TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

viernes, 3 de febrero de 2012

NAVARRA REGULARÁ LA ATENCIÓN Y EVALUACIÓN DE ALUMNADO CON TDAH Y DEA

27-01-2012 / 15:01 h
Pamplona, 27 ene (EFE).- El consejero de Educación, José Iribas, ha anunciado hoy la puesta en marcha de un proceso para la atención educativa y evaluación del alumnado con dificultades específicas de aprendizaje (DEA) y trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H), en total 2.500 estudiantes en Navarra.
Según los datos facilitados por el Ejecutivo, en el curso 2011-12 están escolarizados y censados 1.708 estudiantes con TDA-H, 1.296 de ellos varones, unos 800 con DEA para la adquisición y uso de habilidades de lenguaje, lectura, escritura, razonamiento o matemáticas.
Para este alumnado, ha dicho Iribas en conferencia de prensa, se ha elaborado un "Protocolo de derivación y traspaso de información ante el TDAH", por parte de una Comisión asesora técnica Infanto-Juvenil, en la que han intervenido el departamento de Salud y el de Educación.
Asimismo, con el objetivo de facilitar al profesorado el desarrollo de esta labor, se ha procedido a articular la respuesta educativa.
Esta incluye la elaboración de sendas guías dirigidas al profesorado sobre el alumnado con TDAH y con DEA con pautas de actuación y estrategias metodológicas; la redacción de materiales de apoyo y recursos didácticos para utilizar en el aula; y la creación, como novedad, de una normativa que regule la atención educativa y la evaluación del alumnado con TDA-H y con DEA.
"Prácticamente en ninguna comunidad autónoma se ha desarrollado una regulación de las medidas de atención educativa al alumnado con este tipo de necesidades. Aquí en Navarra se hace a través de una orden foral que vincula jurídicamente y otorga derechos al alumnado, exigibles por ellos o sus representantes legales a través de los medios de impugnación previstos en el ordenamiento", ha subrayado el consejero.
Esta normativa dará instrucciones a los centros educativos de Educación Infantil, Primaria, ESO (incluido el Bachillerato) y FP sobre la atención educativa y la evaluación del alumnado y serán los profesionales de orientación educativa los principales encargados de difundir el protocolo y traspasar la información, la guía y la normativa de evaluación.
Iribas ha señalado que está prevista finalizar todo este proceso durante el curso 2011-2012.
Ha destacado además que ya en el primer trimestre se contactó con tres asociaciones que trabajan con personas afectadas por el TDAH en Navarra y que están ya en vías de formar una federación para facilitar la interlocución con familias y sociedad en general.
Las tres, ha señalado, "coinciden en la preocupación" porque los centros educativos y la sociedad "presten el máximo interés por prevenir y atender el trastorno por déficit de atención (TDA-H), así como en la importancia de la información, la motivación y la formación del profesorado, y la toma de conciencia de la sociedad" sobre este problema.
Y es que el TDAH, que incluye tanto la hiperactividad como el déficit de atención, interfiere en el desarrollo integral de la persona en las áreas social, académica y afectiva, y en estos momentos afecta casi al 5% de la población escolar.
Gran parte de los síntomas de este trastorno se manifiestan en el ámbito educativo donde se presentan dificultades en el aprendizaje y trastornos de conducta que afectan a la dinámica educativa, por lo que es apropiado para abordar las manifestaciones cognitivas y conductuales de estos trastornos.
Pero una adecuada atención del profesorado a los estudiantes con TDA-H conlleva la necesidad de capacitar y apoyar al profesional de la educación en su labor mediadora entre los aprendizajes y su alumnado.
Para ello, según los expertos, se necesita que los docentes conozcan las características de este tipo de alumnos, sin olvidar que cada uno es diferente y la respuesta debe ser individualizada, y diseñar estrategias de enseñanza y actividades de aula que tengan en cuenta la forma de aprender de este alumnado, que necesitará adaptaciones "no significativas" del currículo para responder a las necesidades específicas de apoyo educativo que presenta. EFE
FUENTE:

martes, 31 de enero de 2012

INVESTIGADORES GALLEGOS BUSCARÁN EL ORIGEN GENÉTICO DE DOLENCIAS PSIQUIÁTRICAS EN NIÑOS

Sanidade y la Fundación María José Jove colaboran en un estudio pionero para determinar la base molecular del autismo, la hiperactividad y el trastorno obsesivo compulsivo y mejorar su tratamiento.
MARÍA DE LA HUERTA | A CORUÑA
Descubrir la base genética de trastornos psiquiátricos de la infancia para mejorar su tratamiento y, en consecuencia, la calidad de vida de quienes los padecen. La Consellería de Sanidade, a través de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica, y la Fundación María José Jove se han unido para desarrollar un ambicioso proyecto, pionero en España, cuyo objetivo es investigar los genes que están detrás del autismo, el déficit de atención por hiperactividad (TDAH) y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
 "Hasta ahora, se ha investigado muy poco en este ámbito debido a que las enfermedades psiquiátricas están muy estigmatizadas y, por tanto, no hay una presión social y política para indagar sobre su base genética", explica el presidente de la Fundación Galega de Medicina Xenómica, Ángel Carracedo, quien asegura que el proyecto surge de una idea propuesta por especialistas del Servicio de Psiquiatría del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), encabezados por el doctor Fernando Márquez. "Nos pareció una iniciativa estupenda, que puede ayudar a arrojar luz sobre las bases moleculares de esas tres dolencias y subclasificarlas mejor", apunta el científico.
Para llevar a cabo la investigación -que durará dos años, y que cuenta con un presupuesto de partida de 200.000 euros aportados, a partes iguales, por la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica y la Fundación María José Jove-, el equipo dirigido por Carracedo tiene previsto recoger unas 600 muestras en niños y adolescentes gallegos con autismo, TDAH y TOC en los que se sospeche un síndrome de origen genético.
"Empezaremos investigando los trastornos del espectro autista, puesto que estudios internacionales han demostrado que en el 25% de los casos tiene una base genética. Determinar qué genes concretos causan estos trastornos servirá para identificar mejor sus particularidades ya que, ahora, se meten todos en el mismo paquete", indica el científico, y añade: "Continuaremos con el TDAH pero, en este caso, nos centraremos en farmacogenética, porque se trata de una patología más estudiada y, aunque el tratamiento es bastante eficaz, algunos pacientes desarrollan resistencias", señala. El TOC será la última dolencia psiquiátrica que abordará el equipo de Carracedo. "En este caso concreto, la recogida de muestras se ampliará a toda España ya que, su variante más compleja -que es en la que nos vamos a centrar-, es, también, menos habitual", apunta Carracedo.
El estudio contará con la colaboración de los servicios de Psiquiatría de los principales hospitales de Galicia y de las asociaciones gallegas de pacientes afectados por esas patologías. "En investigación genética, cuantas más muestras tengamos, mejor. Por eso, necesitamos y agradecemos el apoyo de las asociaciones de pacientes", subrayó el presidente de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica, quien especificó que, en esta primera etapa del proyecto, la entidad que dirige realizará "la extracción del ADN, ARN y alicuotado de muestras, además de centralizar la base de datos clínica". "Intentaremos dar con la base genética de esos trastornos pero, en una investigación de estas características, el éxito nunca está garantizado", reconoció Carracedo.
FUENTE:                                                                  

lunes, 30 de enero de 2012

LOS DEBERES: CÓMO AYUDAR A SU HIJ@ CON TDAH

CONSEJOS E IDEAS PRÁCTICAS PARA AYUDAR AL NIÑO CON TDAH A REALIZAR LOS DEBERES
GESTIÓN DEL TIEMPO:
Debe comenzar por lo más difícil. Anime a su hijo a que realice primero las tareas más difíciles. Si se deja lo más fácil para el final, puede que aún quede cierta capacidad de concentración:
Haga pausas. A su hijo le beneficiará descansar cinco minutos cada media hora,
Establezca rutinas para los deberes. Al igual que sucede con el resto de los niños, ponerse a hacer los deberes puede ser difícil, por el cansancio de la jornada escolar o porque hay otras cosas más interesantes que hacer. Tal vez sea de utilidad establecer un ritmo de tareas en el que las actividades como jugar o ver la televisión se utilicen como recompensas.
Utilice tarjetas con los puntos clave. Durante la revisión previa a un examen, utilice tarjetas en las que haya anotado los puntos más importantes y, así, desglosar la información en apartados de menor tamaño, más fáciles de recordar.
Divida las tareas más grandes. Dividir en apartados más pequeños las tareas facilita su realización. Coloque un calendario en la pared que refleje la fecha en que se debe finalizar cada una.
HERRAMIENTAS DE ORGANIZACIÓN:
Utilice una agenda para los deberes. Debe incluir en ella información detallada de las tareas que debe realizar el niño, los recursos necesarios y la fecha en la que tiene que entregarlas. Las tareas finalizadas debe firmarlas tanto el progenitor como el profesor, de modo que constituyen una manera práctica de trabajar en colaboración. Esto puede ayudar a su hijo a asumir responsabilidad y establecer prioridades.
Utilice las notas de aviso del teléfono móvil. Configure una alarma en el teléfono móvil de su hijo para que le recuerde cuando tiene que entregar un trabajo o los deberes.
Establezca un lugar para hacer los deberes. Establezca una zona destinada sólo a hacer las tareas escolares. Anime a su hijo a que mantenga esta zona ordenada, de modo que no sea necesario perder tiempo para organizarla antes de ponerse a hacer los deberes. También es mejor que su hijo haga sus tareas en un sitio en el que pueda vigilarle.
Utilice una bandeja. Anime a su hijo a que vacíe la mochila en una bandeja todos los días al volver del colegio. Consultar los deberes en la agenda le permitirá decidir qué materiales necesita para las tareas asignadas ese día y cuáles tiene que entregar más tarde.
Ayúdele en la entrega de las tareas al profesor. Anime a su hijo a que use una carpeta específica para las tareas finalizadas. Esto le permitirá a usted verificar al día siguiente, antes de que su hijo se vaya al colegio, si la carpeta está en la mochila.
SISTEMAS DE RECOMPENSA:
Acuerde las recompensa. Acuerde con su hijo las recompensas si finaliza las tareas de manera satisfactoria.
Establezca plazos realistas. A los niños con TDAH les lleva más tiempo realizar las tareas de casa que las que se realizan en el colegio.
Anime a su hijo a que se fije sus propios tiempos para hacer los deberes. Esto aumenta el interés y puede hacer que acelere el ritmo para “ganar al reloj” (que actúa como factor de motivación) y terminar antes de la hora señalada.
Ofrezca recompensas como:
Permitirle más tiempo para jugar al ordenador o para ver la TV.
Hacerle comentarios positivos sobre los resultados en el colegio.
Permitirle irse a la cama más tarde el viernes por la noche.
Leerle un cuento o jugar con él.
Los padres deben comprobar siempre si la recompensa es válida, averiguando qué es lo que más motiva al niño. La recompensa tiene que ser algo que su hijo desee mucho o de lo contrario, no funcionará.
FUENTE:

