TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 19 de julio de 2018

UN CAMPAMENTO PARA NIÑOS CON TDAH EN EL QUE TODOS SON BIENVENIDOS



Frente a otros escenarios, como algunos centros educativos, en los que son vistos con cierto rechazo, aquí encuentran a adultos que los saben tratar y les generan confianza

MANUEL CARMONA
17 JUL 2018 - 13:12

En un paraje poco transitado en plena península entre el río Tormes y la sierra de Béjar, en el salmantino municipio de El Guijo de Ávila, se ofrece a niños y niñas y adolescentes con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), un campamento veraniego. El TDAH afecta a cerca del 6% de la población infantil (a los adultos también, pero no se manifiesta de forma tan evidente) y sus síntomas son la hiperactividad, la impulsividad y la falta de capacidad para mantener la atención. El campamento, además, da la posibilidad a otros menores sin trastorno de disfrutar de esta aventura con el propósito de contribuir a la inclusión interpersonal y social de unos y otros y a  jóvenes del Centro de Menores de la Comunidad de Madrid.

Ahí radica uno de sus logros como nos cuenta Víctor García, Coordinador del mismo: “Tratamos de que no se convierta en un gueto en el que puedan relacionarse chavales parecidos, sino que sea una especie de banco de pruebas con adultos y personas que son un ejemplo para ellos, les ayudamos a regular la intensidad de las relaciones y que lo que trabajen en verano les sirva para el resto del año de cara a que entiendan también a las personas de su clase, de su colegio o IES, y ellos también pongan de su parte a la hora de relacionarse para tener éxito en las relaciones sociales”.

Los vínculos cotidianos para los menores con TDAH son uno de sus principales problemas, pero también con el paso del tiempo, y la ayuda de sus familias, de psicólogos y monitores, y de entidades como la Asociación Nacional de afectados por el TDAH (ANSHDA), se convierten en un reto que superar. Cuando logran establecer nuevas amistades y consolidarlas con el paso del tiempo, chicos y chicas crecen y se sienten felices. Es el caso de Daniel R. Raposo que habla emocionado de cómo “cada año vienen chavales nuevos y es como ir añadiendo más gente a tu lista. Voy teniendo más amigos y me relaciono mucho mejor. Aprendo cosas de otros países, de otros compañeros”.

Este campamento me ha enseñado a que relacionarse con gente es bueno. Al principio cuesta un poco, pero luego conforme vas hablando te mueve más la idea de que si ya conoces a una persona, conocer a otra es muchísimo mejor

Este adolescente, como tantos menores con TDAH, vive un día a día diferente en sus relaciones con los otros de su generación. Por eso, cada vez que logra madurar una amistad o iniciar una nueva, su alegría se fortalece y aumenta. Raposo ya va contando los días que quedan para incorporarse al campamento, será su tercer año, y se expresa con ilusión: “Este campamento me ha enseñado a que relacionarse con gente es bueno. Al principio cuesta un poco, pero luego conforme vas hablando te mueve más la idea de que si ya conoces a una persona, conocer a otra es muchísimo mejor. Conoces sus gustos. Este año en una reunión de la organización conocí a un chaval al que le gustaban las mismas cosas que a mí. Le conocí un poco y nos llevamos muy bien”.

La organización y coordinación de un campamento así conlleva contar con un equipo de profesionales competentes y acostumbrados a tratar con personas diferentes.

¿Qué diferencia a este tipo de convivencia de otras?

García nos aporta una de las claves: “La principal diferencia está en el número de personas que trabajamos con ellos y el ritmo de las actividades. En un campamento de cualquier tipo, lo normal es un monitor por cada 10 niños, en nuestro caso es de uno por cada tres o cuatro. Esto nos da una tranquilidad y una libertad a la hora programar muchas actividades”.

Este es el séptimo año que ANSHDA organiza este campamento y el primero en este paraje de singular belleza. Se ha buscado con ello satisfacer las necesidades de los participantes que venían solicitando años atrás poder hacer actividades acuáticas. Estar en plena orilla del río Tormes les facilita satisfacerlas: "Nos acordamos de este pantano que está más resguardado, y al que veníamos en los campamentos que organizábamos con la Comunidad de Madrid. Para hacer rutas también es extraordinario”.

