TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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martes, 17 de mayo de 2022

CLAVES PARA DESARROLLAR EL AUTOCONTROL Y MEJORAR NUESTRO ESTADO EMOCIONAL

 

Es fundamental adquirir habilidades para lograr un control de impulsos de forma adecuada, porque de otra manera tendríamos graves dificultades para el desarrollo personal y para la convivencia en sociedad

BEATRIZ BENÉITEZ BURGADA. 18/03/2022

El autocontrol se define es una capacidad que tenemos las personas para regular de forma voluntaria nuestra propia conducta. Es fundamental adquirir habilidades para lograr un control de impulsos de forma adecuada, porque de otra manera tendríamos graves dificultades para el desarrollo personal y para la convivencia en sociedad.

Es cierto que algunas personas tienen un mayor autocontrol que otras y que determinadas condiciones, como por ejemplo el TDAH, implican una menor capacidad de autocontrol emocional, pero se puede trabajar para tenerlo siempre dentro de unos límites que nos permitan poder regular la impulsividad. De hecho, gracias a la plasticidad del cerebro, puede entrenarse con muy buenos resultados.

El autocontrol es un elemento básico de la inteligencia emocional

Uno de los expertos más reconocidos que ha abordado esta cuestión arrojando luz acerca de cómo contribuye al bienestar de una persona es Daniel Goleman, el afamado psicólogo y Doctor en Harvard autor del best-seller “Inteligencia emocional”. El investigador considera que el autocontrol es un elemento básico de la inteligencia emocional.

De hecho, explica cómo, cuando una persona tiene una conducta demasiado impulsiva, su calidad de vida se ve mermada, puesto que afecta gravemente a sus relaciones con los demás y acaban desarrollando problemas psicológicos, como problemas de autoestima, incapacidad de concentrarse, baja tolerancia a la frustración y un aumento de las posibilidades de desarrollar conductas de riesgo, entre otros problemas.

En este estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Michigan y de Duke entre otras, se concluye que "la capacidad de controlar las propias emociones, pensamientos y comportamientos durante los primeros años de nuestra vida predice una variedad de resultados positivos posteriores". Como adultos, los niños con mejor autocontrol mostraban menos signos de envejecimiento en sus cerebros. Y además, tenían mejores resultados en su vida en lo que se refiere a carreras profesionales y hábitos de vida saludable.

Si bien, es cierto que existen determinadas circunstancias que pueden influir en nuestra capacidad de autocontrol, como puede ser el estrés y la ansiedad -que merman nuestra capacidad de controlar los impulsos- lo cierto es que se puede trabajar para fortalecer esta capacidad que tanto nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos en la vida.

Eso sí, es importante señalar que la impulsividad forma parte del criterio diagnóstico de trastornos englobados en el el DSM-5A, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en el que se incluyen desde el Trastorno Límite de la Personalidad, de Ansiedad, el TDAH o los trastornos del neurodesarrollo.

Por este motivo, para descartar cualquier problema, cuando un niño, adolescente o adulto presenta problemas importantes en el autocontrol siempre debe acudir a un especialista para obtener un diagnóstico adecuado y un tratamiento médico que le ayude a trabajar con el problema. Pero también es cierto que en el día a día se pueden poner en marcha una serie de técnicas que nos pueden ayudar a controlar la impulsividad.

Normalmente, una persona suele presentar problemas de autocontrol en situaciones específicas que se repiten como un patrón

Normalmente, una persona que no sufre un trastorno médico, suele presentar problemas de autocontrol en situaciones específicas que se repiten como un patrón. Por eso, el primer consejo es identificar cuáles son esas situaciones. Generalmente son acontecimientos del día a día que producen reacciones desmesuradas en nosotros y despiertan emociones que nos desbordan.

En este caso es útil la técnica de visualización. Consiste en analizar el acontecimiento en otro momento diferente al que se produce, para intentar desde la distancia, observarlo desvinculándolo de la emoción. Así nos será más fácil identificar qué es exactamente lo que nos hace perder los nervios y no ser capaces de controlarnos.

Una vez identificadas las situaciones, debemos poner en práctica técnicas que nos ayuden a cortar de raíz las emociones que se desencadenan. Desde irnos a otro lugar que nos aleje del foco de conflicto, a evitar entrar en la conversación u otro tipo de técnicas de relajación como el control de la respiración.

Por ejemplo, una técnica es la de la llamada respiración resonante o respiración coherente, que nos ayuda a entrar en un estado de relajación. Para llevarla a cabo hay que acostarse y cerrar los ojos. Respirar suavemente por la nariz, con la boca cerrada, y contar hasta cinco segundos. El objetivo no es llenar del todo los pulmones, para luego exhalar lentamente durante cinco segundos. Después se cuenta hasta diez y se vuelve a repetir hasta que sintamos que hemos recuperado el control de nuestra mente.

FUENTE:

https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20220318/8134159/claves-desarrollar-autocontrol-mejorar-nuestro-emocional-nbs.html

IMAGEN: 

https://stock.adobe.com/es/images/self-control-black-vector-monoline-calligraphy-banner-with-swashes/488365382

jueves, 11 de junio de 2020

ESTRATEGIAS DE RELAJACIÓN INFANTIL


Vamos a contar 3 técnicas de relajación que podemos usar, pero con el objetivo principal de ayudar al niño a conectar con sus emociones, su cuerpo y con sus sensaciones físicas, permitiéndole sentir y acompañándole durante el proceso. Para ello necesitarán la ayuda de un adulto que les guíe y en muchas ocasiones que lo haga con ellos.

Es fundamental que dicho adulto se encuentre regulado y en un estado de calma, ya que eso facilitará que el niño se contagie de ese estado emocional y le resulte más sencillo conectar con su propia calma. Para ello, antes de ir con el niño puedes cerrar los ojos y hacer algunas respiraciones profundas, observando desde la curiosidad cómo te encuentras tú, permitiéndote sentir y acompañándote a ti mismo durante un ratito. Cuando te sientas más tranquilo entonces podrás ayudar al niño. Recuerda, para poder ayudar a regularse y calmarse a un niño (o a cualquier persona) hay que estar regulado.

Cuando hablamos de técnicas de relajación infantil es posible que aparezca la expectativa de algo casi mágico que haga que los niños se calmen y “paren un poco”, pero esto no es así. Es importante entender que la infancia es una etapa caracterizada por la exploración y por un alto nivel de energía, esto incluye moverse, saltar o correr; como manera de descubrir y conectarse con el mundo que les rodea.

Respiración del globo

Es la que comúnmente conocemos como respiración abdominal. Dicha respiración, realizada en un ritmo lento y acompañada de una expiración más larga que la inspiración activa nuestro sistema nervioso parasimpático, que es el que se encarga de calmar el sistema.

Para realizarla pediremos al niño que busque un juguete pequeño, del tamaño de su mano aproximadamente, que le guste y que no pese mucho. A continuación nos tumbamos boca arriba, colocando el muñeco en la barriga a la altura del ombligo.

Le explicaremos al niño que vamos a imaginarnos que dentro de la tripa tenemos un globo y que vamos a hincharlo poco a poco cuando cada vez que aire. El muñeco colocado en la tripa nos sirve de ayuda visual para que el niño pueda ver más fácilmente cómo su tripa se mueve al ritmo que respira, hinchándose cuando coge el aire y deshinchándose cuando lo expulsa.

Podemos hacer un par de intentos y ver si se encuentra cómodo o prefiere cambiar de muñeco o no usar ninguno.

A continuación le explicamos que vamos a respirar despacio mientras nos imaginamos el globo, cogiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca despacito como si sopláramos por una pajita.

Durante el proceso le vamos guiando con voz calmada e incluso podemos ir haciéndolo a la vez que él para que se sienta acompañado y le resulte más fácil y agradable.

El muñeco de nieve

Para llevarla a cabo podemos elegir si queremos estar sentados o tumbados. Le vamos a explicar al niño que vamos a imaginar que somos un muñeco de nieve rígido, así que vamos a tensar nuestro cuerpo. Le podemos guiar con ejemplos:
“por ejemplo vamos a apretar mucho las manos” “vamos a apretar los labios” “vamos a quedarnos muy quietos, como congelados”.

Cerramos los ojos y le guiamos con la voz haciendo un recorrido de los pies a la cabeza notando cómo cada parte de nuestro cuerpo de muñeco de nieve está rígido. A continuación nos imaginamos que ha empezado a salir el sol, y vamos sintiendo el calorcito en el cuerpo y ¿qué les pasa a los muñecos de nieve cuando les da el sol? Que se van derritiendo poco a poco.

De la misma forma le vamos guiando mientras sentimos como cada parte de nuestro cuerpo rígido se va haciendo cada vez más blandito y calentito y se va fundiendo con la cama o el sofá (o la superficie en la que se encuentre el niño)
Cuando nos hayamos derretido permanecemos en la misma postura un ratito, respirando despacio.

Cuando estemos preparados empezaremos a mover los deditos de las manos y de los pies, luego los brazos, estirándonos, podemos bostezar también y empezar a mover el cuerpo despacio. Lo último será abrir los ojos.
Podemos concluir el proceso dándole un abrazo si le apetece.

Los abrazos calentitos

El contacto físico amable con otra persona, en especial los abrazos, tiende a ejercer un efecto tranquilizador en nuestro sistema nervioso.
Usar el abrazo o el contacto físico como técnica de relajación no solo puede ayudar a calmar sino que refuerza el vínculo que tenemos con el niño, ya que es un tiempo de calidad, conexión y calma que compartimos con él.

No tiene por qué ser obligatoriamente un abrazo, puede ser un masaje en la espalda, en el pie, o quizá caricias en la espalda. La preferencia dependerá de cada niño, es importante preguntarle (cuando se encuentre en un momento de calma) y que elija él.

Es importante que, elija la opción que elija, cuando lo llevemos a cabo tengamos todos los sentidos y nuestra atención puesta en el niño, es decir, no vale darle un abrazo mientras seguimos mirando la pantalla de nuestro ordenador. Podemos cerrar los ojos y respirar hondo y despacio mientras le abrazamos, invitándole a él a hacer lo mismo si le apetece.

Muchos niños hoy en día han visto la película de Frozen, en la que Olaf, el muñeco de nieve se caracteriza porque le gustan “los abrazos calentitos”. Podemos usar esta referencia cuando le preguntemos.

Eva Mareque. Psicóloga en Unidad Focus

lunes, 2 de noviembre de 2015

AUTOCONTROL EMOCIONAL: cómo meditar en un minuto




Un minuto para meditar. Elsa Punset. 
El mundo en tus manos.

Tengas la edad que tengas, tu vida transcurre en un momento apasionante. No lo dudes. Nunca como hoy habíamos tenido acceso a tanta información y tantas posibilidades de conectar y colaborar con los demás. Si sabes aprovecharlas, tienes el mundo en tus manos.

Todos sentimos de vez en cuando una sensación pasajera de bienestar que nos descansa y nos da energía. ¿Sabéis entrar en ese estado a voluntad?
Hoy quería compartir con vosotros una técnica sencilla para saber hacerlo.
Compartirla, regalarla y disfrutarla. Porque vais a aprender a desconectar y recuperar fuerzas en solo un minuto.

Los humanos tenemos una mente maravillosa. Nos sirve para aprender, crear, inventar y recordar, pero también tiene una cara oscura: nos agobiamos, nos preocupamos y nos atascamos en pensamientos poco productivos o angustiosos.

Recuperar fuerzas en un minuto

Puedes aprender a entrenar tu mente para que no se atasque en esa parte oscura. 
Para ello, vamos a aprender lo que el psicoterapeuta Martin Boroson llama la "meditación en un momento”.

¿Qué es meditar? Es simplemente lograr que tu mente no divague hacia el futuro o el pasado, que no se atasque en pensamientos negativos. Enseñar a tu mente a estar en el presente sin juzgar ni agobiarse requiere un entrenamiento muy sencillo.

Aunque esta técnica que vamos a ver se llama “Meditar en un momento”, Martin Boroson recomienda aprenderla dedicándole un minuto. Porque un momento es un espacio de tiempo tan corto que nos cuesta medirlo. Un minuto, en cambio, tiene un principio y un final mucho más definido.
Así que vamos a empezar con un minuto.

Ponte cómodo

Ponte cómodo y, mientras practicas, asegúrate de que nadie te moleste durante tu minuto.

Siéntate recto, pero no rígido. 
Si quieres, imagina que de tu cabeza tira un hilo hacia arriba. 
Y tus manos las puedes poner como prefieras, pero simétricas.
Y, en breve, cuando escuches una campana, empezará tu meditación de un minuto. 60 segundos solo. 
Y te pediré que durante ese tiempo te centres en tu respiración.
Y vas a intentar, ese es tu reto, que tu mente no se disperse con pensamientos. Pero si lo haces, es muy normal, simplemente vuelve a traerla hacia tu respiración. Céntrate ahí, todas las veces que haga falta durante un minuto.

Si tu mente se distrae, vuelve a centrarla en tu respiración.

Bien, ya puedes cerrar los ojos, puedes sonreír o no, según te apetezca.

¿Estás cómodo? Atento a la campana…

Hemos terminado la meditación ¿Cómo te sientes?

Si te ha costado centrar tu atención en la respiración, es normal. Pero, poco a poco, a medida que practiques, se te hará cada vez más fácil.

Al principio, aplica esta técnica para meditar cuando estés estresado, enfadado, cuando te cueste dormir, cuando necesites tener una mente más clara o más creativa…todas las veces que quieras recuperar sosiego y tranquilidad. Y, poco a poco, verás cómo logras reducir ese minuto de meditación a un momento de meditación, que podrás utilizar cuando quieras, en cualquier sitio.

Y así, llenarás tu vida de serenidad, sin ocupar lugar ni tiempo.
¡Disfrútalo! Sé pionero. Entrena tu mente. 

¿Quieres meditar otro minuto?