TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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martes, 24 de marzo de 2015

TDAHyTÚ: Tratamiento del TDAH



El tratamiento del TDAH debería ser multimodal e individualizado, teniendo en cuenta al paciente y a su familia. El objetivo del tratamiento multimodal es disminuir los síntomas al mismo tiempo que se reducen las complicaciones derivadas del trastorno y el impacto negativo que puede tener en la vida de los pacientes y de su entorno.

El tratamiento multimodal del TDAH implica tres acercamientos:
  • Tratamiento cognitivo-conductual
  • Tratamiento psicoeducativo (padres y profesores)
  • Tratamiento farmacológico

De ahí que el tratamiento multimodal también se conozca como tratamiento combinado, ya que requiere varios enfoques y la implicación de diferentes profesionales.
Según los resultados de los estudios realizados, el tratamiento farmacológico sería el método más efectivo para reducir los síntomas nucleares del TDAH (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad), y el tratamiento psicológico (conductual y psicoeducativo) ayudaría fundamentalmente a la mejoría de las funciones ejecutivas (habilidades cognitivas como empezar tareas, organizarse, planificar cosas…)


Se ha demostrado que educar al paciente y a la familia sobre el trastorno, adaptar el entorno a las necesidades de cada persona y mejorar las habilidades de abordaje de los pacientes, padres y educadores, pueden ayudar a obtener buenos resultados en el tratamiento del TDAH, cuando se combina con una intervención farmacológica.

UN TRATAMIENTO INDIVIDUALIZADO 

El tratamiento del TDAH debe ser individualizado. ¿Qué significa esto? 
Que el tratamiento no es estándar para todos los pacientes. Sino que se debe adaptar a las necesidades de cada uno de ellos. Se debe valorar la intensidad de los síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, su contexto familiar y social y/o si existen otros trastornos psiquiátricos comórbidos asociados.

Por ejemplo, según lo estipulado en la Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en Niños y Adolescentes:

A) Se recomienda la terapia cognitivo-conductual como tratamiento inicial en los siguientes casos:
  • Los síntomas del TDAH son leves.
  • El TDAH tiene un impacto mínimo en la vida del niño.
  • Existe discrepancia en la frecuencia e intensidad de los síntomas entre los padres, o entre los padres y profesores.
  • El diagnóstico del TDAH es incierto.
  • Los padres no están de acuerdo con el tratamiento farmacológico.
B) Insiste en la importancia de la individualización en el tratamiento psicoeducativo en los casos de TDAH con repercusión en el ámbito escolar. Centrado en la enseñanza de habilidades y competencias académicas, que tengan en cuenta al alumno, sus puntos fuertes y sus puntos a mejorar.

C)  En cuanto a las recomendaciones relacionadas con el tratamiento farmacológico, la Guía de Práctica Clínica indica en primer lugar que debe ser un profesional médico adecuadamente cualificado y experto en TDAH quien plantee el tratamiento, y en segundo lugar que se tenga en cuenta la edad del paciente, la gravedad de los síntomas, la repercusión funcional de estos y las características y preferencias de la familia.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

El tratamiento psicológico del TDAH tiene como objetivo ayudar a pacientes y familia a manejar los síntomas del trastorno y el impacto que éstos puedan tener en su vida diaria.

La intervención psicológica se debe realizar en el paciente y su entorno familiar. En función de las necesidades del paciente y las condiciones individuales se creará un plan de tratamiento personalizado.

Según la Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en niños y Adolescentes hay dos terapias que han demostrado evidencia científica para el TDAH: la terapia conductual y la cognitiva.
También recomienda la terapia cognitivo-conductual como tratamiento inicial cuando se den las  situaciones siguientes:
  • TDAH leve.
  • Impacto mínimo del TDAH en la vida del niño.
  • Los padres y los profesores discrepan mucho sobre la frecuencia de los síntomas.
  • Los padres rechazan el tratamiento con medicación.
  • En los niños que sean menores de 5 años.

TERAPIA CONDUCTUAL

Analiza la conducta e identifica los factores que hacen que la conducta sea inadecuada, se determinan las conductas que se desea cambiar y se establecen unos objetivos. A partir de ahí se organiza un plan para ir modificando el comportamiento que se quiere eliminar.

TÉCNICAS OPERANTES:

Refuerzo positivo

Es un procedimiento mediante el cual se presenta un estímulo “bueno” (algo que le gusta o le interesa) después de la realización de una conducta aumentando la probabilidad de que la conducta vuelva a producirse.

Economía de fichas

Este sistema establece una serie de conductas específicas y unos premios que se podrán conseguir al respetarlas. Esta técnica pretende fomentar las buenas conductas (reforzamiento positivo – al conseguir fichas) y disminuir las conductas indeseadas (castigo negativo – al perder fichas).

Extinción

Es el modelo más utilizado para reducir una conducta. Se trata de disminuir la respuesta reforzada a un comportamiento indeseado, para lo cual es fundamental determinar qué es lo que está reforzando ese comportamiento, para dejar de reforzarlo.

Tiempo fuera

Está técnica pretende privar al niño de cualquier reforzador que pueda tener en el contexto de una mala conducta, aislándolo durante un corto período de tiempo (1 a 5 minutos). Se le debe explicar previamente al niño (sin mostrar mucha atención) que su comportamiento no es el correcto y que dispone de un momento aislado para reflexionar sobre ello.

Sobrecorrección

Se aplica cuando hay un comportamiento negativo y se le pide que rectifique lo que ha hecho mal y restaurar el daño que ha hecho. En el caso de la sobrecorreción de práctica positiva, la persona que ha hecho algo mal, debe repetir una conducta positiva que se le indique.

TERAPIA COGNITIVA

La cognición está compuesta de procesos como el aprendizaje, la atención, la memoria, la toma de decisiones… Y la terapia cognitiva lo que pretende es identificar cuáles de estos procesos están creando problemas, y trabaja para cambiarlos por otros más adecuados.

Autoinstrucciones

Es una técnica de cambio de comportamiento en el que se modifican los pensamientos, sustituyéndolos por otros que pueden ser más útiles y efectivos para alcanzar los objetivos o metas que se proponga el paciente. Estas autoinstrucciones se las da el paciente a sí mismo, para dirigir de esta forma su forma de actuar: “Voy a escuchar al profesor”, “Tengo que cruzar la calle con cuidado”…

Técnicas de autocontrol

Gran parte de los problemas de autocontrol se pueden corregir aprendiendo a moderarse para reducir comportamientos impulsivos que son inmediatamente gratificantes, pero que a medio plazo no son beneficiosos.

Para realizar un programa de autocontrol, se pueden seguir los siguientes pasos:
  • Detectar cual es el problema y establecer los objetivos que se quieren conseguir.
  • Comprometerse a modificar su propia conducta.
  • Registrar los datos e identificar las causas del problema.
  • Diseñar y aplicar un programa de tratamiento del problema.
  • Prevenir la recaída y lograr que la mejora perdure.
Técnicas de inhibición de respuesta

Básicamente este entrenamiento consiste en “párate y piensa”, que consiste en realizar un entrenamiento ante una señal visual de stop para inhibir una respuesta y tomar decisiones.
  • Pararse. De esta forma se inhibe la respuesta que inicialmente íbamos a tener. En ese momento hay que analizar qué es lo que ha ocurrido y tomar consciencia de la situación.
  • No actuar. Entrenar así la capacidad de demora, controlando el impulso y recapacitando sobre la respuesta adecuada que se debe dar.
  • Pensar. Pensar en cómo se puede solucionar el problema y las alternativas posibles, y las consecuencias que pueden tener cada una de ellas.
  • Planificar. Decidir cuál de las alternativas es la mejor y decidir cómo se debe actuar.
  • Actuar. Es importante mantener la atención frente a la distracción o la tentación de hacer algo.
  • Autoevaluación. Esta etapa es fundamental para seguir aprendiendo y también para valorar cómo hemos gestionado la situación.
Técnicas de resolución de problemas

La terapia de resolución de problemas es una estrategia de intervención clínica que consiste en la presentación y práctica de un método estructurado en una serie de pasos, con el objetivo de ayudar al paciente a resolver sus propios problemas, mejorando las competencias sociales y disminuyendo el malestar psicológico que éste pueda padecer.

Imaginar el pasado y el futuro

El paciente debe visualizar en su mente el recuerdo de una situación del pasado similar a la que en ese momento debe enfrentarse. El psicólogo va a ayudar al paciente a fijarse en los estímulos significativos y apropiados de la situación que nos dan información sobre lo que está pasando y sobre cómo actuar. La ayuda a analizar el significado.

Autoevaluación reforzada

Además de aprender a autoevaluarse, en este paso se trabaja el que el paciente sea capaz de realizar una valoración más objetiva y ajustada a la realidad de las cosas que hace y de cómo reacciona antes ellas.

Vigilancia cognoscitiva

Permite trabajar la conciencia de atención del paciente. Se utiliza el sonido de una campana a intervalos regulares para enseñarle a responder ante ese estímulo recordándole que debe estar atento a la tarea que está llevando a cabo para poder resolverla correctamente.

Entrenamiento en habilidades sociales

¿Qué son habilidades sociales?
  • Sonreír.
  • Saludar.
  • Hacer favores.
  • Cortesía.
  • Ayudar.
  • Cooperar.
  • Compartir.
  • Unirse al juego.
  • Iniciar, mantener y terminar conversaciones.
  • Expresar y recibir emociones.
  • Saber defender derechos y opiniones asertivamente.
  • Identificar y solucionar problemas.
Como ya hemos visto, es probable que las personas con TDAH tengan problemas relacionados con el manejo de las habilidades sociales. Esto implica problemas para relacionarse de forma satisfactoria con los demás, familiares, pareja, hermanos, compañeros de colegio o trabajo.

Cuando hablamos de estas dificultades que desarrollan los niños con TDAH y que influyen en sus relaciones a lo largo de su vida, hablamos de un problema que viene de un escaso desarrollo de habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación verbal y no verbal, la negociación o la resolución de conflictos sociales… Que son imprescindibles para regular las relaciones sociales y evitan que se desarrollen conductas inadecuadas, que pueden acarrear rechazo por parte de los demás, burlas, críticas, etc.

Para mejorar estas habilidades sociales, se emplean técnicas de terapia cognitivo-conductual, generalmente en grupo, trabajando aspectos como:
  • Autoestima, comunicación emocional.
  • Entrenamiento en asertividad.
  • Reglas de sociabilización.
  • Entrenamiento en conductas prosociales.
  • Habilidades de competencia social.
Entrenamiento para padres

El entrenamiento para padres y las intervenciones a nivel familiar han demostrado ser efectivas en muchas ocasiones. Las sugerencias que se hacen a continuación sólo pretenden establecer un marco de trabajo que sirva de guía para trabajar la relación paternofilial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño con TDAH.

En el entrenamiento para padres se trabaja sobre los siguientes puntos:
  • Identificar las situaciones que generan problemas específicos y los problemas de comportamiento que generan. Así como los elementos que precipitan las conductas disruptivas. Es importante registrar la evolución constantemente.
  • Analizar las consecuencias positivas y negativas de los comportamientos apropiados y no apropiados con los padres.
  • En el caso de que en la relación padre-hijo se produzcan muchos roces y pocas interacciones positivas, se trabaja para reforzar las habilidades de los padres durante las sesiones para el mejor manejo de las situaciones.
  • Enseñar a los padres métodos de comunicación efectiva para establecer normas y llevar el mando (establecer contacto visual, dando órdenes de una en una, dando órdenes en un contexto positivo…).
  • Establecer consecuencias negativas apropiadas para cada problema de comportamiento específico. Las consecuencias deben estar estrechamente relacionadas con el problema en sí.
  • Utilizar sistemas de economía de fichas para los problemas de conducta constantes. Los padres pueden así aprender a penalizar y recompensar conductas negativas y positivas.
  • En el caso de problemas de conducta más graves, se enseña a emplear técnicas de tiempo fuera. Es importante comprender bien cómo funciona y cómo debe emplearse para que no se convierta en un castigo sin aprendizaje.

TRATAMIENTO PSICOPEDAGÓGICO

¿Qué es el tratamiento psicopedagógico? El tratamiento psicopedagógico del TDAH es un recurso muy importante para responder adecuadamente a las necesidades educativas específicas que puedan tener los alumnos con TDAH, procurando comprender los procesos de enseñanza y aprendizaje en el contexto escolar y extraescolar. El objetivo de este tratamiento es conseguir que el alumno aprenda de una forma más efectiva.

Como ya hemos visto, el TDAH no sólo afecta a la conducta, sino que también afecta a nivel cognitivo. Esto quiere decir, que debemos ayudar al niño con TDAH a que compense esta dificultad a través de diversas habilidades. La enseñanza de estas habilidades es lo que entendemos por tratamiento psicopedagógico.

Formación de los profesores

El colegio como hemos mencionado en Detectar el TDAH en el colegio, es un entorno ideal para detectar el trastorno y esencial para su manejo. Por ello es fundamental que los docentes reciban información y formación sobre el trastorno, para que estén alerta para la detección ante las posibles señales y que sepan cómo atender a cada uno de sus alumnos en función de las necesidades, para mejorar el rendimiento en el aula y favorecer un entorno apropiado para el aprendizaje.

Intervenciones psicopedagógicas:

Anticipar

En este caso se trabaja sobre la capacidad de prepararse para realizar una actividad o una tarea. De esta forma, el niño con TDAH puede evitar mediante la realización de un listado, por ejemplo, que se le olviden los materiales que va a necesitar para realizarla.

Planificar

Desarrollando la capacidad del niño de establecer los diferentes pasos que tiene que realizar para alcanzar un objetivo. Este trabajo de planificación también le va a ayudar a fragmentar las tareas y que le resulte más sencillo finalizar lo que empieza.

Monitorizar

Se pretende desarrollar la capacidad del alumno de monitorizar su actuación durante el desarrollo de una tarea de acuerdo con las instrucciones que se han dado. Se puede monitorizar durante la tarea o después de haberla realizado, corrigiendo la acción que no se haya hecho correctamente.

Organizar

Tener una agenda de la cual se lleve un control frecuente ayuda a recordar las tareas pendientes y los materiales necesarios. Es muy útil también organizar un esquema de asignaturas y aulas, para poder anticipar el cambio antes de que se produzca.

Evaluaciones

Adaptar las evaluaciones para que les sea más sencillo completar los exámenes es una medida que puede tener un impacto muy positivo en sus resultados. Por ejemplo, dejarles un poco más de tiempo para terminarlo, dejar que hagan los exámenes en un entorno más tranquilo o dejar que se levante cada cierto tiempo.

Rutina

Los niños con TDAH pueden enfrentarse a menudo a muchas dificultades en la jornada escolar debido a sus problemas de atención y comportamiento. Establecer una buena rutina en el colegio puede:
  • Facilitar la interiorización de una estructura que permita la diferenciación entre cada asignatura, profesor y aula.
  • Ayudar a que el niño esté a tiempo en clase con los deberes y materiales adecuados.
  • Favorecer que el niño esté más centrado y le resulte más sencilla la consecución de tareas.

Evaluación del aprendizaje

Evaluar el aprendizaje, reconocer los avances y facilitar comentarios al respecto es especialmente importante en el entorno escolar. Las observaciones positivas del profesor, aunque los logros sean muy pequeños, pueden ser alentadoras y mejorar la autoestima y la motivación de los niños.

Puede ser útil tener en cuenta en la valoración:
  • Un reconocimiento más informal de las conductas positivas que ayudan al aprendizaje diario, como por ejemplo, estar atento en clase.
  • Los deberes  y tareas que se han completado.

Aunque los niños con TDAH tengan los conocimientos apropiados para obtener buenas notas en los exámenes, les puede resultar complicado adaptarse al formato y a los tiempos establecidos. Esto suele ser causado por: distracciones constantes, problemas para gestionar el tiempo, dificultad en el inicio de las tareas y para recordar hechos concretos.
Aplicar otros métodos de evaluación puede ofrecer al niño más oportunidades de demostrar sus conocimientos. Como pruebas basadas en conversaciones y proyectos, en lugar de pruebas escritas.

Si la evaluación debe ser por escrito estas son unas recomendaciones que pueden ayudarle a obtener mejores resultados:
  • Concederle más tiempo.
  • Colocar a los niños que dispongan de más tiempo para realizarlo en un aula aparte para evitar distracciones y conflictos entre compañeros.
  • Realizar exámenes tipo antes de la evaluación real.
  • Colocar al niño en un sitio lejos de distracciones.
  • Leer en voz alta las preguntas e instrucciones antes del inicio de la evaluación.
  • Hacer hincapié en los elementos que pueden causar confusión dentro del examen.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Una de las terapias disponibles para el tratamiento del TDAH es la farmacológica. Forma parte de lo que conocemos como tratamiento multimodal en el que se combinan los fármacos prescritos por un especialista experto en el trastorno con una terapia psicológica conductual y la psicoeducación.

El tratamiento farmacológico del TDAH debe ponerlo un médico especialista y realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias de cada paciente y de su familia.

Antes de iniciar el tratamiento farmacológico

El papel de la psicoeducación de los padres es un elemento fundamental en el que se debe hacer hincapié antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico. Esto implica que el especialista facilite la información sobre las causas del trastorno, los efectos neurológicos del trastorno, su evolución y las consecuencias en el comportamiento del paciente, las alternativas terapéuticas que existen y el manejo concreto de situaciones.
El especialista debe responder a todas las preguntas y dudas que pueda tener el paciente o la familia sobre la medicación, e informar de forma sencilla pero completa sobre el tratamiento de forma que le puedan comprender.

Consideraciones para elegir el tratamiento farmacológico
  • Síntomas del trastorno presentes en el paciente: El TDAH no se presenta igual en todos los pacientes: ni todos tienen los mismos síntomas ni tampoco los presentan con la misma intensidad. Por lo tanto, el especialista valorará estos aspectos relacionados con la sintomatología y de cómo afectan a la vida diaria del paciente, para elegir la mejor solución adaptada a cada uno de sus pacientes.
  • Comorbilidades (trastornos asociados): Cuando existen trastornos comórbidos con el TDAH el especialista tendrá que valorar cuál de los trastornos que presenta el paciente es más grave para empezar tratando el trastorno principal. Además si el trastorno principal fuese el TDAH tendrá en cuenta qué tipo de comorbilidades presenta el paciente y sus síntomas, para elegir el tratamiento más adecuado.
  • Actitud de la familia y el paciente sobre la medicación: El especialista tendrá en cuenta la opinión y decisión del paciente y la familia sobre el uso del tratamiento farmacológico, al igual que tendrá que explicar cómo actúa y responder a las preguntas que puedan tener.
  • Experiencia previa de falta de respuesta a un determinado fármaco: Si el paciente ya ha sido tratado con anterioridad con un fármaco para el TDAH y no ha demostrado tener una respuesta adecuada a este fármaco, el especialista evaluará la necesidad de cambiar de medicamento.
  • Duración del efecto: Es importante recordar que el TDAH afecta a todos los aspectos de la vida del niño, adolescente o adulto, no sólo al entorno académico o laboral. Por lo que se evaluará la necesidad de que el tratamiento cubra las horas necesarias del día de cada paciente.
  • Facilidad de administración: El tratamiento farmacológico, sobre todo en la infancia y adolescencia, puede crear estigmatización (por ejemplo en el caso de que tenga que hacer la toma delante de sus compañeros de colegio). La facilidad con la que el fármaco sea administrado también es un elemento que se tendrá en cuenta.

Objetivos del tratamiento farmacológico

El objetivo principal del tratamiento farmacológico es el de mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la disminución de los síntomas nucleares.
Además, buscan reducir o eliminar las complicaciones derivadas del TDAH, como son los síntomas psiquiátricos asociados, mejorar el rendimiento académico, el funcionamiento social en los distintos entornos y fomentar un funcionamiento general del paciente proporcional al esfuerzo que realiza para conseguirlo, y de acuerdo con su potencial.

Tratamientos farmacológicos aprobados y disponibles en España para el TDAH

Tratamientos estimulantes

El tratamiento con estimulantes del sistema nervioso central se piensa que actúa principalmente reduciendo la recaptación de dopamina y noradrenalina por la neurona presináptica, y aumentando su concentración en el espacio intersináptico.

Tratamientos no estimulantes

El tratamiento no estimulante es un inhibidor de la recaptación de la noradrenalina, que actúa inhibiendo el transportador presináptico. También actúa sobre la dopamina a nivel cortical.

Efectos secundarios del tratamiento farmacológico

El uso de cualquier tipo de medicamento puede provocar efectos secundarios. Ningún medicamento tiene una tolerabilidad del cien por cien aunque se hayan evaluado de forma rigurosa.
En el caso de la medicación para el TDAH, si se manifestasen efectos secundarios, se debe consultar inmediatamente con su médico para que evalúe las medidas oportunas a llevar a cabo.

Seguimiento del tratamiento

El profesional médico especialista será el encargado de realizar las revisiones periódicas necesarias para una evaluación adecuada de la tolerancia y eficacia del tratamiento, así como para el control de los posibles efectos adversos que pueda manifestar el paciente.

Las revisiones es previsible que sean más frecuentes al inicio del tratamiento para poder controlar bien el tratamiento. Una vez la dosis del medicamento se haya ajustado y se haya evaluado adecuadamente la respuesta del paciente, se harán en general con menor frecuencia.

Para poder evaluar posibles mejoras durante la fase de seguimiento el médico puede establecer, de acuerdo con la familia o el paciente, un objetivo para la siguiente revisión (por ejemplo, evaluar la capacidad de concentración en alguna tarea específica). De esta forma, se podrá percibir si existe una mejora con el tratamiento.

Interrupción del tratamiento

Una de las mayores preocupaciones de la familia sobre el tratamiento con medicación es la duración de éste. A día de hoy, no existe un período establecido estándar aplicable a todos los pacientes. Cada caso es único y por lo tanto el período de tratamiento será variable de un caso a otro.

Existen casos en los que se establecen períodos de descanso de la medicación previo acuerdo entre el médico especialista, la familia y el paciente:
  • Períodos ventana: Consiste en establecer 15 días sin tratamiento cada 1 o 2 años con el objetivo de valorar la necesidad de mantenerlo.
  • Vacaciones terapéuticas: En ciertas ocasiones la familia puede solicitar al médico un descanso del tratamiento durante las vacaciones de verano.
  • Días de olvido: Si se ha producido un olvido y no se ha tomado la medicación un día, este día se puede tomar como test para evaluar la diferencia entre tratamiento vs no tratamiento.



jueves, 20 de noviembre de 2014

TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA. Guía para padres y madres


Esta guía está publicada por FEAPS, (Federación de Organizaciones a favor de la Persona con Discapacidad Psíquica y Parálisis Cerebral, de la región de Murcia), aunque puede servir de apoyo a la hora de afrontar los problemas cotidianos de conducta de cualquier niño, niña o adolescente, tenga o no discapacidad psíquica.

Al final de la misma encontraréis una serie de modelos de autorregistros y un glosario de términos que, a lo largo del texto, aparecen con asterisco.



    

jueves, 31 de mayo de 2012

ORIENTACIONES PARA INTERVENIR ANTE LA HIPERACTIVIDAD: familia



¿Cómo pueden los padres definir reglas claras?
Para prevenir que el niño se meta en líos repetidamente y haya que explicarle una y otra vez las reglas (que, por supuesto, no obedece y encima se sorprenda cuando le castigan), es importante que primero comprenda bien las normas. Por ejemplo, si usted le pide “debes ser ordenado” como uno de los objetivos es posible que no lo entienda por lo que es mejor definir este objetivo claramente: “limpia el cuarto una vez por semana, recoge los juguetes antes de acostarte y báñate cada noche”. Esta regla es mucho más clara y no se puede interpretar de otra forma.
Además de explicarlas, conviene escribir las diferentes reglas, las consecuencias de no cumplirlas y los premios por cumplirlas. Ponga la lista en un sitio visible. Para niños pequeños ayudan los dibujos y los colores.
¿Cómo pueden los padres ayudar al niño a terminar una tarea dividiéndola en pasos más pequeños?
A estos niños les cuesta muchísimo acabar encargos, tareas y deberes escolares. Dividir la tarea en pequeños pasos les facilita que puedan hacer aprendizajes breves que su capacidad atencional pueda asumir. Las tareas cortas permiten que el niño no se canse, no caiga en la monotonía y no se distraiga. Para las tareas de la casa que tienen varios pasos es buena idea escribirlos.
Por ejemplo: recoger la mesa es:
  1. Vaciar los platos en la basura
  2. Vaciar los vasos en el fregadero
  3. Colocar los platos, vasos y cubiertos en el lavavajillas
  4. Poner jabón en el lavavajillas y encenderlo
  5. Limpiar las migas de la mesa
  6. Barrer el suelo
  7. Guardar el mantel y las servilletas
Otra tarea más sencilla seria tirar la basura:
  1. Cerrar la bolsa
  2. Bajar la bolsa al contenedor
  3. Limpiar el cubo si se ha ensuciado
  4. Poner una bolsa nueva en el cubo
  5. Guardar las bolsas sin usar en su sitio.
Parece sencillo, pero el niño puede creer que “ha tirado la basura” si ha bajado la bolsa abierta al contenedor, dejando restos por la cocina y sin poner una bolsa limpia. Se pueden hacer tarjetas para las diferentes tareas como limpiar el cuarto, preparar la cartera y la ropa la noche anterior, hacer la cama, echar la ropa sucia al cesto, ir a por el pan, prepararse por la mañana para ir al colegio (levantarse, lavarse, vestirse, desayunar, lavarse los dientes, coger la cartera, coger el bocadillo, etc).
¿Cómo pueden los padres aumentar la estructura y el orden de la casa?
Hay que buscarle un sitio a cada cosa. Por ejemplo, para ordenar los juguetes ponga etiquetas o dibujo de cada cosa en las cajas donde vaya a guardarlos. Nada más acabar de jugar el niño deberá ordenar los juguetes. Para facilitar la rutina de la mañana tenga un lugar definido para el abrigo, la cartera, los zapatos, la bolsa de gimnasia, el bocadillo, etc. La noche anterior asegúrese de que el niño coloca todo el material en la cartera y deja cada cosa en su sitio; así evitará prisas, olvidos y enfados por la mañana. Se pueden utilizar relojes o cronómetros (como los que se usan en la cocina) para marcarle el tiempo. Por ejemplo, si faltan 20 minutos para acostarse, ponga el reloj con alarma para que suene en 20 minutos, y evitaremos el “venga, que ya ha pasado media hora”.
¿Cómo pueden los padres establecer rutinas estables y predecibles para estructurar el tiempo?
Las rutinas ayudan a estructurar el día y producen seguridad en el niño. Si él sabe lo que va a pasar no le sorprenderán las cosas y estará preparado. Casi todos los colegios hacen que el niño escriba su horario de clases. De la misma forma, podemos escribir un horario de actividades, tiempos de estudio, tareas y ocio después del colegio, que incluya las tareas extraescolares y también lo que se planea hacer el fin de semana. El horario debe estar en un sitio visible y, si hay que hacer algún cambio, se avisa al niño con tiempo suficiente y se le recuerda alguna vez. Los horarios de cenar, irse a dormir, etc, deben ser bastante estables y no hacer cambios arbitrarios o por sorpresa.
¿Cómo pueden los padres eliminar ruidos y distracciones?
Cuando el niños está (por fin) haciendo algo concreto, como uno de sus encargos (siguiendo los escritos de las tarjetas) o sus deberes escolares, es fácil que se distraiga con cualquier ruido como la TV, el teléfono o el tráfico de la calle, por lo que hay que evitar que haya cualquier tipo de distracción a su alrededor. Pregúntele al niño dónde cree que se concentrará mejor. A lo mejor usted cree que un sitio aislado y muy silencioso será el mejor, pero el niño trabaja mejor en un sitio tranquilo pero no alejado, donde usted pueda supervisarle de vez en cuando.
¿Cómo pueden los padres modificar la conducta del niño?
Para modificar la conducta de su hijo debe:
  • Definir el problema de forma positiva. Definir claramente los comportamientos deseados sin mencionar el problema. Por ejemplo, en vez de reñirle por moverse, intente que esté sentado toda la cena; en vez de eliminar el desorden, intente que deje el material escolar en su sitio.
  • Establecer metas razonables. Seguramente es demasiado pedir que su hijo permanezca sentado toda la cena todas las veces, por lo que es mejor empezar por periodo de 5 minutos, luego 6, luego 7, etc. Para preparar las cosas para el colegio, empiece por el abrigo y la cartera, luego añada el bocadillo, luego la bolsa de gimnasia...