La arboleda que rodea a ese escenario natural, las rocas de la serranía, el cantar de los pájaros, y el sonido de las olas del Tormes, crean una atmósfera que permite a todos desconectar de las rutinas diarias, y contribuyen, por un lado, a que estos menores mejoren cuestiones como la atención o la hiperactividad. “Trabajamos la concentración por dos vías: la rutina del día a día para que ellos recapaciten qué se me está olvidando o no estoy haciendo, más que con el discurso típico de que no te has lavado las manos y no puedes entrar a comer. Eso lo decimos el primer y el segundo día, pero el tercero hacemos un juego en la puerta del comedor, y hacemos una selección de lo que ha hecho la gente que se acuerda. Eso ayuda a que ellos saquen su propio reflejo. Y luego las actividades en las que necesitan tomar decisiones para poder ir accediendo a los siguientes estadios de ellas: las yincanas. Tienen que ir resolviendo pistas y necesitan concentración para acabar la yincana”, nos concreta García.
Y, por otro, promueven actividades con las que desarrollan habilidades emocionales y sociales para hacer frente a los entornos cotidianos.

Los vínculos que se generan con los monitores son extraordinarios. Para los niños con TDAH se convierten en auténticos ejemplos a seguir. Se sienten escuchados y comprendidos

¿Cómo evolucionan las personas con TDAH tras asistir a un campamento de este tipo?

"Los chavales nos comentan que gracias al campamento del año pasado les ha ido mucho mejor, se lo han planteado de otra forma, agradecen los consejos y la chapa que les dimos. Muchos monitores y monitoras han sido participantes en los campamentos, y a los 17 ó 18 años no pueden venir más, y hacen los cursos de monitores y nos los llevamos al campamento también. Encuentran así referencias y les mejora bastante la existencia”.

Los vínculos que se generan con los monitores son extraordinarios. Para los niños con TDAH se convierten en auténticos ejemplos a seguir. Se sienten escuchados y comprendidos. "Frente a otros escenarios, como algunos centros educativos, en los que son vistos con cierto rechazo, aquí encuentran a adultos que los saben tratar y les generan confianza", relata feliz Raposo. “La relación con los monitores es muy buena. Uno de los monitores del año pasado fue como un hermano, me trataba muy bien y le cogí mucho cariño. Era como tener otra familia en el campamento”, añade.

Otra de las peculiaridades de este refugio es que los menores contactan un día a unas horas concretas con sus padres y madres, de esta manera, se busca que socialicen con sus iguales y que sus mayores descansen. El efecto que produce en las familias y en los TDAH es magnífico como atestigua García: “Se creó como respiro para familias que llevan mucho trote durante el año con estos chavales, hay mucho fracaso escolar. Los chavales nuevos nos cuentan que vienen de experiencias malas en su tiempo libre: los han expulsado de tres o más campamentos. Ya no solo es la posibilidad de tener unas vacaciones para los hijos, sino que se nota mucho cuando vuelven cómo se ha desarrollado su tejido social". "Cuando tienes un chaval intenso necesitas", continúa, "10 días al año para poder recuperar tu rutina, y no vivir solo para él. Sabes que va a quedarse y además no te van a llamar para decirte: el niño es muy movido, o se ha peleado, o ha dicho una palabrota". Además "hay chicos que cuando llaman a sus padres un día a mitad del campamento, les cuentan lo que han hecho, o que ha hecho un amigo y durante la conversación telefónica se lo pasa para que hablen con él también. Es decir, la falta de costumbre que tienen estas familias de que haya éxito con los hijos, aquí lo logran”, añade.

Para crear todo ese mundo empático también se requiere desarrollar un abanico de actividades que motiven y conecten a los protagonistas y a sus circunstancias. Entre las que generan una respuesta positiva destacamos: el tiro con arco, la escalada, nadar, rutas de senderismo o las tirolinas. Pero hay dos que han causado una atracción simbólica en las personas con TDAH. Una es la yincana guarra que nos comenta Raposo: “Tenías que coger piezas de un cubo lleno de arena metiendo un poco la cabeza para cogerlas. Y luego llevarlas a otro sitio y te tiraban un cubo de agua”.

La otra actividad es la sucesión de veladas nocturnas, que ayudan a que los menores pierdan paso a paso el miedo a expresar sus emociones ante otros, como afirma García: “Se les mueven resortes por dentro y emociones sobre todo con las veladas nocturnas: se dan cuenta de lo importante que es poder expresarse, y cómo me expreso cuando el de al lado se está riendo mientras yo hablo emocionado y llorando”.

En otros momentos también practican el lenguaje de signos, una actividad que exige mucha concentración y que a ojos de determinados profesores de colegios o IES no es posible desarrollar con los TDAH. Sin embargo, aquí lo imposible se vuelve real y cotidiano, como nos cuenta emocionado García: “Todos los años hacemos lenguaje de signos en el campamento porque requiere concentración máxima y los chavales salen hablándolo. Ninguno deja de hacerlo, y pasan a diario una hora y media sentados en la naturaleza aprendiéndolo. Eso es un reto a los ojos de otros para quienes eso nunca se podría haber hecho. Les motiva que lo da un monitor solo, y de una forma que les mola y es dinámico”.

FUENTE:

ANSHDA:
Teléfono: 91 356 02 07
Dirección: Calle Molina de Segura 33, 28030 Madrid

sábado, 24 de marzo de 2018

SIETE CLAVES PARA VIAJAR CON NIÑOS HIPERACTIVOS Y DISFRUTAR DE TUS VACACIONES


La psicóloga Nuria García explica cómo pasar unos buenos días en familia

https://pixabay.com/es/excitada-viaje-verano-vacaciones-23789/


Viajar con hijos a veces resulta agotador por su gran energía. Sin embargo, la experiencia puede ser más complicada cuando se trata de niños hiperactivos por lo que una buena planificación resultará imprescindible para lograr mayor tranquilidad y disfrutar del viaje en familia.

«Tener un hijo con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) no tiene por qué ser un problema a la hora de viajar si se sabe cómo afrontarlo —punta asegura la psicóloga Nuria García Alonso, directora de Ayudarte Estudio de Psicología—. Padres que disfruten de su hijo y lo acepten sin compararse con el resto lograrán aprovechar más y ser más felices. Tu viaje no va a ser como el de otra familia, quizás es mejor, es importante aceptar a tu hijo y apreciar que la diferencia no tiene por qué ser mala».

Es muy frecuente la sobresaturación de etiquetas en los niños, «mi hijo es superdotado», «mi hijo es hiperactivo», «mi hijo es…». Las etiquetas no deberían ser una barrera para vivir con normalidad, según esta experta. «Los padres con hijos con TDAH viven con agobio porque tienen un niño más movido de lo normal y hay que vigilarlo más, pues continuamente querrá tocar y verlo todo. No pueden quedarse quietos y agotan la energía de los padres. Sin embargo, esto no les debería privar de hacer cosas ni de descubrir mundo».

Con las vacaciones de Semana Santa a la vuelta de la esquina y, con la ilusión de tener unos días muchos padres, ante esta circunstancia pueden llegar a dudar si realizar un viaje o no.

Viajes largos donde el cinturón debe y tiene que quedarse en su sitio, filas interminables con lloros y gritos como banda sonora, el miedo a que les echen del museo al que tantas ganas tienen de visitar... «Estos pensamientos previos se convierten en un muro que frena que los padres disfruten, de verdad, de esa escapada. Se anticipan y suelen ponerse en lo peor. Por eso, la ilusión por el viaje en familia no se debe truncar por miedos a modificar la rutina cotidiana de un niño. Es importante organizar el viaje teniendo presente que cada niño requerirá de actividades que ayuden a evitar su aburrimiento y, por consiguiente, una mala actitud», afirma la psicóloga.

García continúa explicando que los padres pueden planificar actividades para las largas horas en el coche o en los tiempos muertos, como preparar minijuegos educativos o jugar con un simple lápiz y papel. «Los niños con TDAH van a querer estar cambiando continuamente de actividad, así que alternarlas puede ser una buena idea. Quizás de primeras no se te ocurra nada, pero sería genial poder tener una lista con varias de ellas e, incluso, compartirlas con todos los miembros de la familia y así no dejar mucho a la improvisación».

Vencer al temible enemigo del «Y si...»

El miedo es el falso amigo de la organización, el antónimo de la relajación y el vecino del estrés. Es la cualidad que nos impide llevar a cabo todo aquello que deseamos hacer, por temor a lo que pueda pasar. Crea nervios, transmite inquietud y frena la iniciativa.

Por eso, para la experta la mejor manera de combatirlo es a través de la actitud, la formación y las ganas. «Lo primero que hay que hacer es romper la barrera del miedo a lo que pueda pasar, el temible “y si...” ¿Y si nuestro hijo se aburre durante el viaje, ¿y si se pasa el día con una rabieta?”, ¿y si no es capaz de disfrutar? ¿Y si..? El miedo lo único que puede provocar es una desagradable sensación de ansiedad que impide ver las cosas con claridad», aclara la experta.

