TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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jueves, 23 de marzo de 2017

EL CEREBRO DEL TDAH. Neuronas en crecimiento



Los que nos dedicamos a atender a niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), insistimos en que se trata de un trastorno del neurodesarrollo.


Afecta al menos al 5% de la población escolar causando dificultades para dirigir y mantener la atención en una tarea, excesiva inquietud motriz y, a menudo, también impulsividad. Todo esto dificulta el buen desempeño académico y trastorna la dinámica familiar.
Quien lo padece sufre por incomprensión y porque se siente fracasar, es muy frecuente que su autoestima esté muy baja.

Aunque no conocemos exactamente los mecanismos que provocan estas dificultades que llamamos TDAH, sí que sabemos que hay una inmadurez anatómica concordante con la inmadurez en la conducta. Las técnicas de neuroimagen, los estudios neurofisiológicos y metabólicos nos van permitiendo saber cada vez más, aunque todavía no dispongamos de marcadores biológicos fiables.

Estructura del cerebro: sustancia gris y sustancia blanca

El cerebro, la parte más voluminosa del encéfalo, es un órgano complejísimo en el que se pueden distinguir diferentes estructuras a simple vista. Lo primero que llama la atención al ver un cerebro en sección es que su parte externa es más oscura –de color gris–, y su parte central más pálida –de color blanco–. La sustancia gris rodea toda la superficie del cerebro a modo de corteza y deja en el interior la sustancia blanca.


Esta diferencia de color evidencia las diferencias anatómicas que conforman estas estructuras. La corteza es gris porque en ella se distribuyen de forma ordenada los cuerpos de las neuronas –formados por el núcleo y el citoplasma que lo rodea, con sus extensiones, las dendritas– y también están ahí las células gliales, muy importantes para el buen funcionamiento de la neurona. En cambio la parte central es blanca porque contiene los axones de estas neuronas, que cuando son maduras están rodeados de mielina, una proteína que les confiere ese color blanquecino.
Esta complejidad tiene un motivo, aún no desentrañado del todo. Por un lado –el gris– está la adquisición y gestión de la información que permite ordenarla para dar una respuesta también ordenada; por otro –el blanco–, la conexión entre estructuras que permite transmitir  la información de una a otra.

Los humanos no nacemos con el cerebro ya “terminado”, de hecho solo lo “terminamos” al morir. Como órgano gestor de la información, en los primeros años de la vida su principal actividad es ir adquiriendo las estructuras necesarias para aprender poco a poco a gestionar todo lo que se le viene encima. En los años posteriores las modela y moldea según sus necesidades en cada momento.
La adquisición progresiva de las habilidades necesarias para una vida adulta autónoma -neurodesarrollo- sigue una secuencia con un patrón muy similar en todos los niños.
Aunque el neurodesarrollo es un proceso muy complejo, podemos dividirlo en etapas. En cada una de ellas primero se adquiere la habilidad de percibir el entorno para darle un sentido y después la capacidad de dar una respuesta a eso que sucede en el entorno. Es decir, y a groso modo, primero se completa el desarrollo de nuestras habilidades sensitivas –percepción– y, luego, el de nuestras reacciones –movimiento–.


Todos estos complejos procesos necesitan la formación de redes neuronales que los sustenten. Es en estas redes donde se gestiona la información. Para formarlas, las neuronas van aumentando el número y el tamaño de sus dendritas y axones –con lo que necesitan también más células gliales–, esto incrementa el volumen del cerebro y supone cambios en la anatomía cerebral –maduración–.
Vamos que, cuando se adquiere una nueva habilidad, como caminar, hablar, hacer sumas…, hay cambios en la anatomía cerebral, y existe una correlación entre los cambios anatómicos y la habilidad adquirida.

Los patrones y etapas del neurodesarrollo se correlacionan con cambios anatómicos concretos y propios de cada edad.

A lo largo de la infancia estos cambios anatómicos se aprecian como un engrosamiento de la corteza cerebral, donde se encuentran los núcleos de las neuronas y sus dendritas, porque es ahí donde se forman los circuitos que sustentan la nueva información. A la vez aumenta el volumen de la sustancia blanca, porque los axones crecen en longitud y grosor y van rodeándose de mielina para estabilizar las nuevas conexiones.


El número de neuronas no aumenta tanto como lo hace la arborización de las dendritas del cuerpo neuronal.
Y sí, ya lo has adivinado, el engrosamiento no se produce de forma uniforme y simultánea en toda la corteza cerebral, sino que las distintas partes irán madurando a medida que se adquieran las funciones en las que están implicadas.
La corteza cerebral deja de aumentar su volumen cuando se alcanza la adolescencia. En ese momento los circuitos básicos y fundamentales ya se han formado, ahora toca remodelarlos, afinarlos y estabilizarlos, lo que anatómicamente se corresponde con un adelgazamiento de la corteza cerebral. Tampoco aquí el proceso será uniforme ni simultáneo, incluso hay áreas que no sufrirán adelgazamiento alguno.

Trastornos del neurodesarrollo

Cuando un niño muestra un retraso en la adquisición de sus habilidades, o una incapacidad o variación importante de las mismas, aparecen las dificultades. Esto supone que también habrá alteraciones en la maduración de su cerebro, entendida la maduración como evolución anatómica.
Podemos decir que hay problemas de neurodesarrollo que se manifiestan como un retraso en el patrón del neurodesarrollo. Las adquisiciones aparecen más tarde, pero aparecen. Mientras que en otros problemas lo que hay es un patrón alterado, adquisiciones que no aparecen nunca o que lo hacen de manera anómala y alterada.

Parece sencillo entonces clasificar los problemas del neurodesarrollo en retrasos o trastornos. Pero… sí, siempre hay un pero, esto no está siempre tan claro, y la presencia de un retraso puede favorecer la aparición de un trastorno y al revés.


Trastorno por déficit de atención-hiperactividad

En los niños con TDAH, el patrón de neurodesarrollo, el orden en el que se adquieren las habilidades, es el mismo que en los niños sin dificultades.
Sin embargo,en los niños con TDAH, las áreas prefrontales muestran un claro retraso en la maduración cortical de los niños con TDAH y, de la misma manera, presentan peculiaridades en el funcionamiento de las capacidades que se llevan a cabo en las áreas prefrontales. Así, les suele resultar muy difícil organizar la información y resumirla, tanto al adquirirla como al explicarla. Lo entienden muy bien, pero lo explican fatal. Sus explicaciones son desordenadas, no siempre saben aclarar qué es lo importante y además lo explican de una manera acelerada, lo que empeora aún más la capacidad de autoevaluar lo que están diciendo.

Entonces, en la maduración cerebral de los niños con TDAH ¿se aprecian alteraciones o retrasos?
El cerebro del niño que sufre TDAH muestra también engrosamiento progresivo de la corteza cerebral durante la infancia, pero cuando hay TDAH se aprecia una diferencia notable en el ritmo global de engrosamiento de la corteza, de modo que el aumento del espesor cortical sucede con un retraso significativo en los niños con TDAH.
En todos los niños, con o sin TDAH, primero hay un engrosamiento de las áreas corticales que gestionan la información sensorial y motora y luego aumentan de espesor las áreas de gestión más sofisticada, en las que confluye y se mezcla información de distinta naturaleza –las áreas de asociación–. La diferencia es que en los niños con TDAH este engrosamiento está retrasado una media de aproximadamente 3 años.

Esto quiere decir que mientras en la mayoría de niños sin TDAH la corteza cerebral alcanza el 50% de su grosor máximo hacia los 7 años y medio, en los niños con TDAH esto no sucede hasta los 10 años y medio.
Este retraso es más evidente en las regiones prefrontales, las encargadas del control de las funciones cognitivas necesarias para mantener la atención y una correcta planificación motora. Justamente las dificultades que se observan en los niños con TDAH. En cambio las áreas motoras que controlan el movimiento corporal y la postura maduran ligeramente antes en el niño con TDAH que en el niño sin problemas. La combinación de ambas circunstancias podría explicar la excesiva inquietud motriz que se observa en muchos de los niños con TDAH.

Aunque no se ha estudiado aun claramente, parece lógico pensar que si la principal característica anatómica de la maduración del cerebro que padece TDAH es un retraso en la adquisición del grosor máximo de su corteza, también haya un retraso en el posterior adelgazamiento que se sabe sucede en la adolescencia. Lo que sería la explicación a una conducta más inmadura de estos niños al alcanzar la edad adolescente.

Efectos de la medicación en el TDAH

Sabemos que los niños con TDAH mejoran mucho sus síntomas con la combinación de un tratamiento farmacológico y pedagógico. Esta evidencia demostrada en múltiples estudios, nos lleva a pensar que lo que hacen los fármacos es mejorar el ritmo con el que maduran las regiones prefrontales.
Y así parece ser, los fármacos estimulantes utilizados en el tratamiento del TDAH disminuyen las alteraciones estructurales y funcionales de los niños con TDAH.

Comentario final

No existen pruebas médicas que en la práctica clínica nos permitan establecer el diagnóstico de TDAH a través de marcadores biológicos. Pero sí existen estudios sobre la maduración de la corteza cerebral en el TDAH que demuestran un claro retraso, de hasta 3 años de media, en alcanzar el grosor cortical máximo.
Existe una correlación entre el retraso en la madurez cortical y la sintomatología que se manifiesta en los pacientes con TDAH.

Los fármacos estimulantes, ayudarían mejorar el ritmo madurativo, por lo que su uso no solo está justificado sino que parece absolutamente necesario en los pacientes con TDAH.
Confío en que esta entrada pueda ayudar a los neuropediatras y otros especialistas médicos a explicar mejor a sus pacientes en que consiste el TDAH y cómo el tratamiento farmacológico mejora la sintomatología y la madurez cerebral.
↬ 2016 © mj mas

Bibliografía:

P. Shaw et al. “Attention-deficit/hiperactivity disorder is characterized by delay in cortical maturation.” Proc Natl Acad Sci U S A. 2007 Dec 4; 104(49): 19649–19654.
Thomas J. Spencer et al. “Effect of Psychostimulants on Brain Structure and Function in ADHD: A Qualitative Literature Review of MRI-Based Neuroimaging Studies”. J Clin Psychiatry. 2013 Sep; 74(9): 902–917.
Michael J. Minzenberg. “Pharmacotherapy for Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: From Cells to Circuits.” Neurotherapeutics. 2012 Jul; 9(3): 610–621.

FUENTE:

Imágenes:

miércoles, 13 de marzo de 2013

ALTERACIONES DE LA LECTURA EN NIÑOS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN



El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), es un trastorno neuroconductual caracterizado por la falta de atención, el comportamiento impulsivo y una hiperactividad que son inadecuados para la edad del niño y afectan significativamente a sus actividades cotidianas, entre ellas la escuela.
Los estudios dicen que hasta un 40% de los niños con TDAH tiene también problemas en la lectura, y en cualquier caso, la adquisición de esta capacidad suele presentar dificultades para muchos de estos niños.
La lectura es un proceso difícil, ya que depende del adecuado rendimiento en otras funciones cognitivas. Entre ellas destacan el procesamiento fonológico, la atención, la memoria y las funciones ejecutivas. Muchas de estas funciones están alteradas en el TDAH.


Uno de los problemas comunes en TDAH es la mala comprensión de lo que se lee. Para comprender un texto, debemos decodificar los símbolos que componen el material escrito, es decir, las letras y sílabas, y a la vez ir dándoles un significado.
El cerebro dispone de un mecanismo fundamental en la comprensión lectora: El bucle fonológico. Este es un componente de la memoria de trabajo que nos permite almacenar temporalmente cantidades limitadas de información como palabras o números, que pasados unos segundos se desvanecen.
El bucle fonológico es fundamental para aprender vocabulario, para hacer cálculos y para mantener en la memoria lo que vamos leyendo de forma que podamos interpretarlo. En múltiples investigaciones se ha encontrado que el bucle fonológico funciona peor en personas con TDAH.
Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de las personas con TDAH. En el año 2000, un estudio de la Universidad de British Columbia realizado con 966 personas de distintas edades, mostró que los déficits en la memoria de trabajo eran característicos de personas con alteraciones en la lectura a cualquier edad.



¿Cómo mejorar la lectura?
Una de las conclusiones fundamentales de los estudios dicen que si no se tratan estas dificultades en la infancia, posiblemente persistan hasta la adolescencia y la edad adulta.
Por eso, se plantea como una vía de intervención la mejora de aquellas capacidades cognitivas que son prerrequisitos para la lectura.
Entrenar la memoria de trabajo y la atención en los niños resulta básico para favorecer los procesos lectores. Y por supuesto, a leer mejor se aprende leyendo mucho, por eso es fundamental practicar con los niños, motivar la lectura con contenidos que les gusten y desarrollar una actitud positiva hacia esta tarea que con frecuencia les disgusta.


La memoria de trabajo
Hablar de memoria parece muy general, pero en realidad existen diferentes tipos de memoria y una de ellas, como hemos visto, es la memoria de trabajo. Esta es fundamental para afianzar el aprendizaje, por ello es interesante conocer qué es y cómo fortalecerla.
Según la definición de memoria, está es la capacidad que tienes de retener y evocar eventos pasados. Para ello el cerebro pone en funcionamiento una serie de procesos neurobiológicos que permiten almacenar y recuperar información.
La memoria de trabajo es la memoria mediata, es decir, la que guarda y procesa, durante un tiempo corto, la información proveniente de la percepción de los diferentes sentidos. Es decir, recibes un estímulo visual, auditivo, gustativo u olfativo, tu cuerpo lo percibe y se transfiere a la memoria de trabajo. En otras palabras la memoria de trabajo te permite recordar información, pero este recuerdo es limitado y puede sufrir interferencias. Por esta razón, la memoria de trabajo es tan importante para el aprendizaje, ya que de ella dependerá lo que puedas almacenar y recordar en un momento determinado.
La memoria de trabajo tiene características que tienes que tener en cuenta para mejorar el aprendizaje, como por ejemplo: 
  • Es necesaria para mantener objetivos a cumplir
  • Te permite resolver un problema de diferentes formas
  • Mejora el razonamiento 
  • Posibilita comprender lo que se lee, estudia o escucha.
Pues bien, ya conoces qué es la memoria de trabajo y cuáles son sus características; pero ahora es importante saber cómo fortalecerla. De esta forma, podrás obtener tu máximo potencial tanto para el aprendizaje como para la vida misma.



¿Cómo fortalecer la memoria de trabajo?
  • Lee párrafos cortos de no más de 5 o 6 renglones, para y recupera la información tratando de recordarla y comprendiendo cuál es el tema. Lo mismo puedes hacer a nivel auditivo y visual a través de un CD o DVD.
  • Exprésate en voz alta. Cuando lees algo en voz alta no solo es más fácil recordarlo, sino que es más sencillo interpretarlo.
  • Haz resúmenes, diagramas, esquemas que te ayuden a visualizar lo importante del tema. Utiliza lápices de colores y escribe con diferentes tamaños de letras.
  • Si tienes que memorizar, debes leerlo en voz alta, intentando explicarlo con tus palabras y luego escribirlo. Si logras comprender lo que has memorizado, será más fácil recordarlo, especialmente en ciertos casos en los que necesitas realizar una serie de pasos para resolver una operación o comprender un texto.
  • Sé ordenado y organizado. Si visualizas los textos o las operaciones claramente, las interferencias disminuyen. Pero si está borroneado y no está claro, la percepción y el almacenamiento de la información se perderán más rápidamente.
La memoria de trabajo se puede mejorar, no tiene que ser tomado como un impedimento en el aprendizaje. Este se puede fortalecer, especialmente no dejando caer la autoestima y valorado los pequeños pasos que logras. De esta forma, con esfuerzo y dedicación la memoria de trabajo y tu desempeño mejorará.
Si te interesa conocer más acerca de cómo mejorar la memoria, puedes encontrar información interesante en:
FUENTE: