TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

domingo, 19 de febrero de 2012

I CONGRESO DE NEUROPSICOLOGÍA EN LA ESCUELA

Sanitarios y docentes se unen para afrontar los retos de la integración en el aula.
PURI BRAVO - SEGOVIA | 18/02/2012
Los expertos que han participado en el I Congreso de Neuropsicología en la Escuela, clausurado ayer sábado 17 de febrero en Segovia, han presentado a un centenar de profesionales de la sanidad y la educación, las claves para identificar trastornos neuropsicológicos en los niños, y analizan la complejidad del cerebro para estimular el aprendizaje.
Alrededor de un centenar de profesionales sanitarios y educadores se alían en este I Congreso en la búsqueda de soluciones a los nuevos retos que presenta la integración en las aulas de niños con trastornos de comportamiento, patologías neurológicas o retrasos madurativos, así como para procurar mejorar el rendimiento escolar de los menores. Las nuevas técnicas de neuroimagen y los avances científicos en neuropsicología, expuestos por los principales expertos en la materia en España, son las herramientas básicas que se emplean en este trabajo multidisciplinar que ayer comenzó a desarrollarse en la ciudad de Segovia con la perspectiva de tener una continuidad anual.
Cerca de un diez por ciento de los escolares tienen dificultades de aprendizaje relacionadas con un trastorno del neurodesarrollo, entre los que destaca el Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad, según explicó ayer el prestigioso neuropediatra Fernando Mulas, que calificó esta incidencia como “bastante elevada”.
 “Tener un fracaso escolar que alcanza al 30 por ciento de los estudiantes demuestra que los mecanismos de intervención con los chicos no son los adecuados”, comentó Fernando Mulas, explicando que a veces se fuerza a los estudiantes a terapias, deberes y obligaciones “sin considerar si su cerebro está preparado para la demanda que existe”. 
En este sentido, los expertos que han ido pasado por el congreso han dejado claro que el concepto de “una clase con chicos normales”, ya está desdibujado y cada vez es más frecuente encontrar en las aulas a niños inteligentes que no tienen discapacidades ni problemas auditivos o visuales, pero que no desarrollan un adecuado rendimiento académico. De ahí que en el encuentro de neuropsicología, pionero en España, se ha puesto de manifiesto la importancia de identificar los problemas de aprendizaje que cada niño tiene, así como sus causas. Además, se ha destacado la relevancia de que el mundo de la educación y de la sanidad trabajen en coordinación y se han aportado a los profesionales de ambos campos claves científicas y prácticas para reconocer los distintos trastornos.
El fundador y director del Instituto Valenciano de Neuropediatría (INVANEP), Fernando Mulas, abrió ayer el programa de ponencias y talleres, con una sesión protagonizada por el Trastorno por Déficit de Atención, presente en los grupos de todas las escuelas españolas. “Hay un caso por aula”, apuntó Fernando Mulas. Los estudios de neurología han permitidos conocer que el TDAH, ignorado primero y después limitado a problemas de conducta, está ocasionado por una alteración de los sistemas bioquímicos cerebrales regulados por la dopamina y la noradrenalina (los dos neurotransmisores implicados en el trastorno). 
HIPERACTIVIDAD
TDAH e Hiperactividad no siempre es lo mismo, ya que según precisó Mulas hay tres subtipos de trastorno por déficit de atención: el ‘inatento’, el hiperactivo e impulsivo y otro combinado. Precisamente, el ‘inatento’ pasa desapercibido, no se mueve mucho y parece vago, es un niño sin interés y es más difícil de diagnosticar. En este sentido, el pediatra reprochó los efectos negativos que una actitud excesivamente permisiva de padres y docentes tiene en el diagnóstico de problemas neuropsicológicos. Mulas indicó que el TDAH se debe diagnosticar cuando el niño tiene seis o siete años, —coincidiendo con las primeras exigencias académicas, aunque se puede hacer en Educación Infantil—, “pero en España se tarda dos años más, a los 8 o 9 años de edad e, incluso, se llega a los doce años.
Según la pedagoga, Teresa Solís, directora del encuentro, “nos encontramos que, en todas las aulas, tenemos niños de estas características, pero —expuso la experta en neuropsicología y educación— hay otros múltiples síndromes y afectaciones en los niños que se atienden en las aulas”. Teresa Solís defendió que el “gran éxito” de la integración de los niños con dificultades hace que los profesores deban aprender a identificar los problemas que puedan tener y a aportar la atención especial que puedan necesitar.
 Un reto similar al de las escuelas se presenta en las consultas de pediatría a las que, cada vez con más frecuencia, acuden padres cuando el rendimiento de sus hijos no es el esperado. De ahí que los organizadores del congreso, — una iniciativa promovida por el Centro Pedagogía Terapéutica Sinapsis,— estimen necesario que el colectivo médico también conozca cuáles son los síntomas a nivel de rendimiento escolar que pueden hacer sospechar de un trastorno, una patología o simplemente un retraso madurativo que justifique la situación escolar.
Solís defiende que el aprendizaje es la herramienta más potente que tiene el ser humano para crecer, desarrollarse personal y profesionalmente, colaborar al crecimiento de la sociedad y, sobre todo, formar parte activa de ella. La pedagoga, directora de Sinapsis, aseguró que si se analizan los procesos neuropsicológicos y se identifica el problema, un entrenamiento apropiado ayudaría a que un niño sin problemas cerebrales graves, pero con dificultad para sacar sus asignaturas, pueda conseguir un nivel óptimo de autonomía.
El programa aborda cuestiones como el desarrollo neuropsicológico y las bases del aprendizaje escolar; la funcionalidad auditiva y visual en la lectoescritura y su desarrollo desde el aula, así como la importancia de la integración sensorial en los aprendizajes. Los temas son expuestos desde una perspectiva teórica y científica, pero se analizan a través de un caso práctico para facilitar el aprendizaje de quienes no están tan familiarizados con las neurociencias.
El congreso cuenta con la intervención de ponentes relevantes, entre los que cabe destacar al profesor Francisco Rodríguez, director de la Unidad de Diagnóstico y Evaluación Neuropsicológica (UDEN-EOS), la profesora Inmaculada Rodríguez, experta en aprendizajes tempranos, y el neuropediatra Fernando Mulas.


GATEO Y LECTOESCRITURA
La directora del Congreso de Neuropsicología en la Escuela, Teresa Solís, destacó la relación directa que existe entre el gateo de los niños y su capacidad de realizar operaciones cerebrales como la lectura y la escritura. Según Solís, los niños que no gatean, no se arrastran y juegan por el suelo pueden tener deficiencias en el desarrollo de su motricidad ocular que luego deriven en problemas de lectoescritura. “Los niños que vienen con dificultades para la lectura, si no tienen un problema grave del lenguaje que lo justifique, generalmente son niños que no mueven bien los ojos porque no han hecho el entrenamiento ocular que se hace con el gateo y hay que empezar por hacer ejercicios de barrido y reeducar su motricidad ocular”, señaló la pedagoga.
Teresa Solís también expuso el valor que tiene la práctica de juegos de mesa para mejorar la capacidad de aprender matemáticas, hacer cálculo mental, retener información, ampliar y aplicar vocabulario y ejercitar procesos de comprensión. “La práctica de juegos de mesa, como el parchís y otros de estrategia, son un buen entrenamiento de las capacidades cognitivas de los niños, porque tienen que hacer cálculos, planear sus acciones, hacer análisis sintácticos y relacionarse con otros compañeros de juego”, expuso ayer Teresa Solís que, además, resaltó la relevancia de practicar juegos al aire libre, donde el niño trabaja la organización espacial y contribuye a su desarrollo psicomotor, puesto que influyen en el aprendizaje de matemáticas. “Jugar a las canicas, al parchís, a la semana, al rescate.... todo esto es imprescindible para un niño”, declaró Solís.

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