TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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lunes, 6 de julio de 2026

TDAH Y EL VERANO: CUANDO LA FALTA DE ESTRUCTURA TE DESESTABILIZA EN VEZ DE LIBERARTE

 El verano sin horarios destroza al cerebro TDAH. Sin rutina, cada hora es una decisión y cada día libre se convierte en caos. Por qué pasa y qué hacer.


Imagen creada con IA

Rubén Loan

Julio. Fin de curso. Todo el mundo celebrando. "Por fin vacaciones." "Por fin libertad." "Por fin puedo hacer lo que quiera."

Y tú ahí, con una sonrisa de circunstancias, sabiendo que lo que viene no es libertad.

Es caos con buen tiempo.

Porque el verano es, en teoría, lo mejor del año. Días largos, sin obligaciones, sin alarmas a las siete de la mañana, sin el calendario lleno de cosas que no quieres hacer. El problema es que esas cosas que no querías hacer eran las que te mantenían en pie.

La estructura invisible que te sostiene

Durante el año tienes un horario. No porque te guste, sino porque existe. Alguien decidió que el trabajo empieza a las nueve, que la reunión es a las once, que comes a las dos. Tú no elegiste nada de eso. Pero tu cerebro lo agradece más de lo que crees.

Porque cada decisión que no tienes que tomar es energía que no gastas.

El cerebro con TDAH tiene un problema serio con las decisiones. No es que no pueda decidir. Es que decidir le cuesta tres veces más que al resto. Cada elección pequeña - qué desayuno, a qué hora salgo, qué hago primero - consume un recurso que ya de por sí viene limitado de fábrica.

Durante el año, la estructura externa toma la mayoría de esas decisiones por ti. No es ideal, pero funciona. Es un andamio que sujeta el edificio aunque el edificio no tenga cimientos propios.

Llega el verano y alguien quita el andamio.

El primer día es genial. El tercero es un infierno

Primer día de vacaciones: te levantas sin alarma, desayunas tranquilo, te sientas en el sofá y piensas "esto es vida". Segundo día: más o menos igual, aunque ya notas un hormigueo raro. Tercer día: son las dos de la tarde, llevas tres horas en pijama, no has comido, no te has duchado, no sabes qué día es y tienes la sensación de que algo va muy mal pero no sabes qué.

No va nada mal. Lo que pasa es que tu cerebro se ha quedado sin el mapa que usa para navegar el día.

Sin estructura, cada hora es una página en blanco. Y las páginas en blanco dan miedo a un cerebro que no sabe priorizar. Porque no es que tengas pocas opciones. Es que tienes todas las opciones del mundo y ninguna gana. Podrías leer, o hacer ejercicio, o llamar a un amigo, o empezar ese proyecto, o limpiar la casa, o ir a la playa, o no hacer nada.

Tu cerebro las ve todas a la vez, no puede elegir ninguna, y se queda paralizado.

Y la parálisis se siente como pereza. Pero no es pereza. Es sobrecarga.

El verano amplifica todo lo que el TDAH ya hace mal

La desregulación del sueño se dispara. Sin horario de entrada, te acuestas cada vez más tarde. A las dos. A las tres. A las cuatro. Tu cerebro por la noche se activa, no se apaga, y sin el ancla de "mañana madrugo" no hay nada que frene el ciclo.

En dos semanas estás viviendo en un huso horario distinto al de tu familia, tus amigos y la sociedad en general. Y eso genera un aislamiento sutil que nadie ve pero que tú sientes.

La alimentación se descontrola. Sin la rutina de comer a la misma hora, comes cuando te acuerdas. O no comes. O comes tres veces seguidas porque te olvidaste las dos primeras. El cerebro TDAH necesita estructura externa para algo tan básico como alimentarse, y en verano esa estructura desaparece.

La higiene se resiente. Suena fuerte, pero es real. Sin la obligación de salir de casa, ducharse pasa de ser algo automático a ser una decisión más. Y ya hemos dicho lo que pasan las decisiones con el TDAH.

La trampa de "deberías estar disfrutando"

Esta es la parte que más duele.

Todo el mundo está encantado con el verano. Instagram lleno de playas, de atardeceres, de gente haciendo cosas bonitas. Y tú llevas cuatro días sin salir de casa, con la persiana bajada, viendo vídeos que no te interesan porque tu cerebro no encuentra nada mejor que hacer.

Y encima te sientes culpable. Porque se supone que esto es lo bueno. Se supone que el verano es la recompensa. Que deberías estar ahí fuera, viviendo, disfrutando, aprovechando. Y no puedes.

No porque no quieras. Sino porque tu cerebro sin estructura es como un coche sin volante. Tiene motor, tiene gasolina, pero no puede ir a ningún sitio concreto. Solo da vueltas.

Lo que funciona (al menos para mí)

Estructura mínima. No un horario militar. No una agenda con colores. Solo tres cosas.

  • Hora de levantarse. No tiene que ser temprano. Pero tiene que ser la misma todos los días. Tu reloj biológico necesita una referencia fija para no descarrilar. Da igual si es a las ocho o a las diez, pero que sea siempre la misma.
  • Una cosa por la mañana. Solo una. Ir a comprar el pan. Hacer ejercicio. Mandar un email. Lo que sea. Pero tener algo que hacer antes de las doce le da a tu cerebro un punto de partida. Y un cerebro con TDAH que tiene un punto de partida se mueve. Uno que no lo tiene se queda flotando.
  • Un plan semanal mínimo. No diario, que eso agobia. Semanal. "El martes voy a la playa. El jueves quedo con alguien. El sábado hago algo en casa." Tres puntos de anclaje en siete días. Suficiente para que la semana tenga forma sin sentir que estás en una cárcel.
  • Y, sobre todo: permiso para no disfrutar como los demás. Si tu manera de pasar un buen verano es estar en casa con el aire acondicionado jugando a videojuegos, eso es un buen verano. No tiene que parecerse al de nadie.

No estás roto

Si llegas a septiembre sintiendo que has desperdiciado el verano, que no has hecho nada, que todos los demás han vivido y tú solo has sobrevivido, para un momento.

No es que hayas fallado. Es que el verano está diseñado para cerebros que se regulan solos. El tuyo necesita ayuda externa para funcionar, y en verano esa ayuda desaparece. No eres vago. No eres raro. No eres un desperdicio.

Eres alguien con un cerebro que funciona de otra manera. Y cuando alguien le quita las muletas a una persona que las necesita, lo raro sería que corriera.

La próxima vez que llegue junio, antes de que el andamio desaparezca, pon el tuyo. Pequeño. Ligero. Tres clavos y un par de tablas. Suficiente para que el edificio no se caiga mientras todos los demás celebran que hace sol.

FUENTE:

https://rubenloan.com/blog/tdah-y-el-verano-cuando-la-falta-de-estructura-te-desestabiliza-en-vez-de-liberarte

viernes, 26 de agosto de 2011

LA ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN EN NIÑOS CON TDAH

La desorganización ha sido identificada como una de las características claves del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). ¿A qué nos referimos con organización y planificación?
A saber por dónde empezar, qué hacer después, dar prioridad a lo importante, saber planificar, completar tareas de pasos múltiples, cumplir proyectos a largo plazo, anticipar consecuencias, predecir resultados y utilizar eficiente y efectivamente el tiempo.
El sentir que pueden superar y controlar su desorganización permite que desarrollen la motivación interna para organizarse. Enseñarles a simplificar y desglosar las tareas, utilizar estrategias, tomar decisiones y aumentar su conocimiento de los procesos del pensamiento ayuda a desarrollar este sentido del control.
PLANTEAMIENTOS ÚTILES PARA MEJORAR LAS DESTREZAS DE ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN:
Enséñele a simplificar la tarea: Cuando una tarea larga es dividida en pequeños pasos y/o partes, se convierte en una tarea más manejable.
Ejemplo de cómo las tareas escolares pueden (y necesitan) ser divididas en trabajos más pequeños:
  1. Copiar los deberes en la agenda de forma precisa.
  2. Encontrar y traer a casa los materiales correctos para completarlos.
  3. Planificar el tiempo para hacerlos.
  4. Hacerlos.
  5. Colocarlos en el lugar adecuado para llevarlos a la escuela.
  6. Entregarlos en el colegio.
Enséñele estrategias: son técnicas que ayudan a realizar el trabajo más fácilmente. A menudo, incluyen el uso de “accesorios” o instrumentos:
  • Las listas de “cosas por hacer” son accesorios claves para la organización: proporcionan un sentido de logro inmediato debido a que demuestran el progreso con cada paso completado.
  • Los cronómetros ayudan a los niños a evaluar el tiempo que les lleva completar varias tareas.
  • Las agendas u horarios para planificar actividades ayudan a los niños a ver el tiempo en bloques visuales. Escribir sus obligaciones y compromisos en esa agenda u horario anima al niño a tomar decisiones y aumenta aún más su conciencia del tiempo y las destrezas de planificación.
  • Utilizar contadores de tiempo de 60 minutos: hacer una “carrera contra el tiempo” para hacer las tareas cotidianas en un tiempo establecido, tales como prepararse por la mañana para ir a la escuela o limpiar un cuarto, haciendo el trabajo más divertido al dividirlo en tareas y en duraciones temporales más pequeñas, lo que ayuda a finalizar el trabajo planificado con menos estrés  y no dejando para hacerlo en el último minuto. Esta estrategia se refuerza si va ligada a un privilegio o recompensa por completarlo en el tiempo establecido.
  • Utilizar envases (cajas, latas, carpetas, etc.) e identificarlos con palabras y, quizás también, con ilustraciones. Esta ayuda nos permite colocar las cosas en sus respectivos lugares y las hace más fáciles de encontrar. La codificación usando colores destaca los grupos clasificados y da un sentido de visión general de la organización.
Enséñele a tomar decisiones: Los niños desorganizados son frecuentemente indecisos. Tienen los escritorios y las libretas desordenadas porque no pueden decidir qué deben guardar y qué dejar (ellos necesitan criterios). No hacen su tarea porque no pueden decidir por dónde empezar y qué hacer después. La organización, además de tener bajo control el tiempo, los materiales y los procedimientos, requiere tomar decisiones. Para enseñárselo debemos:
  • Proporcionarles alternativas apropiadas a su edad (con las que se sentirán seguros, ya que el adulto proporciona las alternativas para escoger).
  • Apoyarles con los comentarios que les hagamos (“Buena decisión”; “Esa decisión significa que tú podrás...”). Diga en voz alta el razonamiento que usted sigue para tomar una decisión sobre un tema, para que ellos puedan ver el lenguaje interno que utiliza (autoinstrucciones).
  • Enseñarles a desarrollar listas con los pros y los contras, lo que ayudará a que sus decisiones sean más obvias.
  • Dirigirnos a ellos de una manera positiva para reforzar sus acciones. Utilice palabras específicas de “pensamiento” para resaltar los momentos de conciencia y autodirección: “Te has acordado de meter el cuaderno en tu mochila”; “Te has dado cuenta de que estabas distraído”; “Has pensado acerca de esto; bien hecho”, “Has utilizado una estrategia para…”, son maneras de animarles a pensar por sí mismos.
Utilice la estructura y la organización en las actividades:
  • Ayudar a dar una estructura externa.
  • Dar reglas claras e instrucciones precisas y simples.
  • Hacer recordatorios, anticipar lo que se va a hacer, recordándoles los límites.
  • Decirle al niño qué se espera de él.
  • Anunciar con tiempo los cambios que se avecinan
Los niños con TDAH necesitan supervisión, estructura y un conjunto de estrategias que les ayuden a iniciar y finalizar un proyecto, tarea o actividad.
FUENTE: