TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

viernes, 28 de noviembre de 2014

CUANDO TU HIJO/A ADOLESCENTE CON TDAH NO QUIERE AYUDA CON LOS ESTUDIOS Y LA TAREA ESCOLAR


Es normal que los jóvenes quieran asegurar su sentimiento de independencia. Pero si tu hijo o hija adolescente está teniendo una experiencia frustrante con los estudios y la tarea escolar a causa de sus dificultades de aprendizaje y de atención, podría rechazar tu ayuda.


Por qué los adolescentes no quieren que les ayudemos

Cuando los adolescentes entran a la etapa secundaria, la mayoría de ellos quieren ejercitar su independencia y autonomía. Sin embargo, aquellos estudiantes que tienen dificultades de aprendizaje y de atención pueden sentirse atrapados por sus propias limitaciones, y se debaten en el dilema de querer ser más independientes al tiempo que se dan cuenta de que todavía necesitan apoyarse en otros.

Ante la incapacidad de poder responder adecuadamente a la demanda escolar, tu hijo/a podría optar por no realizar las tareas ni estudiar ninguna asignatura, dejándose hundir en el fracaso escolar, pero tampoco será capaz de pedir ayuda para cumplir con sus obligaciones escolares, porque el hecho de rechazar toda ayuda les confiere un cierto sentimiento de control, de autonomía y de ganar poder sobre la situación. La siguiente reacción que se puede esperar a continuación será la de enojarse con sus padres, para poder separarse de las personas de las que más depende. 
Esto nos indica que quizás, como padres/madres, no vamos a ser las personas más adecuadas para ayudarles en esos momentos. 

¿Qué podemos hacer cuando nuestros hijos/as no quieren que les ayudemos?

Si tu hijo/a adolescente parece no estar motivado para pedir ayuda, recuerda que sí que va a tener suficiente motivación para resistirse a aceptar nuestra colaboración, y cuanta mayor cantidad de energía pongamos para discutir con nuestro hijo o hija, mayor va a ser la resistencia por su parte. 
Así que el mejor consejo en esta situación es concentrarnos en no discutir.

No obstante, debemos dejarles claro que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino un signo de madurez.

Ante su negativa a aceptar nuestra ayuda, comencemos retrocediendo un poco, y tratemos de escuchar lo que nuestro hijo/a piensa. Preguntémosle cómo podemos ayudarle. Quizás, sus planes e ideas podrían ser buenos y darnos pistas sobre cómo podemos colaborar.

Por nuestra parte, también podemos probar estrategias para alentarle a que se ponga en acción. En algunas ocasiones, funciona hacer un contrato escrito, en el que se detallen los objetivos y las responsabilidades a las que tu hijo/a se compromete durante el trimestre, estableciendo con claridad los beneficios al conseguirlo y las consecuencias de no cumplirlo. Si no consigue los objetivos, deja que experimente las consecuencias naturales por no aceptar la ayuda. Esto le permitirá a tu hijo/a, experimentar la independencia que tanto quiere y, también sus consecuencias. Si no consigue los objetivos a los que se ha comprometido, nuestra misión entonces será motivarles a trabajar para lograr un resultado diferente.

Si tu hijo o hija quiere que las cosas vayan bien en la escuela, pero todavía se resiste a pedir ayuda, podemos trabajar para ayudarle a construir sus habilidades de autodefensa: ¿Por qué quiero trabajar sólo? Las respuestas a esta pregunta reforzarán los objetivos finales por los que aboga.

Si tu hijo o su hija rechaza nuestra ayuda directa, debemos ofrecerles opciones para buscar otras opciones, basándonos en la manera en la que ellos/as prefieren aprender. Quizás elija trabajar por su cuenta, utilizando un programa de apoyo en el ordenador, aunque probablemente, la solución requiera solicitar la ayuda de otras personas.

Conseguir ayuda...

Cuando nuestro hijo/a no quiere que le ayudemos, otros jóvenes mayores que nuestro hijo/a, podrían ser un buen recurso. El adolescente tiene más probabilidad de escuchar las sugerencias de alguien más cercano a su edad. La escuela de tu hijo/a podría sugerirnos algún estudiante para este fin.

Otra opción, es  encontrar un/a terapeuta educacional  que, además de la asignatura en sí, le enseñe a organizar y planificar sus estudios (ya que estas son dificultades muy relevantes en los estudiantes con TDAH), y otros recursos y estrategias para sus posibles dificultades de aprendizaje y de atención.

Actualmente, muchos profesores y terapeutas educacionales, tienen entrenamiento especializado para ayudar a estos adolescentes, con mucha más facilidad y con mejores resultados que los propios padres y madres.

Es duro observar que nuestro hijo/a adolescente se resiste a recibir nuestra ayuda cuando sabemos que la necesita, pero no siempre es factible proporcionar la solución más evidente.  Además, realizar las tareas escolares y afrontar el estudio de nuestros hijos cada día, más aún sin su cooperación, tiene como consecuencia el deterioro paulatino y significativo de la relación padres-hijos. 

Ante esta realidad, debemos estimular la confianza de nuestro hijo en sí mismo, demostrándole que respetamos sus decisiones, al tiempo que les enseñamos a buscar otras posibles soluciones para poder afrontar sus retos.

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