Según un estudio realizado por la Federación Española de Asociaciones de Ayuda alDéficit de Atención e Hiperactividad, entre un 30 a un 50% de los niños que padecen TDAH presentan trastornos de conducta (TC), por lo que para evitar situaciones desagradables e incómodas cobra especial importancia la organización de los padres antes de un viaje.

7 consejos para disfrutar del viaje

Para la psicóloga infantojuvenil, Nuria García Alonso, viajar con un niño con TDAH no tiene por qué vivirse como un problema o con estrés, sino que puede ser una experiencia maravillosa. Por ello propone seguir las siguientes pautas:
  1. Planificación: aquí radicará el éxito de la contienda. Es de vital importancia organizar el viaje para poder mantener los nervios y la energía de tu hijo a raya. Para ello, lo mejor es crear un planning donde organices día por día qué hacer, así como horarios de comidas, de descanso y de actividades. Importante: tener un plan B por si algún día cualquier acontecimiento inesperado impida realizar lo planeado.
  2. Cierta rutina: al viajar, la rutina no tiene porqué quedarse entre las paredes de tu casa. La clave para viajar con un niño que tenga TDAH será seguir manteniendo, en la posibilidad que se pueda, la rutina de actividades, comidas y sueño. Romper con ella solo traerá situaciones incómodas, niños inquietos y padres desesperados. Pero la rutina, al igual que los viajes, debe ser flexible: hay muchas cosas que se pueden mantener más o menos igual, quizás no el horario, pero sí el hecho de poder leerle un cuento antes de dormir. Será este tipo de acciones las que den seguridad al pequeño.
  3. Normativas y reglas: los padres deberán recordar a los niños que las vacaciones no son sinónimo de rebeldía y de hacer lo que quieran. Su actitud debe ir acorde a las normas de conductas prefijadas por los mayores, tal y como hacen en su día a día normal. Deben hacer ver a los pequeños que una buena actitud les traerá recompensas satisfactorias, explicándoles que ello beneficiará al desarrollo del viaje. Es importante hacerles comprender por qué deben de actuar de una manera u otra y los beneficios que ello puede traer. Asimismo, las explicaciones deben ser breves, nada de monólogos porque al segundo serán olvidados. Ellos aprenderán con hechos y con elogios cuando lo hagan bien. Es mejor que se comporten como lo harían en su casa sin olvidar que hay veces que los primeros que rompen esas normas son los propios adultos y lo que un día es una excepción después será más difícil de modificar. Así que tanto el niño como los padres deben tratar de respetarlas.
  4. Descanso: no solo será cosa de niños, los padres también han de cumplir con los horarios para ir acordes y en armonía con sus pequeños. La falta de éste puede generar apatía, falta de paciencia y la aparición del mayor de los enemigos vacacionales, el estrés.
  5. Todos a una: organizar actividades lúdicas y actividades educativas durante el viaje. La participación de todos los miembros de la familia en ellas hará que el resultado sea de mayor calidad. Las actividades serán una forma ideal de canalizar la energía de los pequeños, para minimizar sus nervios, motivándolos a tener una buena actitud. A veces, incluso será interesante apuntarlo a una actividad puntual que haya surgido de forma imprevista, pues beneficiará a los padres dándoles un respiro si están muy estresados. De esa forma ellos se divierten y los padres no se saturan demasiado.
  6. Deporte: Excursiones, partidos de fútbol o cualquier otra actividad deportiva que requieran movimiento ayudarán al pequeño y será una idea fantástica para conseguir mermar el torbellino de energía concentrado en tan pocos centímetros.
  7. Equilibrio: Viajar en grupo será una buena opción de cara a estas vacaciones porque así el pequeño podrá tener alguien con quien jugar.

Recuerda: el apoyo familiar será vital para que tu hijo con TDAH se sienta comprendido y motivado a actuar bien. El cariño, junto con una buena educación, serán piezas imprescindibles a la hora de ir encajando, poco a poco, el puzle de emociones y energía que forman la personalidad del pequeño.

FUENTE:

miércoles, 24 de junio de 2015

YA ESTÁN AQUÍ LAS VACACIONES DE VERANO


Varios artículos con ideas para estas vacaciones

¿QUÉ HAGO CON MIS HIJOS EN VERANO?

Existen múltiples opciones de cursos y campamentos. La oferta es amplia, pero la decisión complicada. Son muchos los factores que influyen en la toma de esta decisión, tales como el elemento económico, la disposición de horarios, el trabajo de los padres y su periodo vacacional, que no hace fácil encajar esta situación para todos.

Además de estos aspectos, muchos padres se plantean dónde y por qué apuntar a sus hijos en un sitio u otro. ¿Qué esperan los padres de estos cursos?, ¿qué aportan a los niños?

El primer factor a tener en cuenta se refiere a las necesidades de los niños, ya que cada menor presenta características diferentes y, como consecuencia, distintas opciones. A modo de ejemplo, no son las mismas necesidades las que tiene un niño que ha suspendido el curso frente a otro que no. Otro factor a tener en cuenta es la edad, contexto y características del menor.

Actividades en vacaciones, según sea el caso del niño

Existen alumnos que no han alcanzado grandes objetivos, pero aun así han superado el curso. En estos casos sería recomendable plantearse un verano de diversión añadiendo alguna tarea o profesor particular, con el objetivo de incrementar su aprendizaje para el próximo curso.

Por otro lado, encontramos niños que son constantes y perseverantes en sus tareas pero presentan dificultades para aprender debido a diversas causas. En estos casos, la mejor opción es plantear actividades en las cuales el menor, junto con la interacción de otros, aprenda nuevas estrategias y conocimientos. Para mejorar estas dificultades, los campamentos con actividades académicas y entretenimiento son una buena opción para motivar al niño hacia el estudio.

También podemos encontrar niños que no han superado todos los objetivos del curso académico. Entendemos que el propósito a perseguir es que, con esfuerzo y perseverancia, estos pueden superar y pasar de curso en Septiembre, pero además que exista un tiempo de ocio y desconexión. Para ello, las academias o profesores particulares, con un horario pautado y con una frecuencia semanal de clases, será la mejor opción a llevar a cabo. Este plan puede ir combinado con un campamento o actividades de ocio o diversión, donde el niño pueda desconectar y descargar sus energías.

Finalmente, existen alumnos que por diversas causas repiten curso. Esto suele suponer un gran malestar familiar pero, no debemos olvidar que, en muchos casos el apoyo paterno se convierte en un factor importante a tener en cuenta, pues los niños en ocasiones pueden verse afectados por lo sucedido, desarrollando así síntomas de tristeza, baja autoestima, desánimo, etc. Por eso, evaluar los factores o circunstancias vividas durante el curso es vital para poder saber la manera de proceder. Fomentar el desarrollo de las habilidades del menor con el entrenamiento en técnicas de estudio y apoyo escolar, recurriendo incluso en ocasiones, si es necesario, a sesiones de psicología que permitan un mejor desarrollo de todos aquellos factores que le estén limitando; esto ayudará al niño a comenzar el nuevo curso más reforzado.

A modo de conclusión, comentar que examinar las distintas ofertas existentes tras lo expuesto en líneas anteriores cobra gran importancia. Es importante que los niños tengan tiempo de descanso y desarrollen sus habilidades sociales en la interacción con sus iguales, pero también lo es desarrollar sus habilidades intelectuales, si así fuera necesario.

FUENTE:

¿QUÉ VAN A HACER TUS HIJOS DURANTE LAS VACACIONES ESCOLARES?

Dos meses y medio por delante en los que tu hijo no se puede quedar solo y tú no puedes cogerte tantas vacaciones (una pena, por cierto).

Una buena solución, aunque no siempre posible, son los abuelos. (o en su caso, tíos o cualquier otro familiar). Ellos se encargarán de cuidarlos mientras tú estás trabajando, pero como digo, no siempre es posible.

Es en estos momentos cuando los padres tienen que desarrollar toda su imaginación para que sus hijos estén cuidados y entretenidos mientras ellos trabajan.

Los campamentos urbanos tal vez sea la solución que se está poniendo más de moda últimamente, ya que los niños están entretenidos durante la jornada de trabajo de los padres y luego, duermen en casa. Pregunta en el ayuntamiento de tu ciudad, en el cole o en otros coles, casi todos los organizan.

Si lo que quieres es que vayan a vivir unos días una experiencia fuera de casa, puedes elegir los campamentos que suelen tener una duración de 12 días. Los hay de todo tipo:

De multi-aventura
En este tipo de campamentos se practican muchas actividades: senderismo, rappel, escalada, piragüismo, orientación. Suelen ser muy divertidos por las muchas actividades que tienen, pero se recomiendan más a niños más mayores, ya que los más pequeños aún no están muy preparados para estas actividades.

Ocio y tiempo libre
Posiblemente estos son los más genéricos, ya que no se centran en ninguna temática y válidos para todas las edades. Se suelen hacer muchas actividades manuales, acompañadas de juegos, excursiones por la montaña, contacto con la naturaleza y actividades en piscinas.

De idiomas
Aprender idiomas es fundamental. Estos campamentos están enfocados a mejorar su dominio de una lengua extranjera sin salir del país. En este tipo de campamentos se estudia durante los días que se está allí el idioma elegido, hablando, escuchando y jugando en el idioma que quieren aprender o mejorar.

De deporte
Suelen estar especializados en un único deporte, o en varias actividades deportivas. En muchos casos, están organizados por clubes deportivos. Los más comunes quizá son los campamentos de fútbol y tenis…Pero también hay oferta de actividades acuáticas y otros multidisciplinares repartidos por toda la geografía. Les enseñan técnicas y tácticas para mejorar su estilo de juego.

Campamentos de música
En estos campamentos podrán componer, adquirir habilidades para actuar frente a público en un escenario así como participar en diferentes talleres donde dedicarán tiempo para preparar la voz, tocar la guitarra, el teclado, la batería y el bajo. Harán actuaciones en directo y se prepararán como auténticas estrellas musicales.

De emprendimiento
Es la última moda por su orientación novedosa e innovadora. Suelen ser programas desarrollados por educadores y psicopedagogos. Se trabaja en conceptos como la educación en valores , el trabajo en equipo, el cuidado al medio ambiente, la presentación de proyectos, y la comunicación a través de las nuevas tecnologías, pruebas para conocer cómo funciona una empresa, montajes teatrales sobre la puesta en marcha de una startup y, por supuesto, actividades al aire libre.

FUENTE:

ACTIVIDADES INFANTILES PARA LAS VACACIONES

Cómo deben ser los juegos de los niños en vacaciones

Las actividades infantiles para las vacaciones aumentan la diversión, afianzan los progresos y desarrollan nuevas habilidades. Hemos preparado algunas sugerencias para que todos os paséis muy bien en vacaciones, pero ante todo, es necesario que no olvidéis de tres reglas básicas.
  1. Desarrollo lúdico. Propón actividades que siempre sean un juego.
  2. Afán de superación. Alégrate con los logros, avances y mejoras de tu hijo.
  3. Metas. Anímale a concluir objetivos y, cuando lo consigas, prémiale con una actividad especial (cine, paseos, excursión, etc.)
Juegos que desarrollan la motricidad del niño y bebé
  • Natación: anima a tu hijo a nadar. Es un deporte muy completo, tanto física como psicológicamente.
  • Juegos que estimulen las habilidades motoras (bicicleta, pelotas, comba y cuerda).
  • Dibujar (animales, cuentos, momento familiar y paisajes).
  • Colorear con distintos tipos de pintura (lápiz de color, cera, témpera).
  • Recortar y punzar (revistas, fotos, papel de seda, cartulina, rollos de papel higiénico).
  • Modelar plastilina, masa de pan y arcilla.
  • Montar en bicicleta sin los ruedines.
  • Aprender a caminar en patines.
  • Caminar, correr y saltar, por la playa y, campo.
  • Jugar al "Corro de la patata".
  • Caminar en contacto con la naturaleza.
Actividades infantiles para el desarrollo intelectual de los niños y bebés
  • Hablar mucho con los padres, amigos, familiares, vecinos, haciendo hincapié en: escuchar; esperar turno para intervenir; pedir por favor, saludar; pronunciar las palabras correctamente; formar frases bien estructuradas; relatar hechos e acontecimientos.
  • Escuchar cuentos o historias.
  • Escuchar música.
  • Nombrar imágenes (para aumentar su vocabulario).
  • Leer cuentos sencillos.
  • Inventar, dibujar y escribir (poesías, cuentos, cartas a los amigos).
  • Adornar folios usando variados materiales.
  • Jugar a la 'cadena' de palabras. Ejemplo: a un grupo de tres o más niños, uno dice una palabra, el siguiente dice la palabra del anterior y añade otra, etc. Va abandonando el juego el niño que no consiga añadir palabras nuevas.
  • Jugar al ahorcado.
  • Jugar al "Veo-Veo".
  • Inventar frases de 3, 4, 5, o más palabras.
  • Jugar a emparejar cartas o fichas.
  • Jugar con los números.
  • Jugar a parchís, la oca, las tres en raya, dominó, y a otros juegos de mesa.
  • Montar un puzzle gigante entre todos de la familia.
  • Dormir mucho.

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