TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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lunes, 23 de marzo de 2020

9 CONSEJOS PARA PASAR LA CUARENTENA CON NIÑOS CON TDAH



20 marzo, 2020

Se avecinan tiempos difíciles, muy difíciles para todos. Para nuestros chicos, va a ser un poquito más complicado, por eso queremos dar algunas pautas a los padres, que podéis seguir en casa, para ayudaros a pasar de una manera más amena la cuarentena con niños con TDAH.

Es esencial mantener unas rutinas diarias y establecer los nuevos horarios de funcionamiento (ya que NOS VAMOS A QUEDAR TODOS MUCHO TIEMPO EN CASA). 

Es importante mantener estas rutinas especialmente cuando en la familia hay algún niño con TDAH, ya que éstas le transmitirán una sensación de tranquilidad, y como consecuencia, el funcionamiento familiar en estos días será algo menos duro. Es por tanto muy importante, especialmente para estos niños, que estas rutinas se mantengan.

  • Mantener las horas de levantarse y acostarse.
  • Establecer horarios fijos de trabajo escolar.
  • Trabajar la autonomía y como consecuencia fomentar la seguridad en ellos mismos:
  • Vestirse
  • Guardar su ropa
  • Ducharse
  • Participar en las tareas del hogar
  • Establecer horarios para, en familia, hacer uso de los juegos de mesa. Con ellos, además de entrenar distintas funciones ejecutivas que se encuentran alteradas en TDAH (como velocidad de procesamiento, flexibilidad, atención o memoria), entre otras cosas estaremos inculcándoles el respeto a las normas y la tolerancia a la frustración, algo que los niños con TDAH también necesitan que se les entrene.
  • Dibujar, pintar, inventar una historia entre todos.
  • Ver una película juntos y luego comentarla entre todos; hacernos preguntas sobre detalles en que nos hayamos fijado para ver quién ha estado más atento. Además de pasar un buen rato, estaremos trabajando tanto su atención como su memoria de trabajo.
  • El uso de pantallas lo podemos dosificar a momentos en los que los padres necesiten” un respiro”.
  • Dedicar también tiempo para hacer algo de ejercicio físico en casa, especialmente si el niño tiene la presentación hiperactiva o podemos ver online una clase, ayudará a pasar la cuarentena con niños con TDAH

Es fundamental tener los botes de paciencia llenos y tener claro que no se pueden recargar en las gasolineras, estancos o supermercados. Todo va a depender de nosotros, de mantener la calma y aplicar el sentido común.

Esperamos haberos ayudado con estos consejos para pasar la cuarentena con niños con TDAH. 

FUENTE:
Luis Abad, Paqui Moreno, Violeta Peláez, Raquel Herrero, Virginia Domínguez, Denisse Huerta y Álvaro Mira.

Equipo especializado en Funciones Cerebrales Superiores de RED CENIT

jueves, 7 de enero de 2016

VUELTA A LA RUTINA DESPUÉS DE LAS VACACIONES



Todo llega a su fin  y las vacaciones no son la excepción a la regla. El regreso a clases después de unas vacaciones suele  ser emocionante y estresante a la vez. Para muchos niños y niñas el volver a clases es una aventura que significa jugar, compartir, realizar actividades divertidas, conocer nuevas personas. Para otros niños y niñas es una experiencia traumatizante que se repite después de cada temporada de vacaciones, lejos de casa, sin papá ni mamá cerca, y en muchos de ellos provoca situaciones de estrés que se manifiestan con miedo, inseguridad o mucha tensión que pueden afectar la salud. Por ello, debemos ayudarles a preparar el regreso a las clases y a la rutina.

Es importante comprender que las vacaciones han permitido el cambio de ciertos hábitos, tanto alimenticios como del sueño, así como en la disciplina y los horarios, por lo que es necesario que se vayan ajustando poco a poco. 