  • Avanzar poco a poco. Felicite a menudo a su hijo por obtener metas intermedias, haga comentarios específicos ("qué bien que has estado sentado"), evitando generalizaciones ("qué bueno has sido"), o “elogios negativos” ("ya era hora de que lo hicieras bien").
¿Cómo pueden los padres motivar al niño?
La mejor manera es utilizar un sistema de puntos, dándole puntos, estrellas o fichas cuando consiga alcanzar un objetivo marcado. Cada 5 puntos se pueden canjear por algo concreto (como ir al parque, unos cromos, leerle un cuento). Un punto por ordenar el cuarto y dos por hacerlo sin que se lo digan. Haga una lista de cómo se pueden ganar los puntos y por qué se pueden cambiar.
¿Cómo pueden los padres aumentar la disciplina?
Los padres deben hacer que el niño “sufra las consecuencias” de saltarse las normas inmediatamente o se le olvidará. No sirve de nada perder energía riñéndole ahora si lo que hizo mal ocurrió hace mucho tiempo, porque no conectará la acción con la consecuencia. Cuando el niño se está saltando una norma, hay que recordarle que lo está haciendo y que vamos a contar hasta tres y si no deja de hacer lo que está haciendo, lo pondremos en tiempo fuera (un lugar sin estímulos, durante unos minutos). Al contar levantamos los dedos: uno, dos y... tres (se puede contar despacio, pero no cuente hasta cuatro). Mientras contamos le damos tiempo para que asimile lo que estamos pidiendo y actúe. Hay veces que le pondremos en tiempo fuera por infracciones graves sin contar hasta tres.
¿Cómo pueden los padres ayudar al niño a obedecer mejor?
Cuando se manda algo al niño hay que seguir unos pasos:
  1. Es imprescindible que el niño conozca las normas y que éstas sean claras y concisas. No son buenas normas “portarse bien” o “ser bueno”, es mejor “no pegar”, “no gritar”, “no insultar”, ”recoger los platos después de cenar”, etc.
  2. Es importante que sepa qué va a pasar si las normas no se cumplen.
  3. Ayuda si se le recuerda o avisa con antelación: “acuérdate de que se acerca la hora de acostarte”, “¿Qué se te he pedido que hagas?”.
  4. Ayuda si repetimos la orden, pero sin tono de hastío o aburrimiento.
  5. Si no obedece, hay que llevarle a donde tenga que hacer lo que se le pide: llevarle de la mano a su cuarto para recoger los juguetes.
  6. Es bueno ayudarle, por ejemplo, echarle una mano (pero que no seamos nosotros los que lo hagamos; que sea él).
  7. Finalmente es fundamental alabarle y animarle mientras lo esté haciendo ("qué bien te está saliendo; anda, venga, que acabamos enseguida") y cuando haya terminado (“ya verás qué orgullosos se pone papá/mamá cuando vea lo bien que lo has hecho”, “qué niño más obediente”).
  8. NUNCA, NUNCA, NUNCA debemos hablarle con sarcasmo (“ya era hora de que lo hicieras”, “a buenas horas lo haces, para eso mejor no hacerlo”, “encima te voy a dar un premio por hacerlo una vez y no hacerlo treinta...).
¿Cómo se pone al niño en “tiempo fuera”?
Si hay que castigarle, se le sienta en una silla en un sitio tranquilo y aburrido ( el pasillo) pero no aislado. El niño debe permanecer sentado tantos minutos (cronometrados), tantos como años tenga. Tiene que quedarse sentado y callado. Cuando suene el reloj de la alarma le pediremos que nos diga por qué le hemos castigado. Luego hay que decirle que ha hecho muy bien el tiempo fuera. El tiempo fuera es una consecuencia que obtiene el niño de una situación problemática y se puede hacer en casa o fuera de casa. Si se aplica inmediatamente puede enseñarle al niño a predecir qué comportamientos producirán consecuencias negativas y aprenderá a obedecer antes del tiempo fuera, cuando contemos hasta tres. Para evitar estar siempre riñendo, debemos intentar prestar “atención positiva” a nuestro hijo e ignorar las conductas inadecuadas menos relevantes.
¿Cómo pueden los padres prestar “atención positiva” a su hijo?
Para niños menores de 9 años elijamos unos 10 o 20 minutos cada día que serán su “tiempo especial” con nosotros. Debemos pasar ese tiempo exclusivamente con nuestro hijo, sin que haya otros niños.  Podemos jugar con él, interesándonos por lo que hace. No intentemos dirigir ni controlar la actividad, simplemente debemos relajarnos y pasarlo bien intentando entender lo que hace. Tras unos minutos observando, describiremos en voz alta algunas de las cosas que hace para mostrar nuestro interés: “así que estás jugando con los coches en el garaje, y los estás lavando porque van a ir a una carrera”, pero no hagamos preguntas, excepto si no entendemos lo que hace.Para niños mayores de 9 años simplemente podemos pasar un rato con nuestro hijo, hablando e interesándonos por él.
Diremos a veces una frase de admiración que lo anime y que le demuestre nuestro cariño o que valoramos su comportamiento adecuado: “pero qué bien lo haces, me gusta mucho cuando juegas así en silencio”. Si no podemos decir nada, démosle un abrazo, una caricia, una sonrisa, un guiño... Si el niño empieza a portarse mal, intentemos ignorarlo mirando a otro lado, pero si sigue, debemos decirle que no hoy no vamos a jugar más con él porque se está portando mal y entonces, nos levantaremos y saldremos de la habitación.

OTRAS ORIENTACIONES PARA REDUCIR LA HIPERACTIVIDAD
Actuaciones de los padres
  • Si pretendemos ayudar al niño “hiperactivo” a aprender a atender y a concentrarse, necesitamos conocer cuales son sus intereses, utilizándolos como base del aprendizaje asociado. Si el niño está interesado en los dinosaurios, por ejemplo, se le pueden asignar ejercicios de lectura, aritmética, etc. utilizando directamente estos intereses: pueden ser el tema de las lecturas, se pueden montar historias, desarrollar el vocabulario, contar o clasificar, con los dinosaurios como protagonistas. Estos intereses deberían emplearse también para recompensar al niño al atender y completar tareas en casa, por ejemplo,” cuando termines las tareas puedes ir a jugar con tus muñecos “.
  • Ayudar al niño a desarrollar su autoconfianza: reconocer sus progresos y ejecuciones por lentas o limitadas que éstas sean. Exija logros graduales (unos momentos en los que consiga permanecer sentado,  estar atento...)
  • Ofrecerle demostraciones de cariño y aceptación a través de frecuentes caricias, zalamerías, cosquillas, besos. El niño con TDAH necesita gran cantidad de contacto físico y afecto paterno/materno. Utilice esas demostraciones como refuerzo cada vez que se aproxime a la conducta contraria que se pretende modificar: permanecer más tiempo sentado; estar quieto, reposado; escuchar, seguir instrucciones.
  • Debemos sorprender al niño “siendo bueno “o haciendo alguna cosa deseable, tan frecuentemente como sea posible, y recompensarle con un refuerzo positivo (una alabanza, sonrisa, etc.)
  • Debemos utilice la atención adecuadamente: sólo recibirá atención cuando esté tranquilo, quieto, atento, pero no cuando haga lo contrario porque entonces estamos reforzando la conducta inadecuada. Debemos evitar la excesiva exaltación emocional.
  • El niño no debe recibir excesivas instrucciones: ¡no te levantes, estate quieto y no molestes! Las instrucciones serán simples, concisas y concretas y se las diremos de una en una. Debemos explicarle claramente lo que debe hacer y qué obtiene a cambio. Usemos gestos con él u otras claves para recordar las normas.
  • Implicar al niño en el establecimiento de reglas, esparcimientos y otras actividades personales y familiares.
  • Decir al niño cuándo se porta mal y explicarle lo que sentimos acerca de su conducta; después debemos proponerle y enseñarle otras formas de conducta más aceptables.
  • Poner en práctica ejercicios de relajación, reducción de la tensión, la inhibición muscular o el desarrollo de la atención y concentración (técnica de entrenamiento conductual cognitivo).
  • Ser estable y perseverante con la aplicación de las técnicas y de las normas. Lleva tiempo reducir la conducta hiperactiva. 
  • Procurar darle un lugar para trabajar o estudiar sin interrupciones y de esta forma fomentar la capacidad del niño para concentrarse en lo que está haciendo, reduciendo, en todo lo que sea posible, los estímulos perturbadores de su entorno.
  • Como padres es preciso ser estables con nuestra propia conducta. Recordar que cada vez que cambiamos nuestra reacción conductual ante el niño le confundimos acerca de lo que nosotros esperamos o cómo deseamos que actúe.
FUENTE:

lunes, 4 de abril de 2011

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA PADRES CON HIJOS CON TDAH

AFRONTANDO EL DIAGNÓSTICO. Reacciones más típicas ante el diagnóstico:
  1. Desconcierto
  2. Negación
  3. Enfado
  4. Culpa
  5. Miedo
  6. Rechazo
  7. Desilusión
  8. Alivio
Alivie la ansiedad y encauce los esfuerzos hacia la búsqueda de la mejor forma de educar y comportarse con su hijo. No está sólo; busque ayuda si es necesario.
MANTENGA UNA ACTITUD POSITIVA:
  • Busque información.
  • Busque una evaluación y un tratamiento profesional y personalizado.
  • Implique a su pareja o a sus familiares más cercanos.
  • Busque el apoyo de otros padres.
  • Aprenda a manejar el enfado y la amargura y mantenga una actitud positiva.
  • Intente reconocer el lado bueno de las cosas. Ríase y ayude al niño a descubrir el humor y a reírse de sí mismo.
COMPRENDA A SU HIJO: la mejor manera de conocerle es escucharle.
Características que condicionan las conductas de los niños con TDAH:
  • Continua sensación y búsqueda de la novedad.
  • Viven en un presente continuo. Dificultad para interiorizar pasado y futuro. Viven el aquí y ahora.
  • Necesidad de actividad física.
Es fundamental entender cómo piensa un niño para poder ofrecerle lo que más necesita.
IMPACTO Y SENTIMIENTOS QUE SUELEN ACOMPAÑAR A LOS NIÑOS CON TDAH:
  • Aislamiento y enfado. Ante una actividad que les resulta difícil, reaccionan aislándose y enfadándose.
  • Alto nivel de frustración. Tiene las mismas capacidades que el resto de niños, pero necesitan más tiempo para las tareas y eso les resta tiempo para jugar y disfrutar. Tienen la continua presión del tiempo.
  • Baja autoestima. A pesar de sus esfuerzos no suelen cumplir con las expectativas que depositamos en ellos, tanto los adultos como sus compañeros de juego.
¿Y AHORA, QUÉ PODEMOS HACER?:
MEJORE SU AUTOESTIMA
  • Descubra qué tiene de especial y dígaselo.
  • Utilice mensajes positivos. Sustituya el verbo “ser” por “estar”. Ej.: no le diga “eres un desordenado”. Dígale: “tu habitación está desordenada”.
  • Crea en él. Ofrézcale responsabilidades acorde a sus posibilidades y confíe en que será capaz. Si usted cree que puede hacerlo, su hijo se sentirá capaz de hacerlo.
  • Enseñe a su hijo a describir en qué es bueno.
  • Ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones y acéptelo. Valore a su hijo como persona, no sólo por sus éxitos y habilidades. Ayúdele a entender que todos tenemos dificultades y deje que le ayude en las suyas.
MOTIVE SU APRENDIZAJE
  • Concéntrese en el esfuerzo, no en las calificaciones. Si el niño mejora, felicítele. Aunque no haya llegado al nivel exigido, está en el camino.
  • Cree en su hijo un hábito de estudio. Debe tener un lugar y un horario estable. Regule sus tiempos de trabajo con los de descanso. No disminuya sus exigencias de estudio o trabajo, adáptelas a las necesidades del niño.
  • Estimule sus habilidades naturales. Las actividades extraescolares deben adecuarse a sus habilidades para potenciar su autoestima.
  • Mantenga un contacto estrecho con el profesor de su hijo y fomente una relación positiva. Son un equipo con el mismo objetivo. Muéstrese comprensivo y colaborador con los profesores.
TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA. Incremente las conductas deseables
REFUERZO POSITIVO:
  • Felicite al niño inmediatamente cuando tenga una conducta adecuada.
  • Ofrézcale premios ante conductas positivas y evite los castigos continuos.
  • Preste una atención positiva. El niño debe notar que está interesado en ayudarle cuando lo necesite, que le va a escuchar y que no sólo está a su lado para enfadarse ante los problemas.
  • Mantenga un contacto físico con él, siéntese cerca, póngale una mano en la espalda o el hombro, abrácelo, dele besos, hágale cosquillas, dele la enhorabuena con una palmada cariñosa o chocando las manos con las suyas…
  • Identifique cuáles son las recompensas y privilegios adecuados a su hijo. No dude en ofrecérselos en el momento (no lo base todo en regalos físicos de juguetes). Pacte con él en qué situaciones se le retirarán las recompensas y, en ese momento, no amenace, actúe. (Recuerde que este sistema funciona con lentitud; sea perseverante y constante en la aplicación de la técnica).
  • Condición positiva. Exija al niño que haga algo que no le gusta como condición indispensable para conseguir algo que le gusta. (Recuerde que viven en el presente: no ofrezca recompensas o castigos a largo plazo; no serán eficaces).
DISMINUIR COMPORTAMIENTOS INADECUADOS
  • Ante comportamientos inadecuados, no le preste atención. Retire al niño de aquello que pueda resultar peligroso para él o para los demás, sin entrar en una discusión y espere a que pare su comportamiento para dirigirse a él.
  • Use el “tiempo fuera”. Retírelo a una zona o rincón aburrido, donde no tenga cosas estimulantes. Imponga esta situación, no como castigo, sino como un tiempo y una oportunidad para que se calme y pueda volver a incorporarse a la actividad. Use esta técnica después de una sola advertencia y únicamente para detener conductas violentas. Es fundamental que usted mantenga la calma en todo momento.
HAY QUE SER PACIENTES Y TENER MUY CLARO QUE TODOS LOS NIÑOS TIENEN ALTIBAJOS.
¿CÓMO LOGRAR QUE SU HIJO OBEDEZCA?
  • Simplifique las reglas de la casa o lugar donde se encuentre.
  • Ayude al niño a hacer las cosas paso a paso. Si le dice “recoge tu cuarto”, no sabrá a qué se refiere exactamente y se perderá en el camino. Mejor, dígale: “ve a tu habitación, coloca los juguetes en su caja, guarda la ropa en el armario y haz la cama”.
  • Asegúrese de que sus instrucciones son comprendidas. No le grite las cosas desde otra habitación. Mírele a los ojos a su altura, hable con voz clara y calmada, con oraciones cortas y simples. Pídale que lo repita en voz alta.
  • Utilice un sistema de puntos sencillo con las principales normas que quiere que cumpla y dele un punto o una ficha cada vez que lo realice. Pacte un premio con una cantidad de puntos y sea constante en esta técnica.
ENSÉÑELE A SER ORGANIZADO:
  • Utilice listas con normas que estén a la vista y sean llamativas.
  • Coloque horarios y calendarios en los lugares que frecuente su hijo.
  • Cree rutinas diarias. Un horario estable ayudará al niño a anticiparse a las actividades y podrá amoldarse a los cambios internamente.
  • Use alarmas y relojes grandes y sencillos por toda la casa.
  • Intente que haya un sitio fijo para cada cosa. Le ayudará si, en algunas cajas o lugares, coloca un cartel con la palabra o la imagen necesaria.
  • Regálele una agenda. Es una agenda para organizarse y recordar cosas positivas. Intente que, en esta agenda, no se reflejen aspectos negativos del niño.
Actuar como modelo de ejemplo es fundamental.
EL NIÑO NO APRENDERÁ CON UNA CHARLA, APRENDERÁ, DÍA A DÍA, CON EL EJEMPLO.
FOMENTE SUS HABILIDADES SOCIALES
  • Observe a su hijo mientras juega con otros niños. Esto le ayudará a ver dónde falla y dónde tiene éxito.
  • Diseñe un sistema de señales para usar con su hijo en distintas situaciones sociales. A través de la señal le llamará la atención sobre un comportamiento inadecuado sin avergonzarle ante los demás.
  • Involucre a su hijo en actividades de grupo, siempre considerando sus intereses y habilidades. Las actividades fuera del colegio le ayudarán a no ser rechazado por una reputación negativa.
  • Implíquelo en una actividad deportiva de actuación individual (natación, baile, etc.)
  • Recuerde que usted es un ejemplo para su hijo.
LO QUE USTED DEBE EVITAR                                 
  • No exponga a su hijo a situaciones demasiado competitivas.
  • No desanime al niño a establecer relaciones con amigos que sean un año o dos más pequeños.
  • No regañe ni reprima al niño cuando exprese dificultades para relacionarse con los demás. Si lo expresa de modo inadecuado, a través de palabras o gestos, escuche su frustración y dele alternativas de comunicación. Ayúdele a poner en palabras lo que siente.
EL OCIO COMPARTIDO
  • Pase tiempo con su hijo entre semana y el fin de semana.
  • Trate de mantener un horario y acuérdelo con su hijo, aceptando sus sugerencias.
  • Planifique actividades culturales, educativas y en la naturaleza.
  • Deje que su hijo le ayude a cocinar. Involúcrele en la lista de la compra.
  • Tómese un “tiempo fuera”. Cuando su hijo esté muy inquieto y no pueda con él, lléveselo a dar un paseo.
  • Reserve un tiempo de calma para el final del día. Lean juntos o estén en la habitación con luz tenue, escuchando música tranquila y charlando.
VACACIONES
  • Procure continuar con las rutinas regulares hasta donde se pueda.
  • Involucre a su hijo en los preparativos del viaje.
  • Repase con su hijo las reglas y expectativas que usted tiene de él.
  • Prepárele para las visitas sociales o familiares.
  • Planee actividades educativas y distendidas (según los gustos de su hijo, no de los suyos)
USTED TAMBIÉN ES UNA PRIORIDAD. Si está tenso y agotado producirá un ambiente de ansiedad. Cuídese y mantenga un tiempo privado con su pareja o amigos.
LOS HERMANOS NO TDAH
  • Todos los niños necesitan afecto.
  • Reconozca también las habilidades de su hijo sin TDAH.
  • Motive al niño con TDAH y a sus hermanos a resolver las diferencias entre ellos.
  • Sea justo.
FRASES DE UN TDAH
  1. “Estoy atascado”, “no puedo hacerlo”.
  2. “Espera”,”Todavía estoy pensando”. “Necesito más tiempo”.
  3. “¿Está bien hecho?”. “¡Necesito saberlo ahora!”.
  4. “¡Ayúdame a concentrarme!”.
  5. “Necesito saber qué viene después”.
  6. “¡No te oí!”, “Espera a que esté preparado para escuchar”.
  7. “Seguro que lo he hecho mal”.
  8. No me digas “¡Ya te lo he dicho!”. Por favor, repítemelo y explícamelo con otras palabras.
  9. “¿Terminé ya?” ”No sé calcular el tiempo”.
  10. “¿Por qué me gritas siempre?”.
CUANDO TU HIJO TENGA UN MAL DÍA, RECUÉRDALE SUS CUALIDADES (Y ACUÉRDESE USTED TAMBIÉN).
Ana Díaz Benito (Terapeuta ocupacional)
Adaptación de “TDAH: Guía Práctica para padres”. Editada por FEAADAH
Fuente: