TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

viernes, 13 de enero de 2012

MEJORAR EL RENDIMIENTO ESCOLAR

Aproximadamente un tercio de los niños con el trastorno de TDAH repiten al menos un curso durante su escolaridad; cerca de un 35% no acaban nunca los estudios en el instituto; y además, tanto sus notas como su rendimiento académico son significativamente inferiores al promedio. Con el tiempo, a lo largo de la etapa escolar, entre un 40 y un 50% necesita recibir alguna ayuda de forma regular, a través de programas de educación especial o de refuerzo educativo. Para acabar de complicar este panorama, la mitad de estos alumnos tienen graves problemas de conducta oposicionista, lo que hace que, entre el 15 y el 25% sean expulsados  del centro escolar durante algún tiempo.
El TDAH es uno de los trastornos más sensibles a la acción educativa del entorno (principalmente familia y escuela). Por ello, una detección temprana, un diagnóstico correcto y un buen manejo escolar, médico y familiar favorecerán el buen pronóstico del alumno/a.
En el TDAH se recomienda el tratamiento multidisciplinar: la psicoeducación y la terapia farmacológica es la mejor manera de abordar este trastorno.
El tratamiento médico-farmacológico tiene por objeto reducir los síntomas de inatención, sobreactividad motora e impulsividad. Los estudios científicos avalan su eficacia y seguridad. Bien pautado, facilita el correcto desarrollo intelectual y mejora la interacción social y familiar, además de facilitar la intervención de las técnicas psicopedagógicas y de manejo de conducta.
En este sentido, el maestro debe colaborar con el médico durante el tiempo en el que se sigue el tratamiento, observando y registrando si aparecen mejoras o no en el rendimiento académico, en el comportamiento y en las relaciones con sus compañeros.
El tratamiento psicopedagógico está dirigido a padres, profesores y el propio alumno. Tiene por objeto mejorar las habilidades académicas mientras estudia o hace los deberes, mejorar la conducta ante la tarea académica, mejorar la  motivación ante el estudio, la imagen que tiene de sí mismo (autoestima) e instaurar un hábito de estudio.
En principio, los niños con TDAH no requieren adaptaciones curriculares significativas (disminución de los contenidos y objetivos de la etapa) salvo en los casos en que hay algún trastorno de aprendizaje asociado (dislexia, discalculia, trastorno del lenguaje, etc..).
ADAPTACIONES METODOLÓGICAS:
·         La clase
Si pertenecieran a la realeza tendrían un tutor particular a jornada completa, pero en el mundo real tienen  que compartir la clase con otros 23 alumnos o más. No obstante, debemos procurar, en la medida de lo posible, que el alumno con TDAH reciba una atención individualizada.
·         El profesor adecuado
El primer objetivo será intentar que la escuela sea la primera aliada de la familia en el control de la conducta y la educación del alumno. La queja más frecuente de los padres con alumnos TDAH es que los profesores no son sensibles, desconocen y no comprenden las dificultades de este tipo de trastorno, lo que aumenta su angustia, soledad y sufrimiento.
El profesor tiene un papel decisivo en el éxito escolar de un niño con TDAH, aunque todavía quedan profesores que creen que el TDAH sólo se cura con mano dura. El profesor ideal es firme, flexible y sabe cuándo debe dar marcha atrás.
·         ¿Dónde debe sentarse?
Es bastante tentador colocar al niño que causa problemas lo más alejado posible del resto de la clase. Pero si se pretende que aprenda algo será mejor colocarlo en las primeras filas, preferentemente entre niños  tranquilos que puedan ejercer de co-terapeutas.
Esta cercanía permitirá al profesor asegurarse de que el alumno está prestando atención.
Tenerle cerca permite también poder animarle cuando trabaja bien (con una sonrisa, una caricia, un “ven y enséñame lo bien que te está saliendo la letra”, etc.)
Además, es importante reducir las distracciones, evitando que esté cerca de las ventanas u otros elementos como la papelera, armario de juegos, etc.
ORDEN Y ORGANIZACIÓN
Normas:
Un niño con TDAH debe saber qué se espera de él y a qué debe atenerse. Es necesario establecer un número reducido de normas claramente enunciadas y recordárselas con regularidad mediante llamadas y “recordatorios”. Las normas especiales pueden comentarse en privado.
Las normas esenciales pueden ser:
·   No levantarse del sitio
·   Estar tranquilo en la silla
·   Escuchar cuando se dan las explicaciones
·   Obedecer las órdenes del profesor
·   Respetar a los profesores y compañeros: turnos de palabra, hablar sin gritar y no hacer ruido.
Debemos ser conscientes de que el alumno con TDAH, por sus dificultades y sintomatología no siempre será capaz de comportarse de acuerdo con estas normas aunque las conozca.
OTRAS MEDIDAS QUE PUEDEN AYUDARLE:
Nombrarle encargado de cerrar la clase a la hora del recreo puede evitar que empuje en la fila para ser el primero, ya que tendría que salir forzosamente el último para cerrar.
Colocar un cartel en la pared donde pueda pintar puntos o estrellas; cada vez que termine una tarea, además de funcionar como un registro de buena conducta que aumentará el rendimiento académico del alumno, le permitirá levantarse y dar un paseo, facilitando que después pueda concentrarse mejor y mantenerse otro buen rato sentado.
Rutina
Los alumnos con TDAH necesitan la rutina más que el aire que respiran. Deben saber el plan previsto para cada día de colegio y saber qué va a ocurrir a continuación.
Cuando toque cambiar de actividad, se les tiene que dejar que desconecten antes de ponerse de nuevo manos a la obra. Por ej. les resulta muy difícil volver de manera inmediata a la actitud tranquila y pasiva de la clase después de volver de un recreo “hiperactivo y descontrolado”.
Hablar consigo mismo
Los expertos en desactivación de bombas obtienen mejores resultados cuando se van diciendo a sí mismos qué cables han de cortar y en qué secuencia deben hacerlo. Los pilotos repasan una lista de comprobación antes de despegar. Hablar en voz alta no está bien visto por la mayoría de profesores, pero a  algunos niños con TDAH les resulta muy útil.
La importancia de la estructura o entrenamiento en “autoinstrucciones”
(Paro-Miro-Leo-Pienso-Decido-Hago-Repaso) a la hora de hacer un ejercicio, siguiendo los siguientes pasos:
1.     PARO: dejo el lápiz sobre la mesa, aún no lo necesito.
2.     MIRO: observo la hoja y LEO todo lo que aparece en ella.
3.    DECIDO: de nuevo, leo por partes el ejercicio, subrayo los datos y busco las palabras clave que me indican lo que tengo que hacer (define, rodea, compara, une, subraya… También subrayo los verbos, los sustantivos, los adjetivos… que tienen un significado clave). Ahora que sé lo que me piden, pienso y decido cómo lo voy a hacer.
4.     HAGO: Realizo cuidadosamente la tarea del modo que he decidido hacerla.
5.     REPASO: Compruebo que he respondido a lo que me pedían y que ya no me piden nada más en ese ejercicio, asegurándome del resultado y me pregunto si éste tiene sentido.
Mantener la atención
Es uno de los retos de cualquier profesor: conseguir y mantener la atención de un alumno con TDAH sin ponerlo en evidencia delante de sus compañeros. Pueden utilizarse las siguientes estrategias:
Llamadas
Empleo de expresiones como “y ahora veréis”, “prepararos”, “ahora viene lo más interesante”, “¡allá vamos!” ayudan a mantener la atención a la clase cuando ésta empieza a perder interés.
Ánimo y entusiasmo
Contacto ocular, tono de voz firme y trasmitir entusiasmo, son claves para mantener la atención de la clase. El profesor que sabe llegar a los alumnos utiliza los ojos y el lenguaje corporal, hace pausas y habla con suavidad. Un profesor un poco teatral, entusiasta y lleno de energía conseguirá mayor atención que uno que hable monótonamente acerca de un tema pesado.
Brevedad
Hay que ir al grano sin dar excesiva información. Digo al niño lo que quiero que haga, no lo que no haga.
En la variedad está el gusto
El aburrimiento es un problema muy importante en el TDAH y la variedad ayuda a recuperar el interés.
Es inteligente utilizar estrategias como:
Cambiar el tono de voz y el ritmo de la exposición, detenerse de golpe cuando nadie se lo espera, hacer preguntas a los niños, pedirles que hagan de profesores y que vuelvan a explicar la lección a sus compañeros…
Complementar las lecciones de clase con programas de ordenador que impliquen las mismas habilidades y contenidos.
Utilizar cualquier tipo de material llamativo: fichas de colores, dibujos, maquetas … todo ello crea variedad.
Permitir al alumno con TDAH que realice algún desplazamiento por el aula o fuera de ella a intervalos periódico. Puede nombrarlo su “ayudante en clase” y encargarle ciertas tareas que favorezcan su movilidad.
Retroalimentación
El mero hecho de haberle dicho algo a un niño con TDAH no implica que lo haya entendido. El profesor debe comprobar regularmente que la información ha sido recibida y asimilada. Después de dar una instrucción, pida al alumno que la repita para comprobar que la ha entendido.
Los padres deben decir a sus hijos que, cuando se pierdan o no entiendan algo, pregunten (aunque muchas veces, por sus dificultades sintomatológicas, no lleguen a realizarlo).
Enseñarles estrategias para mejorar la memoria
1)     Pistas visuales
La información verbal se olvida fácilmente, pero si se suministra junto con una pista visual, se retiene mejor. De niños, al aprender a leer, asociamos la letra “A” con un dibujo que empieza por esa letra (por ejemplo, ala). De adultos, es posible que no nos acordemos del piso del aparcamiento donde dejamos el coche, pero seguro que recordamos que fue en el nivel amarillo.
Pueden también utilizarse pistas visuales para controlar el comportamiento del niño en clase. Cada señal indica que hay cambios en las normas: rojo (quédate quieto, escúchame y no hables), amarillo (puedes hablar en voz baja, levantarte y preguntar dudas), verde (puedes jugar libremente, hablar en un tono de voz normal, moverte por la clase, jugar con los juguetes y venir a hablar conmigo).
2)     Palabras clave.
Las palabras clave se utilizan para dirigir la atención sobre una idea, para refrescar la memoria. Como adultos utilizamos palabras clave en nuestras agendas (ej.: “dentista”, “pagar la factura”, etc.)
3)     Asociación
Tendemos a asociar determinada información a ciertas imágenes o lugares.
4)     Rimas y reglas nemotécnicas
Como por ejemplo la regla para acordarnos de los días que tiene cada mes (30 días tiene septiembre, con abril, junio y noviembre…)
Es necesario inventarnos nuestras propias reglas nemotécnicas.
5)     “Recordatorios”
Escribir un mensaje en la mano, apuntárselo en un trocito de papel, ponerse una goma en la muñeca…
En este apartado es muy importante la utilización de agenda escolar para que los padres puedan colaborar eficazmente con los maestros.
EN LAS TAREAS
1.     Adapte el tiempo que le asigna al alumno con TDAH  en la realización de las tareas en el aula. Los niños con TDAH necesitan más tiempo que sus compañeros para terminar las tareas.
2.     Adapte la cantidad de tareas: un número  de tareas  inferior al del resto de los alumnos o proponer a todo el grupo del aula un mínimo de tarea y otras opcionales cuya realización sea voluntaria y con las cuales pueden mejorar su calificación. Una norma que funciona es asignar la cantidad de trabajo que sería apropiada para un niño un 30% más joven y establecer un tiempo límite para acabar el trabajo. Para ello puede ser de ayuda el uso de relojes con alarma.
3.     Partir en trocitos. Cuando la tarea completa parezca inabarcable deberá fragmentarla en una secuencia de pasos o trozos pequeños. Se elabora una lista de “quehaceres” y se va por partes: se hace una cosa, luego otra, luego otra…
Cuando se entrega una tarea para toda la clase (por ejemplo: hacer 4 preguntas de una ficha),  se le indicará que una vez terminada la primera pregunta acuda a la mesa del profesor a mostrársela. De este modo, el profesor está ajustando la demanda a la capacidad de atención del alumno con TDAH, al cual, a su vez, está motivando y permitiendo que dé salida a su necesidad de movimiento (levantarse y desahogarse), De esta manera, favorecemos su concentración en los momentos en que está sentado, puesto que le estamos reforzando con mayor frecuencia y por el trabajo terminado, a la vez que le da consignas sobre cómo ejecutar la siguiente pregunta. Una vez que el niño ha terminado la primera pregunta, se le anima a realizar la segunda y así sucesivamente. De este modo, es muy probable que el alumno termine sus tareas (incluso en el mismo tiempo que los demás niños) y que, paulatinamente, podamos encargarle más de una pregunta cada vez. Así, con el mismo premio (la felicitación del profesor por el trabajo acabado) se asocia cada vez una mayor exigencia de trabajo personal.
También utilizaremos este proceso a la hora de realizar exámenes.
4.     Visión de conjunto.
El niño con TDAH debe empezar a trabajar con una visión de conjunto para que le sea más fácil entender los pequeños detalles. Ej.: proporcionarle un resumen de un libro que debe leer antes de que empiece a leerlo.
5.     Deberes para casa. 
Mandar deberes para casa no es tan grave, lo grave es el tiempo que los alumnos con TDAH invierten en ello. La recomendación es de 10 minutos aproximadamente por curso. Las investigaciones  y la práctica docente demuestra que los deberes no valen de nada en Primaria. Los colegios que mandan muchos deberes no son mejores, no alcanzan mejores resultados y sus alumnos no aprenden más. Los deberes empiezan a ser importantes según aumenta el nivel escolar, pero deben hacerse entre hora y media y dos horas y media; más tiempo no es rentable y tampoco sirve para que  los niños aprendan más.
EN LOS OBJETIVOS
1.     Priorizar objetivos fundamentales para adquirir aprendizajes posteriores. En la medida de lo posible se actuará para lograr los objetivos “secundarios”, pero solamente una vez asegurados los “primarios”.
2.     Cambiar la temporalización de los objetivos. El niño con TDAH necesita más tiempo para alcanzar determinados objetivos. No ocurre nada si se tiene en cuenta el apartado anterior.
3.     Simplifique los objetivos.  Es mejor proponer una suma breve que otra larga y compleja.
EN LA EVALUACIÓN
El objetivo será comprobar que el alumno ha adquirido los conocimientos requeridos, no su habilidad para afrontar una situación de examen.
Algunas estrategias para los exámenes, en niños con TDAH son:
1.     Es preferible realizar exámenes cortos y frecuentes
2.     Reducir el número de preguntas por hoja
3.     Partirlo en pedacitos como las tareas.
4.     Combinar evaluaciones orales y escritas
5.     Destacar, en el enunciado, las palabras clave
6.     Combinar diferentes formatos de pregunta en una misma prueba: de desarrollo, verdadero/falso, completar un esquema, definiciones, opción múltiple, frases para completar, en matemáticas combinar problemas con operaciones, etc.
7.     Trabajar, antes de la prueba, con muestras de formato de examen
8.    Supervisar que ha respondido todo antes de que entregue el examen.
9.     Recordar que revise el examen antes de entregarlo
¿DEBERÍA REPETIR EL ALUMNO CON TDAH?
Entre el 23 y el 35% de los niños con TDAH repetirán al menos un curso antes de llegar al IES. ¿Cuándo es acertado pensar en la repetición?:
Por norma general si el alumno tiene capacidad intelectual para realizar el trabajo académico, lo que necesita no es repetir sino un contexto diferente (más refuerzo, clases más reducidas, apoyo extraescolar…). Sin embargo, si el retraso es general, lo más aconsejable es que repita.
DIFICULTADES DE APRENDIZAJE
Es frecuente que los alumnos con TDAH tengan dificultades en el aprendizaje escolar.
Se requiere una enseñanza explícita y directa de muchas de las estrategias y habilidades que otros niños descubren por sí mismos; se hace necesario todo el ingenio de los profesionales de la educación para hacer los conceptos abstractos más concretos y darles significado evitando aprendizajes memorísticos que a la larga desembocan en mayores dificultades. La mera repetición no lleva a la comprensión.
En cualquier caso, el conocimiento de las dificultades concretas de un niño nos permitirá la búsqueda de la intervención más adecuada y la garantía de su ajuste a las características que éste presente.

¿Qué consecuencias tiene una dificultad de aprendizaje?

1.     Se enfrentan a las tareas escolares con muchos hándicaps y no obtienen por ello ningún reconocimiento sino, por el contrario, reproches y malos resultados a pesar del esfuerzo invertido.
2.     Disminuye la motivación ante la actividad escolar, lo que interfiere con los procesos de memorización y aprendizaje.
3.     Son objeto de todo tipo de “intervención” en pro de la mejora de resultados: profesores particulares, academias, rehabilitación del lenguaje oral y escrito, técnicas de estudio...
4.     Sobrevaloración del desarrollo escolar frente a otros aspectos del desarrollo del niño.
5.     Historia personal de fracasos continuos, rechazo escolar, fracaso, absentismo ...
ORIENTACIONES PARA LOS PROFESORES
·         Acostumbrar (hasta convertir en hábito) al alumno a que, antes de realizar un problema o cualquier otra tarea, tenga a su alcance todo aquello que va a necesitar (lápiz, goma …). Esto hará que no interrumpa la concentración y no se disperse en mitad de la resolución del problema o de otra actuación.
·         Disponer de un guión secuencial, (hoja de autoinstrucciones), que les indique la vía de resolución del problema, de ejecución de tareas, etc., para que sea interiorizado
  1. Leo atentamente el enunciado
  2. ¿Qué datos me proporcionan?
  3. ¿Qué me piden?
  4. ¿Qué operación/es tengo que hacer?
  5. Lo hago
  6. Repaso
·         No obligar al alumno con TDAH a copiar todos los enunciados de las tareas; les lleva mucho tiempo y agotamiento atencional. Este tiempo puede aprovecharlo para iniciar la ejecución de la tarea o resolución del problema antes que sus compañeros.
·         Exigir el subrayado de los aspectos más relevantes del enunciado. Con ello, el profesor se asegura de que ha leído el enunciado.
·         Acostumbrar al alumno a representar la información del enunciado mediante dibujos sencillos (si es posible).
·         Controlar el trabajo del alumno en espacios de tiempo cortos, dejándole hacer pero, a la vez, observando si se estanca en alguna fase de la ejecución / resolución
·         En la medida de lo posible es conveniente no presentar enunciados largos, si no es necesario.
·         En ejercicios / problemas con más de una pregunta, conviene escribirlas en apartados independientes.
Ej.: Andrés pesa 36 kilos. Entre él y su gato pesan 38 kilos. Entre su perro y Andrés pesan 44 kilos.
¿Cuánto pesa el gato?
¿Cuánto pesa el perro?
·         Modificar los enunciados de los problemas mostrando pistas de tipo temporal (primero, antes, después, etc.) o aquellas que ayuden a estructurar sus respuestas. En definitiva, ayudar a que la representación que hagan del enunciado/problema sea la correcta.
OTROS 25 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA NIÑOS CON TDAH
1.     Pregunte al niño cómo puede ayudarlo.
2.     Repita instrucciones. Escriba instrucciones. Diga instrucciones. Repita instrucciones. Necesita oír las cosas más de una vez.
3.     Haga contacto visual frecuentemente.
4.     Siéntele cerca de su mesa.
5.    Establezca límites. Hágalo de forma consistente, predecible, oportuna y planificada. No entre en discusiones Tome el control.
6.    Ayúdele a hacer sus propios calendarios de actividades para después de la escuela.
7.     Elimine o reduzca la frecuencia de las pruebas o evaluaciones con límites de tiempo. No hay un gran valor educativo en estas pruebas, y ellas definitivamente no permiten que muchos niños con TDAH demuestren lo que realmente saben.
8.     Permita válvulas de escape tales como salirse de clase por un momento.
9.     Valore la calidad de las tareas más que por la cantidad. Los niños con TDAH frecuentemente necesitan una carga reducida.
10.  Evalúe los progresos frecuentemente. Los niños con TDAH se benefician enormemente de refuerzos frecuentes.
11.  Divida las actividades largas en varias actividades cortas.
12.  No sea convencional, sea llamativo. Introduzca innovaciones diarias. La gente con TDAH ama las innovaciones, les encanta jugar y, por encima de todo, odian estar aburridos. Gran parte de la intervención del profesor involucra cosas aburridas, como estructura, calendarios, listas y normas. Usted debe mostrarles que esas cosas no tienen que ir de la mano con ser una persona  o una clase aburrida.
13.  Sin embargo, cuide de no sobreestimular.
14.  Busque y subraye el éxito tanto como sea posible.
15.  La memoria es frecuentemente un problema en estos niños. Enséñeles pequeños trucos
16.  Use esquemas. Enseñe a esquematizar, enseñe a subrayar.
17.  Utilice “micrófono casero” para poder hablar por turnos en clase
18.  Disponga de una agenda de comunicación hogar-escuela-hogar. Esto realmente puede ayudar con la comunicación cotidiana entre maestros y padres. También contribuye con el "refuerzo" que estos niños necesitan.
19.  La escritura a mano es difícil para muchos de estos niños. Considere el desarrollo de alternativas. Aprenda y enseñe a usar un teclado. Realice pruebas orales.
20.  Sea como el director de una sinfonía. Atrape la atención de la orquesta antes de comenzar (puede usar el silencio o los golpecitos de tu batuta para hacer esto). Mantenga a la clase atenta.
21.  Explique y dele la connotación de normalidad al tratamiento que el niño recibe, para evitar estigmas o etiquetas.
22.  Reúnase con los padres a menudo. Evite el patrón de reunirse únicamente en momentos de problemas o crisis.
23.  Promueva la lectura en voz alta en la casa y la escuela.
24.  Fomente el ejercicio, preferiblemente vigoroso. El ejercicio ayuda a gastar el exceso de energía, ayuda a enfocar la atención, estimula ciertas hormonas y neurotransmisores que son beneficiosos en estos casos y es divertido. Asegúrese de que sea divertido, así el niño seguirá  practicándolo el resto de su vida.
25.  Permanezca alerta para detectar los momentos de brillantez de los alumnos con TDAH. Estos niños están llenos de creatividad, juegos, espontaneidad y buen humor, tienen un espíritu generoso y agradecen que les ayuden. Estos niños generalmente tienen "algo especial" que los hace destacar donde quiera que se encuentren.
FUENTE:

jueves, 5 de enero de 2012

ENTREVISTA A LA DRA. ISABEL ORJALES

Universo UP. Revista digital de la universidad de padres online
Hace 20 años el TDAH era un trastorno casi desconocido en nuestro país y los niños afectados no se diagnosticaban como se hace ahora, por lo que puede existir una falsa impresión de que los niños se han vuelto hiperactivos de pronto, cuando lo que verdaderamente ha aumentado es el número de profesionales formados en la detección y el posterior diagnóstico. Este trastorno afecta entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, aproximadamente un niño por aula.
Madrid | Enero 2012 | Coti Coloma/ Psicóloga y Tutora de la UP on-line 
En los últimos años se ha incrementado el número de alumnos diagnosticados de TDAH pero también existen cada vez más dificultades a la hora de lograr que los niños, sin ningún problema de aprendizaje diagnosticado, consigan niveles de atención y autocontrol adecuados y eficaces a su edad. Y lo que es más importante, que estas dificultades se siguen presentando en niños mayores de 12 años. ¿Cree que hay algún tipo de relación entre ambos sucesos?
Respecto a lo que me pregunta hay que aclarar que el TDAH como trastorno es una cosa y la percepción que los padres y los profesores pueden tener de un incremento en las dificultades de atención y autocontrol en los niños en general, es otra. Para que un niño sea diagnosticado de TDAH debe tener un comportamiento más inatento y, en algunos casos, más impulsivo e hiperactivo de lo que corresponde para su edad. Debe ser un niño que presente esta sintomatología, de alguna manera, desde siempre (aunque no se haya considerado muy problemática hasta el momento actual) y que no parezca responder como los niños de su edad y curso escolar a las pautas educativas familiares y escolares habituales. Además, deberá constatarse que la sintomatología les está creando y promete crear en el futuro problemas en algún ámbito de su vida y que dicha sintomatología no se explica mejor por la presencia de otro trastorno conocido. Por lo tanto, el TDAH se define como un problema del neurodesarollo que se detecta porque el niño no responde como lo harían los niños de su misma edad y educación. En ese sentido, si la población general de niños fuera hoy más inquieta, impulsiva y dispersa (habría que constatarlo empíricamente), un niño para ser diagnosticado de TDAH tendría que superar con creces esa tendencia general.
¿Cuál cree, en su opinión, que sería la causa subyacente?
Como he dicho, creo que habría que constatar empíricamente la hipótesis de que los niños de hoy tienen menos capacidad de atención, más inquietud motriz o menor autocontrol y autorregulación comportamental y/o emocional. De ser así, son muchos los factores que pueden estar incidiendo. Por ejemplo, una mayor sobre estimulación desde el momento del nacimiento (familiar, escolar y social) que podría potenciar la atención durante breves momentos a muy distintas fuentes, la reducción del tiempo de ocio y juego a muy temprana edad, la saturación de horas en un aula y la sobrecarga de deberes en detrimento del tiempo de juego sin dirección de un adulto que podría entrenarlos en autocontrol, la saturación en algunos casos de actividades extraescolares, el predominio de juegos que potencian la activación y la respuesta inmediata, la educación de las familias en la satisfacción con miedo a enfrentar a los niños a situaciones frustrantes como la espera o la demora de gratificaciones, la aceleración del ritmo de vida y el estrés que rodea al niño y a la vida familiar desde el momento del nacimiento, la prioridad que la escuela sigue dando a la estimulación cognitiva (más en concreto a la memorización sin sentido) y la ausencia de formación comportamental, social y emocional o la resistencia del cambio en la forma de enseñar al rendimiento cognitivo, entre otras. También cabría plantearse el impacto que podrían tener tóxicos ambientales y la mala calidad de los alimentos puedan estar impactando en el desarrollo fetal. Aun así, hay que ser muy cautos y no simplificar las cosas haciendo pensar a la gente que un mal ambiente o una mala educación pueden ser la causa de la aparición del TDAH. Pueden empeorar un cuadro de TDAH pero no ser nunca la causa directa.
¿Podría darnos alguna clave práctica para que los padres pudieran saber si las dificultades atencionales de su hijo están dentro de la normalidad o deberían ser valoradas por especialistas como posible TDAH?
Esto sería como pedirle a un médico que diera alguna pista para que una persona, sin formación en medicina, pudiera saber si el lunar que tiene en la mejilla (que por otra parte le parece que tiene mala pinta y le preocupa enormemente) es un cáncer o no. Absurdo sería pensar en que para ir al médico uno tuviera que estar muy seguro de que se trata de un cáncer. Pues del mismo modo ocurre cuando un niño parece tener problemas de atención, impulsividad o hiperactividad. Si a los padres les preocupa, si el niño sufre, si su rendimiento o comportamiento apunta a ser cada vez más difícil, si el colegio pide ayuda o si los padres parecen muy desorientados en cuanto a cómo educarlo, etc., es motivo suficiente para consultar con un especialista ¿Y, con qué fin? No con el fin de “etiquetar lo que le sucede” sino con el fin de recibir orientación para ayudar a reducir esos síntomas. Después, si en la valoración existen  datos como para pensar que esa sintomatología responde a un cuadro específico, se podrá identificar el trastorno.
Parece que el sistema social en el que vivimos no ayuda demasiado. Los niños corren de una clase a otra, se comunican por sistema de mensajería instantánea, su tiempo de ocio habitual está en relación con las nuevas tecnologías y en muchos casos pasan bastantes horas al día solos. ¿Cree que estos factores de alguna forma pueden estar influyendo en el aumento de la incidencia de este tipo de problemas?
Creo que debemos dejar los tópicos a un lado y tratar de no pensar en que las cosas no son “blanco o negro” y que no existe una justificación concreta para todo lo que nos rodea. Igual que tener hermanos y no tenerlos tiene ventajas e inconvenientes, el ritmo de vida actual tiene aspectos positivos y negativos. Creo que el Ministerio de Educación, la escuela y la familia debería reflexionar sobre qué cree que debe fomentar en sus hijos, cómo los puede educar, a quién compete determinados objetivos de educación, formación e instrucción y con qué metodología, instrumentos y materiales puede conseguirlo. Me parece que no damos tiempo al niño a madurar, los hiperestimulamos en unos aspectos y les exigimos muy poco en otros. Y todo ello se refleja de alguna manera en el modo en que ellos responden y se adaptan.
Todos conocemos también a adultos que presentan dificultades de autocontrol, problemas de atención… ¿Es posible que los padres ejerzan, en estos casos, como modelo negativo para sus hijos? ¿Cuál sería el nivel de relevancia de dicha influencia?
Creo que si existen padres o madres con un perfil de TDAH, lo que más va a influir en sus hijos es su herencia genética puesto que el índice de heredabilidad del TDAH se estima en un 80%. Desde el punto de vista educativo no se puede afirmar que los padres o madres con un perfil de TDAH influyan siempre de forma negativa en el desarrollo de sus hijos. Conozco padres con sintomatología TDAH que comprenden mejor a sus hijos, los toleran más y buscan apoyo antes para que sus chicos no sufran lo que ellos padecieron. La buena o mala influencia de un padre o una madre depende más de aspectos individuales y del acceso a al apoyo de un buen profesional que de la sintomatología residual que padezcan.
¿Qué recomendación o pautas daría a los padres en este sentido?
Los padres que identifican en su propia infancia, adolescencia, juventud o incluso en la edad adulta, dificultades de atención, hiperactividad o hipoactividad, impulsividad o problemas de rendimiento o de adaptación comportamental deberían pensar en la posibilidad de que sus hijos nazcan con una biología más próxima a un TDAH. De mostrar sus hijos síntomas asociados a este trastorno, no deben refugiarse en el pensamiento de que “si a mi me fue bien sin ayuda ¿por qué no le va a ir bien a mi hijo?” para justificar dejar pasar el tiempo, porque ni la intensidad del trastorno, ni las condiciones educativas ni la exigencia social son las mismas para él que para su hijo. Como cualquier padre deberá valorar en qué medida su estilo de vida, la organización que tiene de la vida familiar y la forma de educar favorece o no a su hijo y pedir ayuda para modificar lo que sea necesario. Deberá reflexionar, también, sobre la necesidad de formarse como educador y buscar estrategias para evitar que la impulsividad, la falta de paciencia, la falta de organización, la dispersión y la falta de perseverancia (de existir) afecten a su papel de padre o madre. Y, en algunos caso, deberá plantearse si a pesar de considerar que tiene un perfil de TDAH controlado, su calidad de vida y la de su familia mejorarían con tratamiento farmacológico y/o psicológico.
Desde nuestra experiencia directa con los padres, una de los motivos más habituales de consulta es la recomendación de estrategias y actividades concretas para mejorar las habilidades de autocontrol de sus hijos, entendidas como la capacidad para tolerar el esfuerzo, mantenerse en la tarea, tolerancia a la frustración… Si se encontrara usted en el papel del tutor, ¿cuáles serían las estrategias prácticas que recomendaría a dichos padres?
Educar va más allá de aplicar recetas. Educar a un niño difícil requiere formación en el desarrollo del niño y en control de conducta. Si un padre o madre tiene problemas para conseguir que sus hijos obedezcan, sean responsables, perseverantes y toleren la frustración, yo les diría que comenzaran leyendo libros sobre educación para ver qué dice la psicología sobre que pautas generales suelen ser las que funciona para educar a un niño. Si con lo aprendido no mejora, les aconsejaría que pidieran hora a un psicólogo, pedagogo o psicopedagogo de confianza (de esos que saben enseñar a educar) y que se reunieran en sesiones un vez a la semana. Que llevaran a esas sesiones el guión de una situación cotidiana que les preocupa: cómo era la situación antes (quién había, qué dijo, etc.), cómo surgió el problema y qué pasó después. Con todo tipo de detalles. Sobre esa información, padres y terapeuta deberán analizar lo sucedido y acordarán posibles formas de responder en una situación parecida. Al tratarse de problemas habituales, es muy probable que los padres tengan que enfrentarse a una situación parecida unos días después. De ese modo, analizando situaciones concretas en contextos individuales, los padres mejorarán en su forma de educar.
¿En el caso de un diagnóstico de TDAH usted recomienda como tratamiento más eficaz la medicación, la intervención psicopedagógica o una combinación de ambas? ¿Por qué?
Yo recomiendo que se haga una evaluación multidisciplinar (por lo menos un especialista de la medicina y otro de la psicología o la pedagogía), que la evaluación vaya más allá de la determinación del diagnóstico diferencial (“tiene o no tiene TDAH”), que permita determinar el perfil cognitivo, comportamental, emocional y social del niño, así como las condiciones escolares y familiares. Y que, con toda esa información, se valore (padres y profesionales conjuntamente) qué aspectos de la intervención son prioritarios, en qué ámbitos y en qué orden. Existen niños que pueden evolucionar positivamente sin medicación mientras, para otros la medicación es la piedra que hace posible que la intervención psicoeducativa de su fruto y para algunos, especialmente en medios muy desfavorecidos, desgraciadamente quizá la medicación sea el único tipo de tratamiento al que puedan tener acceso. A nadie le gusta medicar a un niño. Por ello, la medicación debe sopesarse cuidadosamente, probar el impacto que tiene sobre el niño y valorar “coste-beneficio” en cada año de su vida. Un buen médico, de confianza, cercano que no tenga reparos en formar a los padres, resolver sus dudas y respetar sus miedos sin juzgarlos por ellos, es fundamental.
¿Qué aspectos cree que es importante trabajar con los niños durante el inicio de la escolaridad y la primera infancia, para prevenir este tipo de dificultades en el futuro?
El TDAH no va desaparecer porque se realicen programas educativos en Educación Infantil porque no es la mala educación o la mala instrucción la causa de su aparición. Creo que antes de pensar en que el problema está en los niños y que debe desarrollarse programas para fomentar o entrenar determinadas habilidades, debemos pensar si tiene sentido que los niños estén tantas horas sentados, que hagan largas copias sin sentido. Si es necesario que memoricen todos los tiempos verbales antes de aprender a expresarse adecuadamente. Si tienen sentido los deberes obligatorios que aumentan la jornada laboral de los niños más allá de las 8 horas, que sean porque sí, iguales para todos (así tengas buenas notas, domines la materia o seas un alumno de altas capacidades) y proporcionalmente más extensos si hay un puente o unas vacaciones… Si para tener una buena ortografía el método más adecuado es el de memorizar largas listas de reglas ortográficas, jugar a pillar haciendo dictados que no se repiten y bajando la nota en los exámenes bajo la premisa de que los niños que tienen faltas las tienen “porque no les da la gana de fijarse”. Creo que si motivamos a los niños, le proponemos retos de aprendizaje que les estimulen, les animamos a creer que son capaces, les damos las herramientas para alcanzarlos y les supervisamos y animamos durante el proceso conseguiremos que sean mejores, más sanos y más sabios día a día. Y el que tiene la impronta biológica de TDAH mejorará respecto al que no haya sido educado de este modo, estará más adaptado durante más tiempo antes de que su comportamiento delate la existencia del TDAH, tendrá un perfil de síntomas más moderado y necesitará menos apoyos extras.
¿Qué tipo de actividades, juegos y juguetes recomendaría a las familias que quieren fomentar el desarrollo de las capacidades atencionales y de autocontrol en sus hijos?
Creo que las familias de niños con TDAH deben dejar a un lado el objetivo de “instruir y formar” cuando jueguen con sus hijos. Bastante estrés tienen con apoyarles en los deberes y en lo escolar, bastante se distancian emocionalmente de ellos persiguiéndoles para que los hagan, para que colaboren en casa o para que se comporten como para alargar su papel “pedagógico” a las horas de ocio. El tiempo de ocio tiene que servir para volver a sentirse papá o mamá, para conectar con los hijos, reír y dejar los problemas a un lado. El juego deja de ser juego con el adulto es el que dirige y marca siempre la pauta. En ese marco, cualquier juego que haga disfrutar a la familia y que ayude a fijarse, esperar, demorar respuestas puede servir. Los juegos de ordenador tienen muchas utilidades pero los niños sólo utilizarán los educativos si tienen la compañía de un adulto. Por si solos, tenderán, lógicamente a utilizar los más divertidos y que requieran menos esfuerzo. Pero es importante, el juego por muy indicado para niños con TDAH que parezca, sólo servirá si no se utiliza como instrumento de tortura para el niño.
¿Podría comentarnos algo sobre las últimas investigaciones o hallazgos que se estén llevando a cabo en este ámbito?
No hay muchas investigaciones que relacionen juego y TDAH y sí muchos tópicos. Las páginas amarillas están llenas de terapias milagro para TDAH: gafas con cristales de colores, la equinoterapia, el yoga o incluso asistí a un curso en el que hablaban de Pilates aplicado a niños con TDAH. En una ocasión me escribieron de Sudamérica para un estudio sobre la influencia de “la pesca con mosca” en el TDAH. Debemos entender que cualquiera de estas actividades puede mejorar la calidad de vida de un niño con TDAH, puede hacer que esté más relajado y que las expectativas de cambio que tienen los padres se traduzcan en una menor presión y por lo tanto en una mejora en la conducta. Pero ninguna de ellas es eficaz para conseguir un cambio radical en un niño con TDAH. Por lo tanto, porque no tenemos todo el tiempo del mundo y tenemos una economía limitada, debemos sopesar en relación a las necesidades de nuestro hijo y nuestra familia qué tratamientos son los que tienen prioridad.
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martes, 3 de enero de 2012

LA PREVENCIÓN DEL FRACASO ESCOLAR PASA POR LA ACEPTACIÓN DE LA DIFERENCIA

Pamplona 29/12/2011
"La prevención del fracaso escolar pasa por la aceptación de que la diferencia no es lo mismo que la discapacidad". Así lo afirman las doctoras Inmaculada Escamilla y Pilar Gamazo, autoras del libro “¿Es mi hijo un mal estudiante? Causas médicas del fracaso escolar y tratamientos para superarlo” y especialistas del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid.
Según las doctoras Escamilla y Gamazo, el término de fracaso escolar no está claramente definido: "Las estadísticas hacen referencia al porcentaje de niños que no consiguen acabar sus estudios de primaria o secundaria a la edad teórica de finalización. Pero en realidad, como explica muy bien en el primer capítulo del libro la profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Navarra, Charo Repáraz, deberíamos hablar de fracaso educativo, no escolar, como algo que afecta al estudiante, a su familia, a la escuela y a la sociedad".
Atendiendo al porcentaje de estudiantes que no logra terminar sus estudios a la edad que teóricamente les correspondería, las especialistas de la Clínica Universidad de Navarra apuntan que "el fracaso escolar afecta en España al 14% de los estudiantes de Primaria y al 30% de los de Secundaria, según estadísticas del curso 2007-2008". Así, de acuerdo a los datos del informe PISA 2009, "podríamos afirmar que aproximadamente el 15% de los estudiantes de 4º curso de Primaria se encuentran en un nivel inferior en cuanto a competencias académicas", indican.
EL ÍNDICE DE ESPAÑA, POR ENCIMA DE LA MEDIA EUROPEA
Por otro lado, en comparación con otros países de nuestro entorno, las doctoras Escamilla y Gamazo señalan que "los índices de fracaso escolar en España -según los informes PISA 2003, 2006 y 2009- están por encima de la media europea de los países de la OCDE" (Organización  para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
¿Un rendimiento académico insuficiente es la única manifestación del fracaso escolar?
- Pilar Gamazo:
Las manifestaciones objetivas del fracaso escolar son, obviamente, sus resultados académicos, sobre todo conforme está planteado el sistema actual, donde los parámetros de evaluación excluyen la actitud, el interés en clase y la participación del alumno, al ser difícilmente computables por tratarse de valoraciones subjetivas. Sin embargo, los resultados académicos no son la demostración suficiente de los conocimientos reales del niño sobre la materia. Los estudiantes con determinadas dificultades o problemas, como déficit de atención e hiperactividad, problemas de visión..., precisan de una metodología diferente en la evaluación. Se trata por tanto, de una adaptación metodológica, no curricular y no significativa. Por consiguiente, habría que reconocer que la diferencia no supone inexorablemente una discapacidad.
En cualquier caso, la detección es fácil atendiendo a los resultados académicos del niño. El libro recoge, además, una serie de signos y señales que pueden ayudar a los padres a descubrir un posible caso. Ante la mínima sospecha, un niño con dificultades ha de ser seguido y valorado.
¿Cuáles son los principales factores que favorecen el fracaso escolar?
- Inmaculada Escamilla:
El fracaso escolar debe contemplarse desde una perspectiva global. La escasa formación en valores desde el propio núcleo familiar, además del entorno social, son dos de los factores fundamentales. El aprendizaje conlleva repetición y entrenamiento, requiere siempre de un proceso arduo, que se ve compensando por un proyecto futuro esperanzador. En términos de valores, se requiere de perseverancia y fortaleza. Desde la perspectiva neurobiológica, debemos atender a la integridad de las estructuras y sistemas cerebrales de los que depende el desarrollo de estas habilidades. El sistema de recompensa (las estructuras del sistema límbico, del hipocampo y de la amígdala, importante área para las emociones y la memoria emocional), el neurotransmisor dopamina (conocido como “el de la felicidad”) y las áreas prefrontales del cerebro son el sustrato biológico, fundamental, de un correcto aprendizaje.
¿Y cuáles son los problemas médicos que inciden en su aparición?
- Inmaculada Escamilla:
Las causas médicas de fracaso escolar son múltiples: problemas endocrinológicos, neurológicos, psiquiátricos..., trastornos como depresión, ansiedad, trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y dificultades específicas del aprendizaje, entre otros, pueden estar en la base de un fracaso escolar. Si tenemos en cuenta que la prevalencia del TDAH en la población pediátrica es del 7%, podríamos decir que ésta es una de las causas médicas más frecuentes. De hecho, el 30% de las consultas en psiquiatría infantil se debe a este trastorno. También es cierto que hasta el 80% de los niños y adolescentes con este trastorno presenta al menos otro problema psiquiátrico asociado (alteraciones del humor, ansiedad y de conducta); y todos ellos pueden empeorar el pronóstico y los problemas escolares. Entre adolescentes, tenemos que tener en cuenta el consumo de sustancias o drogas, si bien es cierto que un elevado porcentaje de estos adolescente con problemas de consumo de sustancias tiene un TDAH subyacente que probablemente no se diagnóstico y trató en su inicio, y lo mismo sucede con los llamados trastornos de conducta.
Las doctoras Escamilla y Gamazo abogan por una educación personalizada y adaptada a cada uno de los entornos y circunstancias a modo de prevención. Según Escamilla: “la prevención del fracaso escolar pasa por la aceptación de que diferencia no es lo mismo que discapacidad”. La motivación y el esfuerzo positivo para inculcar en el niño una actitud favorable ante el estudio son imprescindibles pues, en muchos casos, el fracaso escolar deriva en la pérdida de confianza y la baja autoestima del alumno.
FUENTES: