TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

jueves, 5 de abril de 2012

HÁBITOS DE AUTONOMÍA: Higiene

Consideraciones previas sobre autonomía
La autonomía se adquiere progresivamente como consecuencia del desarrollo. Por tanto, el niño/a no accede de manera automática a la autonomía, sino que la aprende poco a poco. En los primeros momentos, debemos satisfacer sus necesidades de higiene, vestido, alimentación, y de manera progresiva, les animaremos a que colaboren activamente para satisfacer estas necesidades. El grado de adquisición y características dependerán de las relaciones que el niño/a establezca con las personas de su entorno.
Los padres, madres y docentes favorecen la autonomía cuando:
  • Estimulan al niño y le exigen con afecto (pero con convicción).
  • Le plantean exigencias que están dentro de sus posibilidades.
  • Al observar una dificultad le permiten equivocarse para luego ofrecerle y enseñarle estrategias de solución.
Debemos evitar las prisas excesivas y respetar los diferentes ritmos de cada niño/a.
Los fracasos del niño/a son muestra de su nivel de desarrollo actual, como evidencia de que necesita más apoyo y estimulación y, tal vez, otras estrategias de enseñanza y relación.
Es conveniente planificar las actividades diarias del niño para favorecer la adquisición de los hábitos. En los niños/as y adolescentes con TDAH, son muy importantes, al convertirse en costumbres automatizadas.
Los hábitos debemos establecerlos de forma mecánica, sistemática y continua.
Las rutinas sirven para:
  • Satisfacer las necesidades básicas de los niños/as (alimentación, sueño, higiene, vestido y afectividad).
  • Les proporcionan seguridad y confianza y estabilidad.
  • Les ayuda a estructurar el tiempo y el espacio, a que controlen mejor su tiempo y a organizarse de manera más efectiva.
  • Les permite anticipar qué viene a continuación y cuáles son las consecuencias.
Normas generales a tener en cuenta
  • Ser regulares en horarios y tiempos, sin llegar a la rigidez.
  • Respetar los ritmos de maduración infantil.
  • Ofrecer un modelo adecuado.
  • Fomentar la autonomía y aprovechar situaciones de la vida cotidiana para realizar aprendizajes.
  • Alabar los éxitos por pequeños que sean.
  • Mantener y dar continuidad a las pautas que se realizan en la escuela.
Los hábitos de higiene
Son hábitos muy importantes para la salud, ya que nos ayudan a:
  • Prevenir enfermedades.
  • Favorecer el desarrollo de una buena autoestima.
  • Favorecer las relaciones sociales.
  • Conocer las partes del cuerpo.
Para favorecer la autonomía de los niños y niñas debemos:
  • Hacer sentir al niño la necesidad de estar limpio ( mostrar satisfacción y orgullo después del baño, con mensajes como “qué bien hueles, que limpito estás”. O “¡Puag!, qué churretes tienes, vamos a ponerte guapo”, etc.).
  • Procurar que los elementos del cuarto de baño estén al alcance del niño (lavabo, inodoro, espejo, toalla, jabón..), por tanto, trataremos de incorporar adaptadores que existen en el mercado ( para el inodoro, el lavabo, etc.).
  • Cuidar el orden y la limpieza, puesto que las actitudes del adulto son siempre modelo para los niños.
  • Acostumbrarle a lavarse las manos antes y después de comer y después de ir al servicio.
  • Acostumbrarle a lavarse los dientes después de cada comida.
  • Asegurarse de que el niño lleve ropa y calzado cómodos, adecuados a la estación y que permitan la autonomía para quitarse y ponerse prendas.
  • Cerciorarse del cambio diario de ropa y siempre que sea necesario.
A los tres años, el niño o la niña…
  • Se inicia en el lavado de manos: se enjabona, se aclara y se seca con ayuda.
  • Colabora mientras lo bañan: se enjabona las partes más accesibles.
  • Se inicia en el uso del peine o el cepillo (con el pelo corto).
  • Se inicia en el uso del cepillo de dientes.
  • Usa pañuelo cuando tiene mocos, (recordándoselo).
  • Va al water y tira de la cadena, utilizando el papel higiénico con ayuda.
  • El control de esfínteres (pipí y caca), suele estar adquirido a los tres años.
  • Se pone prendas muy sencillas.
  • Se quita zapatos y calcetines.
  • Se abrocha y desabrocha botones grandes.
  • Maneja los cierres tipo “velcro”.
  • Lleva la ropa sucia al cesto de la ropa, (recordándoselo).
A los cuatro años, el niño o la niña…:
  • Se lava las manos: abre y cierra el grifo, se enjabona, se aclara y se seca, aunque necesitará supervisión y que se lo recordemos. 
  • Se baña; necesitará ayuda para la espalda, oreja y cabeza.
  • Se peina con algo de ayuda.
  • Se lava los dientes, (recordándoselo).
  • Usa pañuelo cuando lo necesita.
  • Va al water utilizando papel higiénico para limpiarse y tira de la cadena.
  • Se desviste solo/a.
  • Se abrocha y desabrocha todo tipo de botones.
  • Se viste solo/a.
  • Se pone y quita calcetines y zapatos, aunque  necesitará ayuda para los lazos.
A los 5 años:
  • No necesita ayuda para lavarse las manos, ni que se lo recuerden.
  • Se baña solo/a; necesitará ayuda para lavarse la cabeza.
  • Se lava los dientes sin que se lo recordemos y se peina solo/a, excepto si tiene pelo largo.
  • Lleva la ropa sucia al cesto de la ropa sin recordárselo.
Trabajar estos hábitos es educativo, porque permite al niño conocer mejor su cuerpo, coordinar movimientos, manipular objetos, descubrir vocabulario, etc.
Este proceso de aprendizaje y consolidación favorece el desarrollo de la personalidad y la adquisición de hábitos para vivir en sociedad.

¡¡¡¡¡ RECUERDA !!!

  • Todo esto debemos hacerlo de forma constante, porque las rutinas proporcionan al niño: orden, seguridad y confianza aunque de vez en cuando se rebele.
  • Es fundamental mantener una actitud comprensiva, tranquila, estimulante y constante.
  • Debemos intercambiar información con la maestra o maestro para que todos vayamos en la misma dirección.
  • Es imprescindible fortalecer estos hábitos con diferentes reforzadores. Los elogios y el ocio son fuertes refuerzos. Con ellos estimulamos la motivación, ya que realizan las tareas bien y a tiempo para conseguir el premio.
  • También es importante la supervisión si queremos que aprendan los buenos hábitos. Debemos contar con que son niños/as y adolescentes en los que, con frecuencia, interfiere la distracción, la hiperactividad y la impulsividad. El que hayan adquirido la rutina, no significa que no se les olvide alguna vez.
FUENTE:
Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología. Dirección Provincial de Badajoz. Grupo de trabajo EATs - Curso 2003/04. C.P.R. Mérida

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