TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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domingo, 28 de abril de 2013

DEJE QUE SU HIJO HIPERACTIVO SE MUEVA


Un estudio realizado en el 2009 muestra que recurren al ajetreo para poder mantenerse alertas. 
Limitar sus movimientos puede resultar contraproducente.


Si a un niño se le pide que resuelva una suma o explique qué es un monosílabo se moverá inquieto en su silla. Este ajetreo es un acto reflejo que le permite fijar la atención y recurrir a su memoria. Gracias a un trabajo realizado en marzo de 2009, se sabe que los menores diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son mucho más movidos que los chicos que no padecen este tipo de trastorno cuando tienen que realizar determinadas labores.
El TDAH, que afecta hasta el 6% de la población infantil española, se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.
"Nuestros hallazgos ilustran de forma indirecta los comentarios de padres y profesores sobre cómo los niños hiperactivos no paran cuando se involucran en ciertas actividades que, aparentemente, no requieren movimiento, cómo jugar al ordenador, al LEGO (juego de construcciones) o ver la televisión, y cómo este ajetreo aumenta cuando hacen los deberes en casa o tienen que aprender alguna lección en al aula", comenta Mark Rapport, del Departamento de Psicología, de la Universidad de California (EEUU) y autor principal de la investigación.
El trabajo, publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology midió de forma objetiva los niveles de actividad de un grupo de 12 menores de entre ocho y 12 años diagnosticados de TDAH que fueron comparados con otros 11 chavales de las mismas edades pero que no padecían ningún trastorno mental.
A todos ellos se les colocó unas muñequeras y tobilleras con sensores actigraphs, capaces de registrar su actividad motora, midiendo la frecuencia e intensidad de movimiento, 16 veces por minuto, de cada niño. Los participantes fueron sometidos a pruebas fonológicas, problemas de matemáticas y de memorización.
"Colectivamente, los chicos con TDAH mostraban una actividad motora desproporcionada en comparación con los del grupo control sin TDAH cuando se les encomiaba alguna tarea en la que estaba involucrada la memoria. Este es el primer experimento que demuestra una asociación funcional entre el típico exceso de movimiento de los hiperactivos y la realización de tareas que involucran la memoria visual y verbal", declaran los investigadores. En una de las pruebas los niños tenían que volver a ordenar y recordar la ubicación de unos puntos en una pantalla de ordenador, y en otra tenían que volver a ordenar y recordar secuencias de números y letras.
Para los autores del trabajo, "estos resultados indican que los hiperactivos necesitan moverse más para mantener los niveles requeridos de alerta mientras que realizan tareas que desafían su memoria de trabajo".
Además, estos estudios indican que "existen déficits en ambos tipos de memoria (visual y verbal) en chavales afectados por el trastorno en comparación con sus homólogos sanos".
Para Cesar Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y del Adolescente de la Clínica de Navarra, "el estudio es muy interesante, porque ya sabíamos que los niños con TDAH tienen problemas en el sistema ejecutivo y en la memoria de trabajo que explicaba su inatención, pero lo importante ahora es ver cómo la hiperactividad aumenta cuando los niños hacen tareas que tienen mucha demanda de atención (estudiar), pero no son tan hiperactivos si la tarea es menos demandante".
Este especialista argumenta que es "como si el sistema ejecutivo, reducido en su capacidad en el TDAH, les llegara para atender o controlar la hiperactividad, pero no para hacer dos cosas a la vez. Esto es trascendente porque esta discordancia en la hiperactividad según la tarea que se le encomiende, se suele interpretar como falta de voluntad, culpabilizando al niño".
Tal vez por estos motivos, el investigador Rapport aconseja a los padres y a los profesores que utilicen "distintas estrategias para minimizar los fallos de la memoria de trabajo: proporcionarles las instrucciones por escrito, utilizar notas para chequear si han realizado todas las tareas, dividir las tareas en pasos más simples, puede ayudar a los niños con TDAH en el aprendizaje sin sobrecargar la memoria de trabajo. Además, cuando estén haciendo las tareas en casa déjele que se levante o que mastique chicle. A no ser que su comportamiento sea destructivo, limitar extremadamente su actividad puede ser contraproducente".
Estos hallazgos también explican por qué los medicamentos estimulantes mejoran el comportamiento de la mayoría de los niños con TDAH ya que, al aumentar su estado de alerta, se consigue mejorar la excitación fisiológica. De la misma manera, los estimulantes mejoran temporalmente la capacidad de la memoria de trabajo.
FUENTE:

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA MEDICACIÓN ESTIMULANTE

¿Qué son las medicaciones estimulantes?

Es medicación que afecta a los efectos de ciertos compuestos químicos en el cerebro. En los adultos aumenta el estado de alerta, de actividad y de vigilia; por eso son llamados estimulantes. En niños, pueden aumentar la atención y reducir la hiperactividad y se usan como parte del tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
¿Cuándo se usa la medicación?
La medicación solo debería ser usada cuando tu hijo haya sido valorado por un especialista. Puede valer la pena una prueba de medicación estimulante si hay dificultades serias:
  • Con la concentración: no se puede concentrar por mucho tiempo, parece no escuchar, se olvida de cosas, es desorganizado, le lleva mucho tiempo empezar a hacer alguna cosa y no suele terminarlas, se distrae con facilidad.
  • Con los niveles de actividad: es demasiado activo, trepa todo el tiempo, habla sin parar, hace mucho ruido y grita.
  • Con la impulsividad: no puede esperar por las cosas, interrumpe mucho, actúa sin pensar.
  • En la escuela: Poca concentración, dificultades para completar una tarea, conducta difícil en clase.
  • En casa: moviéndose todo el tiempo, no puede seguir instrucciones, poca concentración, olvidadizo.
  • Con amigos: dificultad para esperar su turno, compartir, meterse en peleas.
¿Cómo funciona la medicación estimulante?
La medicación estimulante parece actuar en partes del cerebro que nos permiten controlar cómo prestamos atención y organizamos nuestra conducta.
¿Cuáles son sus efectos?
La conducta del niño se vuelve más calmada, más centrada y menos impulsiva. Sin embargo, la medicación no es efectiva en todos los niños. Es importante también que el niño reciba una ayuda adecuada en clase para mejorar su aprendizaje y controlar su comportamiento.
¿Por qué la medicación ayuda?
La medicación estimulante crea un “periodo de oportunidad” en el que el niño está más centrado y se concentra mejor. De esta forma, pueden aprender mejor en el colegio. Algunos niños que toman la medicación dicen que con ella pueden pensar más claramente y les parece más fácil entender lo que sus padres y profesores les piden. El trabajo en la escuela se vuelve más interesante y divertido y hacen más amigos.
Los padres y profesores pueden hacer mucho para ayudar al niño a hacer estos cambios. Vuestra comprensión y apoyo emocional y práctico son cruciales. La forma práctica y efectiva de ayudar a un niño a mejorar su conducta podría incluir:
  • Alabar la buena conducta.
  • Hacer peticiones claras y simples una en cada momento.
  • Premiar tanto el esfuerzo como el resultado.
  • Premios por portarse bien.
  • Periodos breves de tiempo en los que el niño se separa del resto cuando su comportamiento se descontrola demasiado.
¿Qué medicaciones estimulantes se utilizan?
La medicación estimulante más frecuentemente usada es el metilfenidato. Cuando funciona, su efecto empieza a los 30 ó 60 minutos. La cantidad exacta de la medicación debe ser controlada y ajustada por un especialista. Hay también presentaciones de larga duración que duran hasta 12 horas.
¿Cuáles son los efectos secundarios?
Como con cualquier tratamiento que sea efectivo, puede haber efectos secundarios como menor apetito y problemas para conciliar el sueño. Los efectos secundarios son menos probables si la dosis se aumenta poco a poco al empezar la medicación. Algunos padres se preocupan sobre la posibilidad de que sean adictivos, pero no hay evidencia que lo sugiera.
Los efectos secundarios más frecuentes son:
  • Disminución del apetito.
  • Permanecer despierto hasta más tarde.
Debido al efecto sobre el apetito, la altura y el peso del niño deben ser medidos regularmente. Dar la medicación después de las comidas puede ser de ayuda.
Los efectos secundarios menos frecuentes que hay que tener en cuenta incluyen:
  • Estar excesivamente centrado, parado y con la mirada fija esto puede ser un signo de que la dosis es demasiado alta.
  • Ansiedad, nerviosismo, irritabilidad y llantos.
  • Dolor de barriga o mareos.
  • Dolor de cabeza o confusión.
  • Tics o nervios.
¿Cuánto tiempo debería seguir tomando la medicación?
La medicación puede que se necesite durante varios años. Algunos niños podrán dejar de tomarla por completo en la adolescencia y otros incluso antes. Otros quizá deban seguir tratándose de adultos. No se conocen efectos dañinos por usar estas medicaciones durante muchos años.
El tratamiento será controlado por un especialista y será revisado de forma regular. La medicación puede tener que ser ajustada. Los chequeos físicos y las recetas repetidas pueden ser hechos en tu centro de atención primaria.
FUENTE:
Royal College of Psychiatrists y Sociedad Española de Psiquiatría