TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

miércoles, 8 de agosto de 2012

INTERVENCIÓN EN NIÑOS Y NIÑAS CON TDAH



El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) presenta una serie de manifestaciones que pueden hacer que el rendimiento académico del niño con TDAH esté por debajo de lo esperado para su edad o, incluso, que las relaciones sociales se vean también comprometidas por el carácter del pequeño / adolescente.
Por este motivo, es necesario identificar lo más tempranamente posible los síntomas para que, mediante una intervención específica e individualizada en niños y niñas con TDAH, se favorezca el óptimo desarrollo de todas sus aptitudes.
Antes se suponía que los problemas asociados a la hiperactividad desaparecían durante la adolescencia pero, si bien es cierto que muchos hiperactivos mejoran debido a la maduración fisiológica que comporta la propia adolescencia, muchos de sus problemas, sobre todo cuando no se han tratado, se mantienen durante la juventud y la edad adulta.
Generalmente, el tratamiento farmacológico ha sido el vehículo habitual para tratar el TDAH, llegando en ocasiones a no contemplarse otras posibilidades.
Actualmente se consideran también otros métodos, como puede ser la psicoeducación, es decir, los métodos educativos conductuales y los cognitivo-conductuales, para mejorar la atención, para ayudar a controlar la excesiva actividad motriz, para mejorar las relaciones sociales y para aprender a enfrentarse a las tareas con posibilidades de éxito.
También el refuerzo de las habilidades escolares deficientes y la adecuación de los objetivos a las necesidades y capacidades del niño mejoran su ajuste escolar y colaboran a un mejor rendimiento.
No hay que olvidar que el TDAH se trata de un problema complejo para el que se necesitan soluciones inteligentes y enfoques integradores, adaptados a cada niño/a.
CARACTERÍSTICAS DEL TRATAMIENTO
Es muy difícil decir qué tratamiento es el mejor y cuál es el peor para abordar a un niño con TDAH. Puede ser que un niño no responda favorablemente a un tipo de tratamiento y que otro le funcione bastante bien, mientras que en otro caso distinto el tratamiento deba ser completamente diferente.
Por eso, al iniciar cualquier tipo de intervención, es necesario tener muy en cuenta y sin excluir ninguno los aspectos comunes que comparten las intervenciones destinadas a tratar los problemas complejos que definen este trastorno.
Uno de estos aspectos fundamentales es el de individualización. Esto significa que no existe un tratamiento universal para el TDAH, ya que las respuestas de los niños al mismo varían mucho de unos casos a otros. La variabilidad de los síntomas, el tipo de problemas asociados que puedan surgir o los diferentes factores familiares en el desarrollo del trastorno hacen que sea necesario un tratamiento individualizado para cada caso en particular.
Por otro lado, tenemos la contextualización, ya que cuando se inicie el tratamiento debemos tener en cuenta los aspectos peculiares del contexto donde se llevará a cabo: la forma de reaccionar e interaccionar los padres y demás personas cercanas al pequeño, las exigencias o los recursos de los que se dispongan, etc.
Igualmente, el trabajo interdisciplinar es muy importante, ya que debe existir una acción de tratamiento coordinada entre todos los profesionales que intervienen en la vida de estos niños. La intervención temprana en niños y niñas con TDAH puede desarrollarse desde distintos enfoques que pueden combinarse en función de las necesidades especiales que presente cada niño concreto.
TIPOS DE INTERVENCIÓN
A nivel psicoeducativo, en los niños con TDAH son muy efectivas las técnicas de modificación de conducta. Entre las más recomendadas se encuentran la alabanza, el refuerzo positivo, la economía de fichas, la extinción, o el tiempo-fuera.
Sin embargo, además de ayudarles a regular su conducta desde fuera mediante las técnicas conductuales mencionadas, es importante enseñarles también a controlarse por ellos mismos. Por ello, es fundamental que uno de los objetivos del tratamiento sea adiestrarles en el desarrollo de habilidades cognitivas de autorregulación.
Otro componente fundamental de la intervención en niños con TDAH es proporcionarles ayuda en el área de las habilidades sociales.
Igualmente, la intervención dentro del ámbito familiar es imprescindible, ya que existen varios factores como el estrés, los conflictos o las prácticas disciplinares inadecuadas que incrementan el riesgo de los niños a padecer problemas de conducta o de aprendizaje y que van a entorpecer el éxito de las demás intervenciones.
La intervención psicopedagógica también constituye un pilar fundamental en el tratamiento combinado del TDAH, pues comprenderá desde las intervenciones encaminadas a mejorar el rendimiento académico del niño o adolescente (mediante reeducación psicopedagógica) hasta aquellas dirigidas a la mejora del entorno escolar y, por lo tanto, de su adaptación a éste (mediante un programa de intervención en la escuela y la formación a los docentes).
Cuando el profesional médico lo considera necesario, también se recurre al tratamiento farmacológico, siendo los psicoestimulantes los fármacos más usados para el tratamiento del TDAH actualmente. Los estimulantes potencian la acción de distintos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, estimulando zonas el cerebro relacionadas con la atención, la activación y los procesos inhibitorios.

Es evidente que no existe un único modelo de tratamiento en niños y niñas con TDAH, por lo que es necesario llevar a cabo un exhaustivo estudio de cada caso en particular para ver qué tipo de metodología es la más apropiada y lograr así un mayor rendimiento.
EN RESUMEN:
El TDAH es un trastorno que afecta a los distintos ámbitos de la vida del niño / adolescente, por lo que el tratamiento que ofrece mejores resultados es multidisciplinar y sistémico. 
CON EL NIÑO, NIÑA O ADOLESCENTE
Psicoeducación: se le explicará al niño/a diagnosticado con TDAH en qué consiste el trastorno y las dificultades con las que se puede encontrar, así como la ayuda y soporte que se le van a dar para superar estos obstáculos.
Terapia psicológica: En función de cada caso particular, se establecerá un plan de trabajo para trabajar las principales dificultades que presente el niño en distintos niveles:
  • Conductual: técnicas de modificación de conducta (alabanzas y otros refuerzos positivos, economía de fichas, extinción o tiempo fuera, por ejemplo), para corregir conductas inadecuadas.
  • Cognitivo-conductual: sesiones reeducativas para mejorar las habilidades cognitivas de autocontrol, resolución de problemas, relajación, para fomentar la autonomía, la organización y la planificación en todos los ambientes en los que interactúa –familia, escuela, amigos-, así como mejora de la atención, de la inhibición y del control motriz.
  • Social: mejora de las habilidades sociales.
Terapia psicopedagógica debe incluir acciones encaminadas a:
  • Mejorar el rendimiento académico de las diferentes áreas, aplicando adecuaciones curriculares acordes a las necesidades del alumno, reforzando conceptos trabajados en la escuela y que al niño/a le cuesta asimilar. La mayoría de las veces sólo son necesarias adaptaciones metodológicas.
  • Trabajar los hábitos que fomentan conductas apropiadas para el aprendizaje, facilitadoras de un buen estudio y cumplimiento de tareas, (como el refuerzo de la habilidad organizativa para trabajar, manejo del horario y el control de la agenda escolar), los estilos de aprendizaje, las áreas fuertes y débiles y las técnicas de estudio (prelectura, lectura atenta, análisis y subrayado, síntesis y esquemas o resúmenes).
  • Elaborar y enseñar estrategias para la preparación y elaboración de exámenes. 
  • Mejorar la autoestima en cuanto a las tareas y el estudio, identificando habilidades positivas y aumentando la motivación por el logro.
  • Reducir o eliminar comportamientos inadecuados, como las conductas desafiantes. Recordemos que es muy frecuente que el TDAH se acompañe de otros trastornos asociados, como el negativista desafiante.
Terapia farmacologica
: Considerando las particularidades de cada niño/a existe la posibilidad de administrar estimulantes (Metilfenidato o Atomoxetina) que mejoran la atención del niño/a y remiten la hiperactividad. Las dosis del fármaco varían en función de cada niño/a, su nivel de desarrollo y su respuesta al tratamiento.
Actualmente existen dos principios activos:  atomoxetina y metilfenidato.
  • La Atomoxetina, comercializada bajo el nombre “Strattera”, presenta resultados satisfactorios, sobre todo, para el subtipo predominantemente inatento de TDAH.  Es un inhibidor de la recaptación de noradrenalina.
  • Para los otros dos subtipos de TDAH, el hiperactivo y el combinado el principio activo que se utiliza actualmente es el Metilfenidato, un medicamento psicoestimulante que incrementa los niveles de dopamina y noradrenalina en el cerebro. Este principio activo se comercializa en tres formatos distintos, “Rubifén”,  “Medikinet” y “Concerta”. Estos fármacos tiene el mismo principio activo, sin embargo, la forma en la que se libera la sustancia activa es distinta.
    1. Liberación inmediata (Rubifén): el efecto se puede observar rápidamente  y su duración es de unas 4 horas aproximadamente. Es habitual que las personas que toman este fármaco tomen dos dosis al día para que el efecto cubra mañana y tarde.
    2. Liberación modificada (Medikinet): Sus efectos también se observan rápidamente pero son más duraderos en el tiempo ya que la dosis se libera de forma repartida en el tiempo. Por este motivo se suele tomar una sola dosis. Con efecto en la mañana y la tarde.
    3. Liberación prolongada (Concerta) Sus efectos tardan más tiempo en ser observables en la conducta y sus efectos perduran hasta prácticamente la noche. 
Cada persona responde de forma distinta a cada una de las formas de liberación, por lo que será necesario un control por parte del profesional sanitario que recete el fármaco para conseguir el mejor efecto.
CON LOS PADRES  Y PROFESORES
Psicoeducación: Se debe explicar tanto a los padres como al tutor o profesores que del niño/a qué es el TDAH y la sintomatología asociada, a fin de que comprendan el comportamiento del niño/a con TDAH
Además, debemos ser muy disciplinados y manteniendo un ambiente estructurado: usar un cronograma de actividades para que sepan que a tal hora se levantan o en qué momento deben hacer las diferentes tareas, y todos los días deben ser iguales, para que ellos no tengan que pensar qué tienen que hacer, para que se convierta en una costumbre. Es muy importante la rutina. También es bueno tener en un lugar bien visible, una lista de las cosas que no se deben hacer -como gritar o empujar- y los premios que pueden obtener si se portan bien. La educación de los niños, niñas y adolescentes con TDAH requiere de mucho orden y constancia, que debe seguir toda la familia.
El TDAH no es un trastorno del aprendizaje pero, a menudo, un niño con este trastorno se asocia con bajo rendimiento escolar, poco interés y motivación en clase, mala conducta intencionada y/o ausencia para mantener la atención.   El contacto directo y continuo de la familia con los especialista médicos, psicólogos y profesores debe ser fluida y coordinada, sin fisuras o desacuerdos en el equipo y estableciendo objetivos comunes.
A nivel escolar no siempre se precisa hacer una disminución de la exigencia, pero hay estrategias que mejoran la eficacia de los niños a la hora de obtener mejores resultados. A veces se debe organizar las tareas de los niños de forma parcial y secuencial, ya que ellos no se pueden organizar solos. También se enseña a los niños a controlarse y monitorizar sus actividades inapropiadas, para que se vayan dando cuenta de cómo sus comportamientos interrumpen y molestan a los demás, y cómo intentar reducirlos. Por esto, padres y profesores deben aprender las técnicas y estrategias que se trabajan con el niño/a en la intervención psicológica, para que puedan reforzarlas y generalizarlas aplicándolas en los distintos ambientes del niño.
Igualmente se debe intervenir con los padres para enseñarles a poner en práctica, monitorizar y reforzar el uso continuado de las tareas de gestión y organización del estudio en el hogar.
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