TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad
miércoles, 20 de noviembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
EL TDAH NO SE CURA, PERO SE PUEDE LLEGAR A CONVIVIR FELIZMENTE CON ÉL…
¡¡Vamos, vamos!! ¡Que son las seis y veinte…! ¿Por qué
los despertadores continúan durmiendo?
Somnolienta, Nadia, mi hija menor me dice que anoche
siguió la “lista de las cosas que hacer antes de dormir” pero que, cuando cogió
el despertador para ponerlo en hora, salió corriendo hacia la tele porque oyó
su anuncio favorito, “¡y ya, se me
olvidó, mamá!” me dice apesadumbrada.
¿Y tú, Leila? Le pregunto a la mayor. Leila afirma que
lo puso en hora, pero que no se acordó
de darle al botón de “ON”. ¡Vaya! Definitivamente, tenemos que buscar otra
estrategia para que no se os olvide. Esta noche repasaremos la lista de las
“cosas que hacer” y veremos qué se nos ocurre para solucionar esto.
Mientras desayuna, Leila pasea por el pasillo arriba y
abajo. Le digo que intente sentarse pero se queja del tiempo que va a estar
inmóvil después en el cole.
Se va acercando la hora de salir y le pido a Nadia que
coja la cartera para marcharse rápidamente (menos mal que lo preparamos todo
por la noche) y a Leila que les diga a los amigos invisibles con los que está
hablando en su habitación que todos tienen que irse corriendo al “insti”.
“Mamá”, me dice Nadia, “que no se te olvide que… Leila, ¿has cambiado el agua
de los perritos?… Adiós mami.”
Cada día, me parece un milagro que los tres salgan “más o
menos” en hora. Hoy, cuando están yendo hacia el coche me doy cuenta de que mi
marido lleva la funda del teléfono vacía enganchada en el cinturón, dejándose
el móvil encima del aparador. Salgo corriendo para dárselo y le hago señas con
la mano, como si hablara por teléfono. Él, asiente con la cabeza: “Que sí, que
lo llevo”…
Por fin, se han ido aunque, como siempre, justos de
tiempo.
Cuando cierro la puerta, suena el teléfono:” Hola, ¿es la
asociación TDAH Guadalajara? Acaban de diagnosticar a mi hijo con TDAH…” Por
unos momentos, retrocedo en el tiempo y recuerdo cuando yo estaba en esa
situación. Hace ya muchos años del diagnóstico de Leila. Mi marido tampoco
sabía que él tenía TDAH. Luego, vino el dictamen de Nadia. Recuerdo que nos sentimos aliviados, como todos los padres
y madres al principio. No era que las hubiéramos educado mal, como nos decían
los amigos, aunque siempre me he preguntado cómo hay que educar a una niña para
conseguir que corra como un rayo cósmico por el hipermercado, o para que se
suelte de la mano en plena calle, o para que no pare de subir y bajar del sofá
en casa o se mueva por aquí y por allá como un muelle, y todo a una velocidad
que la vista es incapaz de seguir.
Y después del diagnóstico, qué. En aquel entonces, no
había tantos libros, ni tanta información en internet, no conocíamos a más
padres y madres en esas circunstancias, ni siquiera sabíamos que existían
asociaciones TDAH. Y decidimos que había que coger el toro por los cuernos. No
podíamos ponerle remedio si no conocíamos bien el trastorno, si no sabíamos por
qué las personas con TDAH se comportan como se comportan.
Han sido muchos años leyendo sobre el déficit de atención
e hiperactividad, asistiendo a conferencias, colaborando con la asociación,
apoyando a otros padres y madres, sensibilizando a los demás. Seguimos probando
estrategias y, si no funcionan, buscamos otras; continuamos reconociendo y
premiando el esfuerzo, fomentando la autoestima, estableciendo hábitos y
rutinas. Tenemos la casa llena de “post-it” con anotaciones. Algunos son
antiguos porque, como “buenos TDAH”, se olvidan de quitarlos.
No puedo decir
que nunca nos enfademos, pero son enfados breves, concretos, como debe ser casi
todo en la vida de una persona con TDAH, desmenuzado y manejable.
Mirando atrás, veo que todavía seguimos aprendiendo, y
mucho. A veces lo hacemos bien y otras no tanto, pero entonces volvemos a
intentarlo.
Soy madre de dos adolescentes maravillosas con TDAH y
esposa de un hombre extraordinario con TDAH. Los adoro, y me hacen aprender y
superarme cada día. No los cambiaría por nada.
Cuando la madre que está al otro lado del teléfono
termina de contarme su historia, empiezo diciéndole: “¡Venga, ánimo, no te
agobies! El TDAH no se cura, pero se puede llegar a convivir felizmente con
él…”
Escrito por Gloria López para http://www.tdahytu.es/el-tdah-se-cura-pero-se-puede-llegar-convivir-felizmente-con-el/
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domingo, 3 de noviembre de 2013
DR. JAVIER QUINTERO: conferencia en Guadalajara (5 noviembre)
El próximo 5 de noviembre el Dr. Javier Quintero, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital U. Infanta Leonor y Director Clínico de Psikids, estará en Guadalajara pronunciando la conferencia “El TDAH a lo largo de la vida. Lo que hemos avanzado y lo que nos falta por recorrer“, organizada por la Asociación TDAH Guadalajara. El evento tendrá lugar en el Salón de Actos del Campus Universitario de la UAH, de 18 a 20 horas.
El Dr. Quintero cursó sus estudios de la licenciatura de Medicina en la Universidad de Alcalá, donde más tarde completó su formación universitaria con el doctorado en Medicina y Cirugía obteniendo el máximo reconocimiento en la defensa de la tesis en 2003. Especialista en Psiquiatría, ha completado su formación con estancia en centros de prestigio en Estados Unidos, así como la realización de diversos Máster y Cursos de postgrado en Psiquiatría infanto juvenil, psicoterapia, riesgos psicosociales o gestión sanitaria.
Ha desarrollado su vida profesional en Madrid entre los Hospitales Ramón y Cajal, Fundación Jiménez Díaz y actualmente es el responsable del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor, también en Madrid.
Dirige la Clínica Doctor Quintero, centro especializado en Psiquiatría y Psicología centrado en la atención del Niño y del Adolescente.
Ha sido Profesor Asociado de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Madrid entre los años 2003 y 2007 y en la actualidad imparte docencia como Profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad Complutense. Asímismo es director del Curso de Experto en Trastorno por déficit de atención e hiperactividad a lo largo de la vida (TDAH) de la universidad del Alcalá y del Curso de Experto en Emergencias en Salud Mental, así como de varios cursos de doctorado.
Ha escrito varios libros, destacando la publicación en la 3ª edición del libro “Trastorno por Déficit de Atención a lo largo de la vida” y colaborado en más de 25 capítulos en otros tantos libros. Autor de más de 30 artículos en revistas científicas nacionales e internacionales y han sobrepasado ampliamente el centenar sus contribuciones con ponencias y comunicaciones en congresos nacionales e internacionales.
miércoles, 30 de octubre de 2013
AYUDANDO A LOS NIÑOS/AS CON TDAH A MANEJAR LA FRUSTRACIÓN Y EL ENFADO
Todo el mundo se enfada de vez en cuando. Enfadarse, de hecho, no soluciona gran cosa.
Lo importante es qué hace la gente cuando se enfada. Lo deseable es calmarse e intentar solucionar el problema que ha motivado el enfado. Es algo que les resulta muy difícil a algunos niños/as (y también a algunos adultos). En vez de tranquilizarse, se enfadan cada vez más hasta que pierden el control y explotan como un volcán, comportándose de formas que son inaceptables, pudiendo llegar a hacer daño a otras personas o a sí mismos. La gente suele decir de esos niños que tienen carácter o genio, que es una forma de decir que se enfadan fácilmente, pierden el control y se porta mal cuando está enfadado o frustrado.
Estos episodios pueden ser mucho más frecuentes cuando estos niños, niñas o adolescentes tienen TDAH. Y es que muchos de ellos/as manejan mal las emociones y tienen una baja tolerancia a la frustración. No sólo tendrán más dificultades para controlarse cuando las cosas no salgan como quieren; los padres también tendremos más dificultades para ayudarlos a aprender.
Algunos niños/as se enfadan tanto que chillan a sus padres, dan puñetazos contra la pared, dan portazos, rompen cosas o -todavía peor- pegan a sus hermanos. Los niños/as tienen derecho a expresar sus sentimientos, incluso los de enfado, pero no está bien que un niño/a haga cualquiera de las cosas que acabamos de mencionar. La mayoría de niños/as no quieren comportarse de ese modo, pero a veces resulta difícil controlar el enfado.
Entonces, ¿qué puedes hacer si eres un niño explosivo y tu mal genio te mete en problemas?
¡PRUEBA ESTO!
La buena noticia es que los niños/as no tienen que seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Puedes amaestrar a tu genio del mismo modo en que puedes amaestrar a un cachorro de perro. ¿Has oído bien? Sí, hemos dicho un cachorro de perro.
Si has jugado alguna vez con cachorritos de perro, sabrás que son muy dulces pero están un poco fuera de control. No dejan de mover la cola de un lado a otro y no paran de mordisquearlo todo, pudiendo llegar a romperte las zapatillas de deporte. ¿Qué puedes hacer con un cachorrito descontrolado? Sí, sí, esa es la respuesta: amaestrarlo.
Del mismo modo que se puede amaestrar a un cachorro, tú puedes amaestrar tu mal genio y tu enfado. Imagina que tu mal genio es como un cachorrito que tienes dentro que necesita ser amaestrado. El cachorrito no es malo -probablemente se acabará convirtiendo en un perro encantador-. Solo necesita aprender algunas reglas porque, por ahora, el dichoso cachorrito te está ocasionando algunos problemas.
No quieres seguir metiéndote en problemas por la forma que tienes de comportarte cuando te enfadas. Probablemente, cuando hieres los sentimientos de alguien o rompes un juguete que te gustaba en un ataque de rabia, te sabe mal. O sea que ya va siendo hora de amaestrar a ese cachorrito.
He aquí los pasos que puede seguir en cualquier momento, incluso cuando no estés enfadado.
- Haz mucho ejercicio físico. Juega al aire libre. Practica tu deporte favorito. El kárate o la lucha libre pueden ser adecuados para los niños/as que quieren dominar su genio. Pero cualquier actividad que te haga bombear el corazón puede irte bien porque es una forma de quemar energía y estrés. ¡Da gusto dar puntapiés a una pelota de fútbol!
- Habla con tu madre o con tu padre. Si estás teniendo problemas para controlar tu genio, el momento para hablar sobre ello es antes de que tengas otro arranque de genio. Diles a tus padres que estás intentando controlarte. Pídeles ayuda y diles qué te den ideas sobre cómo puedes controlarte mejor. Tal vez, si consigues estar una mañana o un día entero sin tener un arranque de mal genio, podrían concederte un privilegio, como llevarte a algún sitio adonde te gusta ir. Hazles saber que, si te enfadas mucho, les pedirás ayuda.
- Expresa tus sentimientos con palabras. Adquiere el hábito de decir lo que sientes y por qué. Diles a tus padres: "Me enfado cuando me pedís que deje de jugar para sacar la basura. No me gusta sacar la basura". Probablemente tus padres te contestarán (amablemente): "Ya lo sé -a nadie le gusta sacar la basura. Pero te toca a ti y debes hacerlo de todos modos-". O sea que el hecho de expresar lo que piensas con palabras no te evitará sacar la basura (¡lo sentimos!), pero tal vez te impida cerrar dando un portazo, tener un arranque de rabia por tener que bajar la basura o hacer cualquier otra cosa que podría meterte en problemas. El hecho de usar palabras para expresar lo que se siente ayuda a la gente a controlar las emociones fuertes y su comportamiento.
- Asume el control ¿Quién es el que tiene la sartén por el mango, tú o ese cachorrito salvaje? Toma la decisión de que quieres ser tú quien va a asumir el control. No permitas que el enfado te haga hacer cosas que no quieres hacer.
La prueba de fuego te llegará la próxima vez que te enfades tanto que estés a punto de explotar. Pero no explotes. Ponle una correa al cachorro y sigue estos cuatro pasos:
- Desconecta de la situación. Si estás discutiendo con alguien, vete a otra parte de la casa. Tu habitación o el cuarto de baño son buenas elecciones. Limítate a decir: "Quiero estar a solas durante un rato para ver si me calmo".
- Retírate a tu habitación. Si estás enfadado y crees que necesitas hacer una pausa para estar a solas a fin de tranquilizarte, no esperes a que uno de tus padres te mande a tu habitación. Ve tú mismo y tómate tu tiempo para calmarte. Informa a los demás miembros de la familia de que, cuando te retiras a tu habitación, deben respetar tu espacio y dejarte solo para que puedas tranquilizarte. Para un niño /a lo bastante mayor como para irse solo a su habitación esto no es ningún castigo sino una forma de tranquilizarse. Mientras estés sentado en tu silla, prueba este ejercicio para calmarte: coloca las manos debajo el asiento y empuja arriba mientras cuentas hasta cinco. Seguidamente estira los brazos por encima de la cabeza. Haz una inspiración lenta y profunda y luego suelta el aire. Un niño que probó estos pasos dijo que utilizaba el tiempo que pasaba a solas en su habitación para pensar sobre las consecuencias -como meterse en problemas- que habría tenido el hecho de dar rienda suelta a su genio.
- Exterioriza el enfado. No te pedimos que des puñetazos contra la pared (ni siquiera que los des contra una almohada), pero ¿por qué no saltar o bailar por tu habitación mientras escuchas tu música favorita? Si estás al aire libre, corre o haz volteretas laterales por el césped. También puedes coger un bolígrafo y escribirlo todo. ¿Qué es lo que te ha molestado tanto? Sigue escribiendo hasta que lo hayas explicado todo. Si no te gusta escribir, puedes hacer un dibujo que te ayude a expresar tus sentimientos. Utiliza colores fuertes y líneas gruesas para expresar la intensidad de tus emociones. También puedes probar el ejercicio de “sé como un volcán”: imagínate que eres un volcán. Ponte de pie con los pies bien juntos. Junta las palmas de las manos delante del pecho y aprieta una contra otra. Luego, separa las piernas de un salto al tiempo que subes las manos juntas por encima de la cabeza. Después, separa las manos, dejándolas caer a ambos lados del cuerpo. Mientras lo haces, emite un sonido explosivo, por ejemplo, ¡¡Puuuuufffffff!!. Imagínate que eres un volcán expeliendo fuego, lava y vapor. Al terminar, haz tres inspiraciones profundas. Con toda segur¡dad, el enfado que sentías haya perdido gran parte de su intensidad.
- Aprende a cambiar. Tendrás que esforzarte mucho para conseguirlo. Es aquí donde entra en juego el amaestramiento del cachorrito que llevas dentro. La idea es cambiar de un estado de ánimo realmente alterado a otro más controlado. Después de exteriorizar el enfado, empieza a pensar en otras cosas. A veces, cuando una persona se enfada, no puede pensar con claridad. Está furiosa, completamente dominada por la rabia, y los sentimientos de enfado ocupan todo su espacio mental. Una persona hasta puede decirse cosas como "Soy tonto/a. ¡He vuelto a perder los estribos!". Pero también puedes sustituir esos pensamientos por otros más positivos. Por ejemplo, te puedes decir: "He perdido los estribos, pero a partir de ahora voy a controlarme". En vez de pensar en la persona o situación que te ha provocado el enfado, piensa en otra cosa, a ser posible en algo que te ponga de mejor humor.
UNA PREGUNTA DE DIFÍCIL RESPUESTA
¿Y si un problema no se puede resolver, como estar enfadado porque vas a tener que ir a una escuela de verano o porque te gustaría acostarte más tarde? ¿Y si no puedes salirte con la tuya? Algunos niños/as se enfadan por cosas que no se pueden cambiar. Por ejemplo, si tu madre te dice que es hora de dejar de jugar con la videoconsola y de acostarse, ¿qué puedes hacer? Ella no va a cambiar de parecer y tú tendrás que acostarte. ¡Menudo fastidio! ¡Casi habías llegado al nivel 4!
Pero, por mucho que te enfades, ella no dará su brazo a torcer. Y, aunque tires la silla al suelo, tendrás que dejar de jugar con la videoconsola. Pero, si pierdes los estribos, tal vez te ganes un castigo adicional por tirar al suelo la silla. ¡Tal vez tu madre te castigue a no jugar con la videoconsola mañana! Eso sería mucho peor -tendrías que esperar todavía más para llegar al nivel 4.
A pesar de que es una de las cosas que más cuesta aprender, tal vez sería mejor que te dijeras a ti mismo: "Está bien, voy a dejar de jugar para meterme en la cama". En algunas discusiones podrás salirte con la tuya, pero probablemente esta no sea una de ellas.
Esto no significa que nunca puedas salirte con la tuya. A veces podrás salirte con la tuya. Los niños/as mayores, como tú, pueden aprender a defender sus puntos de vista con calma, sin perder los estribos. Este enfoque suele dar mejores resultados con todo el mundo, sobre todo con los padres. Cuando lo hagas, significará que has aprendido a controlar a ese cachorrito que llevas dentro. Tú eres quien lleva la sartén por el mango en vez de ese granujilla que no para de mover la cola.
¿Te habías preguntado por qué te hemos pedido que compares tu genio con un cachorrito? Un cachorrito es joven y adorable, exactamente igual que tú, y un encanto con quien compartir el tiempo, ¡sobre todo, cuando es capaz de dominar su genio!
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domingo, 20 de octubre de 2013
EL TDAH Y LOS AMIGOS: DIFICULTADES Y CONSEJOS
Crear nuevas amistades y mantenerlas es un desafío para
los niños y niñas que padecen el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
La falta de autoestima, de habilidades sociales y de comunicación, la interpretación
errónea de las señales del lenguaje corporal y una conducta inapropiada son
algunas de las barreras añadidas que debe superar un niño con TDAH para
relacionarse.
Pero como vamos a ver a continuación, amistad y TDAH no
están reñidos.
En primer lugar, comprendamos cuáles son las razones por
las que un niño con TDAH tiene más dificultad para relacionarse:
- Interpretar las señales de la comunicación eficaz le resulta complicado. Le cuesta entender una sonrisa, una mueca o un ceño fruncido. No son empáticos y por lo tanto no entienden cómo se sienten los demás.
- La baja autoestima puede llevar a enfrentamientos y creación de conflictos con otros niños. Se siente mal y no sabe cómo resolver las situaciones.
- Al principio puede parecer interesante y diferente a los ojos de otros niños, sin embargo la atracción inicial luego se transforma en rechazo. Los otros niños se cansan de su comportamiento.
- Maduran más tarde, por lo que necesitan el apoyo de adultos incluso durante la adolescencia.
- Invade el espacio personal de los demás y no sabe perder en juegos y deportes.
Ahora que hemos comprendido cómo se siente el niño con
TDAH, podemos ver de qué forma podemos ayudarle a crear y mantener amistades:
- Invitar a sus amigos a casa. Un máximo de 3 niños es ideal para evitar el descontrol.
- Animarle a que haga amigos, aunque suponga un esfuerzo extra para nosotros.
- Establecer normas y explicárselas, para que les quede claro cuándo pueden ver a sus amigos y también los límites de lo que es y no es aceptable.
- Si el niño se va a ir a jugar/dormir a casa de un amigo, hablar previamente con los padres para explicarles en qué consiste el trastorno y qué deben hacer en circunstancias concretas.
- Evitar las actividades muy competitivas.
- Fomentar las actividades al aire libre, que cuente con descansos y se disponga de tiempos de aislamiento cortos.
- Potenciar lo que se le dé bien, y aprovechar para que pueda ayudar a otros niños en eso, para fomentar los lazos de amistad y reforzar su autoestima.
- El uso de redes sociales puede fomentar la amistad y reforzar la autoestima. El establecer una red de amigos del colegio con los que compartir su vida, aumentar sus intereses y combatir el aburrimiento puede ser realmente positivo, siempre que se haga bajo la supervisión de un adulto.
Comprender las circunstancias del niño/a con TDAH y
ayudarle, poniendo en práctica estos consejos, es imprescindible por parte de
los padres. Es el primer paso para evitar el aislamiento y la soledad de estos niños y niñas.
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martes, 15 de octubre de 2013
TRAINER: La aplicación para tratar el TDAH
El mundo de las aplicaciones para móviles tiene de todo,
pero Trainer está creada especialmente para niños que sufren de Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), como complemento del tratamiento
farmacológico y así estimular al niño a mantener la atención.
La aplicación diseñada por el psiquiatra español Kazuhiro Tajima, psiquiatra experto en el
abordaje del TDAH, es un tratamiento de apoyo al recetado con medicamentos, es psicoterapéutico
combinado con técnicas de entrenamiento cognitivo, que puede hacerse desde
casa.
TDAH TRAINER
El objetivo de esta aplicación tecnológica es mejorar las
funciones cognitivas afectadas en el TDAH, como son: la atención, el
razonamiento perceptivo, la inhibición, el cálculo y la fluidez verbal. Según
numerosos estudios, un entrenamiento cognitivo adecuado puede contribuir a
mejorar los síntomas cardinales del TDAH.
Destinada a los niños/as, se asemeja a un videojuego, para “enganchar” al niño y mantenga la motivación por avanzar en el juego.
El
método TCT (Tajima cognitive trainer: entrenador cognitivo TDAH)
contiene 14 ejercicios cognitivos de entrenamiento para niños con TDAH. Consiste
en un entrenamiento diario de 10 minutos, mediante la realización de tareas y
ejercicios cognitivos variados. Las áreas cognitivas sobre las que actúa el
método TCT son: la atención, la memoria, el cálculo, el razonamiento y la
coordinación visuomotora.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es
un trastorno neuropediátrico que tiene como principal clínica la falta de
atención, la impulsividad, el exceso de inquietud, y esto conlleva en ocasiones
a problemas de conducta, dificultades académicas, fracasos escolares y
dificultades para la interacción con otros niños.
TDAH Trainer está disponible para los sistemas móviles:
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sábado, 12 de octubre de 2013
EL TDAH SÍ EXISTE
Coincido con Fernando Cervera, autor de este post, en que es preocupante "la publicación de una noticia pseudocientífica
que ha aparecido en el periódico alemán Der Spiegel, acerca del Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la cual afirma que el descubridor del
TDAH, León Eisenberg, antes de morir dijo que se inventó la enfermedad".
En 1847, Heinrich Hoffman, médico psiquiatra, escritor e
ilustrador de cuentos, hizo una
descripción de los síntomas en su cuento Der Struwwelpeter (Pedro el Melenas),
un conjunto de 10 cuentos. Cada una de las historias estaba protagonizada por
un niño con algún “vicio” o “mal comportamiento”. Uno de estos cuentos, “Felipe
Nervioso” describe las dificultades de atención e hiperactividad de Felipe.
La primera definición del TDAH fue realizada por George
Still en 1902 en el periódico The Lancet, la cual describía a 43 niños que
representaban graves problemas en la atención mantenida y en la autorregulación
de la conducta. Still lo llamó “Defectos en el control moral”. Después, muchos otros médicos hablaron del TDAH aunque denominándolo de diferentes maneras: disfunción cerebral mínima, reacción hiperkinética de la infancia, etc.
En realidad,
Eisenberg no fue el descubridor. Eisenberg introdujo el término hipercinesia en
1957 para referirse a “niños con una actividad motriz excesiva en relación a la
considerada como normal en niños de su misma edad y sexo”.
Por otra parte, el TDAH es algo descrito por neurólogos con pruebas
científicas contundentes:
- "Existen pruebas genéticas que involucran a genes como el DRD4 en el cromosoma 11, los genes del cromosoma 4 DRD5, DRD1B, DRD1L2, y decenas de genes más".
- Actualmente, las modernas pruebas de neuroimagen (SPET: tomografía por emisión de fotón único, y PET: tomografía por emisión de positrones) han demostrado una reducción significativa del volumen total del cerebro en adolescentes con TDAH, así como una inversión de la asimetría ventricular lateral.
- Los estudios por imagen funcional también implican una disfunción del córtex prefrontal en la patofisiología del TDAH. Las imágenes obtenidas a través del PET con [fluorina-18]-fluoro-2-deoxy-D-glucosa (FDG) muestran una reducción del metabolismo en el lóbulo frontal en adultos con TDAH durante una tarea de atención auditiva. Aunque los hallazgos en adolescentes con este trastorno no son concluyentes, el metabolismo de la glucosa parece depender del sexo y de la maduración sexual. En niños con TDAH, las imágenes a través de SPECT muestran un descenso del flujo sanguíneo regional en el cerebro en el córtex prefrontal dorsolateral izquierdo y una inversión de la asimetría prefrontal.
Ignorando a los "grupos que afirman que el TDA es una
invención del sistema médico y hablan sobre conspiraciones internacionales que
rozan el surrealismo, el primer artículo registrado en el Pubmed que contiene algo
sobre el tema es del año 1966, se llama Treatment procedures in child
psychiatric diseases y está escrito por Wieck C. Es más, después de estar
buscando en los artículos de la última década no se encuentra ningún artículo
de L. Eisenberg, a primera vista, que tenga que ver con el TDAH. León
Eisenberg, efectivamente, comenzó los estudios de medicación con niños que
tenían problemas de concentración, pero de ahí a suponer que él es el único que
vio la enfermedad es tener pocos conocimientos sobre cómo funciona el sistema
científico. Hay miles de artículos publicados sobre el TDAH, y muchos grupos de
científicos, de manera independiente, confirman los resultados. Así es como
funciona la ciencia.
León Eisenberg sí que fue un psiquiatra infantil y fue de
los primeros en utilizar medicación para trastornos de atención, pero más allá
de la cita del periódico no se encuentra ninguna referencia de que dijera nada
acerca de la falsedad de la enfermedad. Es más, aunque la cita fuera cierta,
cosa dudosa y para la cual no se encuentra ninguna prueba más allá de la que ha
dicho un periódico, la cuestión es que esta afirmación no sería mucho más
diferente de las tesis de los que niegan la existencia del SIDA, ya que el
mismo premio Nobel Kary Mullis es uno de los portavoces que niegan la
existencia del virus que produce la enfermedad.
Por otro lado, no olvidemos que
el argumento de “si un hombre importante lo dice, debe de ser cierto” y se
conoce como un argumento de autoridad, es una falacia argumental sin ningún
tipo de validez lógica. Es decir, la prueba más contundente es el argumento de
autoridad ofrecido por un periódico, para el cual ni siquiera se encuentran
referencias externas.
Como conclusión nos quedamos con que también decían que
Darwin, en su lecho de muerte, abrazó el cristianismo y negó la teoría de la
evolución. Es fácil poner palabras estúpidas en la boca de un muerto, pero es
aún más fácil hacer que la gente se las crea".
FUENTE:
http://www.familianova-schola.com/
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TDAH
jueves, 3 de octubre de 2013
IV SEMANA EUROPEA DE SENSIBILIZACIÓN SOBRE EL TDAH: 29 septiembre – 6 octubre 2013. TDAHYTU
Desde el año 2008, durante
la primera semana de octubre, este año desde el 29 de septiembre al 06 de
octubre, las asociaciones españolas celebramos la Semana Europea de
Sensibilización sobre el TDAH, patrocinado por ADHD Europe en coordinación con las restantes asociaciones
europeas. Cada asociación organiza su propio programa de actividades pero todas
dirigidas a sensibilizar a la sociedad sobre el Trastorno por Déficit de
Atención e Hiperactividad y a resaltar las evidencias científicas que
demuestran que el TDAH existe.
Este año, la Federación Española de Asociaciones
de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) publica un manifiesto en el
que muestra su rechazo expreso a los mensajes sobre el carácter del TDAH como “patología
inventada”, a la vez que afirman que este tipo de mensajes intentar manipular y
desacreditar el importante conocimiento científico acumulado sobre el TDAH a
nivel mundial.
MANIFIESTO DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE
AYUDA AL DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD CON MOTIVO DE LA VI SEMANA
EUROPEA DE SENSIBILIZACIÓN SOBRE EL TDAH
Con motivo de la celebración de la VI Semana Europea de
Sensibilización sobre el Trastorno por Déficit de Atención con o sin
Hiperactividad, promovida por ADHD-Europe, la organización en la que se
integran las asociaciones de los países europeos, la Federación Española de
Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH)
considera necesario trasladar a las personas que lo padecen y a sus familias, a
los profesionales concernidos, a los medios de comunicación, a las
administraciones e instituciones públicas y a la sociedad en general, su
rechazo expreso y contundente a cualquier tipo de especulación sobre el
carácter de “patología inventada” del TDAH.
La FEAADAH quiere poner de manifiesto que este tipo de mensajes obvian y/o manipulan el importante conocimiento
científico acumulado sobre el TDAH en la comunidad científica internacional
desde hace ya más de un siglo, mediante multitud de estudios sometidos al
correspondiente escrutinio y control metodológico y publicados en las revistas
de referencia. Y, lo que es más grave, con ellos profundizan en la
estigmatización de los afectados y sus familias y obstaculizan el derecho a un
diagnóstico temprano y al tratamiento adecuado para los afectados por una de
las patologías de la esfera de la salud mental con repercusiones más
incapacitantes en las principales áreas de la vida de las personas que lo
padecen.
Porque la sociedad debe ser consciente de que la
evidencia científica pone de relieve que en la infancia y adolescencia el TDAH
perturba gravemente el desempeño educativo -llevando en muchos casos al fracaso
escolar-, el funcionamiento de las familias, las relaciones con los compañeros,
las actividades comunitarias y la salud de los afectados. En la edad adulta, se
ha constatado que el TDAH repercute negativamente en áreas tales como las
conductas sexuales de riesgo, embarazos no deseados, el abuso de sustancias y
las adicciones, la actividad laboral y, en muchas ocasiones, la aparición de
conductas antisociales y delictivas.
En esta VI Semana Europea, la Federación Española de
Asociaciones de ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad quiere manifestar
su apoyo a la aprobación, en algunas Comunidades Autónomas, de normas que
reconocen expresamente las necesidades específicas de apoyo educativo de los
escolares afectados por TDAH y su derecho a recibirlas, así como de protocolos
de coordinación entre los sistemas sanitario y educativo para el diagnóstico y
el tratamiento de este trastorno.
Sin embargo, quiere señalar la inexistencia del
reconocimiento expreso de estas necesidades de apoyo educativo y de
protocolizar la coordinación entre los sistemas de salud y educativo en la
normativa básica estatal, que tiene como consecuencia la desigualdad en los derechos
de los escolares y en el acceso al diagnóstico y tratamiento de los afectados
por TDAH según la Comunidad Autónoma en la que residan.
Por ello, la FEAADAH quiere concentrar los esfuerzos
invertidos en la VI Semana Europea de Sensibilización en concienciar a la
sociedad sobre la pertinencia de que los escolares afectados por el TDAH vean
reconocidas sus necesidades específicas de apoyo educativo y el derecho a
recibir los apoyos adecuados a las mismas con independencia de la Comunidad
Autónoma en la que se escolaricen, mediante la inclusión de este derecho de
forma expresa en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).
Consecuentemente, hace un llamamiento público a los
diferentes grupos políticos para que hagan lo necesario para lograr este
objetivo y demanda su pronunciamiento expreso e inequívoco sobre esta petición
que les ha sido formalmente planteada y que ha dado ya lugar a debates y
adopción de acuerdos y resoluciones, tanto en el Senado como en Congreso de los
Diputados.
TDAHYTU.es: “Hagamos visible lo invisible”
EL TDAH EN SESENTA SEGUNDOS. Información básica sobre TDAH
TDAH:
TÚ DECIDES AHORA. La historia de niños como Pablo
TODOS CON EL TDAH. Apoyo de los expertos en TDAH
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diagnósticos,
FEAADAH,
fracaso escolar,
niños,
Protocolo de actuación,
repercusiones,
TDAHYTU,
VI Semana Europea de Sensibilización del TDAH
martes, 1 de octubre de 2013
INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA EN EL TDAH. PARTE II
Luis Abad-Mas, Rosalía Ruiz-Andrés, Francisca
Moreno-Madrid, Raquel Herrero, Enrique Suay
INTERVENCIÓN SOBRE LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
DE NIÑOS CON TDAH
Como mencionábamos en la primera parte del artículo, el National
Institute of Mental Health recomienda el tratamiento combinado
(farmacológico y psicosocial o psicopedagógico) como el tratamiento más
eficaz en la evolución de los niños con TDAH; sin embargo, según algunos
estudios, ningún tratamiento consigue normalizar las relaciones sociales de los
niños con TDAH con sus iguales.
Existen programas de entrenamiento en solución de
problemas, entrenamiento en habilidades de conversación, entrenamiento sobre el
control de la ira y las emociones en general, dirigidos a minimizar la
agresividad, a mejorar la autoestima y los problemas sociales, así como otros
síntomas comórbidos al TDAH, como la ansiedad y la depresión.
La dificultad más importante que encontramos a nivel
terapéutico es la generalización de estos aprendizajes y su aplicación a la
vida real; por lo tanto, el tratamiento debe basarse en las necesidades
individuales del niño en los distintos contextos. Es importante, por tanto,
recoger información propia del niño (evaluación neuropsicológica), del
contexto familiar y escolar con la finalidad de ajustar el programa de
intervención a esas características personales del niño con TDAH.
El programa que hay que implementar con los niños con
TDAH con problemas socioemocionales asociados debe constar, como mínimo, de las
siguientes estrategias de intervención:
- Programa de modificación de conducta.
- Programa de habilidades sociales e inteligencia emocional.
- Entrenamiento en conversaciones.
- Entrenamiento atribucional.
- Autocontrol, control de la ira y relajación.
- Desarrollo de la autopercepción.
- Resolución de problemas.
- Estrategias de afrontamiento.
Estas estrategias de
intervención, si se combinan con otros programas, como el entrenamiento en
funciones ejecutivas o adaptaciones curriculares (si fueran necesarias)
que mejoren las habilidades cognitivas y académicas de los niños, influirán
positivamente sobre su autoestima y su motivación.
INTERVENCIÓN
CONDUCTUAL SOBRE EL CONTEXTO FAMILIAR
La sintomatología de TDAH se debe al deterioro o mal
funcionamiento de las funciones ejecutivas; estos procesos cognitivos son los
que organizan y expresan la conducta y sus relaciones con el medio, tanto
externo como interno. Estas funciones están ubicadas en el lóbulo frontal,
especialmente en las regiones dorsal lateral, medial y orbital del córtex prefrontal.
Los modelos cognitivos del TDAH sitúan el núcleo de las
alteraciones características de este trastorno en el funcionamiento alterado de
las funciones ejecutivas. Éstas son procesos cognitivos que coordinan,
integran, supervisan, regulan y planifican las funciones cognitivas y la
conducta. Potenciando su desarrollo se permite un mejor uso de la reflexión y
de los recursos cognitivos sociales y emocionales, de forma que sean más
eficaces en la realización de las tareas, en el autocontrol del comportamiento,
en la adaptación a los cambios y, en definitiva, en la planificación de las
acciones adecuadas para llevar a cabo una conducta eficaz y creativa con el fin
de conseguir objetivos y metas socialmente aceptadas.
Los tratamientos más estudiados son:
- la intervención farmacológica
- las intervenciones basadas en la modificación de conducta
- el entrenamiento a padres y profesores en el manejo y control del comportamiento.
Las investigaciones demuestran, de forma prácticamente unánime,
que los programas combinados son los que se muestran más eficaces. Han
ido apareciendo otros tratamientos, denominados alternativos, que cuentan con
diferente grado de apoyo empírico, como el neurofeedback o el mindfulness.
Finalmente, hay tratamientos, como las dosis elevadas de vitaminas,
restricciones en la dieta, homeopáticos, de optometría, la estimulación musical
auditiva o la terapia de juego, que no cuentan con la suficiente eficacia
empírica que los avale.
Los tratamientos para el TDAH que cumplen los criterios
de eficacia bien establecida y con apoyo empírico son el farmacológico, la
modificación de conducta y la combinación de ambos.
Modificación
de conducta
Por conducta entendemos toda acción que realiza una
persona como consecuencia de su interacción con el entorno. El cerebro es el
que genera nuestras conductas y, gracias a su plasticidad, podemos modificarlo con
las experiencias. Por lo tanto, la conducta humana puede cambiar y la condición
necesaria para conseguirlo es ser persistentes, congruentes y consecuentes.
Los programas de modificación de conducta permiten tanto
la adquisición/incremento de conductas adaptativas, como la
extinción/disminución de conductas negativas, moldeando dichas conductas mediante
la manipulación de los estímulos, las consecuencias y el entorno. El
planteamiento básico es que la conducta se aprende y mantiene como resultado de
sus consecuencias. Alterando las consecuencias, podremos cambiar las conductas.
El entrenamiento a padres en habilidades para el manejo y
control de la conducta de sus hijos es útil para la convivencia diaria, ya que,
con frecuencia, las relaciones familiares se encuentran muy dañadas y en ellas
a menudo se instauran patrones de interacción coercitivos, en los que las
continuas conductas negativas de los niños se refuerzan por los propios padres
cuando acaban transigiendo ante éstos por diversos motivos, ya sea por
incongruencia o falta de perseverancia, por dejarse llevar por su propio estado
de ánimo, o simplemente por el estrés que les genera un enfrentamiento más con
el niño.
Estos programas están diseñados para mejorar el estilo
parental y la interacción padre-hijo, e incrementar la coherencia y
consistencia del proceso de socialización del niño dentro del hogar. Se centran
en la modificación de la conducta del hijo y en el incremento de la
comunicación y mejora de la relación padres-hijos. Se enseña a los padres a
establecer reglas, dar normas claras, negociar acuerdos y reducir o eliminar
las reprimendas verbales; también aprenden a utilizar el refuerzo positivo para
incrementar las conductas más adaptadas.
Se sabe que los trastornos del comportamiento disruptivo
tienden a la cronicidad, que los tratamientos breves no funcionan, y que no
existen "soluciones fáciles y rápidas". La mayoría de las veces presentan
múltiples áreas de su funcionamiento alteradas y comorbilidades, por lo que se
requiere un tratamiento multidisciplinar de al menos varios meses de duración.
La intervención precoz aumenta la probabilidad de éxito. El tratamiento debe
ser individualizado para cada paciente y cada familia, y es indispensable
comenzar con objetivos realistas y a corto plazo, para ir avanzando
progresivamente.
Es importante resaltar que el trastorno no se debe a las
capacidades educativas de los padres, pero, si estas capacidades son escasas o
se aplican de forma inconsistente e incoherente, los síntomas y conductas
alteradas se mostrarán con mayor frecuencia e intensidad. En todo caso, hay que
evitar que los padres se sientan culpables, y propiciar su motivación para que
aprendan y apliquen las técnicas del programa.
Uno de los programas de entrenamiento a padres empleados
habitualmente es el desarrollado por Barkley en 1987. El planteamiento de este
programa se centra en cuatro puntos clave:
- Aprender y ejercer un adecuado manejo y control conductual a partir de las consecuencias.
- Insistir en el uso de las consecuencias reforzantes, evitando el uso intensivo e indiscriminado del castigo.
- Aprendizaje de los padres de las habilidades necesarias para la adecuada administración de recompensas, dar órdenes eficaces, anticipar posibles situaciones conflictivas y planificar la manera más eficaz de afrontarlas.
- Adaptar el programa a las características de los padres, de los niños y de los problemas infantiles que se produzcan.
PRINCIPIOS PARA MEJORAR EL COMPORTAMIENTO
Proporcionar
consecuencias inmediatas al buen o mal comportamiento
Cada vez que se repiten cuatro o cinco veces los mandatos
antes de emprender una acción contra la desobediencia del niño, él está ganando
terreno, aunque sólo sea temporalmente. Para él no es importante si a la larga
tendrá que acabar haciendo lo que se le manda, él piensa que sus evasivas o su
resistencia funcionan, aunque sólo sea temporalmente, ganando cada vez más
tiempo. De la misma forma, si antes de recibir la aprobación tiene que repetir
muchas veces una conducta positiva, la próxima vez no malgastará sus energías.
Proporcionar
consecuencias específicas
- Los niños aprenden a comportarse a partir de la información que reciben: "¿cómo puedes ser tan malo?" (con este tipo de reacciones sólo se consigue confundirle y desanimarle) o "me vas a matar a disgustos" (el niño no va a obedecer o cooperar más por oírlo y hace que ambos perciban la situación peor de lo que realmente es).
- Las consecuencias que se impongan al mal comportamiento deben ser proporcionales a la gravedad de éste.
- No hay que responder a las transgresiones como una acumulación de acontecimientos, sino como hechos aislados unos de otros y, por supuesto, no dejarse llevar por el propio estado de ánimo.
- Si se reacciona de forma exagerada a una mala contestación porque durante toda la semana ha estado haciendo lo mismo, no se estará enseñando al niño que a cada tipo de conducta le corresponden determinadas consecuencias. Sin esta información, el niño no puede construir un patrón previsible de acción y reacción en el que basarse.
Proporcionar
respuestas consistentes
- Las pautas de educación imprevisibles crean inseguridad en cualquier niño.
- Un estilo educativo indiscriminado puede provenir tanto de la aplicación intermitente de disciplina, como de las inconsistencias entre los estilos de ambos padres o de la variabilidad de las reglas en diferentes momentos o situaciones.
- Los niños con problemas de conducta reciben continuamente la desaprobación de los que le rodean, de modo que un paso previo para mejorar su conducta será prestar atención a lo positivo, no sólo a lo negativo.
- Los niños que no reciben aprobación por sus esfuerzos positivos (por muy pequeños que éstos sean) se desaniman y los abandonan rápidamente.
Aplicar
programas con incentivos antes de recurrir al castigo
- No hay que utilizar ningún tipo de castigo hasta que se haya establecido un programa específico para premiar las conductas específicas que deben reemplazar a las negativas.
- Está demostrado que el castigo de conductas negativas pierde toda su fuerza si no va acompañado de incentivos para las conductas positivas.
Anticipar
y hacer un plan para contrarrestar la mala conducta
- La planificación es especialmente importante cuando el mal comportamiento puede incomodar a más gente, por ejemplo, en lugares públicos.
- Se trata de elaborar un plan en el que primero se utilicen los incentivos, y sólo después los castigos, para establecer las condiciones para el buen comportamiento.
Pautas
que se deben seguir
- Establecer reglas de conducta de forma clara, específica y concreta, repitiéndolas tantas veces como sea necesario.
- Hablarle con calma y respeto.
- Señalarle la falta cometida, pero sin ofenderlo ni humillarlo; de este modo le ofrecemos un modelo de conducta aceptable.
- Por difícil que sea, el adulto debe manejar la situación conflictiva con calma y autocontrol, excluyendo el coraje. El adulto que se dirige a un niño con coraje porque se ha portado con agresividad le está prohibiendo que actúe como él mismo lo está haciendo, lo cual resulta incongruente e ilógico.
- Hacer todo lo posible por evitar tener confrontaciones con niños violentos. La confrontación o pelea da lugar al coraje sin límite, y se facilitan las ofensas e insultos. Además, quien pelea con estos niños se pone a su altura e incurre en el error que está tratando de erradicar.
- Resaltar sus logros, habilidades y cualidades positivas antes que exponer sus debilidades y deficiencias.
- Cuando criticamos, caemos en la acusación, lo cual nunca conduce a desenlaces positivos ni ayuda a solucionar el problema; sólo nos referimos a lo que está mal en lugar de ofrecer alternativas adecuadas a la situación concreta.
- Los niños oposicionistas desafiantes sufren trastornos emocionales y cognitivos que les dificultan manejar la frustración. Las acusaciones no les ayudan a superar estos trastornos y suelen tener el efecto de reencontrar su resentimiento y de provocar explosiones emocionales. Por el contrario, si se nombran sus fortalezas y cualidades positivas, se les está ayudando a revalorizarse como personas.
En los problemas de conducta hay múltiples factores
determinantes. El tratamiento tiene que combinar e integrar intervenciones
dirigidas tanto al niño como a la familia: los programas de entrenamiento a
padres, el entrenamiento en la resolución de problemas, las intervenciones
psicopedagógicas y el tratamiento farmacológico.
Los cambios no se producen con la rapidez que todos
desearían, porque las actitudes y hábitos de relación que han de cambiar suelen
estar muy fijados.
Técnicas
para aumentar conductas positivas
- Economía de fichas.
- Contrato de contingencias.
- Reforzamiento positivo.
- Reforzamiento negativo.
- Principio de Premack.
Técnicas
para disminuir y eliminar conductas negativas
- Extinción.
- Tiempo fuera.
- Sobrecorrección.
- Reforzamiento de conductas incompatibles.
- Costo de respuesta.
- Reforzamiento diferencial de tasa baja.
- Reforzamiento diferencial de otras conductas.
- Reforzamiento de conductas alternativas.
- Economía de fichas.
- Saciedad y práctica negativa.
- Castigo.
Procedimientos
para mantener conductas positivas adquiridas
- Reforzamiento intermitente: intervalo fijo, intervalo variable, razón fija, razón variable.
ORIENTACIONES ESPECÍFICAS EN TDAH PARA PROFESORES
Cambios
en la metodología de la clase
- Cambiar la demanda en las tareas: reducir su duración (dar menos) o desglosarla (dar lo mismo, pero poco a poco, encajándolo en su pauta de atención).
- Establecer más pausas; permitir combinar el trabajo con un mayor movimiento físico.
- Combinar alumnos con TDAH con compañeros de trabajo que sean tranquilos y asertivos.
- Permitir un tiempo extra con las tareas diarias y exámenes.
- Reducir el número de tareas para casa.
- Proporcionar instrucción multisensorial.
- No exponerlo en clase a situaciones en las que no pueda responder académicamente y favorecer las respuestas positivas para estimular su autoestima.
- Estimular el aprendizaje de habilidades sociales, fomentar la empatía y potenciar el autocontrol.
- Mandarle recados con frecuencia tras una actitud correcta, lo que creará una motivación para terminar sus tareas a tiempo y generará en él un sentimiento de reconocimiento de su maestro.
- Ofrecerle un cargo de responsabilidad que le permita el movimiento (repartir fichas, borrar la pizarra…).
- Evitar que se produzcan períodos largos de espera sin implicación de actividades.
- Versión de time out: parar y realizar un trabajo no es simplemente parar. Por ejemplo, ‘te vas al pupitre y tienes que hacer estas dos hojas, cuando termines vienes y las dejas en mi mesa’, y se acaba el time out.
- Dar normas claras y sencillas, muy visuales, de modo que le recuerden con un golpe de vista lo que tiene que realizar.
- Puntuar el trabajo realizado, no la exactitud. Mandar para casa si no se acaba no es una solución, porque el punto de rendimiento está dentro de clase, no en casa.
- Priorizar las tareas que requieran mayor esfuerzo mental por la mañana, y las tareas menos pesadas por la tarde.
- Enseñar pequeñas estrategias de organización/planificación o memorización.
Cambios
en los patrones de comunicación
- Utilizar pistas visuales pactadas con él de antemano para llamar su atención o para conseguir un mayor nivel de atención y concentración (buscar la mirada del alumno durante la instrucción, guiñarle un ojo cuando levante la vista de su trabajo).
- Hacer preguntas frecuentes, ofreciendo retroalimentación inmediata de sus respuestas; repetir las cosas más veces.
- Para prevenir la impulsividad, dotar al niño de una tarjeta de ‘pedir ayuda’ (verde/roja), después de haberlo hablado con él previamente. Cuando el niño tenga alguna duda o pregunta, en vez de interrumpir la clase, se la mostrará al profesor o la pondrá boca-arriba sobre el lado rojo, y éste acudirá en su ayuda sin molestar al resto del grupo- clase.
- Obtener la atención del niño antes (comportamiento preatentivo) y durante la instrucción; demandar que sostenga contacto visual con el profesor.
- Utilizar frases cortas, claras y con construcciones sencillas; evitar dar varias premisas; proporcionar un esquema previo y ofrecer situaciones estructuradas.
- Focalizar la atención en los conceptos "clave"; presentar la idea principal al principio; preguntar frecuentemente; utilizar claves y señales no verbales para la instrucción auditiva.
- Convertirse en socio del niño; asegurarse de que el niño sabe cuáles son sus problemas y explicarle cómo tratará de ayudarlo.
- Premiar, alentar, aprobar y asistir más que corregir y castigar. Es preferible usar refuerzos positivos y coste de respuesta antes que aplicar castigos, los cuales deberán ser acordes al hecho en cuestión. Un sistema de fichas es muy efectivo con este tipo de niños.
- Realizar una revisión diaria de la agenda para comprobar que ha apuntado sus deberes y está al corriente de las fechas de trabajos, excursiones, etc., además de utilizarla como una herramienta de comunicación positiva entre la escuela y la familia.
- Suministrar claves verbales discriminativas que inciten a reflexionar sobre sus conductas inatentas: ‘¿estoy haciendo bien mi trabajo?’; ‘¿estoy escuchando al profesor?’
Cambios
en el ambiente físico de la clase
- Sentar al niño con TDAH cerca del profesor y de la pizarra, y de espaldas a puertas y ventanas, para evitar distracciones; tampoco al lado del profesor, para fomentar su autosuficiencia y socialización.
- Controlar el nivel de distractores o estímulos presentes en el aula.
- Permitir espacios en el aula que permitan el trabajo colaborativo, seleccionando nosotros los componentes del grupo; mantener la estructura del pequeño grupo, sin incluir amigos; especificar los papeles y funciones de los miembros del grupo, así como establecer explícitamente las reglas del grupo. Una posible propuesta de trabajo sería dar a un niño el papel de ‘enseñante’ y a otro el de ‘estudiante’, y cambiar las parejas cada semana.
- Habilitar una zona de trabajo en altura (en taburete alto); así se moverán menos y harán menos ruido.
- Proporcionar espacios para hablar en voz alta; utilizar el mp3 según la tarea.
FUENTE:
Abad-Mas
L, Ruiz-Andrés R, Moreno-Madrid F, Herrero R, Suay E.
Intervención
psicopedagógica en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad.
Rev
Neurol 2013; 57 (Supl 1): S193-203.
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