Estar juntos en familia, levantarse tarde, no realizar tareas, ver mucha televisión, no tener  rutinas, etc., fomentan que el regreso a clases se torne más difícil, por lo que es importante seguir las siguientes recomendaciones:
  • Recordar el lado positivo de la vuelta a clases. Es importante que los padres recuerden la importancia de volver a ver a los compañeros de clase que probablemente no hayan visto desde el último día de clases. También deberán destacar el hecho de que seguirán adquiriendo muchos conocimientos nuevos que les serán muy útiles para su futuro profesional. Siempre que los padres hablen sobre la vuelta al colegio deberán hacer comentarios positivos y nunca negativos. De esta manera el alumno comprenderá que estudiar es una etapa positiva.
  • Fomentar la ilusión por preparar los materiales escolares. Si el estudiante necesita cuadernos y lápices nuevos, puede ser divertido que toda la familia salga a comprarlos Los padres también pueden ayudar al estudiante a preparar la mochila. Debemos recordarles que son responsables del cuidado de sus útiles escolares, el arreglo diario de sus uniformes o ropa de escuela, así como de sus tareas escolares, para evitar el desorden que es causante muchos problemas y tensiones familiares.
  • Preparar un próximo fin de semana  inolvidable. El primer fin de semana después de la vuelta al cole debería ser divertido. De esta manera la primera semana escolar pasará rápidamente y el estudiante estará ansioso por disfrutar de dos días entretenidos. Descubrir un restaurante nuevo o pasar todo el sábado en el parque de atracciones son tan sólo dos de las muchas ideas que pueden tener. Además de disfrutar del fin de semana también se puede disfrutar juntos del proceso de planear ese fin de semana, pues decidir qué hacer y dónde ir generará ilusión y expectativas.
  • Ser un ejemplo a seguir. Al igual que a los niños les cuesta despedirse de las vacaciones y retomar la rutina, los padres también pasan por este proceso cuando deben volver a la oficina después de las fiestas. Es importante que el estudiante comprenda que no es el único que debe adaptarse a este cambio, pero que sus padres ven el lado positivo y sienten ilusión por todo lo bueno que aporta la rutina, el esfuerzo y los momentos con los compañeros.
  • Ser comprensivos. Es completamente normal que la vuelta a clases sea difícil para algunos estudiantes. De hecho, para algunos alumnos será más difícil que para otros. Si sabe que sus padres le van a escuchar y que no le van a juzgar, ni van a criticar el hecho de que realmente no desee volver al colegio, el tiempo de adaptación será menor. Lo habitual es que después de tres o cuatro días el niño ya esté adaptado a la nueva situación. Estar pendientes de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal. Tener en cuenta que los problemas para ellos son tan grandes e importantes, como lo son los nuestros.
  • Reducir la ansiedad. Los padres pueden acompañarle al colegio el primer día, para que sepa que no está solo en esta etapa y que cuenta con la comprensión y ayuda de sus seres queridos. Los niños no tienen la misma capacidad de que los adultos para afrontar la frustración o adaptarse a situaciones nuevas.
  • Ser puntuales. Si los padres le recogen a la salida del colegio, es importante que estén allí cuando el niño salga de clases para evitar que tenga que esperarles. Tener todo listo para que las prisas no sean otro motivo de estrés, salir a tiempo para evitar el tráfico y mostrarse contentos en todo momento.
  • Tener una buena rutina. Establecer y respetar los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar o entretenerse. Durante las vacaciones lo último que deseará un niño es madrugar. Tampoco querrá estudiar, pero estos dos hábitos son imprescindibles durante el año escolar y es importante que no los pierda durante las vacaciones porque de lo contrario le costará más acostumbrarse a la vuelta a clases. Si durante unas semanas el niño se despierta tarde y no estudia ni lee, y de un día para otro debe retomar estos dos hábitos, no serán fáciles ni el primer día de clases, ni el segundo, ni el tercero.
  • Conversar, pero de verdad. Escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con mucha atención y orientarlos respetuosamente en todo momento. Muchos padres cometen el error de preguntar, simplemente, “¿qué tal ha ido el primer día de clases?” Para evitar este error, el padre puede preguntarle qué ha aprendido hoy en su clase de matemáticas, qué deberes le han asignado hoy, qué sucede en la vida de los protagonistas de los libros que le han mandado leer, qué tal le ha ido con su profesor favorito y por qué. Son preguntas que no recibirán por respuesta un simple 'sí' o 'no', y que demostrarán al estudiante que sus padres están muy interesados en saber cómo le va en clase y qué está aprendiendo. Si los padres dan mucha importancia al colegio, será mucho más fácil para el estudiante interesarse por las clases y desear sacar buenas notas.
  • Preparar un desayuno muy nutritivo y delicioso. A todos nos anima comenzar el día con un desayuno riquísimo, y no solamente a los más pequeños de la casa. El primer día de clases es especial y los padres pueden conseguir que este día empiece bien desde que el niño se despierte. Supervisar bien su desayuno que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana. Con frecuencia es importante incluir un complemento alimenticio para el recreo, para que no les falten todas las vitaminas y minerales esenciales para su adecuado crecimiento y desarrollo.

Muchos padres enfrentan el inicio de clases de forma abrupta en relación a los horarios. Es necesario hacer una “previa” para que el niño pueda recuperar el hábito de levantarse temprano para sus actividades. Esto se logra de forma lenta y progresiva. Durante la etapa escolar, los padres deben procurar que los niños duerman entre 10 a 11 horas, ya en la pubertad y adolescencia las horas de sueños son entre 8 y 10 horas.

También debemos implicar al niño en aquello que tenga que ver con el regreso a la escuela, como la preparación de la ropa, los libros y todo el material didáctico como mochilas, bolígrafos, útiles escolares, etc. 

Lo más importante es que el niño juegue y disfrute todas sus vacaciones pero sin olvidar que tendrá que volver a la escuela pronto. Para eso, los padres pueden servir de recordatorio. 

Ya incorporados a la rutina, procura compensar el tiempo que estés separado/a de tus hijos con una compañía grata y enriquecedora cuando estéis juntos. Es normal regresar cansado del trabajo y tener pocas energías para dedicar a los hijos, pero es muy importante jugar con ellos, el juego es fundamental para su desarrollo. De vez en cuando, reflexiona sobre cuáles son tus prioridades en la vida y trata de recordar que tu hijo sólo tendrá una infancia. Ayúdale a crear bonitos recuerdos de ella y regálale un sentimiento que le acompañará para el resto de su vida: que sus padres lo quisieron mucho, le dedicaron tiempo y le dotaron de las herramientas necesarias para afrontar la vida con empatía, responsabilidad, respeto a los demás y muchas ganas de vivir y disfrutar. 

Estas son algunas estrategias para que la vuelta a clases sea exitosa.
Piensa como un niño ¿qué es lo que más te gustaría hacer cuando regreses a la escuela? ¿Cómo podrías facilitar la transición del tiempo libre y divertido a volver al trabajo y al estudio?

FUENTE:

domingo, 8 de julio de 2012

LOS DEBERES ESCOLARES



Al terminar el curso, todos los padres sentimos un gran alivio: por fin se acabaron los horarios, las prisas, el “siéntate a hacer los deberes”… Llega el verano, el calor y todos necesitamos “pasar” de estas responsabilidades. Sin embargo, si tu hijo/a tiene un rendimiento escolar “justo”, a veces, en la época estival, se recomienda realizar ejercicios para reforzar los conocimientos.  En el período escolar, la hora de los deberes es, sin duda, uno de los momentos más difíciles para la familia. Muchos niños lloran y ponen excusas para no tener que hacerlos. Los padres estamos cada vez más implicados en esta tarea y, muchos nos frustramos, cuando al intentar ayudarles, nuestros hijos se quejan de que “no es así cómo se lo enseñaron en clase”.
RECOMENDACIONES Y CLAVES PARA TRIUNFAR CON LOS DEBERES EN VERANO
  • En las vacaciones de verano, aparcar completamente todo lo relacionado con el aspecto escolar al menos durante quince días, dejando que el niño/a pueda dedicarse al juego, el descanso, a hacer deporte (correr, nadar en la piscina..), estar con los amigos y disfrutar con los padres. 
  • Tampoco es necesario recurrir a deberes “convencionales” o cuadernillos de vacaciones aburridos, sino que podemos hacer deberes de forma más original o entretenida e igualmente provechosas para su aprendizaje.
Sugerencias:
Fomentar todo tipo de lectura. Es la actividad ideal del verano. No debe ser siempre individual. Lee con tu hijo/a alternado páginas, párrafos, etc. y comenta a continuación lo leído, pídele que te lo cuente con sus palabras…
Hacer pequeñas redacciones sobre el día anterior o bien en forma de comic, diálogo, fichas temáticas de trabajo, etc. 
Para reforzar matemáticas, pueden sumar, restar o multiplicar lo que valen los productos de la lista de la compra o los diversos tipos de peces del mar, conchas, flores, animales o barcos. Inventa problemas en los que ellos sean los protagonistas o los primos o los amigos más cercanos.
Fomenta las manualidades. Desarrollan la creatividad, la psicomotricidad fina, el arte y los sentidos. Y no pierdas de vista el taller de cocina: bizcochos, helados, polos, sorbetes, tortillas, etc.
Para mejorar la atención, recurre a sopas de letras, crucigramas, sudokus, laberintos, dibujos para encontrar diferencias, etc.
Planifica el método de trabajo y el tiempo. Organiza por partes antes de empezar qué es lo que van a hacer. Marca un tiempo determinado para cada tarea en función de la edad y el ritmo de cada niño. No hay un tiempo ideal pero no puede ser excesivo. 
Refuerza positivamente y de manera inmediata cada tarea para dar paso a la siguiente. Puedes dar puntos por cada día de trabajo bien hecho y canjearlos el viernes por un premio especial, como un helado o unos cromos. También vale una guerra de cosquillas o de abrazos. 
IMPORTANCIA DE LOS DEBERES
Hemos de recordar que. a través de los deberes, los niños deben aprender a:
  • Crear y adquirir hábitos y métodos de estudio.
  • Organizar su trabajo y programar su tiempo con autonomía y disciplina.
  • Desarrollar habilidades de búsqueda de información, investigación y selección de recursos para completar los conocimientos.
  • Fomentar el sentido de la responsabilidad hacia su aprendizaje.
EL ESTUDIO Y LOS DEBERES DURANTE EL AÑO ACADÉMICO
¿De qué modo debemos colaborar entonces los padres con los deberes?
Los especialistas sugieren que el papel de los progenitores debe ser de monitorización de las tareas, es decir, deben ser responsables de proporcionar a sus hijos las condiciones adecuadas para que realicen las actividades escolares del modo más efectivo posible y prestarles apoyo para que ellos mismos sean capaces de dirigir su autoaprendizaje.
Para ello, debemos:
Motivarles: los padres deben prestar atención a los deberes que tienen que hacer cada día y alentar a los hijos para que los realicen, pero no obligarles a hacerlos con castigos u otras sanciones para que ellos puedan verificar por sí mismos las consecuencias que reporta el no cumplimiento. Lo más apropiado es motivarles e incentivarles con elogios o la realización de sus actividades preferidas con los padres o con sus amigos cuando realicen las tareas asignadas; comente a sus parientes los logros académicos de su hijo cuando él esté presente y cuelgue en la nevera un examen o un trabajo cuando saque una buena nota.
Establecer un sitio apropiado para hacer los deberes y proporcionarles el ambiente adecuado: no tiene por qué ser en un escritorio o en su habitación, pero sí debe respetarse que sea siempre el mismo, que esté bien iluminado y que allí el niño tenga acceso a todo lo necesario para realizar sus tareas (lápices, diccionarios, tijeras, apuntes, etc.)
Para que el estudio se realice con eficacia, también es fundamental que el lugar esté protegido de distracciones externas. Es clave que, mientras se dedica a sus deberes, el pequeño no tenga acceso ni al teléfono (con flexibilidad, pues a veces, una llamada de teléfono a algún compañero de clase sobre una tarea puede ser de gran ayuda), ni a la televisión ni que otros miembros de la familia interrumpan al estudiante. De esta manera, conseguiremos que este lugar, con el paso del tiempo, se llegue a asociar con el estudio, lo que ayudará a establecer la rutina.
Fijar un horario regular para estudiar y hacer los deberes. Al igual que con el lugar, también hay libertad para optar por cuál será el momento dedicado a los deberes. Pero una vez elegido, se debe cumplir. Esto contribuye a crear hábitos de estudio y disciplina y también ayuda a evitar discusiones; cuando llega la hora, toca hacer los deberes. Lo más recomendable es que sea temprano. En vacaciones, el mejor momento para hacer deberes es después del desayuno y de vestirse, porque están más descansados y disponen de todo el resto del día libre. Pero debemos ser flexible si un día hay un imprevisto o se introduce una nueva actividad.
En el período escolar, después de un rato de distracción tras volver de la escuela. Cuanto más tarde se haga, el niño estará más cansado y tendrá menos ganas, le costará más y los resultados serán peores. Sin embargo, algunos niños trabajan mejor a primera hora de la tarde y otros prefieren después de merendar y de un breve período de juego.
Si se establecen reglas y horarios, ser firmes en su cumplimiento. Este punto está muy relacionado con el anterior. No quiere decir que haya que ser inflexibles de un modo radical, pero sí que se note que, cuando no se cumple con un horario, se trata de una excepción.
Ayudarles a programar su tiempo y diseñar un plan de trabajo: con los más pequeños, los padres deben marcar los tiempos y horarios de estudio para que más adelante, a medida que avanzan en la escolaridad, el alumno sea capaz de organizar su agenda de deberes y tareas de forma independiente. En los días en que tenga un volumen importante de deberes o cuando tenga que iniciar una tarea escolar especialmente complicada o pesada, anime a su hijo a dividirla en partes más manejables. En caso necesario, ayúdele a elaborar un horario de trabajo para ese día o período y, a ser posible, pídale que se tome unos minutos de descanso después de cada hora de trabajo (7, 10 ó 15 minutos, dependiendo de la capacidad de atención y de la necesidad de movimiento del niño).
Hacer descansos. Si el niño está estresado debido a la dificultad de los deberes o al cansancio, es necesario darle un respiro: que se tome un breve recreo para despejar la mente y vuelva a intentarlo. Siempre es recomendable establecer pequeños períodos de descanso en la planificación de las tareas, por ej. 7 ó 10 minutos cada 40 ó 45.
Acompañar a los niños mientras hacen las tareas. Acompañarlos significa estar cerca de ellos pero no "hacerles" los deberes, sino supervisar y estar atentos, sobre todo, si el niño se atasca con la tarea o se distrae. La manera, por supuesto, no es hacer la actividad por él, sino darle alguna pista para acercarlo a la solución correcta. El niño no aprenderá nada si no piensa por sí mismo y comete sus propios errores. Debemos dejarle claro al niño que el aprendizaje está en sus manos. Dejar que los niños realicen sus actividades del modo más independiente posible es una forma de reconocer su autonomía, su inteligencia y su capacidad de hacer las cosas por sí mismos, aunque no salgan perfectas. Esta actitud les ayuda mucho en el aprendizaje de gestión de sus responsabilidades y fortalece su autoestima.
En los niños con TDAH, en muchas ocasiones, es necesario empezar con ellos las tareas y ayudarles a establecer los pasos que tienen que seguir. Después, debemos mantenernos vigilantes a distancia, ayudándoles a resolver las dudas, a descifrar las instrucciones y orientándoles sobre los recursos a los que pueden acudir para solventar las dificultades. Siempre debemos transmitirles el mensaje de que pueden acudir a nosotros cuando tengan preguntas o haya algo que les preocupe.
En muchas ocasiones los mayores no podremos aclarar las dudas de los estudiantes, En tales casos, no hay que agobiarse: el rol de los padres es acompañar a los hijos y proporcionarles ideas, instrumentos para pensar y buscar alternativas.
Tampoco es conveniente regañarles por no haber estado atentos o no haber resuelto las dudas en la clase, sino alentarles para que en la siguiente ocasión intenten hacerlo.
Revisar los deberes hechos. Esto, no solo supone una primera instancia de corrección, sino también una demostración de interés por parte del adulto hacia las actividades del pequeño, lo que para el menor resulta fundamental por la motivación que representa.
La revisión siempre debe comenzar por destacar lo positivo: las cosas que el niño ha hecho bien, los avances y mejoras que se detecten, etc. Esto será tomado por el estudiante como un reconocimiento por su trabajo y lo animará a seguir adelante.
Si es necesario mencionar los errores o fallos cometidos, debemos hacerlo sin dramatismos ni exageraciones. Por graves que sean, son faltas que se pueden corregir y forman parte del proceso de aprendizaje. Se recomienda supervisar una vez finalizada cada tarea, pero no corregir, ya que ésta es una tarea del docente, para que detecte las dificultades reales del alumno.
Hablar de los deberes escolares con términos positivos. La connotación de las palabras es fundamental en este sentido: si los padres se refieren a los deberes con expresiones que lo presentan como un castigo, algo malo o aburrido, seguro que los niños los vivirán de esa manera. Por eso siempre lo adecuado es que, cuando se hable de las tareas, se haga con palabras "buenas", que destaquen lo mucho que el niño aprenderá, para qué le servirá en el futuro, lo interesantes que pueden ser los conocimientos, etc.
Predicar con el ejemplo. Esto es muy positivo: que el adulto, siempre que sea posible, haga sus propios "deberes" a la vista del niño mientras éste hace los suyo: cálculos relacionados con la economía hogareña, revisión de facturas u otros papeles, leer un libro, etc. Será una motivación extra por dos razones: por un lado, porque los pequeños siempre intentan parecerse a sus mayores y, por otro, porque es una excelente manera de demostrarles que lo que aprenden ahora les servirá para su vida en el futuro.
Si su hijo tiene constantemente problemas con los deberes escolares, pida ayuda. Hable con su profesor sobre este aspecto. Hay niños que tienen problemas para ver bien la pizarra y necesitan llevar gafas; otros pueden necesitar que los evalúen con modificaciones metodológicas por tener problemas de aprendizaje y/o un trastorno por déficit de atención. Durante el período escolar, es esencial que los padres consulten con los docentes las dudas y dificultades que se les presentan a sus hijos con las tareas escolares y los estudios, para que este profesional les oriente sobre el camino más adecuado para ayudarles o, si es necesario, que se le ofrezca al estudiante un apoyo extra en casa.
FUENTES:
IMAGEN: Google Imágenes

sábado, 29 de octubre de 2011

PAUTAS ORIENTATIVAS PARA PADRES Y NIÑOS CON TDAH. Hospital La Paz. Madrid


  • Pide que te repitan las instrucciones.
  • Anota en una libreta aquello que necesites recordar, cada tema en distintas secciones y lleva siempre la libreta contigo.
  • Escribe notas recordatorias y colócalas en lugares visibles (frigorífico, espejo, armario).
  • Crea una rutina diaria y utiliza alarmas (despertador, móvil).
  • Elabora una lista con lo que necesitas hacer.
  • Elabora un calendario para realizar las tareas.
  • Divide las tareas en pequeños grupos.
  • Fija una fecha o una hora límite para cada tarea.
  • Asegúrate de que las terminas.
  • Trabaja en un lugar silencioso.
  • No hagas varias cosas a la vez.
  • Cuando trabajes, haz pequeños descansos.
  • Haz ejercicio, sigue una dieta equilibrada, duerme suficientes horas.
PARA LOS PADRES: NORMAS DE CONDUCTA A SEGUIR
  • Prestar atención al niño escuchándole y hablándole con paciencia, comprendiendo su patrón de conducta y explicándole los planes para ayudarle.
  • Que el niño no vea discordancias entre los padres respecto a las pautas de actuación.
  • No actuar con él de forma excesivamente permisiva. Es conveniente que le proporcionen pocas normas de conducta pero que éstas sean claras y coherentes. Un ambiente sin una normativa clara aumenta la ansiedad y confusión del niño. Utilizar el “no” cuando el niño pida o exija cosas poco razonables y explicar el porqué de forma precisa y razonada.
  • Utilizar los intereses del niño y emplearlos como motivación para ayudarle a aprender de forma más eficaz. Por ejemplo: “cuando terminemos esta tarea puedes jugar con la videoconsola”.
  • Aumentar su autoestima y confianza en sí mismo, ponderando sus éxitos por modestos que sean, no resaltando sus fracasos o afeando su conducta de forma reiterada.
  • Mantener en casa unas normas de vida, consensuadas previamente por los padres. Por ejemplo: mantener si es posible el horario de actividades diarias (baño, comidas, tareas).
  • Evitar estímulos de alta intensidad (ruidos, luces, gritos). El niño responderá de forma exagerada a estos estímulos, gritos u órdenes fuertes.
  • Comunicar al niño con suficiente antelación cualquier posible cambio en la dinámica del hogar de manera que pueda adaptarse a ella.
  • Hacerle partícipe de las tareas domésticas que pueda realizar según sus capacidades y alabarle cuando intente actuar por sí mismo.
  • Comentar tranquilamente con él sus malas actuaciones y errores, explicándole que es necesario evitar las prisas y pensar antes de actuar. Es bueno que piense en alternativas a sus equivocaciones para no repetirlas.
  • Diferenciar entre las conductas voluntarias y las involuntarias. Los castigos aplicados a las acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.
  • Situar al niño mientras hace los deberes en un lugar próximo al suyo para mantener contacto visual y más supervisión. Evitar estímulos que les distraigan (ventana, mesa desordenada, juguetes, etc.)
  • Es conveniente dar órdenes claras y concisas, acompañando estas órdenes de contacto ocular y, si es necesario, haciéndoselas repetir al niño en voz alta.
  • Resaltar el éxito y no el fracaso. Motivación constante. Use lenguaje positivo usando frases como “tú puedes hacerlo”,   “!qué bien lo has hecho!”.
  • Controlar la "intendencia escolar" antes de ir al colegio como si fuera una asignatura más (agenda, libros, lápices, etc.)
  • Procurar fraccionar las tareas y deberes a realizar en casa, utilizando tiempos más cortos. Las tareas largas deben dividirse en partes.
  • Recordar también que algunos de estos niños presentan un “odio a leer”. Organizar la lectura de manera que se motive al niño.
  • Evitar llamadas de atención en público. Comentar su comportamiento en privado.
  • Tener en cuenta que su comportamiento empeora en ciertas situaciones con menor control (cumpleaños, reuniones familiares, etc.)
  • Utilizar como castigo “la ausencia de premio”. Evitar castigos físicos o muy prolongados, suelen ser contraproducentes y de escasa eficacia.
  • Cuando haga algo bien, reforzarlo con una sonrisa o una palabra de elogio. El refuerzo positivo con un sistema de “puntos” puede ser muy beneficioso.
  • Ante la hiperactividad motriz, permitirle la posibilidad de moverse en situaciones tales como: tiempo de comidas, deberes, etc.
  • Las actividades extraescolares son importantes para estos niños, siempre que les gusten y que sirvan para mejorar su autoestima.
  • Mantener entrevistas personales con el profesor/a cada cierto tiempo, supervisando en casa el trabajo escolar del niño.
En resumen, convertir el entorno familiar en un ambiente favorecedor para el niño.

Este manual puede descargarse en la sección “Guías y manuales” de este blog