con niños y adolescentes con TDAH
Si quieres
seguir aprendiendo sobre este trastorno, te puedes apuntar al curso online de
“Estrategias de intervención con niños y adolescentes con TDAH” que imparte el
psicólogo y profesor de la Facultad de Educación (UCM) Rafael Guerrero Tomás,
experto en Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y autor del
libro “TDAH. Entre la patología y la normalidad”. En el siguiente enlace puedes
encontrar el temario y más información sobre dicho curso que estamos seguros
que disfrutarás y con el que aprenderás a relacionarte con los niños y
adolescentes con TDAH.
Rafael
Guerrero Tomás
Licenciado en
Psicología Clínica y de la Salud. Director y fundador de Darwin Psicólogos.
Experto en TDAH, trastornos del aprendizaje y trastornos de conducta.
Especializado en Psicología Educativa. Profesor del departamento de Psicología
Evolutiva de la Facultad de Educación (UCM). Imparte clases en el Master de
Atención a la Diversidad y Apoyos Educativos perteneciente a la Universidad de
Alcalá. Autor del libro Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
Entre la patología y la normalidad (Libros Cúpula, 2016).
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domingo, 26 de agosto de 2018
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE UNA AUTOESTIMA POSITIVA?
Decía
Nathaniel Brande, psicoterapeuta dedicado al estudio de la autoestima, que de
todas las críticas que pasamos en nuestra vida, ninguna es tan importante como
la que nos otorgamos a nosotros mismos. ¿Por qué es tan importante una
autoestima positiva? ¿Por qué podríamos considerarla como el principal motor que
mueve o frena nuestra energía interna para la consecución de nuestros objetivos
y deseos?
Qué es la
autoestima y para qué sirve
La autoestima
es la valoración que hacemos de nosotros mismos a partir de las experiencias y
sensaciones que experimentamos y que vamos incorporando a lo largo de nuestra
vida. Podríamos definirla como la percepción evaluativa de uno mismo, la
capacidad de quererse, apreciarse y de aceptarse, por ejemplo, nos valoramos,
evaluamos, percibimos como capaces o incapaces, listo o tontos, guapos o feos,
simpáticos o antipáticos… y en función del valor que cada persona se otorgue a
sí mismo sobre su valía, su actuación en la vida irá encaminado hacia un
sentido u otro.
Nadie nace
con un nivel determinado de autoestima, la autoestima se va formando y
desarrollando desde que somos pequeños, es un proceso aprendido y por tanto,
forma parte de nuestra personalidad. Es por ello que resulta fundamental para
nuestro desarrollo personal y para gestar nuestra identidad como ser humano, en
definitiva es primordial para nuestra salud y papel en la vida.
Nuestras
respuestas ante los acontecimientos dependen de quien somos y qué pensamos que
somos. Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es
competente para llevar a cabo determinadas tareas y la convicción de su valía
personal (quererse, respetarse y aceptarse tanto por nuestras fortalezas como
por nuestras limitaciones).
La autoestima
puede ser negativa, es decir, no me gusta la imagen que tengo de mí y me opongo
a ella, la rechazo o por el contrario, una autoestima positiva, me gusta la
imagen que tengo sobre mí mismo y la acepto. A su vez, podemos considerarla a
nivel general o en distintas áreas (trabajo, aspecto físico, pareja, relaciones
sociales etc.), por lo tanto, una persona con alta autoestima no tiene por qué
tenerla siempre en el trabajo, en sus relaciones personales, en su aspecto físico
pero sí puede tenerla en alguna de estas áreas y del mismo modo, una persona con
baja autoestima no tiene por qué encontrarse siempre por debajo de los demás o
sentirse inferior en todas las situaciones. Lo que sí sabemos con total
seguridad es que tenerla alta o baja nos condiciona cuantiosamente, es decir,
la persona que se siente bien consigo misma, que se cree capaz y cree que tiene
potencial seguramente sea más capaz de enfrentarse a retos y responsabilidades
de la vida cotidiana mientras que las personas con autoestima baja tienden a
autolimitarse decreciendo sus posibilidades de bienestar personal.
Si nos
adentramos en lo profundo del existir, a la realidad de nuestras vidas…si yo no
me acepto tal y como soy ¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me respeto
¿por qué lo va a hacer el resto?, si yo no me valoro ¿por qué lo va a hacer el
resto?, si yo no creo en mí mismo ¿por qué lo va a hacer el resto? Sin embargo,
constantemente buscamos la aprobación del resto para que configuren nuestra
identidad y autoestima sin tener en cuenta que somos nosotros los responsables
de lograr esto porque al final, ¿con quién te levantas todos los días? ¿Con
quién vas a trabajar? ¿Con quién decides lo que te gusta, quieres y necesitas?
¿A quién miras al espejo? ¿Quién decide cómo va a ser su día? ¿Con quién vas a
finalizar esta vida? CONTIGO MISMO. De aquí la importancia de la autoestima,
desarrollar nuestra autoestima puede sintetizarse en una idea, en desarrollar
nuestra capacidad de bienestar, de felicidad.
Si invertimos
nuestro tiempo y esfuerzo en trabajar para cuidarnos y desarrollar una
autoestima positiva estaremos logrando ser quienes queremos ser independientemente
de la opinión y críticas de los demás. Si conocemos y aceptamos nuestras
fortalezas y limitaciones sabremos qué podemos hacer y cómo mejorar. Si
defendemos nuestra posición ante los demás y nos responsabilizamos de nuestras
acciones podremos tomar nuestras propias decisiones. Si somos capaces de
reconocer cuando nos equivocamos sin tener miedo a ello, afrontando las
adversidades y asumiendo riesgos, focalizando la atención en nuestros logros y
perdonándonos cundo algo sale mal estaremos potenciando nuestra confianza en
nosotros mismos y por último, si empezamos a disfrutar más de los demás y de
las cosas cotidianas de la vida participando en actividades novedosas
empezaremos a aceptarnos y ser más tolerantes con nuestros aciertos y/o equivocaciones.
Claves para
trabajar la autoestima positiva
La autoestima
es la suma del auto-respeto, la auto-aceptación y el autoconcepto. Atendiendo a
estos tres conceptos que conforman la autoestima podemos trabajarla a través de
seis claves íntimamente relacionadas con el desarrollo de nuestro bienestar:
El perdón
como recurso psicológico: el perdón es una actitud dirigida al pasado que nos
aporta paz interior permitiéndonos estar sanos física y psicológicamente.
Perdonar es cambiar la percepción de lo sucedido, es comprender que el aspecto
negativo es un determinado comportamiento, no la persona en su totalidad, es comprender
que todos, incluidos nosotros cometemos errores.
Focalizar la
atención en las emociones y sensaciones positivas que vivimos: experimentar
emociones que nos producen bienestar (alegría, tranquilidad, euforia,
entusiasmo, la fluidez, el placer) lleva a estados mentales y modos de
comportamiento que preparan a la persona para enfrentar con éxito las
dificultades futuras.
Auto-recompensarse:
igual que nos castigamos al hacer algo mal ¡no sirvo para esto! ¡qué mal lo he
hecho! Vamos a premiarnos cuando hacemos las cosas bien. Las auto-recompensa ayuda
a aumentar la autoestima y a tener un autoconcepto positivo de nosotros.
Podemos regalarnos un libro que nos guste, decirnos palabras bonitas o hacer algo
que nos guste.
Realizar
actividades placenteras: salirse de la rutina, programar actividades de ocio
que puedas realizar en tu tiempo libre. De esta forma fomentamos nuestro
optimismo y buen humor y asumimos riesgos.
Gestionar la
culpabilidad adecuadamente: teniendo en cuenta que a pesar de las
consecuencias, en el momento que tomamos decisiones nos dejamos llevar por unos
motivos concretos, acertados o no pero eso sólo pasado el tiempo se sabrá con
seguridad.
Creciendo desde esta línea nos permitimos vivir con el error como
compañero de aprendizajes y no como látigo que nos castiga tras nuestra equivocación.
Elabora una
lista de tus fortalezas: recursos, capacidades y lo que has logrado con todas
ellas. ¡Te sorprenderá de todo lo que eres capaz!
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jueves, 19 de julio de 2018
UN CAMPAMENTO PARA NIÑOS CON TDAH EN EL QUE TODOS SON BIENVENIDOS
Frente a
otros escenarios, como algunos centros educativos, en los que son vistos con
cierto rechazo, aquí encuentran a adultos que los saben tratar y les generan
confianza
MANUEL
CARMONA
17 JUL 2018 -
13:12
En un paraje
poco transitado en plena península entre el río Tormes y la sierra de Béjar, en
el salmantino municipio de El Guijo de Ávila, se ofrece a niños y niñas y
adolescentes con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), un
campamento veraniego. El TDAH afecta a cerca del 6% de la población infantil (a
los adultos también, pero no se manifiesta de forma tan evidente) y sus
síntomas son la hiperactividad, la impulsividad y la falta de capacidad para
mantener la atención. El campamento, además, da la posibilidad a otros menores
sin trastorno de disfrutar de esta aventura con el propósito de contribuir a la
inclusión interpersonal y social de unos y otros y a jóvenes del Centro de Menores de la Comunidad
de Madrid.
Ahí radica
uno de sus logros como nos cuenta Víctor García, Coordinador del mismo:
“Tratamos de que no se convierta en un gueto en el que puedan relacionarse
chavales parecidos, sino que sea una especie de banco de pruebas con adultos y
personas que son un ejemplo para ellos, les ayudamos a regular la intensidad de
las relaciones y que lo que trabajen en verano les sirva para el resto del año
de cara a que entiendan también a las personas de su clase, de su colegio o
IES, y ellos también pongan de su parte a la hora de relacionarse para tener
éxito en las relaciones sociales”.
Los vínculos
cotidianos para los menores con TDAH son uno de sus principales problemas, pero
también con el paso del tiempo, y la ayuda de sus familias, de psicólogos y
monitores, y de entidades como la Asociación Nacional de afectados por el TDAH
(ANSHDA), se convierten en un reto que superar. Cuando logran establecer nuevas
amistades y consolidarlas con el paso del tiempo, chicos y chicas crecen y se
sienten felices. Es el caso de Daniel R. Raposo que habla emocionado de cómo
“cada año vienen chavales nuevos y es como ir añadiendo más gente a tu lista.
Voy teniendo más amigos y me relaciono mucho mejor. Aprendo cosas de otros
países, de otros compañeros”.
Este
campamento me ha enseñado a que relacionarse con gente es bueno. Al principio
cuesta un poco, pero luego conforme vas hablando te mueve más la idea de que si
ya conoces a una persona, conocer a otra es muchísimo mejor
Este
adolescente, como tantos menores con TDAH, vive un día a día diferente en sus
relaciones con los otros de su generación. Por eso, cada vez que logra madurar
una amistad o iniciar una nueva, su alegría se fortalece y aumenta. Raposo ya
va contando los días que quedan para incorporarse al campamento, será su tercer
año, y se expresa con ilusión: “Este campamento me ha enseñado a que
relacionarse con gente es bueno. Al principio cuesta un poco, pero luego
conforme vas hablando te mueve más la idea de que si ya conoces a una persona,
conocer a otra es muchísimo mejor. Conoces sus gustos. Este año en una reunión
de la organización conocí a un chaval al que le gustaban las mismas cosas que a
mí. Le conocí un poco y nos llevamos muy bien”.
La
organización y coordinación de un campamento así conlleva contar con un equipo
de profesionales competentes y acostumbrados a tratar con personas diferentes.
¿Qué
diferencia a este tipo de convivencia de otras?
García nos
aporta una de las claves: “La principal diferencia está en el número de
personas que trabajamos con ellos y el ritmo de las actividades. En un
campamento de cualquier tipo, lo normal es un monitor por cada 10 niños, en
nuestro caso es de uno por cada tres o cuatro. Esto nos da una tranquilidad y
una libertad a la hora programar muchas actividades”.
Este es el
séptimo año que ANSHDA organiza este campamento y el primero en este paraje de
singular belleza. Se ha buscado con ello satisfacer las necesidades de los
participantes que venían solicitando años atrás poder hacer actividades
acuáticas. Estar en plena orilla del río Tormes les facilita satisfacerlas:
"Nos acordamos de este pantano que está más resguardado, y al que veníamos
en los campamentos que organizábamos con la Comunidad de Madrid. Para hacer rutas
también es extraordinario”.
La arboleda
que rodea a ese escenario natural, las rocas de la serranía, el cantar de los
pájaros, y el sonido de las olas del Tormes, crean una atmósfera que permite a
todos desconectar de las rutinas diarias, y contribuyen, por un lado, a que
estos menores mejoren cuestiones como la atención o la hiperactividad.
“Trabajamos la concentración por dos vías: la rutina del día a día para que
ellos recapaciten qué se me está olvidando o no estoy haciendo, más que con el
discurso típico de que no te has lavado las manos y no puedes entrar a comer.
Eso lo decimos el primer y el segundo día, pero el tercero hacemos un juego en
la puerta del comedor, y hacemos una selección de lo que ha hecho la gente que
se acuerda. Eso ayuda a que ellos saquen su propio reflejo. Y luego las
actividades en las que necesitan tomar decisiones para poder ir accediendo a
los siguientes estadios de ellas: las yincanas. Tienen que ir resolviendo
pistas y necesitan concentración para acabar la yincana”, nos concreta García.
Y, por otro,
promueven actividades con las que desarrollan habilidades emocionales y
sociales para hacer frente a los entornos cotidianos.
Los vínculos
que se generan con los monitores son extraordinarios. Para los niños con TDAH
se convierten en auténticos ejemplos a seguir. Se sienten escuchados y
comprendidos
¿Cómo
evolucionan las personas con TDAH tras asistir a un campamento de este tipo?
"Los
chavales nos comentan que gracias al campamento del año pasado les ha ido mucho
mejor, se lo han planteado de otra forma, agradecen los consejos y la chapa que
les dimos. Muchos monitores y monitoras han sido participantes en los
campamentos, y a los 17 ó 18 años no pueden venir más, y hacen los cursos de
monitores y nos los llevamos al campamento también. Encuentran así referencias
y les mejora bastante la existencia”.
Los vínculos
que se generan con los monitores son extraordinarios. Para los niños con TDAH
se convierten en auténticos ejemplos a seguir. Se sienten escuchados y
comprendidos. "Frente a otros escenarios, como algunos centros educativos,
en los que son vistos con cierto rechazo, aquí encuentran a adultos que los
saben tratar y les generan confianza", relata feliz Raposo. “La relación
con los monitores es muy buena. Uno de los monitores del año pasado fue como un
hermano, me trataba muy bien y le cogí mucho cariño. Era como tener otra familia
en el campamento”, añade.
Otra de las
peculiaridades de este refugio es que los menores contactan un día a unas horas
concretas con sus padres y madres, de esta manera, se busca que socialicen con
sus iguales y que sus mayores descansen. El efecto que produce en las familias
y en los TDAH es magnífico como atestigua García: “Se creó como respiro para
familias que llevan mucho trote durante el año con estos chavales, hay mucho
fracaso escolar. Los chavales nuevos nos cuentan que vienen de experiencias
malas en su tiempo libre: los han expulsado de tres o más campamentos. Ya no
solo es la posibilidad de tener unas vacaciones para los hijos, sino que se
nota mucho cuando vuelven cómo se ha desarrollado su tejido social".
"Cuando tienes un chaval intenso necesitas", continúa, "10 días
al año para poder recuperar tu rutina, y no vivir solo para él. Sabes que va a
quedarse y además no te van a llamar para decirte: el niño es muy movido, o se
ha peleado, o ha dicho una palabrota". Además "hay chicos que cuando
llaman a sus padres un día a mitad del campamento, les cuentan lo que han hecho,
o que ha hecho un amigo y durante la conversación telefónica se lo pasa para
que hablen con él también. Es decir, la falta de costumbre que tienen estas
familias de que haya éxito con los hijos, aquí lo logran”, añade.
Para crear
todo ese mundo empático también se requiere desarrollar un abanico de
actividades que motiven y conecten a los protagonistas y a sus circunstancias.
Entre las que generan una respuesta positiva destacamos: el tiro con arco, la
escalada, nadar, rutas de senderismo o las tirolinas. Pero hay dos que han
causado una atracción simbólica en las personas con TDAH. Una es la yincana
guarra que nos comenta Raposo: “Tenías que coger piezas de un cubo lleno de
arena metiendo un poco la cabeza para cogerlas. Y luego llevarlas a otro sitio
y te tiraban un cubo de agua”.
La otra
actividad es la sucesión de veladas nocturnas, que ayudan a que los menores
pierdan paso a paso el miedo a expresar sus emociones ante otros, como afirma
García: “Se les mueven resortes por dentro y emociones sobre todo con las
veladas nocturnas: se dan cuenta de lo importante que es poder expresarse, y
cómo me expreso cuando el de al lado se está riendo mientras yo hablo
emocionado y llorando”.
En otros
momentos también practican el lenguaje de signos, una actividad que exige mucha
concentración y que a ojos de determinados profesores de colegios o IES no es
posible desarrollar con los TDAH. Sin embargo, aquí lo imposible se vuelve real
y cotidiano, como nos cuenta emocionado García: “Todos los años hacemos lenguaje
de signos en el campamento porque requiere concentración máxima y los chavales
salen hablándolo. Ninguno deja de hacerlo, y pasan a diario una hora y media
sentados en la naturaleza aprendiéndolo. Eso es un reto a los ojos de otros
para quienes eso nunca se podría haber hecho. Les motiva que lo da un monitor
solo, y de una forma que les mola y es dinámico”.
FUENTE:
ANSHDA:
Web: www.anshda.org
Email:Info@anshda.org
Teléfono: 91
356 02 07
Dirección:
Calle Molina de Segura 33, 28030 Madrid
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TDAH
lunes, 25 de junio de 2018
APRENDA A CONTROLAR LA IRRITABILIDAD

Descargar el
archivo en el siguiente enlace
FUENTE:
http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/library/plantillas/externa.asp?pag=/contenidos/servicios/../publicaciones/Datos/567/pdf/19_guia_controlar_irritabilidad.pdf
miércoles, 30 de mayo de 2018
TDAH - GUÍA DE APOYO AL ESTUDIO
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TDAH,
Xunta de Galicia
martes, 15 de mayo de 2018
LA EPIDEMIA DE LAS DISTRACCIONES DIGITALES
El
impacto de la tecnología en la vida cotidiana
Las
prisas y la multiplicación de las distracciones digitales erosionan la
capacidad de trabajo de adultos y niños
MAYTE
RIUS, Barcelona
06/05/2018
00:50 | Actualizado a 06/05/2018 07:53
Quizá
le resulten cotidianas estas situaciones: ir conduciendo en un trayecto
rutinario por autopista y, de repente, preguntarse si ya ha pasado el peaje;
golpearse con alguien por la calle porque uno de los dos –o los dos– caminaba
mirando el móvil; estar explicando algo a una persona y que hacia el final del
relato le diga “¿Cómo? ¿Qué decías?”; iniciar una lectura con alguno de los
pequeños de la familia y que a los diez minutos diga que ya está cansado. ¿Qué
le pasa a nuestra capacidad de atención?
Psicólogos,
educadores y expertos en productividad hablan de un fenómeno que denominan
síndrome de atención parcial continuada –que nada tiene que ver con un
trastorno neurobiológico como el TDAH–, y que consiste en prestar atención
simultánea a diferentes focos de información pero a un nivel superficial. Y
también relatan una creciente dificultad –más acusada entre niños y jóvenes–,
para mantener la atención en actividades cotidianas que requieren esfuerzo y no
dan placer.
Mensajes
y alertas interrumpen, fuerzan la multitarea y aumentan el estrés
“La
lacra de la falta de atención es algo que ha ido de menos a más, que se está
expandiendo de manera increíble y que afecta a prácticamente cualquier ámbito
de la vida”, afirma Berto Pena, formador de productividad personal.
A
la misma conclusión ha llegado el psicólogo Luis López González, director del
máster en Relajación, Meditación y Mindfulness de la Universidad de Barcelona,
que preocupado por esta epidemia de distracciones y por sus consecuencias acaba
de publicar el libro Educar la atención (Plataforma Editorial).
Porque
el impacto de esta creciente falta de atención no es baladí. Las distracciones
son ya la principal causa de accidentes en la ciudad de Barcelona, y la
dirección general de Tráfico asegura que estuvo detrás del 25% los accidentes y
el 31% de los fallecidos en las carreteras españolas en 2016. Y la inatención
también se sitúa como principal causa de fracaso escolar y se asocia al 45% de
los accidentes laborales.
Más
accidentes, peor calidad de trabajo y de estudio, pérdidas de tiempo y de
dinero
López
vincula esta mayor falta de atención al hecho de que vivimos en la sociedad de
las prisas y de la multitarea, “los dos grandes enemigos de la atención”. Pena,
por su parte, explica que la atención se ve afectada por las distracciones
–“que son culpa de uno mismo porque las permite”–, y las interrupciones,
provocadas por los demás. Y considera que el problema es que la tecnología ha
multiplicado las distracciones que nos acechan. “Hace unos años las
distracciones tenían que ver sobre todo con preocupaciones, eran mentales y
poco controlables; pero ahora nos distraen las notificaciones, las alertas,
los mensajes, las llamadas, las apps...; porque hemos absorbido la tecnología
sin hábitos, la llevamos siempre encima y, entonces, esas distracciones toman
el control” de nuestra atención y de nuestro tiempo, comenta.
Remarca
que no es sólo un problema de niños y adolescentes, sino que afecta a todas las
generaciones. “La gente se queja de que no le llega el tiempo para hacer su
trabajo y no piensa que es porque se distrae mucho; además se hace un trabajo
(o estudio) de peor calidad porque la capacidad de enfoque, de mantenerse
centrado en una sola actividad de forma continuada es muy limitada, enseguida
se salta a otra cosa, y cognitivamente no puedes hacer dos tareas de cierta
complejidad a la vez”, justifica Pena.
Porque
aunque algunas personas se niegan a admitirlo, la neurociencia deja claro que
la multitarea es un mito. “La atención consciente es un procesador lineal:
puedes atender una cosa y luego otra, pero conscientemente no puedes atender
varias cosas a la vez; puedes ir alternando de una a otra por minutos, segundos
o milisegundos, pero esa diversificación de la atención conlleva complejidad
mental y aumenta la probabilidad de accidentes, de estrés y de fallos en tu
trabajo”, relata Ignacio Morgado, director del Instituto de Neurociencias de la
UAB.
Precisa
que la capacidad de “multiatención”, de atender a una cosa y luego a otra,
depende de cada persona, de lo entrenado que tenga el cerebro para hacerlo. “El
cerebro es muy plástico y si lo fuerzas a que tu atención vaya en una
determinada dirección crea conexiones entre neuronas para ello, y luego, cuando
vuelves a hacer esa actividad el pensamiento recupera esos caminos neuronales
creados por el aprendizaje y la experiencia”, indica.
López
indica que ese cambio constantemente del foco de atención acaba saturando la
capacidad de estar atentos y provoca estrés, que es otro de los desencadenantes
de la desatención y de las distracciones que tantas pérdidas ocasionan a las
empresas y a las personas. “Las prisas, y la productividad entendida como estar
en varias cosas a la vez, provocan pensamientos de rumiación, hacen que tu
cabeza de vueltas a las cosas como una lavadora, y eso resta efectividad y
afectividad, impide tanto estar atento como ser atento”, afirma.
Desde
planteamientos profesionales distintos, los expertos consultados coinciden en
que basta cambiar algunos hábitos, reducir las distracciones y el estrés, para
mejorar la capacidad de atención. Aseguran que la meditación, el mindfulness
y las técnicas de concentración también ayudan a ejercitarla, como si fuera un
músculo.
No
obstante, reconocen que el actual bombardeo de distracciones digitales es tal
que resistirse a ellas exige ser muy disciplinado. “Antes en el móvil sólo nos
entraban llamadas y sms, pero ahora constantemente tenemos notificaciones,
alertas, watsaps y aplicaciones que nos atraen porque son divertidas, porque
nos sacan de la rutina de lo que estamos haciendo, porque nos ponen en contacto
con los demás, que es algo que a todos nos gusta y nos entretiene, así que si
cuando te sientas a comer o a trabajar dejas el móvil sobre la mesa es una
clara invitación a ‘me voy a distraer’”, describe Berto Pena. Y añade que esas
distracciones, que son reiteradas, implican que actividades que deberían
realizarse en media hora acaben alargándose 35 o 40 minutos y al final de la
jornada se acreciente la impresión de falta de tiempo y de estrés.
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