TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 24 de noviembre de 2011

ISABEL ORJALES: TDAH, LA FAMILIA Y LA ESCUELA

En España, aproximadamente 300.000 niños están afectados por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). En esta entrevista, Isabel Orjales, doctora en pedagogía y profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, desvela los efectos del TDAH en la familia y la escuela. Para esta especialista, los padres sienten una enorme presión cuando su hijo presenta síntomas de TDAH y para los niños con este trastorno neurológico, los deberes son una verdadera pesadilla en el colegio.
Si un padre sospecha que su hijo tiene TDAH, ¿a dónde debe acudir?
Necesitará que a su hijo le hagan una valoración médica y otra psicoeducativa.
Los padres también deben tomar conciencia de que, aunque el diagnóstico tarde, por dificultades administrativas o porque el trastorno todavía no esté claro, deberán buscar intervención psicoeducativa para mejorar los síntomas y solucionar los problemas concretos que presente el niño en ese momento.
Por lo tanto, yo recomendaría que se informen en una de las muchas Asociaciones de Padres de niños con TDAH de su provincia sobre el procedimiento que han seguido otros padres, pero también que informen al equipo de orientación de su centro educativo y a su pediatra.
En principio, por este orden, porque los primeros le darán información sobre a dónde acudir y, además, el colegio le dará la información que el médico va a necesitar cuando realice un historial del niño.
¿Cómo debe ser la actitud de los padres ante un niño con TDAH?
Los padres deben tener conciencia de que tendrán que educar a un niño desconcertante porque será inteligente y cariñoso, pero también más inmaduro en todo lo que se refiera a las funciones asociadas al lóbulo frontal.
Un niño hasta 3 años podrá parecer menor en su capacidad para controlarse físicamente (más hiperactivo o impulsivo) y para controlarse emocionalmente (exteriorizará más sus emociones, las positivas y negativas). Pero, el niño con TDAH también se cansará antes en tareas que requieran atención sostenida, le costará mucho automatizar las rutinas diarias, perderá cosas, tendrá más olvidos, etc.
Los padres deberán pues, ser pacientes, ajustar sus demandas a la capacidad real de niño (para ello necesitarán apoyo de un profesional), plantearse objetivos concretos y tener una actitud vital y positiva ayudándoles a destacar sus logros. Pero, también deberán formarse en educación (con estos niños no vale ser un padre de tipo medio), aprender a reorganizar su vida para que todo sea más llevadero, buscar apoyos familiares y sociales, aprender a no caer en el sentimiento de culpa y controlar su propio estrés.
¿Por qué algunos padres también reciben apoyo psicológico?
Los padres de niños con TDAH tienen niños mucho más difíciles de educar, que exigen una dedicación intensa durante más años y una formación mayor en psicología y educación.
Los padres viven realmente mayor estrés, especialmente las madres que, en un tanto por ciento muy elevado, sufren depresión o ansiedad.
Además, al ser un trastorno con un gran componente genético, algunos padres pueden tener también un perfil de TDAH que, aunque sea moderado y hayan conseguido una adaptación normal a la sociedad, hace que sea más difícil para ellos enfrentarse a la educación de sus hijos.
¿Cómo debe ser la rutina de un niño que tiene TDAH? ¿Y la de los padres?
El niño con TDAH se beneficia de tener una rutina clara y constante. A veces suelen necesitar ajustarse a las rutinas propias de niños más pequeños. Y a los padres les favorece crear estas rutinas porque les ayuda a ellos mismos a estar más centrados. Además,  el niño se siente más tranquilo, se comporta mejor, cuestiona menos lo que debe hacer y la vida familiar se hace menos estresante.
¿Cuáles son las señales de alerta para que un niño reciba orientación educativa en el centro escolar?
Yo destacaría dos situaciones. Por una parte, cuando el niño o niña manifiesta un comportamiento o un rendimiento académico problemático que no responda fácilmente a las medidas educativas habituales. Por otra, cuando un niño/a tenga un comportamiento adaptado y un rendimiento suficiente, pero inferior a su capacidad, a costa de una dedicación de horas y un apoyo desmedido en casa con gran desgaste emocional.
¿De qué forma influyen las exigencias de la escuela (deberes, actividades extraescolares, aprendizaje de idiomas…) en el desarrollo del TDAH?
Los deberes condicionan muchísimo y de forma muy grave. En España se da por hecho que los niños deben tener una jornada de trabajo superior a la jornada laboral de un adulto. Debe hacer deberes después de las 8 horas de estancia en el colegio, debe trabajar los puentes, fines de semana, Navidades y, la mayoría, hasta en vacaciones de verano. Y los deberes son iguales para todos los niños, independiente de lo que sepan, de lo que hayan trabajado en clase, de sus notas y de su capacidad intelectual.
Una hora de deberes para un niño sin TDAH se convierte en 3 horas para un niño con TDAH porque está agotado, desmotivado y no tiene un profesional al lado (sino a su madre, normalmente). Si a las tareas habituales hay que añadir, los trabajos no terminados en clase y las tareas que necesita reforzar (normalmente, lectura, caligrafía o matemáticas…), los deberes se convierten en una pesadilla para el niño y su familia. Son un motivo de sanciones constantes: porque olvidó apuntarlos o traer el libro, porque no quiso hacerlos, los realizó mal o bien pero con mala presentación.
El aumento de la exigencia en los idiomas favorece el fracaso escolar y todavía complica más la situación en casa. Todo ello debido a un sistema que da por hecho que gran parte del trabajo debe realizarse en casa sin padres profesionales de la educación y que desconocen esos idiomas. Las actividades extraescolares deberían ser un respiro para el niño, la posibilidad de desarrollar habilidades para los que realmente valen y que les hacen sentir, por una vez a la semana, válidos y relajados. Pero la mayoría no tienen tiempo para realizarlas porque deben sobrevivir al sistema escolar.
¿Cuáles son las principales dificultades del aprendizaje de un niño con TDAH?
Hay que distinguir entre las dificultades de aprendizaje derivadas de los síntomas de TDAH, como podría ser la pérdida de información en las explicaciones en clase, no terminar tareas o exámenes por falta de tiempo, impulsividad en la realización de los problemas de matemáticas, errores por no atender a detalles en las tareas, mal rendimiento en los exámenes por no saber expresar de forma completa y ordenada lo que oralmente se saben a la perfección, etc.
Pero más de la mitad de los niños con TDAH tienen dificultades de aprendizaje tan intensas que justifican un diagnóstico específico de Trastorno del Aprendizaje (lo que antes se llamaba dislexia, discalculia, disortografía…). Todo niño de 8 años que se evalúe de TDAH debería ser evaluado para descartar trastornos específicos del aprendizaje, porque muchas veces quedan sin diagnóstico.
Un niño con TDAH, ¿puede ser buen estudiante o se comprometen el resto de aprendizajes?
En nuestro sistema escolar, con una larga jornada escolar a la que se añaden cantidades irracionales de deberes y en el que no se individualiza el aprendizaje, las dificultades para que un niño con TDAH sobreviva, ya no digo con buen rendimiento, sino con un rendimiento suficiente a Educación Secundaria y Bachillerato son inmensas.
En Primaria, muchos niños pueden aprobar e incluso sacar buenas notas (especialmente hasta 4º de primaria), pero a costa de un gran apoyo de los padres y una gran dedicación extraescolar. Existen niños con TDAH cuyas buenas capacidades pasan desapercibidas, y muchos niños con sobredotación que no son diagnosticados por TDAH porque se les considera vagos y que se aburren en clase.
¿Cuál debe ser la actitud de los profesores frente a un niño con TDAH?
Los profesores deben tener una actitud de aceptación, es decir de conocimiento de que existe un trastorno que condiciona que ese niño tenga un comportamiento determinado, pero también de interés por formarse y colaborar con los especialistas y los padres, sin olvidar la actitud de profesionalidad, para saber qué técnicas emplear para ayudarle, y de compromiso, para sacar al chico o la chica adelante.
¿Cree que las escuelas están preparadas para atender las necesidades de los niños con TDAH? ¿Existe un protocolo de actuación común para estos casos o éste depende de las directrices de cada centro educativo?
Las escuelas no están preparadas por desconocimiento del trastorno (saben qué es en general pero todavía persisten muchos mitos sobre el TDAH). Además, el sistema no acompaña porque en muchas comunidades no hay un protocolo claro de actuación y cuando lo hay, el centro lo desconoce. De hecho, muchas veces son las asociaciones de padres las que tienen que informar a los centros sobre lo que hacer. También porque, al final, el niño está en su aula dependiendo de su profesor (son de los pocos profesionales que trabajan sin otro adulto presente) y muchas cosas dependen al final de su buena formación, su buena actitud y su deseo de ayudar.
Los padres con niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad son culpabilizados de los desajuste de sus hijos por la propia familia, el colegio y la sociedad.
Los deberes son una verdadera pesadilla para los niños con TDAH. También, son la fuente de mayor estrés y motivo de muchos síntomas de ansiedad en padres e hijos.
En España, los colegios todavía no están preparados para atender las necesidades educativas de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
FUENTE:

jueves, 7 de julio de 2011

TDAH: CONOCER LAS CAUSAS Y EL TRATAMIENTO PUEDE CAMBIAR LA VIDA DE SU HIJO

Honduras: Los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad sufren la incomprensión y discriminación de quienes los rodean.
Conocer las causas y el tratamiento puede cambiar la vida de su hijo
¿Su hijo no pone atención? ¿No puede estar quieto por mucho tiempo? ¿Lo catalogan como el “niño problema” de la escuela? Si su hijo es así, es muy probable que se esté enfrentando a un problema que para él es incontrolable y para usted incomprensible.
Causas del TDAH
Entre un 50 y 90% de los casos de esta enfermedad son por causa genética. De un 10 a 20% por enfermedades en el sistema nervioso durante y después del parto; luego están las enfermedades infecciosas, traumatismos encefalocraneales y otras anomalías del sistema nervioso que son adquiridas, en su mayor parte, por problemas hereditarios o congénitos.
Lo que sucede en el cerebro, cuando hay TDAH, es una alteración en los mecanismos de los neurotransmisores cerebrales ya que, en ciertas áreas cerebrales, existe una concentración de dichos neurotransmisores, que son los que hacen posible la comunicación interneuronal.
En estos pacientes “existe una deficiencia o ausencia de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina. La disfunción de estos neurotransmisores hace que esas áreas cerebrales no funcionen como deben”, explicó Francisco Ramírez, neurólogo pediatra (Tegucigalpa). Esas deficiencias se manifiestan con tres síntomas, que son hiperactividad, déficit de atención e impulsividad.
Obstáculos y tratamiento
En el TDAH, el primer obstáculo es el diagnóstico inadecuado, porque no todos los niños inquietos, desatentos e impulsivos tienen este problema. Hay que analizar todo el entorno, porque las causas pueden ser problemas físicos, como audición y visión o problemas emocionales derivados de conflictos familiares; pueden ser muchos los motivos que llevan a un diagnóstico erróneo.
La edad más temprana para realizar un diagnóstico es a los 5 o 6 años, cuando el niño comienza la escuela.
Las radiografías, tomografías y electroencefalogramas son estudios que se utilizan para otro tipo de enfermedades pero, en el TDAH, son totalmente innecesarios.
Lo recomendable es visitar a un psicólogo clínico, neurólogo o psiquiatra para que le dé un diagnóstico adecuado y preciso, aplicando los métodos correctos. El diagnóstico es estrictamente clínico, con evaluaciones clínicas y pruebas psicológicas.
En cuanto al tratamiento, éste debe ser multidisciplinar: el neuropediatra o psiquiatra infantil junto con el psicólogo son la combinación que se necesita para sacar adelante a un niño con TDAH. El tratamiento adecuado puede salvar a su hijo de caer en el fracaso.
¿Qué sufre un paciente con TDAH?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo está viendo como un problema grave de salud pública, debido a que es la primera causa de enfermedad mental en niños, adolescentes y adultos.
Un paciente con TDAH no logra adaptarse a la sociedad. Son niños que no pueden estarse en un sólo lugar, constantemente molestan a quienes están a su alrededor, son impulsivos, agresivos si tratan de controlarles, son incomprendidos, despreciados y muchas veces considerados como niños con cociente intelectual bajo.
Pero la realidad es que necesitan ayuda profesional y los padres deben conocer a fondo lo que significa este trastorno para poder dar un trato adecuado a sus hijos.
La mayoría de estos niños presenta cocientes intelectuales desde 90 hasta 140 puntos. Muchos son muy inteligentes pero, a diferencia de otros niños que pueden permanecer atentos en clases de 45 minutos hasta una hora como máximo ellos, únicamente, tienen periodos de atención de 5 a 10 minutos, lo que hace que tengan un bajo rendimiento académico.
Los niños con TDAH pueden caer en estados depresivos, bien por la frustración que les provoca la reacción de los demás ante su comportamiento, bien por no poder cumplir las metas académicas por sus dificultades.
Cabe mencionar que no todos los niños con este trastorno son inquietos, ya que algunos tienen déficit de atención con hiperactividad y otros sólo tienen déficit de atención.
Características de un niño con TDAH
  • Actividad continua y sin objeto.
  • Poca capacidad de atención y mala concentración.
  • Se distrae con cualquier cosa.
  • No termina las tareas que empieza. (Dificultades para empezar o completar algo espontáneamente).
  • Necesidad de supervisión constante.
  • Necesidad de continuos recordatorios.
  • Comete muchos errores.
  • Tiene dificultades para organizarse.
  • Evita las tareas que requieran esfuerzo.
  • Muy a menudo pierde cosas que necesita.
  • Es muy descuidado en las actividades en general. (“Poca limpieza al escribir o dibujar).
  • Dificultades para ejecutar actividades coordinadas.
  • No se centra en los juegos.
  • Muchas veces parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • Impulsos incontrolados
  • Mucha excitabilidad: emociones lábiles (pasando del llanto a la risa con facilidad).
  • Sociabilización deficiente: dificultades para hacer amigos, conducta conflictiva. (Puede presentar falta de respeto hacia las necesidades o propiedades de los demás).
  • Poca respuesta al castigo.
El déficit de atención por hiperactividad podría ser la causa por la que su niño presente deficiencias académicas.
Si usted observa que su hijo presenta la mayoría de estos síntomas o recibe quejas del centro educativo, recurra a un especialista para que le dé la ayuda adecuada, ya que cada caso es diferente y, por lo tanto, el tratamiento también.
¿Qué pueden hacer los padres?
La psicóloga Carolina Caballero ha desglosado una lista de consejos que pueden ser de apoyo a la hora de enfrentarse a este problema y, de esta manera, ayudar a sus hijos a superarlo:
  1. El diagnóstico de TDAH es clínico, Inicien el tratamiento solamente con profesionales que tengan adecuada formación en el tratamiento del TDAH.
  2. Busquen información sobre el TDAH prestando más atención a quienes tienen un sólido respaldo científico. En el campo del TDAH, como en cualquier otro aspecto de la vida, podrán encontrar opiniones diferentes, pero sepan diferenciar entre discusiones científicas y aquellas que son solamente pseudocientíficas.
  3. No se conformen con un diagnóstico superfluo. Por ejemplo, “su hijo tiene problemas emocionales” no es un diagnóstico aunque podría ser la punta inicial de una descripción. De ser necesario, solicite al profesional que efectúe el diagnóstico por escrito.
  4. No se queden sólo con un listado de síntomas o “lados débiles”; procuren desarrollar una perspectiva integral de su hijo, para lo cual tengan bien presentes, tanto ustedes como los profesionales, sus virtudes o “lados fuertes”. No irán lejos en el tratamiento si no revalorizan a su hijo ante ustedes mismos.
  5. Obtengan un tratamiento multimodal. Los fármacos a veces son imprescindibles, pero no menos necesario es aprender formas nuevas para educar al niño y que éste, desarrolle estrategias, tanto para afrontar las dificultades del TDAH como para potenciar sus aspectos positivos.
  6. Una parte esencial del tratamiento multimodal es el entrenamiento de habilidades parentales. No se conformen con consejos del tipo: “póngale límites” o “pase más tiempo con su hijo”. Solicite al profesional estrategias para cambiar la relación con su hijo en una dirección positiva y que le oriente y supervise.
  7. Organicen actividades en las que ustedes se involucren, de manera positiva. con su hijo: por ejemplo, “un tiempo especial de juego” pero, además, seleccionen actividades artísticas, recreativas, deportivas, pasatiempos que favorezcan una conexión positiva.
  8. Pidan información concreta sobre qué es el TDAH, de manera tal que ustedes piensen y sientan que ahora entienden por qué su hijo se comporta como se comporta.
  9. En la escuela, anime a los docentes a conocer el trastorno para que lo comprendan. Es fundamental que se hallen dispuestos a aprender adecuadas intervenciones en el aula y/o modificaciones en la enseñanza o el currículo.
¿Qué dicen los expertos?
Francisco Ramírez, neurólogo pediatra: "Los niños con TDAH o son los grandes triunfadores de la vida o los grandes delincuentes de la vida. La falta de tratamiento y comprensión pueden tener consecuencias trágicas, porque pueden terminar abusando de las drogas y el alcohol, lo que conlleva a un deterioro mayor de las funciones cerebrales”.
Marco Molinero, neurólogo pediatra: “Para el diagnóstico utilizamos la historia clínica, pruebas psicométricas y pruebas de madurez. Todo esto nos va dando el entorno del paciente. Tenemos que interrogar cómo le va en la escuela, cuáles son los problema que presentan en la escuela y en sus casas”.
Fernando Mejía, neurólogo pediatra: “El problema en el diagnóstico es que ni el personal educativo ni el personal médico tienen una formación especializada en este trastorno, con los consiguientes diagnósticos erróneos o inexactos. Un niño con TDAH necesita un tratamiento multidisciplinar que involucre a quienes están a su alrededor”.
Carolina Caballero, psicóloga: “En el tratamiento multidisciplinar, es esencial el entrenamiento de habilidades parentales. Pídale al profesional, no sólo que le enseñe estrategias para cambiar la relación con su hijo, sino que, también, le oriente y le supervise”.
Recuerde: los castigos y las reprimendas no son la solución ni ayudan a que los niños superen esta conducta,  ya que el TDAH es un síndrome conductual, que tiene bases neurobiológicas y componentes genéticos.
FUENTE:

viernes, 27 de mayo de 2011

Las tasas de autismo y TDAH de EE. UU. siguen en aumento, según un informe

Según el estudio realizado, uno de cada seis niños sufre una discapacidad del desarrollo, quizás debido a un mejor diagnóstico
Por Jenifer Goodwin. Reportera de Healthday
LUNES, 23 de mayo (HealthDay News / HolaDoctor) -- Uno de cada seis niños estadounidenses sufre una discapacidad del desarrollo como el autismo, un trastorno del aprendizaje o un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), según una investigación reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
Parece que esa cifra va en aumento. De 1997 a 1999, alrededor del 12.8 por ciento de los niños eran diagnosticados con una discapacidad del desarrollo. Esa cifra aumentó a  un 15% en 2006 a 2008, o sea 1.8 millones de niños de EE. UU. adicionales.
Gran parte del aumento en los casos parece deberse a las crecientes tasas de autismo y TDAH, señalan los expertos.
"El mensaje más importante es la creciente concienciación de la importancia de esto como problema de salud y así lo tenemos que abordar", afirmó la autora líder del estudio Coleen Boyle, directora del Centro Nacional de Defectos del Nacimiento y Discapacidades del Desarrollo de EE. UU. "Los niños son nuestro futuro, y muchos de estos niños pueden crecer para convertirse en ciudadanos muy productivos, así que tenemos que invertir en programas que ayuden a facilitar su desarrollo".
Los investigadores tomaron los datos de las Encuestas Nacionales de Entrevistas de Salud de 1997 a 2008, una encuesta anual y nacionalmente representativa de los hogares del país. Las encuestas preguntaban a los padres de hijos entre los tres y los 17 años de edad si éstos habían sido diagnosticados con TDAH, discapacidad intelectual, parálisis cerebral, autismo, convulsiones, tartamudeo, pérdida auditiva entre moderada y grave, ceguera, trastornos del aprendizaje y/u otros retrasos en el desarrollo.
Casi diez millones de niños estadounidenses habían sido diagnosticados con una de estas afecciones en 2006 a 2008, según los informes de los padres.
Boyle señaló que gran parte del aumento se debe al aumento de diagnósticos de TDAH y autismo. Alrededor de 7.6 por ciento de los niños fueron diagnosticados con TDAH en 2006 a 2008, frente a 5.7 por ciento en 1997 a 1999. Cerca de 0.74 por ciento de los niños habían recibido un diagnóstico de autismo en 2006 a 2008, frente a 0.19 por ciento en 1997 a 1999.
El número de niños clasificados bajo "otros trastornos del desarrollo", una categoría general, también amentó de 3.4 a 4.24 por ciento.
El estudio aparece en la edición en línea del 23 de mayo y en la edición impresa de junio de la revista Pediatrics.
Entonces, ¿aumenta el número de niños con discapacidades del desarrollo, o mejora la detección de casos por parte de padres y médicos? Según la Dra. Nancy Murphy, presidenta del Consejo sobre Niños con Discapacidades de la Academia Estadounidense de Pediatría, los aumentos en estas afecciones pueden significar una mayor concienciación de parte de padres, maestros y profesionales de la atención de salud para identificar a los niños con discapacidades y brindarles ayuda.
Esto podría significar que los niños que tal vez podrían haber sido pasados por alto como "lentos" o desobedientes en el pasado, podrían ahora recibir cierta ayuda adicional para desarrollar su potencial, afirmó Murphy.
"Sanitarios, educadores y padres, actualmente, están atentos a los problemas de los niños, y esa atención los trae a sistemas que pueden generar diagnósticos", explicó Murphy. "Hay una mayor disposición a admitir que a un niño está teniendo dificultades, no porque sea un mal niño, sino quizás porque necesita un método de aprendizaje, desarrollo o conducta distinto al que recibe".
Una pregunta sin respuesta es si esa mayor concienciación y esfuerzos por diagnosticar a los niños es la única explicación, o si realmente hay un mayor porcentaje de niños que nacen con o desarrollan discapacidades como el autismo y el TDAH a principios de la vida.
La investigación ha sugerido que la edad avanzada de los padres, la tecnología de reproducción asistida y un mayor número de nacimientos prematuros podrían ser factores en algunas discapacidades del desarrollo, apuntó Boyle. Sin embargo, esas áreas necesitan mucha más investigación, añadió.
Las mejoras en la tecnología médica también contribuyen a que los niños nacidos con discapacidades del desarrollo muy graves, como los trastornos neuromusculares o cromosómicos, sobrevivan actualmente a afecciones que, en el pasado, les hubieran quitado la vida. Esto también podría explicar parte del aumento en las cifras, planteó Murphy.
En otros hallazgos, se encontró que los niños eran más propensos que las niñas a tener trastornos generalizados del desarrollo.
Y aunque las tasas de autismo y TDAH habrían aumentado, otras afecciones del desarrollo se mantuvieron básicamente igual, entre ellas la ceguera y la discapacidad intelectual, mientras que la pérdida auditiva de moderada a grave mostró un descenso significativo.
Artículo del HealthDay, traducido por Hola Doctor
(Fuentes: Coleen Boyle, Ph.D., director, National Center on Birth Defects and Developmental Disabilities; Nancy Murphy, M.D., associate professor, pediatrics, University of Utah, and chair, American Academy of Pediatrics Council on Children with Disabilities; May 23, 2011, Pediatrics)
FUENTE:

jueves, 28 de abril de 2011

LA FALTA DE ESPECIALISTAS DIFICULTA EL DIAGNÓSTICO DE TDAH

25 abril 2011 - Se estima que alrededor del 5% de los niños en edad escolar padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una patología psiquiátrica que, al ser un trastorno crónico, persiste en algunos casos en la edad adulta en aquellas personas que lo han padecido durante su infancia y adolescencia.
Según el Dr. Celso Arango, secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), jefe de Sección de psiquiatría infanto-juvenil del Hospital Universitario Gregorio Marañón y director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), “el TDAH, al constituir un trastorno crónico, persiste en la edad adulta. Hasta el 60% de quienes lo han padecido en la infancia y adolescencia pueden mantener algunos síntomas aislados, aunque sólo el 30% sigue cumpliendo los criterios diagnósticos.” Y añade que “Es importante recalcar que se trata de un trastorno que comienza siempre en la infancia por lo que no debe diagnosticarse en alguien que no tuvo síntomas claros en esta etapa”.
Los síntomas fundamentales que presentan los afectados son la incapacidad de mantener la atención en una tarea durante un mínimo de tiempo, la inquietud, la impulsividad, el defectuoso concepto del tiempo y la precipitación en las respuestas.
Sin embargo, aunque se trata de una patología que puede tener importantes consecuencias, que van desde el fracaso escolar en la infancia, y las dificultades laborales en la edad adulta, hasta poder constituirse en el origen de dificultades sociales (más posibilidad de consumir drogas o sufrir accidentes de tráfico, por ejemplo), y que tiene una elevada prevalencia en la población infantil, “está marcada por un gran estigma social, determinado por el desconocimiento de la población, la falta de profesionales especializados, la demora y los errores en el diagnóstico, y la ausencia de programas de prevención”, señala el Dr. Arango.

NECESIDAD DE UN TRATAMIENTO INTEGRAL
La detección temprana es fundamental en esta enfermedad, ya que “mejora su evolución y pronóstico y, lo que es más importante, mejora la calidad de vida del niño y de la familia”, subraya el Dr. Arango, que añade que “aunque los primeros síntomas se pueden manifestar en niños de 4 o 5 años, e incluso antes, no es hasta alrededor de los siete cuando los padres suelen consultar al médico”.
Sin embargo, y a pesar de su importancia, existe un porcentaje todavía muy relevante de niños y adultos que no está diagnosticado y que, por lo tanto, están privados de recibir el correspondiente tratamiento, con los riesgos que esto implica.
“Al igual que el resto de los trastornos mentales el tratamiento debe ser integral incluyendo tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, es muy importante la intervención con la familia y el colegio. Los fármacos estimulantes son los tratamientos farmacológicos más efectivos de todos los que disponemos en psiquiatría, si tenemos en cuenta el tamaño del efecto”.
El Dr. Arango advierte que “son necesarios más psiquiatras especializados en niños y en adolescentes. Y es que, diagnosticar y tratar bien requiere del médico estar bien formado y tener conocimientos y experiencia, además de una dedicación plena a la psiquiatría infantil.
“La Psiquiatría Infanto-Juvenil es una especialidad compleja y extensa que requiere del médico una dedicación exclusiva. Una de las mayores carencias de la medicina española ha sido el que no existiera la especialidad de Psiquiatría Infantil”, concluye el Dr. Arango.

FUENTES:
Sociedad Española de Psiquiatría, Sociedad Española de Psiquiatría Biológica y Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental
http://www.webconsultas.com/hiperactividad/la-falta-de-especialistas-dificulta-el-diagnostico-de-tdah-3342