TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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viernes, 6 de abril de 2012

Rtve.es Programa TRES14: FALTA DE ATENCIÓN



No pueden parar quietos, se distraen con facilidad y actúan sin reflexionar. Pueden pasar horas con la consola pero son incapaces de atender en clase. Son niños con déficit de atención e hiperactividad. Este trastorno mental, conocido como TDAH, es una de las causas más frecuentes del fracaso escolar y de problemas sociales en la infancia.
Josep Antoni Ramos Quiroga. Coord. Programa TDAH Hospital Vall d´Hebron
Se ha observado que el TDAH afecta al 6% de los niños de la población general. En adultos el porcentaje es menor; sabemos que afecta entre el 3 – 4% de los adultos, ya que no todos los niños van a tener TDAH en la edad adulta y, probablemente, la frecuencia no ha incrementado en los últimos años. Lo que sabemos es detectar mejor el trastorno y, por tanto, poder abordar mejor los problemas que de él se derivan.
A pesar de ser uno de los trastornos psiquiátricos infantiles más frecuentes, todavía queda mucho por investigar.
Susanna Carmona. Investigadora URNC
Se sabe por ejemplo que es una enfermedad con un elevado componente genético, pero que la genética no lo es todo, sino que, por ejemplo, que la madre fume durante el embarazo o beba alcohol son factores de riesgo para que el niño desarrolle posteriormente TDAH. También se sabe que hay  regiones cerebrales regiones importantes relacionadas con los procesos cognitivos, como por ejemplo la atención o las capacidades de inhibición, que están alteradas.
El lóbulo frontal o el núcleo caudado son algunas de las regiones cerebrales alteradas. Tienen menos actividad de lo normal, pero ahora se ha descubierto que este trastorno afecta también a otras áreas del cerebro. El estudio lo han realizado investigadores de la Universitat Autónoma del Hospital del Vall d´Hebrón y del centro CRC  Corporación Sanitaria de Barcelona. Los científicos creen que el TDAH podría deberse a una alteración del núcleo accumbens, una región del cerebro relacionada con el placer y la recompensa.
Lo que hemos hecho es analizar las imágenes de resonancia magnética de 42 niños con trastorno por déficit de atención y compararlas con las imágenes de 42 niños sin ese trastorno y hemos observado que este núcleo, el núcleo Accumbens, está significativamente reducido y que, a más síntomas de hiperactividad de impulsividad que presenta el niño, mayor es la reducción de este núcleo.
El núcleo accumbens del cerebro mantiene los niveles de motivación gracias a la dopamina, una hormona que produce nuestro cerebro y que es un neurotransmisor de las sensaciones placenteras. Por ejemplo, cuando tenemos un objetivo a largo plazo, vamos liberando pequeñas dosis de dopamina para mantener la motivación. Se cree que el volumen de dopamina en los niños con TDAH es más reducido  y que, por eso, les cuesta concentrarse.
Los niños con TDAH tienen un problema a la hora de tener esta liberación intermedia de dopamina hasta ese refuerzo final, de manera que ese cerebro suele funcionar menor con refuerzos inmediatos, con dosis de dopamina inmediatas, que no cuando tienen que ir autoliberándose a lo largo del tiempo; por eso les cuesta, por ejemplo concentrarse, porque los refuerzos por ejemplo en un examen son muy demorados en el tiempo.
La investigación ayudará al diagnóstico de este trastorno y también puede tener consecuencias en el modo de enseñar y educar a estos niños.
A nivel educativo, la consecuencia principal de nuestra investigación es la necesidad de incorporar lo que son los refuerzos inmediatos, es decir, si los niños tienen problemas para mantener el nivel de motivación cuando los refuerzos son muy demorados en el tiempo, lo que podemos hacer es dividir la tarea en subtareas e ir administrando refuerzos inmediatos intermedios y cuando hablamos de refuerzos inmediatos no me refiero únicamente a refuerzos materiales, sino que también pueden ser refuerzos sociales, como muestras de cariño o halagos.
Durante mucho tiempo se ha creído que los niños con TDAH no tenían fuerza de voluntad o estaban mal educados. Ahora se sabe que es, al final, una cuestión de dopamina o sea que tienen una composición química cerebral diferente. El hallazgo dará nuevas herramientas a los padres y profesores para evitar la exclusión social de estos niños.
FUENTE:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/tres14---falta-atencion/738747/

jueves, 20 de enero de 2011

TDAH y MOTIVACIÓN

CÓMO MOTIVAR A LOS NIÑOS CON TDAH
Factores a tener en cuenta para entender el funcionamiento de la motivación y del cerebro de un niño con TDAH. Entender estos conceptos puede ayudarnos a escoger una actividad apropiada e interesante para nuestro hijo:
1.      NOVEDAD: los niños con TDAH se aburren con facilidad, enseguida pierden el interés, ya sea con los juguetes, la tele o el juego que esté realizando. El cerebro del niño con TDAH necesita una “novedad” constantemente. Hay que recordar que, para estos niños, todos los estímulos que reciben tienen el mismo valor. No saben distinguir o aislar el evento principal de los secundarios; no saben diferenciar lo que es importante de lo irrelevante.  Para compensar esto, inconscientemente, se fijan y enfocan su atención, por ej., en el ruido más alto, en lo más excitante, en lo más novedoso o en lo que tiene más colores.
2.      ATEMPORALIDAD: El niño con TDAH no sabe manejar el concepto de “tiempo”. “El pasado ya ha pasado”, no tiene ningún valor y no repara en él, lo que les dificulta el aprendizaje de errores anteriores. Es como si olvidara inmediatamente lo que le acaba de ocurrir. Por otra parte, el futuro está demasiado lejos. Sólo valora las situaciones que ocurren en el presente, el “ahora”. No le prometas que, si estudia, le llevarás al cine dentro de un mes, porque es un objetivo demasiado distante  e inalcanzable para su pobre constancia.
3.      ÉXITO: Tener éxito, reconocimiento y aceptación, son motivadores muy poderosos para el niño con TDAH. Si el niño no consigue estos objetivos en ningún momento, se aísla y margina del grupo. Como consecuencia de la rabia y frustración por sus fracasos, el niño tendrá comportamientos disruptivos y desafiantes y se meterá en problemas con sus amistades, las cuales, a su vez tenderán a rechazarle, aislándole.  El reconocimiento, las amistades y las  actividades de grupo han de tener un lugar predominante en la vida del niño
4.      PREMIO. La dopamina  (neurotransmisor o sustancia química que transmite la comunicación de una neurona a otra) tiene muchas funciones en el cerebro, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, el sueño, el humor, la atención, el aprendizaje, la motivación y la recompensa. Contrario a lo que se piensa, las personas con TDAH están más enfocadas a conseguir el éxito que las que no tienen TDAH. Sin embargo, la hiperactividad, la impulsividad, la falta de control de su conducta, su inatención, dificultan que lo consigan, con la consecuente frustración al no conseguir lo que se les pedía. Hay que recordar que el niño busca recompensa y apoyo. Los elogios, el reconocimiento y los premios inmediatos son la forma de premiar al niño para motivarle y fomentar la autoestima y la adaptación a su entorno.
5.      DIFICULTAD.  Con frecuencia, los niños con TDAH son torpes, tienen problemas para expresarse con exactitud, verbalizar sus pensamientos, controlar la ira o sus cambios de humor, leer, seguir instrucciones o comportarse apropiadamente. El aislamiento, el enfado y la negativa a participar son formas comunes que el niño utiliza, cuando no es capaz de alcanzar sus objetivos, para disimular las dificultades que tiene en vez de afrontarlas. Por eso, es importante que los adultos estemos alerta para detectar cuándo ocurre esto, para ayudarle de manera positiva y afectuosa, estableciendo objetivos que pueda cumplir y aplicando la recompensa y el reconocimiento cuando su conducta sea la deseada.
6.      MOVIMIENTO. Los niños hiperactivos tienen que estar moviendo alguna parte de su cuerpo. ¡Permitid que se mueva! El movimiento ayuda a que el cerebro de los niños con TDAH se normalice, se incremente la habilidad para concentrarse y mantenga la calma. No debemos hacer que permanezcan sentados, sin moverse, mirando hacia nosotros cuando, por ejemplo, hablamos con él o le leemos un cuento.
7.      DESVIAR. Si queremos que el niño cambie de actividad, pero está muy concentrado haciendo algo que le gusta o si está muy enfadado e irascible, lo mejor es distraerle, hacer que centre su atención en otra cosa, por unos minutos, para que olvide. Esto es mucho más efectivo que las discusiones, críticas negativas o correcciones. Con suerte, en unos momentos, el niño habrá olvidado la causa de su enojo. La meta es minimizar lo negativo y construir sobre lo positivo. 
8.      DIVERSIÓN. Los niños con TDAH, por lo general, necesitan más tiempo para terminar sus deberes o para terminar sus obligaciones en casa. Esto les produce la sensación de estar trabajando continuamente, incluso en el tiempo que otros niños utilizan para divertirse. Debemos asegurarnos, pues, que no falte algún momento de esparcimiento y actividades divertidas en su agenda, como ir al cine una vez a la semana o salir a comprar un helado.
Gloria López