jueves, 26 de enero de 2012

9 DE CADA 10 AFECTADOS POR TDAH ABANDONAN LA UNIVERSIDAD

PROBLEMA DE NIÑOS… Y NO TAN NIÑOS.
Entre un 2% y un 4% de los jóvenes es hiperactivo.
Nueve de cada 10 afectados por déficit de atención abandonan la universidad.
Las actitudes y comportamientos que tradicionalmente se han achacado a una educación deficiente, a una incapacidad o a una falta de interés, no siempre tienen una raíz meramente social. Las alteraciones en los niveles de dopamina en la parte frontal del cerebro, el neurotransmisor que regula la impulsividad y la atención son la principal causa del fracaso escolar.
Mientras de todos es conocido el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños y adolescentes, muchos jóvenes se incorporan a la Universidad sin siquiera sospechar que sus malos resultados académicos pueden estar relacionados con la misma dolencia.
Representan entre un 2 y un 4% de la población de esa edad y la falta de soluciones por parte de docentes y centros le cuesta la carrera al 90-95%. La Universidad española, poco a poco, comienza a prestar atención a los alumnos con TDAH.
CUESTIÓN DE GENÉTICA
A simple vista, son personas muy despistadas y caóticas. No terminan casi nada de lo que empiezan, pierden las llaves, se les olvidan las citas y, muchos de ellos, han repetido curso en el colegio o el instituto. Los adultos jóvenes que presentan un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suponen entre un 2% y un 4% de la población según la estimación de los expertos. No se dispone de estudios específicos como en el caso de la infancia, ya que hasta hace 10 años se creía que se terminaba en la adolescencia.
Lo que ya se reconoce como “la causa más frecuente de fracaso escolar”, según el doctor César Soutullo, (director de la Unidad de Niños y Adolescentes del área de Psiquiatría y Psicología Clínica en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra), llega, aunque en pequeñas dosis, a la Universidad y ésta está empezando a tomar conciencia de ello.
“Sin duda, el TDAH es una de las causas del abandono precoz de los estudios universitarios y del fracaso en ellos”, confirma Mateu Servera, profesor e investigador en el Laboratorio de Conducta y Sistemas Dinámicos de la Universidad de las Islas Baleares, que asegura que “los servicios de Atención a la Diversidad de las universidades cada vez reciben más consultas por problemas relacionados claramente con un posible trastorno de la atención”.
Concreta más Inmaculada Moreno, profesora de Tratamiento Conductual en Niños y Adolescentes en la Universidad de Sevilla y autora de varios libros sobre la materia. “Aunque las investigaciones científicas con estudiantes universitarios con TDAH son escasas, puntualiza, “si se comparan con los estudios centrados en los niveles educativos inferiores se ha documentado que únicamente el 5-10% de los jóvenes matriculados en la universidad logra finalizar sus estudios”.
Según Moreno, la vulnerabilidad hacia el abandono suele darse en los dos primeros años de formación superior, especialmente en el primer curso por “el esfuerzo de adaptación psicológica a la nueva vida académica que supone”.
Las razones de este abandono radican en las propias características del trastorno, como son las dificultades para planificar las tareas, las limitaciones de organización temporal y las dificultades de rendimiento académico derivadas del sobreesfuerzo requerido por las exigencias de estudio universitarias. “Empiezan un proyecto y lo dejan a medias, antes de llegar a los detalles: se les olvidan las citas, las entregas: retrasan hasta el último momento sus obligaciones…”, enumera el doctor Soutullo.
La hiperactividad impulsiva de movimiento, tan característica de los niños con TDAH, suele aplacarse con la edad. El chico que no puede estar sentado, que sale de clase y que no está quieto, se convertirá en un adulto que asuma de forma interna su nerviosismo, por ejemplo, moviendo el pie, la mano, haciendo sonidos con el boli…
Conoce bien estos síntomas Javier Robador, que tiene 23 años y estudia Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid, su segunda carrera tras finalizar Ingeniería de Obras Públicas. A Javier le diagnosticaron TDAH cuando tenía apenas tres años, una ventaja que le ha ayudado a vivir con ello y gestionarlo de forma que le causara los menores problemas posibles.
Soy un buen estudiante, pero en exámenes, cuando era más pequeño, me costaba mucho más que a mis compañeros mantener la concentración”, recuerda. Aun hoy, la temporada de evaluaciones le trae quebraderos de cabeza. “Hago los exámenes mucho más rápido, pero cometo muchos fallos”, reconoce. “Se me acumulan las ideas en la cabeza y las tengo que soltar rápido. Claro, me dejo muchas cosas por el camino. Escribo por impulsos, funciono como por flashes y sin ninguna estructura”, relata el joven.
Otro problema derivado de la precipitación de los afectados por TDAH es que no comprenden lo que se les pide. “Yo leo lo que quiero y después, cuando ya he salido del examen, me doy cuenta de que me he equivocado en la respuesta”, reconoce Javier. Esta hecatombe organizativa tiene una causa estrictamente biológica, que se encuentra en la parte frontal del cerebro, la que regula la impulsividad, planifica las acciones y mantiene la atención. “El paciente no tiene esa área suficientemente activa por falta de dopamina, que es un neurotransmisor”, explica Soutullo, que aclara que el origen es genético.
Según sus investigaciones, tienen influencia en el desarrollo de este trastorno los problemas durante el embarazo o el parto, el consumo de alcohol y tabaco durante la gestación y el bajo peso al nacer.
El tratamiento tiene, por tanto, una triple vertiente. Por un lado, la terapia ayuda al paciente a adquirir las herramientas para vivir con ello y sacar un rendimiento de su energía. “La mejor solución es adquirir unos hábitos, una rutina”, aconseja Javier. Algo que confirma Soutullo: “Los pacientes universitarios necesitan mucha estructura en su día a día. Cuando eran pequeños, esa organización les venía dada por sus padres pero, al crecer, tienen que aprender a organizarse solos”.
UN COLECTIVO MÁS TENDENTE A LA ADICCIÓN
“Un diagnóstico tardío de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) multiplica por tres el riesgo de desarrollar una adicción”, advierte el doctor César Soutullo, de la Universidad de Navarra. Entre el 20 y el 50% de los niños con TDAH presenta trastornos de conducta disruptiva, que se manifiestan en “un patrón constante, durante al menos seis meses, de enfados explosivos, hostilidad, resentimiento, desafío a las figuras de autoridad”, según describe el doctor en el artículo “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad: comorbilidad psiquiátrica y tratamiento farmacológico alternativo al metilfenidato”, que se publicó en la revista “Pediatría de Atención Primaria”. En la población adolescente, la incidencia crece hasta el 40-50% y continúa aumentando con la edad.
“Con frecuencia, estos pacientes presentan problemas legales y abuso de sustancias”, confirma el doctor. La explicación se encuentra en la impulsividad que caracteriza al paciente con TDAH: “Estas personas buscan la recompensa inmediata, sin pensar en las consecuencias de sus actos. El presente prima sobre el futuro”, explica. “Por eso, existe un mayor riesgo de abuso y dependencia de la nicotina, el alcohol, las sustancias psicoactivas o incluso el sexo”, concluye.
FÁRMACOS CONTROVERTIDOS
“El tratamiento farmacológico suele dar miedo, sobre todo a los padres”, reconoce el doctor, que aclara: “Se trata de medicamentos basados en estimulantes derivados de la anfetamina, pero que no enganchan”. Estas sustancias se utilizan desde 1940 y sus efectos se dejan notar rápidamente. “El paciente obtiene un notable rendimiento con un menor esfuerzo”, explica.
Confundidos por el origen del producto, algunos jóvenes utilizan esta medicina con intención recreativa. “En seguida se percatan de que no da subidón y la mayoría de los que hacen un mal uso las utilizan para estudiar”, relata, y advierte: “Lo que tienen que hacer es ir al médico. Probablemente, también ellos tengan un trastorno”.
La tercera parte del tratamiento es en la que intervienen los centros educativos. Algunos, como la Universidad de Murcia, ya han planteado exámenes adaptados a los alumnos que padezcan TDAH. Incluso, en Cataluña, las pruebas de Selectividad se fragmentan en tiempos menores y se organizan de manera diferente para los concurrentes aquejados de este trastorno. Sin embargo, las iniciativas son aún incipientes.
“Los planes de estudio adaptados a Bolonia, en cuanto conllevan metodologías docentes más dinámicas, con exigencias más activas de participación del alumno y una evaluación continua, contribuyen a facilitar los mejores resultados académicos del alumno con TDAH”, afirma Inmaculada Moreno.
Está de acuerdo Mateu Servera, aunque apunta: “Este sistema también exige mucha más capacidad de planificación y organización por parte del alumno”. “Los exámenes, prácticas, trabajos de cada asignatura le obligan a tomar decisiones sobre cómo distribuir el tiempo y el esfuerzo”, argumenta, y “es precisamente en eso, en la previsión de consecuencias, en lo que más dificultades tienen los pacientes con TDAH”.
“La mejor solución potenciar los servicios de atención clínica de las universidades”, añade Servera. “Muchos centros son reacios y más en estos tiempos, pero a la larga puede ser una buena inversión, al atenuar el fracaso escolar, mejorar las tasas de rendimiento y reducir la conflictividad académica y social en las aulas”, lamenta.
“El contexto universitario aún tiene pendiente definir e implementar las adaptaciones y ajustes académicos idóneos para garantizar el éxito de estos estudiantes”, lamenta Moreno. “Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el acceso a la universidad de los jóvenes diagnosticados de TDAH es un fenómeno reciente, que obliga a debatir qué adaptaciones resultan más eficaces”, concluye.
TIPS
  • ORGANIZARSE CONCIENZUDAMENTE. Si algo caracteriza al estudiante con trastorno por déficit de atención (TDAH), con o sin hiperactividad, es su falta de previsión. “Tiene una percepción del tiempo diferente”, explica el doctor César Soutullo, director de la Unidad de Niños y Adolescentes del área de Psiquiatría y Psicología Clínica en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. “El mejor consejo es”, según el doctor, “apuntar, planificar el día a día. La agenda, las alarmas del móvil, los post-it pueden ser su mejor aliado”.
  • MANTENER UNA ACTIVIDAD CONSTANTE. La rutina ha sido la clave de Javier robador, estudiante de Ingeniería, para aprender a llevar el día a día, desde que le diagnosticaron hiperactividad. “El médico sugirió a mis padres que me mantuvieran motivado para que descargara toda esa energía en algo útil”, recuerda. “Así, me apunté a muchas actividades extraescolares y practiqué mucho deporte en mi período escolar”, explica. Aún hoy, incluso en temporada de exámenes, lo primero que hace al levantarse es salir a correr. “Me desestresa muchísimo”, confiesa.
  • FOMENTAR LAS HABILIDADES PROPIAS. A menudo, el adulto joven aquejado de TDAH es una persona muy creativa y productiva. La necesidad constante de actividad, si se orienta correctamente, puede resultar altamente beneficiosa. “A mí me ha venido hasta bien”, asume Javier. “Soy mucho más dinámico que mis compañeros; mientras otros se pasan los fines de semana en el sofá, yo leo, cocino, salgo a correr… Necesito mantenerme ocupado”, dice. El doctor Soutullo recomienda a los docentes potenciar el aprendizaje, por ejemplo, a través de la memoria visual.
  • CAMBIAR LA FORMA DE EVALUAR. Son pocas las iniciativas, pero existen. Y la solución pasa por la fragmentación. “Si a uno de estos estudiantes se le pone ante una prueba de dos horas, es probable que suelte todo lo que sabe durante la primera media hora y después pierda la concentración”, explica Soutullo. “Si, en cambio, se le evalúa en varias partes de media hora, el resultado será notablemente mejor”, concluye. La Universidad de Murcia ya decidió adaptar, en 2010, los tiempos de examen y su lugar de realización a las necesidades especiales de este colectivo.
  • BUSCAR AYUDA MÉDICA. “En la mayoría de universidades existen servicios de atención a la discapacidad o servicios clínicos donde un estudiante que sospeche que puede padecer TDAH puede acudir”, recomienda Mateu Servera, profesor e investigador en la Universidad de las Islas Baleares. “Ese puede ser un primer apoyo, pero para realizar un diagnóstico y, sobre todo, para llevar a cabo un tratamiento, normalmente se requiere una intervención interdisciplinar en la que estén implicados servicios psiquiátricos, psicológicos y pedagógicos”, añade.
FUENTE:
Publicado por EL MUNDO, 11 de enero de 2012: Problema de niños… y no tan niños.

miércoles, 25 de enero de 2012

EL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH

PROBLEMÁTICA DEL ALUMNO UNIVERSITARIO CON TDAH. IMPLICACIONES Y ADAPTACIONES EN LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA
En los últimos años asistimos a un notable incremento de estudiantes con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales que acceden a la universidad. Se incorporan a un entorno académico que conlleva expectativas de aprendizaje autónomo, exigencias de habilidades académicas consolidadas y estrategias de adaptación grupal. Numerosos alumnos, sin embargo, fracasan en la universidad e, incluso, abandonan sus estudios sin haber concluido. En este grupo, se incluyen, con frecuencia, los estudiantes con discapacidad asociada a problemas de aprendizaje y/ o trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), frecuentemente diagnosticado, se encuentra entre los más investigados en las últimas décadas. Se trata de uno de los trastornos más prevalentes en la infancia, de naturaleza crónica, comorbilidad asociada, difícil diagnóstico y con opciones terapéuticas limitadas, hasta la fecha, en cuanto a sus efectos en la sintomatología característica y asociada. Existe consenso en la comunidad científica y profesional respecto a las repercusiones adversas que origina a los individuos afectados. Los déficit característicos, asociados a la inhibición del comportamiento y las dificultades de atención sostenida causan alteraciones significativas en las actividades diarias del individuo, en su adaptación escolar, familiar, profesional y social (Barkley et al., 2002).
La investigación desarrollada en la últimas décadas ha revelado severas repercusiones académicas asociadas al TDAH y subrayadas, especialmente en la infancia y adolescencia, pues los estudios son limitados cuando se trata de estudiantes universitarios (Maydosz y Raver, 2010). Los resultados de las investigaciones han puesto de manifiesto dificultades de aprendizaje, deficiencias de rendimiento académico de los alumnos afectados, riesgo de abandono escolar y alteraciones del comportamiento. Estos hallazgos han aconsejado la adopción de medidas educativas y adaptaciones curriculares (no significativas y significativas en muchos casos), permitiendo que los alumnos con este trastorno afronten con éxito su trayectoria académica en los niveles de educación primaria y secundaria.
En el contexto universitario actual, uno de los principales obstáculos es la detección e identificación de los alumnos con dificultades de aprendizaje y deficiencias atencionales. Aunque determinar con precisión la incidencia del TDAH en la universidad, resulta una tarea compleja, se estima, no obstante, que entre el 2% y el 4% de los alumnos universitarios presentan este trastorno, si bien la tasa de incidencia puede variar según la universidad de que se trate (Ortiz y Jaimes, 2007).
En todo caso, la detección de los estudiantes con esta problemática se produce habitualmente porque son los propios alumnos con discapacidades, que requieren adaptaciones específicas, quienes se identifican y contactan con los Servicios de Atención a la Discapacidad de su universidad. Sin embargo, no todos los estudiantes deciden hacerlo, muchos optan por silenciar sus dificultades y afrontar su desenvolvimiento en el entorno universitario por sí mismos, a partir de las habilidades adquiridas y de las estrategias psicológicas propias. En otros casos, el estudiante contacta con dichos servicios preocupado por sus problemas de rendimiento académico. En estas ocasiones, el alumno, probablemente, no fue diagnosticado en la infancia y, aunque la sintomatología haya disminuido, las deficiencias atencionales dificultan su desempeño y rendimiento académico en el contexto universitario.
Por otro lado, los trabajos interesados por las manifestaciones y requerimientos de los estudiantes universitarios con TDAH consideran, como punto de partida, los síntomas y disfunciones apreciadas en la edad adulta atendiendo a tres aspectos esenciales: cronicidad, comorbilidad asociada y ámbitos alterados funcionalmente (Faraone y Antshel, 2008). Teniendo en cuenta estas circunstancias unidas, además de a las exigencias académicas y los requerimientos propios de la vida universitaria, la problemática de los universitarios con TDAH afecta a dos cuestiones fundamentales: a) elevado riesgo de fracaso académico y, b) abandono de los estudios universitarios. Según Barkley et al. (2002), tan sólo entre el 5%-10% de los alumnos logran finalizar los estudios, aumentando la vulnerabilidad hacia el abandono en los dos primeros años, especialmente en el primer curso académico, por lo que éste significa de tránsito entre los estudios de secundaria y universitarios y por los esfuerzos de adaptación que ello significa para el estudiante.
Las razones que parecen influir en el abandono de los estudiantes matriculados en la universidad se relacionan con los déficit cognitivos propios, característicos del trastorno, y con la afectación emocional que éste conlleva. Los estudios realizados subrayan, entre otras, dificultades de rendimiento académico, sobreesfuerzo requerido según las exigencias planteadas, técnicas de estudio deficitarias, dificultades en la planificación de tareas y en la organización temporal y entorno académico escasamente estructurado según las necesidades del alumno con TDAH. Destacan, así mismo, las dificultades que estos alumnos encuentran para relacionarse socialmente y los problemas de autoestima, frecuentes entre los afectados (Moreno, 2011).
En todo caso, los estudiantes universitarios con diagnóstico previo de TDAH afrontan su formación académica adoptando ciertas estrategias conductuales y psicológicas, entre ellas:
  • Elevada autoexigencia sobre su desempeño académico. Hay que recordar que han superado los niveles educativos previos en los cuales han adquirido habilidades académicas básicas.
  • Control y planificación temporal del estudio y realización de trabajos mediante el uso de recordatorios, registros, etc.
  • Adopción de hábitos y rituales específicos de organización académica (selección de materias, horarios).
  • Incorporación a grupos de estudiantes que apoyan y facilitan la información docente, previamente analizada y con frecuencia, sistematizada. A este grupo se añaden aquellos alumnos que, sin un diagnóstico preciso, tienen dificultades de ejecución y rendimiento académico. Además, de los problemas de aprendizaje éstos muestran conductas disruptivas (entradas y salidas frecuentes del aula, problemas de puntualidad e impulsividad, difíciles relaciones con el profesorado) junto a deficiente organización académica, escasa planificación de tareas y distribución de esfuerzo, amén de dificultades para integrarse en el grupo.
APOYO Y ADAPTACIONES DESDE LA UNIVERSIDAD
La propuesta de iniciativas y ayudas específicas a estos alumnos está precedida por el debate actual sobre los métodos de instrucción en la enseñanza universitaria. En este sentido, se discute, por ejemplo, la idoneidad de tomar apuntes como estrategia para focalizar la atención en la materia o si, por el contrario, entregar material previamente estructurado por el profesor puede ayudar al alumno con este tipo de problemática y optimizar su rendimiento (Maydosz y Raver, 2010). Actualmente, las iniciativas y adaptaciones recomendadas para estos estudiantes en el contexto universitario se centran en tres aspectos (Ortiz y Jaimes, 2007; Moreno, 2011):
  • Definición de la figura del tutor académico encargado de guiar y asesorar al estudiante respecto a las materias ofertadas, supervisar sus habilidades académicas imprescindibles, etc.
  • Organización de seminarios y talleres específicos en los que, además de aspectos relacionados con técnicas de estudio, se haga hincapié en la adquisición de habilidades de solución de problemas y habilidades sociales.
  • Adaptaciones académicas curriculares. Entre otras, se han propuesto las siguientes:
    • Asignación del alumnado con TDAH a los grupos configurados en la distintas asignaturas considerando sus limitaciones atencionales y cognitivas.
    • Estructuración y planificación de la docencia: precisión de los objetivos docentes, exposición del índice de contenidos temático, síntesis e introducción explicativa previa al inicio de las clases, etc.
    • Adaptación de los exámenes: se propone identificar o destacar el texto y/o actividades relevantes para el desempeño del alumno en la evaluación y programar un tiempo de ejecución adicional.
    • Tutorías presenciales encaminadas al seguimiento de hábitos y planificación de trabajo, organización de la materia, esfuerzo a medio y largo plazo, etc.
AUTORA: Inmaculada Moreno García. Profesora titular del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico en la Universidad de Sevilla. Investigadora principal del proyecto de investigación sobre la evaluación de la eficacia del neurofeedback frente a los tratamientos farmacológico y conductual en el TDAH (PSI2008-06008-C02-01 del Plan Nacional I+D+i, 2008).
FUENTE:
http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3538

jueves, 19 de enero de 2012

Técnicas de Estudio: APRENDER A ESTUDIAR



Técnicas de Estudio: CÓMO HACER UNA EXPOSICIÓN



FUENTE:
http://www.youtube.com/watch?v=bajU6YAdQvM&feature=related

Técnicas de Estudio: CÓMO HACER UN RESUMEN



FUENTE:

Técnicas de Estudio: CÓMO HACER UN ESQUEMA



FUENTE: